Decidió que lo mejor para despejarse y adaptarse lo mejor posible a su nueva vida era pasear por el castillo. Le preocupaba perderse, pues el palacio real era conocido por ser una de las obras arquitectónicas más grandes del mundo. Se levantó piedra a piedra durante cientos de años, se decía que contenía pasadizos con secretos, escaleras infinitas y puertas cerradas. Eso despertó su curiosidad.

El estilo era impresionante. No era como su palacio, marmoleo, blanco y puro, sino todo lo contrario: recargado, extravagante y suntuoso. No había ningún reparo en mostrar como un seno abierto todo el oro, las telas lujosas, las alfombras con arabescos, los retratos de gente importante, los espejos como láminas de plata replicando el lujo, los candelabros de diamante, la madera de mejor calidad, las medallas imperiales, las estatuas. Aún así era sombrío, pues como ya sabemos, la noche se encariña con los lugares cubiertos por la nieve.

Sakura intuyó que la roca era el elemento preferido de los grustvos para construir. La manejaban tan bien que lucía impecable. También notó una inclinación por las pieles animales, pues protege contra el frío.

Estuvo más de una hora recorriendo lo que encontró nada más en la planta baja —teniendo en cuenta que demoraba detallando. Dedujo que tomaría días terminar. Además, una mujer de la realeza no se viste para la comodidad, así que ya estaba cansada. Afortunadamente no se perdió. Planeaba ir a una sala y calentarse con una chimenea, pero notó que había una puerta casi abierta frente a ella que le llamó la atención; decidió entrar ya que estaba ahí y no tenía nada más que hacer.


Estaba sumamente estresado. Le irritaba la idea de hacer una fiesta. Odiaba esos eventos, pero tener a la corte de su lado era una prioridad, y la prioridad de la corte eran las fiestas.

Se dirigía a su oficina, necesitaba mirar su mapa y calcular los argumentos que le daría al general de su ejército esa noche. Al llegar frente a la puerta la encontró abierta.

"¡¿Qué?! ¿Quién...?". Sacó una daga y pasó. Sakura le daba la espalda, contemplando el retrato que cubría toda la pared, el de su familia. ¿Una extranjera desconocida en su oficina? Eso no estaba nada bien.

—¿Qué mierda estás haciendo aquí?

Ella se asustó y volteó a verlo con la mano en el pecho.

—Perdón, es que...

—¿Por qué entraste? ¿Qué estabas haciendo? —Mantuvo su tono duro y tenso. Ella pasó saliva.

—Miraba —Señaló el cuadro—, no quise moles...

—Si no querías, ¿por qué estás aquí? ¿Cuáles son tus intenciones? —Se acercó. Ella no respondió y retrocedió horrorizada, cosa que le extrañó. Quizá esconde algo—. Te advierto que aún no conoces cómo funcionan las cosas aquí. El que traiciona al Imperio paga con su sangre. —Tragó saliva otra vez. Claro que escondía algo. Probablemente había robado información, y ahora al ser descubierta temía, lo que lo enfureció aún más. Debía haberle impuesto una guardia desde el primer momento.

Aún no respondía. Decidió acercarse más y registrarla él mismo para encontrar la prueba de la traición, pero notó lo pálida que se puso de un momento a otro y las lágrimas que amenazaban con brotar de sus ojos. Ahí lo entendió, tenía la daga en sus manos. La guardó y de todas formas se acercó.

—No te atrevas a traicionarme, porque soy un hombre sin escrúpulos.


De nuevo un montón de señoritas llegaron a ella con cajas. Era extraño, pues no había pasado ni una semana desde su matrimonio, y ya se estaba celebrando otra fiesta. Duraron horas; estuvo lista a las 10 pm.

Esta vez, el evento era en un ala diferente. El lugar era dedicado más a fiestas que a ceremonias solemnes, con más luz. Para imaginar qué tipo de salón era, hay que visualizarlo como un montón de adornos sobre más adornos. A Sakura le parecía curiosa esa insistencia.

Todo parecía en armonía en ese lugar, hasta que ella lo pisó: todos voltearon a mirarla y la tensión se sintió de inmediato. No eran buenas miradas, por cierto. Susurraban entre sí, se alejaban de ella a su paso y algunos hasta reían al verla. Pudo escuchar algunos de los comentarios.

—Mira su cabello.

—¿Por qué está aquí?

—Algunas harpías tienen cara de no serlo.

—Nunca tuvimos una reina tan venenosa.

—No descuiden a sus maridos.

Esto no le era indiferente a Sakura. No había elegido nada de eso. Por un momento creyó que todo seguiría un curso corriente. Luego fue notando el desprecio de absolutamente todos, no había conseguido a una sola persona de su parte. Doth había sido arrancada de su lado también, y nadie se lo había dicho. No tuvo la oportunidad de despedirse, todo acabó en esa habitación en donde la preparaban para ese patíbulo llamado estar casada con un rey que la odiaba.

Ni siquiera a él lo tenía de su lado. Esa mañana el terror la invadió y se dio cuenta de que no se sentía segura allí. Una cosa era el desprecio de su familia, pero al menos sabía que no la dañarían. ¿Pero qué garantías tenía con él?

—Alteza, el rey está en la mesa del centro —le indicaron. Ella se acercó, aún sin saber a qué atenerse.

Estaba sentado bebiendo vino con la mirada distraída. No expresaba nada más. Sakura recordó su expresión de esa mañana, la amenaza; algo dentro de ella se hundía al recordarlo. Sin querer había causado desconfianza y problemas, y parecía que hiciera lo que hiciera, siempre lo haría mal. Había una silla vacía junto a él, así que fue a sentarse. Sin embargo, antes de llegar, una mujer joven de vestido verde se sentó allí, y la retó en silencio con la mirada. Había una sonrisa en su cara.

El Uchiha solo estaba absorto mirando a la nada, hasta que sintió que una mano acariciaba la suya. La dueña le sonrió para luego voltear al frente, buscando a alguien; Sasuke hizo lo mismo por inercia, pero no vio a nadie importante. Para entonces, Sakura ya se había ido.


Espero que les gustara. ¿Qué opinan, creen que va bien la historia, les gusta? ¿Tienen consejos, dudas...? ¿Creen que la extensión de los capítulos están bien? Por ahora voy a actualizar cada 4 días, así que nos leemos el martes 3.Pd: decidí poner música para cada capítulo. Les recomiendo que la escuchen al leer, porque la elijo a conciencia y ayuda a ampliar la atmósfera. Cada una es elegida por algo, ya sea por razón histórica, por mood, por estilo, etc. Ya puse una canción en los capítulos anteriores, por si les da curiosidad.