Esta historia está desarrollada en un Au Modern (Universo Alterno moderno)
Siendo una historia que contempla 2 capitulos.
Personajes pertenecientes a Hajime Isayama, de su obra Shingeki no Kyojin.
INFORME NUMERO 38.
Habían pasado treinta y ocho días desde que el alto rubio llegó a esa nueva central, ¿su misión? Era llenar noventa informes, mas que nada de sus días en aquel lugar, ya que los altos mandos del ejército, querían el visto bueno del comandante, ya que siendo uno de los mejores soldados de su generación, su aprobación de aquel lugar era primordial para tomarlo en cuenta como una nueva base, al fin y al cabo cada año llegaban más reclutas, era de esperarse que tarde o temprano la base principal sería insuficiente.
El fornido hombre había soltado su tercer suspiro desde que se sentó en frente de aquel escritorio de caoba, estaba agotado, a pesar de ya estar acostumbrado al ritmo de vida de un soldado, al final, los años no pasaban en vano.
–Señor…– se había escuchado una femenina voz detrás de la gran puerta después de haber tocado– Vengo a informarle, ha llegado el señor Levi–
–Gracias, voy en seguida…– no recordaba su nombre a pesar de ser su voz conocida, por lo que alargo la última palabra para dar el entendimiento que quería que le dijese su nombre.
–Nifa, Señor–
–Claro, disculpa, voy en seguida–
Conforme los pasos de aquella joven se alejaban el alto hombre procedió abandonar su bolígrafo encima de aquel informe, estaba atrasado, apenas juntaba las quinientas palabras, no era suficiente para un informe digno de alguien de su rango. Sin embargo, el hecho que viniese el capitán era momento de excusarse de seguir.
Fue breve el camino que tomó de su oficina hasta una sala de estar, donde por ahora recibían a los visitantes, no entendía por qué su mano derecha no podía llegar a su oficina, al parecer no era de su agrado, probablemente sea el polvo que se acumula por culpa de los libros más viejos.
Y ahí estaba, sentado en el lugar que siempre tomaba su té de cortesía por parte de Nifa, en uno de los sillones acomodados al lado de uno de los grandes ventanales que daban en dirección al gran patio, siendo también atención de los ojos grisáceos del más joven de los dos.
– Levi – llamó.
Él capitán dejó de contemplar los verdosos paisajes para ahora mirar aquel quien pronunció su nombre a su vez que dejaba su taza en la mesa de té que tenía en frente.
–Erwin…– esa era su forma de decir buenos noches.
– Es raro verte por aquí tan noche, ¿sucedió algo? – procedió a sentarse en el sillón que daba cara al contrario.
Levi no contestó.
–…tengo dos teorías– rompió el silencio que se había formado por un minuto – viniste a visitarme, a informarme una mala noticia o tal vez por el té, no te juzgaría es un Earl Grey de excelente calidad–
– A estas horas aquí esta solo y silencioso, es tranquilizante después de un largo día–
– Otra vez el cadete Jaeger te está causando problemas supongo–
– Ni hablemos de él que me pondré de malas, ese busca pleitos ya tiene como segunda casa el calabozo y la marca de mi bota en su mejilla–
Erwin rio levemente.
– Que te puedo decir…yo disfrutaba ver como entrenaban contigo desde mi oficina, incluso las veces que intentaron jugarle una broma al joven alto castaño…como se llamaba…–
– Jean –
– Claro, aunque al final ni se concretó esa broma, pues cierto capitán los tomó por sorpresa...eres estricto–
Levi bufó.
El silencio volvió a reinar el lugar, pero no era incomodo, tantos años conviviendo juntos hacían de su compañía la suficiente para estar tranquilos sin necesidad de cruzar ni una sola palabra. Sin embargo, a diferencia del comandante que se encontraba sereno, el capitán tenia un rostro triste, como si se contuviera de decir unas palabras, cosa que no pasó desapercibido por el rubio.
– ¿quieres contarme o solo quieres estar en silencio? –
– No se de que hablas…–
"Como siempre ese escudo emocional que cargaba hacia acto de presencia" pensó.
Nuevamente el silencio, aunque estuvo a punto de ser finalizado por el hombre que se veía con claridad que tenía algo que decir pero no fue él.
– Señor…– interrumpió Nifa con una taza de té en mano – le traigo un té negro para que acompañe al Capitán– dijo para así proceder a dejar la porcelana en aquella mesa.
– Gracias Nifa, ve a descansar no necesitamos guardia–
– Bien señor, que tengan ambos buenas noches– articuló para así retirarse de aquel salón dejando a ambos caballeros solos.
– Son tazas de mala calidad…el asa no esta bien incorporada– comentó el pelinegro sosteniendo con sus dedos la boca del objeto victima de su análisis.
Erwin solo miró la taza, era gracioso para él que si crítica a la taza fuera a la asa pues jamás tomaba como se debía la misma, siempre de la boca con las yemas de sus falanges.
– No esperaba menos de ti…al fin y al cabo debe ser parte de los requisitos de abrir una tienda de té el saber la calidad de las tazas ¿no es así, Levi? –
– oh…recuerdas ese tonto deseo– tomó un pequeño sorbo.
– ¿tonto? No creo que lo sea aspirar una vida tranquila después de lo que tenemos que pasar como soldados–
Nuevamente ese rostro melancólico se reflejó en el bajo hombre.
– ¿te acuerdas que mas dije esa vez que te conté? – no despegó sus labios la taza.
Ahora fue turno de Erwin de tomar la taza y beber un poco de aquel té negro.
– Levi…– soltó un suspiro pues claro que recordaba aquellas palabras– Es un sueño que debes cumplir solo…sabes que yo no puedo–
En toda la platica era la primera vez que un rostro de sorpresa se reflejo en la cara del inexpresivo capitán.
– ¿Por qué dices eso? A caso tu…–
– Levi, no necesito decirte lo obvio, tu estuviste presente, me extraña de ti que seas tan insistente–
– Perdona por ser insistente, pero es algo que quisiera saber–
– Hay muchas cosas que hacer aun en el ejercito, me necesitan, mírame aquí, llenando informes sobre las nuevas instalaciones para los futuros reclutas–
El rostro de sorpresa desapareció volviendo a su estado natural, serio.
– Claro, no me sorprende…mejor cambiemos el tema ¿Cómo te esta yendo con todos esos informes–
– Cada día es mas agotador, no es que deteste mi trabajo, pero soy humano, si paso muchas horas sentado olvidaré como caminar, deberías quedarte conmigo y ayudarme–
– Ni loco, no soy del tipo que le gusta estar detrás de un escritorio todo el tiempo–
Erwin rio.
–Dices lo mismo que ella…– soltó el mayor.
– ¿Ella? –
– Claro, mi esposa, es igual de amargada que tu–
Levi solo tomó un poco más de tu té antes de hablar.
– Como está, por cierto–
– Tengo la sospecha que está enojada por algo, no ha venido a visitarme por una semana, mas pronto tu vienes mas seguido, ¿debería hacer algo al respecto Levi? al fin y al cabo tu también estas casado ¿no es así? –
De un solo trago terminó su té, que ya estaba tibio.
– si…lo estoy…pero no tengo respuesta ante eso. Mi pareja es tranquila, no me causa ese tipo de problemas–
