Otro poco de Shido y Ellen.


Tengamos nuestra cita


―¿Cuándo tendremos nuestra cita?

Ellen estaba molesta. Desde hace un tiempo que vivía con Itsuka Shido y en ningún momento ella había sido considerada para una cita. No esperaba relacionarse así con el chico al que apuñaló hace tiempo, pero era inevitable si vivían bajo el mismo techo.

―¿Disculpa? ―Shido parpadeó un par de veces antes entender lo que ella deseaba―. P-Pero las citas con ellas son para… para mantener sus poderes sellados; no es necesario sí…

―¿Entonces no las amas? Interesante.

―¡No dije eso!

Ella de verdad ansiaba salir en compañía del chico que le brindó un nuevo hogar tras abandonar DEM. Le costaba admitirlo, pero de verdad se sentía amada con todos los mimos que le daba, aún cuando el resto de las chicas también los recibían.

Desconocía por completo la relación entre las citas y sus poderes. Pensó que era algo más, incluso llegó a la conclusión errónea de que necesitaba un harén para ser feliz. Agradecía que esa idea solo fuera una mala deducción de su parte.

―Pero si deseas que tengamos una cita, podemos salir al cine un día de estos―expresó él, dejando un pastel en frente de su orgullosa Ellen―. Debemos informar a Kotori al respecto, pero creo que ella lo entenderá… aunque no puedo decir que lo tomará del todo bien.

―No son hermanos de sangre―dijo ella con un tono calmado mientras tomaba un bocado de su postre―, es comprensible que te vea como su adorado príncipe azul que la ha salvado de muchos peligros, incluida ella misma.

―N-No creo que sea el caso…

―Sigue creyendo eso.

Shido no entendía como Ellen podía estar tan tranquila al hablar de estos temas.

Verla comer era algo que él disfrutaba. Parecía tan diferente de la mujer que antes buscaba atormentarlos y que en más de una ocasión de expresó palabras cargadas de odio. Tal cambio fue tan radical que incluso temió que alguna lesión cerebral fuera la causante de su nueva conducta.

Para su sorpresa -y la de todas- no era el caso. Simplemente ella había cambiado, aunque si había un factor importante a tomar en cuenta el día que la llevó a su hogar.

No solo abandonó DEM, sino que fue echada de ahí. Wescott ya no encontraba utilidad en ella desde que el proyecto de Artemisa concluyó y esta pudo desplazarla con más victorias a su favor en los encuentros que tuvieron. Había sido dejado de lado, no sin antes herirla para que entendiera que su utilidad dentro de la organización ya había terminado.

Esa noche ella lloró hasta quedarse dormida, exigiéndole respuestas que él nunca conocería. Sin embargo, juró cuidarla y hacerla feliz. Tal promesa la seguía cumpliendo y eso era lo que permitía ver en aquellos ojos amatistas una esperanza para que fuera feliz.

―Ellen.

―¿Sí?

―Tengamos nuestra cita.


Y bien, esto es todo. Nos vemos.