Era una locura. Sin embargo, al leer esa carta y entrevistarse con él lo supo de inmediato. No había hombre que entendiera mejor sus prioridades que él, que contara con tal perspectiva del mundo, con esa visión tan amplia; el Hielo era una nación inmensa, pero vacía de hombres como ese. No solo amaba al Imperio de tal manera, también conocía el mundo entero y había visto lo que había visto. Y venía de donde venía. Sí, era una locura recibir así a aquel viajero que le era básicamente desconocido. No quería pensar en lo que diría la Corte en su momento.
—Debo preguntar por qué —le dijo como intentando salvar esa faceta desconfiada suya—, ¿por qué venir a contarme esto a mí, su enemigo de sangre? Podría ordenar que lo ejecuten, o hacerlo yo mismo. ¿Por qué meterse en la boca del lobo? —Afiló su mirada—. ¿Por qué un roover como usted viene aquí ante el rey de la Grustveria? Nunca vi un acto más suicida.
Pain se acomodó en su silla. Miró a los ojos al rey, y algo extraño se instaló en la habitación. Eran dos pares de ojos confrontados, mediados por una tela de agua. Un espejo en donde dos angustias se encontraban, saludándose como criaturas desoladas. El Uchiha sintió en ese momento que sus dudas forzadas se disipaban.
—Si lo desea puede matarme, no opondré resistencia. Fui maldecido al nacer en el Sonido y lo único que podría hacerme descansar en paz sería saber que morí en el Hielo, mi verdadero hogar, y en manos tan honorables —Cerró los ojos—. Considéreme un desertor. Roov nunca fue mi hogar, y después de esto, no me esperaría otra cosa más que la horca si decido regresar. Fuera de aquí solo me espera la muerte.
—¿Y qué espera hacer aquí? — Sasuke sopesaba sus palabras.
—Lo que usted disponga.
Sasuke aún mantenía su semblante observador y prevenido. En su escritorio reposaba la carta y las pruebas de aquel viaje. Sentía la ansiedad más grande de todas. Era como la promesa de realización de un sueño, una bandera roja en medio del desierto de nieve, indicándole que llegaría a su destino. Todo lo que necesitaba para lograr su ansiada venganza se encontraba en una sola persona. Tenía que ser el destino, sin duda. ¿Qué probabilidad había de que justo a sus dominios llegara la solución? Y desde tan lejos.
—¿Y si lo que yo dispongo es que usted sea un desertor del Sonido hasta las últimas consecuencias?
—Así será.
Bandera roja al fin. Lo preguntaría todo. Lo sabría todo. Si algo salía mal en aquella charla, igual podría matarlo. No tenía nada que perder, y todo que ganar. Después llamaría a Naruto. Y después...
"Padre, madre, Itachi..."
Después de un lapso de tiempo interminable, Sakura y la señora Chiyo supieron que el rey no iba a aparecer otra vez en el comedor, así que se retiraron.
Para Sakura era como estar en medio de un campo de una guerra ajena, sin un lugar en donde protegerse. Temía encontrarse con él en el castillo, y se sentía insegura en esa habitación. Estaba a la intemperie; ella, la reina despatriada, exiliada, desarraigada.
Ese sentimiento era familiar. Con lágrimas en los ojos pensó que nunca había tenido un hogar. "Hace poco desmantelé mi propio engaño; mi casa me aborrecía, y ahora estoy aquí". Sin aliados, sin un espacio seguro, totalmente muda.
Entonces recordó. No, no siempre había sido así.
Corrió hacia los baúles. Los abrió, buscando en un acto de desesperación. Lo encontró en el último. Lo tomó entre sus manos, sintiendo que con el tacto del cuero algo volvía a ella. Algo cálido. Cerró los ojos.
Se había levantado más temprano de lo normal, el cielo estaba oscuro. Salió del castillo a dar un paseo por los alrededores. Apenas comenzando el sendero la vio: ahí estaba su madre agachada, buscando algo. Sakura pensó que se veía hermosa con su cabello rubio suelto y ese vestido sencillo. La saludó muy alegre, preguntándole qué hacía.—Estaba buscando esto.—¿Una... hoja? —preguntó con un gracioso puchero. La adulta rio.—No es cualquier hoja, esta aún no estaba en mi colección.Sakura iba a preguntar más, cuando vio que la rubia tomaba de su costado un cuaderno grande de cuero y lo abría. Dentro pudo ver una gran variedad de hojas. La niña abrió los ojos y se sentó en el prado, recibiendo el libro entre sus manos. Comenzó a ojearlo. Cientos y cientos de hojas, ninguna repetida. Una extraña emoción la recorrió al ver tal mosaico. Levantó los ojos, maravillada, preguntando sin palabras.—Es un catálogo. Este reino tiene mucha naturaleza, y desde hace años he estado clasificando las especies que encuentro —explicó sin temor, pues sabía que su Sakura era una niña despierta, receptiva e inteligente.—¿Especies de hojas?—De... lo vivo. Tengo otros cuadernos con flores y hojas.Sakura no podía creer que fuera posible que existieran tantos tipos de plantas. Y más aún, que su mamá tuviera la tarea titánica de clasificarlas. Tenía tantas preguntas que no sabía por dónde empezar.—Y esto de aquí... Estas cosas, ¿las escribiste tú?—Sí. Les he puesto nombre y las describí.La reina le explicó que en su juventud su hermano mayor le había enseñado a escribir a escondidas, y que pasaba muchas horas en la biblioteca leyendo libros sobre la naturaleza. Le contó que esa era una tarea diminuta, pero grande, con la cual esperaba contribuir.—¿Pero por qué? Si como dices, hay miles de árboles, ¿por qué es tan importante que todos tengan nombres?—Hay millones de personitas en el mundo. ¿Te imaginas si no tuvieras un nombre? —Le acarició en cabello—. Eres particular. A pesar de todas esas personas, tú tienes cosas que no se repiten. Cada ser vivo guarda dentro de sí algo que solo verás allí. Incluso dos árboles de la misma especie son diferentes —Sakura estaba hipnotizada. El cielo comenzaba a aclararse con colores tímidos—. Al final es una tarea de amor. Al nombrar algo, lo amas porque reconoces que es único.Amor... Sí, definitivamente eso era lo que sentía cada vez que se miraban. Su madre la había bautizado como Sakura en honor a la flor de cerezo. Y justo ahí se dio cuenta de que con el acto de nombrarla, la había distinguido de entre los demás.—¡Tsunade, Sakura! ¡Qué demonios hacen ahí!
No quiso seguir recordando más. En ese momento, ese trozo de memoria era lo que necesitaba para sentirse mejor. Abrazó el libro que tenía entre sus brazos, preguntándose si algún día podría ser como su madre, si podría seguir con su legado. ¿Podría ser que en verdad había algo —alguien— en ese mundo nuevo para amar? ¿Cómo podría seguir llenando su cuaderno con hojas, si estaba encerrada? Entonces tomó una decisión.
Debía buscar espacios para salir.
Pero el mundo exterior está lleno de atrocidades que una pequeña mujer como ella no puede imaginar. Mundo injusto, mundo invernal, que no perdona ni al lobo ni al cordero.
Hola :3 gracias por llegar hasta aquí. Digamos que hasta aquí viene la introducción de la historia. A partir del siguiente capítulo va a empezar bien la primera parte, y después ya verán xD. Necesitaba este episodio para profundizar en Sakura y en Sasuke, aunque hay mucho por delante todavía.Les cuento que este romance estará súper difícil, porque la situación de ellos es muy compleja y hay muchos inconvenientes, pero así será más interesante c: ¿quién no ama el salseo?Ahora, ¿por qué Pain? Porque es muy guapo :v jajaja, no sé, es que muy pocas veces he visto que usen a este personaje, y me parece de por sí muy interesante y muy mala onda.¿Qué pensará Sakura cuando lo conozca?Con esa pregunta me largo. Bye :)
