Hola, he vuelto.
Lamento la tardanza, pero cosas pasaron y no he escrito.
Ahora, tratare de publicar más seguido y aquí les traigo una comisión anónima, espero les guste.
Les recuerdo que todavía hay una encuesta vigente en mi perfil, que terminara apenas publique el capitulo dedicado a la ganadora de la encuesta anterior, Samui de Naruto.
X – X – X
Luego de haber sido rechazada por el director, Kazehana no tenía idea de que hacer para poder lidiar con ese enorme dolor en el pecho, así que siguió el consejo de Matsu, que vio algo similar en un melodrama.
…Huir.
La Sekirei agarro sus cosas y, aprovechando la libertad que Minaka les dio a todos, enfocado en el plan que nadie sabe de qué se trata, escapo al lugar más alejado posible de Japón.
Y como solo sabia Japones e inglés, la mujer tuvo que descartar la idea de ir a Latinoamérica o Centro América.
Una lástima, ella se vería muy bien con ropa de carnaval.
Luego de haber descartado esos lugares, la Sekirei termino por simplemente cruzar el pacífico y asentarse por una temporada en los Estados Unidos, recorriendo la costa mientras tomaba alcohol para pasar las penas.
Kazehana entro nuevamente a un bar nocturno de Nueva York, vestida con un muy corto vestido purpura chino, que exponía parte de su escote y su ombligo, y dejaba a la vista de todas las personas en el club sus largas y torneadas piernas.
La pelinegra sin duda no pasaba desapercibida. Kazehana podía sentir las miradas de envidia de las mujeres del club, y se preguntaba si era por lo que le dijo esa mujer sobre los instintos que los seres humanos muestran ante la presencia de una especia alienígena como la eran las Sekirei.
Las mujeres se sienten amenazadas por las Sekirei, como si sintieran que ellas no son humanas sino algo distinto, algo raro.
¿y cómo no estarlo?
No es posible que una mujer se vea tan bien como una Sekirei de manera natural, es algo imposible. Con su figura atlética, su piel suave e impecable, y su cabello sedoso hacia a Kazehana una representación perfecta de la belleza en cualquier parte del mundo.
Pero aun sí las mujeres tenían envidia, la Sekirei del viento provocaba otra reacción en los hombres.
A medida que Kazehana se acercaba más y más al centro de la pista del club para bailar un poco y gastar algo de energía, ella pudo sentir la mirada llena de lujuria de los hombres que tenían el lujo de mirarla.
Algunos miraban sus piernas, tonificadas por el entrenamiento dado al escuadrón disciplinario.
Otros miraban su redondo trasero, respingado y redondo, que se movía de lado a lado con cada meneo de sus caderas.
Pero la mayoría comía con la mirada su enorme busto, que ella orgullosamente mostraba en toda su magnificencia. Su par de pechos, los más grandes entre sus 'hermanas' hasta ahora, desafiaba la gravedad y su amplio escote solo reforzaba el hecho de que, físicamente, era la mujer perfecta.
Y los hombres no tuvieron problema en mostrar su aprecio ante tal perfección.
Kazehana noto con diversión como el circulo que la rodeaba en la pista estaba compuesta por hombres, que veían con lujuria como ella se movía lentamente al ritmo de la música, meneando sus caderas de un lado al otro mientras recorría con sus manos su curvilínea figura.
Ella quería olvidar el dolor, y algo que aprendió en las novelas es que no hay nada mejor para olvidar los problemas que sexo casual con extraños.
Al parecer, es algo esencial para encontrar después el verdadero amor.
Ahora…
¿Quién sería el hombre con el coraje para intentar seducirla?
X – X – X
Cuando su novia termino su relación con él, Clawrence Jones no sabía qué hacer para distraerse. Sus amigos lo invitaron a un club, pero por motivos personales tuvieron que irse apenas estaba comenzando la noche, por lo que solo, soltero y sin ánimo de hacer cosa alguna, el hombre tomaba un vaso de Whisky mientras la gente alrededor de él evitaba su mirada.
Con una altura de 6'4, el hombre presentaba una figura imponente, y sumado a su evidente musculatura y a su piel oscura, el afroamericano era alguien que destacaba en el club predominantemente blanco.
Aunque no tanto como la modelo en medio de la pista de baile.
El hombre de tez oscura observo de soslayo como los hombres alrededor de la despampanante mujer se movían inquietos, acercándose un poco y luego retrocediendo al ponerse nerviosos.
La mujer era una preciosura, el hombre admitió sin duda, con una figura voluptuosa resaltada por ese vestido casi obsceno, pero había algo que él no podía identificar, algo que la hacía interesante.
Y si ninguno de esos mocosos era lo suficientemente valientes para intentar siquiera acercarse a esa tetona mujer… eso solo significaba una oportunidad para él.
Con la calma y confianza que lo volvió uno de los productores de música emergente más prometedor del país, el hombre se abrió paso entre la multitud, pudiendo apreciar con más claridad la perfecta forma de la pelinegra a medida que se acercaba.
Pero ella no era la primera mujer voluptuosa que haya visto, y él necesitaba una distracción de sus pensamientos.
La pista ahora se repleto de personas, y el afroamericano tuvo que abrirse paso usando su contextura como ventaja, acercándose cada vez más a la mujer, que estaba rodeada por hombres, todos mirándola embobados, pero sin atreverse a acercársele.
"Bueno…" CJ sonrió. "Mejor para mí."
Él dio el primer paso.
X – X – X
"Vaya, hasta que al fin alguien se atrevió a acercarse." Kazehana le dijo divertida al hombre que se puso detrás de ella, sintiendo un respingo recorrer su espalda al sentir al hombre ponerse muy cerca de ella, a una distancia que hacía obvia cuál era su intención.
"Vi que estabas algo sola." CJ le respondió sarcásticamente, moviéndose lentamente al ritmo de la música y de la hermosa mujer, que se acercó un poco más a él para poder conversar.
La Sekirei todavía no se había dado la vuelta para ver al hombre, pero eso al afroamericano no le molestaba. La retaguardia de la pelinegra era una muy buena vista.
"Mmm, con esa lengua debes tener muchos amoríos." La pelinegra fue igual de sarcástica, recordando las actitudes de las protagonistas de sus novelas, y como actuar como perras siempre hacía que los hombres se enamoren de ellas.
"Una que otra." El hombre se acercó más, aprovechando que la pista ahora estaba repleta de gente.
El hombre estaba ahora apoyando su pecho con la curvilínea espalda de la tetona mujer, que no tenía intención alguna de moverse. A ella le emocionaba lo que estaba pasando, y sentía que, si jugaba bien sus cartas, podría tener la oportunidad de tener una de esas noches de pasión.
En un arrebato, la pelinegra molió su trasero contra la ingle del hombre, que aprovechó la oportunidad para apoyas sus grandes manos en las caderas de la mujer, moviendo sus propias caderas lentamente al vaivén de ella.
"Mmm…" Kazehana tarareo mientras seguía con su juego, sintiendo al hombre pegarse más a su espalda y excitándose al sentir la entrepierna del hombre contra su amplio trasero. "Empiezo a darme cuenta porque tienes tanta confianza."
"Y no sabes nada." El afroamericano apretó su agarre en las caderas de la hermosa mujer y le susurro en el oído, acercándola a su cuerpo y dejando la sutileza de lado.
CJ aun no veía el rostro de la pelinegra, pero él no tenía duda que sería tan precioso como el voluptuoso cuerpo contra el que él se frotaba. Pero el juego que estaban jugando no podía seguir si no conocía el rostro de una chica tan ardiente.
"Eppp..." La Sekirei exclamo sorprendida al sentir como las manos del hombre con el que estaba coqueteando le dieron vuelta con facilidad, quedando ambos jóvenes adultos frente a frente, pecho contra pecho.
"Vaya…" La tetona mujer sonrió coqueta. "Eres bastante guapo."
"Y tu no estas nada mal mujer." El pelinegro le sonrió, admirando las perfectas facciones de la mujer y ese enorme busto que se sentía muy bien contra su musculoso pecho. "¿Esas son reales?"
CJ se arriesgó con su comentario, pero algo dentro de él le dijo que la mujer frente a él no era como las demás, no se sentiría atacada por comentarios como ese.
"Por supuesto que sí." La mujer arqueo la espalda, enfatizando el tamaño de sus enormes pechos. "Todo lo que ves es natural." La curvilínea preciosura le guiño el ojo, pegándose a su fornido cuerpo y haciéndole sentir lo natural que sus senos eran.
"Eso si es una sorpresa." CJ admitió, poniendo su pierna entre las de la pelinegra, ambos moviéndose lentamente al ritmo de la música mientras él frotaba la entrepierna de la mujer con su rodilla, sacándole risillas a ella. "Con lo buena que estas, es una sorpresa que seas natural."
La Sekirei se rio, aguantando el gemido en la garganta ante el roce que sentía en su feminidad con cada movimiento del hombre. Kazehana no se dio cuenta cuando el juego que tenía con el desconocido se salió de su control, pero una sensación en el pecho le decía que siguiera, que viera hasta qué punto este coqueteo terminaría.
Y si es como en las novelas, bueno…
¿Qué mejor manera de olvidar al amor de su vida que con sexo con desconocidos?
"Bueno, guapo." La pelinegra apego su pecho contra el del hombre, abrazándolo para susurrarle al oído. "¿Te sientes con suerte?"
Clawrence le sonrió al bombón en sus brazos.
"Pregúntame de nuevo en una hora."
La noche se veía mucho más prometedora de lo que había esperado.
X – X – X
Afortunadamente para los jóvenes adultos, el departamento de Clawrence estaba a unas cuadras, por lo que no tardaron más de unos minutos, donde el afroamericano aprovecho para manosear el hermoso cuerpo de la chica, que solo se rio y se dejó acariciar, aun algo achispada por los tragos que tomo en el bar.
Clawrence tomo a la pelinegra de la mano y, luego de compartir un pulgar hacia arriba con el conserje, subió por el ascensor hacia su departamento en el último piso, dándole besos en el cuello mientras ella manoseaba su duro pene por sobre el pantalón.
"Ya entiendo por-porque es-esta-tabas tan confiado." Kazehana gimió sintiendo las manos del hombre apretar sus grandes pechos, la tela de su vestido siendo una molestia de la que ambos quieren deshacerse, pero no en el ascensor.
Por suerte, el ascensor llego al último piso y Clawrence aprovecho para levantarla de los muslos, sacándole un grito de sorpresa a la tetona mujer, que envolvió sus brazos y piernas alrededor del hombre mientras le besaba la mandíbula y le daba pequeños piquitos en los labios.
La posibilidad de que CJ sea un Ashikabi era nula, considerando que las naves de su especie cayeron en su mayoría en el continente asiático. Pero pensamientos acerca del verdadero amor era la última cosa en la mente de Kazehana, que solo se concentró en sentir el musculoso cuerpo de su futuro amante.
"Diablos, estas muy golosa." Con una mano apretaba el trasero de la mujer y con la otra mano saco las llaves de su bolsillo, abriendo la puerta y luego agarrando la otra nalga de la pelinegra, besándole el cuello mientras cerraba la puerta con una patada para poder por fin disfrutar de la hermosa mujer.
"Si…" La chica le susurro al odio, rozando su intimidad contra la de él, hasta que CJ la tiro contra el sofá. "Ouch." La Sekirei simulo molestia ante el brusco movimiento del afroamericano.
"No te hagas la delicada ahora." El hombre le dijo divertido, sacándose la polera y bajándose los pantalones y el bóxer, quedando desnudo ante la apreciativa mirada de la mujer.
Él no tenía ánimos de tomar su tiempo, quería follarla ahora.
"Oh." La mujer dijo con la voz cortada, viendo el enorme pene en frente de su cara. "Es…bastante grande."
Quizás ella mordió más de lo que ella podía masticar.
"¿No me digas que ahora te dieron nervios?" CJ le pregunto burlonamente, adivinando sin intención uno de los defectos de Kazehana y de las Sekireis en general…
…Son crédulas y sin mucho Mundo.
"Por supuesto que no." La pelinegra mintió, poniéndose de rodillas en frente del venoso miembro del afroamericano. "Solo estaba apreciando la vista."
"¿Y qué harás ahora?" El estadounidense le pregunto a su acompañante.
Ella solo le sonrió.
Kazehana no tenía experiencia sexual alguna, pero había visto muchos videos pornográficos y hentai para poder satisfacer al director cuando quería volverse su Sekirei, y recordaba algo que se veía bastante placentero para los hombres, y con algo que ella tenía bastante carne para poder hacer bien.
Dándole una sonrisa socarrona a su amante, la mujer soltó los botones de la parte trasera de su vestido y bajo de un solo movimiento aquella tela que tapaba su cuerpo, dejando a la vista de CJ su enorme busto que desafiaba la gravedad.
"Me gusta como piensas." Clawrence se quitó la baba con el brazo. "Continua."
Kazehana solo sonrió y, acercándose al hombre, la mujer presiono sus tetas contra la polla de CJ y, agarrándola con una mano, la coloco entre su par de senos, sacándole un suspiro al bien dotado hombre.
"Dios, que sensación más buena." Clawrence cerró los ojos, disfrutando de la suavidad de ese divino par de melones.
Kazehana no hablaba, maravillada al notar que su busto apenas podía cubrir el radio de la polla del afroamericano y su glande sobresalía y le rozaba la barbilla. El contraste entre su cremosa piel y la polla negra de su amante era algo espectacular, y ella no pudo aguantar más.
De ninguna manera iba a terminar la noche sin antes haber recibido una follada por el hombre entre sus tetas.
Poco a poco, la pelinegra empezó a mover su busto arriba y abajo sobre el regazo del afroamericano, que suspiro contento ante la sensación de dos suaves melones acariciando su verga.
"Mierda, que bien se sienten tus tetas." CJ comento placenteramente, viendo como su glande desaparecía cada vez que la mujer levantaba su busto.
"Ara ara." La tetona mujer no dejo pasar por alto el complemento de su amante. "Me alegro de que te gusten mis pechos cariño, pero…" La mujer apretó sus senos alrededor del negro pene entre ellos, haciendo gruñir al hombre. "¿Qué decías de mis pechos?"
"Que e-eran falsos" El dueño del lugar trato de mover su polla para follar ese divino busto, pero el apretón de la belleza era demasiado fuerte.
Casi…inhumano.
"¿Y qué opinas ahora?" La Sekirei le pregunto divertida, viendo el esfuerzo del hombre para poder embestir contra sus enormes melones. "Ahora que tu hermosa polla entra entre mis bebés, ¿Qué piensas de ellas?"
"Bueno, si pudieras moverlas te diría que pienso." CJ le respondió, no aguantando la frustración.
"Como su majestad ordene." Kazehana lo molesto con el apodo, pero cumplió con su orden.
Soltando su agarre levemente, la Sekirei de viento volvió a sacudir sus tetas en la entrepierna contra la entrepierna del dueño de casa, que aprovecho para embestir contra la mujer, golpeando con sus bolas la parte inferior del busto de la pelinegra, que solo soltaba risillas ante el entusiasmo de su amante.
"Si." CJ empezó a golpear los pechos de la mujer con fuerza, disfrutando el cómo con cada abofeteo las redondas ubres de la extranjera se moldeaban contra su polla. "Ya no tengo dudas, estos melones son naturales."
"Me alegro haber resuelto el malentendido." Kazehana sonrió, dejando de moverse para permitirle al afroamericano tomar la delantera.
Y vaya que lo hizo.
De un momento a otro, Las cosas dieron un vuelco y ahora CJ se movía desenfrenado entre las tetas de la Sekirei, embistiendo con tal fuerza que un eco sonaba en el departamento cada vez que sus bolas golpeaban la parte inferior del busto de la extranjera.
"Me toca a mí." El afroamericano le dijo a su amante, presionando sus manos sobre las manos más pequeñas de ella, sacudiendo el titánico busto sobre su igual de titánica polla.
"Oh, estas tomando la inicia-" Un sorpresivo movimiento de CJ detuvo a la mujer de seguir molestándolo, cuando ella sintió el glande del hombre golpear sus finos labios, haciéndola pestañear de la sorpresa
Especialmente cuando el hombre siguió moviéndose con fuerza, quitando las manos de la pelinegra para poder apretar con dureza las bolsas de carne de las que Kazehana estaba tan orgullosa, marcando la pálida piel con sus grandes manos.
La rudeza con la que el hombre trataba sus tetas y su cara hubiera lastimado a cualquier mujer normal, pero afortunadamente para el dúo, Kazehana era una Sekirei.
Kazehana sintió distraídamente como baba caía de su fina boca y mojaba sus pechos y la carne frotándose frenéticamente entre ellos, y solo pudo suspirar en su cabeza como colegiala con su primer enamoramiento.
"Tu pene late demasiado…" la mujer le dijo juguetonamente al afroamericano, que solo le sonrió sin disminuir la velocidad de sus embestidas.
"Y tu hablas mucho, ¿Por qué no ocupas tu boca en algo más productivo?" CJ dejo de moverse, pero se aseguró de alzar lo más posible su polla, dejando a plena vista de la pelinegra el miembro sobresaliendo de sus montañas de carne.
"Bueno, si su majestad lo pide." Kazehana le dice coqueta, disimulando su nerviosismo.
Era distinto mover sus senos alrededor del pene del hombre a meterlo en su boca, pero la hermosa mujer no iba a dejar que algo como la inexperiencia le impida disfrutar de un evento de novela para mayores.
Antes de poder arrepentirse, la Sekirei agacho la cabeza y metió dentro de su boca la punta del pene de CJ y toda parte de su tallo no aprisionado por sus tetas.
"Si, de eso estaba hablando." El pelinegro soltó las tetas de Kazehana para agarrarle la cabeza, mordiendo los dientes cuando sintió la lengua de la mujer lamer su glande y las suaves manos acariciar sus pelotas.
Kazehana solo siguió con sus pequeñas lamidas, sorprendida de encontrarle el gusto a la acción, mientras movía ligeramente el cuerpo en vaivén, sus pechos frotando de lado a lado el resto de la polla de CJ que la madura Sekirei no estaba disfrutando en su boca en esos momentos.
"Maldita sea, eres demasiado buena en esto." Clawrence alabo a su amante, moviendo lentamente sus caderas para poder disfrutar más y más de la cálida boca de la tetona mujer.
"Mmm…" La mujer le respondió como pudo con la polla en su boca impidiéndole hablar, pero siguió con su tarea.
Moviendo los labios hacia arriba y abajo por sobre el pene de CJ, la pelinegra le dio pequeños besos a la punta y luego volviendo a chupar el miembro entre sus senos, que se aplastaban cada vez que ella intentaba tragar más del oscuro miembro de su amante.
Pero Kazehana quería más, y de un momento a otro dejo de mamar la verga del dueño de casa, que la vio extrañado y frustrado.
"Solo espera…" La pelinegra le dijo antes de que este se quejara. "Quiero intentar algo que no he podido antes…"
Porque no tenía nadie con quien intentarlo, pero el hombre no tenía por qué saber eso, la Sekirei musito en sus pensamientos.
"Ohh…" El hombre se relajó cuando sintió los pechos de la mujer dejar de acariciar su polla. "Creo que ya sé que es lo que quieres." CJ sonrió. "Adelante…"
"Bueno." Kazehana le guiño el ojo, acercando los labios a su pene. "Itadakimasu…"
En un instante, la mujer abrió la boca y trago el miembro del afroamericano lo más que podía, sintiendo como el glande del hombre tocaba su úvula, lo que la excitaba aún más.
"Guau, se notan tus ganas." CJ le dijo, acariciando su cabello mientras sentía a la hermosa mujer comenzar a moverse nuevamente, ahora solamente usando la boca para darle placer a su polla.
La mujer no podía tragar toda la longitud del hombre, y su boca le dolía por lo mucho que tenía que abrirla, pero eso no le impidió hacer su mejor intento.
Poco a poco, la mujer agarro velocidad, tratando de tragar todo el pene de su amante en su boca, recorriendo con su lengua cada parte de la carne dentro de ella que podía, con el fin de darle el mayor placer posible a aquel intrépido hombre que se atrevió a coquetearle en el pub.
Algo que el hombre aprecio, si los sonidos que escuchaba la despampanante fémina era alguna indicación.
"Si, déjala bien húmeda." La chica solo rodo los ojos al escuchar como el hombre la 'alentaba' para seguir mamando su verga, pero siguió con su tarea, gustándole mucho el cómo se sentía tener un pene invadiendo su agujero oral.
Así se mantuvieron por varios minutos, con el afroamericano moviendo levemente las caderas para acompañar el movimiento de cabeza de la Sekirei, que tenía los ojos cerrados y se acomodaba a medida que pasaba el tiempo para poder recibir la totalidad de carne en su boca.
Hasta que CJ gruño y apretó su agarre en la cabeza de su amante, cuando sintió a la mujer mamar toda la longitud de su pene, tocando sus grandes bolas con su mandíbula y sacudiendo la nariz en su vello púbico, demostrando su falta de reflejo nauseoso.
El hombre noto esa peculiaridad de la pelinegra y no dudo en aprovecharla, moviéndose bruscamente contra la cara de la mujer, golpeando el bello rostro de la extranjera con cada embestida, como si él estuviera tratando de ahogarla con su polla.
Y eso a Kazehana le encantaba.
"¡Hgnng!" La mujer gimió en el pene de CJ, no poniendo resistencia ante el duro trato del afroamericano, que cada vez se movía más rápido.
Eso es lo que ella quería, ser seducida por un viril y atrevido hombre, capaz de doblegarla y dominarla, haciéndole olvidar todos los malos ratos que paso después de pelear por proteger a sus hermanas y hermanos, y ser rechazada por su posible Ashikabi.
Quizás le dolería la boca mañana, pero en ese momento la pelinegra decidió concentrarse en darle el mejor cariño a aquel trozo negro de carne follando su garganta.
"Bueno, ya es suficiente." Desafortunadamente, CJ quería escalar más la situación.
Las tetas de la pelinegra se sentían fenomenal envolviendo a su verga, y su pequeña boquita era perfecta para tragar la longitud de su pene, pero el dueño de casa quería algo más…
Follarle el coño a la mujer más sexy que ha visto jamás.
"¡TOS!" La mujer no pudo evitar toser cuando el hombre dejo de abusarle la boca, mirando con ojos algo llorosos el firme pene oscuro en frente de su hermoso rostro. "Guau, de verdad se ve imponente desde este ángulo."
"Eres bastante rara mujer." Clawrence le comenta divertido, compartiendo una sonrisa con la mujer. "¿Te habían dicho eso antes?"
"Varias veces." Kazehana le respondió, levantándose y bajándose el vestido por la cintura poco a poco. "Pero eso es lo que hace la vida tan emocionante."
Rápidamente, la mujer bajo por completo su vestido, quedando desnuda frente al excitado estadounidense, cosa que la Sekirei agravo cuando dio una vuelta lenta.
"Y, ¿te gusta el producto?" La Sekirei le pregunta sonriente, viendo el cómo los ojos del hombre comen su figura con la mirada.
"Mmm…" El hombre asintió, no teniendo palabras.
Y es que el cuerpo de Kazehana era perfecto.
Con un par de senos enormes y paraditos, desafiando la gravedad como si esta no existiera, y con una suavidad que contrastaba lo firme que era ese busto hecho por el mismo Dios.
El hombre se acercó a la mujer, tocando con suavidad aquellos pechos que recientemente habían sido presa de sus instintos, y los apretó suavemente, haciendo que la pelinegra suspire y cierre los ojos, aun con su sonrisa coqueta.
Y el hombre siguió recorriendo con sus manos la figura curvilínea de la mujer.
Su cintura estrecha y torneada, sin mostrar músculos, pero firme en el sentido de cuidado personal, con un vientre plano tonificado, pero aun conservando un aire femenino.
CJ siguió recorriendo el cuerpo de su amante…hasta llegar a su trasero.
Sin delicadeza, Clawrence acerco a la muchacha a su musculoso pecho, abrazándola y apretando con sus grandes manos la retaguardia de la pelinegra, mirando como la carne se amoldaba a sus palmas.
Y es que la pelinegra tenía un culo exquisito. Con un tamaño considerable, la retaguardia de la mujer no le envidiaba nada a su busto, y su forma de corazón le daba un erotismo que volvía su polla, apoyada en el plano vientre de la mujer, aún más duro.
"Mmm…me alegra que te gusto mi trasero." Kazehana le susurro al oído, dejándose manosear por el hombre. "Con estos bebés, poca gente le presta la atención que todo mi cuerpo merece."
"Vaya, que arrogante." Las manos del hombre se movían a todos lados, haciendo que las nalgas de la tetona mujer se sacudan entre sus palmas.
"Solo mírame, cariño." La mujer lo abrazo, aplastando sus tetas contra el frente del hombre. "Tengo razones para sentirme orgullosa."
"Si, la tienes." Dándole un pequeño beso, el hombre la dio una nalgada en cada cachete, haciéndola reír. "Ahora, dejémonos de juegos."
Kazehana no le respondió, y no había necesidad de hablar. La pelinegra sabe lo que iba a seguir, iba a perder su virginidad con un desconocido…
La pelinegra tuvo que morderse los labios para no correrse en ese instante.
Devolviéndole el favor al pelinegro, la mujer le dio dos fuertes palmetazos a los glúteos del hombre, que solo la vio con la ceja arqueada.
Kazehana solo le guiño el ojo y se soltó del agarre del afroamericano, yendo al sofá y subiéndose en pose de perrito. Sintiendo la mirada del hombre en su trasero, la hermosa mujer meneo un poco las caderas, mostrándole al excitado afroamericano su húmedo coño, listo para lo que seguía.
"Bueno campeón." Kazehana le guiño el ojo, ocultando su nerviosismo. "¿Qué estas esperando?"
"Nada, solo admiraba tu figura." CJ sacudió la cabeza y se subió al sofá, acercándose con polla en mano al enorme culo de la japonesa. "Pero creo que preferiré disfrutar de ella más que mirarla."
"Que galán…" El sarcasmo era evidente en la voz de la extranjera, pero su cuerpo contradecía lo que decía, porque la mujer se inclinó para atrás, para sentir el glande del negro pene rozar su clítoris. "al menos tienes una polla hermosa."
"No la llames hermosa mujer." Clawrence le responde fingiendo molestia, alineando su dura polla a los húmedos labios menores. "Por cierto, ¿cómo te llamas?" Era de mala educación follarse una desconocida sin saberse su nombre.
Quizás debían haberse presentado antes en el pub, pero en ese momento CJ estaba más concentrado en lo bien que se sentía el culo de la mujer moliéndose contra su entrepierna.
Pero mejor tarde que nunca.
"Ohh." La pelinegra se sonrojo un poco, al darse cuenta de su pequeño percance. Miya la mataría si hubiera sabido de su falta de modales. "No me presente."
"Linda." CJ pensó sorprendido. Nunca espero que una mujer tan atractiva y voluptuosa como la que está en su sofá enseñándoles sus agujeros podría tener una expresión tan tierna.
"Me llamo Kazehana." La mujer le sonrió, perdiendo la coquetería. "Un gusto."
"Kazehana…" CJ repitió el nombre, probando como sonaba en su boca. "Soy Clawrence, llámame CJ."
Y antes de que la mujer le respondiera, CJ la agarro de las caderas y de una sola estocada, invadió la húmeda concha de ella con su enorme polla.
"¡OHHHH!" Kazehana chillo a más no poder al sentir por primera vez como una polla entraba en su coño. "¡Es muy grande!"
Nuevamente Kazehana agradeció el ser una Sekirei. Una chica normal por lo general estaría sangrando al tener su primera vez con un hombre, pero las Sekirei estaban hechas de madera más dura.
La pelinegra tuvo que morderse los labios para no gritar del placer de sentir como la polla de CJ expandía hasta el límite sus paredes vaginales, como si estuviera intentando golpear su útero con su glande. Las manos de CJ en su cintura se sentían cálidas en su piel y los roces de sus nalgas contra el frente del afroamericano solo añadía más sensaciones nuevas para la Sekirei más tetona de las pequeñas aves de Miya.
"Diablos, estas muy apretada." CJ le dijo entre dientes, asombrado por lo estrecho que se sentía el coño de la extranjera. "Como si fueras una virgen." El afroamericano se rio, dándole unas ligeras nalgadas, viendo como la masa se sacudía contra sus abdominales.
"No seas tonto." La chica le dijo con el aliento cortado, tratando de enmascarar su nerviosismo ante el comentario de Clawrence.
Decir la verdad destruiría la imagen de mujer experimentada que intentaba proyectar.
Pero ya no había necesidad de aparentar, la polla en su coño era evidencia suficiente que ahora era una mujer en toda regla.
La Sekirei sintió un pequeño cosquilleo cuando el hombre la penetro por primera vez que era algo familiar, pero decidió ignorar la sensación.
Especialmente cuando sintió a CJ moverse.
El afroamericano empezó a embestir lentamente contra la chica, encontrando muy difícil la acción debido a la apretada concha de Kazehana, pero eso no le iba impedir…
Follar a la zorra hasta la inconciencia.
"¡Mierda!" Una maldición salió de la boca de Kazehana cuando sintió el pene de CJ salir de su concha, y volver a entrar, y volver a salir…
"Maldita sea." El afroamericano maldijo, poniendo el mayor esfuerzo posible para moverse entre las apretadas paredes vaginales de la extranjera. "Se siente como si me estuvieras succionando la polla."
"Ahh, no…exageres." Entre gemidos, la japonesa intento molestarlo por lo exagerado que se puso el hombre.
Una fuerte embestida detuvo sus palabras de ser emitidas.
Las siguientes le cortaron el aliento.
Apretando con tanta fuerza las caderas de la mujer que casi la lastima, CJ se acomodó y empezó a agarrar velocidad, concentrado en su tarea.
"¡HAAA!" La mujer grito de placer, sintiendo la velocidad de las embestidas aumentar constantemente, sin muestras de parar.
CJ sintió sudor bajar por su rostro, sintiendo como perdía su energía con cada movimiento que él hacía, pero aun así no se detuvo. Detenerse significaría dejar de disfrutar del mejor coño que ha follado en su vida.
El culo de la mujer era la perfecta almohada para disipar la fuerza con la que su pelvis chocaba con la intimidad de Kazehana, pero eso solo lo excitaba más. Cada vez que las nalgas de la pelinegra se sacudían contra sus abdominales el sonido de carne contra carne repercutía en su cuarto de estar, y los gemidos de la puta tratando de succionar su polla con el coño formaban un coro que solo lo ponía más y más duro.
Era un círculo vicioso, y él no veía como esto podía mejorar.
Hasta que Kazehana tomo la iniciativa y movió las caderas por sí sola… agregándole más fuerza al choque de cuerpos.
"SI SI ¡SI!" La Sekirei gimió como perra en celo moviéndose contra su amante, adorando como la polla de CJ expandía su apretada concha con su enorme gordura, y como su glande buscaba golpearle el útero con cada embestida más y más fuerte que la anterior. "¡Te sientes tan bien en mi coñito!"
"Mierda." CJ maldijo, ya era lo suficientemente difícil de contenerse mientras él era quien dictaba el ritmo, ahora con Kazehana empujando su gordo culo contra su pelvis el placer solo se multiplicó a niveles incomparables. El hombre apretó los dientes, sintiendo como su pelvis moldeaba el trasero de la mujer de una manera atrapante a la vista, con ella aumentando el empuje a una loca carrera por llegar al orgasmo.
CJ no iba a aguantar mucho si la sexy japonesa seguía con ese alocado ritmo, y lo último que quería era perder la oportunidad de disfrutar toda la noche con la zorra pelinegra, por lo que el dueño de casa se vio en la necesidad de buscar la forma de tener la verga dura lo más posible durante su loca sesión con la tetona extranjera.
Y se le ocurrió una idea.
"¿Eh? ¿Qué pasa? ¿Por qué te detienes?" Kazehana le preguntó de repente, excitada y ligeramente molesta, al sentir al afroamericano parar de golpe sus embestidas. "Vamos cariño, no pares ahora…" Su coño estaba hambriento y necesitaba ser alimentado con la carne del dotado hombre.
"…" El hombre no le respondió, dedicándose simplemente a masajear sus curvilíneas caderas.
"Cariño, por favor…" la pelinegra meneo sus caderas de un lado al otro lentamente para poder incitarlo a continuar. Pero CJ no tenía intención de seguir moviéndose por el momento.
Sin embargo, lo que ella no esperaba fue que CJ le rodee un brazo en su cintura y la jalara, enviando a ambos a sentarse en el sillón, con el hombre sacando su viril pene del coño de la mujer.
Kazehana sólo pudo ver como esa dura polla estaba bañada en sus jugos, y como entró entre sus gruesos muslos, gimiendo al sentir la larga polla negra frotarse contra su húmedo clítoris.
"No lo sé pequeña pajarita." El hombre susurro en el oído de ella, Kazehana abriendo los ojos un poco ante el cariñoso mote, pero luego sonrió un poco.
La hermosa mujer sintió cosquillas en su interior ante el apodo que le dio el hombre, pero luego intento desestimar el sentimiento.
Ella no quería sentir mariposas en su estómago, quería una polla en su necesitado coño.
Las manos de CJ la sacaron de sus pensamientos, acariciando con necesidad apenas contenida los enormes pechos de la mujer. Clawrence suspiro aliviado cuando su excitación bajó a niveles manejables, no estando en peligro de llenar el coño de la mujer tan pronto.
"Quiero ver si estas poniendo todo tu esfuerzo." El hombre reto a la fémina, enmascarando el esfuerzo que hizo para no venirse en la perfecta concha de la extranjera.
CJ tuvo que tragar su quejido de placer cuando la mujer se movió sobre su regazo, frotando su húmedo coño contra la barra de carne de él, soltando dulces gemidos cuando el glande del hombre rozo su pequeño botón.
Casi por instinto, las manos de Kazehana fueron a su espalda, tomando la cabeza del hombre de color, ella miró por sobre el hombro y encontró su mirada, su voz volviéndose más dulce cuando él dejó de acariciar uno de sus pechos y uso la mano libre para acariciar mejor su clítoris.
"Por favor..." La mujer le rogó, haciendo todo lo que se le ocurría para estimular a su bien dotado amante. "Necesito tu polla dentro mío."
El corazón de Clawrence se saltó un latido al ver el dulce y hermoso rostro de la pelinegra mirarlo de una manera inhumanamente seductora. Ojos que parecían vidriosos, las mejillas sonrojadas, y un poco de saliva en la comisura de su fina boca, la cara de la mujer era una vista que pondría al límite a cualquier hombre.
Y Clawrence Jones no fue la excepción.
La vista de ella tan necesitada, excitada, rogando por él, fue suficiente para que el hombre dejará todas sus preocupaciones a un lado. Si esta mujer lo quería, quién era él para negárselo.
Kazehana sintió la polla de su amante nuevamente empujar en su húmedo coño, su boca haciendo una pequeña 'O' cuando el glande empujó su entrada a su apretado canal. La sensación era divina…
Sin embargo, su placer escalo nuevas alturas cuando el hombre en un rápido movimiento pasó sus brazos por debajo de sus largas piernas, la mujer sintiendo las grandes manos del hombre de color posarse con fuerza contra su nuca, enjaulándola.
En una muestra de gran fuerza, el afroamericano se levantó del sofá, alzándose en toda su altura con la pelinegra en un Full Nelson, desprovista de alguna libertad para moverse.
"Ya que lo pediste tan amable." CJ gruño al empujar su verga dentro y fuera de la zorra, tentando el terreno y encontrando perfecto el momento para proseguir con la follada. "Te daré toda la verga que quieras, pajarita".
Para cualquier persona, estar sometida en una llave no sería algo precisamente placentero. Ser desprovista de la posibilidad de moverse es algo que pueda hacer que una se sienta atrapada, y el cómo los músculos de las piernas eran estirados por los brazos de la otra persona podía ser incomodo…
Para Kazehana la sensación era excepcional.
La mujer no pudo evitar gemir como loca el momento que Clawrence empujo toda su barra de carne dentro de su coño, tratando de golpear su útero con su grueso glande. La Sekirei juraría que por un momento el hombre consiguió besar la entrada de su vientre con el glande de su larga polla.
Pero no podría asegurarlo pues, así de rápido como la penetro, su polla salió súbitamente, casi por completo, únicamente para que de nuevo empujara en su coño.
Similar a una muñeca de trapo, así fue como el fornido macho movía a la tetona pelinegra sobre su polla. Una posición algo agotadora, es verdad, pero que lo compensaba por una penetración más profunda y por el poder que le daba sobre la mujer.
El Jones apretó con fuerza los dientes, moviendo arriba abajo a una histérica Kazehana en un vaivén casi bestial. En ese momento él era el único humano y la mujer era simplemente su muñeca sexual.
Kazehana dejo de gritar solo para gemir levemente, sintiendo su coño ser brutalmente machacado por el afroamericano, y las pesadas bolas de este golpear su clítoris cada vez que la empalaba contra la grandiosa polla que el hombre tenía entre las piernas.
Fueron diez largos y placenteros minutos dónde Kazehana únicamente podía gemir incoherencias, incapaz de formar palabras completas por la polla de su amante golpeando los puntos correctos en su interior.
En ese momento, La experimentada Sekirei que arraso con escuadrones de soldados no era más que una simple puta disfrutando de su polla.
Pero no iba a durar por siempre.
"Mierda." El estadounidense notó de inmediato como el coño de la mujer se tensaba alrededor de su polla, mientras el sudor resbalaba por el cuerpo de ambos, aunque más del suyo por mantener el brutal y rápido ritmo.
El cansancio se acumulaba y su polla nuevamente estaba por reventar.
"Carajo" El Jones no pudo más, y a duras penas pudo sacar su polla del cálido agujero en el que estaba, antes de que el semen explotara de su sobre estimulada verga.
De igual manera que su amante, Kazehana acompañó a su amante en su liberación, liberando su propio orgasmo en forma de una lluvia cristalina saliendo de su abusado coño y cayendo al piso, mezclándose con los tres tiros de esperma del hombre local.
Sin ceremonia alguna, Clawrence simplemente se dejó caer al sillón, llevando a Kazehana con él. Ambos respiraron pesadamente, sudorosos y oliendo el ambiente del cuarto de estar apestando a sexo.
La Sekirei no podía creer el momento orgásmico que el hombre le dio. Lo que paso fue más allá de cualquier libro o novela, sus palabras simplemente no alcanzaban a describirlo.
"Ah...ah...eso...".
"Sí..." respondió Clawrence, con su polla media dura bajo el coño de Kazehana, suspirando de alivio por haber sacado su hombría de la mujer a tiempo.
Aun cuando no quería hacer otra cosa que terminar dentro de la zorra, le pareció arriesgado.
"Ara, ara." El hombre apretó los dientes al sentir como un par de suaves muslos aplastaron su polla. CJ miro a Kazehana, que le evito la mirada y siguió con su juego de piernas, levantando por tercera vez el pene oscuro a su máxima altura. "...Supongo que alguien quiere seguir la fiesta."
Para marcar su punto, Kazehana movió su mano al glande sobresaliendo de sus gruesos muslos, recogiendo un poco del semen que manchaba la uretra del americano. La voluptuosa mujer recogió un poco y se lo llevó a la boca, encontrando el sabor un tanto adictivo.
"Bebé, quiero follar ese coño toda la noche, pero..." el hombre hizo una mueca al moverse, Kazehana de inmediato comprendiendo que su amante había gastado casi toda su energía en la loca follada.
Bueno, tenían toda la noche. Kazehana tenía confianza en su cuerpo, y sabe que el hombre recuperara las energías para continuar con la faena.
Solo debía motivarlo un poco.
"Muy bien…" La mujer se levantó y se acercó a la cocina, moviendo las caderas y gozando el cómo la mirada del hombre no se desviaba de su colorado trasero, tan firme como al inicio de su encuentro, pero con evidencias de la atención que CJ le enfoco. "Voy a tomar algo, tengo mucha sed."
CJ no le presto mucha atención lo que decía la mujer, viendo la perfecta figura de la mujer entrar a la cocina. Su pene parecía haber cobrado vida propia.
"Puede que no sobreviva la noche." El afroamericano pensó. "Esta mujer me va a dejar seco."
Aun con esos pensamientos crípticos, el hombre parecía ser guiado por su polla hacia la espectacular mujer.
No había mejor manera de morir que follando a una extranjera tetona.
X – X – X
La Sekirei, luego de ponerse un apron por el frio en sus pezones, estaba revisando los gabinetes, buscando comida, luego de haber tomado dos vasos de agua al hilo, cuando sintió al hombre entrar a la cocina.
Usando un delantal blanco que se ceñía de manera casi obscena a su enorme busto, la mujer se dio vuelta para ver a un completamente desnudo Clawrence caminar hacia ella con una mirada determinada.
"Mmm…" La mujer desvío la mirada hacia abajo, viendo el pene del hombre desafiar la gravedad con la excitación del hombre, más duro que nunca. "Veo que tu amiguito está listo para la acción."
Ignorando el mal retruécano, el dueño de casa le sonrió y la agarro de las nalgas, atrayendo a la mujer a su cuerpo para empezar a besarla. La mujer envolvió sus brazos alrededor del cuello del afroamericano, gimiendo en su boca al sentirlo manosear su culo y moverla contra él, haciendo que el delantal se frote contra sus duros pezones de una manera genial.
"Nunca me cansare de este culo." CJ le dijo entre besos a la mujer, que soltó una risita mientras le besaba la barbilla al hombre.
Este la levanto del trasero, haciendo que ella grite de la sorpresa, envolviendo sus largas piernas alrededor de la cintura de CJ, que la movió hacia la mesa.
"Ouch." La mujer se 'quejo' cuando el hombre la tiro de espaldas al mueble. "Me gusta que seas rudo, pero no tanto cariño…"
"Por favor…" CJ bufo, levantándole las piernas a la mujer mientras compartían una sonrisa lujuriosa. "es obvio que te encanta ser tratada así."
La mujer no dijo nada, aguantando la respiración al sentir la polla de su amante rozar sus labios menores, gimiendo suavemente cuando el hombre introducía lentamente el enorme pene en su muy húmedo coñito.
"Mierda…" El hombre gruño entre dientes, maravillado por lo apretada que seguía siendo la extranjera. "Como mierda puedes apretar tanto mi polla."
"No lo cues-cuestiones…" La tetona japonesa le respondió entre gemidos, sintiendo como sus paredes vaginales se expandían por la verga negra de CJ. "Solo gózalo…"
"Sin duda." El estadounidense empujo más las piernas de la mujer contra ella, aplastándole las enormes tetas que la pelinegra tenía con las rodillas de ella. "Te voy a disfrutar pajarita."
El hombre empezó a moverse, y las palabras se detuvieron.
Las paredes vaginales de la mujer recibían de lleno todo el grosor de la polla de CJ, y los gemidos de Kazehana aumentaban de tono cada vez que el hombre hundía su polla contra ella. La mujer no podía moverse para ningún lado, sintiendo las manos de Clawrence apretar sus muslos a medida que aumentaba la velocidad de sus embestidas.
"Diablos, eres una golosa. "CJ le dijo a su amante, sintiendo el coño de la extranjera contraerse alrededor de su polla. "Parece como si me quisieras exprimir."
"Ahh…" La mujer no le respondió, abrumada por el placer que le provocaba la polla del afroamericano.
La sensación del delantal frotar sus sensibles pezones debido a sus rodillas, en conjunto a la enorme polla entrando y saliendo de ella desde un nuevo ángulo era algo para lo que una virgen como ella nunca hubiera imaginado.
Si no fuera por su fisiología alienígena, la Sekirei ya hubiera caído desmayada ante el cumulo de sensaciones.
Afortunadamente, era una chica del espacio.
"Mas…" La mujer articulo a duras penas, entre las embestidas de un CJ enfocado en su tarea. "Mas mas ¡MAS!"
"A sus órdenes." CJ aumento la velocidad de sus movimientos, provocando un eco cada vez que sus grandes huevos golpeaban el culo de la pelinegra. "No te arrepientas después."
Ahora el hombre era casi un borrón, embistiendo con toda la fuerza que adquirió en el gimnasio, haciendo gritar a la mujer que estaba en el cielo.
La mesa crujía y temblaba cada vez que el estadounidense impactaba contra la voluptuosa japonesa, cuyos gritos opacaban el chirrido del mueble moviéndose contra el suelo.
"SI ¡SI SI SI!" La cara de Kazehana cayó a un lado, el frio de la mesa contrastando con lo caliente que su cara se sentía. "¡Rómpeme en dos cariño!"
Baba empezó a caer de la boca de Kazehana, manchando su rostro debido a las embestidas bestiales que CJ le estaba dando. La polla negra del hombre desaparecía dentro de la blanca mujer, volviendo a aparecer rápidamente, solo para con un fuerte golpe volver a invadir la intimidad de la extranjera.
"¡Carajo!" El hombre paro de embestir a la zorra en su mesa por un instante para recuperar el aliento.
La mujer no pudo ni siquiera aprovechar ese lapso para recuperar el aliento, cuando chillo al sentir el pene de CJ golpear su punto g cuando este se subió a la mesa sin salir en ningún momento de su sobre estimulado coño, solo para volver a follarla con la misma intensidad que antes.
Los brazos de la mujer no se podían levantar de la mesa, y con el poco raciocinio que le quedaba envolvió sus largas piernas alrededor del trasero de CJ, que solo le sonrió burlonamente.
"Te ves demasiado sexy con ese delantal." El hombre le dijo sin disminuir la velocidad de sus movimientos, mirando fijamente los vidriosos ojos de la preciosa puta debajo suyo. "estas dejando la vara muy alta pajarita."
Kazehana no le respondió, sintiendo como la polla del hombre entraba en su concha con el apoyo de la gravedad. El hombre estaba de cuclillas encima de ella, impulsando con su musculoso pecho las piernas de ella hasta que sus rodillas rozaban los lados de sus tetas, apenas contenidas por el delantal que separaba los pechos de ambos adultos.
Si bien el hombre lamento el no sentir la suavidad de las tetas de la extranjera, que pueda apoyar su pecho en ellas mientras se movía arriba y abajo tenía cierto encanto. Sus piernas no le duraran mucho en esa posición tan fatigosa como ella, pero el ángulo de penetración que le permitía hacía que valiera la pena.
La mesa ahora temblaba cada vez que el hombre bajaba con toda la fuerza de la gravedad de su parte, intentando perforar el útero de la extasiada mujer con cada estocada que el afroamericano le daba a Kazehana.
"Como carajo…" El hombre le gruño a la mujer, que perdió la voz y solo babeaba por la fuerza de las penetraciones. "Puedes seguir tan apretada."
"Me vo-voy…" La mujer intento decirle, sintiendo la baba caerá por su mejilla mientras sus pezones eran irritados por el frote de la tela que contenía su busto a duras penas. "Estoy al li-limite…"
"No me importa." El hombre bajo la velocidad de sus embestidas, levantándose hasta que su glande era la única parte de su pene dentro de la pelinegra. "Tú te lo buscaste preciosa."
Y bajo súbitamente, hundiendo su polla en la mujer, moliendo sus caderas contra la de ella, haciendo que los ojos de la mujer se abrieran de par en par por la súbita sensación.
El hombre repitió su acción, ahora enfocándose en sacudir su polla tanto como le era posible dentro de la concha de Kazehana, frotando el clítoris de la mujer con sus abdominales con cada sacudida.
La mujer solo pudo sonreír tontamente mientras sus piernas flaqueaban y caían a la mesa, quedando suspendidas en el costado del mueble, temblando con cada fuerte estocada del hombre contra la casi inconsciente mujer.
CJ no supo cuánto tiempo se quedó haciendo esa acción, sintiendo venir su propio orgasmo, y la cara tonta que puso la voluptuosa chica no ayudaban en nada en apaciguar su excitación.
Pero Kazehana no le dio la opción de contenerse.
"¡MIERDA!" Con un grito inhumano, la mujer se corrió alrededor de la polla de su amante, que palideció al sentir el coño de Kazehana apretar su pene al mismo tiempo que lo llena de los fluidos de la hermosa japonesa.
De nuevo, Clawrence mostro su enorme fuerza mental al sacar su polla del chorreante coño a tiempo antes de correrse el mismo.
Los jugos vaginales de Kazehana fueron expulsados de su concha cuando el hombre saco su verga, golpeando la pelvis del hombre por la intensidad del orgasmo de la pelinegra.
CJ ignoro el explosivo final de su pajarita, masturbando su pene 3 veces antes de liberar su tercera corrida en los cubiertos pechos de la mujer, que todavía escurría sus fluidos.
Dos disparos de semen mancharon el delantal casi por completo, mientras que el último le llego a la barbilla de la mujer, que inconscientemente se limpió con la única parte del delantal limpia.
"Vaya." CJ le dijo con la respiración cortada, masturbando lentamente su pene semi erecto. "Creo que voy a tener que comprar otro delantal."
"Lo-lo…" Kazehana respondió, volviendo lentamente al mundo de los vivos. "Lo limpiare después."
Ambos se miraron fijamente, y empezaron a reír.
Clawrence se inclinó para besar a la mujer, que le devolvió el beso con gusto.
Ambos necesitaban una ducha.
X – X – X
Al otro lado del mundo, la hikikomori de las Sekirei se encontraba pasando el tiempo viendo novelas y hentai mientras reía de manera similar a los ancianos pervertidos.
"Diablos, esa chica sí que tiene un buen par de pulmones." La tetona pelirroja se rio, viendo a la chica del hentai ser penetrada por los tentáculos de un monstruo. "No va a poder caminar por días."
La joven del video parecía estar en su límite, y las gafas de la Sekirei numero 2 reflejaron la luz cuando el monstruo eyaculo dentro de la chica, acompañándola en su orgasmo.
El capítulo termino, y la mujer rápidamente cambio de video, ahora viendo un video de una 'reportera' aprendiendo los métodos de entrenamiento de 'resistencia' del equipo titular de basquetbol.
"Diablos…" Matsu dijo, frotando sus labios vaginales sobre el vestido, viendo a la mujer del video ponerse de rodillas en medio de los 5 hombres negros. "Esas pollas son enormes."
De pronto, una llamada a su teléfono principal distrajo a la pelirroja, que busco el teléfono con su mano izquierda mientras su mano derecha ahora masajeaba su bien formado pecho.
Viendo a la 'reportera' masturbar dos polas mientras una le follaba la boca y los otros dos usaban su pelo, la mujer contesto.
"¿Diga?" Matsu pregunto sin dejar de ver el video, apretando su pezón derecho.
"¿Estás viendo hentai?" La voz de su amiga le contesto por el teléfono.
"Porno." La pelirroja respondió, aun tocando su generoso busto. "¿Qué estás haciendo tu Uzume-tan?" Los gemidos de la mujer, ahora de espaldas mientras un hombre le follaba el coño y otro la cara, repercutían en la habitación.
"Estoy comprando unos trajes." La Sekirei numero 10 dijo divertida. "Sabes que Miya-san te matara si se entera que estás viendo algo tan sucio en su casa."
"Salió a ver un conocido." Matsu ahora volvió a frotar su coño, moviendo su panty a un lado para poder tocar sus labios menores directamente. "Un extranjero que le arreglo el techo de la pensión."
"¿Crees que le pago en carne?" La chica de la coleta le preguntó retóricamente a su amiga, ambas riendo por la pregunta.
Era imposible que una mojigata como Miya haga algo así.
"Ahh…" Matsu le dijo entre gemidos, frotando más rápidamente su clítoris. "Eso sería algo que haría Kazehana, no Miya-tan."
"Hablando de Kazehana…" Uzume cambio el tema. "¿Tienes noticias de ella?"
"Creo que-que está en Nueva York." Matsu le respondió, viendo fascinada a la actriz porno recibir ahora una verga en cada agujero. "Uzume, se está poniendo bueno el video, te llamo luego."
La pelirroja corto la llamada, y dirigió su mano derecha a sus pechos, mientras su mano izquierda ahora apretaba su clítoris, viendo fijamente el gangbang interracial.
La mujer si sabía manejar pollas negras.
X – X – X
"Ohhh, si…" Kazehana gimió, apretando la cabeza de CJ entre sus gruesos muslos. "Sigue así cariño."
El hombre no le respondió, ocupado en su tarea de lamer el mojado coño de la pelinegra contra la pared de la ducha, demostrando su gran fuerza física al tener a la hermosa mujer entre sus hombros, disfrutando del néctar que expulsaba la extranjera.
Definitivamente, ampliar su baño fue una de las mejores ideas que ha tenido el arquitecto.
La mujer acaricio el pelo de su amante con la mano derecha, cerrando los ojos y tratando de reprimir sus gemidos, dejando que el hombre se concentre en su tarea, apretando sus duros pezones con la otra mano para no dejar a sus mamas desatendidas sin su principal admirador.
Y ese admirador se encontraba aplicándole a la mujer su primera experiencia con el sexo oral, esta vez siendo ella la 'victima' de las agresiones de su amante.
El hombre paro un momento de lamer el perfecto coño de la japonesa para darle pequeños besos al clítoris de ella, sonriendo ante los jadeos de la mujer, que le apretó la cabeza con sus muslos hasta casi ahogarlo.
Y la mujer no soltó su agarre aun cuando el hombre le dio palmadas en los muslos, pidiéndole hacerlo.
"Muerte por muslos." Clawrence pensó divertido, perdiendo el aire por la fuerza con que la tetona fémina apretaba su cabeza. "No es la peor manera."
Aun casi asfixiándose, el hombre siguió con su tarea de satisfacer a la extranjera, ahora introduciendo su lengua dentro de su coño., lamiendo las paredes vaginales de Kazehana tanto como podía, antes de perder la conciencia por la asfixia.
Afortunadamente para él, la penetración con lengua fue lo que llevo a la pelinegra al orgasmo, que apretó su cabeza con sus muslos con una fuerza inhumana mientras ella se corría con un gemido suave, antes de relajar el agarre y dejando al afroamericano volver a respirar.
"Rayos…" La mujer soltó unas risitas, sintiendo el agua caer sobre su voluptuoso cuerpo. "¿Porque tu baño es tan grande?"
El baño debía tener unos 3 metros de altura, si ni siquiera cuando el hombre la levanto con sus hombros pudo su cabeza tocar el techo.
"Por cosas como esta." Clawrence le dijo, aun con su cabeza entre los gruesos muslos de ella. "Me gusta satisfacer a mis mujeres."
"Que galán." Kazehana le dijo divertida, respirando cortadamente por el reciente orgasmo y por sentir la respiración del hombre contra su sensible vagina. "¿no te han dicho que es de mal gusto hablar de otras mujeres cuando enfrente de tu amante?"
"¿Qué harás al respecto?" Haciendo uso de la fuerza adquirida levantando más peso del que debería, el estadounidense la agarro de las caderas y la levanto, bajándola poco a poco hasta que sus miradas estén a la misma altura. "Conejita…"
Las tetas de la mujer se sentían muy bien contra su pecho, y su polla estaba dura como una roca, luego de un merecido descanso.
La pelinegra solo le sonrió y lo empujo levemente…
El hombre cayo en su trasero contra el borde del jacuzzi, sorprendido por la fuerza de la delgada mujer.
Qué demonios…
CJ ya se había dado cuenta que la mujer era fuerte, su cabeza aun le duele por el apretón de muslos, pero él no es un hombre pequeño, pesando casi 90 kilogramos, y la mujer lo llevo al suelo en un instante y sin dificultad aparente.
"Bueno…" La chica le sonrió, y los pensamientos del hombre sobre la fuerza irreal de la mujer se desvanecieron. "Tengo que hacer que te olvides de las demás mujeres mi rey."
Kazehana le dio la espalda a CJ y cerro la llave del agua, disfrutando como el hombre devoraba su trasero en forma de corazón con la mirada. Contoneando un poco las caderas solo para mostrar la perfección que era su culo, la mujer decidió recompensar al hombre por su cariño.
"Diablos…" Clawrence empezó a masturbarse, viendo el pequeño show de la extranjera. "Pajarita, no me hagas esto."
"¿Qué no debería hacer?" Kazehana le respondió sin mirarlo. "¿Esto?" La mujer golpeo sus glúteos, haciendo que sus nalgas temblaran como gelatina. "¿O esto?"
La Sekirei se inclinó hacia adelante y agarrando sus nalgas, las separo para mostrar su húmedo coño y su rosado ano a su amante.
Al escuchar los quejidos del hombre de piel oscura, Kazehana sonrió y libero pequeños gemidos, como si quisiera incitar más y más al hombre a cometer una locura.
"Mierda, Kazehana." El dueño de casa no podía apartar la mirada de la mujer, y su mano se movía fuertemente hacia arriba y abajo, endureciendo más y más su pene. "No me sigas jodiendo."
"Ay cariño." La tetona extranjera se dio la vuelta, ocultando su glorioso trasero de la vista del afroamericano, pero ahora mostrando sus mejores atributos, sus enormes senos. "solo tienes que ser paciente."
La mujer agarro sus manos y apretó sus brazos, realzando sus enormes tetas aún más de lo normal, sin desviar su mirada de la negra polla del hombre, que solo podía quejarse.
Desde la escuela media que el hombre no se sentía tan fuera de tono, dominado por la fuerte personalidad del bombón en frente suyo. Se suponía que eso nunca volvería a suceder…
Por un momento, el rostro de Clawrence se oscureció.
Pero la mujer repentinamente se dio la vuelta, mostrándole su enorme culo de nuevo, y se empalo en su polla, y todo pensamiento negativo del estadounidense desaparecieron.
"¡AHHHH!" La mujer por un momento se arrepintió de sentarse en la gruesa verga de su amante, pero un impulso interno le dijo que lo haga antes de que ocurra algo malo.
Esa corazonada fue opacada por el placer que le provoco recibir el pene de CJ en su interior, y la mujer solo pudo gemir mientras sus piernas temblaban.
¡SLAP SLAP!
Ahora las nalgas fueron las que temblaron con la fuerza de las palmadas del excitado dueño de casa, que al ver el fascinante movimiento la empezó a golpear más y mas
"¡Ouch!" Kazehana se quejó, sintiendo las fuertes manos del hombre marcar su culo con la fuerza de sus nalgueadas. "Se un poco más gentil"
"Vamos pajarita…" El hombre no dejo de golpearle el trasero, tratando más que nada en desviar su atención de lo genial que se sentía su polla en el coño de la voluptuosa extranjera. "No me digas que unos pequeños golpes te abruman."
CJ seguía golpeando el trasero en forma de corazón de la mujer, intentando incitarla a moverse. El afroamericano no lo admitiría, pero la mujer era más fuerte que él.
Desde que ella se sentó en su polla, el pelinegro intento levantar sus caderas y poder embestir contra la japonesa, pero no pudo mover ni un centímetro.
La sensación de ser dominado era algo que el americano detestaba, pero el coño de Kazehana era superior a sus aversiones
"De ninguna manera." Kazehana le respondió, mirándolo desafiante, con una sonrisa creciendo en su rostro, similar a la que el hombre ahora portaba. "Solo estaba descansando un poco."
"¿Segura?" CJ solo le alzo una ceja, aun maltratando el curvilíneo culo de la extranjera. "Siento que estas blufeand-" Clawrence perdió la respiración por un momento.
¿La razón de esto?
La mujer se apoyó en sus pies, como si estuviera haciendo sentadillas, e inclino sus rodillas, levantándose del regazo de CJ hasta que solo la mitad de la polla del afroamericano estuviera dentro de su coño…
Y volvió a sentarse de golpe
"¡Si!" Kazehana no pudo evitar gritar del placer, empezando a rebotar en la polla de su amante usando solo la fuerza de sus rodillas. "Es genial estar arriba."
El enorme culo de la pelinegra se amoldaba contra la pelvis del inmóvil estadounidense, que solo podía seguir golpeando con toda su fuerza las nalgas de la mujer luego de haber recuperado el aliento.
Y no podía hacer nada más, la mujer no se lo permitía.
Los chillidos de la tetona mujer por la sensación dual de los golpes y la verga de CJ golpeando su útero con cada sentada inundaron el baño, y el vaivén de sus caderas aumentaron tanto en velocidad como en intensidad.
"¿Te gusta papi?" La mujer volteo su cabeza para mirar de reojo a su amante, sin dejar de rebotar en la gruesa polla del dueño de casa. "¿Te gusta que tome la iniciativa?"
"No." Clawrence mintió descaradamente, dejando de golpear el trasero de la pelinegra, solo para empezar a manosearlo, moldeando la suave masa de grasa en sus grandes manos. "te prefiero debajo mío."
"Que pe-pena." La mujer respondió a duras penas, ahora apoyando sus manos en las piernas de CJ para un mayor equilibrio. "Me enca-canta tenerte a mi merced."
"Eres una puta." El afroamericano la molesto en broma, apretando con fuerza el culo de la mujer rebotando en su polla. "Solo mira como mueves este enorme culo."
"De verdad…" La mujer dejo de hacer botes y meneo un poco sus caderas en el regazo del hombre, gozando como el glande del hombre golpeaba sus paredes vaginales en los puntos perfectos. "Debes dejar de ser tan mal hablado."
¡SLAP SLAP!
El hombre volvió a golpear la retaguardia de la japonesa, que solo se rio entre gemidos y volvió a rebotar sobre su amante, cayendo de golpe can cada bajada para poder sentir el enorme pene del hombre partirla en dos.
La mujer empezó a menear las caderas mientras seguía subiendo y bajando de su trono, y CJ dejo de abusar del trasero de Kazehana y admirar esas perfectas mejillas moverse de un lado al otro.
Y el otro agujero de la tetona puta.
Aun rebotando como loca en la verga del estadounidense, la mujer no se dio cuenta que su rosado ano estaba tentando al excitado hombre, que viendo que a la mujer no le afecto las fuertes nalgadas que le dio, pensó en otra forma de "castigarla" por haberlo dominado.
"¡Oh, Dios!" La mujer perdió la fuerza de sus piernas al sentir el dedo índice de CJ tocar su aun virginal agujero trasero. "¿Qué estás haciendo?" La mujer miro hacia atrás de mala manera al afroamericano, que solo le sonrío
"Nada." CJ empezó a meter su dedo índice, provocando otro chillido de Kazehana y que está casi caiga de su polla, apenas evitando eso por la fuerza inhumana de sus piernas. "Solo estoy mostrando un punto."
"¿Y ese es?" Kazehana siguió mirando de mala manera al hombre, pero se enderezo y volvió a rebotar sobre la polla de este. "Oh, mierda."
El hombre no saco el dedo de su ano, así que cada vez que la mujer bajaba sobre la polla de CJ, el dedo se hundía en su apretado agujero anal.
Y le encantaba.
Tener sus dos agujeros estimulados la estaban llevando al borde del orgasmo, y la pelinegra felizmente tendría su segundo orgasmo en el baño, pero la sonrisa come mierda de su amante la pico, y no le daría la satisfacción de hacerla correrse antes de que ella lo haga.
"¡Mierda!" Ahora CJ fue el que maldijo, al sentir a su perra masajear sus duras pelotas con la mano izquierda mientras aumentaba la velocidad de las 'sentadillas'.
El culo de Kazehana se enrojeció aún más de lo que ya estaba por la fuerza con la que esta caía sobre el mástil de CJ, y este añadió su dedo medio a la penetración anal que le estaba aplicando a la pelinegra, haciéndola gritar y temblar.
Ahora era una competencia de resistencia sobre quien se correría primero, si el hombre con la polla apretada por el coño de la mujer, o la mujer por la polla rasgando sus paredes vaginales y los dedos explorando su aún más apretado ano.
Y ninguno estaba dispuesto a perder.
X – X – X
La casa matriz de Ultra Build de Japón no es un lugar muy asequible para el publico general, y ver a una ama de casa entrar por la puerta principal no era algo que se viera todos los días.
La recepcionista, una atractiva mujer delgada, solo podía observar confusa como una mujer vestida con un simple hakama purpura y un haori blanco se acercaba a su mesa sin preocupación o incomodidad alguna.
Ajena a todas las miradas que se centraran a ella.
Con un cabello purpura hasta la cintura y ojos marrones, su modesto atuendo no ocultaba para nada su curvilínea figura, que mas de un hombre pasando por el piso se detuvo a mirar.
"Hola." Con una voz suave, la hermosa mujer se dirigió a la aun confundida recepcionista. "¿Vengo a una cita con Colten Jones?"
"Ahh…" La japonesa parpadeo unos momentos, aun fuera de sí, para luego sacudir su cabeza, recordando que aún está en su trabajo. "Lamento decirle que el presidente no está disponible para atender al público general."
"ohh…" La pelimorada no se desanimó. "Creo que hay una citación a nombre de Asama Miya a las 3." La mujer le sonrió. "¿Por qué no revisas?"
Por un momento, una sombra oscura apareció detrás de la ama de casa, y la recepcionista se aterro.
¿¡Eso era una Hanya!?
"¡Claro!" con las manos temblorosas, la aterrada joven empezó a ver en el computador el itinerario diario del presidente, rogando que el nombre de la aterradora mujer estuviera ahí.
Hasta encontrar un recordatorio sobre la urgencia de contactar al hombre si una mujer de apellido Asama aparecía en el lugar.
"Si, s-su nombre está aquí." Dándole una sonrisa temblorosa, la trabajadora le dijo a la hermosa mujer mayor lo que ella quería escuchar. "Siga derecho por favor, el presidente la está esperando."
"Que alegría." Miya choco sus palmas mientras cerraba los ojos, y el aura a su alrededor desaparecía. "No quería venir y hacer el ridículo."
"¡Por supuesto que no!" la chica ya quería llorar, y no sabía por qué. "Adelante."
"Bueno." La mujer hizo un pequeño saludo, haciendo que su pecho se sacuda y provocándole otro tipo de sentimientos en la recepcionista. "Con permiso."
La pelimorada se fue en dirección a la oficina de Colten Jones, y la mujer más joven no pudo evitar ver el contoneo de caderas de la fémina.
Ella y todos los hombres aun presentes admiraron como la tela del hakama se amoldaba al bien formado trasero de la pelimorada, que entro como si nada a la oficina del mandamás de Ultra Build.
"Diablos." La mujer gimió en su cabeza. "¿¡Por qué algunas tienen toda la suerte!?"
X – X – X
Kazehana gano.
La mujer pudo escuchar entre sus gemidos como los gruñidos de CJ se hacían más erráticos y como este le metió un tercer dedo en el culo, intentando llevarla al orgasmo mientras la agarraba de las cinturas para empalarla contra su verga.
Pero ella, reconociendo que la sensación en su estómago era su instinto diciéndole que su amante estaba a punto de correrse. Fácilmente se liberó del agarre del hombre de tez oscura y se dio la vuelta, poniéndose en cuatro con las tetas rozando el duro pene de Clawrence.
"Vamos papi." Kazehana respiro. "Dame mi leche."
Las palabras trilladas de la pelinegra eran ridículas, pero la sensación de los pechos de ella contra su polla, y la linda cara de la japonesa mirándolo seductoramente, superaron al dueño de casa.
Con un grito gutural, el hombre libero su corrida en el rostro de la zorra, bañándola de su liquido blanco liberado en tres ocasiones, manchando incluso el pelo y las tetas de la pelinegra, que cerró los ojos en el momento adecuado para no perder la visión.
"Mierda." El hombre agradeció el haber estado en el suelo, ya que no tenía fuerzas para siquiera sostener su cuerpo.
La mujer lo domino, y eso le ardía.
"Guau." La mujer hablo, lamiendo el semen que le llego al rostro, mientras juntaba el líquido sobre sus pechos con las manos. "Esta vez sí que te has corrido cariño."
La mujer lo halago, pero la sonrisa que le dedico al hombre no era una de complemento, sino una de… suficiencia.
Kazehana siempre fue astuta, y reconoce la sensación de enojo ante la dominación en CJ. Lo veía en los ojos de Karasuba cada vez que se enfrentaba a Miya.
"Supongo que las batallas y el sexo no son tan diferentes después de todo."Kazehana musito, lamiendo la leche que tenía en los dedos. "Ahora." La pelinegra vio a su amante a los ojos, desafiándolo. "¿Qué harás?"
X – X – X
Colt Jones era un hombre imponente.
A una altura de seis pies y tres pulgadas de altura, y amplios hombros, con unas pocas mechas de pelo canoso en su pelo negro, el hombre de tez oscura no pasaría desapercibido en lugar alguno.
La hermosa mujer que acaba de entrar a su oficina no pudo evitar notar que el hombre se veía tan musculoso como la ultima vez que se vieron y sonrió.
Es bueno que él se cuide, los humanos son bastante frágiles.
"¡Miya!" Con una voz ronca y fuerte, el hombre saludo a la japonesa con un leve asentimiento de cabeza. "Es bueno verte, siéntate, tenemos mucho que conversar."
"Colt-san." Miya le respondió el saludo, arqueando un poco la cabeza. "He pasado bastante tiempo."
"15 años." Le hombre se rio. "Te ves tan espectacular como siempre."
"Muchas gracias." Miya le sonrió mientras se sentaba en la silla en frente del hombre. "Pero no deberías adular a una joven viuda Colt-san."
"perdón perdón." Colt se disculpó. "Esto de la etiqueta japonesa siempre me ha confundido."
"Así veo."
"Bueno, ¿Qué ha sido de tu vida?"
"Atendiendo mi pensión." La pelimorada se rio. "tengo unas pensionistas bastante problemáticas."
"te entiendo, no te imaginas cuantos problemas he tenido desde la última vez que nos vimos."
"tu negocio se ha expandido." Miya noto.
"Si, He sabido aprovechar las oportunidades." El hombre se levantó. "¿quieres un te o un café?"
"Té si no es mucha molestia." La pelimorada le respondió.
El hombre le sonrió y preparo un té para ambos en dos tasas, sirviéndole a la hermosa japonesa que lo acepto con una sonrisa.
"Me sorprende que aceptaras la invitación." Colt admitió. "Hace mucho tiempo que no nos vemos, y pensé que me habías olvidado."
"Eso sería difícil, usted construyo nuestra casa." Miya le señalo, a lo que él se rio.
"Cierto, cuando aún podía trabajar directamente en la construcción." Colt suspiro. "Eran buenos tiempos."
"Si, los constructores no son tan buenos como antes." Miya le dijo con una sonrisa cómplice.
"¿Necesitas ayuda?" El afroamericano le pregunto, sintiendo una sonrisa crecer en su rostro.
"Tengo un problema y necesito de una segunda opinión." Miya se puso una mano en la cabeza y suspiro cansada. "una dulce viuda no tiene mucho conocimiento en esos temas."
"Claro, todo por una vieja amiga."
Ambos adultos se sonrieron, recordando viejos tiempos.
X – X – X
X – X – X
Atrapada entre la pared de la habitación de CJ y el imponente hombre, la Sekirei empezó a pensar que mosquear al afroamericano no era de sus mejores ideas.
Con sus piernas alrededor de la cintura del hombre y sus brazos alrededor de los hombros de CJ mientras esté la taladraba el coño manteniendo un firme agarre en su culo, ella pensó que quizás no era tan malo el haberlo provocado.
"Ah ah ah." Kazehana jadeo contra el oído de su amante. "Parece que te dañe el orgullo."
El hombre no le respondió, pero un aumento de la velocidad de sus embestidas contra su necesitado coño era una clara respuesta de que su orgullo si estaba dañado.
Igual a como quedaría el trasero de la mujer por la fuerza con la que CJ la embestía.
La carne que el hombre no pudo agarrar entre sus manos rebotaba contra la fría pared cada vez que el hombre hundía su verga en su feminidad, y a la mujer le encantaba la sensación.
Aunque no tanto como disfrutaba la polla de CJ en su coño.
"Vamos campeón." La mujer gimió, abrazando más fuerte al afroamericano. "No te contengas."
"Eres una zorra." El hombre le apretó las nalgas, sin disminuir la velocidad de sus movimientos. "¿Así es como las hacen en Japón?"
"¡AHHH!" La mujer chillo, sintiendo el glande del hombre explorando más y más de su húmeda concha. "No cariño, yo soy- Oh Dios." La mujer volvió a chillar cuando el hombre hundió la polla en su coño. "Soy única."
"¿En serio?" el hombre dejo de penetrarla para empezar a menearla en su miembro, disfrutando de la suavidad y firmeza del trasero de Kazehana en sus negros dedos. "Este culo si se puede decir que es único." El hombre la halago, sonriendo al ver la cara de gozo de la extranjera.
"Sigue moviéndote bastardo…" La mujer le dijo a duras penas, abrumada por el placer, pero el hombre la ignoro, contento de sacudirla en su polla mientras la molestaba.
"Estas piernas también son de lujo." CJ soltó el culo de la pelinegra para recorrerás las torneadas piernas de la mujer.
"Deja de joder." La mujer trato de moverse, pero el agarre del hombre era firme, y no pudo ni siquiera elevarse un centímetro.
Y el maldito tuvo la osadía de levantarla hasta el punto de que solo su glande penetrara la necesitada concha de la Sekirei.
"Pero sin duda." Clawrence soltó las piernas de la mujer, que fue víctima de la gravedad y cayó en la polla del hombre.
"¡AHHHHH!" Kazehana grito, corriéndose en la polla de CJ, que se mordió los labios ante la súbita sensación de los chorros de la mujer recorriendo su verga antes de caer al suelo en gotas, debido al pedazo de carne impidiendo la caída libre de los fluidos.
"Tus tetas están a otro nivel." El estadounidense demostró su resistencia al no correrse junto a su amante y la agarro de las mamas, sonriendo al sentir a la mujer jadear ante el contacto.
Suspendida en el aire con la polla de Clawrence como único suporte para que no caiga de culo, la mujer no pudo responderle al hombre, mostrando una cara de éxtasis que mostraba su estado mental.
"¿Te está colgando la lengua?" El afroamericano noto, apretándole los pezones a la pelinegra. "Como es que me dijo papa que se llamaba, ¿Ahegao?"
El hombre no espero una respuesta, y rápidamente la embistió contra la pared, sin soltar las enormes tetas de la hermosa japonesa.
"ah…" La mujer no articulo palabras, simplemente abrazando más el cuerpo del hombre para apoyar su rostro en el cuello de CJ.
"Bueno." El hombre la presiono con el cuerpo, para poder sacar su polla del coño de Kazehana unas pulgadas. "Eso no importa."
Y volvió a penetrarla.
Una y otra, y otra vez el hombre la embestía contra la pared, sintiendo las uñas de la mujer marcar su amplia espalda mientras los pezones y gran parte de los pechos de ella se presionaban contra su pecho, y la parte restante estando en su firme agarre.
"Te enseñare a no jugar conmigo pajarita." Clawrence declaro, no importándole el que la casi catatónica mujer no le respondiera, humedeciendo su cuello con la baba que salía de su linda boquita.
El afroamericano dejo de hablar y se concentró en follar a la puta con todo lo que podía, tratando al mismo de tiempo de aguantar la sensación de las paredes vaginales de Kazehana apretando su polla como si quisieran destruirla.
Nunca había follado una puta tan apretada, y no lo iba a desaprovechar.
"¡Mierda!" Kazehana recupero el raciocinio, solo para correrse por segunda vez en la polla de CJ, que se tensó y casi se corre con ella, pero aguanto la sensación…
Solo para seguir follándola.
El hombre soltó las mamas de la japonesa y volvió a agarrarla de los muslos, mientras dejaba de presionarla contra la pared y poder verle la cara de gozo.
"¡Mmm!" Los labios de la pelinegra fueron capturados por los de su amante, cuya lengua busco explorar su linda boca.
Naturalmente, Kazehana le correspondió el beso, recibiendo con facilidad el cuerpo de CJ contra el suyo.
"Tenías razón anciano." CJ pensó distraídamente, mientras exploraba la boca de la tetona mujer. "Las japonesas sí que saben recibir pollas."
Por otro lado, Kazehana solo pudo mover sus caderas tanto como podía contra su amante, su curvilíneo cuerpo perfecto para la follada bestial del estadounidense.
Verdaderamente, las Sekireis estaban hechas para el sexo.
X – X – X
Al otro lado del mundo, Colt Jones se estaba reconectando con una vieja amiga.
"Mierda." El hombre maldijo mientras miraba a la mujer debajo suyo. "Sigues tan apretada como siempre Miya."
La pelimorada no le respondió, limitándose a gemir mientras su amante lentamente la follaba en posición de misionero, manteniendo un firme agarre en sus curvilíneas caderas.
La viuda se había de su ropa tradicional, quedándose desnuda excepto por el vendaje alrededor de sus pechos, que se movían suavemente al vaivén del afroamericano encima suyo.
"¡Mmm!" La mujer se tapó la boca para ahogar sus gemidos, a medida que el extranjero aumentaba la velocidad de sus embestidas.
"Por favor." Colt bujo, soltando las caderas de la mujer para agarrarle las mejillas. "no te hagas la cohibida ahora puta."
Los ojos de ambos se encontraron, mientras que las caderas del estadounidense se movían más y más rápido contra la hermosa ama de casa.
"Grita." El afroamericano le ordeno, taladrándola con la polla mientras la abofeteaba con la mano derecha y con la izquierda le separaba las manos de sus rojos labios.
Miya no aguanto más.
El hombre lo hacía aún mejor que la primera vez que ella se entregó a él.
"¡Ahh!" la mujer grito, sintiendo la polla de Colt destrozar su agujero con cada estocada. "¡Se siente muy bien Colt-san!"
El Jones le sonrió a su zorra, manteniendo el ritmo, pero ahora dirigiendo sus manos a los tapados pechos de la pelimorada, agarrando las vendas.
"Es un crimen ocultar estas perfecciones." y con un rápido movimiento, el afroamericano rompió el vendaje, liberando las tetas de Miya de su prisión. "Mucho mejor."
"¡Dios!" la Sekirei mayor chillo, al sentir al hombre inclinarse y empezar a chupar uno de sus senos mientras que con la mano izquierda empezaba a jugar con su pecho derecho. "¡Mas despacio Colt-san!"
El hombre le mordió el pezón izquierdo al pedido de la hermosa viuda, que solo pudo gemir y abrazarle la cabeza al estadounidense encima de ella, que no paraba de embestirla al mismo tiempo que jugaba con su perfecto par de pechos.
Colt se turnó entre ambos pechos, succionando uno y luego el otro mientras manoseaba los grandes montículos de carne, manteniendo un ritmo constante de embestidas que tenía a la japonesa gimiendo como zorra.
Su zorra.
"Mierda, que buen cuerpo tienes." El hombre se inclinó, dejando de chupar los pezones de Miya, solo para agarrarla fuertemente de las tetas mientras aumentaba la fuerza de sus estocadas, sonriendo maliciosamente al ver a la mujer abrir los ojos y chillar mientras se convulsionaba en su polla.
Hace más de 15 años que no había probado el perfecto cuerpo de la pelimorada, pero recordaba vívidamente cada parte de las curvas de la viuda de Asama Takehito.
"¡Estas tetas son mías!" El empresario grito, golpeando con toda su fuerza el busto de Miya, que solo cerraba los ojos y se mordía los labios, moviendo sus caderas tanto como le era posible para encontrar la polla de Colt en un punto muerto y aumentar el impacto de la follada. "¡Dímelo!"
"¡Si!" La ama de casa gimió. "¡Mis pechos son suyos Colt-san!"
Para la Asama, las bofetadas eran como picadas de mosquito, pero si eso lo hacía feliz, ella mostraría su hospitalidad japones y lo acomodaría lo más posible.
Aun así, a Miya le molestaba sentir otra cosa que no sea la polla rompiéndole la feminidad, así que la mujer agarro las manos de su amante para impedirle el golpear sus sensibles senos.
"Estas piernas son mías." El hombre de tez oscura gruño, librándose del agarre de la pelimorada para recorrer los gruesos muslos y las largas piernas de la Yamato Nadeshiko. "Este coño…" Colt la agarro nuevamente de las caderas, viendo el rojo rostro de la mujer debajo suyo volverse más y más rojo por el placer. "Este coñito me pertenece."
"SI SI ¡SI!" La Asama grito, apretando sus pezones por un momento, solo para soltarlos y dejar que sus tetas rebotar libremente con cada embestida del afroamericano, que mantenía un fuerte agarre en las caderas de Miya. "¡Tu polla se siente muy bien!"
"¿Ya te salió lo guarra?" Colt se rio, concentrado en su tarea de disfrutar del coño más que perfecto de Miya. "Antes costaba más que actúes como la puta que eres."
"¡Colt-san!" Miya se quejó, mordiéndose los labios por un momento para ahogar sus gemidos. "Esa no es manera de tratar a una dama."
"Una dama no pondría esta cara." Sin parar de moverse, el hombre nuevamente se inclinó para golpear suavemente la sonrojada cara de la Asama, producto del placer que la dominaba. "Abre la boquita."
La mujer inmediatamente obedeció a su amante, y este le introdujo su dedo grueso en su húmedo orificio, a lo que la mujer empezó a lamer el pulgar como si fuera una polla, moviendo sus caderas contra las del afroamericano, que solo pudo reírse.
El hombre se recostó sobre su mujer, y disminuyo la intensidad de sus embestidas, para poder disfrutar la sensación de las tetas de Miya rozando su pecho mientras se movían de un lado al otro.
La mujer no paraba de gemir en el dedo de Colt, y su cuerpo se estremecía cada vez que sus sensibles pezones tenían contacto con el aun musculoso pecho del hombre mayor. La tetona Sekirei cerró los ojos y se dedicó a chupar el pulgar de Colt, recibiendo sumisa las estocadas del hombre.
Justo como él quería.
El motel al que el dueño de Ultra Build llevo a la japonesa era amplio y luminoso, permitiéndole al afroamericano ver con claridad las grandes tetas de Miya sacudiéndose de un lado al otro cada vez que él hundía su polla en su mojado coño.
El largo cabello de la mujer se desparramo en la cama, y el contraste del pelo morado y las blancas sabanas del lugar era algo bastante erótico para el musculoso hombre.
"Dios, ¿Cómo puedes estar tan buena?" Ahora el hombre hizo uso de toda su fuerza, follándola a toda velocidad, apoyando todo su formidable peso en el delgado cuerpo de la joven viuda…
Que solo gimió más y más, abrazando el cuerpo de su amante que la follaba sin cuidado alguno.
"Colt-san." La mujer gimió en el odio del hombre, que la tenía aplastada contra la suave cama mientras sus movimientos se hacían más y más erráticos. "Aghh, Colt-san…"
El hombre era la representación física de un macho dominante, y ella de una mujer servicial.
Por supuesto, ella podía romperle el cuello con un simple movimiento de muñeca, pero la polla intentando golpear su útero la desviaron de esos pensamientos.
"¡Ahhh!" La más fuerte de las Sekireis grito como puta cuando el hombre, además de seguir embistiendo contra su maduro cuerpo, le apretó con rudeza su clítoris, llevándola al orgasmo.
"¡Carajo!" Colt gruño al sentir el coño de Miya apretar su polla de una manera casi inhumana, casi haciéndolo correrse junto a su antigua amante. "Si qué quieres mi leche ¿eh, puta?", pero con un esfuerzo sobrehumano, el hombre negro aguanto su propio orgasmo. "Pero no te será tan fácil."
El hombre capturo los labios de la japonesa en un fogoso beso, para callar los chillidos de la mujer en medio de su orgasmo.
Los gemidos de la mujer fueron silenciados por la lengua de Colt, que no paraba de moverse contra su abusado coño. Fluidos vaginales recorrían la polla del Jones y caían en la cama, manchando las otrora sabanas limpias.
"Mmm…" La mujer beso al afroamericano, 'luchando' por el control del duelo de lenguas, solo para ser dominada rápidamente y sentir la lengua de Colt explorar su cálida boca.
El hombre bajo la velocidad de sus embestidas, ahora introduciendo lentamente su enorme verga en el sensible coño de Miya, solo para sacarlo de manera súbita y repitiendo el proceso.
La mujer envolvió sus largas piernas en la cintura del estadunidense, acariciando la amplia espalda de este mientras él seguía disfrutando del cuerpo más que perfecto de la Sekirei más poderosa.
Hasta que de repente el hombre paro de moverse.
"Mmm…" La mujer dejo de besar a su hombre, y lo miro extrañada. "¿qué pasa Colt-san?" ella sacudió un poco sus caderas contra el Jones, intentando incitarlo a continuar con la faena. "¿Por qué se detiene?"
El hombre no respondió.
"Por favor." La Asama le hablo con el tono sumiso que ella sabe el hombre era parcial. "Deme su lechita."
SLAP
El hombre la abofeteo con fuerza.
A Miya ni le dolió, de hecho, casi se corre de nuevo ante la brusquedad de Colt. Pero al ver la expresión de suficiencia del hombre mayor, la Sekirei tuvo el pensamiento…
Que Colt Jones todavía sigue siendo el bastardo arrogante de siempre.
"Decidí algo." La soberbia era clara en la voz del hombre. "Si quieres tu premio, tienes que ganártelo."
El hombre se separó de su amante, poniéndose de pie y viendo a su puta chorrear sus líquidos en la cama del motel.
Miya por su parte solo arqueo una ceja, asombrada por lo tonto que se volvía el hombre a veces. Especialmente cuando podía sentir la mirada del estadounidense centrarse en sus pechos, enrojecidos por los azotes de Colt y relucientes por el sudor producido por el sucio acto.
Colt solo le sonrió a la Asama y camino lentamente al sitial del motel, sentándose y abriendo las piernas, mostrando con orgullo sus 12 pulgadas de carne negra a la hermosa japonesa.
"Vamos, pajarita." El apodo que le dijo a la pelimorada que salió de sus labios se sintió natural, pero le restó importancia. "Ven a tu trono."
Mentalmente, Miya rodo los ojos por lo tonto que sonaba Colt. Pero externamente solo sonrió gentilmente y se acercó lentamente al empresario, sus cadera moviéndose de lado a lado y sus senos desafiando la gravedad, tan firmes como hace 15 años.
Desde la última vez que había probado al bien equipado estadounidense.
La 'diosa' de las Sekireis se subió al regazo de su amante, separando las piernas a cada lado de Colt, apoyándose en sus rodillas, con la polla del Jones entre los vientres de ambos.
"Mmm…" La mujer suspiro, cuando el hombre la abrazo por la cintura y empezó a besar su cuello. "Que extraño que sea tan cariñoso Colt-san."
Miya empezó a mover sus caderas contra el Jones, rozando el tronco de la verga del afroamericano con sus labios menoras, sacando gemidos de ambos mientras el hombre empezaba a dejar chupones en el cuello de la joven viuda.
"Ven aquí." El extranjero levanto al cabeza y volvió a besar a su voluptuosa amante, acariciando la suave espalda de la mujer mientras la acercaba más a su cuerpo, siguiendo así por unos minutos.
"¡Eppp!" La mujer exclamo sorprendida, cuando Colt la agarro por las nalgas fuertemente.
"Tu culo es espectacular." Masajeando ambas mejillas, el hombre apretó un poco el trasero de Miya, apreciando los leves gemidos que esta emitía mientras él jugaba con las gloriosas nalgas de la japonesa. "Dios, que buen culo."
"Por favor Colt-san." La Asama le 'rogo', tratando de moverse contra la polla del afroamericano, pero Colt tenía un firme agarre de su cola. "No debe hablar de forma tan cruda."
"Ahora te haces la pulcra." El dueño de Ultra Build se rio, levantándola un poco del trasero, para dirigir su enorme polla a los labios vaginales de la ama de casa. "Parece que te olvidaste de las locuras de hace años."
"Mmm…" Miya solo cerro los ojos, disfrutando los roces de las partes íntimas de ambos. "¿Podría refrescarme la memoria?"
Miya soltó una risita al sentir al hombre meter su cara entre sus grandes pechos, y empezar a sacudir la cabeza entre el perfecto busto de la más fuerte de las Sekireis.
¡Brrrr!
Colt siguió sacudiendo su cabeza entre los melones de su amante, tratando de marcar con su áspera barba las grandes tetas de Miya, mientras seguía tocando el clítoris de la bella mujer con su glande.
"Eres un travieso." Miya le acaricio la espalda, dejando que el afroamericano disfrute de sus finos atributos como un niño pequeño.
Hasta que el hombre, usando toda su fuerza, la bajo sobre su polla, empalándola en un instante.
"¡Gahh!" Miya inclino su cuerpo hacia atrás, sus senos rebotando por el fuerte movimiento, sintiendo su coño ser completamente invadido por una polla negra y gorda.
"Eres una zorra Miya." Colt agarro a la pelimorada de sus esbeltas caderas y la levanto un poco, hasta que solo su glande estaba dentro de la mujer. "Una de las de antaño."
Y la soltó sobre su polla, volviendo a empalarla y haciéndola chillar.
"Este culo es mi propiedad." Esta vez, el extranjero agarro sus carnosas nalgas y la empezó a mover arriba y abajo, follándola sin piedad. "¡Mierda! ¡Como extrañe este culo!"
"¡Ahhh!" Miya no respondió, reduciéndose a gemidos y chillidos a medida que el hombre aumentaba la velocidad de sus movimientos.
"Vamos perra." Colt paro de levantarla por unos momentos, para azotarle la retaguardia un par de veces, agarrando con dureza las gordas nalgas de Miya. "Mueve ese culo que Dios te dio."
Aun abrumada por el placer, Miya no pudo evitar rodar los ojos por los comentarios lascivos de su amante. El hombre podía tener una polla grandiosa…
Pero su charla durante el sexo deja mucho que desear.
"Mmm…" La mujer gimió, empezando a mover las caderas lentamente, en el regazo de Colt. "Al menos Colt-san es bueno en la cama."
Porque habla igual que los actores de los hentai de Matsu.
Una fuerte nalgada de su amante volvió a Miya a la realidad, y la Sekirei felizmente volvió a su tarea, meneándose hacia adelante y atrás del regazo de Colt, la polla de este moviéndose deliciosamente dentro de su muy necesitada concha.
"¡Ohhh!" Miya grito, moviéndose como loca en la negra verga del extranjero, que apretó el culo de la mujer para ayudarla en el vaivén del espectacular cuerpo de la joven viuda.
Ambos adultos dejaron de hablar, y por poco menos de media hora, lo único que se podía en la habitación del motel escuchar eran los gruñidos de Colt y los gemidos de Miya, el eco de las bolas del afroamericano chocando con el trasero de la japonesa con cada embestida, y la ocasional nalgada que dejaba una marca roja en las mejillas de Miya.
"¡Colt-san!" A duras penas, la Asama recupero la voz para dirigirse a su amante, que no paraba de levantarla y bajarle sobre su duro miembro. "¡Béseme!"
"Como ordene." El extranjero le contesto de inmediato, encontrando los finos labios de la pelimorada al medio, mientras le soltaba el culo para acariciar su espalda.
Sin parar de penetrarla.
Los labios de Colt tapaban los gritos de la Sekirei número 1, que era levantada como una cualquiera por el fornido hombre con simple embestidas, el hombre haciendo uso de toda su fuerza para destrozarla en dos.
Las tetas de Miya eran aplastadas contra el músculos pecho del Jones, que la tenía abrazada, o mejor dicho aprisionada, contra él mientras él tomaba el control de la situación.
La mujer solo abrazo a su hombre mientras era dominada por todos los ángulos, desde la boca del hombre poniéndose cómoda en su linda boca, las manos del hombre marcando su cremosa piel con sus grandes dedos, o la enorme polla entrando y saliendo con una brutalidad que lastimaría a cualquier mujer.
Pero no Miya.
"¡Ahgghhg!" La mujer arqueo la cabeza, gritando al aire mientras vuelve a tener un orgasmo, volviendo a mojar la polla de Colt con sus fluidos.
"¡Ajajaja!" Colt se rio con suficiencia, aumentando más la velocidad de sus embestidas, agarrando fuerte las caderas de Miya para hacerle más fácil la penetración.
"¡Por favor para!" Miya le pidió a su hombre, cayendo de cabeza contra la garganta del dueño de Ultra Build. "Estoy muy sensi-"
"Cállate mujer." El hombre le respondió cortante, haciéndole caso omiso a las suplicas de la mujer encima suyo. "Ahora es mi turno de disfrutar un poco."
Con pequeñas lágrimas en los ojos, la pelimorada se quedó callada y se dedicó a aguantar las duras estocadas del hombre contra su sensible coño, sintiendo sus fluidos mojar el regazo del hombre y sus gruesos muslos.
"Takehito no era lo suficientemente hombre para ti perra." Colt insulto en una frase al matrimonio. "Este culo era demasiado para él."
"¡Ahhh!" Miya grito al sentir al hombre meter dos dedos sin cuidado en su apretado ano. "¡Duele!"
"No mientas." Colt ahora solo la tenía agarrada con la mano izquierda, y la mecía sobre su verga mientras jugaba con el otro agujero de la Asama. "Tu cara dice lo contrario."
La sonrisa extasiada de Miya le dio la razón al afroamericano, que volvió a reírse burlonamente y ahora introdujo un tercer dedo en el culo de Miya.
"¿Takehito te hizo esto alguna vez?" Colt le pregunto, aun si sabía la respuesta. "¿Te lleno tu puto coño como lo hago yo?"
"Ahh, Ahhh." La mujer no le respondió, moviéndose contra la polla y dedos de este, disfrutando la sensación dual en sus agujeros.
"Vamos, responde." El estadounidense quería una respuesta. "No te hagas la fiel ahora."
"N-no." Miya le dijo, ya recuperándose de su orgasmo. "Usted es mucho mejor."
"Buena chica." Colt la abofeteo con la mano izquierda juguetonamente. "Es hora de tu premio."
"Espera, ¿qu-?" Los ojos de Miya se agrandaron cuando el hombro saco sus dedos de su ano y volvió a sujetarla de las nalgas.
Levantándola de su polla, el hombre la bajo con brutalidad en su verga, haciéndola chillar, y repitió el proceso, una y otra vez.
Hasta que, en una caída, la apretó del trasero y la hundió lo más posible en su polla, corriéndose por primera vez en la noche.
"¡Gnnnhh!" La pelimorada perdió el conocimiento por unos instantes, sintiendo la abundante corrida del hombre inundar su coño por completo, como si estuviera intentando embarazarla.
El hombre sin cuidado siguió liberando su esperma en su puta japonesa, sintiendo la mezcla de ambos manchar sus piernas y la cama, pero no le importo mucho eso, puesto que tenía a un bombón arriba suyo por toda la tarde.
"Dejaste un desastre mujer." El exitoso empresario señalo a la mujer, que poco a poco se recuperaba de la dura follada que el hombre le propino. "Ahora no sé cómo voy a seguir disfrutando este cuerpazo tuyo." El hombre volvió a nalguearla. "Corrida mía o no, me desagrada sentir leche en mi polla."
"Hay una ducha." Miya le dijo débilmente, recostada en el cuerpo del hombre y con semen saliendo de su coño aun ocupado por el pene de Colt. "Solo deme unos minutos para asearme."
"No es mala idea."
El hombre la levanto de su regazo, provocando que su vasta corrida cayera rápidamente del sensible coño de la Sekirei, manchando su pelvis y parte de las sábanas.
"Mierda, dejaste un desastre."
"Parte de la culpa es suya Colt-san."
X – X – X
"Aghh…" Kazehana gimió, mientras se sentaba en la polla de su amante.
El hombre, sentado en el borde de la cama, dejo que la mujer lo monte tranquilamente, limitándose a recorrer la fina cintura de Kazehana, dándole pequeñas palmadas al trasero de la mujer mientras que ella recuperaba el aliento.
"¿Cómo carajo puedes seguir tan apretada?" Clawrence le pregunto divertido a la japonesa, que apoyo sus enormes tetas en su trabajado torso.
"No lo sé, ¿genética?" Kazehana, con las mejillas ruborizadas por el exhaustivo acto que están llevado a cabo desde hace horas, le respondió mientras se apoyaba en las rodillas y tibias
La mujer empezó a botar lentamente encima del afroamericano, moviendo sus caderas circularmente para aumentar el placer de ambos jóvenes adultos.
"Ay, que rico se siente." La pelinegra dijo en voz alta, sin aumentar la velocidad de sus rebotes, pero si su meneo de caderas. "Cariño, me encanta tu polla."
"Se nota pajarita." El hombre la agarro del culo, sintiendo como la carne que ella tenía en la retaguardia se mecía entre sus grandes dedos con cada movimiento que la extranjera hacía. "Hace tiempo que una mujer me aguantaba el ritmo."
"me alegro de que- ¡Ahh!" En leve desliz la hizo caer de golpe en la polla del dueño de casa, interrumpiendo si replica. "-de estar a la altura."
"Ven aquí." El hombre la aprisiono con sus músculos brazos hacia él, para encontrar su labios a medio camino, puesto que instintivamente Kazehana se inclinó hacia adelante, para besarse apasionadamente.
Las caderas de la Sekirei de viento ahora solo se movían hacia adelante u atrás, moliendo su amplio trasero en los muslos del afroamericano que estaba en la gloria cuando ella se movía hacia atrás.
"¡Mhuuaa!" la preciosa fémina dejo de besar al estadounidense, arqueando su espalda para presentarle sus hermosas mamas al excitado hombre. "Mis gemelas también quieren atención."
CJ rápidamente respondió al pedido de la extranjera, empezando a chupar su pezón derecho mientras apretaba las nalgas de Kazehana, solo para cambar de peso luego de un minuto y volver a realizar el cambio, dejando a Kazehana dirigir la acción de la penetración.
Algo que ella hizo con gusto, moviéndose como loca en la pelvis de Colt, acariciando la ancha espalda de Colt mientras sentía su gruesa verga sacudirse dentro de sus paredes vaginales, expandiéndolas con cada roce, con cada leve cambio de posición.
Y seguía sin siquiera levantarse de su hombre.
Al hombre no le importo mucho, contento con disfrutar de los rosados pezones de la pelinegra, y la suavidad del culo de la mujer en sus manos, a la vez que ella se volvía una incontrolable fuerza de la naturaleza en su regazo.
"Ahhh…" Kazehana no paraba de gemir, acariciando ahora el cabello del hombre mientras usaba sutilmente sus poderes de viento para acelerar sus giros alrededor de la polla de CJ.
La Sekirei noto que Clawrence sintió la leve brisa, pero para su alivio no se dio cuenta de la razón, completamente absorto en su tarea de glorificar sus grandes pechos.
Pero el placer no era suficiente.
De manera calmada y sin dejar de balancearse en la polla del afroamericano, Kazehana empezó a dar pequeños rebotes, levantándos pulgadas para caer de golpe en el regazo del hombre.
"Grr." Clawrence gruño al sentir los rebotes de Kazehana, y dejo de chupar los pezones de la extranjera para darle chupones en su fino cuello, ocasionando un cambio de tono en los gemidos de ella.
Kazehana comenzó a gemir de manera cortada, perdiendo la respiración cada vez que el productor de música marcaba su cremosa piel, y le recompenso con una mayor levantada, levantándose hasta que solo la mitad del palo de CJ estuviera en su antes virginal concha, para caer sin delicadeza en la verga de él.
El choque de las bolas de CJ contra las amplias mejillas bajas de Kazehana solo fueron complemento de los quejidos de ambos, con leves gimoteos de la japonesa que seguía estando en control de la situación.
"Dios, eres preciosa." CJ recalco, ahora apretando sus redondas tetas, maravillado por no poder agarrarlas por completo con sus manos.
"Asúmelo tigre." Kazehana le dijo entre sentadas, dándole pequeños besos en las mejillas, en la frente, en la nariz. "Ganaste la lotería."
"Vaya que sí." Como pudo, el hombre movió sus caderas hacia arriba y así participar en el acto sexual, para el placer de Kazehana, que solo se movió más rápido encima del musculoso hombre.
La pelinegra quería probar el semen de CJ nuevamente, y mientras más rápido mejor, y si los espasmos que sentía del hombre señalaban algo, era que su corrida estaba cerca.
"Me voy a correr." Clawrence le advirtió, aun con sus manos en los pechos de la mujer, y sin intención de soltarlos.
"Por fin." La pelinegra le sonrió y le beso la comisura de los labios, antes de dar unas fuertes sentadas en la polla de CJ por unos momentos, para luego sin dificultad soltarse del agarre del afroamericano y sentarse de rodillas en frente de la enorme polla negra.
"Carajo." El afroamericano mascullo cuando la japonesa volvió a envolver su gran verga entre sus suaves melones, moviéndolos arriba y abajo suavemente mientras soplaba juguetonamente sobre su uretra.
La pelinegra golpeo sus tetas a los lados, provocando que la polla del hombre se sacuda de lado a lado antes de volver a bombear la masa de carne, dándole ahora lamidas al protuberante glande, mientras sentía la mano de CJ acariciar su cabello.
CJ no aguanto mucho más, y sin advertencia volvió a correrse, manchando completamente la cara de Kazehana con su aun abundante corrida.
"Mmmm…" La Sekirei haciendo uso de sus reflejos refinados en batalla alcanzo a cerrar los ojos antes de que la leche de su amante le dañe las pupilas, y sin abrirlos se dedicó a lamer lo que podía con la lengua.
Aun con la pelinegra lamiendo el semen de CJ en su boca, gran parte de este callo en su amplia delantera y pinto de blanco la blanca piel de la mujer.
"¿No pudiste avisar antes?" Kazehana le pregunto divertida, a lo que Clawrence solo le sonrió.
"Bueno, quería una razón para volver a la ducha."
"Solo tenías que decirme eso tontito." Kazehana le 'recrimino', aun masturbando la polla del dueño de casa con su generoso busto. "Fue rico hacerlo bajo el agua."
"Eso me recuerda." Aun disfrutando de la suavidad de los pechos de la extranjera, CJ busco su celular con la mano izquierda, desbloqueándolo y activando la cámara. "Sonríe."
"¿Así?" La mujer le sonrió a la cámara, apoyando su mentón en la verga de CJ que tomo dos fotos para el recuerdo.
"Perfecto."
"¿Otra medalla en tu pecho?" La mujer dejo de hacerle el magnífico paizuri y se levantó, apretando sus tetas con sus brazos mientras se inclinaba hacia adelante.
Un flash le hizo notar otra foto tomada por el afroamericano.
"La que más me llena de orgullo," CJ tiro su celular a la cama y en segundos levanto a la pelinegra entre sus brazos. "Ahora, de vuelta a la ducha."
Kazehana se rio.
X – X – X
"A ver." Matsu arreglo un poco su cámara, dejandola recta para que se vea completamente la pared de la habitación, desprovista de artefactos electrónicos para la ocasión. "Que comience la acción."
Luego de ver el porno de la mujer amante de pollas negras, la pelirroja no resistió y se tocó hasta el orgasmo, pero aun después de eso todavía estaba caliente.
Así que pensó en volver a hacer unos de sus nuevos pasatiempos.
La cámara se encendió y la mujer, en su vestido habitual, rápidamente se acerco a la pared, para girarse y saludar a la cámara.
O mas específicamente, a sus seguidores.
"¡Hola a todos!" la mujer saludo a las personas activas en la página, inclinándose hacia adelante para mostrar un poco de su escote.
¡Ping!
El sonido de la alerta de notificación hizo sonreír a la Sekirei de lentes, al ver 15 dólares entrar a su cuenta en cosa de segundos.
"Les quiero agradecer su apoyo a este canal." La mujer sonrió a la cámara, viendo los mensajes de apoyo llenar el chat.
¡ERES HERMOSA!
¡MATSU-TAN!
¡QUE TETAS!
"Gracias, Oppailover12 por el cumplido" Ella le guiño a la cámara, y recibió otros 15 dólares. "Estoy bastante orgullosa de mi delantera."
La Sekirei se puedo de lado frente a la cámara, mostrando su curvilínea figura, desde su amplio busto, su plano estomago y regordete culo, terminando en sus largas piernas, la pelirroja tenia una figura hermosa y ella lo sabía.
¡Ping!
Otros 30 dólares a la cuenta y se cumplió la cuota mínima para quitarse una prenda, así que Matsu con rapidez se levante el vestido y se lo quito, quedando con su sostén y pantis color crema
¡Ping!
"Muchas gracias por el dinero." Matsu les dijo a sus fans, viendo que ya superó los 50 dólares en cosa de minutos. "Hoy les tengo un premio especial, si cumplen con una pequeña petición."
¿CUÁL PETICIÓN?
¡LO QUE QUIERAS MATSU-TAN!
¡SOY TU SIMP!
¡MUESTRANOS ALGO MÁS!
"Bueno…" la chica agarro una silla y se sentó en ella de frente a la cámara, pasando sus manos por su amplio pecho. "Si llegamos a los 100 dólares," La mujer se quito el sostén, mostrando sus enormes tetas. "Les mostrare mi coñito."
¡PING! ¡PING! ¡PING!
"Vaya." La chica de lentes se acomodo los lentes, sintiendo el frio sobre sus duros pezones. "el chat está lleno de pervertidos."
El monto del canal supero los 150 dólares, y la vista supero los 1000 visitantes, así que la pelirroja solo pudo reírse y bajarse rápidamente la pantimedia, mostrando sus agujeros bajos.
¡PING!
"Ahh." Matsu gimió, rozando su clítoris con la mano y viendo sus números subir rápidamente. "Estoy muy contenta con su apoyo niños."
La mujer empezó a masturbarse en frente de la cámara, sonrojándose ante la morbosidad del acto y rogando con que Miya no llegue y la pille haciendo un acto tan sucio en su pensión.
¡PING! ¡PING!
Objetivamente hablando, era obvio que Matsu era una principiante en el tema de las transmisiones eróticas, y la única razón por la de su creciente popularidad…
Era que era inhumanamente sexy.
"Saben." La chica de lentes le dijo entre gemidos a sus seguidores. "al primero que done 50 dólares…" Matsu le lanzo un beso a la cámara. "Hare lo que él quiera."
¡PING! ¡PING!
Rápidamente le llego la notificación de 8 donaciones de 50 dólares, a lo que la pelirroja solo puedo reírse pervertida mente.
"Muy bien, hare todas las peticiones, solo escríbanlas." La Sekirei de la informática les dijo. "Comenzando con…"
Viendo al primero en donar, la mujer solo pudo lamerse los labios.
¡ANAL!
"Nunca he hecho algo con mi culito." Matsu admitió, viendo los mensajes de chat apoyar la petición del primer donador. "Pero no defraudare a ASSFUCKER99 y a los demás."
La mujer busco entre sus juguetes algo que le sirva, encontrando un dildo morado y delgado que le serviría para su primera experiencia anal.
"Bueno…" la mujer se giro en la silla, mostrando su amplio culo y ambos agujeros a la cámara. "Vamos a intentarlo."
Matsu jadeo cuando presiono la punta del dildo contra su ano, y sus gemidos al introducir lentamente el objeto sexual dentro de ella fueron eclipsados por la estridente notificación de aportes de sus seguidores, pero lo único que Matsu podía pensar era…
Como las actrices porno podían recibir pollas por el culo con tanta facilidad.
X – X – X
"Ahmm" Miya gimió en la boca de su amante, que la abrazaba por atrás mientras ambos estaban acostados de lado en la amplia cama de motel.
Semen caía por el rosado coño de la Sekirei mayor, por su muslo izquierdo hasta las sucias sabanas, pero a ambos adultos poco le importo eso, mientras jugaban con los labios del otro.
Colt tenía su brazo izquierdo debajo de la mujer, agarrando firmemente la gran pechuga de la viuda de Takehito, apretando con su dedo medio y anular su sobresaliente pezón mientras jugaba con la redonda teta de Miya.
"¡Colt-san!" La pelimorada gimió con más fuerza, sintiendo los dedos de Colt entrar lentamente por su ano, intercalando entre dos o tres dedos que se hundían en el apretado agujero, separándolos para ampliar más el estrecho agujero. "Por favor, no juegue conmigo."
"De acuerdo." Colt saco sus largos dedos del ano de la Asama, limpiándolos con las toallas húmedas del velador, sin dejar de apretar la gran carne mamaria de la voluptuosa viuda. "Ya estabas lista para esto de todos modos."
Con la mano derecha, el hombre dirigió su gran polla al segundo agujero bajo de Miya, presionando el agujero con forma de asterisco con su glande, haciéndola jadear de la sensación.
"Ahh, Ahhh." Miya chillo, mientras sentía el pene de su negro amante introducirse lentamente en su trasero, hasta detenerse a mitad de camino, 6 pulgadas de polla dentro del mejor culo de Japón en la insesgada opinión de Colt jones, 6 pulgadas afuera.
"Mierda, estas tan apretada como siempre." El dueño de Ultra Build remarco, sacando su polla del culo de Miya hasta que solo dos pulgadas estuvieran dentro de la hermosa mujer. "Habrá que hacer lo de siempre."
"¿A qué se refie-?" La pregunta de Miya fue interrumpida cuando el hombre embistió contra ella, ahora introduciendo 8 pulgadas de carne en su apretado recto.
El chillido que Miya emitió fue inhumano, incluso aturdiendo un poco al hombre mayor por la agudeza del sonido, pero eso no le impidióretroceder un poco nuevamente, ahora dejando 4 pulgadas dentro de Miya, para volver a embestir.
"¡Mierda!" De manera poco característica, la 'diosa' de los Sekirei maldijo, al sentir ahora 10 pulgadas de polla expandir su ano por el gran grosor de esta.
"Ajajaja, Como en los viejos tiempos." Dándole unas fuertes nalgadas con la mano no manipulando la teta de la mujer, el hombre empezó a embestir contra la mujer poco a poco, aun sin poder hundir su verga en el recto de Miya. "¡Extrañaba este culo!"
Colt la penetro por unos minutos lentamente, acostumbrándose a la fuerza que el culo de Miya ejercía sobre su polla, intentando expulsar su verga del apretado orificio, sin éxito alguno.
Las tetas de Miya eran víctima del abuso de las manos del hombre que ahora las tenía firmemente entre sus manos, apretando el generoso pecho de la mujer hasta el punto de lastimarla.
Si Miya fuera una mujer normal, en vez de la Sekirei más poderosa.
La mujer volvió a gritar, esta vez siendo su grito acompañado por un chorro de sus fluidos vaginales estallando de su coño, manchando las sábanas ya cubiertas con el semen del afroamericano.
Las risas del hombre solo se incrementaron mientras seguía con su travesía de conquistar el ano de la Asama, que no paraba de chorrear por el coño, mientras movía sus senos de un lado al otro, apretando los pezones de la mujer de manera juguetona.
"¡Si!" La mujer grito cuando sintió las bolas del extranjero golpear su mojado clítoris, las 12 pulgadas de polla expandiendo sus paredes anales como en antaño. "¡Colt-san!"
"Por fin." Colt soltó por un momento la teta derecha de Miya para palmear el mojado coño de esta, como si estuviera burlándose del efecto que él provocaba en la curvilínea mujer. "15 años y todavía este culo esta igual de bueno."
Rápidamente el hombre volvió a apretar ambos pechos de la mujer y empezó a embestir contra la misma, provocando gemidos en la viuda pelimorada, que solo se limitó a cerrar los ojos y recibir el castigo del hombre de tez negra.
El sudor de la mujer provoco que sus tetas fueran más difíciles de agarrar, Colt sintió al notar sus manos deslizarse de la gran carne mamaria de la mujer, y aun con sus grandes manos, él no podía agarrar el busto de la mujer de manera correcta.
Así que le apretó los pezones con los dedos para agarrarse.
"¡Mmmm!" El grito de la mujer por el leve dolor fue bloqueado por los labios de Colt, que trataba de dominar su boca mientras seguía embistiendo contra el gordo culo de la ama de casa.
La intensidad con la que el hombre hundía su polla en el recto de Miya era brutal, enrojeciendo las nalgas de la mujer con el impacto de ambos cuerpos chocando por la penetración, y el sudor recorría por los cuerpos de los dos involucrados en el excitante acto.
"Dime puta." El extranjero le agarro el mentón con la mano derecha, obligándolo a mirarlo. "¿Takehito probo este culo?"
"Por favor, no me haga decirlo." Con los ojos lagrimosos por el placer, la mujer trato de detenerlo de preguntar cosas tan personales.
¡SLAP!
Una bofetada que solo le hizo sentir más placer que dolor fue su respuesta.
"Contesta mujer." El hombre, que en ningún momento soltó su teta izquierda, la obligo a responderle. "no me hagas repetirlo."
El hombre disminuyo la velocidad de sus estocadas, pero aumento la fuerza de sus movimientos, amoldando las nalgas de Miya alrededor de su pelvis cada vez que su polla entraba por completo en el ano de la ama de casa.
"No…" Miya susurro, babeando un poco. "Takehito-san nunca se acercó a mi trasero."
"Que bastardo más aburrido." Colt le soltó la cara, nalgueándola un poco antes de volver a apretar su teta derecha. "Se perdió del mejor culo del mundo."
"no hable mal de mi espo-poso Colt-san." Miya le 'recrimino'.
"No te hagas la buena viuda ahora zorra." El afroamericano le dijo, sin parar de embestirla. "tus caderas muestran lo zorra que eres."
La pelimorada se dio cuenta que sus caderas se movían al ritmo que las de su amante, encontrándolo a mitad de camino para así recibir la polla de este con aun más fuerza.
"Admítelo." El hombre le susurro en el odio, presionando la espalda de Miya con su sudoroso pecho. "Él no te satisfacía como yo."
"No-no lo hare." La mujer se resistió, pero su cuerpo la traicionaba.
Por segunda vez, la experiencia anal la llevo al orgasmo, y sus fluidos explotaron de su coño, esparciéndose por la cama…
Porque Colt no para de follarla.
La lengua de Miya salió de su boca, y solo pudo recibir las penetraciones brutales de Colt que solo aumentaba más y más la ferocidad de sus movimientos.
La pelimorada no podía negarlo, el placer que le provocaba el afroamericano era mucho mayor que lo que le hacía sentir su querido y difunto esposo.
La enorme polla, la sensación de ser dominada, ser denigrada por el burlesco hombre. Las manos que manejaban sus senos con habilidad, y un cuerpo pulido y trabajado, mostrando el esfuerzo del hombre para estar en forma…
Eran mundos aparte entre los dos hombres más importantes de su vida.
"Dejaste un desastre Miya." Colt se rio, tocando el coño de Miya y acumulando sus fluidos en la mano. "Debes limpiar el desastre que dejaste."
El hombre hundió su polla en la mujer y dejo de moverse, apoyando su abdomen en la amplia retaguardia de Miya. Sin delicadeza, el hombre acerco su mano al rostro de la joven viuda, pasando sus dedos por los finos labios y la lengua sacada de ella.
"Gnnh" La mujer se quejó al sentir sus fluidos tocar su lengua y labios, y más aún cuando el hombre le separo los labios y metió sus dedos en su húmeda boca.
"Zorra…" El hombre le dijo, sintiendo la lengua de Miya empezar a lamer sus dedos, y los labios de la mujer envolverlos al mismo tiempo.
La mujer meneo las caderas contra el regazo de Colt para sentir más la polla de este, viendo que el hombre no hacia lo que debía hacer…
Follarla hasta el agotamiento.
"Vaya, veo que aun tienes energías." El empresario disfruto del culo de Miya moliéndose contra él por unos momentos, dándole otro apretón a las tetas de ella. "Creo que se hora de que seas más activa."
Soltando sus tetas y sacando su mano de la cara de la Asama, el hombre le dio unas ultimas nalgadas antes de salir del culo de la mujer, para la insatisfacción de ambos adultos.
Ambos tenían energías para seguir follando.
Pero Colt quería vera Miya actuara como la perra que era.
"Ponte en cuatro." El Jone le ordeno a la mujer, que solo rodo los ojos cuando el hombre desvió su mirada de su rostro, pero la cual acato la orden del afroamericano sin decir nada.
Con las piernas flaqueando por el duro trato con que el extranjero la trato, la mujer se apoyó en sus rodillas y manos, mostrándole su amplio trasero al hombre mayor.
Colt se quedó unos instantes admirando el gordo culo de Miya, observando la curvatura del trasero en frente suyo, los agujeros abusados por él y la leve carne enrojecida por el constante choque de cuerpos.
Ante la vista divina el afroamericano no pudo evitar pensar…
"Diablos." Colt sonrió con suficiencia. "yo estrene ese culo."
"Colt-san."
Grecia, Brasil, Suiza. El hombre ha probado a mujeres de todo el mundo, desde rubias a pelirrojas, desde esbeltas a voluptuosas…
pero nadie como Asama Miya.
"Colt-san."
El poder que la mujer emanaba, y que él pudiera tenerla bajo su merced…
Era casi tan bueno como el mismo sexo.
"¡Colt-san!" La voz de Miya lo hizo volver a la realidad, y el afroamericano parpadeo un poco, dándose cuenta del error que había cometido. "Lo estoy esperando."
La pelimorada movió un poco su trasero en forma de corazón, mostrándole al afroamericano su coño manchado con semen y su ano abierto por la anterior follada, lista para continuar con la acción.
"Perdón, perdón." Colt se rio un poco, acercándose a la mujer esperando en cuatro, apuntando su aun dura polla al año de la japonesa. "Me perdí en mis pensamientos."
"Tal vez debería cuidarse un poco más Colt-san." Miya se mordió los labios al sentir la polla del estadounidense presionarse contra su sensible ano. "La senilidad es peli-ligrosa para los hombres ma-mmayores." La Asama termino de hablar entre gemidos, sintiendo la polla del hombre entrar con facilidad en su agujero anal.
"Hey zorra." El hombre volvió a nalguear su culo favorito, viendo las nalgas enrojecidas de Miya sacudirse alrededor de sus abdominales. "No te crear la jovencita, tenemos la misma edad."
"Ohhh, ohh." Las manos de Miya temblaron cuando el hombre empezó a moverse dentro de ella, embistiéndola con lentitud, pero dureza. "No sea grosero Colt-san." La pelimorada lo miro de reojo con travesura. "aun soy una mujer joven."
"Tienes las tetas de una veinteañera." El dueño de Ultra Build la halago, apoyando su pecho en la mujer mientras se inclinaba un poco para agarra uno de sus pechos. "Redondos y firmes."
Miya chillo cuando su amante apretó su duro pezón, mientras mantenía un fuerte vaivén de caderas contra su agujero, asegurándose de hundir las doce pulgadas de polla en su pequeño apretado ano.
"¡Colt-san!" Miya se dirigió al hombre mayor. "¡Mas duro por favor!"
Colt la agarro de las caderas y cumplió con su petición, aumentando la velocidad de sus embestidas, usando el agarre sobre la chica para atraerlo a él al mismo tiempo y aumentar la fuerza de la penetración.
Los chillidos de la pelimorada subieron de decibel, al mismo tiempo que su coño volvió a chorrear más de sus jugos vaginales, manchando aún más las sábanas del motel.
Ya no había parte de la cama que no tuviera rastros físicos del placer de ambos. El sudor caía con cada movimiento de alguno de ellos, los gruñidos de él eran fácilmente superados por los gemidos de completo éxtasis de la Sekirei más fuerte de todas.
Minutos, segundo, horas, ninguno supo cuánto tiempo había pasado desde que el hombre la penetro, solo sabían que ambos estaban al límite.
Y Colt Jones, padre de dos hijos, quería terminar a lo grande.
"¡Eres mi puta!" Colt le grito, agarrándola de los brazos y provocando que el único soporte de ella fueran sus temblorosas piernas y la enorme verga en su lleno culo. "¡De nadie más!"
"¡Si!" Las tetas de Miya se sacudían de lado a lado por cada estocada del hombre, y sus brazos fueran tirados hacia atrás al punto de casi lastimarla. "¡Soy suya!"
"¡Yo moldee este culo!" Su cuerpo brutalmente chocaba con el de la Asama, que se movía como una hoja en temporal. "Fui el primero, ¡el único!"
"¡El único!" Miya mintió, sintiendo otro orgasmo producto del bestial trato del afroamericano contra su 'frágil' cuerpo. "¡ohh Dios!"
El hombre la soltó de los brazos, ahora agarrándola de su amplio culo, apretando las rojas nalgas de la pelimorada con toda su fuerza, marcando su territorio, mientras la follaba con toda su fuerza.
Miya temblaba como gelatina, pero usando su fuerza inhumana, pudo quedarse 'estable' en la cama para aguantar como podía las embestidas del extranjero bien dotado.
Le sirvió… por unos instantes.
"¡Me corro!" Miya grito como loca, corriéndose de nuevo sobre la mojada cama, mientras sus brazos la traicionaban y se doblaban, provocando que cayera contra las sábanas mojadas en sus jugos.
Al hombre no le importo la caída de su amante, e incluso la monto como si fuera una perra, agarrándola de las caderas y clavándole hacia abajo su polla en el extremadamente sensible ano de la extasiada ama de casa.
"¡Maldita ramera!" Colt perdió el raciocinio, y actuaba como un animal, moviéndose como un bruto encima de la mujer, abusando del recto de la mujer como si ella fuera una cualquiera.
Los leves quejidos de la mujer eran la única evidencia que aún estaba despierta, sintiendo como el hombre le destrozaba el culo, con una brutalidad que haría pensar que quería partirla en dos.
La verdad es que Colt simplemente fue dominado por el placer de follar un culo Sekirei, mujeres conocidas en las galaxias como los cuerpos del placer.
Una semiconsciente Miya solo pudo recordar la primera vez que fue víctima del encanto del afroamericano bolas dentro de ella, y la culpa que tuvo cuando le fue infiel a su querido marido.
Esa vez, Colt fue tan brutal que la ama de casa no pudo caminar por un par de días.
Pero hoy la situación era diferente.
Las amplias nalgas de la pelimorada eran un poco más grandes que hace 15 años, y sirvieron levemente como amortiguador de los brutales movimientos del Jones, y Miya tenía mucha más experiencia.
Colt no recuperaba la cordura, pero podía sentir leves movimientos en el cuerpo que estaba follando, que lo hacían gemir por al apretón que sentía sobre su gran polla.
Las caderas de Miya se movieron ligeramente en círculos, moviendo la polla dentro suyo y generando sensaciones en ambos adultos que los hicieron gemir y estremecerse.
El empresario empezó a jadear, y su mirada se esclareció mientras disminuía sus embestidas hacia Miya, pudiendo ver el rojo trasero de la mujer menearse en su regazo con su polla sacudiéndose dentro de las apretadas paredes anales de la viuda de Asama Takehito.
"Por favor Colt-san…" Miya le dijo a duras penas, recién recuperándose de las estocadas del afroamericano. "Córrase en mi culito."
Las palabras tan guarras de la tetona japonesa, en conjunto a sus coquetos movimientos, fueron los que los llevaron al borde del orgasmo.
Pero Colt solo iba a acabar bajo sus propios términos.
El hombre la levanto de las caderas, haciendo que la mujer vuelva a apoyar las manos en la cama, mientras que sacaba su polla del culo de la Sekirei.
Y la penetro nuevamente.
Las maldiciones que la mujer exclamo fueron ignoradas por el afroamericano, que volvió a sacar su polla y repitió el proceso, una y otra vez.
Su polla temblaba por el esfuerzo que el hombre hacia para no correrse, y las suplicas de la mujer lo acercaban más y más al orgasmo.
"A la mierda." Colt dijo, y la pelimorada solo pudo sonreír al sentir 6 pulgadas de la polla del estadounidense temblar en su recto.
Y luego liberar el semen en su esófago.
"Ahhh." Miya gimió, sintiendo la caliente leche de Colt llenar su culito, mientras este sacudía su polla en el culo de la mujer, liberando toda su corrida en el apretado agujero de la hermosa fémina.
Con un último suspiro, el hombre saco su polla, ya perdiendo su erección, del ano de la mujer, viendo como poco a poco caía semen del agujero anal de la mujer más sexy que el hombre haya follado.
"Deje un desastre abajo Miya." Colt le dijo socarronamente, viendo como su semen caía del culo de Miya, juntándose con el coño que anteriormente también había llenado de leche. "tendrás que pegarte una ducha."
"Aun tan áspero como siempre Colt-san." Miya le recrimino ligeramente, cerrando los ojos y centrándose en la sensación de tener sus entrañas llenas de la corrida de su amante más dotado.
"Así te gusta bebé." El hombre le dio una última nalgada antes de dirigirse al velador para buscar un puro cubano. "Límpiate un poco para que continuemos más tarde."
"Lo lamento Colt-san." Recuperándose por fin de la brutal follada, la mujer le respondió a su bien dotado amante. "Pero debo irme a preparar la cena para mis arrendatarios."
"Quiero probar tu-" EL hombre seguía hablando hasta que escucho a la pelimorada. "¿Qué dijiste?"
"Debo irme." Sin más la mujer se levantó y se dirigió al baño, moviendo sus caderas de lado a lado mientras semen caía de sus agujeros con cada vaivén. "Voy a usar la ducha y me iré."
El hombre apenas escucho las palabras de la mujer, viendo su gordo y culo largas piernas alejarse de él, hasta que la mujer entro al baño de la habitación, cerrando la puerta.
Colt parpadeo un poco, vio el puro en su mano y lo tiro al lado, yendo al baño para acompañar a la pelimorada.
El hombre necesitaba ducharse también…
Y quería follarla en la ducha como la primera vez que se conocieron.
X – X – X
En Nueva York, la Sekirei de viento estaba igual de llenada que su 'hermana' mayor, sintiendo al hombre encima suyo clavarle el pene mientras el hombre presionaba sus manos sobre las enormes tetas de la japonesa.
Y La numero 3 no tenía tanta experiencia como la número 1.
"¡Me corro!" Kazehana grito mientras tenía nuevamente un orgasmo con la polla de su negro amante explorando su recién estrenado coño.
CJ apretó los dientes al sentir el agarre que las paredes vaginales de la pelinegra ejercieron sobre su polla, usando toda su fortaleza mental para no correrse junto a la curvilínea fémina, sacando su verga y apoyándola en el vientre de Kazehana.
El hombre vio con satisfacción como los jugos vaginales de la mujer caían sobre la cama mientras esta gemía y jugaba con sus rosados pezones en la euforia de su orgasmo.
"¿Cuántos llevo?" Kazehana le pregunto entre gemidos, aun jugando con su amplio busto y sintiendo su corrida bajar por su tonificado muslo.
"Ni idea." CJ se inclinó encima de ella, pegando su pecho al de ella mientras la besaba.
Kazehana se rio entre besos, abrazando la musculosa espalda del hombre que intentaba penetrarla sin usar las manos.
"Tontito." La mujer le dio un último beso antes de empujarlo hacia el lado, haciendo que este quede de espalda en la cama.
"Wahoo." CJ dijo al verse superado físicamente por la mujer de nuevo. "Eres más fuerte de lo que aparentas pajarita."
"Cla-claro que no." La pelinegra se rio de forma nerviosa al darse cuenta de que olvido medir su fuerza. "Solo ejercito un poco, nada más."
"Lo que digas." Clawrence no era un idiota, la chica era demasiado extraña, desde sus conductas a su fuerza a su belleza inhumana, nada era normal en la mujer.
CJ se encogió de hombros.
¿Importaba eso?
"Ven aquí bebé." El hombre palmeo la cama, en el espacio a su izquierda. "Quiero follar tu coño de nuevo."
"Por favor, se un poco más respetuoso cariño." Kazehana le contesto, mientras que sin titubear se acercaba al hombre, observando su musculoso pecho y atractivas facciones faciales.
La cara bonita de Kazehana estaba de frente al estadounidense, pero si veía esos carnosos labios mientras la follaba, no duraría mucho….
"Bruto." Kazehana le dijo entre risitas cuando el hombre la dio vuelta, pegando su musculoso pecho a la espalda de la pelinegra, su larga verga entre esos cachetes regordetes que lo volvían loco.
Su mano izquierda, debajo de la mujer, acariciaba el plano vientre de la mujer, buscando alguna imperfección que tuviera el cuerpo de la extranjera.
Y no encontró ninguno.
La fémina más tetona de las Sekirei solo pudo temblar cuando sintió la respiración del dueño de casa contra su cuello y la enorme polla moverse entre sus amplias nalgas.
Repentinamente, la pelinegra grito de 'dolor' cuando el hombre le apretó con fuerza la teta izquierda con su mano, mientras que con la otra metía con rapidez tres dedos en su empapado coño, jugando con el agujero para dejarlo listo para lo que venía.
"Onegai." Kazehana le dijo a su amante, viéndolo de soslayo mientras se mordía el labio inferior. "Fóllame cariño."
"Pajarita." CJ le respondió, dirigiendo su polla con la mano derecha a la feminidad de la voluptuosa japonesa. "Me tienen que alejar de ti con una grúa."
Y sin más, de una estocada, la polla de CJ volvió a donde corresponde.
En el coño de Kazehana.
"¡Ara ara!" la Pelinegra se rio un poco para enmascarar sus gemidos, pero sin mucho éxito. "¡Que rico te sientes papi!"
Clawrence no le respondió, pero las embestidas aumentaron de velocidad al mismo tiempo que sus tetas eran víctimas del agresivo trato de las grandes manos del afroamericano.
En esa posición el hombre no podía moverse con tanta libertad como la pelinegra pensaba CJ prefería hacerlo, pero era igual de estimulante la sensación del pene partiendo su concha en pedacitos.
Con cada embestida, por más corta que sea por la posición, el punto g de la Sekirei de Viento era constantemente golpeado, haciéndola gemir y maldecir en inglés y japones a medida que CJ encontraba un ritmo que le era cómodo.
"Eres exquisita." El afroamericano no disminuía ni aumentaba la velocidad de sus embestidas, pero se aseguraba que con cada penetración sus bolas golpeen el clítoris de la voluptuosa fémina.
"Y yo adoro tu polla." Kazehana no iba a dejar que CJ tuviera el completo control del excitante acto.
El trasero de Kazehana se movía ligeramente alrededor de la polla de CJ, que le soltó la teta izquierda a la pelinegra para agarrar su larga pierna y levantarla para tener un mejor ángulo de penetración.
"¡Oh, mi Dios!" La Sekirei noto rápidamente el cambio que proco ese pequeño movimiento.
Con cada penetración, el punto g de la pelinegra era estimulado como nunca, mientras que sus senos, bastante más sensibles de lo normal, eran manipulados por unas manos tan impresionantes como el volumen de su busto.
El Jones no se aguantó al ver la cara de euforia de su amante y la beso, cosa que le fue correspondida de inmediato por la pelinegra que comenzó un duelo de lenguas, al mismo tiempo que los sexos de ambos se encontraban con cada embestida del afroamericano.
"Ahhh…" La pelinegra arqueo la espalda y empezó a gemir en frente del hombre, que solo la veía con condescendencia mientras esta casi convulsionaba en su polla.
Por supuesto que esto no lo detuvo, y aumento un poco más la velocidad de sus vaivenes, ahora no saliendo tanto del coño de Kazehana como al comienzo.
Más de 10 minutos habían pasado desde que el dueño de casa volvió a follar a la hermosa japonesa.
El pecho de la mujer no siendo manipulado por CJ se movía por todas partes, golpeando su otra teta y la mano del productor de música cada vez que el hombre metía las 12 pulgadas de carne negra en su necesitado coño.
Sin duda, la Sekirei número 3, guerrera con sangre en sus manos, que lucho codo a codo con monstruos como Miya y Karasuba contra ejércitos para proteger a sus hermanas y hermanos…
Estaba siendo follada hasta el delirio por un hombre que conoció en la noche.
"¡Hijo de puta!" Kazehana grito una y más maldiciones mientras volvía a correrse en la verga de CJ, apretando aún más su falo mientras jugos vaginales caían de sus muslos.
Clawrence no salió del coño de su amante esta vez.
El hombre ahora la follo con toda su fuerza, embistiéndola, usando todo el poder que su cuerpo le permitía, mientras apretaba los dientes e intentaba ignorar los gemidos de la mujer y sus fluidos fluir por su gruesa verga.
La sensación rara que ambos sintieron al comienzo de la faena se hizo más presentes, pero ninguno quería admitirlo.
No sabían porque, pero tenían miedo de lo que eso significaba.
"¡Ah!" Cuando la mujer dejo de chorrear sus líquidos, el hombre se inclinó y empezó a chupar su teta derecha, moviéndose como una bestia en la concha de su amante.
Aun con la sensación extraña, Él no podía parar.
Les quejidos de Kazehana aumentaron el volumen, por el abuso del que su coño era víctima y las mordidas del afroamericano contra su duro pezón.
La mujer era la clara perdedora de la competencia, y solo pudo aceptar las consecuencias de ello.
"Dios Dios ¡DIOS!" nuevamente la mujer volvió a correrse en la polla del hombre, que ya no aguantaba más.
"Ahh Ahhh." Una, dos, tres embestidas, fue lo que pudo hacer CJ antes de sacar su verga del agujero recién follado y moverse hasta tener su miembro en frente del lindo rostro de Kazehana.
La mujer vio a su amante con los ojos lagrimosos y abrió la boca, esperando la corrida del dueño de casa, y él no decepciono…
Masturbándose furiosamente, el hombre volvió a correrse con un grito gutural, primero apuntando a la linda boca de la extranjera, para luego perder el agarre de su polla, haciendo que esta se sacuda por todos lados, tapando la cara de la pelinegra con su espeso semen.
Kazehana alcanzo a cerrar los ojos cuando la segunda corrida del estadounidense le llego a la frente y los ojos, para caer en sus labios que tragaban todo lo que podía.
CJ solo acerco su glande a la Sekirei de viento, y esta le dio perezosas lamidas, mientras su propio orgasmo dejaba un desastre en la cama.
Finalmente, luego de un par de minutos la mujer había lamido todo el seme que tenía a su alcance, mientras que el hombre se tiraba a la cama en la parte seca para descansar un poco.
Estaba agotado.
"Bueno…" Kazehana se acercó gateando a su amante, sus amplias mamas moviéndose ligeramente cada vez que esta respiraba. "¿Te animas a otra ronda?"
"Carajo mujer." CJ se rio un poco, acariciándole el cabello. "¿Es que tú no te cansas?"
"Nope." La pelinegra le dijo, limpiándose el rostro con la sabana antes de volver a montar el regazo del afroamericano. "Quiero seguir…" La mujer sintió la enflaquecida polla del dueño de casa palpitar entre sus nalgas. "A menos que tu no quieras."
"Dame unos minutos pajarita." El hombre golpeo sus senos, haciéndola reír. "La noche es larga."
Kazehana sintió un cosquilleo en el estómago cuando vio a su amante sonreírle, como la que las mujeres de sus telenovelas, pero lo ignoro.
Vino a Estados Unidos a olvidarse del romance, no enamorarse del primer tipo con el que se acuesta.
