Todo pertenece a JKR y WB, yo solo aproveché un break del trabajo ¡dulce milagro!

Estaban sentados en la pequeña sala sin mirarse. Lily se encontraba placidamente dormida en los brazos de su padre, un Harry que la miraba como si fuera lo más hermoso que hubiera visto en su vida.

- ¿Cómo nos encontraste? –

Harry la miro con una mezcla de sentimientos que abrumó a la castaña. Rencor, añoranza, molestia y amor, sobre todo amor.

- De todas las cosas que podrías preguntar, ¿en serio eso es lo que quieres saber? –

-Sí.-

El moreno camino hasta el pequeño corral rosado que estaba en la sala y deposito a la durmiente Lily en él, la acomodo con total delicadeza y volvió a tomar el mismo lugar en la sala.

- Vocat Sanguis Sanguinem.-

Su ceño fruncido le hizo saber que no tenía idea de que estaba hablando.

- Es un hechizo de sangre, magia muy antigua. McGonagall lo propuso, al parecer los brujos de Europa lo usaban para encontrar a los perseguidos de las primeras quemas. Con una sola gota de sangre puedes encontrar a -se le cortó un poco la voz- tu familia en cualquier lugar del mundo. –

Hermione se mordió el labio para evitar el llanto que le estaba costando tanto evitar.

"Familia" eso había dicho Harry. Después de todo lo que ella había hecho mal, de haberlo alejado de Lils, de prácticamente haber terminado su relación con los Weasley, ahí, a miles de kilómetros de distancia de su hogar, él.


-Harry… yo…-

La voz se le quebró. No podía evitarlo, las lágrimas tomaron control de todo y lo único que pudo hacer fue dejarlas fluir. Harry dudo un par de segundos, pero se puso en pie y tomó el lugar al lado de Hermione abrazándola de costado. Su cabeza reposó en su hombro y las lágrimas mojaron su camisa.

-Lo sé.-

La castaña siguió llorando hasta que se quedó dormida en el pecho de Harry.

Ese acto le recordó otras noches en la misma situación, la misma situación que le había ayudado a darse cuenta de que no importaba lo que pasará, siempre sería ella.

La cargó con facilidad y la llevó hasta la habitación que estaba en el fondo de la pequeña casa. La acomodó con toda la gentileza que pudo, le quitó los tenis y la arropó. Salió sin hacer ruido y regreso a la sala a cuidar a su pequeña Lils.


Despertó sobresaltada. ¡Lily!

Corrió hasta la sala y ahí estaba la imagen más hermosa que jamás hubiera visto. Harry en la silla mecedora, entre dormido con la pequeña reposada en su pecho durmiendo placidamente. Se quedó ahí y solo pudo suspirar, ¡que diferente habría sido todo si no hubiera hecho las cosas tan mal!

Un sonido ahogado salió de su boca y Harry levantó la vista al instante.

-No quise despertarte.- fue todo lo que dijo.

Se puso en pie con la pequeña y se la ofreció. Hermione la tomó en brazos y solo pudo decir -Gracias.-

Él sonrió y tomó su chaqueta poniéndosela rápidamente mientras caminaba a la puerta. La castaña sintió una desesperación angustiante, ¿acaso eso era todo?

-¿te vas?-


Harry paró en seco y volteo a mirarla extrañado.

-No. Solo debo recoger mis cosas del hotel.-

Y sin más, salió de la casa, dejando a una confundida Hermione y a una irritada Lils, que ni bien la puerta se cerró explotó en llanto.

-Lo sé bebé, lo sé.-

Una comida, un baño y una siesta después, Harry regresó.

Esta vez espero pacientemente a que la castaña abriera la puerta y entró con una pequeña maleta. Se veía recién bañado y olía ligeramente a la misma colonia que ella le había regalado hacía ya tanto tiempo.

Un silencio sepulcral se instaló entre ellos. Ella tenía miedo de decir algo equivocado, de volver a alejarlo cuando lo único que quería era que se quedara. Miedo a reconocer que se había equivocado, que había sido egoísta, miedo a que él hubiera dejado de sentir lo mismo por ella.

Harry se limitaba a observarla, esperando por alguna reacción. Esta vez iba a dejar que ella diera el primer paso. Sabía que la intensidad de sus sentimientos podían llegar a abrumarla, todavía recordaba esas agobiantes semanas después de su primer beso…

-¿Cuánto tiempo te quedarás?- de todas las cosas que podría haber dicho, eso fue lo único que salió de su boca. Era una cobarde.

-Eso depende.- Hermione elevó una ceja y lo miro con la duda dibujada en su rostro.

-¿De qué? Si es que puede saberse.-

-De ti.-

El nudo que se le hizo en la garganta fue demasiado. Se puso en pie y camino hasta la cocina, necesitaba hacer algo, poner sus temblorosas manos a trabajar aunque solo fuera para ocultar lo perturbada y sí, emocionada, que sus palabras la habían dejado.

Harry se mantuvo sentado y no se inmutó mientras la veía poner la pequeña cafetera a funcionar. La castaña se quedó perdida en sus pensamientos mientras seguía dándole la espalda. Estaba casi seguro de que ya estaba repasando cientos de posibilidades en su cabeza.

Espero lo que fueron los 10 minutos más largos de su vida hasta que no pudo aguantar más y fue ponerse justo detrás de ella. Con temor puso sus manos en sus hombros sintiendo al instante como ella se tensaba, esa era la única respuesta que necesitaba.

Se separó sin dudarlo y regresó a la sala dónde empezó a sacar una cazadora de la pequeña maleta que traía, junto con el ordenador que se había vuelto una necesidad para poder interactuar con el mundo muggle.

-No te preocupes Hermione, entiendo. Buscaré un vuelo lo más pronto posible para regresar a casa. Solo me gustaría que me dejes venir a ver a Lils… ella no tiene la culpa de nuestros errores.-

Eso la sacó de su ensimismamiento -¿qué?- su voz sonó más fuerte y enojada de lo que le hubiera gustado, pero así se sentía.

-Digo que ella no tiene…-

-No te atrevas a volver a decirlo. Lo nuestro no fue un error.-

Harry solo se le quedó mirando mientras ella luchaba contra las lágrimas que querían escapar de sus agotados ojos.

-Todo esto ha sido culpa mía. Fui egoísta e infantil, solo quería hacerte el mismo daño que tú me hiciste al sacarme tan fácil de tu vida. Quería…-

-¿Fácil? ¿Dices que para mí fue fácil? No tienes una maldita idea de todo lo que he pasado desde ese día. ¿Fácil? Nunca lo ha sido. Creí estúpidamente estar haciéndote un favor. Creí que dejándote ir podrías tener la familia que habías perdido, creí que podía hacerlo… pero verte ahí decidida a decirle que sí a Ron… me volví loco. Loco de celos, loco de amor, simplemente loco. Y luego desapareciste, ni una nota, nada… ¿Sabes la cantidad de noches que pase en vela imaginando lo peor? No me digas que fue fácil, lo único fácil en mi vida ha sido amarte.-

Hermione se quedó congelada en su lugar con el rostro cubierto de lágrimas. Harry parecía león enjaulado dando vueltas en su sala. Los dos no sabían que más decir hasta que el llanto de Lils los sacó de ese trance.

-Yo iré. Quiero pasar el mayor tiempo posible con ella.-


Fue solo cuando Harry salió de su vista que sintió las piernas flaquear. Sus sollozos se hicieron más fuertes y una opresión en el pecho la sofocaba. ¿Por qué no le había dicho que ella también lo amaba?

El llanto de Lils cesó tan rápido que incluso dudo que esa fuera la misma niña que hacía un par de noches hubiera llorado prácticamente 3 horas seguidas. Fue entonces cuando se dio cuenta de que debía dejar de pensar solo en ella, seguramente si se quedara callada Harry se iría y respetaría su decisión como siempre lo había hecho, pero ahora todas sus decisiones afectaban también a su pequeña y ella no merecía tener una vida así.

No se detuvo a pensar en lo que estaba haciendo, simplemente reaccionó. Entró prácticamente corriendo a la habitación de su pequeña y lo dijo

-Amarte también fue fácil para mí.-

Harry se le quedó mirando con algo que no supo descifrar si era duda, esperanza o sarcasmo. Lils reposaba en su hombro con una expresión tranquila como si también supiera que lo que estaba por suceder era igual de importante para ella.

-Ya nos hemos hecho tanto daño que no sé si tengamos oportunidad de rescatar lo que alguna vez tuvimos- esas palabras parecieron lastimar a Harry, era cierto que tenían demasiado karma que pagar en esta vida, pero estaba segura de que juntos podrían hacerle frente a lo que fuera. Le sonrió levemente y se acercó un par de pasos más- pero estoy dispuesta a intentarlo de nuevo, por ti, por mí y por nuestra hija.-

Avanzó los pasos que le quedaban y puso su mano en el rostro de Harry, la caricia pareció sacarlo del trance y pronto su mano libre se posó sobre la de Hermione.

-Nada de lo que está por venir será fácil. La gente hablará y nos señalará a nosotros y a..-

-Ellos no tienen por qué saber nada- la interrumpió Harry con vehemencia -no pienso regresar.-

El corazón de Hermione palpitó desbocado. ¿Acaso Harry estaba dispuesto a renunciar a su magia con tal de quedarse con ellas? Como pudo, el moreno se puso en pie, con Lils firmemente sujeta y tomo el rostro de Hermione con su mano libre.

-Sin ti, sin nuestra hija, poco me importa seguir ahí.-

Hermione se perdió dos segundos en los ojos verdes de Harry antes de sentir sus labios sobre los suyos y fue como volver a casa. La besaba con delicadeza y urgencia, como si quisiera cerciorarse de que estaba ahí, pero tuviera miedo que huyera. Abrió la boca para sentir la esencia de Harry. Sus lenguas se reconocieron y un delicioso escalofrío le recorrió la espalda. Era amor, era pasión, era perdón. Cuando se separaron, sus frentes se mantuvieron unidas, un reconocimiento silencioso de que ambos estaban ahí, que querían estarlo. No supieron cuanto tiempo pasó, pero cuando Lils empezó a moverse con fuerza en el brazo de Harry una sonrisa se abrió camino en sus rostros.


10 años después

Estaba muy sorprendida. Sus padres le habían contado muchas historias sobre Hogwarts y sus enormes banquetes, del cielo estrellado que lo cubría y de lo felices que habían sido ahí, pero ahora que lo veía por primera vez, pareciera que nada le hiciera justicia suficiente. Se distrajo un par de minutos y alguien chocó fuertemente con ella.

-Lo siento mucho, ¿estás bien?-

Lils se sobó con una pequeña mueca el brazo y levantó la vista para encontrarse frente a un par de ojos grises que la dejaron completamente pasmada.

-¿No te hice daño, verdad?-

La chica solo atinó a negar con la cabeza. La sonrisa que el chico le obsequió la deslumbró, ¿Por qué de pronto se sentía tan rara?

-Soy Lily- se presentó con un tono de voz tranquilo – Lily Potter-

Los ojos del chico se hicieron más grandes y con algo de temblor en su voz le tomó la mano que le ofrecía junto con una sonrisa que ahora parecía tímida.

-Scorpius, Scorpius Malfoy-


Queridos mamá y papá:

¡Hogwarts es increíble! Todo lo que me dijeron es cierto y mucho mejor, especialmente la comida (lo siento mamá). Les gustará saber que soy una feliz *redobles por favor* ¡Gryffindor! El sombrero dijo que era una digna hija de mis padres.

Les gustará saber que ya tengo amigos y son increíbles, Marion y Keira comparten dormitorio conmigo, conocí a Louis y Freya en el tren, son gemelos y terminaron en Ravenclaw y por último, Scorpius que fue a Slytherin.

Mamá, ¿recuerdas lo que me dijiste de cuando conociste a papá? No sé, pero sentí algo similar cuando conocí a Scorpius… ¡Papá no preguntes!

La tía Minnie y tía Hannah les mandan muchos saludos.

Prometo escribir pronto.

Los amo, mucho.

Lils.

P.D: ¿mamá podrías mandarme un poco del perfume de rosas que compramos en verano?


-No quisiera decírtelo, pero creo que tu hija acaba de enamorarse a primera vista de Scorpius Malfoy.-

El moreno corrió a tomar la carta y sonrió y frunció el ceño por igual.

-¿qué es eso de cuando nos conocimos?-

Hermione lo tomó de la mano y lo sentó en el comedor, ella en sus piernas mientras él reposó sus manos en el pequeño chicharito que pronto sería el tercer Potter de la casa.

-¿recuerdas cómo fue? Entré en tu compartimiento buscando a Trevor y estabas ahí con Ron comiendo ranas de chocolate. No sé qué pasó, pero fue como si todo a tu alrededor vibrará. Eran colores y formas y en medio de todo, tú. Fueron 5 segundos tal vez, pero jamás olvide la calidez que sentí cuando eso sucedió. Es la misma calidez que siento cuando me abrazas, cuando me besas, cuando me dices Te amo… como si siempre hubiéramos estado destinados a terminar aquí, juntos. ¿Me crees?-

La sonrisa de Harry era enorme y ella se sintió un poco tonta al contarle lo que había sentido hacía tantos años.

-Creo que las cosas pasaron como debían pasar. Al final, tú y yo estaríamos juntos.-


Fin de la historia.

Después de una eternidad le he dado final a esta historia.

Me gusta dejar abierta la posibilidad a más romance con Lils y Scorpius.

Ojalá todos estén pasándolo un poco mejor y que sus seres queridos estén sanos.

Gracias por leer otra loca idea de mi cabeza y recuerden "Nadie te amará si no te arriesgas a que alguien te aborrezca".

:D