Los truenos sonaban sobre la torre del puente. Las nubes de tormenta llegaron y comenzó a llover. No una ligera llovizna si no un gran aullido de lágrimas del cielo, lloraba sin importarle como lucia, la nariz escurría, con la boca abierta en una gran o de miseria. Se como se siente eso. Me había empapado en cuestión de minutos, con las mangas goteando, la humedad me escurría por los hombros, el agua se abria paso a través de mi camisa. Me levante chapoteando con mis zapatos. Cruzándome de brazos, me estremesi, con los ojos cerrados, y con el cerebro congelado, no podia pensar que haría después.
Me agarraron por los brazos y me abrazaron en un caliente y húmedo pecho.
-¿Como puedes pensar que en verdad me alejaría de ti?- me dijo amargamente.
-Shiro- el vació súbitamente se lleno; la protesta se volvió un golpe de alegría.
-Te vi sentarte ahí, en verdad pensabas que me había ido. Ni siquiera confías lo suficiente para voltear dos veces, ¿verdad?- se había vuelto una maquina de vapor, y su temperamento finalmente escapaba -y manteniéndote en el borde, amenazando con lanzarte ¡no puedo creer que me hayas dicho eso!
-Yo...
-No quiero escucharte. Cada vez que abres la boca dices algo estúpido que me molesta, así que te detendré de la única forma que se- sus labios se juntaron con los mios en un caliente y forzado beso, acompañado con furia y frustración. Fuegos artificiales explotaban detrás de mis ojos, brillando en la fosa de mi estomago. Pude sentir los músculos de su pecho presionándome mientras se movía para tener un mejor ángulo, sus dedos acariciando mi cintura.
Respondiendo a este nuevo lado suyo, empuje mi mano bajo el apretado cinturón para tocar su espalda baja, con mi palma descansando contra la base de su espina dorsal. Su espalda estaba tan cálida, tan perfecta.
El alzo su cabeza para tomar un respiro.
-No te atrevas a decir que no estamos hechos el uno para el otro- me advirtió -tenemos esto, y mucho mas. No te permitiré que te rindas.
"Por favor no me dejes" se hacia eco en mi mente. Presione mi oido contra su pecho, buscando por el confortable ritmo de su corazón.
-Prometí que manejaría esto y tu vas a permitirme mantener mi palabra. Por una vez en tu vida, confía en alguien- susurro fuertemente al aire- tengo la información que el vidente quería en una usb. Tendremos la reunión el día después de mañana juntos. Incluso si tu huyes ahora, ambos tenemos que estar ahí, ¿recuerdas?
Asentí con la cabeza.
-Nadie saldrá herido si simplemente te adhieres a mi plan. Esa es otra promesa.
-Pero ellos tomaran la información y la usaran para revelar tu red de buenos chicos.
-Tu piensas que la red Savant no tiene sus propias defensas. No somos novicios en este juego, Karin. Nos hemos enfrentado contra estos chicos mucho, hasta ahora.
-Pero el vidente trata de manipularte para entrar. El conseguirá que deshagas esas protecciones.
El se encogió de hombros.
-Uno de nosotros caminando hacia el lado oscuro no hará que caiga la red. Es mas grande que eso.
-Pero eres tu el que me preocupa.
El se estremeció y acaricio con su palma hacia arriba y abajo en la piel de mi espalda, tratando de distraeré del hecho de que el no me daría una respuesta directa.
-Estas empapada.
-También tu.
-Vayamos a casa.
No me moví.
-¿Nadie va a herirte? ¿como puedes encerrar ese circulo?- me levanto el mentón para verme a los ojos y limpio la lluvia de mis cachetes.
-Tu soulfinder es un genio, ¿no te lo dijo Rukia? puedo encerrar círculos mientras duermo.
Suspire. El no iba a revelarme el plan, probablemente no podía, como iba el a traicionar a su familia con lo que yo conocía de su carácter. Le arremangue las mangas; tengo que tener fe en que el sera lo suficientemente inteligente para sacarnos a ambos de este embrollo. Aun así no podía olvidar que lo que su propio padre dijo: la decisión de Toshiro de estar junto a mi lo había convertido en una amenaza latente. Incluso los genios pueden equivocarse. He ahi la desafortunada decisión de estilista de Einstein. Pero ¿que podía hacer yo? ya me encontraba atrapada en este viaje ahora.
-Ok.
El levanto una ceja.
-¿Ok que?
-Vayamos a casa- lo empuje por la espalda -rápido. Me muero de frió.
El observo el trafico y levanto una mano.
-¡No otro taxi!- ladre mientras se estacionaba uno en la acera- tenemos boletos de tren.
-Tenemos boletos y si tu crees que yo te voy a llevar bajo tierra con tu ropa húmeda así todos los ebrios puedan observarte, entonces estas muy equivocada.
Oh. Me cruze de brazos.
-Buen punto. El taxi es una gran idea.
Frio, escalofríos, pero de alguna forma purgada por el tormentoso encuentro en el terraplén, me hundí en el asiento trasero, rodeada con los brazos de Toshiro así pude descansar sobre su pecho. Finalmente comenzaba a creer que el no pensaba dejarme ir jamas, incluso si significa sucumbir ante la oscuridad.
A la mañana siguiente, Masaki y Rukia insistieron en llevarme de compras para conseguir algo de ropa. Mis jeans húmedos necesitaban dar vueltas en la maquina y ninguna de ellas tenían trusas que me quedaran, ambas eran un poco mas pequeñas. Me conforme con un par de pantalones prestados de Rukia; no era mi hora mas fina pues terminaron quedando sobre mis tobillos. A sugerencia mia, fuimos al nuevo centro comercial cerca de San Paul, los chicos no estaban invitados, para disfrutar de una seria terapia de venta al por menor. Toshiro me dio cien pavos para gastar, diciendo que podría pagarle eventualmente, pero solo en el sentido legal. El no había olvidado que admití que disfrutaba mi trabajo y que era evidente que aun me reconfortaba. Apunte hacia la bolsa que contenía las nuevas notas nitidas en mi mochila, maravillada por el hecho de llevar tanto conmigo y poder gastarlo.
Adentrándonos en el centro de la tienda, pronto encontramos una boutique que nos gusto a todas. Yo escanee por los precios mas bajos en jeans, esperando encontrar algo que me quedara. Jamas hubiera pensado en pedirlo, pero tan pronto como la madre de Toshiro vio que me favorecía cierto par, demando ver mas tallas en los pantalones que había pedido.
Esto hizo que Rukia y yo nos riéramos; inmaduro ya lo se, pero Rukia sabia exactamente de donde venia, habiendo sufrido en los Estados Unidos por su ingles britanico.
Encontramos el tamaño ideal, Rukia cogio una blusa para hacerme compañia en el probador.
Me retorcí en los jeans grises y salí para mirarme en el espejo grande en el corredor.
-¿Y tu que crees?
Rukia admiraba su blusa.
-Esto fue un impulso, pero creo que me la llevo.
Le quedaba bien, un turquesa brillante que hacia brillar sus ojos.
-Llévatelo.
Ella cuestiono mi selección.
-Luce bien. Eres muy delgada y lucen tus piernas.
Me di la media vuelta y mire la etiqueta.
-Sabes, nunca compre un par antes.
Rukia comenzó a desabotonar la blusa.
-¿Jamas has tenido jeans grises? son muy útiles, quedan casi con cualquier cosa.
-No, quiero decir, jamas he comprado nada de una tienda.
Eso la detuvo en seco.
-¿Que, nunca?
-Cuando no tienes nada de dinero propio y puedes congelar al staff y no notan que te vas, ¿que mas puedes hacer?- desaparecí dentro del cubículo y empecé a quitarme los jeans. Si espiaba por el bordillo podia ver a Rukia conmocionada frente al espejo.
-Pero…- Rukia sacudió su cabeza.
-Si, se que es injusto para todos los demás compradores. Ladrones de tiendas como yo somos escoria. Lógicamente, se que eso es egoísta, todos los demás pagan, pero yo jamas lo hice. La adrenalina es demasiado adictiva- ahora en verdad la estaba sorprendiendo. Tal vez había una cosa llamada demasiada información, cuando tratas de hacer un amigo.
-Espero que no tengas que robar nada de nuevo. Lo siento, Karin, pero ese estilo de vida apesta.
-Si, pero es todo lo que tengo.
-Tenias, querras decir- Rukia sonrio- no creo que necesites preocuparte por el dinero despues de esto.
Di un paso hacia atrás con mis shorts prestados y sali con los jeans sobre mi brazo.
-Por supuesto que me preocupare por el dinero. No tengo nada y no quiero vivir a expensas de los Kurosaki.
Ella me miro a través de sus pestañas y se agacho para amarrarse sus zapatos de deporte.
-¿No lo sabes entonces?
-Obviamente no- pase mis manos por mi pelo, intentando tener un look medio decente.
-Toshiro es obscenamente rico.
-¿Querrás decir los Kurosaki lo son?
Ella sacudió su cabeza.
-No, solo Toshiro.
-¿Como es eso?
Rukia rejunto la blusa.
-¿Ya captaste que el es inteligente?
-Si, es difícil de pasar por alto.
-El invento un sistema de seguridad para iphone, surgio del trabajo que el estaba haciendo para la red. Las personas de Apple lo compraron; es peculiar y hace la protección de información divertida, así que ahora tiene un gran nido para su universidad y se ha convertido en consultor informal para ellos. El quería compartir el dinero con el resto de la familia, pero todos le dijeron que se perdiera. Asi que es de el. El lo detesta. Lo molestan por que gasta el dinero como un perro bebiendo agua en una fuente- ella fingió un estremecimiento -¡Brr, ahí van otros mil dolares!
-Es un lindo problema.
Ella sonrió.
-Lo se. Espero que el este aliviado de tener a alguien con quien compartirlo. Prepárate para bañarte en dolares. Espero que te haga sentir menos culpable sobre comprarte un par de jeans a costa suya.
Colgué los pantalones de vuelta en el perchero.
-Le pagare. No soy una... tu sabes… una caza fortunas, el termino que se use.
-Jamas creímos que lo fueras.
A este punto, Masaki apareció en el probador con un bulto de ropa bajo el brazo.
-Queridas, tengo algo para ustedes. ¡No lo pude resistir!
Para mi sorpresa, Rukia se puso pálida.
-Oh, no- me soltó.
-Mi Toshiro les comprara los jeans, pero yo les comprare estos lindos vestidos- ella puso sus manos en su pecho- jamas he tenido hijas, ustedes son mis niñas.
-Em... gracias- le dije, sintiéndome avergonzada por su entusiasmo de inundarnos con su instinto maternal.
Me pellizco el cachete.
-Después de siete chicos, ustedes me hacen un favor. Pónganselos ¡pruébenselos!- y ahora me enfocaba en las ropas que ella se trajo consigo.
Ah.
Rukia sonrió dulcemente a Masaki.
-¿Por que no esperas afuera mientras nosotras nos cambiamos asi podremos sorprenderte por completo?
Masaki parecía dudar.
-¿Y además puedes encontrar algo para ti?- Rukia continuo.
El rostro de Masaki brillo.
-¡Tienes razón! debo de buscar algo verde- ella se fue apurada en un batir de la cortina, llevándose con sigo su intrépida energía de vuelta a la tienda.
-Wow- gimió Rukia -¿que te ha escogido esta vez?- ella dejo caer la ropa y levanto un vestido rosa de olanes -los tuyos o los mios, ¿tu que crees?- y se trago una risa histérica.
-¿Quien... que?- me rasque la cabeza, preguntándome como Masaki se las arreglo para encontrar algo tan horrible. Lucia como una combinación del disfraz de la dama de honor y la clase de cosa que usarías para una fiesta. Cuando tenias cinco -¿tu crees que esto sea irónico?
Rukia frunció el seño.
-¿En esta boutique? si. Tal vez con accesorios podría funcionar. Pero no en mi. Kate Moss, quien podría salirse con la suya con esto pero, luce simplemente dulce para los 8 años. Déjame decírtelo, creo, que hasta donde le concierne a Masaki, no hay nada irónico en esto. Ella siempre quiso que cada chica vistiera como princesa de Disney. Yo solo suelo ir a comprar con ella cuando tengo a mi mama para protegerme. Ella es buena para alejar a Masaki de las malas elecciones.
Sacudí cautelosamente el polvo de la version azul del mismo vestido.
-¿Entonces que hacemos?
Rukia se paro detrás de la cortina y comenzó a meterse en el rosa, sabiendo por mi expresión que ni siquiera consideraría intentarlo.
-Bien, también podemos ofender a alguien que solo quiere complacernos, o podemos aguantarlo y sufrir.
Resignada, me quite mi top.
-Soy buena en ello.
Perdida en el vestido, Rukia comenzó a reir.
-De hecho, Karin, he tenido una idea fabulosa. Quedemosnos estos y probémoslos en nuestros chicos, hay que ver como reaccionan. Los pondremos en un buen entredicho: nosotras en la ropa seleccionada por su madre. Ellos morirán simplemente tratando de no ofender a nadie.
-¿Estas segura?
-Si, lo estoy.
Acabábamos de terminar de vestirnos cuando nos dimos la vuelta Masaki había vuelto, con sus manos vacías en esta ocasión. Se llevo las manos a la boca.
-Oh Dios mio, ¡ambas lucen preciosas!
Lucíamos como rechazadas de las audiciones para The Sound of Music.
-Tendré que comprarlos, ¡estos están hechos para ustedes!- Masaki meneo su tarjeta de crédito alrededor como una barita -es una pena que no tuvieran un verde para mi. Pero que va, es un estilo para chicas jóvenes. Luciría como una tonta.
¿Y nosotras no?
-Masaki, Karin quiere preguntarte si podemos llevárnoslos puestos, viendo como mis pantalones no le quedan muy bien de cualquier forma- Rukia me golpeo con el codo mientras intentaba abrir la boca para protestar.
-¡Por supuesto! solo denme las etiquetas y los nuevos pantalones y yo pagare por todo. Tendremos que conseguirte zapatos que hagan juego con el vestido antes de que vayan a casa.
Ella se había ido antes de que yo pudiera darle el dinero que Toshiro me había dado.
Rukia comenzó a levantar su ropa vieja.
-Gracias a Dios todos mis viejos amigos viven en el oeste de Londres.
-¿No es esto una broma un poco cara?
Rukia sonrió.
-No. No íbamos a salir de aquí sin un vestido cuestionable de una forma u otra. De esta forma podremos divertirnos con ellos. Además, las princesas de Disney te quedan muy bien.
Le lance sus pantalones prestados.
Mientras llegábamos al apartamento, Rukia me detuvo y cerro los ojos.
-Solo preparo el camino- me explico -quiero a Toshiro e Ichigo por su cuenta.
Masaki se embarco a la cocina, con los mejores deseos para que los Kurosaki se reunieran aquí, llenándolos con las historias de nuestras aventuras de compras. El mensaje telepático fue enviado a Ichigo y Toshiro al vestibulo. Podía verlos en el reflejo de la ventana opuesta de la puerta, ambos nos quedábamos en el sofá preguntándonos que queríamos. Rukia me frunción el seño y me tomo por la cintura.
-Juega serio. Eso lo hace mas difícil para ellos- me susurro.
Entonces ya estábamos en la habitación.
-Hola, querido. Nos las pasamos genial comprando con tu madre- Rukia soltó mi mano y planto un beso en el mentón de Ichigo. Ella se cruzo de brazos y solto.-¿que te parece?-
Sonreí tímidamente a Toshiro.
-Tu mama insistió en comprarlos para nosotras. Es mi primer vestido-
buena esa. La voz de Rukia sonó ligeramente en mi cabeza; no algo invasivo sino un visitante bienvenido.
Yo le fruncí el ceño y mire hacia abajo al material brillante.
-No estaba segura, pero creo que me queda bien. Con los zapatos correctos y todo- mostrándole las protuberancias azules nuevas-quería que me vieras, ya sabes, linda.
Toshiro suspiro. Sentí un poco de pena por el.
-Um...Karin, no se que decir…
Deje que mi expresión brillante apareciera.
-Tu... ¿tu crees que luzco horrible en el?- mi voz sonó en un rose convincente de estrés leve.
El puso sus manos en mis hombros.
-No, luces genial. Siempre luces genial, no importa lo que uses.
Ichigo se rio.
-Ouch. Movimiento equivocado.
-¿Quieres decir que no luzco nada diferente a lo normal en esto?- le pregunte con mirada retadora.
-Si, quiero decir, no, luce adorable en ti. Por su puesto que si- Toshiro amenazo con la mirada su hermano que reía de su patético intento de ser educado.
Escanee rápidamente los patrones mentales de Toshiro viendo un frenético remolino de pensamientos mientras se esforzaba por encontrar que era lo correcto para decir. El pensaba que el vestido era perfectamente horrible.
Rukia volvió la atención hacia ella.
-Entonces, Ichigo, ¿no es este un traje fabuloso?
-Ciertamente lo es, bebe- le respondió con un gesto serio.
-Bien, porque compre otros cinco exactamente iguales a este.
El la levanto y le dio vueltas.
-Tu, horrible intento de hada. Si en verdad tienes mas de estos desastres de la moda en tu bolsa, te colgare en la punta del árbol de navidad en diciembre.
Ella le toco la nariz, con los pies aun suspendidos sobre el piso.
-¿No bromeabas?
El beso su frente.
-Ni por un segundo. Conozco a mi madre. No te conozco Karin, te daré el beneficio de la duda.
Toshiro lucia reflexivo.
-¿Que esta sucediendo?
-Las chicas te tomaron el pelo, hermanito, acostúmbrate.
-Quieres decir, ¿que esto es una broma?- el exhaló con alivio -Gracias a Dios- el junto su cabeza junto a la mia -luces como si debieras estar en un bizcocho pequeño con un paraguas.
-Gracias, señor amable.
Grimmjow eligió ese momento para merodear en la habitación. Viendo a Rukia y a mi en los brazos de sus hermanos, su cara lucia golpeada por un segundo, entonces sonrió, recobrando su usual buen humor.
-Ambas lucen horrible- dijo ligeramente, retrocediendo- siento la interrupción.
Rukia empujo a Ichigo.
-Grimmjow, no te vayas por nosotros. Solo bromeábamos un poco.
-Esta bien, sigan bromeando- el regreso a la cocina y cerro la puerta.
-Demonios- dijo ella.
Ichigo le toco el brazo.
-Estara bien. Shiro, ¿como va el localizador Savant? aun tenemos cinco hermanos que emparejar.
-Trabajo en ello- soltó Toshiro -casi termino el encriptado del programa. Díganme que tienen algo mas que usar.
Yo asentí con la cabeza.
-Si. Ya volvemos.
-Salvado por los pelos, hermano mio, salvado por los pelos- escuche a Ichigo decirle a Toshiro mientras nos íbamos.
