Los personajes no me pertenecen son autoría de Rumiko Takahashi, su objetivo es sólo entretener.

Gracias a la página de Fanfics y Fanarts de Ranma Latino por invitarme a participar en su Segunda Edición Sextember. Sin más a leer!!

Encuentro.

Con paso seguro y firme entró, hizo resonar sus tacones en el piso del bar haciendo resaltar su presencia, como si la sola figura de su bello cuerpo no fuera suficiente para atraer miradas furtivas de los hombres que estaban degustando de los tragos y otros que interrumpían la amena charla para observarla mejor, ocupó un lugar en la barra.

—¿Qué desea tomar señorita? —el bartender tenía más experiencia que edad, amablemente se acercó para recibir su orden.

—Un Jack Rose, por favor —a unos centímetros de ella un chico le sonreía descaradamente, percibió la intención y magistralmente lo ignoro haciendo revolver algunas cosas dentro de su bolso.

En una esquina del lugar se escuchaba la algarabía de tres chicos alegremente conversando y haciendo sonar sus vasos.

—¿Ya vieron la chica qué entró? —sus ojos destellaron en su dirección

—Imposible no verla.

—¿Creen qué podríamos tener una oportunidad con ella?.

—Hiroshi, es mucho para ti no estás a su altura, sólo mírala, no se compara con las mujeres que has salido.

—Mmm… no perdería nada con intentar probar mi suerte, además que ninguna mujer se me ha resistido, mi habilidad como conquistador lo afirma —un pequeño chorrito del licor salió con fuerza de los labios de su interlocutor al no poder evitar burlarse.

—Claro amigo a excepción de las dos últimas chicas que escaparon de ti— palmeo su hombro.

—Eso sólo significó una cosa, que no eran para mí.

—¿Saotome, qué opinas?, ¿Crees qué el tonto de Daisuke tiene razón? porque yo podría darle todo mi amor y llenarle de algo más — si pudor alguno simuló dar una nalgada al aire.

—Jajajaja, pero si Ranma es más tímido que una tortuga al ser tocada, bueno también es igual de lento— ambos jóvenes rieron al punto de hacer casi espasmódicos sus estruendosas risas.

—¿Saben que son un par de idiotas? dudo que quiera salir con alguno de ustedes— su enojo era evidente, haciendo un movimiento brusco y rápido le dió un trago a su bebida.

—¿Qué les parece si dos de nosotros va hasta ella y logra captar su atención?, y tal vez podamos obtener su número.

—Trato hecho, pero somos tres, ¿les parece si lo dejamos al azar? .

—Si.

—Pero si pierdes Daisuke, Ranma tendrá que ser parte del juego.

—Acepto.

—Daisuke, dame una moneda, ¿qué elijes?.

—Cruz.

—Entonces elijo cara— emocionado miró el metal girar en el aire.

—¡Cara!, y para decidir quien va primero, debes escojer Ranma.

—Si, si, como sea, ustedes y sus juegos estúpidos por una mujer—se removió de su lugar, evitando ver el resultado y restándole importancia miró el contenido de su vaso.

—Bien, entonces lo haré por ti Saotome, pido cruz—tres giros y la suerte estaba marcada — Volví a ganar, hoy estoy de suerte—orgulloso de su victoria con una mano se alisó parte de la camisa y con la otra paso por el cabello para acomodarlo.

Con aire de seguridad caminó, paso por algunas mesas evitando golpearse y con aire de hombre galante habló con ella.

—Estarías mejor en mi mesa, podrías aburrirte aquí sola—la mujer observó su propio reflejo en el espejo adornado por una hilera de botellas detrás del bartender.

—¿Acaso me veo muy aburrida? —giró en su posición hacía él para responder escuetamente — Como algunos de ustedes también vine a cazar.

Sus intenciones de pasar un "buen rato" habían caído por tierra, ¿qué podía decir a tan inesperada reacción?, ningún hombre hubiera imaginado que al igual que ellos la chica permanecía ahí por la misma razón. Regreso a la mesa con las manos vacías y con una respuesta que no esperaba.

—¿Ya tienes su número, Hiroshi?

—No, es una mujer extraña—meditabundo se sentó.

El azabache sin ánimos y de mala manera trataba de cumplir con aquel juego de conquista, le parecía bastante aburrido y soso.

—Un… Navy Grog — su nerviosismo se revelaba en su voz.

La chica sonrió sin mirar a nadie, del bolso sacó algo lo dejó sobre la barra, después de eso, se fue.