Ya pasó casi un mes desde que salimos de la guarida de Orochimaru, hemos estado caminando de un lado a otro, buscando algún rastro de Kaguya que te dijo Kakashi, los Kages quieren cerciorarse de que de verdad esto haya terminado, pero no hemos encontrado nada. Estamos cerca de Amegakure, y de verdad espero que lleguemos a la aldea, porque de verdad necesito un baño, hemos tomado turnos para bañarnos cada que encontramos algún río o lago cerca, pero yo no lo siento igual.

Comenzó a llover a unos kilómetros de la aldea, poniendo las rocas más resbalosas de lo que ya son, quise estornudar pero perdí el equilibrio y si no me tomas del brazo me hubiera caído en la fría, dura y húmeda piedra, aunque si me lastime el tobillo, nada grave o comparado con los huesos que me rompí entrenando con Tsunade-Sama.

Corrimos un poco hasta ver una cueva muy pequeña y estrecha, pero lo era suficiente como para resguardarnos un rato, nos quitamos las capas mojadas mientras te acomodas yo me preparo para curarme el tobillo rápido, cuando empiezo volteas a verme porque el destello verde te llama la atención.

-Saldrá rápido, solo fueron los músculos- digo sin voltear a verte

-Parece que estás muy acostumbrada a curarte sola.

-Cuando entrenaba con Tsunade-sama, ella era muy dura y estricta, siempre me decían que el verdadero entrenamiento comenzaba cuando seguías intentando a pesar de está agotado. Algunas veces me rompí varios huesos, que ella me curó después, y una vez que empecé a dominar el ninjutsu médico me enseñó a curarme sola, era más rápida la recuperación si entre ella, Shizune y yo nos enfocábamos en las heridas.

-¿Tardaste mucho en dominarlo?

-No tanto para mi gusto, pero primero me tuve que leer la biblioteca médica de Tsunade-sama, me tardé unos meses, pero después fue sencillo...

-Si mal no recuerdo, siempre has tenido un excelente control de chakra...

Voltee a verte sorprendida y empiezo a sonrojarme un poco, no se porque si de niños estábamos en el mismo equipo, que me notes no me debería ser extraño.

-Termine - analizabas mi tobillo mientras lo movía un poco, tratando de que se soltaran un poco los músculos- en estos años que estuviste tú solo por el mundo, ¿cómo hacías para cuidarte si te lastimabas o enfermabas?- levantaste la mirada aún sorprendido.

-Siempre he tenido buena salud, no me enfermo seguido, y no soy tan descuidado como para salir herido, lo peor que me paso fueron rasguños de gatos y mi hombr...- levante una ceja confundida.

-¿Rasguños de gatos?

-Si, hay muchos gatos por el bosque, a veces compartía mi comida con ellos, o despertaba porque me rascaban buscando arroz o algo que comer.

-Ya veo, ¿que te paso en el hombro?- dije volteándome para verte mejor.

-Es el izquierdo, a veces me duele mucho, me extraña porque no es que lo use mucho.

-¿Y porque no me dijiste en cuanto llegaste a la aldea?- mi miraste un poco extrañado, como si fueras un niño que estuviera regañando.

-No lo creí importante...

-Voltéate, déjame ver.

No pusiste objeción y lo hiciste, te avisé que iba a retirar un poco tu camisa, y giraste un poco la cabeza, haciéndome caer en cuenta de la situación, para mi se volvió algo rutinario, sin embargo no lo es entre nosotros. Empecé a palpar tu hombro, preguntándote donde sentías dolor, cuando llegue cerca del cuello te empezaste a mover por la incomodidad, y sentí una pequeña bolita.

-Tienes contracturados los músculos, no te muevas y relaja los hombros- empecé a masajearte un poco, te moviste algunas veces tratando de disimular tu incomodidad, estoy segura de que estás haciendo algunas caras, luego use el ninjutsu médico, para que no te sintieras tan adolorido- Listo, tendrás que moverlo un poco, despacio, mañana te volveré a dar otra sesión.

Te giraste un poco tratando de ver que es lo que había hecho, recibiendo un regaño por girarte tanto y tan rápido. Te ayude a ponerte la camisa de nuevo, tome tu brazo para decirte cómo hacer los ejercicios, después de un rato nos dimos cuenta de que había dejado de llover.

-Gracias, Sakura- te sonreí levemente, pues empecé a sentir un vacío en mi estómago, seguido de un gruñido, me puse roja al instante, cuando iba a decir algo vi como soltabas un leve suspiro- Creí haber visto un río por ahí, ¿porque no buscas algunos peces mientras enciendo una fogata?

-Esta bien- te fuiste a buscar leña y yo me giré en la dirección que me dijiste. Lo encontré muy rápido, estaba un poco hondo, no me quería volver a mojar, apenas me estaba secando, así que busqué un kunai y empecé a caminar sobre el agua.

En 20 minutos solo pude agarrar tres peces, parecía que empezaría a llover pronto otra vez, así que me apresuré a regresar, te vi encendiendo la fogata, estabas de espaldas.

-¿Tuviste problemas para encontrar madera seca?

-Si, tuve que usar mi bola de fuego varías veces para que se secaran, pero ya está lista, ¿y tu?

-Solo tres, él río está muy solo, aunque parece haber varias corrientes de agua.

No dijimos mucho después, nos limitamos a comer y calentarnos, una vez que termine me hablaste.

-Sakura...- yo volteé diciéndote "hm" porque aun tenía algo en la boca- crees...bueno, ¿podrías enseñarme a curarme solo? se que no voy a poder igualarte, no soy tan bueno en el control del chakra, pero aprendo rápido- tw mire asombrada y curiosa, y seguramente me veo chistosa porque siento las mejillas hinchadas por la comida.

-Claro, ¿puedo preguntar porque de repente el interés? habías dicho que no eres tan descuidado...- dije arqueando una ceja y acercándome más al fuego, te sorprendo mi pregunta y trataste de voltear un poco la cara, creí haber visto un leve sonrojo, pero debe ser por tu cercanía al fuego.

-Hace rato, me puse a pensar, ¿que haré si algún día no estás cuando necesite ayuda con mi hombro? o si me resbalo como tu en la tarde, si me dejas solo yo...

-Nunca voy a dejarte solo Sasuke-kun, ademas, si te pasara algo realmente malo sé que irías a buscarme, porque sabes que no te perdonaría que alguien inexperto te cuidara por mi - cuando me di cuenta de lo que había dicho levante mi rostro apenado para ver the expresión, tenías el rostro relajado, con una mirada cálida, con la boca entreabierta por el asombro yo creo, aunque me has escuchado decirlo varias veces, lo sabes perfectamente, nunca te he dejado solo y nunca lo haré.

-Esta bien, aunque me gustaría aprender lo básico, ¿que si un día tu eres la que esta herida y yo no se como cuidarte apropiadamente?, Tsunade me mataría a golpes antes que Naruto si dejo que algo malo tenia pase.

-No soy tan descuidada como antes, pero si insistes está bien.

Esa noche dormimos más juntos que las demás, hacía demasiado frío, el bosque estaba húmedo, cada quien en su bolsa de dormir, pero juntos aún así. Los días siguientes te enseñé un poco de primero auxilios después de las comidas, las primeras veces te desesperabas mucho cuando no te salía, primero usamos ramas, todavía no estás listo para probar con animales vivos. Estamos cerca de Sunagakure, y el cambio de clima se hace cada vez más notorio, me ha provocado leves estornudos pero nada de que preocuparse. Decidimos estar en la aldea una noche antes de seguir, encontramos un lugar donde quedarnos, con unos baños y decidimos dejar las cosas e ir. El cuarto era pequeño, realmente no nos importó que durmiéramos en la misma habitación, no es para tanto gastar en diferentes, después de todo hemos dormido juntos desde que empezamos el viaje, y antes de niños en las misiones.

Cuando llegamos a los baños, nos dimos cuenta de que eran mixtos, notaste mi cara y antes de que pudieras decir algo te dije que me metería primero que tú, creo que entendiste a qué me refería. Esperaste unos minutos antes de entrar, yo tenia mi cabello recogido, te estaba esperando en un rincón, cuando voltee y vi que venías no pude evitar abrir mi boca del asombro, todas las mujeres y hombres que estaban al rededor volteaban a verte, no porque sólo tuvieras un brazo, sino porque es imposible no verte, a pesar de tener una expresión seria y el cabello alborotado tapándote una parte de tu cara te ves increíblemente guapo, y tu cuerpo, a pesar de estar flaco, todo se ve en su lugar, y aunque el agua te llegaba arriba de la cadera te veías tan irreal, como si no fuese posible que existiera un ser tan bello. Levantaste tu mirada para encontrarme, yo me agachaba para que el agua alcanzara a taparme los pechos, tenia mis brazos cruzados por la pena, vi que fruncías el ceño un poco, luego vi emoji en tus ojos, al principio me extrañó, hasta que sentí un pellizco en mi nalga.

Me gire enseguida y vi a un hombre de mediana edad con cara divertida y una sonrisa burlona como niño travieso por lo que acababa de hacerme, y me puso furiosa, me percaté que ya estabas a mi lado, cuando menos me di cuenta ya le torcías la mano por haberme tocado, y yo no pude contenerme, ya lo tenia ahí, listo, me levante importándole poco que pudieras llegar a verme desnuda, o sin taparme aunque sea un poco y le planteé un puñetazo en el pecho tan fuerte que lo sacó volando lejos, chocó contra una puerta al otro extremo, me miraste asombrado y me dijiste que seria mejor que nos aseáramos rápido para ir al cuarto. No dije más, seguía furiosa, solo me mirabas de reojo, esperando que dijera algo, o tal vez que llorara, no lo sé, nos fuimos juntos a la salida, y me dijiste que me traerías mi bata y toalla, te esperé me di cuenta de que todas las demás personas nos miraban en silencio, incomodos, el señor que me manoseó se había ido, y no había dicho más, llegaste com tu toalla y la mía, después nos fuimos al cuarto.

Al entrar me fui a sentar enojada todavía.

-¿Estas bien?

-Si, ¡pero estoy furiosa! No puedo creer que ese viejo... cochino se atreviera a hacerme eso, ¿te imaginas a cuantas mujeres les hizo lo mismo? quizás hasta a algunas cuantas que estaban ahí antes de que llegara, si no me hubiera distraído lo hubiera visto antes de pasar esa vergüenza y... y sentirme sucia como ahora...

-¿Porque te sientes sucia?

Voltee a verte a los ojos por primera vez desde que me sé hombre me toco, te veías, extrañado, ni siquiera puedo atinar a tu humor. La verdad es que ni siquiera yo se porque me siento sucia, a pesar de que me aseé después de lo ocurrido, no puedo evitar sentirme sucia.

-No lo se -dije frustrada mientras me ponía las manos en la cara- Solo, lo siento, me tocó sin mi consentimiento, con intenciones sucias, y yo... solo...- estaba por llorar del coraje, muchas emociones me invadían, mucha impotencia a pesar de haberlo golpeado, y no me percaté de que te acercaste a mi.

-¿Te molesta si me acerco?- negué con la cabeza, aún sorprendida, pusiste tu mano en mi cabeza y me acercaste a tu pecho. No recuerdo la última vez que nos abrazamos, creo que fue después de que Tsunade-sama te despertara cuando recién llagaba para ser Hokage. Me sentía bien, me sentía segura, siempre que estoy contigo me siento segura - Lamentó no haber llega a tiempo, se también que puedes cuidarte sola, estas cosas solo pasan, a veces no las podemos evitar, entiendo un poco como te sientes- abrí los ojos otra vez del asombro- pero se va a pasar, no volveré a dejar que algo similar te vuelva a pasar.

-Gracias -fue lo único que dije, mientras me acurrucaba en tu pecho, no se que me sorprende más, que ya seas mas abierto conmigo o que me dejaras acercarme tanto, bueno que tú empezarás el contacto.

Nos quedamos así unos minutos más, hasta que tocaron la puerta, me estaba quedando dormida, te disculpaste al orarte para ver quien tocaba, era una empleada diciendo que si ya podían traer la comida o si queríamos esperar, volteaste a verme y yo asentí con la cabeza, la muchacha te comía con los ojos, tal vez me entiendes más de lo que dijiste. Me levante y te dije que me metería al baño a cambiarme, me dijiste que estaba bien, esperarías a que saliera para hacerlo tú.

Comimos en paz, habían traído una pequeña botella de sake, aún me sentía decaída, y comenzaste a hablar.

-¿Nunca te conté que Karin me hizo algo similar?- levante mi mirada de la comida.

-¿Qué?

-Una vez, cuando viajábamos todos juntos siendo taka, no recuerdo si fue antes o después de ir a por el Hachibi, Karin espero a todos se quedaran dormidos, estábamos en una guarida de Orochimaru, así que todos tenían su propio cuarto. Ella entró sin que me diera cuenta, empecé a sentir que me apretaban en distintos lugares del cuerpo, y cuando sentí unas manos que bajaban por mi abdomen me di cuenta de que no estaba soñando, me paré rápido y ella empezó a tartamudear tratando de excusarse cuando le pregunté que hacía, yo no me había dado cuenta que tenía mi Sharingan activado, pero por la cara que puso, supongo que me veía furioso, salió corriendo después de , y estuvo rara unos días, Suigetsu me dijo que escucho todo, me dijo que había soñado muy molesto, a veces sigue molestando a Karin con eso. No volvió a intentarlo de nuevo.

-Eso solo me confirma que de verdad esta loca- dije en un susurro pero aún así me escuchaste.

-Hmp, puede que tengas razón.

-¿Porque la dejaste que te siguiera acompañando?

-La necesitaba, por sus habilidades, y aunque seguía viéndome e insinuándome, como muchas otras, ya no volvió a sobrepasarse.

-Que difícil debe ser tu, en cada lugar las mujeres te persiguen.

-Mira quien lo dice.

-¿Que insinúas?

-A ti siempre te llegan pretendientes- diste un trago a tu sake y te ponías levemente rojo.

-¿Y tu cómo lo sabes?

-¿Ves? no lo puedes negar, cuando tuvimos nuestra primera cita, que fui a recogerte del hospital, vi como se te acercaba un enfermero o doctor, no se, y luego cuando ya ibas camino a la puerta se te acercó un paciente, siempre que caminamos juntos y nos separamos un momento se te acercan más y más...

-No sabía que eso te molestara, y no sabía que esa salida era una cita...-te terminaste el sake de un sorbo.

-No es que me moleste, yo se que no puedo reclamarte algo, pero no me siento bien, y si fue una cita- te giraste para no tener que verme, llegó otra vez la muchacha preguntando si podían retirar las cosas, y le dije que si, entraste al baño, y cuando saliste te di un vaso de agua, te negaste al principio, hasta que puse la cara más seria que pude, la verdad me quería reír, nunca te había visto tomar, Naruto me contó algo de una vez que salieron junto con Kakashi Sensei, que no pude ir porque tenía una emergencia en el hospital, pero no creí que fuera así de divertido verte ebrio. Te cambia toda tu aura.

Después de un rato peleando para que te tomarás otro vaso de agua, te quedaste dormido por fin, me acosté a tu lado, te giraste y me abrazaste, hoy me has sorprendido bastante...

-Oye. Sakura...