Finalmente me dejaron sola en mi pequeño piso mientras la información sobre la red Savant era corroborada, Toshiro y yo nos manteníamos incómodamente divididos por la envergadura en el cuarto.
Me cruce de brazos, tratando de no soltar un aullido furibundo.
-No puedo creer que te vendieras.
Toshiro me quito los ojos de encima y escaneo el cuarto.
-Lindo
-Sé que no lo es.
El debió de haber notado la ausencia de fotos u cualquier otra decoración. Todo lo que yo tenía era una almohada, una bolsa de dormir, toalla y una larga bolsa con el "resto" de mis cosas. Un par de zapatos estaba esparcido bajo mi cama. El piso estaba cubierto de un color limón marrón desgastado, y una colcha vieja usada como cortina. Al menos el cuarto olía a limpio, a diferencia de muchos otros. Me había asegurado de limpiar todo de arriba a abajo antes de desempacar.
-Esto me hace sentir poco humilde; tienes menos cosas en tu hogar eventual que las que yo llevo en mi maletín cuando viajo por un fin de semana.
Toshiro levanto mi cepillo del pelo y lo puso sobre el alfeizar de la ventana.
-Toshiro, por favor...
No podía mantener una pequeña charla cuando él había hecho algo tan terrible. Me lo tendría que explicar o me volveré loca.
El abrió sus brazos, invitándome a acercarme. Yo me mantuve en mi lado del cuarto. Sería más fácil, quizás, caer en el patrón de dejarlo dirigirme a través de esto como una especie de niño atado en el asiento trasero mientras el conducía, pero no podría vivir conmigo misma si así lo hiciera. Simplemente no está en mí.
Reposó las manos en la cadera.
-Ok, mira, siento la forma en la que te trate antes. Entendí el mensaje de que al vidente no le gusta ver a la gente, especialmente mujeres, expresando sus puntos de vista. Pensé que si le daba la impresión de que me habías transferido su lealtad, el estaría bien siempre y cuando yo me mantuviera en su equipo.
-¿Así que ahora estas en su equipo?
Toshiro se encogió de hombros.
-Así parece. Por el momento. Pero solo hay un equipo que importa: tú y yo.
-Pero que... ¿cómo estas...?. Me pase los dedos entre mi pelo y me rasque con frustración -no has desertado de verdad, ¿o sí?
-Sí, lo hice- Se sentó en el borde de mi cama.
-No, no lo hiciste.
-No tenía opción. No podría mantenerte segura de otro modo.
-Eso no tiene sentido. ¡Tu no quieres caminar hacia el lado oscuro con ellos más que el tener una lobotomía!
Y tuvo las agallas de reírse.
-Linda imagen. Ven y acuéstate conmigo. No hay nada más que podamos hacer hasta ser convocados.
-¿Es que no puedes entender? No quiero estar involucrada contigo si eres igual que ellos- Fue el peor insulto que se me ocurrió.
-Y... Y no me lo creo de cualquier forma. Me estas mintiendo.
-Se te está olvidando el punto más esencial Karin.
-¿Lo hago?
-Solo te he pedido una cosa. Dime cual fue.
-Que... que confiara en ti.
-Exacto. Así que solo acércate y dame un abrazo. Lo necesito incluso si tu no.
¿Él era malo o bueno? no pude decidir si él estaba mintiendo o si había hecho una opción desastrosa, pero cualquiera fuese la verdad, estirado en mi cama el definitivamente era una tentación. Se había quitado los anteojos, dejando de alguna forma su cara más abierta a atacar. Si lo rechazaba ahora sabía que le haría daño.
-Ok. Solo un pequeño abrazo.
Me quite los zapatos y me le uní, yaciendo junto a él. El paso su brazo bajo mi cuello y me acerco hacia él. Deje mi mano reposar en su pecho.
-Me nalgueaste.
Él se volteó para frotar la parte ofendida.
-Sí, lo siento, pero estaba demostrando un punto.
-¿A mí o a ellos?
-¿Ambas son respuestas equivocadas?
Le toque el estómago.
-Hey, ¡no me culpes! Estaba actuando como mis hermanos lo hacen en sus momentos más desagradables. Son buenos maestros.
-¿Así que fue un acto?
-Karin, vamos: ¿No me conoces aunque sea un poco? ¿Soy la clase de chico que va por ahí tratando a mi chica como una bebe tonta?
-No lo sé. ¿Lo eres?
Me hizo cosquillas como reprimenda.
-Solo cuando dices cosas estúpidas como esas.
Le reproche con un golpe.
-No, no creo que normalmente hagas cosas como esas, pero no estas actuando normal. Me estoy confundiendo.
-Lo se, cariño.
-¿De verdad crees que vamos a estar bien?
-Sí, de verdad lo creo.
-¿Estas un cien por ciento seguro?
El hizo una mueca.
-Yo no diría eso. Si soy honesto, creo que más bien es un cincuenta por ciento. Papa tenía razón, estoy corriendo demasiados riesgos. Confió en que demasiadas personas harán su parte bien y mucho podría salir mal.
Eso no suena bien.
-¿Incluso yo?
-Es ahí donde viene la confianza.
-No te seguiré al lado oscuro, si es ahí hacia dónde vas.
-Cariño, tú ya estás ahí. Y todo esto se trata de sacarte de aquí.
Eso lo hacía sonar como un bombero que se metió en la construcción en llamas para sacar una víctima solo para morir en la llamarada.
-¿Entonces como piensas lograrlo?
El me acaricio la mejilla con un dedo.
-Me convertí en criminal, ¿Recuerdas? Te robare, por supuesto.
-¿Lo harás?
-Uh-huh. Pero primero te robare un beso.
El levanto su codo así nuestros labios pudieron encontrarse en un suave toque. Se tomó su tiempo, permitiéndonos a ambos relajarnos y disfrutar el momento de intimidad que robamos. Había algo incluso más poderoso sobre mantenernos a cada uno de esta forma, acostados, con las piernas enlazadas, con su cuerpo tallándose contra el mío así que me sentía completamente envuelta en su calor. Había estado tan ansiosa de que alguien me tocara de forma tan amorosa que estaba abrumada.
Se alejó y me sonrió.
-¿De verdad detienes el tiempo, verdad?
-No lo estaba usando contigo, lo prometo.
No iba a admitir mi intento fallido de congelarnos anteriormente.
-Lo sé; me refería al efecto que tienes en mí. Besarte se ha convertido en mi ocupación favorita.
Le regrese la sonrisa.
-¿Mejor que estudiar geo-loquesea?
-Oh sii, bebe, ¡mejor creértelo!
Nos reímos juntos con el poder en su absurdo acento estilo Austin powers.
-Te amo, Shiro.
Lo dije antes que pudiera sentirme a mi misma. Muy tarde para retractarme.
-Digo, no espero que me respondas lo mismo o algo así- Idiota -Umm... lo siento.
Sus ojos brillaban.
-Por favor, no te disculpes. Solo siento que hayas sido la primera en decirlo. Yo esperaba el momento indicado para decirlo.
Traté de alejarme de él. El simplemente me estaba haciendo eco porque él era incurablemente educado.
-De verdad, no hay necesidad.
Él no me dejaba ceder.
-Claro que la hay. Eres buena para mí. Creo que nuestro creador fue muy listo pensando en este negocio de los soulfinders, no nos juntó con lo que queríamos si no con lo que necesitábamos.
Deje pasar la sorprendente admisión de que este geniecillo creía en Dios, no es algo que me permito hacer a mí misma desde que era pequeña. La vida siempre me pareció mucho más como una broma cruel para este benevolente creador.
-¿Entonces qué es lo que quieres?
Se recostó de nuevo a mi lado.
-Pensé que quería alguien como yo, era justamente egoísta en mis decisiones: una chica universitaria, material americano para reina de la graduación, alguien que le guste el tenis y los libros
-¿Puedo ser lo de los libros, pero el tenis?- solté un bufido.
-Pero yo juego pesado. Tendré que enseñarte.
Sus dedos me acariciaron gentilmente en la curva de mi cintura y la cadera.
-Supongo que debo advertirte: Ichigo lo ve como otra señal de mi falta de machismo.
-¿Cómo?
-Porque los jugadores visten de blanco, no necesitan un casco y no pueden tirar al otro jugador por el suelo.
-Ya veo. Muy sospechoso... Así que, ¿Que descubriste que necesita tu soulfinder si no es la reina del baile?
Guardo silencio por un momento, haciéndome creer que lo estaba repensando. Casi puedo ver a la chica perfecta; ella luce como Mo-ruka; fragante, con el aire de una mujer bien perfumada, mientras pasa por el prado lleno de flores. Si viniera con una advertencia, estaría en el portón como el sex-appeal de una navidad indigente.
-¿Toshiro?- Le di golpecitos en el pecho: era mejor escuchar la respuesta aun siendo malas noticias, que quedarme con la duda.
Él sonrió.
–Humildad, eso es lo que yo necesito. Alguien que me retara sobre lo que significa ser inteligente. Alguien quien probaría mi control. Pensaba que quería ir por la vida con toda la calma y ecuanimidad; ahora me doy cuenta que necesito fuego o jamás sentiré las chispas. Creo, y odio admitirlo, pero estaba en peligro de volverme soso. Usaría cardiganes antes de tener treinta si no hubieras aparecido.
Sonreí al evocar esa imagen. Tal ves los cardiganes no eran tan malos si no usaba ropa interior y yo tuviera el honor de desbotonarlo.
-Pero no estoy en tu liga, Shiro. Jamas he ido a la escuela.
-Eres lista a tu manera.
-Hay demasiadas lagunas sobre lo que se. Soy como el queso suizo.
-Aún así, me doy cuenta cuando te aferras a tu forma cuando discutes conmigo; estoy acostumbrado a personas plegables porque piensan que yo se mas que ellos.
-Probablemente lo haces.
-En realidad no. El aprendizaje es fácil. Conozco los hechos y supongo, pero no las cosas verdaderas. A diferencia de ti.
Senti un poco de orgullo de mi misma, posiblemente por primera vez. ¿El piensa que yo se mas de la vida de lo que el sabe?
-Y eres todas las cosas que dije que eras: protectora, cariñosa, determinada a ver por los demás antes que tú. Me impresiona tu desinterés, incluso más ahora que he conocido a las personas con las que vives. Eres mucha mejor persona de lo que yo soy.
-Basura.
Cubrió mi mano con la suya así ambas manos yacían sobre su corazón.
Hablo en serio.
-Soy una ladrona. Me gusta serlo.
-Yo también lo seria si hubiese nacido en esta vida. Además, entiendo el placer que te da el ser bueno en algo. Para mí, es el romper una formula; para ti, es salirte con la tuya. ¿Por qué no encontramos algo más que te dé el mismo gusto sin la posibilidad de terminar en la cárcel?
Besarle funcionaria, pero no podía dejarle tener esa ilusión. Todos mis pecados burbujeaban incluso antes que pudiera confesarlos.
Herí a un amigo. Nnoitra tomo diez años de su vida porque no hable a tiempo.
Me acaricio el cuello de modo consolador.
-No es tu culpa. Culpa a los que lo hicieron. Me gustaría conocer a tu amigo. ¿Cuál es su nombre de nuevo?
-Jinta.
Trace un círculo sobre su pecho con un dedo.
-Me gustaría que lo conocieras, pero es el único que se mantiene lejos de los demás.
-Ok. Lo encontraremos después si tú piensas que es seguro.
-Nada es seguro aquí.
-Menos arriesgado entonces.
-Sí, de eso se trata.
-Solo una cosa, Karin.
-¿Hmmm?
-No voy a jalar ningún interruptor que el vidente haya puesto en tu mente, así que no hagas nada que produzca el mismo resultado. Si voy a sacrificar una zarpa o dos para mantenerte a salvo, no quiero que vayas por ahi perdiendo a mi reina.
La manera en que describía esto, como una jugaba peligrosa de ajedrez, no me hacía más feliz, las apuestas son mucho más altas que un apretón de manos para el ganador.
-¿Sabes cómo se siente esto para mí, Shiro?- El sacudió su cabeza -Cómo si estuviera ciega y caminando por un puente de cuerdas. No sé si hayas puesto una red abajo o si me espera un río lleno de cocodrilos.
Me beso la frente.
-Amo la manera en la que piensas. Tienes la más maravillosa chispa de imaginación, más entretenido que mi enfoque bastante literal de la vida.
Él había evadido la respuesta.
-¿Así que de que se trata? ¿Red o cocodrilos?
-¿Tú que crees?
-Yo pienso que tú crees que hay una red, pero tal vez no estés viendo la imagen completa. ¿No te advirtieron ambos, Byakuya y tu padre?
Me acaricio el brazo.
-Lo ves, ¿No te dije que eras lista?
-Básicamente, me estas pidiendo que camine a ciegas- con una distinta posibilidad de que mi guía tampoco pueda ver el peligro. No lo sabré hasta que sea demasiado tarde.
Él lo pensó por unos instantes.
-De eso se trata. Por otra parte, tal vez te gustaría considerar que los otros chicos también pueden ir a busca-tientas para algunas cosas al menos.
-Eso espero.
-Yo lo sé
Ambos enmarañados y descalzos, sentados de piernas cruzadas en la cama, terminamos un picnic de mi pequeño almacén de biscuits y agua cuando fuimos convocados. Era ya pasada la tarde y esperaba a uno de mis medios hermanos, pero fue Cirucci la que estaba en la puerta. Nos sonrió a ambos.
-¿Así que este es tu joven hombre, Karin?- Ella le dio una segunda mirada de pies a cabeza.
Toshiro me miro pidiendo una presentación.
-Ella es Cirucci, Shiro. Ella es la experta telepata del vidente- Esperé que eso fuera una advertencia suficiente.
-Gusto en conocerte- Toshiro dijo educadamente, levantándose y ofreciéndole la mano.
Cirucci lo saludo brevemente.
-Escuche tu voz hace unos pocos días; gusto en conocerte en carne y hueso, Toshiro. Ambos son requeridos. Síganme.
Me puse los zapatos y pase el cepillo por mi cabello. Toshiro se metió en su camisa y se puso los lentes. Estábamos lo más listos que podíamos para la situación.
-Confía en mí- me susurro mientras dejábamos el cuarto.
Mientras caminábamos al apartamento del vidente, podía ver que Toshiro había cambiado. Parecía más alto, su caminar se volvió más como un pavoneo, y se adelantó a mí, así que yo venía caminando varios pasos por detrás. El paso primero por la puerta.
-Toshiro, querido niño, siento mis sospechas previas- El vidente no se levantó pero le señalo para que compartiera un lugar en el sofá junto a él. Nnoitra y Zommari escanearon a mi soulfinder desde su rincón en la gran sala.
–Tu información ha sido corroborada en todos los respectos. Mis colegas están muy encantados con los detalles que pude pasarles.
-¿Ya se los has enviado?- Toshiro frunció el ceño -Pero te dije que no los copiaras fuera de la memoria USB.
El vidente ondeo la mano.
-Tu información no nos es de mucho uso si no podemos diseminarla, ¿O sí? gracias a ti, la Red Savant será segregada parte por parte. Lentamente, pero por supuesto no queremos que sospechen que la información es tomada de ellos. Y nadie dañara a tus personas, eso va implícito.
Porque el vidente necesitaba a los Kurosaki para que lo mantuvieran informado. No tenía ilusiones de que nos estuvieran ofreciendo esta concesión por razones humanitarias. Era más devastante el darme cuenta que la información había sido facilitada por mí; Toshiro había hecho exactamente lo que había dicho que haría; traicionar a su familia y amigos. Sentí el dolor como una explosión en el estómago. De alguna forma esperaba un milagro. No podía soportar pensar que su apego por mi había vuelto a Rukia y sus hermanos peones que estaba preparado para sacrificar.
Toshiro me trono los dedos.
-Ey, Karin, ven aquí.
-¿Qué?- Puse mis manos en la cintura y me le quede viendo. Pensando que se estaba llevando su rol demasiado lejos.
-Lo estás pensando mucho. El señor vidente dice que estoy dentro, así que ven y pon tu trasero donde pueda verlo- Se dirigió hacia el vidente -Aún no entiende el programa, las cosas están cambiando muy rápido para su pequeño cerebro. Quiero mantenerla cerca.
Mientras yo quería darle un puño a su inflado ego, recordé que me pidió que confiara en el. Yo era la única amiga que le quedaba si cortaba los lazos con todos los demás por mí.
Torpemente intente alejar mi furia, me senté en el sofá tan lejos de el como la almohada me lo permitía. El no estaba teniendo nada en esto. Enredando un brazo en mi cintura, me levanto para sentarme en sus piernas, con la palma posada posesivamente sobre mi estómago.
El vidente le hizo un gesto a uno de sus acompañantes para que nos sirvieran un coctel con champaña. Le ofreció una copa a Toshiro, pero no a mí. No tenía otro rol en esta conversación que ser el de un sillón.
-Ahora, hijo, el siguiente paso será que te encuentres con nuestros colegas esta tarde. Tienen una proposición para nosotros.
-¿Qué clase de proposición?- pregunto Toshiro, apretándome mientras a mí me estremecía el uso de la palabra "hijo". Nadie dice "hijo" a menos que logres algo como "muy bien hijo"; no al menos que logres un gran punto a su audiencia.
-Oportunidades de negocios para nosotros. El señor Nueva York quiere discutir contigo para que estés de lleno en la organización pues pasaras la mayor parte del tiempo en los estados, pero te presionare para que te mantengas en mi libros, pues ahora que eres el soulfinder de mi hija.
Eres uno de la familia.
¿Así que van a reñir sobre la fuente interna? todo lo que los pusiera acorralados eran buenas señales. Recordando al señor nueva york, esperaba del no rendirse sin dar pelea.
-¿Y tú querrás venir y visitarla frecuentemente, o no?- continuó el vidente, sorbiendo su bebida- ¿A ver como se la está pasando aquí?
Toshiro apretó con los brazos el sofá, dejándome precariamente sobre su regazo.
-Escuchare todo lo que tengas que decir esta noche, pero creo que necesitas entender de que no hay forma en la que deje a Karin atrás. ¿No es así, Karin?
¿Que se supone que debía decir? sí, señor; no, señor; ¿tres bolsas llenas, señor? solo podía aguantar un poco más antes de que tuviera que espetar.
-Eso es correcto, Toshiro; me quedo contigo.
-Mira- Toshiro sonrió al vidente como diciéndole, "¿Que se le puede hacer? la pequeña mujer no puede vivir sin él" -Arreglaremos eso después.
El vidente no está dispuesto a rendirse así tan fácil. Se debe de haber dado cuenta que una vez que Toshiro me aleje, su control sobre ambos será inmensurablemente débil.
-Por ahora necesitamos discutir de negocios. Karin, ve y arréglate para la reunión mientras tu soulfinder y yo discutimos los términos.
Mentalmente levantándole un dedo, me levante.
-¿Puedo usar algo del guardarropas de la comunidad de nuevo?
-Por supuesto. Y busca algo apropiado para Toshiro mientras estas ahí. Hay una chaqueta blanca que puede servir.
Por el rabillo de mi ojo, capte a Nnoitra y Zommari intercambiando miradas. Ningún hombre había sido permitido de usar lo que había sido reconocido como el color del viente.
-Ok. Hasta pronto.
Toshiro me dio una breve palmada, actuando como si incluso se hubiera olvidado de mí incluso antes de que yo dejara la habitación. Me sentí tentada a sacarle la lengua a espaldas del vidente, pero no podía arriesgarme a que nadie notara mi pequeña rebelión mientras Toshiro trabajaba tan duro para proyectar la imagen de hombre mandón. Pero, en verdad, espero que él no este teniendo nuevas ideas; porque parece estarlo disfrutando demasiado para mi gusto.
