Bueno, este capítulo está fuertemente basado en el universo de Nuestra Historia de Amor en Guerra, pero con cambios sutiles para que tenga un estilo propio. Sé que habrá reboot, pero seguiré comentando que es de lo mejor que encuentras por estos lares.


Nuestra Historia de Amor Escolar

I


Finalmente, Ellen podía tener su descanso después de una ardua semana calificando exámenes. Estaba agotada y su mano dolía tras tener que llenar apuntes tras apuntes sobre los temas que debía reforzar en clases. Agradecía que su "casi" novio le prestara atención, pero no dejaba de sentirse preocupada por el día en que él ya no requiera de sus asesorías.

Sabía que no debía preocuparse, él hace mucho le había profesado su amor. Estaba segura de que podían llevar una relación a escondidas, pero debían ser honestos con sus padres. No deseaba molestarlos con un escándalo innecesario.

―¡Ya terminé! ―exclamó Ellen con mucha alegría mientras dejaba la pluma en su escritorio para así darle un buen sorbo a su vaso de café―. No les fue tan mal como esperaba, aunque pudieron ser mejores notas.

De pronto una presencia familiar llamó su atención. Se giró para ver de quién se trataba y para su suerte era su tonto Itsuka Shido.

―¿Lista para irnos? ―preguntó él tomando asiento en una de las sillas del aula de maestros―. Tohka quiere que cenemos todos juntos para celebrar que estaremos sin exámenes un buen tiempo.

―No deberían confiarse.

―No me confío, tengo a la mejor tutora del mundo.

La cara de Ellen se coloreó igual que un tomate. Detestaba esta parte de Shido que nació del entrenamiento de Ratatoskr.

―E-Eso es algo que debes agradecer, no todos pueden decir que su maestra les enseña muy bien en casa―pasaron unos segundos hasta que Ellen se dio cuenta de lo mal que había sonado al decir esas palabras―. ¡N-No es lo que piensas! ―exclamó ella, preocupada de pasar por una pervertida enfrente del chico que amaba.

Shido soltó una carcajada. Esto era algo típico de ella cuando los nervios la vencían.

Decidió no molestarla más, ayudándola entonces a guardar sus cosas para dirigirse a casa. Los dos apagaron el aula y caminaron por los solitarios pasillos de la escuela. El sol ya se estaba ocultando tras las montañas y el color del cielo en contraste con los edificios provocaban un sentimiento de nostalgia en Ellen.

Faltaba tan poco para llegar a casa y poder estar juntos. No supo en que momento su cuerpo actuó de forma involuntaria -cosa imposible- pero se encontraba abrazada a él. Ya no quería estar separada de su lado, este era su amor verdadero y no se arrepentía de abandonar DEM. Él estaba a salvo y ella podía estar con él, amándolo.

―Te amo, Shido.


Y bien, esto es todo. Nos vemos.