De verdad me disculpo que no me haya aparecido por un buen de tiempo, pero cuando todo iba a viento de popa, mi inspiración por subir mas capítulos murió, se que fueron años, ahora me aparezco nuevamente por aquí subiendo otra vez el capitulo 1 pero corregido, agregando detalles que creí convenientes para hacerlo mas entendible, pienso haber mejorado, he estado volviendo a esta rutina de escribir fanfics.

Borre los capitulos para repetir el mismo procedimiento que con este capitulo, espero que sea de su agrado :'3, como hace tiempo comente, son libres de comentar, de expresar sus dudas y con gusto en los capítulos siguientes se los responderé, los quiero, gracias a quienes me estuvieron acompañando anteriormente.

A los que recientemente leen esta historia, sean bienvenidos. Sin mas que decir, les dejo leer este capitulo que les traigo. Este mismo anuncio estará en el otro fanfic de cuando las cosas cambian, Si pasan por mis otras historias encontraran algo similar, solo en la nueva que es de la serie de Miraculous Ladybug no, Si les gusta el Felinette (Felix x Marinette) les invito a leerla.

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Tatsuya despierta en una habitación que se le hacía completamente desconocida, apenas y conseguía acostumbrarse a la segadora luz de la lampara con la que fue recibido tras recuperar el conocimiento, una vez que se acostumbró por instinto busca con la mirada cualquier cosa que le fuera de ayuda, cualquier mínimo detalle, cualquier mínima oportunidad de le trajera algún recuerdo que le explique por qué se encontraba en aquella extraña situación, desconcertándose poco después de fallar en su reconocimiento, lo único que encontró era lo indispensable para sustentar a una persona en cautiverio, cosa que le hizo perder la poca calma que tuvo o creyó tener en su momento.

Lo que sabía en esos momentos no lo consideraba realmente útil.

Su corazón latió desenfrenado, rápidamente hace a un lado las sábanas que le cubrían apoyándose con la base de la cama para impulsarse fuera de esta, fallando estrepitosamente en ponerse de pie. Casi de inmediato su ceño se frunce y tensa la quijada.

No podía simplemente abandonar en el primer intento, así que intenta repetir el procedimiento, frustrándose al ver que el resultado seguía siendo el mismo. En la tercera consiguió un pequeño avance, en la cuarta ya resistía estar mas tiempo de pie, mas en esta la puerta que daba frente a él se abre dando paso a una bella mujer de cabellos negros y largos con flequillo y figura bien definida, la cual portaba una vestimenta elegante que daba a resaltar sus atributos, siendo este un hermoso vestido color uva.

—Podrías lastimarte cariño, será mejor que tomes asiento por el momento—pidió gentilmente acercándose con la clara intención de regresarlo a la cama, cosa que estando ya cerca lo hizo con el mayor cuidado y atención pudiera darle, esbozando una suave sonrisa que solo la hacia ver mas amable de lo que aparentaba, Tatsuya no estando seguro de sus intenciones le observa atento no poniendo resistencia alguna, teniendo una rara sensación de familiaridad que solo conseguía confundirlo todavía más—Así que te recomiendo que tomes las cosas con la debida calma, mi nombre es Yotsuba Maya, ¿recuerdas cómo te llamas?

—N-No…—contesto Tatsuya en un hilo de voz luego de unos cuantos segundos, apartando la mirada de ella, colocándola en cualquier otra dirección, mostrando la molestia que le había provocado no recordar su propio nombre ni de donde provenía, y eso Maya lo noto, al igual que el lamentable estado en el que se encontraba—¿Puedo preguntarte algo? —dijo en un murmullo invadido por cierta timidez

—Lo que quieras, todo sea por ayudarte—asintió Maya tomando lugar a su costado, actuando como si tuviera años de conocerle, algo que solo inquietaba a Tatsuya.

¿Realmente podía confiar en ella?

— ¿Desde hace cuánto tiempo me conoces?, ¿Por qué me tratas con esa familiaridad?, yo no te recuerdo…estoy terriblemente confundido—pronto lo invadió un nudo en la garganta y demás emociones que lo hacían sentirse indefenso, solo, incluso vacío.

—Una pregunta a la vez, ¿de acuerdo cariño? —Maya le acaricio la cabeza con suma ternura, atrayendo aquellos ojos azulinos con sin la mayor dificultad, los cuales se posicionaron sobre los suyos, sorprendiéndose ligeramente cuando apartaron su mano con natural brusquedad, lo que fue de esperarse, no creía que fuera aceptada a las primeras de cambio, siendo aun capaz de sonreírle en indiferencia con lo recientemente ocurrido. Tatsuya asiente, dándole de ese modo continuidad a su actuación—Siendo así, contestare a tus preguntas, por lo que sería recomendable que no te distraigas ya que no lo repetiré—suspiro, dando la impresión de que lo estaría por decir no era fácil para ella, pese que de su boca solo saldrían mentiras.

Tatsuya vuelve asentir, siendo invitado por ella a incorporarse en la cama de manera que no estuviera incomodo, él solo se sienta en posición de meditación como si se tratase de un niño, agudizando los oídos lo más que su sentido se lo permitía, de modo que según desde su punto de vista pudiera capturar mejor la información que trataría de procesar y analizar dentro de su cabeza al igual que sus ojos lo hacían temiendo que sus recuerdos recientes no fueran duraderos.

—Supongo que tendré que ser directa, ya que nunca te gusto que tarde que temprano descubrirás la verdad a través de otros, y eso no es algo que a ambos nos agrade demasiado—murmuro Maya cambiando su semblante a uno de tristeza—Mi pobre y desafortunado Tatsuya. Es lamentable que ni tu nombre recuerdes, yo…tu también eres un Yotsuba al igual que yo.

Tatsuya levanta una ceja en incredulidad, un gesto que el mismo ignoro ya que le había impactado que tuviera que ver con ella, que estaban conectados por un mismo apellido.

—Siéndote sincera no espere que despertaras pronto dado que los doctores no dieron buenos resultados hace alrededor de 10 años desde que tuviste el accidente que te trajo a un estado de coma. Recuerdo que estábamos en el mes de junio cuando partimos a Okinawa, estabas tan emocionado por conocer el trabajo del abuelo que casi podría jurar que no dormiste hasta que—

—Si eso fue alrededor de 10 años, ¿Cuántos años tengo actualmente? —Tatsuya la interrumpe no midiendo estatus o algo parecido, ya que no tenía noción de ellos o quizás sentía que no debía importarle si quería saciar su curiosidad—Calculando por mi consistencia física, el cambio de voz y otros aspectos que aun no comprendo del todo, tendría unos 14, 15 años aproximadamente.

—Buen análisis cariño, tu pérdida de memoria no te hecho un despistado, desde pequeño siempre has sido muy capaz—admiro Maya—Menos un idiota o alguien incompetente ciertamente—agrego disfrutando de ese ceño fruncido, la desaprobación que había obtenido tras esas palabras hirientes que no se contuvo en decir.

—Aun no me dices que eres de mí, sino más dijiste tenemos el mismo apellido.

—De verdad te muestras ansioso

Tatsuya no responde. En los ojos de Maya aparecieron un brillo que no supo descifrar entre esa dudosa tristeza en la que lentamente sin darse cuenta iba cayendo.

—La razón de la similitud en nuestros apellidos es porque en ese viaje tu familia y la mía hicieron un acuerdo en la cual quedamos comprometidos—responde Maya con falsa sinceridad que no fue detectada por Tatsuya quien no quería aceptar que no encontraba diferencia de la verdad y la mentira, teniendo que conformarse no del todo con la única fuente de información que tenía por el momento.

—¿Tienes pruebas? —cuestiono dudoso Tatsuya, gruñendo internamente al ver de dónde saco y le entregó un documento que desenrollo con anticipación, no hallaba razón por la decidiera tenerlo entre sus senos, ahí donde pudiera maltratarse. Este se trataba de un documento falsificado del que Maya lo sabía solo, del que estaba confiada, del que implemento todos los sellos y firmas correspondiente que daban su legitimidad, estando entre ellos la firma de sus supuestos padres planificaron y aprobaron dicho compromiso.

Tatsuya aun así lo lee detalle a detalle cada oración, punto por punto, comas, especificando lo que tanto le costaba aceptar dejándolo temporalmente sin habla de lo sorprendido que estaba. Entregando el documento tras haber terminado.

—Veo que finalmente entendiste por lo que continuaré con la historia—Maya siguió hablando relatando que, a pocos días de haber llegado a su destino, lo dejaron solo en la casa del abuelo para salir de compras, siendo durante ese trayecto de ida y vuelta que lo encontraron en la sala siendo atendido por unos paramédicos.

Tatsuya solo podía imaginar lo relatado, ya que por mas que tratara de recordar no encontraba nada, todo estaba en blanco, y lo que tenia por recuerdos era los que recientemente obtenía.

¿Por qué tengo la sensación de que algo no esta bien? —pensó—Tal vez solo sea cuestión de adaptarme…y puede que no sea del todo malo.

—¿Aun me sigues sin creer? —pregunto Maya no esperando respuesta—No necesito que lo hagas, pero si miras las cicatrices que quedaron en tu cuerpo, ellas son las mas indicadas para darle razón a mis palabras—sugirió sin pizca de vacilación, manteniendo ese falso sentimiento de tristeza—De cierta forma me siento tranquila que no lo recuerdes, ya que uno de los paramédicos se acerco a nosotros y nos contó que te encontraron en la jaula de uno de los experimentos que estaban en el laboratorio en el que te la pasabas con el abuelo la mayor parte del día…estabas…estabas gravemente herido con aquel repugnante oso muerto, quedaron asombrados, expresaron, no creían que con el arma blanca que tenias en las manos lograste eliminarlo, y-y….de algún modo tu…—contuvo las lagrimas que amenazaban por salir de esos ojos que tenían la capacidad de conmover a cualquiera.

—Maya acaso tu…—

—D-Discul-Discúlpame, no…no puedo continuar—dijo Maya con voz temblorosa no dejándolo hablar hasta que baja la mirada y Tatsuya pierdo conexión con ellos con aquel flequillo negro como la noche.

—O-Oye—llamo indeciso, teniendo el impulso por compadecerla, por sentir empatía y cierta culpabilidad—Detente, no era mi intensión…no pretendía herirte, ya paso.

Se lo ha creído—pensó Maya internamente satisfecha, convencida de que lo llevaría a otros extremos, por lo que dejo que sus lagrimas fluyeran estropeando su perfecto rostro, una tras otra, que fueron propensas a perderse entre las sabanas—¡Lo se!, ¡pero si supieras cuanto me duele ver que no te acuerdes de mí!, día tras día he estado cuidándote esperando por este día en que me recibieras con un abrazo o con una cálida sonrisa—elevo el rostro viéndole fijamente a los ojos, abrazándose prontamente a él sorprendiéndolo de sobremanera—En lugar de eso….me tratas con indiferencia.

A Tatsuya no le quedo de otra mas que asentir al abrazo, y acariciar su cabello en torpe intento de consuelo, no dándose cuenta que a sus espaldas Maya sonreía y reía a sus adentros, inhalando entre sollozos el olor que desprendía de manera voluntaria, tendiendo a reforzar su agarre.

Fue mejor de lo esperado, oh mi inocente e ingenuo Tatsuya, si conocieras lo que tuve que hacer, lo que tuve que ofrecer para que estuvieras de mi lado todo por que tu encantadora madre bloqueo tus poderes, por que no quiso entregarte a mí. Tus memorias fueron muy útiles…si hubiese apostado tus habilidades también, serias un arma inservible y eso le quitaría lo divertido. ¿funcionara mejor lo nuestro si actuamos realmente como amantes?

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2 años después…

Tatsuya salía de su entrenamiento con Kokonoe, un monje que se consideraba amigo de la familia, y que por recomendación de su prometida Maya llegaba a entrenarlo en técnicas y estilos de combate con el que se había familiarizado como si se tratara de algo que desde un principio hubiese destinado aprender. Por obvias razones se efectuaba en una habitación especial dentro de la casa, bajo constante vigilancia y cuidados por parte de las maids. A Kokonoe no le agradaba la idea de que estuvieran monitoreados hasta en una ocasión indirectamente comento que estarían mas cómodos entrenando en el templo, que estando ahí podía enseñarle con mayor libertad, quedando solo en eso ya que poco después a Maya le fue notificado y eso había reducido considerablemente su paga y el tiempo que les había dado dentro de la habitación. Tatsuya no toco el tema por consideración a Kokonoe, aunque no podía decirle que estaba de acuerdo con llevar el entrenamiento al exterior, ya que solo él entrenando por su cuenta podía estar en el patio trasero, mas no era lo mismo que entrenar con alguien mas que le corrigiera de en vez en cuando, que le aconsejara que posturas o que tanta fuerza podía aplicar.

Volviendo con las maids, hace un tiempo se acoplo a ellas como parte normal de su vida, a los tratos que recibía, dado que era demasiado escandalosas cada que se oponía a que ellas cumplieran con su labor. No obstante, no las creía necesarias, dado que lo que hacían era que se sintiera un inútil en actividades rutinarias como lo era acercarse su propia comida o tan solo tenderse el mismo una toalla para secarse.

Faltaban pocas horas para partir a la predatoria, por lo que no perdió mas tiempo en encaminarse a su habitación, seguido de ellas. Normalmente eran unas 4 o 5, las que no estaban conformes hasta confirmar que todo se encontrara en orden, si eso era decir poco. Una de ellas se adelanto abrirle la puerta, mientras otra le acerco una toalla con la que antes de irse a bañar se limpiara el sudor producto de su arduo trabajo, las otras dos dejaron sus ropas en el canasto correspondiente, acorde según el reglamento que manejaban.

—Pueden irse, estaré listo en 30 minutos

— ¡Como ordene, Tatsuya-sama! —dicho eso, partieron en una reverencia, cerrando la puerta para darle mayor privacidad.

Tatsuya hasta entonces se relajó, emitiendo un suspiro producto de ello, apenas y lo dejaban respirar. Sin demasiada emoción camino hacia el espejo que decoraba la elegante y moderna habitación que adquirió los gustos que fue desarrollando conforme el tiempo fue pasando. Lo que hacia pareciera no tener sentido, pero solo de este modo podía contemplas las cicatrices que Maya menciono en su momento, una parte de él le decía que estas habían sido producto de algo mas que un simple ataque de oso, la otra, le decía que lo pospusiera para otra ocasión dado que se retrasaría, por lo que continúo despojándose del resto de la ropa, siguiendo así el trayecto descalzo al baño.

Durante ese periodo después de su despertar, se dejó crecer el cabello, ahora media a la mitad de su espalda, conservando el mismo corte de aquel dichoso flequillo por mero capricho, este se movía al compás de sus pasos dándole un toque más superficial y elegante a su apariencia, aunque también era como si fuera producto de la del sengoku, donde muchos hombres acostumbraban tener el cabello largo mayormente por estatus que por estética.

Ya dentro, abrió la llave de la regadera, el agua pronto corre por su cuerpo como gotas de roció que acariciaban cada parte de él. Antes de que pudiera tomarlo con tranquilidad, recordó que debía partir 5 minutos antes de la hora acordada por lo que procedió a bañarse más rápido de lo habitual.

Tal vez si ellas no vieran la luz del sol…solo tal vez…

Al terminar, se seca y viste lo que ubicaron en aquel cesto, destacando entre todo el uniforme de la primera preparatoria, aun mas el símbolo donde le indicaba que asistiría al primer curso. Si fuera por Tatsuya preferiría ocuparse de otras cosas que asistir. Aun así, tomo su maleta, pistolas, CAD, dinero y lentes, colgándose estos últimos en la camisa como tenia por costumbre hacer en sus tiempos libres en los que se dedicaba a otras cosas que no incluyeran actividad física.

Faltan dos minutos para que estén aquí—observo el reloj de pared, abriendo la ventana segundos después emitiendo el menor ruido posible aprovechando esos minutos para escabullirse de la habitación habiendo creado un puente temporal solido con ayuda de su CAD, saltando en el ultimo escalón al suelo de forma grácil al otro lado de la calle, impecable, sin ninguna gota de sudor escapando por su rostro. Escuchando segundos después a las quejas de las maids debido a lo atrevido que su escape en esta ocasión. Ya imaginaba la queja que le darían a Maya cuando llegara de su viaje de negocios.

Disfrutando de la tranquilidad del trayecto, no sintió la distancia que le faltaba para llegar a la primera preparatoria, menos por lo cansado que solían ser los entrenamientos de Kokonoe, en lugar de eso pensaba en desviarse y perder su tiempo explorando lugares que solo no había podido estar, no era que estar con Maya resultara malo, no, ella se encargaba que los lugares que pisara fueran solo los mejores, conversaban, compartían parte de sus gustos, mas por parte de ella que de él dado que su mundo seguía siendo algo limitado, de algún modo lo convencía a acompañarle a probarse los vestidos, no obstante, cuando deseaba salir por su cuenta siempre tenia que llevar compañía, era como si quisiera protegerlo de algo, pero no sabia de que o que segundas intenciones había detrás de eso.

El pensarlo y el hacerlo era completamente diferente.

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Se asomo en la primera preparatoria ya cuando faltaba poco de que la campana anunciase el comienzo de las actividades, pese a conocer eso, se quedo viendo a la distancia a una unas chicas que estaban en la entrada, una tenia unas facciones delicadas y hermosas, cabello azabache ondulado, con un curioso moño blanco con rayas azules detrás de su cabeza, ojos rojos al igual que una cereza o siendo mas exactos como la sangre, el uniforme característico de la preparatoria, ella se dedicaba a saludar a los de nuevo ingreso. La otra se le hizo algo tímida, ojos azules, cabello azabache lizo, adornado con un pasador con un adorno de copos de nieve, esta no estuvo mucho tiempo presente ya que creyendo por la hora no hacia falta nadie, se apuntó a guiarlos donde se llevaría la ceremonia de ingreso, dándole así las indicaciones correspondientes a medida que avanzaban.

Tatsuya se preguntó si había sido un punto invisible para ella ya que su presencia paso desapercibida o quizás solo se trataba de alguien sumamente distraída. Apareciendo una diminuta sonrisa en sus labios. Quedando solo la chica con el moño avanzo, ella no lo estaba observando, sino que miraba por donde desapareció la tímida chica del pasador.

—Que día tan armonioso y alentador—decía al aire mientras se estiraba, teniendo ambos brazos elevados, no teniendo el suficiente equilibrio al hacerlo ya que pronto lo perdió, cerrando por inercia los ojos, sintiendo algo cálido pero un tanto suave en lugar de una vergonzosa caída—¿Ara?

—¿Estas bien? —pregunto Tatsuya manteniendo la calma, aunque su plan inicial solo consistía en preguntarle si lo que hacían venia en una especie de reglamento que la preparatoria tenia para sus estudiantes. La azabache alzo la mirada topándose con los ojos azules de Tatsuya, apartándose velozmente de él como si este quemara, estando a su frente.

—Eso creo—se limito ella a decir cuanto los pétalos de sakura descendieron a causa del aire impregnando el ambiente con su singular olor, estaba de más expresar que sus mejillas se había pintado de un color similar al de sus ojos y los ritmos de su corazón aumentaron a medida que lo veía con mayor atención—G-Gracias por evitar mi caída, habría sido vergonzoso para mí como presidenta estudiantil

—Ya veo—Tatsuya sonríe sin pensarlo por segunda ocasión, siendo leve pero significativamente cálida, sin rastros de malicia—Aun así, creo que cualquiera pudo haberlo hecho—le quito importancia— Mi nombre es Yotsuba Tatsuya, soy un estudiante de intercambio, encantado de conocerte, estaré a tu cuidado de ahora en adelante—

—Saegusa Mayumi, el placer es todo mío—correspondió Mayumi aun afectada por lo sucedido— Seguramente eres del que hablo Ono-sensei en dirección la semana anterior… si quieres puedo guiarte a tu salón de clases, dado a lo que entendí es el mismo en el que iras conmigo, ya que si te pierdes no me lo perdonará—bromeo un poco al final.

Ono Haruka, esto será interesante, ¿eres de las que escucha conversaciones ajenas?

—¿Qué? —Mayumi no creyó que alguien que recién conocía le regresara su intento de empatizar con otra broma—¡¿Por quien me toma Yotsuba-kun?! —elevo un poco la voz fingiendo estar ofendida—Difamar a la presidenta estudiantil es un delito grave, por lo que puede que en tu primer día termines castigado.

—¿Lo es? —pregunto Tatsuya curioso, acercando su rostro al de Mayumi en busca de que no estuviera mintiendo.

—Si, pero por esta vez lo pasare—Mayumi aparto la mirada nuevamente sonrojada, sudando un poco ante un creciente nerviosismo del que estaba siendo víctima—S-Se nos hace tarde, la ceremonia esta por empezar, Yotsuba-kun—le da apresurada la espalda comenzando su andar.

—Vamos—se coloco Tatsuya con tan solo unos pasos a su lado.

Mayumi lo observo de reojo, su primera impresión sobre el Yotsuba era que se trataba de un sujeto agradable y un tanto ocurrente, amigable, no sabia si lo que hacia era solo curiosidad o solo le pareció atractivo molestarla, ese pequeño detalle le daba un toque divertido. Sin embargo, que agitara su mundo en tan solo unos instantes, le desconcertaba, se hacia a la idea que posiblemente se trataba del efecto de la primavera y que seria algo pasajero.

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Hasta aquí termina el capitulo. Como se habran dado cuenta, cambiaron algunas partes de la historia, siendo mas notorio en el encuentro de Tatsuya con Mayumi, siento que su encuentro fue mas natural. Mi meta para este año es que ya cuando termine de renovar los capitulos de esta historia, subir un capitulo nuevo, que seria el numer sino mas recuerdo.

Sin mas que decir nos vemos hasta la siguiente actualización.

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