Hola, buenos días, tardes, o noches, aquí les traigo la corrección número 2 del finc. Recuerdo a los anteriores lectores que acompañaron esta historia años atrás que me disculpen por haber borrado los capítulos posteriores, como ya mencione en el capitulo pasado, me decidí a renovarlo, a darle un poco mas de profundidad, espero que comprendan, y bueno si deciden esperar a que suba hasta donde se quedaron, los comprendo, pero si quieren volver a leer la historia son bienvenidos, siempre lo serán. :3, con la otra historia no he realizado cambios por que son varios finc por actualizar, si de este estoy avanzando mas del capitulo 1 es por que ya le tenia avanzado y quería acabarlo para hacérselos llegar.

Nota: Son libres de comentar, preguntar acerca de las dudas que tengan, se los iré respondiendo ;3, sus comentarios me motivan, de todo corazón espero que estén con bien. (gracias a quienes han ido comentando :3)(sino he respondido a alguna duda por favor recuérdamelo, y te lo responderé sin falta)

Nota 2: Algo que se me olvido aclarar, es que la cicatriz de Tatsuya no se curo como describe en la historia original ya que lo que le hizo Maya afecto su capacidad de regeneración, siendo algo que la favoreció en cierta medida para darle peso a su relato, aunque Tatsuya aun tiene dudas al respecto ya que hay cosas que ella continua ocultándole.

sin mas los dejo que sigan con su lectura :3

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No había pasado mucho, sin embargo, Tatsuya se preguntaba si era demasiado ingenuo al aceptar participar en favores que poco le beneficiarían, más si aún no comprendía adecuadamente que tan delgada es la barrera que divide la verdad de la mentira. Prueba más exacta de esa retumbante pregunta, era que Saegusa Mayumi logro convencerlo con esos ojos suplicantes y expresión preocupada, a medida que aclaro que ella en un principio tampoco quería hacerlo, más tampoco quería sucumbir al cumplimiento del matrimonio que arreglaron exclusivamente de ella con Itsuwa Hirofumi a costa un tratado con el que se beneficiarían ambas familias, y como última alternativa le pareció que él sería el más adecuado.

En ese entonces su única expresión fue la de incredulidad y segundos después de resignación con un sutil sonrojo instalándose sobre el área de las mejillas. Si lo estuvo maquinando desde antes de que llegara o no, lo desconocía, lo que, si sabía, y eso que se dedicaba a estudiar los datos recopilados por el clan Yotsuba, era que el beneficio no era tan grande como creían los Saegusa, por lo que lo más viable seria que ella con Itsuwa Hirofumi que era igual de malo comparado con los prestigios de los que su familia se jactaba.

Y si Saegusa Mayumi estaba convencida de que él era la única opción de la cual apoyarse, le preocupaba que tuviera altas expectativas de que su intervención le seria de ayuda. Aun así, Tatsuya no pudo evitar recordarse o sentirse en ocasiones especificas con Maya, por lo que el peso del problema de la azabache se le hizo por instantes mas grande de lo que simplemente era.

Con Maya, a ella se le hacía entretenido probar su inexperiencia como su paciencia en juegos en los que usualmente ella salía victoriosa la mayor parte del tiempo.

—"Sabes una cosa cariño, si te ciega tu ingenuidad, no solo terminaras dañándote a ti mismo, sino que también a los demás, recuerda eso" —decía la Maya de sus memorias una vez que se saciaba, al mismo tiempo que lograba acariciarle el rostro y pasarle su pulgar juguetonamente por el labio—"¡Ah!, pero sobretodo, se consciente, que para uno es preferente que no te metas en los asuntos de otros, menos sino te conciernen, sino, a largo plazo te cobraran factura" —sus palabras en ningún momento le hicieron particular gracia pese a que sus acciones no se mostraban a simple vista serias.

Cuanto su camino coincidió con el camino de Itsuwa Hirofumi, aparto esas imágenes de su cabeza, reconociendo que, aunque por breves instantes su cuerpo tenia el impulso de abandonarla, supo que era el momento de tomar con seriedad el cumplimiento de su palabra con respecto a la petición que le había hecho la Saegusa momentos atrás.

Itsuwa Hirofumi iba particularmente distraído, cosa que Tatsuya noto, y Mayumi aprovecho para colgarse del brazo de su acompañante que se sobresalta un poco ante el acto, si ella sentía algo, por más revoltoso que fuera, hizo de todo su autocontrol, más en el preciso instante en que la persona con la que insistían en comprometerla se percató de su presencia, estando a cierta distancia de las escaleras que conducía a las aulas.

—¡Ah!, buen día Itsuwa-san—saludo con una naturalidad anormal que hasta Mayumi misma le sorprendió, sin embargo, no demostró que su propia voz no sea causante de su tropiezo.

—Buen día Saegusa-san—Itsuwa le devolvió el saludo, aunque no parecía tan calmado como otros días. Su sonrisa mostraba incomodidad por la presencia de Tatsuya que la pega contra si de modo que su acercamiento hacia ella fuera más natural—¿Esta persona es algún conocido tuyo?, quizás un familiar que no conozca por parte de mi prometida.

—Buen día Itsuwa-san—saludo Tatsuya, aunque no se lo pidieran—¿No sería mejor que directamente me preguntara?—hizo una pregunta retórica dándole segundos para asimilar el aspecto físico del joven a su frente, no encontrando nada que sobresaliera de lo común, desde su complexión física hasta los rasgos que definían su rostro, aunque pudiera parecer una buena persona por los toques de inocencia que tenía, casi podía asegurar que sus expresiones son más honestas cuando la situación lo sobrepasaba, y como tal, este encuentro apuntaba que sería una de estas—Mayumi-san, ¿no lo cree así también?—no sopesó en usar su nombre de pila como carnada, menos el tono en que lo pronunciaba, siendo agradable para los oídos de Mayumi que volteo y alzo su rostro solo para verlo, correspondiéndole con una cálida sonrisa además de un asentimiento.

Tatsuya le regresa la sonrisa, conectando sus Zafiros con los rojos rubí de ella—existiendo en ellos una especie de complicidad como si estuvieran destinados a conocerse—dedicándole una corta y suave acaricia a su cabello hasta llegar a su mejilla que se tornaron de un perceptible rosa pálido antes de volver la mirada hacia Itsuwa.

—Ella es como una flor fragante—continuo—Y como tal, suele atraer a cualquiera—el hecho de que estudie en la misma escuela que la Saegusa, se sobreentendía la presión que intentaba poner sobre ella—Y como su novio y encargado de protegerla, no puedo permitir que la sigas hostigando.

—¿Cuánto te pago para esta trillada actuación? —Itsuwa se cruzó de brazos observando la situación con mofa ladeando la cabeza barriéndolo con la mirada de forma despectiva—¿Sabes acaso de—

—Estoy al tanto—Tatsuya le corta—También se, que tu familia no tiene lo suficiente para hacer de dicha unión estable—agrego confiado borrando esa mofa del Itsuwa que apretó la quijada a tiempo que su ceño se fruncia, haciendo más evidente su molestia.

—M-Maldito, ¡¿Quién demonios te crees tú?!

—Ah—Tatsuya abre ligeramente los ojos como si hubiese recordado algo—Una disculpa, se me olvido presentarme, soy Yotsuba Tatsuya, encantado de conocerte—extendió su único brazo libre en cortesía y en cierto punto humildad, ajeno a las miradas que poco a poco se iban juntando entorno a ellos.

Itsuwa pese a conocer el peso de aquel apellido no se dejó amedrentar, sino que aleja con reconocida brusquedad la mano de Tatsuya que lo aleja con tranquilidad. La turbación en Itsuwa no se hizo esperar.

—T-Tu, ni creas porque eres un Yotsuba las cosas giraran a tu favor—advirtió, aunque más que advertencia parecía una amenaza.

—La relevancia en un apellido no significa que la victoria estará garantizada—le devolvió Tatsuya en lo que Itsuwa desplazaba sus brazos a sus costados en una tensión que contenía la intención de iniciar un ataque en contra suya—Si Mayumi-san me prefirió a mi sobre ti, fue su sola decisión, no la de otros, por lo que deberías resignarte.

—Saegusa-san no está en posición de decidir—fue Itsuwa que acorto la distancia entre ellos, quedando a diez pasos de la pareja, Tatsuya en acto de reflejo coloca atrás de si a Mayumi—¡Y tú de interferir! —lanza su primer golpe en dirección al rostro de Tatsuya que lo repele con suma facilidad al tomar su puño y consecutivamente hacer retorcer su brazo detrás de su espalda, clavándolo seguida al suelo sin mucho esfuerzo al deslizar la pierna en las de su contrincante, apuntando segundos después con una pistola a la cabeza, la cual salió velozmente de su manga.

Itsuwa se quejó de dolor, intentando liberarse en vano ya que mientras más lo hacía, más presión ejercía Tatsuya.

—Sigo pensando que eres un miserable al que comprometieron con un clan respetable para elevar su estatus y no relevar los caminos turbios en los que andan—Tatsuya susurra en su oído, solo para dirigir un pie a la mano sobrante—Piénsalo mejor a la siguiente.

—Tatsuya-kun, ya para, no sigas con esto, ya tuvo suficiente—pidió Mayumi tirando de la manga con notoria preocupación—Además, no es la forma correcta de arreglarlo.

Tatsuya se aparta de la oreja de Itsuwa observando por encima del hombro a la Saegusa.

—Entiendo a donde quiere llegar Mayumi-san, pero si no hubiera respondido hubiese sido yo el afectado—no aligerando su agarre—Por lo que espero de su comprensión.

—Esta perra no sabe callarse, esto es entre el Yotsuba y yo—comento entre quejidos Itsuwa colocado mayor resistencia, albergando aun un orgullo enfermizo, a Mayumi se le crispo una de sus perfectas cejas en cambio.

—¿Cómo me llamaste? —pregunto con voz entrecortada y sombría, emitiendo una sonrisa dulce en contraste, colocándose a un lado de este con elegancia en su andar, siendo más firme de lo usual—Faltarle al respeto a la presidenta estudiantil es un gran privilegio, pero con una carga realmente dura—su falsa dulzura le provoco un escalofrío a Tatsuya uno que, si bien no fue percibido e Itsuwa Hirofumi supo entonces que la había cagado en grande.

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Antes de que pudiera darse cuenta, Miyuki se encontraba asistiendo a la segunda clase, tan sumida estaba en sus pensamientos que no presto verdaderamente atención en lo que hacía, aunque cumplía con sus funciones con orden y cuando tenía que hablar hablaba, y callaba cuando sentía que no tenía nada que aportar. No obstante, cada cierto lapso se recriminaba por la falta que creía que cometía, dado que las distracciones solo provocaban problemas además de terribles malentendidos.

Aunque no podía negar que se sentía un poco tranquila rodeada de un ambiente que la ocupaba una parte considerable de su día.

Su apoyo al consejo, a los estudiantes, la hacía verse y contemplarse como alguien útil, energética aun en un estado de aparente calma que exteriorizaba ante el resto. Todo iba bien mientras continuaba dentro de esa zona de confort, pero, una vez que salía de este, sus inseguridades crecían, una soledad que aún no superaba nuevamente la atormentaba.

En la mente le divagaba un sinfín de pensamientos inconclusos, era lamentable que esto sucediera cada que se aproximaba un estudiante de intercambio a pedir informes o durante las épocas de inscripciones. Siempre sufría en silencio, pero en el instante en que Ichihara-san fue más consciente sobre ella, comenzó a dudar si la confianza que le ofrecía le sería conveniente, al ser una chica y porque le atraía algo que le provocaba querer apoyarse para contarle el malestar de su alma.

—Bien, alumnos, sé que no es común que, entre un maestro al aula, pero esta es una ocasión muy especial ya que hoy tenemos un nuevo integrante que formara parte de ustedes—una voz familiar la saca de sus pensamientos. Al colocar su mirada al frente encuentra a una castaña de ojos de similar color, apoyada con ambas manos sobre el escritorio, resaltando su escote—Ha estudiado en casa, no sean muy duros con él, ¿de acuerdo? —pide amigable, a lo que Miyuki estaba por desconectarse—Pasa, no seas tímido.

Luego de esa invitación, la persona que estaba resguardada del otro lado de la pared, ingresa, a Miyuki repentinamente se le acorta la respiración, los murmullos que brotaban se esfumaron de sus oídos en un incómodo zumbido, siendo caso contrario de la Saegusa que tenía una sonrisa nerviosa, pero a su vez un tanto traviesa en el rostro, continuo de este un sonrojo que oculto detrás de un libro físico, poco común de ver.

Tatsuya entre tanto, se saltó las miradas puestas en él, caminando en dirección donde la persona que identifico como Ono Haruka le indico donde debía detenerse. Miyuki al verse afectada por aquella figura masculina impactante, en su cabeza se reorganizaba cada uno de sus recuerdos en un parpadeo, donde comparaba sin miramientos desde su andar con la persona de sus memorias, el cabello largo y majestuoso que le conformaba en contraste con el corto con el que lo recordaba le dificultaba observar con exactitud ese rostro que con los años maduro y no le toco presenciar; su andar por si mismo era elegante e incluso fríamente calculado, al detenerse y dar su imagen de frente, sus ojos en ningún instante se enfocaron en los suyos sino que su observación había sido en general.

—¿Puedes presentarte al grupo sino es mucha molestia? —Ono se encargó de que pasara al siguiente paso, guiada por meras suposiciones. Tatsuya asiente.

—Mi nombre es Yotsuba Tatsuya, encantado de conocerlo y por lo que han oído de Ono-sensei, tuve educación en casa—utilizo la entonación adecuada para agradar a los observadores, creando más murmullos además de reacciones—Por favor cuiden de mi como a uno de ustedes—termino con una leve reverencia en señal de respeto ajeno a Miyuki que corrió la mirada en tanto sus lágrimas fluyeron una tras otra, en sentimientos reencontrados, tristeza, enojo, frustración que estuvo acumulando.

La sensación, solo parecía empeorar a medida que asimilaba que el apellido Yotsuba había sido implementado, sin errores, sin la sensación de un mal sabor, nada, nada que señalara algún tipo de sobresfuerzo. Miyuki se mordió el labio inferior para no emitir ninguna especie de ruido.

¿Por qué, después de haberte buscado, de haber peleado por una respuesta, solo apareces y rompes mis esfuerzos como si nada?, Onii-sama…

Su interior temblaba, sus fuerzas se quebraban. No paso ni un solo día en que pagara en silencio y se doblegara por un "insignificante" error, antes de salir de casa, en una donde no temía ni pensaba en lo expuesta que estaba al no vivir con otra persona o sin la protección necesaria, habitando solamente bajo sus propias reglas. Y ahora todo eso salía a la luz.

¿Qué edad tenía cuando decidió vivir lejos de sus familiares?, independientemente de la edad en la transcurrió, todavía les guardaba rencor, más porque querían hacer de ella la marioneta a quien pudieran controlar a su antojo, que hacían de menos dándole la espalda cuanto más los necesitaba. Estaba entre dicho que les sorprendió que esa marioneta cobrará vida propia. Que entrenara, y viviera a través, cumpliendo seis años en cuestionada libertad.

Tuvo que apretar los ojos, luchar por controlarse y recuperar su estabilidad en la realidad.

—Gracias Yotsuba-san, puede tomar asiento en el último asiento de la última fila que está cerca de la ventana—por razones que desconocía, Ono Haruka sintió una satisfacción por ser su guía hasta el final, pero al reparar en Miyuki una curiosidad propia de ella se instaló uniéndolo con la llegada del Yotsuba que estaría a tres asientos detrás de separación.

Miyuki al ser capaz de oír con cierta claridad dio un bote, no definiendo si la asignación de asiento se trataba porque inconscientemente se apiadaron de su condición y le dieron la oportunidad de tenerlo cerca o una especie de maldición dedicada a probar si era digna de dicho enfrentamiento del que solo ella se encontraba reflexiva.

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Antes de lo planeado, las clases continuaron su curso normal, pero para Miyuki el caso dio un giro de 180 grados, su concentración se había envuelto enteramente en Tatsuya a quien observaba con una torpe discreción por el reflejo del espejo que a menudo cargaba consigo.

Para su sorpresa y una ligera sensación de alivio, al verlo con la mirada perdida en el paisaje que se encontraba más allá de la ventana, supo que al menos una que otra costumbre permanecía, aun con los años, por lo que dibujar una pequeña sonrisa en los labios no fue cosa de práctica, sino una genuina que no le costó hacerse presente. Si bien su comportamiento no era el más ejemplar en esos precisos instantes, pero tuvo que reprimirse para no actuar conforme a sus deseos de ir y abrazarlo. Cuando Tatsuya giro su cabeza al frente Miyuki guardo el espejo, por supuesto él no le tomo la debida importancia, sino que agarro los lentes de la camisa, se los coloco, sacando un libro de su maleta para disponerse a leer, captando la atención de unos, destacando Mayumi que entre abrió los labios al notar que era Los jardines de la luna(*), uno de los libros que una de sus hermanas le regalo en su cumpleaños pasado y la Ichihara por descubrir un tan singular al preferir un libro físico a uno digital.

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Al llegar el termino de la clase, unos se tomaron el tiempo para salir, otros se quedaron y acercaron a Tatsuya, entre los cuales destacaron el consejo y comité estudiantil que para su desgaste de la pequeña tranquilidad que había obtenido, se peleaban entre ellos debatiendo el equipo adecuado en el cual se supone que deberá pertenecer, sin importarles que a él le interesase o no emigrar a alguno de ellos.

Por obvias razones no podía continuar con su lectura.

Con su libro dejado en el pupitre, escucho los puntos de vista de Mayumi, saltando a una que se identifico como Watanabe Mari que, aunque no se conocían, la sensación de que les seria la ayuda en su área de trabajo no se desvanecía, sino que incrementaba al evocar el rumor que le fue dado por uno de sus informantes. Cabello negro corto con flequillo a un lado y un mechón un tanto mas largo que el resto de su cabello, piel clara y ojos cafés, no lo olvidaría, como el vigor que cargaba al mencionar su cargo, además de sus deseos de provocar un cambio positivo en la primera preparatoria. Juumonji Katsuto mas que abogar por un bando asimilaba la situación, aunque tanto el cómo Ichihara Suzune fueron presentados por Mayumi. Lo que le llamo la atención de esos dos, era los clanes a que pertenecían, sin embargo, si giraba en otros aspectos, de la Ichihara destacaba su devoción a la lectura como la capacidad de cuestionamiento, en un debate practico que no le costo deducir y responderle con claridad, prosiguiendo con el Juumonji lo definía su aspecto físico, aunque este no lo definía como parte importante del grupo, él por si solo emitía una fuerte presencia que definía parte de su personalidad que se dedicaría a conocer. Los otros estudiantes que apenas se abrieron un hueco le hacían preguntas triviales y poco comunes, a esas sus respuestas eran igual de sencillas, mas a las ultimas atino a decir que reservaría sus comentarios o que no sabia que decir al respecto, no obstante, era un modo de esquivarlas por lo incomodas que estas se volvían, por esos espacios descubrió que no les había afectado en lo más mínimo, sino que a cambio eran ellos los que se disculpaban, incluso le toco recibir buenos deseos a su vida escolar dentro de la primera preparatoria.

Tatsuya solo les agradeció, y sonrió. Hubiese seguido así de no ser por que una llamada lo corta, teniendo que hacerse camino de entre esa pequeña multitud. Una vez afuera, retirado del aula contesta, casi pudiendo imaginar lo que vendría a continuación al tratarse de Maya.

—Buen día querido—hablo Maya del otro extremo de la llamada, con el tono de voz que se le caracterizaba, un toque entre dulce y juguetón con ligeras pintas de malicia del que no estaba completamente seguro que en esta ocasión no fuese el caso—Siento interrumpirte, sé que todavía no es hora de que salgas, es solo que—

—No ha pasado ni un día, que llames y preguntes como me encuentro—interrumpió Tatsuya un tanto cansado de su juego, haciendo uso del valor que estuvo cogiendo durante su convivencia—…Entiendo que te preocupes, pero se me hace obsesivo que cada que te vas, llames todos los días.

—Y yo te recuerdo que cada que me voy siempre me mantengo pensando en ti, que me es imposible no llamarte solo para escuchar tu voz. Mas que nada me recuerda lo adictiva que me convertido a probar mi nueva droga—Maya se relamió los labios, emitiendo un pequeño gemido en el acto, la cual exigía la presencia de Tatsuya lo más pronto posible.

Cosa que a Tatsuya se le erizaron cada uno de sus vellos de la piel a medida que sentía un pudor lo invadía y discretamente pasaba saliva por la garganta. No creyendo que por llamada Maya se dedicaría a demostrar esa faceta suya y que él mismo reaccionara de esa forma, odiando haber experimentado aquel acercamiento comprometedor con ella como para llegar a ese punto ocurrente en que sus oídos captaron ese mismo tono detonante de placer.

—R-Realmente no tienes remedio—mascullo, maldiciéndose por el tenue temblor en sus palabras.

—¿No te encantaría que se repitiera pronto?, estaré de regreso pronto, calculo que llegare a eso de la ¿noche? —sonríe victoriosa Maya, recargándose por completo en la el asiento del carro donde se transportaba a su vez que movía la cucharilla del café que daba a entender que hace poco le fue servido—Te aseguro que me encargare de que nadie interfiera tal como la vez anterior.

—Fue un accidente en el que me tomaste desprevenido—recordó Tatsuya desviando la mirada.

—Si, claro, "un accidente", ¿esta bien llamarlo así cuando no paraste de besarme?, aquello fue mas que una sola atracción física querido.

—Te recuerdo que te sentaste sobre mis piernas, me arrebataste la copa de entre las manos—defendió Tatsuya—Además de que no me dejaste hablar, me besaste en contra de mi voluntad.

—¿Acaso me pediste que me detuviera?, recuerdo perfectamente que fue una grata experiencia para ambos, excitante, en el cual nunca imagine que tus labios tuvieran ese sabor dulce y adictivo.

— Hablas maravillas de aquel beso, pero antes justo antes de la cena, me pareció saborear una sustancia diferente en el vino—hizo una observación valida Tatsuya, sin embargo, no sentía que estuviese ganando, dispersando esa sensación carnal que bombardeaba su cuerpo sin piedad, a lo que Maya prosiguió.

—Quizás fue atrevido de mi parte el haber tomado tu primer beso cariño, pero ya no podía esperar más—suspiro con un deje de impaciencia—Tuve la sensación de que nuestra relación se desboronaría sino avanzábamos como cualquier otra pareja.

— Estas imaginando cosas que no son—negó Tatsuya acercando su pulgar dispuesto a colgar.

—Puede que así sea—Maya da un sorbo a su café—Mas, a decir verdad, también me preocupaba que tardaras mucho en aprender a besar—ataco sutilmente a su orgullo masculino—Pero…conseguiste seguirme el ritmo considerablemente—agrego.

Tatsuya termino por frotarse el arco de la nariz. Abrió la boca dispuesto a decir que lo hablarían mas tarde mas Maya se le había adelantado.

—Bueno te dejo, no sin antes decirte que, si quieres comprobar que tu prometida no miente, al finalizar tu horario escolar ven directamente a casa—su sugerencia al final le inquieto hasta cierto grado—Oh, mi pequeño Tatsuya-kun, solo buscas cualquier excusa para hacerme daño, ¿Qué mi amor no es capaz de calmar tus inseguridades sobre mí? —dijo un tanto resentida pese a que en su cara solo se asomaba la satisfacción por interpretar su papel de amante dolida.

—…Hablemos de eso más tarde—trasmite Tatsuya—Está por comenzar la tercera clase.

—Hasta pronto, no llegues tarde, ¿de acuerdo? —Maya decidió ir por su lado ya no tocando más ese tema al obtener lo que quería.

—Hasta pronto—colgó.

—On..Y-Yotsuba-kun—hablo una voz femenina detrás de él, que por breves instantes confundió con Mayumi, pero al darse la vuelta encontrándose con una persona diferente que por un lado le hizo que su cuerpo no diera un brinco, pero por el otro lado restante, su sola apariencia consiguió impactarlo un poco más de lo esperado.

Sus ojos al quedar fija en la figura, no ayudaba, la hacía encogerse sobre sí misma, y eso le desconcertó tras dar por terminado su no tan discreta examinación.

¿La había intimidado?

Tatsuya no sabia como reparar esa brecha invisible que se formo entre ellos por lo que solo hizo una corta pregunta.

—¿Se le ofrece algo senpai?

—Realmente solo venia avisarte que está por comenzar las clases…fuera de eso, puedes llamarme por mi nombre Y-Yotsuba-kun, no va en contra del reglamento que este por enterado—Miyuki sintió una punzada en el pecho ante ese mote, mas no lo filtro, sino que en cambio sonrió pequeñamente—Miyuki, Shiba Miyuki, así es como me llamo, y cualquier cosa que necesites no dudes en consultarme—realizó una leve reverencia.

—Gracias por el aviso Shiba-san, creo que presentarme estaría de más—Tatsuya respondió cordial—En ese caso, estaré bajo su cuidado sino es mucha molestia—regreso la reverencia que solo se interpretaba como un mero trato superficial.

—Miyuki, Shiba-san suena muy formal—Miyuki corrigió amigable rastreando puntos negativos que no le daban margen a romper más allá con ese rígido trato que solo la lastimaba. Su impulso de abrazarlo se congelo ni siquiera llegando a concretarse.

—Lo siento, ¿esta bien Miyuki-san? —pregunto Tatsuya desviando por segundos su atención de Miyuki, comenzaba a incomodarle su insistencia como una sensación anormal que no comprendía en lo más mínimo. Miyuki se vio forzada corresponder.

Shiba-san no parece muy convencida—suspiro Tatsuya—Mi trato con mujeres es regular, pero al parecer en un ambiente escolar es muy diferente al de casa. Y Shiba-san…

—¿Yotsuba-kun?

—No es nada—calmo Tatsuya regresando en si—Solo me quede pensando en una cosa, y no se si pueda resolverla—no mintió del todo, en realidad mientras más la seguía viendo, mas le encontraba cierto parecido con Maya.

Miyuki con un solo gesto le dio a entender que prosiguiera, que estaba preparada para lidiar con esa duda. A Tatsuya no le pareció que estuviera muy convencida, aun así, ejecuto la pregunta.

—¿Miyuki-san tiene usted algún parentesco con Yotsuba Maya?

—No puedo decir un no, pero tampoco un total si, ¿verdad? —antes de darse cuenta Miyuki ya se hallaba llorando delante de Tatsuya que por instinto guardo el celular en su bolsillo pasando a limpiarle las lágrimas con ambos pulgares—Menos sino me reconoces, y piensas que les perteneces, ¡tú no eres como ellos Onii-sama!

—Miyuki…Miyuki-san, yo—

Miyuki niega tomando relativa distancia.

—Fui yo la que acepte responder, es mi culpa, Yotsuba-san no tiene por qué disculparse—le costó pronunciarlo sin equivocarse—Y…solo digamos que la relación que tengo entre Maya-san es un tanto complicada de explicar—se gira en dirección donde quedaba el aula.

—Miyuki-san…

—Tenemos que darnos prisa, si llegamos tarde obtendrás tu primera falta Yotsuba-kun—apunto Miyuki adelantándose. Tatsuya estiro su mano como si quisiera detenerla, más en el último instante desistió.

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Aquí finalizamos con el capítulo número 2, espero que les haya gustado. En los siguiente si sale alguna referencia los iré marcando de este modo (*) y aclararé en esta parte de abajo :3

Nota (*): el libro que se menciona, "los jardines de la luna", es un libro de fantasía en el que se mezcla la guerra con la intriga política además de la magia donde se ve involucrado los propios y oscuros intereses de los personajes, y en la que sus protagonistas tienen una personalidad compleja llena de defectos humanos, digamos que en ese punto da entrada a partes realistas de como reacciona el ser humano bajo diversas circunstancias. A Tatsuya le llamo la atención ese libro en especial al grado de traerlo consigo, es un amante de la lectura, entre otros gustos que ha ido desarrollando.

Nota 2: Si describieran a la Maya de esta historia, ¿como la identificarían?, ella aun tiene mucho que mostrar, y sus intenciones de inscribir a Tatsuya en la primera preparatoria tiene intensiones que se ira viendo a lo largo de la trama.