—¡Hayashi-kun, tu me enfermas!
Pehyan tragó grueso al escucharla y retrocedió asustado.
Había ido como siempre a la horas de club para buscar a Mitsuya, cuando Yasuda lo recibió, como siempre, con sus gritos y protestas que le quitaba el tiempo a su líder. Solo que él esta vez no se quedó callado (cosa que en realidad casi nunca hacia) y ella solo pareció enervar más con sus réplicas.
Al punto de soltar aquello.
—¡¿Qué mierda dices?! —exclamó, indignado y, aunque no lo fuera admitir, triste ante las palabras de la chica de coletas.
Yasuda cerró sus ojos presa del impulso que le provocaba aquel chico.
—¡Si, me enfermas! — Yasuda apretó sus manos a los costados de su cuerpo y no lo soportó, el no decir todos esos "síntomas" que Hayashi Ryohei provocaba en ella. — Haces que mi barriga tenga revoltijos y pierda el apetito, que mi corazón golpea con tan fuerza contra mi caja torácica que pienso me dará un infarto. Y, por si fuera poco, hasta me provocas temblones, como escalofríos, en todo el cuerpo cuando estas muy cerca. — Entonces Yasuda abrió sus ojos, ruborizada — ¡Así que has el favor de mantenerte alejado de mi y de aquí!
Mitsuya, aun lado de la pareja, parpadeo tantas veces que cualquier pensaría que estaba sufriendo de tics crónico en ambos ojos.
Pero en si lo que Mitusya realmente se preguntó y muy seriamente, si acaso Yasuda no fue realmente consciente de sus palabras.
Miró hacia Pehyan buscando algún indicio de entendimiento como él pero termino suspirando resignado ante la cara de confundido de su amigo. Entonces, él realmente había sido el único que había entendido el verdadero "diagnostico" que presentaba Yasuda.
La boca de Pehyan se había abierto un poco, entre indignado y consternado, tras las palabras poco agradables de la chica.
—¡Pues entonces tomate algo. Te guste o no, siempre estaré cerca de Mitsuya, así que te aguantas!
Y furioso se volteo, yéndose por el pasillo a paso marcado.
A la salida, Pehyan se dirigía junto a Mitsuya al área donde aparcaban sus motocicletas.
Antes que su amigo de cabello lavanda se marchará, lo llamó, en un tono preocupado.
—Mitsuya.
Takashi levantó la mirada y la coloco sobre Pehyan, quien no dejaba de mirar su casco.
—¿Qué pasa?
El chico de cabello castaño mojo sus labios.
—La verdad es que, no quería decirlo, pero ahora tengo miedo ¡no le había prestado atención antes que la enana lo menciono!
—Peh, no te entiendo.
El chico paso una mano por su cabello.
—Es que creo tengo el mismo problema que Yasuda.
Mitsuya arrugo la frente sin comprender, pero fue casi al instante que supo a que se refería.
—Te refieres a que...
—Si, esa gritona de Yasuda también me enferma ¡siempre que estoy cerca de ella! — Y miró hacia su amigo preocupado — ¿Entonces crees sea contagioso lo que la gritona tiene? no quisiera contagiarte a ti. Ni mucho menos a Pah, enfermarse realmente no le sienta bien.
Una gotita resbaló por la nuca de Mitsuya.
Si. Él realmente había sido el único que había entendido a que se referían esos dos con esos "raros síntomas".
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jajaja no se que escribí, pero me gusto. Estoy cayendo mucho por este shipp, ¡mucho! es que son tan adorables
