Naruto le recomendó que pensara en algo no muy genérico para el regalo pues las personas suelen darse cuenta de esas cosas. Podría haber sido un dolor de cabeza para cualquiera intentar obsequiarle algo a la reina, pudo ve cómo todos en la Corte básicamente tenían ese problema porque ¿qué se le puede dar a alguien que ya lo tiene todo? Se sorprendió, sin embargo, de que eso no supuso un problema para él, al instante supo qué hacer.
Su rubio —y ahora impresionantemente útil— amigo había insistido en guiarlo por los duros sendos del camino para agradar a una mujer, pero Sasuke se negó, ya no aguantaba más, la conversación al principio muy necesaria se hizo extensa e incómoda, buscaría el regalo él solo. No dejaba de decirle que le agradaba su resolución, que Sakura a pesar de ser una lochka estaba siendo una muy buena esposa para él, que lo había cuidado, y no se le escapó regañarlo por ser tan tosco y desconfiado con ella. Sasuke omitió decirle que todo eso lo hacía más por desconfianza que por otra cosa, porque por supuesto que se sentía inseguro con ella cerca, intentaba mantener eso en mente según las recomendaciones de su general. Además, omitir es mejor que mentir, ¿verdad?
"Querido padre:Es posible que ya te haya llegado mi primera carta, ha pasado mucho desde entonces. No te preocupes por afanarte en responder, sé que estás ocupado y en algún momento oportuno enviarás tus saludos.Hay bastantes novedades en el Hielo, puede que ya estés enterado de los contratiempos que hubo con el rey Sasuke y las reformas que se hicieron. Su vida corrió grave peligro pero salió adelante, yo intenté que se recuperara tan pronto como fuese posible; dado que tenemos una alianza, si el Hielo se debilita Konoha también.No te preocupes por nada, padre, he trabajado en mi relación con el rey y está mejor que nunca, él es un buen rey y no debes preocuparte de haber dejado tanto en sus manos, trabaja realmente duro.Incluso la Corte ha empezado a incluirme. La seguridad se ha intensificado desde el incidente por lo cual no debes temer por mí, estaré bien.Actualmente estoy fuera de Indragrado en una ciudad llamada Rovnagrado, la gente es maravillosa, te gustaría. Intento entenderlos más y acercarme a su cultura, he hecho un gran avance pues el rey Sasuke me ha enseñado a leer en el alfabeto grustvo. Sé que nunca te gustó que me ocupara de estas cosas pero yo le veo el lado bueno: puedo escribirte de mi puño y letra y podría leer tu respuesta si decides enviarla en algún momento.Aún los extraño, mucho más.Saluda por favor a Karin y a Sai de mi parte.Con amor,Sakura."
Al finalizar la observó con un suspiro, se alegraba de tener buenas noticias para dar pero era extraño hablarle así a alguien con quien su trato no era ni de lejos cordial.
Las chicas esperaban atrás, ordenaban la habitación y preparaban su baño y las prendas de ese día. Ya que había terminado se puso de pie para que comenzaran a desvestirla, unas chicas se acercaron y empezaron a bajar su suave camisón de seda blanca, ella llevó su cabello hacia delante para facilitar la tarea. Por suerte, el vestido no se había deslizado completamente cuando pasó lo que pasó.
Las chicas no habían reaccionado ante la aparición repentina del rey en los aposentos, ¿por qué armar escándalo si eran esposos? Cuando Sasuke se dio cuenta del supremamente inoportuno momento perdió toda la compostura, una para nada silenciosa inspiración de sus pulmones y la cara de sorpresa acompañada de una creciente sensación de calor en las mejillas casi lo hace tropezar de para atrás.
—Eh... Alteza, ¿se enc...?
—¡Lo siento!
Sakura fue la siguiente en sentir el vértigo. De espaldas a él, sus manos se apretaron con salvaje fuerza sobre la tela que aún pendía de sus pechos y giró la cara para comprobar que efectivamente esa voz provenía de él. Del pálido pasó al bermellón y su boca se abrió del tamaño de sus ojos. Se vieron atónitos antes de que él reaccionara y saliera disparado de allí tropezándose con todos los cuerpos a su paso, quienes no esperaban una reacción como la que vieron.
Sakura volvió su mirada hacia al frente, el corazón se le salía. Sentía la más grande de las vergüenzas que había experimentado en su corta vida, su espalda desnuda había sido totalmente expuesta a la vista de él y lo peor, con unos segundos de diferencia le hubiese visto todo.
No, incluso peor, ¿y si ella no se hubiese puesto a escribirle a su papá? Su mente la torturó imaginando ese escenario, ella siendo bañada mientras él entraba. "¡Ya basta!", sus párpados se apretaron en un intento inútil de protegerla de esas imágenes mentales mientras intentaba alejar eso de su cabeza con unas sacudidas.
Las criadas miraban sorprendidas su reacción. Ahora ya tenían chisme para la semana.
Sasuke buscó un pasillo solitario pero fue difícil de encontrar, cuando dio con él su poco intento por mantener una imagen bajo control se fue al carajo. Dejó de maldecir con pensamientos y comenzó a hacerlo con palabras, la primer pobre víctima de su patíbulo mental fue Naruto con su brillante idea, todo era su culpa, ¿era normal querer enviarlo a la horca?
El siguiente en rodear su cuello por la soga de su horca imaginaria fue él mismo. Qué reacción más infantil y estúpida, ¿por qué le había impactado tanto? Sintió una horrible vergüenza, él, que estaba acostumbrado a no desviarle los ojos a nadie y que nada fuera superior, había sido intimidado por ella hasta el punto de hacerlo salir corriendo. Se recriminó mucho más cuando se dio cuenta de que solo podía haber dicho "ah, perdón" para después darse la vuelta y esperar fuera tranquilamente.
Debió pensarlo, también. Él no conocía su rutina de la mañana porque normalmente se iba de la cama a las cinco y no la volvía a ver, debió suponerlo.
"Naruto, por tu bien no te aparezcas por acá o lo lamentarás".
Resolvió alistarse y luego esperar a que estuviera lista, no sabía cómo darle la cara aún pero necesitaba avanzar desesperadamente con su estúpido plan. Sentía que lo mejor en este caso era simplemente ignorar lo que había pasado, ella se vería forzada a actuar también de esa manera.
Demoró una eternidad. Supo que estaba lista cuando las chicas comenzaron a salir de los aposentos cargando miles de cosas, se había ocultado para no tener que aguantar el desfile de miradas de todas ellas. Agradeció que al menos tenía la mañana libre, su tarde estaría ocupada por completo con un almuerzo que probablemente le tomaría una reunión de horas, y era evidente que también debía asistir a la cena. ¿Y por qué importaba esa mañana libre, o lo que quedaba de ella? Porque otra de las recomendaciones de Naruto fue una conversación casual. Temía que fuera infernal, y peor aún con lo que había pasado, pero según le dijo, era de suma importancia que tuvieran conversaciones normales.
Ya sin gente alrededor se aventuró indeciso hacia la habitación. Ella estaba sentada frente a un espejo de espaldas a él. Lo vio a través del cristal y casi huyó de nuevo cuando vio su expresión avergonzada; invocó —más bien imploró— a su propia gestión de las expresiones faciales que por años lo había caracterizado, si ponía una cara como la de ella su intención de ignorarlo se iría al carajo.
—Sakura.
Ella respiró profundo y se puso de pie. También había tomado la resolución de evitar hablar de eso.La forma en que pronunció su nombre le detuvo el corazón.
—Buenos días —inclinó su cabeza.
—Venía a disculparme por... por lo de anoche.
Ella arqueó sus cejas, no se esperaba eso. No pudo evitar sonreír un poco, él nunca le había pedido perdón por nada antes y el que lo hiciera ahora era una gran, magnífica señal.
—No te preocupes, yo entiendo. Lo importante es que hayas descansado después de eso.
Su impulso por conservar las formas también estaba influido por la noche anterior, pero ahora el temor inconsciente que había renacido en ella se fue disipando. Eso no daba paso a la tranquilidad, sin embargo, el vacío en su estómago nacía de los nervios y también de la emoción que le provocaba ese gesto.
—Sí, no fue nada, solo necesitaba despejarme... —Se regañaba internamente por ser tan dubitativo, ¿cómo se tienen conversaciones? ¿Tenía que decir algo más? Ya había dicho algo pero ella solo había asentido. En ese momento, como caído del cielo, recordó que en sus manos estaba el obvio y maldito regalo, y pensar que había pasado tanto tiempo buscándolo para que en ese momento casi se le olvidara. "No tartamudees, solo es una chiquilla, no es mi padre, no es mi padre..."—. Tengo algo para ti.
Los ojos jade de Sakura se arrastraron por su camisa con capricho hasta llegar al final de sus mangas en donde sus manos sostenían un paquete envuelto en piel. Era imposible no emocionarse con eso, ¿un regalo de él? Era mejor de lo que pensaba, realmente estaba pasando, ¡la cortejaba! ¡Ahora le importaba cómo se sintiera! Se sintió tonta por haberle temido, él estaba siendo bueno hasta el extremo, la noche anterior fue atormentado por una horrible pesadilla, quizá fue su culpa por haberlo despertado así, pensó.
Él extendió el paquete hacia ella y lo recibió, Sasuke comprobó que Naruto había acertado, estaba emocionada como un infante. Lo miró incrédula antes de abrirlo.
Dentro se encontraba un libro de pesada tapa con hermosos detalles dorados. Ella paseó las yemas de sus dedos por las texturas, un aroma a hojas se desprendió de él cuando lo abrió. No había texto en él.
—En Indragrado nos dijiste al doctor y a mí que llenabas un cuaderno con hojas. En el Hielo no tenemos el mismo tipo de vegetación que en Konoha por obvias razones, pero viajaremos mucho y algo encontrarás.
Se miraron fijamente, Sakura ya no pudo contener su emoción. Estaba tan conmovida, no pensó que él se fijaría en lo que ella dijera pero recordó aquel detalle tan trivial. Eso significaba muchas cosas, un tipo no solo de interés sino también de aprobación a lo que a ella le importaba.
Sasuke vio con curiosidad esos ojos vidriosos, solo la había visto así la primera vez que se acercó a ella con la daga en la mano aquella lejana vez en su oficina. Esta vez era diferente, se sintió extrañamente complacido con esa reacción. "Es porque mi plan va de maravilla", intentó explicarse y autoconvencerse, pero no se sintió como un triunfo calculador como cada vez que sus planes salían tal y como quería. Extrañamente sintió calidez real. "Porque es mi plan, sí... Esto lleva preocupándome mucho tiempo, por eso se siente tan bien".
Sakura por su parte sentía que un simple gracias no era suficiente, pero a falta de más palabras solo lo dijo.
—Muchas gracias... Es realmente hermoso.
Sasuke, como de costumbre últimamente, entró en pánico internamente. Ahora sí que no sabía qué decir. En un intento por hacerse tiempo caminó hacia la cama y se sentó, ella seguía conmocionada pero parpadeó para alejar las lágrimas que amenazaban con salir y también se sentó en el mueble frente al tocador, esta vez sin darle la espalda.
—Ammm... ¿habrá algún evento esta mañana?
—No, estamos libres hasta el almuerzo —Sasuke se aliviaba al saber que ella también intentaba. ¿Qué otra cosa se dicen en las conversaciones triviales? Ella le había hecho una pregunta, quizá debería hacerle alguna, o contarle algo—. Después del almuerzo tendré una reunión con la Alta Corte y los nobles de Rovna, y después de eso debemos asistir al banquete por la noche.
—No te gustan, ¿verdad? —Sasuke asintió como por millonésima vez—, siempre nos vamos temprano.
—¿Te molesta?
—No... A decir verdad no me siento cómoda en la Corte.
—Ahora pasas todo el día con ellos.
—Sí —Una pequeña risita se le escapó—, aún no entiendo cómo pasó. De repente todas las damas cambiaron de actitud y ahora no me dejan ni un segundo. De hecho es muy extraño que no estén por aquí.
—Nosotros no nos emborrachamos —dijo en respuesta. Sakura las imaginó, seguramente estaban pasando el peor sueño matutino metidas en esos complicados vestidos, hartas de alcohol y seguramente fuera de una cama.
—Verdad. Bueno, es un alivio, suelo buscar maneras de escaparme de ellas. Cuando íbamos a la biblioteca, por ejemplo, pero cuando estuviste muy ocupado tuve que fingir que estaba enferma para poder ir sin que me ocuparan.
Iba a ser más fácil de lo que pensaba, ella siempre le pareció callada y fantasmal sin saber ni haber comprobado nunca que en realidad solo debía darle un motivo, darle cuerda, y ella se soltaría a hablar con un aire tranquilo y confiado. Si iba a ser así era una total victoria, él solo tendría que responderle un poco para prolongar eso. El análisis que hizo de su expresión corporal le dio buenos pronósticos, sus mejillas aún estaban coloreadas y abrazaba en su regazo el regalo, había sido perfecto.
—¿Por qué no solo les dices que no?
Sakura meditó bien su respuesta, ella también se lo preguntaba.
—Es que eso no nos daría una buena imagen. Intento hacer que sean menos escépticas respecto a mí, sé que mi llegada no fue bien recibida pero eso puede cambiar si me esfuerzo. Sería un problema para ti si dijeran que además de una lochka también soy despectiva o engreída. Y tampoco quiero hacerlas sentir mal.
Sasuke estaba impresionado de lo abierta que era. Dijo tantas cosas que otras personas callarían, sin ir más lejos una cortesana se arrancaría la lengua antes de decir lo que realmente piensa sobre algo. Incluso temió que dicha sinceridad no fuese más que una trampa, una manera para encubrir sus verdaderas razones, pero no parecía muy lógica esa enredada explicación. Su cabeza analizó a la velocidad de un rayo cada parte de lo que ella decía como el estratega que era. "Intento hacer que sean menos escépticas respecto a mí", ¿lo estaría intentando también con él? Pero en ese caso era estúpido revelar a un enemigo las estrategias, ¿había alguna estrategia, o él solo sobreinterpretaba? Quería darle el beneficio de la duda, pero lo tomaría con un grano de sal.
También era gracioso que se preocupara por los sentimientos de esas mujeres, según él ellas no tenían sentimientos, eran crueles y disfrutaban del mal ajeno. Y que se preocupara por su imagen, eso ya era otro nivel. Él nunca se preocupó por ella.
—La Corte tiende a olvidar quién manda, no dejes que lo olviden.
—Intentaré aprender a hacer eso.
Todo iba bien hasta ahora. Las conversaciones eran perfectas para intercambiar datos, eso era básico, quizá ese sería su nuevo rumbo. ¿Pero qué pregunta hacer?
—Escribe lo que más puedas con nuestro alfabeto.
Mierda, eso no era una pregunta, era una orden.
—Claro, eso pensaba hacer, es hermoso. Tengo muchos planes para este libro —dijo mirándolo con una sonrisa radiante en sus labios. No podía dejar de ver esos hermosos detalles, la sensación corrugada del papel le hacía desear empezar cuanto antes.
—¿Como cuáles?
—Veamos... También sería interesante escribir algo.
—¿Sobre qué?
—Sobre mí. Quiero decir, ¿quién más lo haría?
—Los historiadores, ahora eres reina.
—Sí, pero ellos solo registran lo que hacemos, no lo que pensamos o lo que fuimos sin que nadie lo supiera. —Le lanzó una mirada significativa. Sasuke estaba sorprendido de lo poco aburrido que le resultaba escucharla. Con la mirada penetrante de ella supo que se acostumbraría a eso así como se había acostumbrado a tenerla cerca—. Las historias que no están en los libros son las que no nos atrevemos a contarnos ni a nosotros mismos porque nos autoconmueven hasta las lágrimas.
Pensó que tenía mucha razón. Por primera vez en su vida se sintió relatado por el repentino dolor en los ojos de ella, un dolor quieto y afable, tan diferente del suyo. Lo extraño era que esa diferencia no lo hacía sentirse distante. Era como estar en un lago, los dos zambullidos en lados diferentes, pero en el mismo lago al fin y al cabo. Ella sin nadie, él también.
Ahora podía entender por qué se le había hecho casi orgánico y natural acostumbrarse a ella, era algo curioso que solo le había pasado con otra persona en el mundo, Naruto. Naruto estaba tan solo como él a su manera, y solo un solitario puede acompañar a un solitario. Un solitario es la mejor compañía en el mundo, el vacío replicado en el otro es un puente potente y difícil de romper. Ella era como la punta de un triángulo del cuál él no sabía hasta entonces, creyendo que solo Naruto sabía lo que se sentía no tener a nadie. Ellos al menos tenían una patria y un hogar, ella en cambio no tenía nada. Descubrió que, a pesar de su torpeza social, a ella podía leerla tan fácil que le asustaba, le asustaba que en realidad eso fuera síntoma de que estaba dejando cabos sueltos y estaba confiando en una versión engañosa proporcionada por ella. Ahí entendió, por ejemplo, que cuando ella le dijo "gracias, significa mucho para mí" cuando le enseñó a leer en realidad quería decir "significa todo para mí", todo porque a alguien sin nada en el mundo solo le queda aferrarse a lo que pueda para tener un día más de vida soportable. El alcance, la dimensión que había tocado en ella con su regalo era inimaginable y ahora lo entendía. Las graciosas lágrimas insinuándose en sus ojos cuando le entregó ese detalle ya no eran graciosas lágrimas sino desgarradoras lágrimas. Comenzó a sentirse un poco como basura por ocurrírsele la idea de espiar las páginas que escribiera en un afán de encontrar alguna traición.
Cuando se dio cuenta de lo personal que se había vuelto eso carraspeó incómodo.
—Sería peligroso que fueras sola a buscar vegetación para ponerla en el libro.
Sasuke había cambiado de tema de la nada y precisamente tocando un tema que la desanimaba, lo sabía, merodear sola por un bosque congelado siendo la reina era más que peligroso, realmente le emocionaba retomar esa actividad pero las condiciones había cambiado drásticamente desde que se casó.
—Así es... —musitó cabizbaja.
—Pero podemos hacer un hueco en el itinerario para que pueda acompañarte.
Sakura ya no podía, ¿acaso era un sueño? Porque de ser así no quería despertar.
—Me encantaría.
Después del almuerzo tuvo su reunión. Los nobles y altos mandos de Rovna le informaron sobre el estado de la ciudad, todo parecía en orden, los ciudadanos en su gran mayoría pagaban los impuestos para la guerra y no había registros de traidores o revoltosos. Estaba limpia así como los alrededores.
—Alteza Imperial —dijo el anfitrión cuando ya tomaban abundante vino—, tengo entendido que el ejército retrocedió en la frontera, nos preocupa porque la guerra lleva un tiempo suspendida y las tropas se han quedado acampando fuera de Urdogrado.
—Estamos esperando, las tropas que prometió el rey Danzo están avanzando rápidamente hasta el sur, son los refuerzos con los que contamos. El frente después de Urdogrado es Tolsovia, vamos a necesitar de los impuestos, el fondo de los nobles del Hielo y Konoha y los refuerzos de las tropas lochkas. Además se ha iniciado una campaña de reclutamiento, empezamos en Indragrado y comenzaremos a correr la voz, quería iniciar por aquí.
—Hombres mayores de 16, con excelente condición física y amor al Imperio—intervino el rubio Uzumaki— se unirán a las filas y partirán de inmediato. El Sonido no tiene idea, pero nuestras tropas crecerán tanto que será impensable la victoria para ellos.
La mesa lo celebró, Suigetsu creía que la idea de la intervención sorpresiva de Sasuke la vez pasada en la plaza pública de Indragrado era el camino que debían seguir. El Uchiha había apelado con pasión al amor grustvo por la sangre, el Imperio y su sistema de valores y forma de vida, y de la nada un montón de muchachos prometedores ya se habían comprometido a partir a la frontera. Naruto estaba encargado de presentar el informe de las reformas hechas por el general y Neji precisaba detalles de eso. Los ancianos que llegaron a presenciar esa reunión estaban más que impresionados de lo que veían, ellos eran jóvenes pero hablaban como hombres seguros, experimentados y agudos.
La nobleza de todo el Hielo estaba escéptica ante el nuevo rey, y cómo no estarlo. Itachi, el príncipe prodigio, la promesa de la casta más pura del reino había muerto junto con los reyes, y el trono en manos de aquel muchacho era tomado como una noticia que despertaba inseguridades y miedos. Sin embargo, hasta el más escéptico de los nobles en esa mesa sintió el alivio de ver que Sasuke era un diamante oculto por el brillo del anterior heredero: tenía una gran estrategia de guerra, un plan de acción.
Discutieron sobre todos los detalles hasta que se saciaron de ello. Cuando tuvieron que empezar a encender los candelabros supieron que ya casi era hora del banquete. Comenzaron a salir del salón en donde estaban, Sasuke era felicitado por el patriarca del palacio por la estrategia, la popularidad que había adquirido y la buena compañía que se había hecho.
El banquete esta vez fue en un salón privado solo para miembros exclusivos. Fueron ubicados en la mesa principal en donde la comida era ostentada como un lujo, los músicos tocaban de fondo con un tono calmado, aún nadie iba a ponerse a bailar. Sasuke vio que en la mesa estaban sentadas las esposas de los altos miembros, entre ellas Sakura con un vestido azul oscuro con blanco, su cabello recogido en una larga y bastante suelta trenza. Ella pareció reaccionar de inmediato tan pronto como lo vio, se veía nerviosa y alegre.
Se sentó a su lado y comenzaron todos a comer y a conversar. La esposa del anfitrión disfrutaba dando detalles de los preparativos y lo duro que había trabajado en ello, los demás la felicitaban porque todo había estado saliendo más que perfecto desde que llegaron. Algunos nobles expresaban la tristeza que sentían de saber que el rey y su caravana partirían al amanecer, era todo un honor tenerlo allí y servirle y esperaban verlo pronto.
—También debo felicitarte, Alteza, por la valiosa alianza que has hecho con la Hoja, es un evento sin precedentes y aunque nadie lo sabía parece ser que fue un movimiento brillante —dijo el hombre brindando con su copa dorada, no podía dejar de sonreír, sus pómulos arrugados se alzaban tan rojizos como un tomate y su pelo esporádicamente cano le daba un aspecto benévolo.
—Además adquirió usted una hermosa reina, Majestad —dijo la señora de una edad parecida a la de su esposo, tenía un rubor en sus cachetes que era evidentemente hecho de maquillaje. Sus manos huesudas tomaron con cuidado el cabello de Sakura, habían hecho buenas migas en el poco tiempo que se vieron esa tarde.
—Gracias —dijeron al tiempo los dos.
—Aunque aún estás muy delgada, mi niña, pero llevas poco tiempo, pronto cambiará cuando nos des un heredero.
Un heredero, un bebé, un hijo. Un hijo de ella y de él.
—Así será, ¡salud! —Naruto tomó su copa y se puso de pie más alegre de lo normal mirando con complicidad a los dos pobres sujetos de la conversación— ¡Por el futuro príncipe del Hielo!
—¡Salud! —exclamó la mesa entera. Las otras mesas también hicieron lo mismo.
Tenía unas malditas ganas incontrolables de rodar en la cama. No paraba de pensar en eso.
Sakura y él se fueron pronto del banquete en un silencioso pacto en donde ambos se rescataban de esos eventos, ella fue preparada para dormir mientras Sasuke esperaba en la cama a que apagaran todos los candelabros mientras fingía dormir, pero no estaba tan cansado como hubiese querido y le estaba costando. Ella como siempre estaba dormida.
Ahora le preocupaba, nadie había mencionado a un heredero antes pero era de esperarse que comenzaran a hacerlo con el tiempo, podía fingir que tenía una relación como esposos ante todo el mundo, pero no se puede fingir un heredero. Él nunca había fantaseado con tener hijos y una familia, mucho menos después de la muerte de los que más amaba, era un campo nuevo y escalofriante para él. Habían avanzado mucho en verdad, hasta se sentía cómodo con ella si no pensaba en sus sospechas, pero dudaba poder llegar tan lejos.
Pero era algo obvio. Él era el último de la dinastía, si moría todo acabaría allí y eso no podía ser. No podía darse ese lujo cuando había tanto en juego. Sin un heredero la corona y el Imperio quedaban a la deriva. Darle al Hielo su próximo rey era básicamente la otra mitad de la gran responsabilidad que cargaba encima.
No podía imaginarlo, sin embargo. Sabía cómo se hacían los bebés, era un hombre con educación, pero no podía. No sentía nada hacia ella, no podía.
Nosotros sabemos de muchos términos con respecto a las orientaciones sexuales, pero el rey no vivía en un mundo en donde se hablara de las personas diferentes como él. Asexual, diría cualquiera como un diagnóstico, pero no. Por suerte para Sakura, Sasuke no era lo que llamaríamos un asexual, pero ni siquiera él lo sabía, él, sin conocimiento de la palabra "asexual" se sentía como uno, creyó que estaba desprovisto de dichos impulsos por lo cual era superior a los demás, eso hacía parte de su sistema de creencias y valores.
Pero ese castillo mental que lo ensalzaba sobre los demás se caería, así como su orgullo.
No era un asexual, pero por ahora no hay que decir qué era entonces. No cuando ni él no lo sabía.
Era tan complicado para él, debía empezar a mentalizarse porque mirara por donde lo mirara, no había de otra. Tendría que procrear con ella por más incapaz que fuera de tan siquiera imaginarlo. Eso implicaba que tendría que hacer cosas como tocar y ser tocado.
Miró al bulto junto a él. Ya la había tocado esa vez que se durmió sobre ella, y por lo que pudo ver esa mañana su piel vainilla lucía tersa y sedosa. Ya no la repudiaba.
¿Pero llegaría tan lejos?
Sakura estaba pensativa en la carroza, no podía dejar ahora la imagen mental de ella con un vientre abultado, ella con un bebé en brazos, ella con... él.
Sabía que ahora era una posibilidad más cercana que lejana. Cada vez era más complicado mantener su cara de un tono neutro o no verlo de reojo. Él no era hostil pero a veces parecía sumido en su propio mundo, nunca sabía qué pasaba por su cabeza y eso la volvía loca de curiosidad.
Deseó tener a alguien con quien hablar de todo eso y ser aconsejada, tomar alguna iniciativa la volvía loca de nervios pero lo deseaba muchísimo, cuanto más avanzaba con él más rápido quería que sucedieran las cosas. No la amaba, eso era muy obvio, pero comenzó a albergar la esperanza de que lo hiciera algún día y él cada vez se lo demostraba con sus acciones.
No habían conversado desde que había iniciado el viaje a la siguiente ciudad, ya había bastante sol y el crujido de la nieve bajo ellos completaba un lindo paisaje celeste, los copos cubrían todo el paisaje como lana pura de la más tierna oveja.
De pronto pensó que él ya había hecho bastante, comenzaba a conocerlo y sabía que en el fondo socializar para él era muy duro, pero a pesar de eso él tomaba las riendas y se acercaba a ella. Quizá era su turno.
Sasuke pensaba sin cesar sobre todo el asunto Sakura, prácticamente se estaba convirtiendo en la mayor de sus preocupaciones, ¿desde cuándo ella era tan importante? Ya no podía decirlo. Su cabeza estaba tan en las nubes que cuando sintió algo caliente su cuerpo saltó en rigidez. Al mirar abajo encontró que la mano de la chica estaba sobre la suya, ella miraba a su propia ventana pero era claro que no lo había tocado por mera distracción. Su mano se sintió como una pequeña manta que alivió sus dedos congelados, sorprendentemente no era molesto y no tuvo el impulso salvaje de apartar la suya y saltar del carro.
Ella, respirando hondo, lo miró y le dedicó una pequeña sonrisa nerviosa.
—Deberías usar guantes.
Debería, pero en ese momento no quería unos.
Algunas personas de la Corte almorzaban tardíamente en una carpa especial que se había dispuesto mientras la caravana descansaba. Habían montado un campamento y ahora todos intentaban beber tanto liker como pudieran para entrar en calor.
Allí estaban reunidas varias de las mujeres que rodeaban a Sakura, también parejas de casados y jóvenes solteros. Hablaban de todo y de nada, pero la razón por la que ahora escucharán esta conversación es porque creo que es de interés para lo que iba a ocurrir después con la reina.
Todo comenzó cuando se comentó el brindis de la noche pasada.
—Lo veo muy difícil, la verdad.
—Sí, ni siquiera una mujer tan, aceptémoslo, bella como la lochka podría hacer que el rey se baje los pantalones.
Un coro de hombres saltó a dudarlo, las más jóvenes se ofendían por esa feroz defensa de las habilidades de seducción de la reina, y pinchadas por el aguijón del orgullo herido los contradijeron ferozmente.
—Podrá ser un poco bonita, pero es tan mustia y mojigata, no sabe cómo complacer a un hombre.
—Así es, el rey Sasuke seguro es un semental, solo que si ella no está embarazada aún es porque es tan burda y él tiene buen gusto, no ha hecho su único trabajo bien.
—Sí, buen gusto... —dijo un hombre— ¡pero en hombres!
La reacción fue una combinación entre carcajadas cómplices y exclamaciones incrédulas. El hombre, algo cabeza hueca, había subido su tono al hacer su chiste de turno y llamó la atención de los hombres sombríos que con solo una mirada lo hicieron recobrar algo de compostura. En verdad ya no eran los mismos tiempos, ya no podían andar hablando como quisieran.
De estos nobles no tengo muchos registros, sus nombres fueron borrados para siempre de los anales de la historia y solo pasaron a ella por hacer lo que hicieron y por su trágico final, por lo cual hemos de referirnos a ellos solo como ese grupo de nobles, aquel hombre o aquella mujer.
—Qué insolencia que los hombres enanos hablen de los grandes —dijo una de ellas.
—Es en serio, ¿qué clase de hombre se negaría a semejante manjar del cielo? Lo que pasa es que ustedes son demasiado celosas para aceptarlo y demasiado fanáticas del rey para admitir que...
—¡Basta! ¡Ni siquiera te atrevas! Ella no quedará embarazada y es su culpa, solo suya. Si el rey tuviera una reina a su altura como una de nosotras, una grustva, para antes del viaje ya tendríamos un heredero.
Todos se pusieron de acuerdo en que definitivamente no habría heredero.
—Pero... es mejor que no lo haya —dijo una mujer, semilla del caos—, si hay un heredero debe ser de sangre pura, no debe estar manchado con el linaje asqueroso de los lochk. Ellos son traicioneros por naturaleza, vendería nuestro reino por unas migajas de pan a nuestros enemigos y solo se preocuparía por la casa real de Konoha.
Las conclusiones se sacaron rápido en ese círculo, todos lo supieron. Las voces bajaron hasta casi ser inaudibles desde que recordaron las presencias negras a unos metros. No podía haber una reina lochka ni por las dudas, porque ¿y si el rey caía bajo su encanto y les daba un bastardo de patria? ¿Y si algo pasaba y ella quedaba con el poder? No, aquello no podían permitirlo. Temían que ella en algún momento se vengara de ellos por haber sido feroces con su llegada al principio, todo estaba en juego, incluso sus vidas. Las mujeres ya estaban hartas de adularla a jornada completa, odiaban rendirle pleitesía a alguien que sentían que era inferior.
La reina lochka debía morir.
Sasuke aprovechó que aún quedaban horas de sol y después de comer le dijo a su esposa que podían ir un poco dentro del bosque a buscar muestras para empezar a llenar su libro. Ella se bebió su cidra tan rápido que casi se atoró y corrió a la carroza para tomarlo, la ilusión bailaba en sus ojos.
Desde la carpa de los nobles cortesanos de los que ya hablamos pudieron ver que los reyes emprendieron el camino directo al bosque, caminaban cerca y ella parecía animada mientras que él se veía cómodo y tranquilo. Eso fue un detonante más que justificaba lo que se temían, debían actuar pronto.
La pareja de esposos, por su lado, ignoraba lo que se cocía en las mentes de estas personas. Caminaron lado a lado hasta que estuvieron solos. Lo que más había en ese lugar eran pinos glaseados con espumosa agua congelada, Sakura se sintió revitalizada ante su primer contacto real con el mundo exterior desde su boda, con la naturaleza. Y es que nada le gustaba más que las plantas, una especie tan incomprendida y desprovista de sentimientos según el imaginario humano, que normalmente se tiene en cuenta en ocasiones paisajistas. Para Sakura en cambio eran el centro de su felicidad, encerraban la vida que su madre le enseñó a amar.
Recordó lo decaída que se encontraba en el palacio de Indragrado ante el encierro. También le hacía falta la vegetación a la que estuvo acostumbrada toda su vida, llegó a sentir real desprecio por ese frío tan inclemente que impedía el crecimiento del césped, pero justo ahí no podía pensar en algo más hermoso que los copos durmiendo sobre los bastones, sentía un cosquilleo en sus dedos cuando los tocaba para derretirlos y apreciar el verde profundo. Estaba en su mundo.
Sasuke la vio hacer eso y pensó que ella también necesitaba unos guantes pero tampoco los quería en ese momento. Su perfil de ángulos curvos y felinos resultó ser como un instrumento musical solista armoniosamente acompañado por el entorno, a Sasuke le parecía graciosa su nariz roja por el frío y la sonrisa boba debajo de ella, un pequeño hoyuelo se formaba en la esquina derecha de su mejilla.
—Esta va a quedar en el libro —Arrancó la rama verde pero estaba bastante húmeda, no era buena idea ponerla entre las páginas aún, debía llevarlas en la mano para después pegarlas.
Sasuke, intuyendo que sería incómodo que ella las llevara en la mano cuando ya estaba ocupada con su libro, extendió su mano. Ella vio su palma y con un aleteo en su estómago bastante fuera de lugar —solo era una mano extendida, después de todo— puso la ramita en esta. Empezaron a buscar más entre los árboles, él pendiente de la ubicación para no ir demasiado lejos y ella en su mundo. Desde lejos los árboles parecían los mismos pero su ojo detallista encontró diferencias importantes.
—¿Por qué las coleccionas?
—Es que cuando era pequeña vi a mi madre haciéndolo, de esta manera me siento cerca de ella. —Sasuke sabía exactamente cuando se estaba hablando de un muerto. No dijo nada al respecto, solo hizo un gesto de entendimiento— ¿Qué hay de tu familia?
—Murieron —dijo parcamente tras un silencio incómodo. Le había molestado la pregunta pero ella era la mitad de huérfana que él, no era lo mismo que cuando alguien es imprudente e insensible. A pesar de eso odió la mención del tema, su humor se oscurecía por completo.
—Lo siento —se apresuró a decir, le sabía realmente mal. Ella ya no recordaba la muerte de su madre con dolor desgarrador, pero era claro que él estaba en un momento del luto profundo. ¿Era esa la razón por la cual solía ser como era? A pesar de estar sereno o ser bueno con ella siempre estaba de telón de fondo esa aura fúnebre.
No sabía nada de él aún, nada. Su repentina seriedad le hizo preguntarse si lo había arruinado y si realmente algún día le contaría algo sobre él, sobre su vida antes de ella y sus pensamientos.
—Volvamos, ya oscurece.
El viaje continuó, visitaron distintas locaciones, cinco ciudades importantes. Sasuke aún iba con ella en los tiempos libres y la acompañaba a buscar especies raras y nuevas aunque siempre estaba distante. Ya no le hablaba mucho, ni siquiera en las horas ahora interminables en la carroza. Primero pensó en darle su espacio, con cada día que pasaba se daba cuenta de que ese tema familiar para él era realmente delicado, no podía saber qué clase de pensamientos se habían desencadenado en él con solo una pregunta pero se sentía culpable.
Él por su parte no estaba enojado con ella en realidad, solo no podía dejar de pensar y pensar sobre su verdadero centro de preocupación, Orochimaru y su venganza implacable contra este. Los momentos que había pasado con ella lo habían distraído de ello y no lo supo hasta esa pregunta, ¿cómo había podido desconectarse tanto de su dolor? Se sentía mal por haberse sentido bien. Era un mal hijo, un mal hermano. No se resignaba a morir aún solo porque tenía algo superior a él que hacer, pero para él la vida sin su hogar no tenía ningún encanto. Disfrutar de algo cuando sus seres queridos ya no podían porque yacían bajo tierra le revolvía las entrañas, prefirió distanciarse de Sakura para ponerse en orden y poder proseguir sus planes con ella sin afectarse personalmente. Ella ya estaba prendada de él, lo sabía, era muy obvia y abierta, todo lo contrario a él. No pasaría nada si tomaba una momentánea distancia (que duró más o menos cinco ciudades), ella seguiría allí.
La ley de causalidad tenía planes diferentes. Escenario: la mítica ciudad de la Grustveria de la que mucho hemos hablado pero poco sabemos.
Perdón, chicas, anoche iba a subir el capítulo pero supongo que ya sabrán que la plataforma estuvo caída :c no me dejaba y casi pierdo los nervios.Cada vez es más difícil agradecer el apoyo que está recibiendo la historia, en serio es un honor que le dediquen tiempo a mis palabras, espero estar a la altura 3Lo único que puedo hacer es obsequiarles actualización de esta historia y dibujos. Aquí les traigo uno nuevo:Retrato del emperador Sasuke Uchiha en su emblemática biblioteca.También debo avisar que a partir del próximo capítulo se viene EL 18, CHICAAAS. LO SÉ, YO ESTOY AKDJCUDJD TAMBIÉN SOY FAN Y YA QUIERO PONERME A ESCRIBIR Y DIBUJAR COCHINADAS.Y sí, era eso. Las veo el lunes 3 cuídense o Sasuneko los rasguñará.
