Disclaimer: Los personajes de Hellsing No me pertenecen.

Aclaraciones: Insinuación Seras x Alucard x Integra/ Pip x Seras x Alucard /Seras x Integra (¿?)

Summary: [One-shot] Ella a veces recordaba aquella noche donde todo empezó, casualidad o coincidenciasSi él no llegaba a tiempo, nunca tendría esta segunda oportunidad.


Segunda oportunidad


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Una noche lluviosa, la luna llena estaba siendo tapada por una gran capa de nubes negras, aún no se registraban señales de algún relámpago a la vista, la mansión se encontraba demasiado tranquila y silenciosa, que si alguien hablaba haría un profundo eco en cada rincón del hogar. Seras Victoria se encontraba en el segundo piso, su cuerpo estaba apoyado contra la pared mientras que observaba desde las sombras las gotas de la lluvia que impactaron hasta resbalarse en el vidrio de la amplia ventana, su mente vagaba en los recuerdos de cuando llegó a pisar esta mansión, quizás antes podría haber más personas pero después de la batalla contra Millenium, Hellsing perdió a su gente, a Walter, a su Capitán Bernadotte y sobre todo a su maestro. Ella se ponía triste en solo pensar en todo lo que perdieron, en todas las personas inocentes que estuvieron en el medio de este conflicto.

Nadie sabía la existencia de los vampiros pero después de todo este caos, la gente se siente insegura ahora que saben sobre su existencia. Cuando Londres volvió de sus cenizas, empezando a reconstruir todo y rememorar a los caídos, aún los vampiros siguen estando y quizás dispersos en distintos países, entonces a un año después de los acontecimientos… La reina declaró un toque de queda y le daban la facilidad de que regresen la cacería de vampiros o ghouls para la Organización Hellsing, incluyendo a los Iscariote pero ambas partes estarían a cargo de entrenar a los policías y militares para ir preparando en situaciones especiales. En todo caso, Seras y Heinkel estaban muy ocupadas con entrenar a cada oficial y militar pero es lo mejor para todos. A pesar de las diferencias, debían trabajar juntos.

Ella parecía que estaba esperando que alguien entrara por esa ventana, la sombra de su brazo izquierdo empezó a materializar todo un cuerpo entero. Se trataba de Pip Bernadotte, acompañando desde las sombras a Seras Victoria, a veces la miraba de reojo y en silencio, ninguno de los dos dijo algo pero él al juzgar por la cara de ella, suponía ya que estaba triste o algo… Melancólica.

Pip estaba por preguntarle algo hasta que una tercera persona le habló.

¿Sigues pensando en él? —le preguntó Integra, al verla ahí parada siendo acompañada por el nuevo mayordomo de la mansión, William Brown, un licántropo con la apariencia de un joven de veinticinco años, quien sabe controlar sus propios instintos, es un alfa.

Al parecer la draculina estaba tan sumergida en los recuerdos que no fue consciente de la presencia de su ama, Sir Integra, a quién tanto como Pip e Seras le dedicaron una reverencia.

—Buenas noches, ama —dijo Seras amablemente, una vez que termine de hacer la reverencia —La noche sigue siendo perfecta, aunque llueva.

—Como lo dices, me recuerda a él — habló Hellsing, sacándose su puro de la boca para expulsar el humo.

—Lo sé, mi ama, a él ni siquiera le molestaría la lluvia — comentó, sin dejar de hacer contacto visual con su ama.

Ambas sonrieron de ligeramente por sus pequeños intercambio de palabras, entre ellas había mucho respeto y admiración también recordaban con nostalgia la presencia del vampiro mayor, ellas lo extrañaban todos los días y en los años de la conmemoración por los caídos, se mantenían de luto por la caída del vampiro quien derrotó a Millenium. No eran madre e hija, eran como hermanas…No de la misma sangre pero sí del mismo protector, Alucard, ambas siguen siendo las mujeres del Rey de la no vida.

Integra se mantuvo callada por unos segundos hasta que escuchó el comentario de la draculina.

—A veces pienso que él está en alguna parte de esta mansión, como que una parte de mi maestro sigue viva —habló la vampiresa manteniendo un semblante serio y melancólico —También recuerdo, cuando todo empezó… Cuando él me salvó, dándome una segunda oportunidad y usted, Sir Integra, no tuvo la intención de rechazar a este ser que fue mordido por un simple capricho…

—Seras…— susurró su nombre estando desconcertada.

Mignonette…

Seras le sonrió alegremente hacia Sir Hellsing, por lo que ella le sonrió de lado.

— Me diste un hogar, me dieron una segunda oportunidad... Porque tranquilamente, mi maestro pudo haber asesinado, una vez de haber terminado de beber toda mi sangre. Por eso gracias.

Ese comentario le dio un ligero escalofrío en su ama, haciendo que ella negara ligeramente con la cabeza, no le gustaba como a veces su subordinada y cierva se solía menospreciar o es lo que a veces entendía de su parte.

—No, Seras…Es gracias a él. Si no fuera por él…—su ama se tomaba una pausa para recordar esa etapa dura de su infancia, en donde su tío quería asesinarla para tomar el lugar en la Organización —. Si no fuera por él, estaría viva…Es algo que a pesar de su profunda lealtad y sus manías, siento un cierto aprecio hacia él… Él me dio también una segunda oportunidad, o sino ya hubiera estado muerta hace años atrás y quizás, ninguna de las dos nos hubiéramos conocido. Alucard me dio una compañera, una hermana, él nos salvó Seras.

Cuando Integra comentaba sobre el cariño que tenía hacia su difunto ciervo y hacia la draculina, con nostalgia recordaba algunos momentos incluyendo cuando él la salvó de ser asesinada por su tío. Una sonrisa suave se dibujaba en sus labios y su mirada se perdía en algún punto ciego de la mansión, es difícil para ambas aceptar que él ya no estaba, las posibilidades de que regrese eran en vano a pesar que solo haya pasado un año… Pero a veces sienten que en alguna parte debe estar.

¿Crees que puede volver Mignonette? —preguntó el capitán, mirando hacia la ventana y estando en alerta por si se trataba de alguna señal.

—No lo sé, capitán. No lo sé —su voz sonaba algo desanimada.

— ¿Sabes? Seras, a veces pienso que él no te mordió por solo un capricho, como en los años que he convivido en el bajo el mismo techo con un vampiro…Creo que desde que clavó sus colmillos en tu cuello, supe que él necesitaba compañía y sea cual sea mi postura, tendrá que respetar mi decisión porque él sabe que prefiero morir siendo humana, que vampiro. Por más que sea la descendiente de su antiguo enemigo, él me respeta y admira por ser quien soy...

La draculina sonríe de lado al escuchar ese elogio de su ama y el gran misterio que la dejó intrigada por todos estos años. ¿Acaso sabía el destino que les esperaba a Walter y a él? Ese tipo de pensamientos invadieron la mente de Sir Integra, aunque por otro lado, no podía negar que quizás el conde se sentía muy solo en todos estos años y por más que la tuviera a ella, a quien protegía...O ¿Alucard vio que ella se sentía sola?

¿Entonces yo también fui mordido por un capricho tuyo, mignonette?—preguntó Pip, observando con atención la expresión de la draculina, quién parecía desconcertada por ese tipo de preguntas.

—Claro que no, capitán Bernadotte —contestó la joven, sonriéndole —Después de todo, también me ayudaste a ganar en esa batalla...Ahora, sos una parte de mí.

—Como tú del conde —insinuó su ama —Y me alegra saber que estás conmigo, quiero decir con nosotros, por todo esto que pasamos...Ahora, hay que levantar a la Organización Hellsing juntas.

La drcaulina se ríe de manera juguetona y agarra ambas manos de Sir Integra, uniendo las manos con las suyas, como mostrando su gran afecto y estima que tiene hacia su ama, a quien trata como una hermana. Pip y William se mantienen callados para contemplar el agradable momento ellas, ambos hombres sonreían al ver como aquellas dos mujeres se estaban proponiendo en que la Organización Hellsing y la mansión vuelvan a resurgir de las cenizas, como si fuera un ave fénix..

—Mi maestro se enojaria conmigo, si fuera capaz de morderla, Sir Integra —musitó la joven, riendo entre dientes por lo que su ama se quedó perpleja por ese atrevido comentario, hasta pensó en sacar su arma para disparar, aunque eso también provocó que se sonrojara un poco.

—¡No vuelvas a decir eso, Seras!—exclamó irritada.

Ella se sigue riendo por su comentario.

Ambas se despidieron, una se mantendría despierta toda la noche y alarmada en el caso de cualquier amenaza que se asomara en el territorio de la mansión, por otro lado, Integra Hellsing se retiraba en silencio sin antes voltear para ver una vez más a su cierva.

—Buenas noches, Seras.

—Buenas noches, Sir Integra.

Cuando ella se estaba por retirar del segundo piso, vio que las ventanas que indican la salida hacia el balcón se abrían abruptamente haciendo que se mantuviera en alerta y que sigilosamente caminara hacia la salida, obviamente, Bernadotte la acompañaba siendo su sombra de confianza. Sin embargo, una vez afuera, podía sentir la fría ventisca que acariciaba su mejilla y despeinaba su cabello rubio, ni siquiera le importaba que la lluvia empapaba su vestimenta porque lo importante es proteger a su ama con su propia vida. Seras Victoria seguía observando el jardín de atrás, desde izquierda a derecha hasta que vio algo raro a lo lejos.

Gabardina, sombrero rojizo...Orbes carmesí tan intensos y con un extraño brillo que resalta en la oscuridad. "¿Acaso ese es mi maestro?" pensó la muchacha tratando de contener sus lágrimas de felicidad, una parte de ella le decía que vaya a averiguar pero algo le decía que podría ser una falsa ilusión. "¿Es él?" seguía mirándolo, pestañeaba varias veces. No obstante, sin apartar la mirada hacia esa silueta alta y delgada con orbes carmesí, vio que se quitó su sombrero para apoyarlo en su pecho para mostrar su rostro… Era él, su maestro.

Seras iba a correr a recibirlo pero al ver su gesto con el dedo índice, negándole a que se acercara… - "Aún no es el momento, Seras Victoria, no le digas a mi ama que estuve"- le habló en sus pensamientos, ella permaneció ahí parada con ambas manos apoyadas en el balcón, observando detenidamente a lo lejos como su maestro se retiraba con una pequeña sonrisa en sus labios. Sus orbes carmesí se cristalizaron hasta que las gotas de la lluvia se fundían con sus lágrimas, no sabía si estaba llorando de felicidad o de tristeza, a pesar de ser una vampiresa completa, una condesa, estaba feliz de verlo a pesar de no poder acercarse por otro lado, se sentía triste porque debía mantener este secreto con Sir Integra.

—Nosotras te vamos a esperar...Alucard —lo nombró ella, con una mirada suave y sonriendo de lado. Sin importarle que su ropa se mojara —Y te agradezco, casualidad o coincidencia gracias por darme esta segunda oportunidad.


Fin~


N/A: Puede que sea algo Ooc este One-shot. La idea es algo loca… Más o menos. hace mucho que no escribo nada sobre ellos, en general sobre Hellsing pero podría regresar. Espero que les haya gustado.

¡Saludos y cuídense!

Atte.J.H ©