Nuestro Destino
.
.
.
Los personajes del "Castillo Ambulante o Vagabundo" son propiedad de Diana Whynne Jones y la animación de Miyazaki. Los cuales tomé prestados para desarrollar las ideas que se formaron en mi imaginación.
Esta historia participa del desafío lanzado por la Pagina #EsDeFanfics. La cual es la primera del #Flufftober.
.
.
.
Día Uno: Contacto Visual
Era la tercera vez que comprobaba su aspecto, asintiendo satisfecho con lo obtenido, comprobó que era hora de encarar un nuevo y complicado día de lo que podría denominar como estilo de vida.
A medida que iba descendiendo por la escalera que lo llevaría a la planta baja de su hogar arrugo el ceño al notar que a pesar de la poca iluminación que brindaba el fuego de la rústica chimenea, su sala de estar estaba irreconocible. Algo de esperarse cuando las únicas tres personas que vivían allí eran hombres. Aunque, a él realmente no le importaba mucho debido al tiempo que permanecía en ese lugar, pero su discípulo era un niño y no era algo recomendable para un infante.
— ¿Iras en busca de información? —cuestionó una segunda voz—Howl, es cuestión de tiempo que tu condición sea permanente.
Howl se giró para contemplar con fastidio a su fiel compañero, no por nada llevaban más de una década juntos.
— Calcifer, sabes que no estoy interesado, ambos estamos bien así—soltó con cansancio. Comprendía a la perfección sus razones, pero el trato que tenían era beneficioso para ambos por igual.
—Repítelo las veces necesarias, hasta que te lo creas.
Howl prefirió guardar silencio, no tenía tiempo para entablarse por milésima vez en una discusión que no conduciría a nada bueno. Paso de largo sin importarle la mirada acusadora del pequeño demonio fuego, para llegar hasta la puerta y girar el disco que le abriría el portal de acceso al lugar deseado.
—Dile a Mark que hoy pondremos a pruebas los hechizos que debía practicar.
— Miedoso—gruñó su fiel compañero antes de que la figura del joven mago desapareciera.
Horas más tarde después de varias horas de sobrevolar las zonas donde las bases militares preparaban lo necesario para un nuevo ataque. Su subconsciente lo había arrastrado hasta la ciudad de Ingary.
«Esto es una pérdida de tiempo» pensó a medida que avanzaba por las transcurridas calles. Odiaba admitirlo, pero las palabras de Calcifer eran ciertas. El miedo formaba parte de su ser, principalmente cuando los recuerdos eran dolorosos.
Era una misión imposible cuando tienes varios factores en su contra, su profesión no era bien vista, estar involucrado con la magia, ocasionaba que las personas desconfiaran de que el sentimiento logrado fuera real sin hechizos de por medio.
Los Rumores eran otro factor, ser nombrado como un ladrón de corazones era el apodo con el cual lo relacionaban actualmente. Aunque, si era sincero ese fue un error que el mismo cometió. La única vez que logro sentirse cómodo ante una mujer, tuvo el infortunio de elegir una oración inapropiada para declarar sus intenciones, una simple frase como "Quiero tu corazón" tuvo el efecto contrario para su receptor, la cual salió huyendo despavorida gritando a los cuatro vientos que la querían asesinar así poder arrancarle ese órgano tan vital para la vida humana.
Utilizar una serie de pócimas fue su última opción, gracias a ellas logró cambias varias cosas de su aspecto físico lo cual le ayudaba a poder nuevamente reintegrarse entre las personas. Una fachada de inalcanzable que cubría todas sus inseguridades que guardaba en su interior.
El sonido de una melodía alegre se apenas era oíble. Howl comprendió que una nueva celebración se llevaba a cabo para agasajar los soldados que irían a una inminente e innecesaria guerra, quienes aprovechaban para disfrutar un momento de diversión, ya que el desenlace de la batalla era ambiguo ante las posibilidades que se regresara con la victoria a cuestas, aunque la mayoría solo deseaba solamente poder regresar con vida de ella.
Al llegar a una mitad de la calle, alcanzo a divisar unos murmullos, iba a pasar de largo cuando una voz femenina se unió, pero lo que le impulsó a interceder era el nerviosismo en sus respuestas negativas ante las invitaciones de dos soldados.
A medida que avanzaba, contemplaba la diminuta figura femenina ataviada en un vestido simple, algo en su interior le dictaba que debía protegerla, posiblemente era la educación que su madre le inculcó y que ser un caballero era una prioridad, ante todo.
— ¡Aquí estas, te estaba buscando! —soltó al colocarse a su lado, pasando su brazo sobre los hombros femeninos en forma protectora. Reafirmando esa oración que salió desde sus labios sin siquiera pensarla con hechos.
Lamentablemente los dos hombres no querían acceder a ceder ante la indirecta, así que no le quedó otra opción más que usar su magia y obligarlos a marchar. Sonrió satisfecho al verlos desaparecer, se giró para despedirse, pero una sorpresa lo embargo al contemplar su rostro.
Las facciones delicadas apenas eran perceptibles bajo ese sombrero carente de gracia, pero cuando sus miradas se cruzaron, un solo pensamiento hizo eco en su cabeza, haciendo que el ese lugar vacío en su pecho fuera cubierto por una calidez que hace años no sentía. El anillo en su mano derecha tembló y la piedra roja brillo por unos segundos. Con eso era claro que Calcifer ya debería entender que faltaba poco para que el trato que compartían finalizara.
La oportunidad estaba al alcance de su mano y no estaba dispuesto a desperdiciarla. Encontrar por fin a la mujer que estaba destina para él, parada frente suyo observándolo con una profunda mirada castaña.
Howl Hopkins, por fin había encontrado a la mujer que sería dueña de su corazón.
N/A:
Para realizar este desafío, me basaré más en la animación de Miyazaki. Además, esta será la única historia donde los personajes no se conocen como pareja.
Sin mas que decir, me despido por hoy. Mañana subiré la siguiente y así progresivamente hasta completar las treinta y uno.
