Me perdí a mi misma en el negocio de buscar a través de las prendas guardadas por el vidente. Algunos de los vestidos hacían que la elección de Masaki luciera retraída. Nunca había visto tanta diamantina y lentejuelas en una dama extravagante. Finalmente, encontré un vestido con el que podría vivir; una suave gasa de albaricoque sobre una hoja de satén. Tenía un escote halter clásico, que se reunía bajo el busto y a continuación fluía para terminar justo debajo de mis rodillas. Mirándome al espejo, decidí que el color resaltaba mi tono de piel y que los pequeños tacones me hacían lucir mis piernas, haciéndolas lucir más atractivas de lo que normalmente parecen en mis horribles tenis. Le añadí al atuendo otro collar de diamantes, este era más delicado, con piedras en forma de flores acomodadas de tal forma que pareciera que tuviera una cadena invaluable alrededor de mi cuello.
Para Toshiro, encontré una chaqueta blanca y trusas negras diseñadas por Paul Smith, o al menos una muy excelente imitación, nunca puedes saberlo en el depósito del vidente. Aun no sabía exactamente cuál era la talla de Toshiro así que trate de medirme a mí misma y sacar cuentas relacionandolo con mi cuerpo.
-No creo que te queden.
Deje los trusas en la alfombra. Nnoitra había entrado silenciosamente detrás de mí y estaba observándome en el espejo, con sus ojos fríos y con aborrecimiento. Él se rasco el puente de su prominente nariz, luchando por contener su temperamento.
-Ohm no lo sé: supongo que un esmoquin quedaría perfecto con mi look- Lo levante en su acolchado colgador para la inspección -El blanco jamás ha sido mi color antes, pero ahora... bueno, tal vez he cambiado de opinión.
Avanzó sin problemas y me lo quito de las manos y lo colgó de vuelta donde lo había tomado yo.
-Solo porque estas emparejada con el ultimo juguete del vidente, no pienses que signifique que vas a dirigir la operación cuando él se retire.
Como si quisiera tener un rol en este mezquino reino.
-Esas no son mis ambiciones, Nnoitra; esas son las tuyas.
Levante las trusas y las devolví a la silla.
-Yo solo quiero ser feliz y vivir en algún lugar sin tener miedo.
Mis movimientos movieron mi joyería hacia adelante, y el brillo capto su mirada. El levanto el collar de diamantes y lo dejo caer.
-No hay lugar alguno afuera para ti y para mí, Karin, no con nuestros dones. Para el resto del mundo somos monstruos y tú puedes correr al circo u obedecer las órdenes del jefe de pista.
-Creo que te equivocas- Dije calmada, rehusándome a retroceder como el esperaba -Hay savants que viven vidas normales. Y no tiene por qué ser así.
Sus labios se juntaron a modo de burla.
-¿Lo dice quién? ¿Tu precioso soulfinder? míralo a el: ¿Él fue rápido vendiendo a su propia familia, o no? al menos aquí en la comunidad somos leales los unos con los otros. Le escupo a él y a lo que él llama una vida normal y todo lo que signifique.
No pude encontrar un argumento contra eso, al menos no sin revelar mi esperanza que a pesar de todo Toshiro encontraría algún modo de evadir el daño a la red Savant. Era inquietante encontrarse con que Nnoitra en verdad creía en la comunidad y que era leal a ella a su propia forma. Pero tal vez podía entenderlo cuando me imaginaba a mí misma en sus zapatos: fue la única familia que cualquiera de nosotros haya conocido; ¿Que más tenía el a que aferrarse? estaba tan acostumbrada a temerle que había olvidado que él también era un adolescente víctima del vidente, solo que el trataba con la situación de forma muy diferente a la mía.
Me acaricie los brazos para calmar los nervios que ahora me enchinaban la piel.
-Aun así, no puedes negar que el vidente se ha estado llevando con Shiro. Tal vez haga mi vida aquí un poco mejor si el valora más a mi soulfinder.
Nnoitra me picaba con el dedo índice en el pecho enfatizando cada palabra.
-No tomaras mi lugar, Karin. Le he dado demasiado de mi vida a nuestro padre como para permitir que eso suceda ahora. Gaste años ganándome mi lugar; no dejare que una huesuda puta venga y tome todo.
Empuje su mano.
-Difícilmente podría ser una opción, ¿O si lo es? si el vidente quiere a Toshiro de su lado es su decisión.
-El vidente aun no confía lo suficiente para ello. Y él sabe exactamente qué tan suave eres, poco fiable cuando se trata de tomar decisiones difíciles. El aún nos necesitara a mí y a Zommari para el verdadero trabajo.
-Entonces no tienes motivos para temernos.
Nnoitra cerro la distancia entre nosotros y me tomo por los hombros, con los dedos presionando contra mi piel tanto que dejaba pequeñas marcas de medias lunas con sus uñas.
-Asegúrate de que así sea. Si tu soulfinder se mete en mi camino, lo enviare casi a la tumba. Tendrá cien años por supuesto, pero eso solo tomara unos minutos. No le gustara, pero yo disfrutare cada instante. Me reiré cuando te despidas con un beso de tu decrepito y sin dientes abuelo.
-Te odio- Le susurre, mirando directamente a las punteras de sus botas negras, plantadas en las puntillas de mis pequeños zapatos. No le deje ver el terror de imaginarme a Toshiro bajo el efecto de su don.
Escuchamos los pasos en el corredor. Él forzó mi cabeza contra sus hombros, con la mano apretando mi cabello dolorosamente, un remedo de abrazo fraternal.
-Me alegra te sientas así, Karin. Ahora ya sabemos dónde estamos parados, ¿o no crees?
No dije nada.
-¿No crees?- torció su mano, jalando las puntas de mi pelo.
-Sí, asentí.
-Karin, ¿Estas bien?- Toshiro había entrado justo al final de nuestro forcejeo.
Nnoitra me empujo con una mirada preventiva.
-Sí, ella está bien. Solo estábamos teniendo un poco de tiempo en calidad de hermanos, ¿No es así hermana?
Y asentí, acariciándome el cuero cabelludo.
-Entonces, los dejare para que se alisten. Saldremos en quince minutos, eso es lo que vine a decirte, Karin. Y le paso por un lado a Toshiro de manera apresurada con una sonrisa burlona en el rostro.
-¿De qué va todo esto?- Toshiro observaba a Nnoitra mientras este se iba.
-Lo usual. Amenazas, castigos, intimidación.
Me sobe los hombros, tratando de ganar el control sobre mis emociones. No podía permitirle a Nnoitra el reducirme a un tembloroso naufrago; él había hecho eso demasiadas veces en el pasado y tuve que encontrar la fuerza para encararlo.
-Solo prométeme que te mantendrás alejado de él. Él es muy poderoso.
-Seguro. No nos veo pasando el día de gracias con tu familia, cariño.
Toshiro se quitó la playera y se puso la camisa que había puesto en el colgador.
-Si ellos son mi familia. Aun seguiría esperando que mi mama tuviera otro novio- Le pase los trusas -No estoy segura de que esto te quede.
-Date la vuelta a menos que quieras tener una visión entera de mis shorts- Dijo embromado.
Sonreí lánguidamente y me ocupe a mi misma en una caja de corbatas tratando de encontrar una blanca para el.
-¿Alguna vez te dije lo linda que te ves? en verdad me gustas en ese color.
-Gracias.
-El collar es simplemente perfecto.
Él estaba tratando de animarme y estaba funcionando, como un pequeño rayo de sol después de la helada de Nnoitra. Le di la espalda, aferrándome a las corbatas.
-Avergonzada de toda la joyería robada, ¿huh?
-Rukia menciono que eras obscenamente rico.
Él se encogió de hombros.
-Vergonzoso pero cierto. Al menos no tendremos que preocuparnos de como pagaremos tus estudios. Yo te haré un préstamo.
Cerré mis ojos brevemente mientras este tentador sueño rondaba entre nosotros. No había cambiado mi sueño de que me iría con él por el simple hecho que no creía que fuera a suceder.
-Podría ir al colegio. Pero no tengo ninguna preparación.
Recogió mi pelo y planto un beso en la parte trasera de mi cuello.
-Primero, podrías conseguir tu certificado de primaria con unas tutorías intensivas de tu muy dotado maestro. Eso sería gratis pues el solo pediría besos como recompensa- El rozo con sus labios mis hombros, aminorando el dolor.
-¿Y supongo que el tutor que tienes en mente tiene alrededor de cincuenta, sobrepeso, con una peineta? Hmmm, si eso sería muy interesante.
Me castigó por mis provocaciones besando mi mentón.
-Él tiene casi los 18 y salió de la escuela con un promedio perfecto en todas las materias.
-Suena muy nerdo. No estoy segura de querer besarle.
-Tampoco yo. Y se dé hecho que amas a este particular estudiante.
-Pero él también tiene que ir a la escuela. No puede ir por ahí enseñándole a alguien que jamás ha tenido educación formal alguna.
Deslice mis brazos alrededor de él, acercándome para abrazarlo.
-Absolutamente será su placer. Y él te encontrara una escuela también, cercana a la suya. Así que mientras él esta fuera estudiando geo-loquesea, como el sujeto que de aquí en adelante podría ser conocido, también podrías tener tu propia vida.
-Hmmm, suena como un sueño hecho realidad.
-Solo retrocede y mírame hacerlo realidad.
-Pero tenemos el pequeño problema de la red Savant que él ha traicionado y la reunión con los criminales colaboradores del vidente con los que ha tratado.
-Karin...
Él me estaba pidiendo más de lo que cualquiera ha hecho.
Jamás he puesto mi fe en otra persona tan fácilmente.
Pero se trataba de Toshiro. Asentí y me encogí de hombros, tratando de emitir una sonrisa.
-Ok, fantástico, ahora gritemos a las multitudes con aire de elegancia.
Se rio entre dientes.
-¿Aire de elegancia?
-Si bueno, no estoy a mi nivel más alto de elocuencia en este momento.
-Sabes, creo que deberías de inscribirte en literatura en el colegio. ¿Cómo suena eso?
-¿Años de hacer nada más que leer libros? enlístame.
Me abrazó y respiro profundo.
-Mantén ese ánimo. Vayamos a enfrentar las consecuencias.
Había esperado que marcháramos directo a una reunión de negocios o una cena así como la última con la que nos encontramos con los contactos internacionales, pero la información que Toshiro había brindado los había puesto de humor para celebrar y comenzamos la tarde en un club privado de jazz en zoo. La delegación de la comunidad consistía en el vidente, Zommari y Nnoitra junto a Toshiro y a mí. Cirucci no estaba a la vista, pero eso no quería decir que no estuviera cerca donde hubiera monitores.
Todos los grandes savants podrían tener sus propios expertos en comunicaciones, serian estúpidos si no y nadie de ellos hasta ahora me había dado señales de serlo.
Nuestro taxi nos dejó en el pavimento en la calle Fritz frente a las puertas negras y con el interior iluminado. Una vez fue una casa del siglo 18, el interior había sido completamente destruido para excavar en los pilares y proveer un espacio cavernoso para el escenario de los músicos y con la audiencia sentada al rededor en pequeñas mesitas. Solo el arco de la ventana en forma de guillotina había sido dejado para mostrar los orígenes como una construcción mucho más grande. Las multitudes vestidas elegantemente salían y entraban atestiguando el hecho que era un lugar de moda en Londres, y se iba a convertir en un lugar mucho más de moda con una delegación de los señores del mundo de los savants en las premisas.
El vidente se cepillo una mota imaginaria de su solapa blanca.
-Esto es en tu honor- dijo con una fugaz sonrisa a Toshiro.
-Estoy impresionado.
Toshiro escaneo la calle ocupada de los prósperos bares y lugares.
-Siempre quise ir al The Knowledge, cualquier fanático del jazz lo tiene como número uno en su lista cuando visita Londres.
¿Cómo supiste que amaba la música?
El vidente comenzó a caminar.
-Te sorprendería saber lo que he aprendido de ti con el pasar de los años Toshiro. De acuerdo a mi colega americano vives tranquilamente, pero no todo se puede mantener oculto de las partes interesadas.
Se detuvo en el umbral.
-Pero supongo que eso ya lo sabias porque nos habías estado observando, ¿No es así?
Toshiro apretó mi mano.
-Supongo que alguien lo habrá hecho. Yo no, por lo menos. Me la he pasado en la escuela los últimos cuatro años, ya sabes, estudiando duro. No me tome el tiempo de espiar.
-Y también eres muy ingenioso, por decir de todos- El vidente hizo un gesto de impaciencia hacia nosotros para que lo siguiéramos- Tengo mucho musculo a mi disposición, y necesito más cerebros en mi operación; serás una suma bien recibida y ya encontraras que hay más alcance para tus talentos cuando no temes romper los tabús impuestos por la tonta red de Savants.
Como la moralidad y la decadencia.
Detrás de mí, Nnoitra y Zommari me observaban, pero, realmente, difícilmente era mi culpa que el vidente los catalogara como un simple musculo útil.
Una cepa quejumbrosa de un saxofón se desplazaba fuera del auditorio. El vidente entro con nosotros siguiéndolo como un manto ondulando bajo sus talones. El cuarto estaba lleno pero los Savants tenían reservado el mejor lugar, justo frente al escenario. Todos estaban ahí, cada uno los representas mundiales de los sindicatos del crimen como había estado en el hotel. Cada mesa tenía una pequeña vela con la manija roja; con la tenue iluminación, las flamas me parecían como los ojos de un demonio en cuclillas al borde de cada mesa mirándonos con malevolencia. Tuve el repentino deseo de dar la media vuelta y correr, correr por mi vida.
Toshiro me apretó con más fuerza, sintiendo mi indecisión.
-Todo estará bien- Me susurro.
-Puedes llorarme todo lo que quieras.
Y la audiencia rompió en un cumulo de aplausos. El vidente sonrió, lamiendo la coincidencia que hacia parecer que todos ellos lo estaban recibiendo.
-Jim.
New York se levantó y nos hizo un ademan con la mano. Pude ver a los otros guiando a los miembros del grupo; Moscow, Beijing, Sydney y el resto, sentados al alcance de la mano. Esta no sería una ocasión para una discusión privada; estábamos aquí para disfrutar del show, prueba de que el vidente tenia domado a un Kurosaki.
Jim dio un apretón de manos al vidente entonces palmeo a Toshiro en el hombro.
-Gusto en conocerte. Soy New york, he leído mucho sobre ti, por supuesto, pero jamás pensé que llegaría a ver este día
El me vio bajo la sombra de Toshiro.
-Pero entonces si yo tuviera una señorita como ella que proteger, también repensaría mis planes de vida.
Me engancho un brazo y me adentro en el círculo de luz de la mesa, actuando como si fuéramos viejos amigos.
-Luces adorable, señorita Londres- Tome asiento.
Solo había cuatro sillas en la mesa, dejando a Nnoitra y Zommari buscando lugares lo más cercanos que pudieran.
Un mesero llego con una botella de champaña y procedió a llenarnos una copa a todos. Mientras pretendía disfrutar del brindis, deje el mío intacto. Toshiro mantuvo mi mano en la suya, escondida bajo la mesa, llenándome de confort mientras fácilmente entablaba una charla con Jim sobre la temporada de béisbol.
No era requerida para nada, excepto como una bonita decoración, examine el cuarto donde nos encontrábamos, espiando las rutas de escape en el llegado caso de necesitarlas. Solo cuando logre vislumbrar una puerta de emergencia con su luz verde parpadeante pude poner atención a los músicos. Mis dedos se apoderaron de los de Toshiro convulsivamente.
La sinfonista era una chica pelinegra. Con un pesado delineador, lentes con bordes negros y el labial rojo vampiro no escondían su identidad de quien había pasado los últimos días compartiendo la habitación. Rukia. Esperanza se mezclaba con el horror mientras yo buscaba a Ichigo con la mirada, suponiendo que él no dejaría a su soulfinder adentrarse en esta situación sola. Al fin lo identifique como el barbón trompetista de la camisa floreada, y si, calcetines con sandalias. Me mordí la lengua, reprimiendo el absurdo deseo de reírme con su sacrificio estético por la causa.
¿Pero qué significaba todo esto? si ellos estaban aquí, entonces había otros Kurosaki. Y también sabrían que Toshiro los había traicionado, o él había estado jugando al falso todo el tiempo y jugaba a encontrar del vidente.
Cerré mis ojos, dándoles vueltas. Si resultaba ser el caso, entonces seria forzada a herir a alguien que él amaba. Simplemente no podría... no debería... a menos que el mandato del vidente no me había prohibido volverme contra mí misma. Toshiro me ama, él lo dijo hace unas horas.
Me haré algo a mí misma antes de tocar a su familia.
-¿Está todo bien, querida?- El vidente fingió interés cuando vio mi expresión de dolor pero pude sentir que mi respuesta lo puso alerta. Trate de dominar mis reacciones. No sabía a ciencia cierta que había traído a los hermanos de Toshiro aquí. Toshiro había jurado que él no pondría en movimiento los gatillos que el vidente me había implantado. Podrían tener otra fuente de información de la que yo no era consciente. No hay necesidad de ir por la borda en la fuerza solo por simples sospechas.
-Um... si, gracias. Solo estaba pensando sobre la canción. Siempre me recuerda la muerte de mi madre.
Escuchando mi respuesta, Jim sacudió su cabeza.
-Oh, no podemos tener eso, nada de pensamientos tristes esta noche. Pidamosles que toquen algo que te guste. ¿Eso que sería?
Pensé rápido, buscando una canción que fuera acorde con la situación.
-¿Qué tal I put a spell on you?- La escuche en el trasfondo de un café recientemente y el titulo se había pegado bizarramente apropiado a los poderes Savant.
Jim chasqueo los dedos y ordeno al mesero que pasara su pedido. Los músicos pausaron en sus preparaciones para el siguiente número y rápidamente confirieron. Otro mensaje fue enviado de vuelta mientras el pianista, a quien no reconocí, tocaba un popurrí de canciones. Desde atrás de una cortina al fondo, una mujer mayor bien formada en un ajustado vestido rojo y un turbante de seda se paró frente al micrófono para cantar. Ahora había deseado haber escogido algo sin palabras pues me tomo unos instantes darme cuenta que era la mama de Toshiro, Masaki, a la que le enviaron a la pálida luz por mi elección. Estaba casi irreconocible, gracias a los lentes polarizados y bisutería de diva. Y, cielos, ¡ella podía cantar! nadie podría sospechar que ella había sido puesta ahí por Byakuya pues sonaba como una profesional, su voz profunda y apasionada.
No estaba segura si Toshiro se había dado cuenta que se encontraba rodeado por su familia mientras su atención estaba puesta sobre nuestros huéspedes. Seguramente ¿Habría reconocido la voz de su propia madre? pero y si lo había hecho, no dada muestras de ello.
-Um... Toshiro...- Le susurre. Quería que me pusiera atención así podría dejar que mi expresión dijera todo mientras no me atrevía a arriesgarme con las palabras.
Me dio una sonrisa insolente, tan diferente de su usual expresión abierta.
-Ahora no, cariño.
Eso no era una respuesta. Aun no sabía si él lo sabía. Lo hice a un lado y comencé a escuchar las otras conversaciones por unos minutos. Jim trataba de guiar a Toshiro en la organización, hablando en términos bélicos sobre una operación de venta de drogas que había establecido con otros miembros de la confederación de mentes criminales Savants. Podía sentir el calor de Toshiro aumentando bajo el collar mientras él era marginado.
-Londres es un gran mercado- El interrumpió súbitamente-Tengo planes Toshiro para ayudarnos a establecer una ruta dentro de la capital. Su experiencia en computadoras será invaluable moviéndose por las aduanas y los impuestos especiales.
Jim ondeo una mano desdeñosa.
-¿Esos tontos? tenemos talentos que pueden persuadir a su manera a cualquiera con sus poderes. Pero, ¿Que más confiable que tener nuestro propio sistema que limpie cualquier cargo bajo nuestro nombre? Si ya se tiene todo en línea no hay necesidad de tales herramientas.
El vidente probó su champaña y arrugo la nariz.
-Un poco seco para mi gusto- El hizo señas para que trajeran a la mesa, específicamente otra cosecha, una sutil señal de que el comenzaba a tomar parte de nuestro pequeño equipo.
-¿Y tú que crees Toshiro?
Toshiro lucia como si prefiriera mucho más no ser puesto en el lugar.
-Ambas ideas tienen un mérito. Respondió diplomáticamente -No puedes siempre confiar en el toque tecnológico. Un gobierno podría tenerlo en cuenta para hacer una auditoria. Y siempre están los perros rastreadores para capturar un transportista.
Jim respondió con una risita oscura.
-Malditos perros. Todavía no he encontrado quien pueda persuadirlos de hurgar sus narices por otros lados, los poderes mentales solo funcionan con humanos.
Los ojos del vidente rodaron hacia mí.
-Qué hay de ti, Karin: ¿Puedes controlar animales?- Le dio la espalda a Jim -Mi chica aquí hace una cosa muy hábil al detener el cerebro por unos segundos.
Jim levanto su copa hacia mí.
-No hay razón por la cual no debería de funcionar en perros. ¿Tú que piensas?
-Em… Jamás lo he intentado- Me sentía enferma, ya estaba lo suficiente mal el ser una ladrona, pero ahora el vidente estaba planeando usarme como una clase de mula.
-Supongo que necesitare pensarlo más. Discúlpenme. Me iré a refrescar.
Si Toshiro no me dejaría alertarlo, vería si podría averiguar que estaba sucediendo, así podría estar preparada para lo que fuera que viniera después. El mantuvo su agarre en mi mano, reacio a dejarme ir, pero me logre zafar.
-No tardare mucho.
Me dirigí a los baños, consciente que Nnoitra se había levantado de su mesa y me estaba vigilando. Busque con la vista a los otros Kurosaki pero si había más encubiertos, no los note. Dándole a Nnoitra una sonrisa agria, entre al tocador de damas y me quede viéndome fija en el espejo por unos cinco minutos, esperando que tanto Masaki o Rukia tomarían el consejo y vendrían al baño y me dejarían entrar en lo que fuese que estuviera pasando. Y también quería alegar el caso de Toshiro, que era que los traiciono por mi bien, y averiguar cuáles eran sus planes, porque seguramente tenían uno, y ellos no había tenido oportunidad de compartirlo con nosotros mientras estábamos siendo monitoreados desde que nos unimos a la comunidad.
Con tantos diferentes lados en la oscuridad sobre que lo que el otro tenía en mente, estábamos destinados en terminar en un gran lio.
Pero nadie vino.
