Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi.

Antes de empezar, quisiera decir que este fic es UA, si bien esta situado cronológicamente entre los primeros tomos del manga, no es 100% fiel al mismo y definitivamente pueden dejar su comentario al final :3

Capítulo único:

-AKANE-

—No debiste aceptar el reto.

—No creas que estoy haciendo esto por ti —respondo bruscamente.

—Lo sé.

Estúpido, engreído, egocéntrico y pedante. Así es Ranma.

Detesto decirlo pero muy, muy, muy en el fondo me he tomado la apuesta de Kodachi muy en serio.

Aunque no por que él me guste, no, no, no. Es más bien… por principios, digo, supuestamente él es MI prometido, incluso se lo dejó en claro. Pero la muy… loca de la rosa negra utilizó mi respuesta en mi contra. Ahora me ha retado a ganar o perder… a Ranma.

¡Ja! Como si me importase…

Al principio sólo acepté el desafío porque me pareció injusto que ésta loca -no encuentro otro término para llamarla- acorralara y emboscara a todo el equipo de gimnasia de la escuela antes de la competencia y las dejara fuera de combate.

Luego el idiota de Ranma que no pudo evitar hechizarla con sus "bellos ojos" -léase con sarcasmo- y la tonta cayó en sus redes.

Ahora la rosa negra me ha desafiado en público, la vencedora se quedará con Ranma, claro, como si eso fuera importante para mi.

No lo hago por él en absoluto. Lo hago por las chicas, ellas han puesto su fe en mí, aunque yo no sea la chica más gimnástica de todo Nerima…

Pero si sé sobre combates y es algo que tendré a mi favor.

Por suerte Ryoga me ha estado ayudando, lo cierto es que he mejorado bastante en esto de la gimnasia, he pasado de ser un desastre a ser aceptable.

Lo que se me hace raro es que ya no haya regresado.

—¡Mira quién ha llegado! —dice Ranma de repente con tono sarcástico.

—¡P-chan! ¿Dónde te habías metido?

—¿Chocolates de Okinawa? ¿Acaso te volviste a perder, cerdito?

No comprendo como puede ser tan malo con un tierno cerdito. Minutos después me encuentro con mi "prometido" mirándome mientras realizo movimientos sencillos pero que ayer me hubiesen resultado una maniobra imposible de recrear.

—Si que has mejorado —dice Ranma y me distraigo, termino mandando el aro al otro lado del dojo.

-RANMA-

Akane no me presta atención, simplemente suspira con cansancio, no sé si se deba a un cansancio físico o que mis comentarios le han molestado.

Me alegraré si es lo segundo. No puedo evitar hacerla enojar, se ve tan pequeña y tan tierna inflando los mofletes de ira.

No me malinterpreten, no me interesa en lo más mínimo, pero tiene algo que hace que me sea imposible quitar la vista de ella.

Ryoga sigue chillando en el suelo junto a mi, lo he atado de manos y pies -o más bien será de patas y pezuñas- y lo he dejado boca arriba mirando hacia Akane. Pero el desgraciado hace ruidos todavía más altos y molestos por lo que termino dejándolo ir por la paz, lo que significa que en un descuido de Akane lo he mandado a volar de una patada. Espero que el desdichado no regrese, al menos en lo que queda de la noche.

Vuelvo a mi lugar lo más rápido que puedo, Akane no se ha percatado de que me fui o que he mandado a volar al cerdo aprovechado, está concentrada en realizar los movimientos de manera cuidadosa, coordinada y delicada.

Los ojos se me desvían un poco hacia su figura, no puedo evitarlo, la marimacho tiene buenas curvas.

¿Buenas cuevas? ¡Contrólate Ranma!

Sus piernas la elevan unos metros por encima de mí a una distancia segura. Ellas se abren de par en par mientras intenta hacer círculos en el aire con la cinta. Un pie se le enreda y cae.

Aquello no es impedimento, pues se vuelve a levantar recogiendo la cinta, la arroja hacia un costado y toma una pelota plateada en el camino. Vuelve a su posición inicial, estira las piernas hasta quedar parada casi sobre sus dedos de los pies, como las bailarinas de ballet. Un poco desconcertado me acomodo mejor para lo que va a hacer y de paso me quito del camino, no vaya a ser cosa que la tonta tropiece y me de con la pelota.

La hace rebotar dos veces en el suelo y comienza a hacerla girar entre sus brazos, paseándola por su espalda desde la base hasta la nuca, donde aprovecha para lanzarla hacia el aire y gira unas veces sobre sí misma para luego atraparla al vuelo.

Me sorprende que no haga ruido al tomarla o al saltar y aterrizar en el suelo de esa manera, es como si su peso hubiese sido reemplazado por plumas.

Sigue con la pelota haciéndola girar entre sus manos, vuelve a elevarla unos pocos metros y la atrapa otra vez, la pasea por su cuerpo de manera rápida, precisa y delicada hasta que llega al piso y ahí, con un pie la hace avanzar al mismo tiempo que ella misma va danzando a su lado.

Da un salto, levantándola, hace un último giro en el que cae al suelo y atrapa la pelota entre sus piernas.

Está agitada, su pecho se eleva y desciende rápido. Se deja caer un segundo y vuelve a levantarse, deja la pelota nuevamente donde estaba y toma otra vez la cinta, pues la muy terca no se dará por vencida.

Camina hacia el centro del dojo, con la cinta en mano, meneándola sin sentido ni dirección. Cuando se sitúa en su posición levanta la mano haciendo que la fina tela haga un movimiento circular amplio, un gran círculo trazado a su lado, luego comienza a correr y a saltar alternando círculos más pequeños alrededor de su figura. Da un salto hacia atrás y se sostiene en un pie haciéndose para adelante moviendo la mano en círculos más pequeños, bucles que encandilan, al igual que su figura.

Sigue danzando de aquí a allá, intentando atacar a algún rival imaginario en el camino, pero falla una, dos, tres, cinco veces.

Hace un performance perfecto excepto por la parte del ataque. Si no lo soluciona, la rosa negra la hará morder el polvo y no quiero que eso pase. Ha trabajado tan duro para mejorar que sería una pena que perdiera.

Me quedo embobado mirando sus piernas abrirse y cerrarse, sus brazos trazando formas, su cabello transpirado y pegado a su blanco cuello en iguales condiciones. Mis ojos no pueden despegarse de ella, estoy perdido en ese leotardo verde y las curvas que guarda tan celosamente. Aunque puedo imaginar lo que hay debajo.

Sin quererlo esta chica está dándome el mejor espectáculo de la vida. Siento las molestas incomodidades de mi entrepierna, que ¡diablos! No, por favor, no te levantes ahora -me digo a mi mismo, así que considerando mi situación solo cierro los ojos y trato de alejar las imágenes que aún están en mi cabeza.

—No puedo hacer esto sola. Ranma ¿podrías ayudarme?

Su voz me saca de mi letargo, me ha dicho algo ¿qué ha sido? Solamente asiento, seguramente preguntó si lo está haciendo bien.

—¿Y bien? —dice unos segundos después mirándome como si esperara algo.

—¿Y bien qué?

—¿No me ayudarás?

—Po-por supuesto.

—Bien, ven aquí, quédate ahí quieto y en cuanto ataque, tu bloquea y ataca en mi dirección ¿si?

—Está bien.

Akane se para a unos metros de mí, aún con la cinta en su mano derecha.

Suspira preparándose, me mira fijo y de nuevo siento una punzada. Trato con todas mis fuerzas evitar la inminente erección, lo logro porque la muy bruta dejó caer la varilla de la cinta en mi cabeza.

De verdad que le da problemas mezclar la gimnasia con el combate.

Intento bloquear sus movimientos más por auto preservación que por ayudarle, pues de verdad temo por mi integridad física.

—Akane, debes sorprender a tu rival, no tienes que atacar con el mismo instrumento, en cuanto menos se lo espere, cambias a otro y atacas —digo cuando luego de unos minutos veo que no hace nada por intentar sorprenderme.

—Bien, cambiaré a la soga —contesta mientras sigue atacando.

—¡Pero no lo digas en voz alta! Ella no tiene que saberlo —salto hacia atrás quedando a unos metros — usa el factor sorpresa.

—¡De acuerdo!

Ella cambia de instrumento en medio de otro enfrentamiento, momento que aprovecho para tomar la cinta que ha dejado para sorprenderla con un ataque pero me sorprendo más cuando noto que no era tan fácil usar aquella cosa.

Ambos quedamos enredados y la pelota que había escogido para atacar cae de sus manos.

—¡Ranma! ¿Qué has hecho?

—Querías que atacara —medio disculpo.

—Serás idiota, ahora debemos desatarnos.

Akane comienza a tironear de la cinta hacia arriba, yo intento girarme y zafarme pero lo único que logramos es quedar más pegados.

Desde mi lugar escucho el latir de mi propio corazón ¿o es el suyo?

Su respiración es aún más nerviosa que agitada. Comienza a fregarse sobre mi cuerpo intentando liberarse, pero pierdo el equilibrio y como consecuencia ambos caemos. Sus manos están en mi pecho, el suyo sube y baja, siento su aliento cerca de mí e intenta levantarse, pero he caído sobre ella.

La muy mendiga ha aprovechado para girarse sobre el suelo conmigo dejándome debajo de ella y presiento que me ha atrapado.

—Gané —dice apoyando la cinta estirada sobre mi cuello como si se tratase de un cuchillo.

—Ah no, de eso nada —no sé porqué lo hice. La apreté contra mi cuerpo y volví a girar dejándola debajo de mi otra vez, tomé sus manos y las deje sobre su cabeza presionadas con una de las mías.

Una gota traicionera va cayendo por su cuello, el ambiente se ha tornado pesado de repente.

Ahí, viéndola debajo de mi, agitada y transpirada, me pregunto cómo se sentiría besarla.

—Parece que he ganado —digo cerca de su rostro.

—Esto no ha terminado, solo déjame levantar y verás.

—¿Y si no te dejo? —eso ha sonado más a un coqueteo que otra cosa.

-AKANE-

—No hago esto por ti —intento desconcentrarlo o mínimo que baje las defensas y pueda escapar, pues su cercanía me pone nerviosa.

—Lo sé, lo haces por las chicas del equipo de gimnasia.

—Por supuesto —afirmo esperando que se separe un poco o mínimo se de cuenta de la posición en la que nos encontramos y se haga a un lado asustado como siempre. Pero aquello no pasa y me pongo más nerviosa aún.

¿Qué le pasa a este idiota?

Solo necesito que afloje su agarre un segundo para poder levantarme.

Utilizo la varilla que sostiene la cinta y la tiro al aire esperando que golpee a Ranma en la cabeza, lo cual milagrosamente sucede, él voltea y lo empujo quitándolo de encima, aunque está desconcertado se endereza rápidamente.

Sonríe ¿seductor? Y lo ataco. Él bloquea mis golpes, no importa con cuánta fuerza lo haga, simplemente no puedo darle.

Me enfurezco y dejo de pensar en lo que hago, tomo la pelota y comienzo a tirarle, de las veinte logro darle unas cinco. Voy alternando instrumentos, lo hago tropezar varias veces con el aro, o le doy en la cabeza con las clavas cuando intenta esquivar la pelota. Lo envuelvo con la cinta y cae rendido.

—¿Qué demonios te sucede? —le grito.

—¿Todavía no lo ves? Me derrotaste —parpadeo intentando calmar mi respiración— con los instrumentos.

Es cierto. He usado todos los elementos para luchar contra él y ha resultado.

—Deja de pensar que debes usarlos. Si te sientes amenazada, inconscientemente te defiendes con lo que haya a tu alrededor. Asegúrate que el día de la competencia estén a tu alcance.

Ranma se desenreda de la cinta y se levanta, camina hacia mi agitado, se lo ve feliz, sonríe con sinceridad, esta vez.

—Gracias Ranma.

Él simplemente asiente al llegar frente a mi y nos quedamos quietos, mirándonos. Sus ojos azules se vuelven más oscuros y mi garganta se seca. Necesito pasar líquido pero me quedo hipnotizada, no soy capaz de moverme hasta que él se acerca bruscamente y me roba un beso.

-RANMA-

Sólo es un roce de labios pero me afecta de manera perturbadora.

La tomo por las caderas y la acerco más a mi haciendo nula nuestra distancia, ella levanta sus manos y las posa en mis brazos.

Nos separamos y no es suficiente. Ahora sé que jamás será suficiente. Necesito más. Necesito tomar todo de ella. Vuelvo a asaltar su boca, esta vez con ansias.

Akane responde al instante, tampoco le ha bastado. Siento sus manos aferrarse a mi cuello, una caricia excitante, paseo mis manos por sus caderas, entremezclo su lengua con la mía. Desvío una mano hacia su parte trasera y agradezco a los dioses que lleve puesto ese leotardo que he deseado quitarle toda la tarde.

Dejo sus labios dolorosamente para dirigirme a su cuello. Jadea y el sonido viaja a mi entrepierna.

—Oh, Dios — oh, Dios, eso mismo Akane. Ella gime cuando mis dientes rozan el lóbulo de su oreja.

La situación se pone cada vez más caliente entre los dos, pero estamos en el medio del dojo y alguien podría entrar, así que terminamos enredados contra la pared.

En un acto de total valentía y hormonalmente motivado, subo una mano hasta su pecho, masajeo la zona pero no encuentro el pezón.

Es raro, he leído en una de esas revistas que tiene Daisuke en su casa -revista que me obligaron a mirar- que a las mujeres cuando están excitadas suelen parársele los pezones, es como una erección en los hombres. Tal vez hay algo que estoy haciendo mal. Se la ve excitada, respira con dificultad, me sigue besando, tal vez si no tuviera el leotardo puesto…

Llevo mis dos manos al borde superior de la vestimenta, con ambas deslizo la tela hacia abajo y bingo. Lleva puesto un brassiere, por eso no se notan sus pezones.

Sigo besándola y paseando las manos por su piel expuesta sobre los hombros. El sostén, por muy bonito y provocativo que sea, me estorba, así que decido deshacerme de él pero he ahí otro obstáculo, adoraría desnudarla, sin embargo no podemos arriesgarnos tanto.

Ella no pone resistencia, es más, está disfrutando de mi toque.

Deslizo mi mano hasta debajo de sus pechos, con el dedo índice invado el interior de la prenda entre ésta y el leotardo, cuando me hago un lugar reemplazo el índice por la palma entera. Cielos, su piel es suave y su pezón está erecto incluso antes de tocarlo. Por supuesto, ahora me doy cuenta, la ropa tapaba ese pequeño bulto delicioso, aunque aún no lo he probado, estoy seguro que su sabor es exquisito. ¿Y por qué no probarlo?

Levanto el sostén dejando ambos pechos al aire, con la otra mano la tomo del cuello y me sumerjo entre sus montañas besando toda la piel que puedo, muerdo ligeramente el centro y lo introduzco en mi boca. Mi lengua le da vueltas a la punta y siento como Akane lleva una mano a su boca para evitar un gemido. La mano restante cobra vida propia y viaja a su entrepierna. Suelto el pezón y la miro a los ojos, verla así, tan entregada a mi me hace querer hundirme en ella desesperadamente.

Muevo mi mano allí abajo, es un roce nada inocente que me enloquece.

Mi mano fregándose en sus partes más íntimas, sus senos al aire, su mirada suplicante de más. Siento el latido acelerado de su corazón a través de mis dedos en su cuello, su respiración se vuelve más errática a cada segundo, los sonidos que salen de su boca me alertan que está cerca de la explosión y otro sonido me alerta de que pronto no estaremos solos.

El aura de Kasumi está cada vez más cerca.

—Haz de cuenta que estamos practicando —digo en el oído de Akane

—¡Oye! Estaba a punto de… ¿qué dijiste?

—Que simules que estamos practicando, Kasumi se acerca.

Sus ojos se llenaron de pánico y se abrieron lo más que pudieron. Mi prometida se ha acomodado la ropa en un santiamén y comenzó a atacar. Apenas he logrado saltar para ponerme a salvo.

—¡Chicos ya está la cena! —anunció la mayor de las Tendo desde la puerta asomando solamente su cabeza.

—¡Ya vamos! —respondimos los dos al unísono.

El silencio entre nosotros se hizo pesado e incómodo. Akane comenzó a caminar hacia la puerta del dojo pero le impedí el paso tomando su muñeca.

—Espera, Akane.

—¿Dime? —estaba nerviosa, no me veía a los ojos, desviaba la mirada hacia cualquier lugar con tal de no fijar sus lindos ojos en los míos.

—No he terminado contigo —susurro seductor junto a su oreja— esta noche espérame. Tenemos algo pendiente —remato y la beso rápida pero eróticamente y la suelto.

Ha quedado descolocada, me miró llena de anticipación y sonrió devolviéndome el gesto sensual atrapando mi camiseta y acercándose ahora ella a mi oído.

—No llegues tarde bonito —oh, Akane, no lo haré.

Ella voltea y comienza a caminar pero cae al suelo estrepitosamente, pues ha pisado la pelota con la que antes me había atacado y se estampa de cara al piso.

-AKANE-

¿Quién demonios me ha mandado a hacerme la sensual? Por no fijarme en el camino me he dado un terrible golpe y ahora tengo la pierna lastimada. Lo que significa que no podré competir y lo peor es que ha sido frente a Ranma, justo que habíamos quedado en seguir nuestra práctica personal en mi habitación.

Diablos, he quedado como una tonta.

Ahora estoy muerta de vergüenza, rodeada de mis hermanas y Ranma que me ha traído a cuestas desde el dojo.

Que mala suerte la mía.

Mientras discuto con mis hermanas por el torneo, Ryoga aparece y se lleva a Ranma-chica -pues él ha echado agua fría sobre mi prometido- a practicar al dojo. Ahora Ranma es quién me reemplazará en la competencia.

Dios santo, esto es muy malo.

Obviamente aquella noche Ranma no apareció, Ryoga lo obligó a practicar aunque confieso que más que practicar, se pasaron la noche peleando entre si.

La competencia salió perfecta, Ranma logró derrotar a Kodachi y yo… yo me quedé con ganas de terminar lo que comenzamos en el dojo.

Unas cuantas noches después desperté con unos golpes en el vidrio de mi ventana. Era obvio de quién se trataba.

Me levanté, ya con la pierna curada, abrí y me encontré con Ranma. Estaba oscuro y venía con el pijama puesto. Me hice a un lado para que pasara, cuando entró solo nos quedamos mirando.

Habíamos estado ignorando los hechos. Charlábamos como siempre pero no habíamos vuelto a hablar sobre lo que pasó en el dojo, supongo que no fue tan importante para él.

—Dime que necesitas —llegué a decir la frase completa antes de que Ranma se abalanzara sobre mi y me besara con desesperación.

—A ti, a ti Akane, te necesito a ti —respondió con urgencia clamando por mis labios con los suyos. No puse resistencia y me entregué a esa sesión ardiente de besos húmedos. Sus manos se paseaban por todo mi cuerpo reconociendo la zona, mis manos revolvieron su cabello viajando por su cuello y espalda. Dios, que espalda tan fuerte.

Entre beso y beso nos fuimos acercando a mi cama, nos dejamos caer entrelazados, devorándonos.

Sentí su dureza contra mi bajo vientre, aquel contacto me encendió más, necesitaba urgente saciar la sed por ese hombre.

Me he quitado la camisa del pijama, él se deshizo de su camiseta al mismo tiempo y posicionándome debajo de él, comenzamos a movernos, nuestros cuerpos llevan el acto, es como si reaccionaran de manera instintiva aunque jamás haya hecho algo semejante.

Ranma pone su mano en mi estómago y la va subiendo por entre mis pechos hasta llegar al cuello, sigue frotándose en mi centro, haciéndome desearlo más a cada segundo.

Despacio vuelve sobre sus pasos y desliza mis pantalones junto con las bragas hasta las rodillas, con mis pies me ayudo para quitar toda la ropa del camino. Llevo mis manos hasta la cintura de su pantalón, con una hago un intento de bajar el suyo, con la otra voy recorriendo su estómago hacia arriba, paseando por sus pectorales.

Cuando ambos estamos desnudos -pues para dormir no uso sostén- me doy cuenta de la magnitud de nuestros actos. Las dudas me invaden. No conozco realmente a este chico ¿qué estoy haciendo?

Un mordiscón en el cuello me saca de mis pensamientos. Lo haré de todas formas. Nadie tiene que saberlo ¿cierto?

La llama vuelve a encenderse y nuestras respiraciones se agitan nuevamente.

—Espera —lo detengo antes de que se introduzca en mi— ve en el primer cajón de la mesa de noche.

—¿Qué hay ahí?

—Un condón —me mira desconcertado y algo desconfiado— los han entregado en la última charla sobre salud sexual. Luego el tuyo se lo lanzaste a Hiroshi en los vestuarios.

—Oh, cierto —parece recordar y lo toma del cajón pero se queda pensativo, puedo notar también un poco de vergüenza.

—¿Qué ocurre?

—Ejem… no sé cómo se coloca —dice con las mejillas encendidas.

—¿Quieres que te ayude? —digo sentándome frente a su erección.

Cielos, sí que es grande. O será que es el primero que veo en vivo y en directo. ¿Todo eso entrará en mi? Oh, no, ya me estoy acobardando.

Tomo el paquetito de sus manos y lo rasgo por el extremo, saco el aro de látex y aplico la técnica que nos enseñaron en la escuela, pellizcar la punta y posicionándolo sobre el extremo, voy desenrollándolo hasta la base.

Es una especie de masaje para Ranma, un masaje erótico que lo hace suspirar de excitación.

Una vez puesto, vuelve a posicionarse sobre mí y comienza a besar mi cuello, mis clavículas, la mandíbula. Nuevamente me enciendo sintiendo sus manos acariciando mi zona más erógena. Siento un dedo atrevido hundirse en mi interior con facilidad gracias a la humedad.

—¿Estás lista? —pregunta— si quieres que me detenga solo dime.

—Estoy lista —afirmo.

Abro mis piernas y él se posiciona entre ellas, toma su miembro acercándolo a mi virginal centro y entra.

No es tan doloroso como creía. Siento una punzada molesta cuando la barrera se rompe, supongo que debo agradecer a las artes ser tan elástica ¿no?

Ranma hace un sonido extraño, un gruñido mezclado con un jadeo.

—Estás muy apretada Akane, me encanta —susurra y me embiste.

Casi se me escapa un gemido, vuelve a moverse y trato de no emitir ningún sonido, otro más y no puedo contener los sonido que salen de mi garganta.

—Oh, si Ranma —jadeo lo más bajito que puedo. Él me besa y comienza a moverse con más apuro, desenfrenado.

Mete sus manos por detrás de mí y aprieta mis nalgas, como queriendo entrar más profundo aún.

Yo abro más mis piernas, lo envuelvo con ellas por la cintura, con los talones llego a rozar su trasero y mis uñas se aferran a su espalda.

Siento sus manos en todos lados y a la vez en ninguno, luego deja una sobre mi cadera y la otra me toma del cuello. Me besa desesperado, hambriento, muerde mi labio inferior. Y chupa todo a su paso.

Dentro de mí, siento su erección hacerse más dura, aquello desencadena el cosquilleo en mi y siento algo nuevo a punto de explotar.

Ranma acelera sus embistes y siento como si un millón de fuegos artificiales despegaran desde mi clítoris hasta la columna recorriéndome por todos lados, unas pocas embestidas más y Ranma también se queda quieto.

Ambos respiramos agitados. Espero no haber hecho tanto ruido, la reina de hielo y aprovechadora de mi hermana duerme al lado.

Siento en mi oído la risa bajita de Ranma.

—¿De qué te ríes? —pregunto.

—De que hemos perdido tiempo peleando ¿por qué no hicimos esto hace tiempo? Es mucho mejor que renegar entre los dos ¿no te parece?

Asiento, pues el idiota tiene razón.

—¿Ahora que sigue? —pregunto más que nada para saber en qué terreno estamos entrando

—¿Quieres una segunda vuelta? —dice pícaro.

—No me refiero a eso.

—Mantengámoslo entre nosotros por ahora ¿te parece? A menos, claro, que quieras casarte conmigo —me pongo de colores, quién sabe porqué, pues este hombre ha visto todo de mi, literalmente. Niego con la cabeza escondiéndome— bien. Creo que será mejor que me vaya ahora antes de que alguien se de cuenta de que no estoy en mi futón.

Solo asiento, nos miramos a los ojos y acaricia mi rostro con ternura, me besa despacio antes de recoger su pijama, se viste y sale por la ventana guiñándome un ojo.

Desde ese día, ante los ojos de la familia y el mundo entero, Ranma y yo nos odiamos. Pero puertas adentro en mi habitación, no hacemos más que desquitarnos todo ese odio que nos tenemos el uno a otro.

A pesar de todo, las prometidas que luego aparecieron, los malentendidos entre ambos y las situaciones extremas a las que nos enfrentamos día a día, al final solamente somos nosotros dos, haciendo todo entre cuatro paredes.

Hello, soy como la alumna que siempre entrega tarde los trabajos prácticos de la escuela jajaja (de hecho lo hacia, entregar en el límite o pasada la fecha) xD

Quiero agradecer a las chicas de Ranma Latino por considerarme nuevamente para participar de este #Sextember2 me alegra mucho que me tengan en cuenta ¡muchas gracias!

También gracias a todos por leerme, otra vez, es hermoso recibir reviews de gente que no me conoce y que elige leer lo que escribo. ¡De todo corazón, gracias!

Quiero agradecer especialmente a #ShojoRanko por dejarme inspirar en uno de sus fanarts que justamente también participó de este #Sextember2 a ver si adivinan cuál 7u7 ¡Muchas gracias preciosa!

Por otro lado, tengo que confesar que estuve a punto de no participar de la temática, este mes fue bastante difícil para mi, sobre todo porque tuve que dejar ir a una de mis mascotas y fue lo mas doloroso que me paso en la vida. Dolió incluso mas que la perdida de familiares cercanos…

Pero bueno, dejando de lado los momentos tristes, tenia escrito la mitad del fic y decidí terminarlo, por suerte llegue a tiempo, todavía el mes no termina xD

No puedo irme sin agradecer a mi beta #DanisitaM que hoy esta de jolgorio, ¡Feliz cumpleaños querida beta! Perdón por molestarte a ultimo momento y en este día (• •;)

En fin, espero que les haya gustado la historia, no prometo nada en cuanto al otro fic -ha pasado a llamarse el fic de la discordia- si les puedo decir que estoy intentando seguirlo, de verdad, pero hasta no tener nada bien armado o minimo adelantado, no voy a subir nada que no me convenza ..

Gracias también a las chicas del #TeamR por acompañarme en todo momento, son lo máximo chicas.

Sin más, les agradezco de nuevo y nos leemos pronto (~)~