Declaración: Los personajes no me pertenecen, le pertenecen al maravilloso tío Rick… y la trama le pertenece a Quinn Loftis.
Capítulo 2: Piper II
Pienso en ti. Cuando la oscuridad se arremolina a mi alrededor como una tormenta turbulenta, cuando cada respiro que tomo parece desafiar mi alma, cuando la desesperación es mi sombra constante; pienso en ti. Oigo tu voz, duele tu esencia, y siento tu piel sobre la mía. Tu dolor es el mío, tu miedo mi mejor amigo, y aunque toda esperanza parece haberse escurrido del mundo dejando solo desaparición, aun así, pienso en ti.
-Piper.
La oscuridad la envolvía. No podía mover sus extremidades a pesar que se lo estaba pidiendo. Lo que podía sentir era dolor, pánico, miedo, ira, odio, rabia y muchas más emociones que sabía que no pertenecían a ella. Annabeth trató de volver a pensar en su último recuerdo. Había estado caminando por el bosque y luego se había metido en un estanque. Maldita sea, pensó, ¿entré en un maldito estanque? Se recordó pensando que era la mejor idea que había tenido nunca y sabía que si solo entraba en el agua iba a encontrar paz. Bueno ese plan se fue al caño. Percy se había ido, él estaba herido, y ella no podía alcanzarlo. Annabeth podía sentirlo, percibirlo a través de su vínculo, pero no podía hablar con él.
No podía abrir los ojos, no podía hablar, pero podía respirar. Eso era algo bueno, ¿no? Estaba tratando de pensar en lo positivo, pero cuanto más sentía la desesperación de Percy, más lejos se le escapaba los aspectos positivos de su agarre.
Annabeth incluso podía oír las voces de sus amigas. Había oído la declaración de Jen de patear el trasero de Mona y había querido unirse en el aullido, habla sentido a su lobo reaccionar, pero estaba tan paralizado como Annabeth. Recordó a Mona haciendo que su cuerpo la traicionara utilizando su voz para hablar y esa la había hecho enojar más allá de lo posible y había empujado con todo lo quedaba dentro de ella para sacar a la bruja de su mente. Eso había gastado toda energía y por un tiempo, sintió que iba a la deriva aún más lejos de la vida en el mundo de las sombras. Pero, se negaba a caer en el vacío sin luchar. Annabeth no se iría en silencio, no mientras respirara, no mientras su corazón bombeara sangre a través de su cuerpo congelado.
Ella sabía que Mona le habla hecho algo y mantenía la esperanza de que Silena, Hera y Piper pudieran encontrar una forma de arreglarlo. Annabeth necesitaba ser capaz de ayudarlas, porque no sabía cuánto tiempo más podrían durar sus compañeros en el infierno al que Mona los habla enviado a soportar. No sabía cuánto tiempo quedaba antes que el estado de sus compañeros comenzara a afectarlas, y si sus compañeros morían, entonces todas ellas estaban muertas
…
Piper se sentaba con la mirada perdida en la oscuridad del bosque. Habían estado caminando durante lo que parecían semanas, a pesar de que no había sido más que unos días. Estaba oscuro a pesar de que la noche aun no había caído. Nubes continuamente bloqueaban el sol y el invierno parecía estar aferrándose a la tierra mientras el mal que Mona estaba tejiendo continuaba haciéndose cargo cada vez más de su mundo. Piper se preguntó si los demás se daban cuenta, si los seres humanos, que no sabían nada del mundo sobrenatural, sentían el mal que estaba vertiéndose en el mundo. Un mal más allá de lo que podrían jamás haber imaginado.
Piper sabía que Sally les había explicado que los lazos con sus compañeros no funcionarían en el Limbo, pero sentía a Jason. No podía comunicarse con él, pero sentía sus emociones. Era agotador y aterrador, pero no desearía que se fueran. Piper preferiría sentir algo, cualquier cosa, que nada en absoluto. Se pregunto si el podía sentirla, si él sabía que ella estaba buscando una manera de traerlo de vuelta. ¿El realmente sabía lo que significaba para ella? ¿Se lo había dicho? Piper empezó a dudar de sí misma, a dudar del vínculo entre ellos, se sentía tan inadecuada para ser su compañera. Jason era tan confiado, tan divertido, lleno de vida, y se sentía tan sosa al lado de él.
El expresaba tan abiertamente sus sentimientos por ella, continuamente diciéndole lo mucho que la amaba, y ella solo se asustaría, como un niño. Su cabeza cayó hacia delante en sus manos mientras sentía el peso de la realidad caer sobre ella como una capa. La cubrió de duda, miedo, y sintió una desesperación que jamás había conocido.
-Piper. -Escuchó la suave voz detrás de ella y se volvió para ver a Sally allí de pie. La fuerte, segura y confiable Sally. ¿Como podría siquiera Piper soñar que podría ser esa clase de compañera para Jason?- Piper, detén esto- le dijo Sally con firmeza.
-Puedo sentirlo, Sally -le dijo Piper, su voz tensa- ¿Como puedo sentirlo?
Sally negó con la cabeza mientras se sentaba en la roca junto a la sanadora.
-No lo sé. También puedo sentir a Poseidón, y no debería ser posible. No deberíamos ser capaces de sentirlos en absoluto. Lo único que se me ocurre es que Mona está permitiendo de alguna manera el contacto, pero es de un solo lado. No puedo llegar a él.
Piper asintió.
-Sigo tratando de decirle que todo está bien, pero esta tan perdido en algún terror horrible. Nunca he sentido nada igual.
Sally puso un brazo alrededor de Piper y la atrajo cerca.
-Tenemos que luchar contra la desesperación que viene a través del vínculo. El objetivo de Mona debe ser el de debilitarnos con las emociones que nuestros compañeros están sintiendo. Como mucho, me gustaría saber lo que Poseidón está atravesando para así poder ayudarlo. Me temo que si lo supiera no sería de ninguna utilidad para él.
Thalia surgió a la vista, mientras caminaba alrededor hasta detenerse delante de ellas.
-Hable con Luke.
Sus cabezas giraron rápidamente en alto, y las otras mujeres se pusieron de pie.
-¿Qué?-La pregunta vino de cada una de ellas.
-Yo estaba soñando, pero sabía que era real estaba llamándome y me contesto cuando hable con él. -La voz de Thalia temblaba de emoción.
-¿Que dijo?-preguntó Rachel cautelosamente, no muy segura de si quería saber.
Thalia negó con la cabeza, dejando escapar un suspiro tembloroso.
-Él estaba destrozado. Nunca he escuchado tanto miedo y dolor. Luke dijo que no podía verlo de nuevo. Dijo que estaba tratando de impedir que él me tocara.
-Ellos están viendo sus peores temores- les dijo Hera, desde donde se apoyaba contra un árbol con la mirada perdida en el bosque- Saben lo que temen los hombres- Dejo la declaración colgando.
Sally asintió.
-Horror definitivo para nuestros hombres sería el hecho de tener que ver a otro hombre tocándonos, vernos con dolor, y vemos morir una muerte horrible.
Thalia gruño y entrecerró los ojos, cuando se dio cuenta de lo que estaban diciendo.
-¿Me estás diciendo que Luke está mirándome ser violada?
Sally asintió, mientras jadeos resonaban en todo el grupo.
-Y más que posible, está probablemente viéndote dar a luz con horribles consecuencias-agregó Hera.
Sally grazno:
-No estás ayudando, Hera.
Hera encogió de hombros.
-La ira es motivación. Los machos de que raza son intensos. No creo que alguna vez comprendamos plenamente lo mucho que ellos sienten por sus compañeras. No van a durar mucho tiempo con su cordura intacta si siguen teniendo que ver sus mayores temores e inseguridades reproduciendo como me carrete roto. Sus lobos pronto se harán cargo y se volverán salvajes.
Enebro dio un paso adelante, mirando a Hera.
-¿Por qué no nos dices que no hay esperanza ya que estás pasando todos los buenos deseos?. Maldita sea, Hera, éstos ya no son solo lobos para nosotras. Ese es mi compañero, siendo torturado. No lo conozco muy bien, y si, el me asusta como el infierno, pero tú, diciéndome que va a perder la maldita cabeza y perderse para mí no está ayudando.
-Que alguien me pellizque, en serio, Enebro acaba de poner a la hadita Hera en su lugar.
-No ayudas, Thals- murmuro Piper.
-Shuuu.- Thalia desestimó a Piper- ¿Cuando has visto que trate de ser útil en situaciones en las que las pollitas están a punto de estallar en una pelea de gatas? -Hizo una pausa, pensativa- Bueno, en este caso, sería una pelea de hadas, pero ya me entiendes.
-¿Podrías jodidamente madurar?- gruño Piper a su mejor amiga, y todo el mundo estuvo sorprendido por la maldad nada común en la voz de Piper. Los ojos de Thalia se estrecharon mientras miraba a la sanadora.
-¿Necesito recordarte que soy tu Alfa? Puedo limpiar el suelo con tu trasero gitano, por no hablar de que estoy embarazada y muy temperamental. No me empujes, Piper.
-¡BASTA!- La voz de Hera hizo temblar el suelo a su alrededor y las cabezas de todas giraron para mirar a la Regia Fae Superior. Luz brillaba a su alrededor. Ella encontró los ojos de cada mujer dejándoles ver el poder que viraba a través de ella.
-Si quieren abalanzarse entre si antes que la batalla incluso comience, entonces por todos los medios háganlo. No vengan llorando a mi cuando Desdémona libere a sus salvajes compañeros en este mundo solo para tenerlas a ustedes uniéndose a ellos de su lado, mientras desgarran vidas inocentes.
La noche se quedó en silencio, mientras las mujeres consideraban las palabras de Hera.
-Solo para ser claras, ¿una bofetada de perra sería considerado devastador? -Piper sonrió inocentemente.
Thalia puso los ojos en blanco.
-Me gustabas más cuando eras más propensa a cantar Lean On Me (Apóyate en mi) que Another One flies the Dust (Otro que muerde el polvo).
Sally se puso de pie y cruzó los brazos sobre el pecho mientras observaba la forma Fae de Hera retroceder.
-¿Qué estamos haciendo, Hera? Cuanto tiempo más vamos a vagar por el bosque.
-No estoy vagando sin rumbo, si es eso lo que te preocupa. Hay un método para mi locura.
-Solo mientras estés consciente de que eres una loca de mierda- murmuró Thalia.
Hera ignoro el golpe y continuo.
-En este momento, solo hay alguien que puede ayudarnos y está probando ser difícil de encontrar.
-¿Quien? -preguntó Sally.
-El Rey Damansen- La voz de Hera sonó con un tono de temor al pronunciar el nombre del rey.
-¿De qué es exactamente rey?-pregunto Piper.
-De los Hechiceros- respondió Sally, antes que Hera pudiera.
-¿En serio? -Thalia resopló- ¿Hechiceros?
-Puede que todas quieran sentarse para lo que tengo que decirles.- Hera volvió a su lugar en el árbol, y esperó a que todas tomaran asiento. Piper y Thalia se sentaron en una rama caída, mientras que Sally, Rachel, Diana, y Enebro todas se sentaron en varios puntos con la espalda apoyada contra árboles. Annabeth yacía acostada, cubierta de mantas, y aparte de su respiración tranquila, estaba tan inmóvil como un cadáver, a pocos metros de distancia.
-Si, Thals, los hechiceros son reales y Damansen su rey. Ha sido su rey por un muy, muy largo tiempo. Como todos los seres sobrenaturales en el reino humano, su magia se está desvaneciendo. Se vuelve más débil cada año y su raza está distribuyendo en número. Aún tenía que encontrar una compañera, hasta recientemente, ya que al igual que cualquiera de nosotros es más débil sin una.
-Por lo tanto, ¿él ha encontrado una?- pregunto Piper.
Hera asintió, la expresión de su rostro era aprensiva.
-¿Por qué tengo la sensación de que no nos va a gustar quien es esta compañera?-murmuro Thalia.
-Damansen no es una mala persona, pero está en una posición difícil. Él tiene que proteger el futuro de su raza, así que hizo un trato con Desdémona. Damansen es el único ser que sabe cómo abrir el velo al Inframundo. A cambio de él abriendo el velo, Mona le prometió una compañera. Ella entrega Atenea Chase al rey.
-¡¿QUÉ?!
-¡MALDITA SEA!
Un coro de incredulidad recorrió el circulo de mujeres, mientras absorbían la información que Hera acababa de compartir.
-¿Ella está bien? - pregunto Rachel.
-Está bien- Sally fue quien contesto. Todas sus cabezas giraron para mirar a la Alfa.
-¿Lo sabias?-Piper jadeo -¿Sabías y no nos lo dijiste?
-Poseidón me aconsejó que no lo haga y saben que cuando un Alfa aconseja, lo que realmente está diciendo es no lo hagas jamás.
-Poseidón no te habría hecho nada- Enebro se puso de pie.
-No, pero soy un ejemplo para otros lobos. Y, Poseidón tenía sus razones para mantener la información para sí mismo. Atenea está a salvo. Damansen no le ha hecho daño.
-¿Y quién puede decir que no lo hará? -preguntó Diana.
-Damansen no le hará daño porque la ama y la ha elegido como su compañera- Hera miro a Thalia, y luego a Piper- Tengo a uno de los guardianes Fae con él y ella me ha informado que él no tiene intención de ayudar a Mona. Atenea ha metido un poco de sentido en él.
-¿Confías en el?- preguntó Thalia a la Fae.
- He conocido a Damasen durante mucho tiempo. Él es un buen hombre y solo quiere lo mejor para su gente. Hizo una mala elección, pero las Parcas le han dado una segunda oportunidad con Atenea.
- Si, y todos debemos confiar en las Parcas-gruño Thalia.
-Necesito que todas ustedes sepan que no está reteniendo a Atenea contra su voluntad. Ella quiere estar con él.
-No es de color verde con cuernos o cualquier cosa así, ¿verdad?- La cara de Piper se arrugo mientras preguntaba.
Hera se rio.
-No, en realidad es bastante guapo.
Thalia ladeo la cabeza hacia un lado y frunció el ceño hacia Hera.
-Espera, ¿por qué va a ser difícil de encontrarlo si tienes a una de tus hadas con él?
-Porque él es muy poderoso, y a pesar de que se está debilitando, tiene la capacidad para encubrirse. Aunque mi Fae esté con el no tengo forma de saber en dónde están, no hay manera de aparecer ante ellos, tampoco Artemisa, la guardiana, puede aparecer ante mí. En realidad, es muy inconveniente-añadió Hera en un tono que decía que se sentía muy incómoda por el rey.
Las mujeres se quedaron en silencio mientras avanzó el día y la oscuridad de la noche comenzó a caer. Sally y Rachel cazaron y llevaron de vuelta pequeñas presas para que comieran, y luego cada una de ellas, una por una se recostaron para pasar la noche. Habían establecido un horario para que alguien se sentara con Annabeth y rotaran durante toda la noche. Thalia fue la primera. Justo cuando Thalia estaba a punto de empezar su vigilia junto a su amiga, sintió una mano en su hombro. Era Diana.
-El lado médico en mi está saliendo, y necesito saber cómo te estás sintiendo Thals.
Thalia sonrió vacilante. Ella estaba entusiasmada sobre el bebé de ella y Luke, pero también era una fuente de dolor.
Thalia se sentó y Diana se sentó en frente de ella, con las piernas cruzadas en frente de si misma, sus codos apoyados sobre sus rodillas. Espero pacientemente a Thalia contestara.
-Me siento bien físicamente- su mano instintivamente fue a su abdomen- ni siquiera he estado enferma, sin dolor, y ningún otro de los extraños problemas femeninos que prefiero no describir.
Diana se echó a reír.
-Siempre y cuando no haya nada raro, no tienes que describirlo. ¿Cómo vas de estado de ánimo?
-A veces me siento un poco fuera de control, como si no pudiera decidir si estoy bien o un desastre, ¿sabes? Luego otras veces siento como si todo va a estar bien. Luke regresara, el arreglara todo este problema con Las Parcas, y vamos a tener una bebé sana- Thalia miro hacia el suelo, trazando distraídamente un diseño en la tierra- Esos son los pensamientos que tengo que aferrarme- ella encontró la mirada de Diana y trato de sonreír, pero no llego a sus ojos- Te hare saber si hay algún problema.
Diana le devolvió la sonrisa.
-Esta bien, pero cuando comience a pasar mas tiempo, vamos a tener que empezar a hacer los exámenes físicos.
Thalia se encogió de hombros.
-No soy ajena a quitarme la ropa, doc.
Diana rio mientras se levantaba y se dirigió a su cama de turno. Thalia miro la tierra en la que había estado trazado con su dedo y sus ojos se llenaron de lágrimas, al ver que había dibujado las marcas que cubrían la piel de Luke.
Se alejo del dibujo para enfrentar a Annabeth y tomo su mano. Thalia la sostuvo entre las suyas, frotándolas, probablemente más por su comodidad que por la de Annabeth. Miro a su amiga rubia y su corazón le dolió al verla en un estado tan indefenso. Thalia miro, empujando su voluntad a Annabeth como si eso pudiera hacer que abriera los ojos. Si Percy estuviera aquí, se estaría volviendo loco; pero no lo estaba. Ninguno de sus compañeros estaba y, por primera vez, se sentía sola. Necesitaba a Luke, sin importar lo mucho que le molestaba necesitarlo, lo hacía. Thalia necesitaba su fuerza y su consuelo. Ella necesitaba su presencia inquietante de modo que ella tendría a alguien con quien ser sarcástica y sabía que sería capaz de soportarlo.
Thalia necesitaba verlo decirle que ella iba a estar bien y que su bebe estaría bien. Necesitaba que él le dijera cuando necesitaba calmarse, porque a medida que su miedo aumentaba lo hacía su sarcasmo e irritabilidad y sabía que ninguno de los demás lo necesitaba ni merecía.
-Maldita seas, Desdémona, por quitármelo- murmuro, a la fría y oscura noche. Sus ojos se estrecharon y miro hacia el bosque, deseando que la bruja saliera en toda su gloria malvada. Thalia nunca pensó que era capaz de ser cruel, pero decidió en ese momento que iba a pelar la piel del cuerpo retorciéndose de Desdémona, mientras aun viviera. ¿Estaba un poco sedienta de sangre? Tal vez, pero entonces la bruja le habla quitado su compañero, poniéndolo en peligro y causándole un sufrimiento inconmensurable. Solo por eso, ella había firmado su sentencia de muerte, por no mencionar todas las demás atrocidades que ya había cometido en su vida larga y sin valor.
-Annie, ¿dónde estás?- preguntó Thalia a su amiga- Quiero que sepas que yo me haré cargo de ti, siempre Ann. Y voy a darte un infierno por tenderte ahí boca arriba mientras nosotras hacemos todo el trabajo- Thalia resopló la carcajada para sí misma al pensar en la observación que Annabeth le daría a ese comentario
Su corazón se hundió mientras continuaba observando la respiración constante de Annabeth, pero no pudo encontrar ningún otro signo de vida. Thalia quería correr. Quería mudar su piel humana y dejar a su lobo correr libremente, aullando por el dolor que sentía por la pérdida de todo. Thalia extrañaba a sus padres y sonrió para sus adentros, pensando que era una sensación que nunca había pensado que sentiría. Pero, cuando le toco perder algo que nunca se imaginó perder, admitió que no quería perderlos, sin importar cuán tensa siempre había sido su relación con ellos.
Continúo sentada mirando fijamente en la noche, una solitaria centinela cuidando de sus amigas. Una parte de ella estaba ansiosa de ir a dormir con la esperanza de tener noticias de su compañero una vez más, pero otra parte temía escuchar la desesperación en su voz generalmente tranquila y segura. El la necesitaba tanto como ella lo necesitaba y aquí estaba sentada, incapaz de hacer una maldita cosa por él. Gruño con frustración y poco a poco toda la fealdad de realidad se impuso y echo raíces en su corazón. Inclinó la cabeza y cerró los ojos cediendo al monstruo de la derrota, aunque solo fuera por un rato, ella se dejaría ser débil, se dejaría derrumbarse mientras no había nadie para mirar.
