En el vestíbulo de la torre de Shakespeare, Toshiro paro para buscar las direcciones en su mapa a-z. Yo hacia ruido con mi pie, irritada por que los Kurosaki hubieran decido mi futuro, además de organizar mi tarde sin preguntármelo primero. Tengo que hacer algo al respecto.

-No necesitas un mapa- lo empuje -solo dime a donde quieres llegar.

El sonrió y se embolso el mapa.

-Lo olvide; estoy con una habitante.

-Sipi, algo asi- cerré el cierre de la capucha marrón, que tome prestada de Rukia.

Combinaba con la camisa que Toshiro usaba el primer día: con la cascada blanca de Wickenridge en la espalda. No podia proclamar que perteneciera a Londres, así como el no podría decir que pertenecía a esta pequeña ciudad, pero conocía los alrededores. Por lo menos aquí sabré lo que se siente ir en el asiento del conductor.

El escaneo los tickets.

-Bueno. Veremos que tan buena eres: el teatro Apollo.

He conseguido carteras alrededor de la estación Victoria una noche cuando el teatro casi cerraba. Me pregunto si el tendrá algún pensamiento sobre como obtengo mi conocimiento local.

-Debemos ir al Victoria.

El abrió la puerta para que pasara primero y juguetonamente me empujo al pasar

-Pensaba en ir al PICCADILLY a comer primero, pero estoy en tus manos- de alguna forma lo hizo sonar coqueto.

-¿De verdad?- me detuve y menee mis dedos -¿confías en estas?

Tomo mi muñeca y presiono mis dedos contra sus labios, riendo mientras me empujaba hacia un rincón fuera de la luz del corredor.

-Ohh, si- su boca gentilmente beso cada dedo, enviando escalofríos por mis brazos, que bajaban hacia mi espina dorsal y de alli a cada nervio en mi cuerpo.

-Shiro...- el no rompió su gentil asalto, su zumbido resonaba contra mi sensitiva piel. Poniendo una mano sobre la otra, acaricio las palmas -¿deberías de estar... haciendo esto?

-Definitivamente- el avanzo de mi mano, subiendo por mi brazo y planto un beso en mi mandíbula -no puedo besarte con todos mis hermanos alrededor, así que tiene que ser aquí. Me moría por tocarte por horas, me estaba matando.

-¿Tocarme?- mi voz sonaba casi como un chirrido.

-Uh huh. Vas redonda con esta pequeña marca entre las cejas, ¿lo sabias?- su pulgar acaricio ese lugar -seguro es señal de que estas preocupada por algo. Esperaba alejarlo a besos.

-¡Como si no tuviera cosas por las que preocuparme!-

-Ahora no. No aquí- se acerco para encontrarse con mis labios -Tienes un dia libre de preocupaciones.

Con su boca presionada contra la mia, no podia pensar en anda mas que la sensación de ser importante para mi soulfinder. Este chico gentil con fuego en su corazón había atormentado mis defensas y me habia enamorado de el tan fuerte que sabia que aterrizar podría matarme. Pero, el descenso era tan maravilloso. No quería pensar sobre que podría pasar cuando enfrentáramos la realidad.

-Esto es maravilloso.

-Mis besos son tan buenos, ¿huh?

-No.

-¿Que?- oops, de nuevo rasgue su confianza, y el la llevaba tan bien. He estado pensando sobre ser protegida, algo que jamas ha sido parte de mi vida por años-por supuesto, que tus besos son maravillosos. Acaricie su espalda consoladoramente -Tu eres… eres el único chico al que he besado.

-¿En serio? ¿Los chicos ingleses son ciegos?- me acerco mas.

-No lo creo. Solo no he conocido ninguno lindo y me he mantenido alejada de los malos. El vidente no deja que los chicos se me acerquen- no a los que el no apruebe-

-¿Así que podría ser terrible besando y no lo podrías diferenciar?

-Créeme, creo que podría. Si cualquier beso pudiera hacerme sentir de esta forma, entonces están fuera de la ley.

-Tienes razón. Rompamos las reglas entonces.- el levanto mi mentón para explorar posibilidades.

Finalmente, nos separamos, con los brazos alrededor del otro.

-Entonces ¿nos mantendremos asi todo el día?- le pregunte a su esternón.

-Sip- sus dedos acariciaban mi pelo, alborotándolo y temiendo a la vez que pudiera terminar -bien por mi. ¿Quien quiere ver un aburrí y viejo programa de premios de cualquier forma?

Viéndolo así...

-Umm... ¿yo?- jamas he estado dentro de un teatro. No podía evitar sentirme curiosa con la idea de poder espectar una actuación en vivo.

El gimió.

-Yo también. Iremos entonces. Pero dale un cheque de lluvia al asunto de los besos.

-¿Un cheque de lluvia?

-Una manera americana de decir retrasado, pero no cancelado-

sonreí ampliamente.

-Esta bien. Lo conseguiré.

Atrapada en el ritmo de la vida de la ciudad una vez dentro del tubo, fuimos al Piccadilly y nos unimos a las multitudes que se sumergían en los elevadores y se unían al circo, con su estatua icónica de cupido rodeado de construcciones cubierta de advertencias intermitentes. Toshiro insista en parar y darle nuestros respetos al dios lanza flechas, caminando alrededor de la estatua hasta quedar de frente en su linea de fuego. Con un guiño, Toshiro fingía sentir un flechazo en el corazón.

-Vamos: es tu turno- el esperaba que yo lo imitara.

Mire nerviosamente sobre mi hombro, no tan contenta de ser vista actuando sentimentalmente tonta.

-¿Es esto una tradición o algo?

Sus ojos parpadearon.

-Lo es ahora.

Rápidamente, aplaste mi mano sobre mi pecho.

-¿Satisfecho?- me sentía estúpida.

El se cruzo de brazos.

-Nope.

Estábamos atrayendo la atención de los turistas que pasaban. Una pareja coreana tomo fotos de Toshiro dramatizando el flechazo. Ellos lucian muy decepcionados de mi penosa actuación.

-¿Podemos irnos ahora?

-No hasta que hagas apropiadamente el flechazo de cupido- el se acerco mas- una de estas flechas es nada comparado con el poder de ser un soulfinder-

al darme cuenta que tendría que hacer la rutina completa de payaso para irme de aqui, sobre actué el flechazo, rodando, tambaleando y colapsando sobre los brazos de Toshiro. Los turistas aplaudieron.

-¿Y ahora?- el puso sus brazos sobre mis hombros.

-Asombroso. Mejor que el mio- hizo una pausa -¿lo hacemos de nuevo?

Lo empuje lejos.

-No, simplón. Consigamos algo de comer antes del show.

-¿Que es un simplón?

-Búscalo en el diccionario y encontraras una foto tuya.

-Ouch.

Reí de forma absurda, pero en secreto me preguntaba si significaba algo su gesto del flechazo de cupido. Yo sabia que me había enamorado de el, pero no tenia expectativas de que el sintiera algo tan profundo por mi. ¿Como podía? Entiendo que el enlace de los soulfinder tomaría la parte física de nuestra relación a un estado mas intenso que en una cita normal, pero tales instintos preprogramados no equivalían al amor. Mi mayor temor era que el solo pretendiera que le gustaba porque sabia que estábamos atrapados el uno con el otro y era demasiado educado para herirme. No podría soportar el que el solo estuviera fingiendo.

Mi propia tortura flotaba por el restaurante hacia todos los rincones del teatro. Me gustaba ver que, algunas personas se había vestido para la ocasión, Toshiro y yo nos vestimos sin contemplaciones en nuestras ropas casuales, incluso en los asientos mas caros. El acomodador nos guió entre la multitud y entonces otro miembro del Staff introdujo a Toshiro en un programa lleno de anuncios.

-Deberían de pagarte por leer esto- le susurre mientras tomábamos nuestros asientos.

-Pero puedes comprar muchas cosas con un billete de cinco libras- me cruce de brazos defensivamente, sintiéndome barata.

Tenia una imagen de mi misma como uno de esos juguetes premios que consigues en los juegos de dispárale al pato en las ferias que se rompe en cinco minutos, comparado con los exclusivos objetos que me rodeaban de la tienda de juguetes de Hamleys. Una chica dos asientos al lado se quito su abrigo de piel para revelar un vestido vaina rojo ceñido y unos maravillosos zapatos Nicole Farhi con tacones pica-hielos. Ella observaba a Toshiro, agitando su pelo en un gesto de "acércate" que jamas había visto y que tampoco creo poder llegar a acompletar. La mire fijamente, y por solo poco Toshiro no se dio cuenta, su atención yacía en la lista de elenco. Mas bien me insultaba el saber que ella ni siquiera me había considerado un poco como una contrincante.

-Ya he leído el libro, pero no me imagino como ellos lo van a adaptar a un musical- me dijo Toshiro abanicándome con el programa.

-¿Que?- aleje mis ojos de la competencia. Definitivamente el tipo de Barbie incrustada con diamantes.

-Wicked. es una segunda version del Mago de Oz desde el punto de vista de la bruja del oeste, algo asi como una precuela- y por su puesto este genio la ha leído, como cualquier otro libro importante en este planeta, sin duda.

-Oh- incluso con mi niñes disfuncional habia visto uno de esos -Dorothy, el camino amarillo, y zapatos rojos. Incluso leí las historias originales por L. Frank Baum, gracias a mis hábitos de cacería de bibliotecas.

-¿Hay otra historia que contar?- el puso su brazo en el respaldo de mi silla y la dejo yacer sobre mis hombros. Le levante una ceja lo que le hizo lanzar su cabeza hacia atrás y reír -hey, ¿movimiento suave?

-No lo llamaría exactamente suave. Intenta con Obvio- le doble el pulgar.

Lo hice reír incluso mas. Podía ver a la muñeca diamante preocuparse, probablemente se preguntaba porque un chico tan lindo salia con una chica con la lengua tan afilada.

Toshiro acaricio mi pelo.

-Descarada, eso me gusta.

Mi próximo comentario vinagre fue cortado por la atenuación de las luces. Toshiro lentamente puso su brazo alrededor de mi se acerco gentilmente y susurro:

-Solo disfrútalo. A partir de ahora todo estará bien.

La función termino a las diez, saliendo a las calles tan oscuras que se las tragaba el cielo y colindaba con los callejones. Afuera en las vías principales, las luces neón mantenían la noche en la bahía, bañandonos a todos en la fría luz de los comerciales de veinticuatro horas al día. Difícilmente podía creer que tan rápido el tiempo se nos fue. El arco iris de colores de los escenarios y los trajes, musica en vivo de la orquesta, actores tan solo a unos cuantos metros de distancia: todo te robaba el aliento. Quería llorar con el injusto trato que obtuvo la bruja del oeste; ella jamas tubo una oportunidad en un mundo donde tener la piel rosa pálida y ser rubia era el único estándar de belleza. Nosotros los zorrillos no tenemos una oportunidad contra las barbies de diamante.

Necesitaba bajar mi temperamento con la caminata, me dirigí a la calle victoria bajo la iluminación de la torre Big Ben; aun zumbaba con la emoción, quería protestar a la injusticia de vida que la bruja había intentado tener. Toshiro tenia solo un trote para ponerse al día conmigo, mientras yo marchaba derecho el se detuvo para intercambiar unas amigables palabras con el acomodador.

-¡Karin, espera!- el me tomo por la espalda de mi chaqueta- ¿que pasa? creí que el show estuvo estupendo, ¿tu no?

-Si, fue fabuloso. Pero estoy muy muy confundida por el final-

el me abrazo -la vida no es justa, incluso en los cuentos de hadas.

-Quiero ir a golpear al mago.

Toshiro se mordió el labio, divertido con mi ira en pos de un personaje ficticio.

-Se a lo que te refieres.

-Ser verde e incomprendida es algo de lo que puedo hablarte.

-No de lo verde- no podría, no debería soportar que Toshiro se riera de mi, aunque una parte de mi era consciente de que estaba siendo ridícula.

-Yo hablo de ser un inadaptado.

El asintió, valientemente, sin burlarse. El no había reparado en que lo que yo había visto en escena fue una combinación de mis dudas y miedos como hiedra en una pared en ruinas. Si el me jalaba un poco con cualquier intento, todo podría derrumbarse sobre el como una tonelada de ladrillos.

-Ella intento hacer lo correcto, pero lo correcto resulto ser incorrecto- continué, ahora pensando en mi situación donde trate de proteger a alguien a quien amaba y termine arrastrando una familia entera de inocentes extraños en este peligro.

Toshiro me jalo para que me detuviera frente a un cafe-bar.

-Karin, pareces muy agitada para alguien que acaba de divertirse mucho en un musical. No creo que debas de tomártelo tan seriamente. ¿Que tal si te conseguimos algo que te calme? ¿chocolate caliente? Rukia dice que nunca falla con ella.

Me lo quite de encima, sofocada por su quejas sobre mi, diciéndome que debería hacer. Yo no queria leche caliente y ser escondida cuando lo único que sentía eran ganas de gritar y lanzar ladrillos a una ventana. Afortunadamente para Toshiro, no había objetivos a la vista; ni el vidente o cualquier savant que hubiera conocido la noche anterior, o podría hacer que nos arrestaran a ambos.

-No gracias. No quiero calmarme y quiero...- mi respiración se volvía dolorosa, como explosiones parciales -¡yo quiero comprensión!

Toshiro sostuvo ambas manos y retrocedió un paso, un domador de bestias retirándose del zarpaso de su fracturado gato salvaje.

-Ok, ok. Podría comprenderte, ¿En un lugar menos publico?

-No me importa lo que los demás piensen.

-Tal vez no, pero de verdad me gustaría salir de la calle- estábamos atrayendo miradas curiosas como noctámbulos atrapados en los argumentos en progreso; de un lado debatiendo donde lanzaría toda la ira y las emociones contra su aun controlada aceptación como una ola atacando una pared de puerto. Eso me hacia sentir peor, por supuesto. Toshiro solo se quedo quieto dejándome explotar y bañarlo con toda mi furia.

Lo maldecía.

El se estremeció, pero aun se mantuvo en pie.

-Karin, por favor.

Libere un brazo de su agarre.

-¿Por que me dejas hacerlo? yo simplemente te maldije y en lugar de devolvérmelo como una persona normal me dices que pare como todo un idiota, solo estas quieto como... como Nelson Mándela.

El paso una mano por su cabello, confundido.

-Tu... ¿tu quieres que discuta contigo? pensé que querías que te comprendiera.

En este justo momento el no podía hacer nada bien.

-Eso no es comprensión. Eso es tolerancia. Tenerme lastima. Lo odio.

-O-k. Ummm... mira, vamos y hablemos de esto.

Convertí mis manos en puños, tentada a golpearlo cuando en verdad lo único que quería era golpearme a mi misma. El teléfono de Toshiro sonó. Dándome espacio, saco el teléfono y respondió.

-Si, se ha terminado. Estuvo... estuvo bien. Gracias por los boletos- su vista volvió hacia mi -creo que le ha gustado, tal vez. Uh-huh ¿el lo hizo? ok. Si. Entendí el mensaje. Nos vemos- el regreso su teléfono a la bolsa de su chaqueta.

Me cruce de brazos. Tratando de calmar mi humor a lágrimas como alguien que separa sus pies de un charco de alquitrán.

-¿Uno de tus hermanos checándonos?- pregunte calmada.

-Er, si- el observaba sobre sus hombros a su alrededor- necesito una bebida. Ven conmigo si gustas.

El entro y se unió a la multitud al final, con postura puntiaguda y estresado. Su nueva táctica funciono y me sentí obligada a seguirlo. ¿A donde mas podría ir?

-¿Que pedirás?- me pregunto.

-Algo descafeinado- estaba demasiado tensa ya sin añadir un disparo de cafeína a mi sistema sanguíneo.

El ordeno dos lates descafeinados y me sugirió conseguir un espacio en la barra. Me escabullí al mas cercano cerca de la parte trasera de la tienda, un rincón oscuro donde podría ser melancólica. Dios, era horrible. El intento darme una linda velada y yo solo lo arruinaba creando una caótica estampida, aplastándolo de pasada. El banco crujió mientras el se sentaba. y el me ofreció la taza larga, una ofrenda de paz.

-Gracias- recorrí con mis dedos de arriba a bajo la superficie cálida.

-Debo de advertirte, Ichigo te vio huir de aquí, me advirtió que no fuera un tarado.

-No eras tu- no podía verlo a los ojos -Lo siento. Se me salio de las manos.

-El show no es real, lo sabes.

¡Whosh! mi temperamento volvió a revivir con una chispa. ¡Claro que lo se! ¡No soy estúpida!

-Desearía que hubiéramos visto el Fantasma- dijo lastimosamente.

Bájale, Karin, bájale

-Aun cuando es una fantasía, WICKED es una verdadera experiencia, para mi al menos. Las mejores intenciones suelen arruinarte.- entonces puse un pie en lo que realmente me estaba molestando -debes decírmelo, ¿traicionaras a tu familia? ¿a la red Savant? no puedo simplemente no saberlo.

Sus manos tomaron su bebida. Y sus dedos se tornaron blanco.

-Tienes que confiar en mi- el evitaba dar una respuesta directa.

-No puedo creer que vayas a hacerlo- y también me pregunto que pasara el día después de mañana. No los pienso herir. No puedo volver a ese apartamento. Tumbe un recipiente de sal y uno de azúcar morena que se esparcio sobre la mesa -no puedes hacerles eso… o a mi.

-Si no puedes confiar en mi, al menos confía en que mi familia hará lo mejor que puedan.

Empuje los gránulos con mi dedo anular.

-¿Y que es eso?

-Cuidar los unos de los otros… a y nosotros.

El aun no lo entiende, pero ese es su punto débil.

-Ellos no se dan cuenta que trajeron una serpiente al nido. No quiero volverme y morderlos, pero eso es lo que sucederá y tu lo sabes. le dijiste al vidente que mantendrías tu parte del trato, pero no puedes, tu no puedes. No te permitiré traicionarlos.

El tomo un sorbo de su bebida.

-Tu no sabes eso, Karin, no conoces lo que mi familia puede hacer-

aspire hondo, dándome cuenta que solo estaba retrasando el momento en el que tendría que dejarlo. En verdad lo amaba, y ahora se que lo amo. Tenia que tomar la desicion por el.

-No, no lo se. Pero se lo que estos hombres pueden hacer si muerdes el anzuelo. Piensas que tienes una red segura, una familia amorosa, tu hogar en los Estados Unidos, pero ellos estan en todas partes, tus enemigos. Te quitaran todo, arrancaran cada pétalo de tu flor. Caminas hacia una trampa-

-Con los ojos abiertos.

-Abiertos, mierda, no importa- me deslicé al final del banquito -mira, yo se que tu crees que tienes una forma ingeniosa de salir de esto, pero no es asi. Yo puedo herir a tu familia y entonces volver; soy el arma que los malos usaran en tu contra. Tu has ido decidiendo mi futuro, sin preguntármelo, por cierto, no creas que no lo he notado- el lucia un poco avergonzado mientras se daba cuenta que yo tenia un punto, lo que me dio espacio para terminar mi discurso -he estado tratando te ignorar lo obvio. Has todos los planes que quieras, pero no me puedo quedar contigo. Mírame, soy una ladrona, Toshiro. E incluso me gusta serlo- pude ver que eso le sorprendió. El se estaba convenciendo a si mismo que yo era mas una víctima que un criminal.

-Pero nunca te quedas nada, lo haces por que tienes que hacerlo.

-Si, si, repítetelo hasta que lo creas, cachetitos. No soy una buena persona. Me gusta porque es la única cosa en la que soy buena. En la columna de los malos, en todo lo demás, incluyendo las relaciones- pude sentir como algo se rompía dentro de mi -oh, ¿cual es el punto? ha sido… ha sido encantador conocerte. Creo que es mejor que me vaya.

Ya estaba cruzando la puerta cuando el me detuvo.

-¿Huyendo otra vez? pensé que ya habíamos cruzado esa parte, termínalo ya- su tono era cortante. Herido.

-Si, bueno, tal vez mi primera reacción fue la correcta- seguí caminando, con rumbo a la Whitehall sobre la calle trafalgar. El aun me seguía. Evadiendo la multitud reunida en las fuentes, cruce el camino por la galería nacional y seguí caminando. Podía escuchar sus pasos atrás de mi, pero el no intento detenerme.

-señorita, ¿quiere ver el menú?- un mesero le ofrecía a los turistas en el restaurante por donde pasaba.

Toshiro continuo siguiéndome. Cuando llegue a la costa, trate de perderlo tomando un autobús aleatorio justo cuando las puertas comenzaron a cerrarse. El se encogió de hombros donde estaba y se quedo detrás.

-¿Necesita un ticket, cariño?- pregunto el conductor, tocando su maquina.

-Si, por favor- no tenia ni idea de hacia donde se dirigía el autobús -¿cual es tu siguiente parada?

El me dio una mirada divertido.

-El terraplen.

-Si, eso servirá- busque en mis bolsillos por algo de cambio.

-No lo necesita. Ella tiene una tarjeta de viajero- Toshiro apareció los tickets que compramos temprano que incluían paseos en autobús. El conductor decidió no preguntar porque miraba peligrosamente a mi acompañante servicial. El sacudió su cabeza y la quito del bordillo.

Yo me hundí en el asiento mas cercano a la puerta trasera.

Toshiro se sentó detrás de mi.

-Esto es estúpido- dije a nadie en particular.

-Si, lo es. Me alegra que te dieras cuenta- Toshiro toco mis hombros, pero me levante, quitándome de su alcancé. El bus daba vuelta por el terraplén y yo soné la campana. La puerta se abrió y yo salte, Toshiro solo se encontraba a un paso atrás. Casi gritaba de frustración, yo tome un atajo suicida a través del camino del autobús para llegar a la pared que sobrepone al Thames. El pilar de granito del cleopatras needle- tras de mi, la estacion Waterloo enfrente, este era un estrecho ocupado del rio, botes restaurantes que surcaban las aguas negras, cabinas de vidrio que contenían banquetes como cocodrilos de piel transparente nadando con su ultima comida dentro, revelando el hecho obvio que se lo habian tragado entero.

Me fui a la orilla mas lejana y escale el parapeto.

-Karin, ¿que estas haciendo?- Toshiro estaba alarmado. Finalmente se había puesto serio.

-Estoy creando una opción. Si no retrocedes, me lanzo- mire por el bordo; no tenia intenciones de matarme ni tampoco disfrutaría de las aguas negras debajo. El punto era lograr que me dejara sola.

-¡Baja de ahí!

-Cuando te vayas.

maldiciendo calmadamente, Toshiro miro hacia otro lado, entonces levanto sus manos al aire.

-De acuerdo, tu ganas. Me voy. Ten una linda vida- con esa aclaración corrió hacia la estación de tren, desapareciendo dentro.

Mi súbita victoria me impacto. ¿así de simple? ¿el se estaba rindiendo tan facil? no que yo no lo quisiera claro que si lo era, pero el tendría que haber intentado con mas fuerzas mantenerme a su lado. Sintiéndome estúpida sobre el parapeto, me baje y me senté en la acera del Cleopatra, con las rodillas hundidas en mi pecho.

¿Por que la victoria se sentía mas una derrota?