Nnoitra aún seguía en guardia cuando emergí, poniendo en su lugar mi cabello como su hubiese gastado el tiempo checando mi apariencia, tal como se esperaría del comportamiento clásico de una chica. Con el parado, cruzado de brazos, no me preguntaba por qué habia estado sola. Me trague las ganas de hablarle sobre los locos que acosan a las chicas y camine delicadamente de vuelta a mi mesa. Me di cuenta que Masaki se había retirado, dejando a la banda tocando algunas notas que no reconocí, Rukia de vuelta en el saxofón, los ojos fijos en el baterista, mientras se fundía en el ritmo.
No entendía como podían mantener la música tan fluida y tan fácil cuando todo aquí apuntaba hacia un desastre.
-¿Todo bien?- murmuro Toshiro.
-Hmmm- estaba un poco herida.
¡NO! quise gritarle: ¿Es que no sabes que tu familia está en el club y que estamos rodeados por un puñado de matones sin piedad dispuestos a sacarle ventaja a la miseria de los demás?
-Todo esta encantador, gracias.
Toshiro me apretó el brazo y sonrió apaciblemente. Su gesto fue prematuro. Antes de que lo supiera, la crisis estaba sobre nosotros.
Un hombre en la mesa de al lado checo su móvil, entonces fue junto a Jim. Se inclinó y le susurro al oído. Las cejas del señor New York se juntaron.
-¿Estás seguro?
El hombre asintió y le enseño el texto. Toshiro me tocaba la espalda baja, una advertencia, pero de que, no tenía idea. Prepárate, parecía tratar de decirme. Jim se volteo hacia Toshiro.
-Bueno, Kurosaki, parece que estamos enfrentando una pequeña dificultad con la información que nos proporcionó.
Toshiro sacudió la copa de champaña.
-¿Qué clase de problema? si hicieron lo que les dije, entonces no tendría por qué haber alguno.
-¿Y qué fue lo que dijiste?- Jim busco algo dentro de su saco - por un terrible momento pensé que había buscado un arma, pero en su lugar saco una BlackBerry.
-Les dije que no lo copiaran del original.
-Demasiada tarde para ello: ya se nos ha proporcionado una copia a todos. Y de alguna forma, desde la última vez que los vimos, algunos nombres han cambiado- Toshiro asintió como si todo esto fuera algo esperado- Tu información ahora sugiere que el pato Donald y Mickey mouse son miembros que lideran la red Savant- El tono de Jim sonaba lejos de estar divertido -Y de alguna forma sus nombres han remplazado algunos de los contactos genuinos que comprobamos esta tarde.
Toshiro se encogió de hombros.
-¿No imprimiste la lista?- Jim le apretó del codo, la furia hacia un bulto en su cuello por la tensión.
-No, claro que no. Pero tu sabias eso, ¿O no? tu pusiste la protección a los archivos así no podíamos hacer nada más que verlos en la pantalla.
Toshiro puso su copa de lado.
-Puedo cambiar eso para ti, no hay problema. Solo es cuestión de ajustar los permisos.
-Y era consciente de los otros Savants que estaban recibiendo mensajes susurrados o textos.
-¡Tolstoi! ¡Rasputín!- Escupió el señor Moscow, soltando su Smart phone en la mesa. Sus matones estaban reunidos a sus hombros, con las manos hundidas en los bolsillos o sintiendo en el lado de sus chalecos en busca de sus armas.
-Esto es un insulto.
-Muy gracioso: ¡Cocodrilo dundee y Kylie minogue!
El señor Sydney empujo su silla y tomo a Toshiro del cuello.
-¿Cuál es tu juego, compañero?
Con el corazón en la garganta, mire que la conmoción frente al club estaba atrayendo la atención de otros patrones, y un número de personas sabias se levantaron para irse. Los meseros se movieron de posición, en pose para romper un altercado, pero no lucían como cualquier otro personal de bar que hubiera visto nunca, demasiado precavidos y no se sorprendían con la crisis frente a ellos.
Sin ver ninguna señal del hermano mayor de Toshiro, comenzaba a sospechar que estábamos rodeados por los amigos policías de Byakuya. Incluso la banda había tomado nota del drama, preparándose para el atraco mientras los Savants se agrupaban alrededor de nuestra mesa.
Toshiro jugaba al calmado.
-No es un juego- Hablo en voz alta sobre el silencio. -Les advertí que no lo copiaran de la memoria USB. Tan pronto como lo copiaron de esta, la autodestrucción comenzó.
Toshiro sacudió la mano de Sídney, alejándose de la mesa colocándose de manera que yo estaba detrás de él.
-Verás, de verdad esperas que deje información tan sensible para que ande por ahí posteada en algún foro friki, ¿O sí? Pensé que tendrían mejores protocolos de seguridad que esos.
El sonaba desdeñoso con su conocimiento técnico.
-La información, si se copea de la original, gradualmente se corrompe, en un sentido cultural, por supuesto. No estoy tratando de esconder lo que hago.
Jim sentó a Toshiro de vuelta a su asiento.
-Así que, después de tu impresionante brujería técnica, ¿podrías enviarnos la información otra vez? ¿Sin la corrupción?
-Claro. Solo necesito cinco minutos y una computadora decente.
Toshiro miraba inocentemente a su alrededor como si esperara que apareciera frente a él en medio del club nocturno. Pero el vidente no estaba complacido en tener a su protegido mostrando esa actitud en público sin previo aviso. No se compraba la línea que Toshiro trataba de venderle.
-Karin, ve a unirte a tus hermanos.
-¿Qué? ¿Por qué?
Odio tener la atención sobre mí, sintiendo el interés de los Savants cambiar a mi dirección. Toshiro vislumbro las señales de la confianza que caía.
-Ella se queda aquí.
-Ella se va.
El vidente hizo un gesto a Zommari para que me quitara del centro de la reunión.
-Creo que te concentraras mejor sabiendo que está siendo cuidada por su familia- Le dio a Toshiro una sonrisa desprovista de humor- Comienzo a preguntarme, señor Kurosaki, si tienes más sorpresitas guardadas para nosotros. Recuerde que Karin tiene algo que debe hacer si usted nos traiciona, así que piénselo cuidadosamente antes de respondernos.
-No he hecho nada. Les advertí de no copiar la información. Sus propias acciones causaron esto
-Pero deberías de haberte dado cuenta de que nosotros solo podríamos usar su información si la distribuíamos con las otras partes interesadas
-Pero jamás se me pidió que esa función fuera posible, ¿O sí?
Oh Dios mío, ¡ESO ERA! mi incertidumbre se elevó tan ligeramente como un globo de helio. Toshiro le había dado la vuelta a su lealtad para con su familia y su promesa conmigo permitiendo a los demás tomar la decisión que causo su corrupción. Literalmente, ellos mismos se traicionaron. Me invadía el alivio. Sintiendo la dirección favorable de la conversación, Zommari me torció el brazo en mi espalda, deteniéndome antes de intentar cualquier movimiento súbito pero manteniendo nos a ambos al alcance del odio.
Me preguntaba si ellos tenían el lugar cercado; ¿Tal vez ellos esperaban que los Savants se discriminaran a sí mismos más? New york ya había discutido sobre cargamentos de droga: ¿No era eso suficiente? o tal vez ellos esperaban que Toshiro les diera una especie de señal.
Vamos, Byakuya, suplique silenciosamente, ¡termina esto antes que Toshiro salga herido! Jim estudiaba a Toshiro, con expresión reflexiva.
-¿Donde yacen exactamente tus lealtades, señor Kurosaki?-
El vidente le hizo un gesto a Nnoitra para que se acercara.
-Creo que eso es muy aparente, con su soulfinder.
Jim cerró sus manos alrededor del cuello de Toshiro, fijándolo de nuevo en su asiento.
-Pero la cosa que no se es que más puso en esa memoria. Si el planto un virus, me preocupa que haya puesto otros más en nuestros sistemas. Fuimos estúpidos al no considerar esta posibilidad en nuestro momento de gloria
-Estoy de acuerdo. Me temo que perdimos la cabeza
El tono de remordimiento del vidente era suplicante.
-Nnoitra, recuérdale al señor Kurosaki aquí de que es lo que pasa a quienes nos traicionan.
Nnoitra se quitó el guante y flexiono los dedos.
-¿qué tanto debo de tomar?
-Un año o dos deberían ser suficientes.
Toshiro se sacudía tratando de zafarse del agarre de jim.
-¿Que estás haciendo?- Me sacudí contra Zommari- ¡No te atrevas a tocarlo!
El vidente poso sus oscuros ojos sobre mí.
-No es él lo que importe, querida. Me pregunto, si tu edad de soulfinder, ¿rompería el enlace con su contra parte? después de todo, la leyenda proclama que están unidos por nacimiento.
-¡No! ¡por favor!- grite, peleando duro contra el agarre de Zommari mientras Nnoitra se me acercaba. Los eventos giraban fuera de control y se habían convertido en una pesadilla: el lucía tan ansioso por empezar su último pedido, y eso demuestra cuanto me odia.
-Por favor, ¡no!
Toshiro se sacudió la mano de Jim y trato de romper entre la multitud para llegar a mí, pero los otros Savants lo hicieron retroceder. Desesperada, busque los patrones mentales de Nnoitra para congelarlo por un par de segundos, pero él conocía muy bien mi poder y estaba ya luchando incluso antes de que yo lo pusiera en su lugar.
Zommari sucumbió solo por un instante antes de zafarse de mi ataque.
-Estúpida ¡ahora nos hiciste molestar!- Me gritó, acercándome a Nnoitra.
-Un par de años no serán suficientes.
Solo entonces, la mesa detrás de nosotros exploto en llamas; las velas rojas erosionaron como volcanes de miniatura. Zommari juró y se alejó, casi sacando de su lugar mi brazo. La alarma de incendios sonó y los aspersores entraron en acción. Las personas corrían hacia nosotros, gritando, por la súbita aparición de las armas, meseros y clientes por igual se revelaban como agentes encubiertos.
Misiles silbaban sobrecargados, lanzados en respuesta de los guardaespaldas de los Savants. Zommari se hundió bajo una mesa, tomándome con él.
-¡Policía! ¡Policía!- gritaba de todas las direcciones.
-Bajen sus armas. Levanten las manos donde podamos verlas.
-¡Karin!- Toshiro bramó por encima del ruido- ¿Dónde estás?
-¡Shiro!- grité.
Zommari puso una mano sobre mi boca. Nnoitra se nos unió, deslizándose sobre su vientre.
¡TOSHIRO!
-¿La llevamos? preguntó Zommari secamente. A través del bosque de piernas, podíamos ver la figura blanca del vidente y los otros Savants rodeados de oficiales armados. Nadie lo tocaba; ellos deberían de estar al tanto de sus poderes grupales, pero los policías no avanzaban.
El contraataque ya había terminado; tres sillas y varias copas volaron sobre nuestras cabezas, girando lentamente como rocas en un campo de asteroides. ¿Por qué no estaban los Savants peleando? En el medio de los oficiales, el señor Kurosaki se mantenía con las manos aferradas a su esposa, con los ojos cerrados mientras se concentraba, extrañamente quieto cuando a su alrededor reinaba la confusión.
Hurgando en sus mentes, pude ver que la pareja mantenía una especie de pared protectora sobre el grupo, manteniendo los misiles a raya. Un hombre, Sídney supongo, se desmayó, un dardo le dio en el cuello.
Una silla cayó al suelo al mismo tiempo, liberada de su mente. ¡Los policías usaban armas tranquilizantes, brillante! Sentí una chispa de esperanza.
-Hora de irnos- Nnoitra remplazo su guante- Creo que necesitamos algo más obvio que mi capacidad de envejecimiento para conseguir su cooperación. No quiero desmayarme y despertar en una prisión de alta seguridad.
Zommari saco un arma de su traje y la puso bajo mi mentón.
¡TOSHIRO! le llame frenéticamente.
¿DONDE ESTAS?
Nuestro escudo temporal de la mesa giro sobre el suelo y voló hacia el escenario. Fuera del rabillo de mi ojo, pude ver a Rukia, agachada detrás del piano, dirigiéndola con su dedo como una conductora de orquesta. Posicionado para protegerla, Ichigo lanzo una botella de champaña telepáticamente hacia Zommari, haciéndola surgir desde su punto ciego, pero Nnoitra lo vio venir a tiempo sacando a su hermano fuera del camino. Zommari lo exploto con solo mover la muñeca, y el contenido se roció sobre los oficiales agachados detrás de la barra del bar. No tardo mucho tiempo sacándome por la salida de emergencia.
-¡Pongan sus armas abajo!- Ordenó el oficial en cargo, viéndonos a los tres fuera del cordón de los policías. Nnoitra abrió de una patada la puerta de emergencia.
-Si nos siguen ella muere.
Zommari empujo a los oficiales que cuidaban la puerta fuera de su camino con su poder. Ellos golpearon contra la pared y se escurrieron en ella como marionetas que se les cortan los hilos.
-¡ENTRETENGANLOS!- Toshiro rogaba frenéticamente. Podía sentirlo tratando de pasar por el anillo de policías, pero ellos tenían órdenes estrictas de mantener a todos en posición y de no tocarlos, sin excepciones- ¡KARIN, PARALIZALOS!
LO INTENTE. NO FUNCIONA EN ELLOS. ROMPEN EL ENLACE MUY RÁPIDO.
Entonces nos encontramos en un horrible callejón detrás del club, nada más que bridones sobre ruedas y derivas de envoltorios de comida rápida. La policía, si ellos estaban ahí, se mantenía fuera de la vista.
-Auto- Dijo Zommari lacónicamente.
-Sí, dámela. Tú ve y consigue uno.
Tomando posesión del arma, Nnoitra presiono su arma a mi sien mientras Zommari me pasaba de manos. Entonces salió hacia la calle, con los ojos en un bum que justo se había detenido con sus pasajeros fuera de un restaurante. Mientras el conductor aceleraba, Zommari se quitó del camino y levanto sus manos. Era como si el carro hubiera chocado con una pared de ladrillos invisibles. Podía ver la tensión en la cara de Zommari mientras detenía el poderoso auto en su huella.
Entonces le apunto con un dedo al chofer.
-¡Fuera!- El conductor no necesito que se le preguntara dos veces. Salió del auto, dejando la puerta balanceándose.
Zommari abrió la puerta trasera, así pude ser detenida dentro del auto. Nnoitra prácticamente callo encima de mí, con el arma atrapada entre nosotros, y por un terrible momento me imagine que podría dispararse accidentalmente.
-Ahí están ¡EL AUTO!
-Pude escuchar sus voces- Byakuya se escuchaba por encima de ellos.
-¡VAMOS!- espeto Nnoitra. Ahora detrás del volante, Zommari puso su pie en el acelerador con solo estirar sus pies, y al dar la vuelta dio un bufido triunfal.
-¡Eso fue demasiado fácil!- Y se rio. Nnoitra se sentó, sintiéndose seguro sabiendo que nadie dispararía mientras yo estuviera en el auto.
-Si, cariño. Lo hicimos muy bien allá atrás.
Zommari tomo una vuelta muy cerrada en una luz roja, causando que un carro saliera de su carril. Y ululo con alegría.
-¿A dónde? ¿De vuelta a la comunidad?- Nnoitra se había arrancado las tiras del dobladillo de mi vestido de gasa y estaba ocupado atando mis manos y tobillos con ellas.
-Yo digo que tomemos lo que necesitamos, y les digamos a los otros que se separen y hagamos una reunión en cuatro días, una vez que el polvo se haya disipado.
El auto se tambaleo.
-¿Qué? ¿Nos pondremos a cargo?
Nnoitra se acarició las sienes.
-Por supuesto que no. Nos mantendremos leales. Tenemos que hacerlo, estoy seguro que debemos hacerlo. Pero mientras el vidente este lejos, querrá que sus cosas estén siendo cuidadas.
Zommari era rápido captando indirectas.
-Claro, y si no vuelve en mucho tiempo al menos sabrá que estamos honrando sus deseos, viviendo como él quisiera vivir, esperando para recibirlo como un héroe.
-Sí, algo así.
-Pobre papa- Zommari comenzó a reír disimuladamente, y su asombro se expandía a su hermano.
-No le gustara la cárcel. No hay chicas elegantes que lo mantengan feliz.
-Lo tendrán que poner en una celda propia, no tendrán una suficiente grande de cualquier forma.
-Chécate esto: el conseguirá persuadir su salida en muy poco tiempo. Mejor le enviaremos un abogado, mostraremos nuestras buenas intenciones- Las sugerencias de Zommari embriagaron a ambos.
-Tienes razón, él debe de ver que hicimos todo lo que pudimos, y lo creerá también.
Las sirenas hacían eco detrás de nosotros. Zommari miro en el espejo y deliberadamente tomo una vuelta que nos llevaba al rio, lejos de nuestro verdadero destino. Con rumbo hacia la torre del puente, trato de perderles en los callejones.
¿DONDE ESTAS? Toshiro sonaba desesperado.
AL SUR DEL RIÓ. CON DIRECCIÓN A LA COMUNIDAD
EVENTUALMENTE. PERO NO PUEDES DECIRLES A LOS DEMAS
DONDE ES ESO, ¿RECUERDAS? PREFERIRÍA MANTENERME COMO REÉN QUE PERDER MI ENLACE CON MI SOULFINDER.
PHEE...
¡PROMETELO!
SI, ESTA BIEN. PENSARE EN ALGO MÁS. MANTENTE VIVA.
-Creo que debemos de cambiar de auto.
Zommari redujo la velocidad cerca de un club de motociclistas, viendo dos pesos pesados reposando en sus asientos.
-¿Puedes sacarlos?- pregunto Nnoitra, atando una pieza de gasa en mi boca.
-No hay necesidad. Veamos si les gustaría intercambiar.
Se rio disimuladamente con su lenguaje infantil mientras salía abruptamente.
-Hey, chicos, ¿le gustaría un nuevo BMW? es nuevo, pero echa humo en el camino.
Ambos se vieron el uno al otro, incapaces de creer lo que oyeron.
-Solo necesito usar tu vehículo esta noche.
Nnoitra me saco del auto con el arma escondida en mi vestido.
-¿Qué hay de malo con ella?- el más grande de los hombres pregunto. El debió de darse que cuenta que difícilmente estaba ahí por decisión propia.
Nnoitra suspiro.
-Ciclistas con conciencia ¿Quién lo pensaría?- y hundió el barril en mis mejillas- Tú decides, Karin: o los congelas a ambos o los matamos a ambos.
Asentí, señalando mi comprensión. Y rápidamente llegue a los patrones mentales de ambos y los congele. Zommari los saco de sus asientos con solo mover su mano y me hundió en la moto más cercana. Un helicóptero circulaba cerca de nosotros, con su luz danzando sobre los techos.
-Rápido, están cerca del auto.
Zommari puso su moto a la vida.
-¿Que haremos con ella?
Nnoitra me levanto y puso mis brazos sobre su cuello.
-Tanto disponer de ella o mantenerla como una bolsa de basura.
Pensando rápidamente, Nnoitra tomo su decisión.
-Probablemente ya les haya dicho hacia dónde vamos. Así que supongo que aun será útil como un rehén hasta que saquemos nuestras cosas de la Comunidad.
Cortó las ataduras de mis tobillos, y quede atrapada en su espalda, y nos subimos ambos a su moto. Revivió el engranaje.
-Ahí vamos.
Las motos aumentaron la distancia, dejando a los antiguos dueños embarrados en las puertas del BMW.
