Capítulo 10 Pastel rosa y pollo
Los Cullen estuvieron en Canadá unos tres a cuatro meses, Alice había dicho que era importante que el cumpleaños de Harry estuviera en la Isla Esme, por lo apartado que estaban.
A Tanya no le gustaba Canadá, pero Harry era su adoración y lo llevaba a pasear por los bosques, buscar comida chatarra al pueblo y en una ocasión salieron en la noche a una feria cercana.
– La feria se irá pronto, por favor, mamá – Le decía Harry a Rosalie, que doblaba ropa en una maleta.
– Harry nos vamos a ir en dos días.
– Y por eso sería bueno que me lleven hoy.
– ¿Ya empacaste?
– Si, todas mis cosas, hasta la ropa de invierno como me lo dijo tía Alice.
– Bueno, pero todos estamos ocupados, cielo.
– Yo lo puedo llevar – Interrumpió Tanya parada en el umbral de la puerta, Rosalie sonreía cuando Harry se disparó a abrazar a Tanya.
– ¿Qué dices si me ayudás a empacar los dulces que te han comprado tus tíos y nos vamos todos a la feria?
– Siiiiii, gracias mami – Harry abrazo a Rosalie, le dio un beso en la mejilla y se fue a la cocina a buscar los dulces y algunas bolsas, después se fue a pedirle ayuda a su tío Jasper, y mientras hacían todo ello...
– Tanya... – comenzaba a reprenderla Rosalie, mientras Tanya entraba en la habitación a sentarse en la cama.
– No me mires así, ya te lo dije, yo no soy su abuela para consentirlo, ni su tía para ser su cómplice en sus travesuras, soy su amiga que será su confidente y compañera de travesuras, cada uno tiene su papel bien definido.
– Ser mamá o papá no debería implicar ser la mala.
– No eres la mala o Emmett, dios jamás lo había visto molesto.
– Harry no debió jugar a la pelota dentro de la casa y romper el jarrón que Esme le regalo a Carlisle.
– Estaba lloviendo afuera ¿Qué querías que hiciera el pobrecito?
– No jugar a la pelota adentro.
– Oh vamos, no es tan malo, relájate, Harry los ama completamente, y han hecho un gran trabajo, siempre los obedece, a pesar de ser inquieto y muy tranquilo siempre hace lo que uno le indica.
– Bueno, en eso tienes razón.
– Por supuesto que la tengo, así que termina de doblar eso, escucho que Jasper y él ya están empacando todo – Dicho esto Tanya se puso de pie y salió de la habitación de Rosalie.
Por lo que Harry fue acompañado por toda la familia, era de noche, nada los iba a delatar.
– Harry cielo, recuerdas lo que hemos hablado ¿Verdad?
– Si mami, ya no volveré a perderme y siempre agarro de la mano a cualquiera de mi familia.
– Solo confirmando bebé.
– Si mami – Rosalie le dio un beso en la mejilla y caminaron, para todos disfrutar de la feria.
Después de 18 horas de vuelo y una hora en transporte y bote, por fin habían llegado a finales de abril a la Isla Esme, Harry ya podía sacar libremente flores de sus manos y dar pequeños choques eléctricos a sus parientes, esto con la ayuda de Tanya, quien le había dicho que tenía una hermana que podía sacar descargas eléctricas de sus manos y que esto era su don de vampiro, Harry había preguntado que si Tanya tenía alguno, pero no era así, por lo que practicaba con Tanya el poder sacar pequeños choques eléctricos, que no eran dolorosos, simplemente eran una ligera molestia, al que más molestaba con ello era a Jasper.
Después de unas semanas Jasper se había llevado a nadar a Harry, mientras en la casa interrogaban a Alice.
– ¿Aún no pueden ser claras tus visiones?
– No, cada que Harry lee, ve o habla en un idioma diferente, cambian abruptamente, es bastante cansado en realidad.
– Para mí también es cansado, tengo que ver constantemente cómo cambian las visiones en tu mente – Le había dicho Edward a Alice. Carlisle se quedó pensativo.
– Supongo que habrá que esperar, lo único relevante en tus visiones es que irá a un lugar frío y que debemos estar aquí – Dijo Carlisle.
– Así es – Soltó Emmett – ni siquiera sabemos a qué escuela podría ir.
Las semanas siguieron pasando y Harry seguía siendo un niño alegre y divertido, para su cumpleaños número once la familia había preparado su pastel favorito de fresas congelado, y también preparaban una cena grande, como si todos ellos fueran a comer.
Al llegar las 12 pm, llegó una lechuza en la ventana de la sala, los vampiros no quisieron acercarse por miedo a asustarla y alentaron a Harry a ir por ella (ya Alice les había hablado de que lechuzas con cartas llegarían, de cierta forma no le hablaban a Harry de esas visiones, simplemente porque no tenían un nivel de certeza confiable). Entonces Harry fue a recibirla y la lechuza le dio una carta, Harry le dio un trozo de pan y el ave se fue, antes de poder abrirla llegaron otras 3 lechuzas e hizo lo mismo, cuando vio que no llegaría otra, se fue con su familia (reunida en la cocina) y les conto sobre las cartas, Harry leyó cada carta en voz alta para todos. Las cartas habían sido enviadas por las escuelas de magia: Durmstrang, Ilvermorny, Castelobruxo y Hogwarts; ubicadas en Noruega, Estados Unidos de América, Brasil y Escocia, respectivamente.
– Ahora ya sabemos porque tus visiones no eran claras – Dijo Jasper una vez que las cartas de aceptación habían sido leídas. En resumen, cada una de las escuelas informaba a Harry que era aceptado en las instituciones, los materiales que requeriría y donde podría comprarlos, finalmente explicaban que al ser su caso tan especial enviarían a alguien a hablarles sobre el mundo mágico, esto último parecía que las cuatro escuelas se ponían de acuerdo.
– Mami, iré a una escuela de magia... pero no sé si estoy en lo correcto, todas dicen que son internados, ¿Quiere decir que me quedaré a vivir en las escuelas? Yo no me quiero ir, tú dijiste que jamás me dejarías ir y que... – Rosalie tomó a Harry y lo abrazo.
– Ey cielo, tranquilo, por supuesto que no quiero dejarte ir, pero tienes que aprender cosas – Harry se separó un poco y se dirigió a todos, en especial a su abuelo.
– Yo aprendo muy bien aquí ¿Verdad abuelito Carlisle? Soy buen estudiante ¿Verdad tío Jasper?
– Claro que lo eres Harry – Les respondió Carlisle – pero nosotros no podemos enseñarte magia, además en los internados no vivirás para siempre, vendrás con nosotros en vacaciones, ¿Incluso aquí tienes vacaciones? Podrás regresar con nosotros, y sé que a veces los padres pueden pedir permisos especiales para que salgan los fines de semana.
– Tú abuelito Carlisle tiene Razón Harry, nosotros somos tu familia y seguirás aguantándonos por muchos años, ¿Somos inmortales o no? Estaremos mucho tiempo juntos – Dicho esto por Edward, le guiño un ojo al final. Estas palabras hicieron sentir más tranquilo a Harry, después de varios mimos por parte de todos, escucharon que tocaban el timbre de la casa.
– ¿Tenemos un timbre? – Pregunto Alice. Carlisle se dispuso a abrir la puerta, aunque por las puertas cristalinas pudo ver a un hombre corpulento, con barba, bastante alto y con un enorme abrigo.
– Buenas tardes, señor, ¿Qué se le ofrece?
– Buenas tardes, busco a Harry Potter, he sido enviado por la comunidad mágica, espero que ya recibiera sus cartas de aceptación.
– Si claro, pase, adelante, disculpe que no le ofrezca un asiento.
– Oh no se preocupe, puedo sentarme en el suelo de su sala.
– Señor permítame – Llegó Esme con un cojín enorme para que se sentara en el suelo, Hagrid así lo hizo y pronto todos se reunieron en la sala, Harry se veía muy emocionado por el invitado.
– Permítanme presentarme, soy Rubeus Hagrid, guardabosques y profesor de Criaturas Mágicas del colegio Hogwarts de magia y hechicería – Todos saludaron alegre y finalmente Harry fue codeado por sus tíos para que se presentará.
– Buenas noches, señor Hagrid, me llamo Harry James Cullen.
– Harry, hace años que no te veía, la última vez que te vi tenías apenas un año y cabías en mi mano – Harry rio, era obvio que, para alguien tan grande, un bebé sería una cosa diminuta – Si me permites te traje un obsequio – Hagrid le dio una caja y Harry ya la iba a abrir.
– Harry, no es hora de los regalos – Le decía Esme.
– Disculpe que la interrumpa, quizás sea bueno que lo abra – Le dijo Hagrid con una sonrisa.
– ¿Puedo abuelita? – Esme le sonrió y Harry se dispuso a abrir la caja que tenía un pastel de color rosa con letras verdes que decía "Feliz cumpleaños Harry" – Oh muchas gracias, señor Hagrid, será mejor que lo ponga en el refrigerador.
– Disculpe señor, ¿Las personas mágicas son tan altas? – Le pregunto Alice.
– Oh no, soy un medio gigante, mi padre fue un mago y mi madre una giganta, en realidad los gigantes son tres veces más altos que yo – Rieron todos y después Esme le preguntó, más bien era una afirmación.
– Rubeus Hagrid, mi esposo lo atendió en una ocasión – Todos sus hijos la vieron sorprendida.
– Oh es cierto, era un bebé bastante grande, recuerdo que su padre nos comentó que su madre se había ido, lamento eso – Finalizó Carlisle.
– Es cierto, recuerdo que papá estaba un poco perdido por ello, pero al caerme de un árbol que estaba escalando, su consultorio fue lo más cercano que había.
– ¿Cómo es que yo no sabía esto? – Dijo Edward, que había sido el primero en ser transformado.
– Ocurrió cuando te aventuraste solo, y pasó un año antes de que volvieras y un par de años de que Rosalie llegara – Carlisle se dio cuenta de que los años no iban a sonar coherentes.
– No tiene de qué preocuparse Carlisle – Dijo Hagrid con una gran sonrisa, Harry había vuelto y se sentaba en el suelo junto a su invitado, en un borde de la mesa de centro – Sabemos que Harry es criado por vampiros. Ahora no se si yo cometí un error... – volteo a ver a Harry
– No cometió ningún error, sé que soy adoptado y sé que mi familia son vampiros, pero son vampiros vegetarianos, solo se alimentan de sangre animal. Señor Hagrid ¿Puedo ofrecerle algo de beber?
– Claro que si Harry, me encantaría.
– ¿Tío Jasper, tío Edward me ayudan? – Dijo con mucho entusiasmo. Los tres se fueron a la cocina.
– Debe disculparlo, está tan emocionado espera comer con usted, hace años que no come con otras personas – Le dijo Rosalie.
Harry y sus tíos pronto volvieron con el vaso más grande que encontraron y se lo dieron a su invitado, este pronto comenzó a explicarles que Harry había recibido tantas cartas a diferentes escuelas, porque cuando residía por unos meses en un lugar lo reconocían y anotaban en las listas, a lo que la familia explicó las mudanzas que tenían que sufrir por ellos mismo, por Harry y en una ocasión solo por capricho de este último, que había sido su visita a Canadá. Hagrid les explicó, también, que era su decisión enviarlo a la escuela que ellos quisieran, pero para él Hogwarts era la mejor y sería enormemente feliz de poder tenerlo cerca.
Después de un sinfín de preguntas realizadas por la familia, Harry invitó a comer a Hagrid por su cumpleaños y le sirvieron todo en la mesa de centro de la sala, y el primero era muy feliz comiendo con alguien.
– Hace tanto que no comía con alguien, mis padres me llevan a restaurantes o a comer golosinas en puestos de comida, pero no es lo mismo ¿Le está gustando el pollo?
– Toda la comida es muy buena Harry, gracias.
Hagrid le sonrió y acarició su cabeza, le devolvió la sonrisa. Cuando terminaron de comer preparaban todo para el pastel de cumpleaños, todo seguía siendo en la sala, sirvieron el pastel que Hagrid le trajo y ambos comieron. Le cantaron a Harry, este sirvió pastel a Hagrid y como la noche estaba cayendo, Harry lo invitó a dormir, aunque todos estaban preocupados sobre dónde podría dormir, y por primera vez vieron magia, Hagrid pidió permiso de usar la sala y rápidamente transfiguró una enorme cama y también algunos muros, lo que le daría privacidad a él y a los habitantes. Pronto se acomodó, le desearon las buenas noches y todos se fueron a dormir, sabían que con lo entusiasmado que estaba, Harry despertaría a todos temprano.
NOTAS:
(1) Rubeus Hagrid nació en 1928, Edward dejó a su familia (Carlisle y Esme) en 1927 y los encontró en 1931, Rosalie fue convertida en 1933, para posteriormente recibir a los demás miembros de la familia. Para esta historia haré que la madre de Hagrid lo deje a sus dos años en lugar de tres.
Quizás se pregunten porque Harry teme ser abandonado cuando está rodeado de amor y aceptación, bueno los bebés recienten el rechazo desde pequeños y pues crecen con ciertos "traumas"
Gracias a todos aquí por leer cada semana y lamento no haber actualizado la semana pasada. ¿Qué les pareció? A mí me encantó escribir que recibiera cartas de los lugares donde estuvo viviendo.
Gracias por el comentario anónimo, yo también amo a "Harry tan dulce"
