LXXXIV

—Kagome…

La mencionada levantó el rostro y su mirada se encontró con la de Kaede, quién estaba viéndola con tristeza desde la entrada de la cabaña. Kirara ronroneó desde el regazo de ella.

—¿Qué pasa, Kaede?

Se adentró en la habitación y sonrió levemente cuando Kagome alzó uno de sus brazos para que, al sentarse ella, pudiera acurrucarse en su costado. Lo hizo sin dudarlo.

—Los chicos están aquí— susurró con voz queda.

Kagome se tensó y casi contuvo la respiración.

—Bien, ya me estaba preocupando— respondió, no obstante, intentando sonar segura.

De pronto, la estera se movió y Kagome se sobresaltó. Con los ojos como plato, sus pupilas se encontraron con la expresión preocupada de Sango.

—Hola— más que una sonrisa, formó una mueca lastimosa con sus labios— He dejado a Miroku y Shippo fuera…— tanteó el terreno— InuYasha… se marchó lejos al poco de que llegáramos a la aldea.

Kagome no respondió, aunque tuvo que parpadear para ahuyentar las lágrimas que se le habían acumulado en los ojos. Sango se adentró y le sonrió fugazmente a Kaede, gesto que fue correspondido.

—Siento haberos abandonado de esta manera— murmuró Kagome, finalmente.

—No digas tontería. No hay nada que perdonar— se acuclilló delante suya y le apartó un mechón de cabello a detrás de sus orejas—Kagome… ¿podemos hablar de lo que ha pasado?

—Os dejo a solas— se incorporó Kaede.

—Puedes quedarte, si quieres.

—Tranquila— sacudió la cabeza— Seguro que tendréis hambre, iré a coger algunas cosas con Shippo y Miroku. Volveremos en un rato, ¿vale? — se inclinó por encima de la cabeza de Kagome y le dio un beso en sus cabellos— Tranquila, todo irá bien.

Después, se marchó y Sango aprovechó el hueco que había dejado, solo que esta vez fue Kagome quién se refugió en su costado, rodeando su cintura, escondiéndose en su pecho. Sango notó la humedad de sus lágrimas cuando su cuerpo empezó a hipar.

—Shhhh, calma.

—No puedo evitarlo, Sango—sollozaba Kagome— Me siento como una tonta aquí llorando, pero es… superior a mí. Jamás… jamás lo había visto así… y… y las cosas que me dijo… Parecía haberse vuelto… loco, no era él…

Su voz sonaba rota y afligida y Sango luchó contra el deseo de coger su boomerang e ir tras el culpable de todo esto. Pero su amiga la necesitaba y no pensaba abandonarla; además, había algo importante que tenía que decirle.

—¿Quieres que te cuente una cosa? — susurró en su cabello, entremetiendo los dedos en ellos para acariciárselo. Kagome gimió, pero terminó asintiendo con suavidad— Mi padre, antes de conocerte, me dijo una vez una cosa se ha quedado grabado en mi conciencia. Los demonios son seres perversos y malignos que se nutren del horror y de la destrucción, y son muy pocos los que conocen el amor; pero cuando lo hacen, cuando lo viven en sus propias carnes, aman hasta la muerte— sintió a Kagome estremecerse en sus brazos y apretó con cariño— Solo existe un ser en el mundo que es su otra mitad, que los complementa a un nivel tan profundo como para morir y matar por él, como para que su existencia no tenga ningún significado si después de haberlo encontrado esa persona es arrebatada de su lado. Tú eres esa persona para InuYasha.

—Pero…

—Déjame terminar— la mandó a callar con suavidad y supo que Kagome tenía toda su atención puesta en ella—. Hubo algo en todas las tonterías que gritó Koga que me llamó la atención.

—¿Qué?

—Cuando habló sobre la marca.

«Hueles a demonio, su olor está impregnado en ti, pero no llevas su marca.»

«¡Kagome será más feliz conmigo que contigo, que ni siquiera eres capaz de marcarla!»

—Koga…—su voz sonó ronca por el llanto y tuvo que aclarársela— Koga me habló de ella, pero nunca… lo había escuchado antes.

Sintió a Sango exhalar.

—Lo supuse. No es algo muy conocido fuera del mundo demoníaco y conociendo a InuYasha como lo hago ahora… dudo mucho que haya querido hablarte de ella.

Con cada palabra que iba escuchando, el corazón de Kagome iba aleteando más rápido.

—Háblame de eso, por favor.

—No me concierne a mí hablar de esto. Es muy… íntimo…— dudó y cuando Kagome alzó la mirada, vio la mueca en sus labios—, pero también sé la situación que estáis viviendo y sé que, si no hago nada, esto podrá volverse irreversible.

«Irreversible»

Eternamente separados.

Kagome lloró ante esa idea.

—La marca de un demonio vendría siendo lo que, en el mundo humano, es el casamiento. Matrimonio. Un enlace… Solo que para ellos es algo definitivo. No importa lo que pase, lo mucho que lo desees, jamás podrás quitar la marca de un demonio de ti si te arrepientes.

¿Qué? — jadeó, sin aire en sus pulmones.

—Te marca como suya frente a otros demonios, te une irrevocablemente a él.

«Oh… dios… mío…»

—Los demonios son seres territoriales, pero algo en su instinto se enciende cuando están junto a su otra mitad y esta todavía no «ha sido marcada»— hizo una mueca de inseguridad— Es algo que no pueden controlar. Los machos enloquecen cuando ven a su compañera ser cortejada por otro en la fase de… apareamiento.

La información no dejaba de dar vueltas en su cabeza mientras Kagome iba asimilando lo que había escuchado. Su corazón bombeó con brío y el aire volvió a encontrar camino a sus pulmones; la esperanza creciendo a pasos agigantados en su interior.

—Entonces…

—Kagome, está destrozado, te lo juro. Parece un muerto en vida. Sabes que no te llevaría a los brazos de él si no supiera lo importante que es para ti y lo arrepentido que se siente.

Kagome jadeó, rápidamente poniéndose en pie. Su cuerpo temblaba. Toda ella gritaba en agonía por la separación de estos últimos dos días. Pero antes…

—Sango… ¿cómo se hace… «la marca»?

La sonrisa de su amiga centelló.

—Eso tendrás que preguntarle a él.

987.


Lo confieso: No sé que hago aquí. Quizás es porque estaba escribiendo los últimos capítulos del fic, me he puesto sensible y se me ha escapado una lagrimita. Quizás son las hermosas palabras que me dedicáis y las cuales son mi sonrisa cada día. Quizás es que no puedo con la emoción de que descubráis lo que se viene ahora... El caso es que aquí tenéis la continuación.

¿Estáis preparados para la conversación? Adelanto: durará tres capítulos. (Y solo digo que estamos cerca de los 600 reviews, ya sabéis lo que pasa cuando alcanzamos nueva centena...)