Hola, años o tiempo sin estar por estos rumbos con respecto a este fic. Lo siento por eso, si les soy sincera he perdido algo de interés en continuarla, y bueno, de cada cuando le he estado picando haciendo correcciones por aquí y por allá, agregando, quitando escenas. Bueno de todo un poco. Pero al final les traje la continuación. Esta Parte abarca los capítulo como estaba la historia antes de decidir editarla. No se cuanto me tome subir el capitulo 5, pero si lo subo, posiblemente me anime hacer el numero 6 que sería una parte nunca vista de la historia, una que los antiguos lectores no reconocerán si releyeron este fic y avanzaron hasta ese numero, incluso he estado pensando en que tal vez edite la historia vieja que esta mas avanzada y no he quitado los capítulos a una versión mas actualizada, pero eso esta en una posibilidad.
Gracias por aquellos que siguen la historia y comentan, también a los que solo la leen y me apoyan en visualizaciones. Se los agradezco de corazón :3, me alegra que les guste la historia como ha ido hasta ahora. No se si quieran responda al final los comentarios o los responda de manera anónima al final de los capítulos, en otros fics que tengo pues no siento que sea bien recibido que les responda en publico, por que a veces dudo en hacerlo, por eso esta vez se los dejo a su elección.
Mientras tanto disfruten de la historia :3
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Hace un par de horas que el viaje de negocios termino, y Maya como de costumbre acude primero a la comodidad de su oficina donde una vez establecida en un asiento detrás de un fino escritorio de madera, llama indiscretamente, a su preciado juguete preferido que usualmente llamaba "prometido", aun sabiendo que la conversación entre ellos era monótona como usual dentro de los dominios del clan Yotsuba.
Paciente espero a que la llamada se conectara, en cuanto lo hizo, las quejas no se hicieron esperar, destacando lo desagradable que se le hacia sus desplantes y el constante acoso por las "preocupaciones" que surgían sobre su persona. Maya comprendía ese punto de vista, más la realidad sus intenciones estaban de aquel divertido contexto, ella lo provocaba cada que quería, tocaba fibras que le convenía utilizar a su favor hasta acertar con astucia las emociones que deseaba producir en él.
Conocía cada una de sus reacciones, incluso tenía previsto lo que respondería.
Inconscientemente se relame los labios, recordando cuan adictiva se había vuelto a él…
Los minutos pasaron, hasta que finalizo aquel intercambio de palabras donde de repente recuerda la sensación de que algo le faltaba, algo que ni él podría saciar; aun si lo pospone para otra ocasión.
Y eso a Maya le desagradaba de sobremanera. Desde hace años nadie pudo solucionarlo en su momento, ni siquiera las mejores mentes con la capacidad mágica regenerativa más elevada pudieron hacerlo. Todos y cada uno de los intentos resultaron inútiles, y perjudiciales para su estado emocional.
Cansada decide sobreponer un recuerdo que le ayudara escapar de esa inmunda sensación, siendo el primero en llegar y poblar cada rincón de su mente la captura de su más reciente juguete, en la que todas las piezas del ajedrez, desde el viaje de los hermanos Shiba, hasta el lugar donde acamparon en el verano con sus familiares lejanos, así como el apoyo extra que te ofrecieron a cambio de algunos bienes, estuvieron acorde al plan que estuvo formulando alrededor de algunas semanas.
Había sido simplemente hermoso, al grado que si fuera necesario lo describiría como el mayor de sus logros, que no había acabado únicamente en eso, no, lo siguiente se transformó en aquel entonces en algo un tanto… ¿experimental?
— ¡Te odio más que a mi propia vida! —grito eufórico Tatsuya, cargado de ira mientras intentaba liberarse de la camilla en la que lo tenían sujeto de pies a cabeza e inmovilizado con camisas de fuerza altamente resistentes
—Di lo que quieras querido sobrino, porque no importa lo que grites o hagas, nada de esto recordaras y fielmente me servirás como debió ser desde un principio, y, aunque quisieras reconocer lo que Miyuki-chan significa para ti, no lo lograras—farfulló Maya acariciando por última vez la cabeza de su objetivo al mismo tiempo que veía aquel liquido azulino ingresar a aquel pálido y sudoroso cuello.
— ¡Mal-di-ta! …tu…—apenas logro pronunciar Tatsuya poco antes de que perdiera el conocimiento
—Que descanses querido, me aseguraré de cuidarte de ahora en adelante.
Ese recuerdo sin duda alguna le regreso el ánimo, de algún modo fue como volverlo a vivir en carne propia, justo en este instante, al grado que consiguió excitar con premura su cuerpo y enrojecer sus mejillas, prueba que disfrutaba del dolor ajeno, en especial de su ahora prometido.
No obstante, aquello no duro demasiado, ya que detrás de la puerta llamo una de las sirvientas con voz inexpresiva más con la educación solicitada.
—Pasa, no pierdas mi valioso tiempo escuchándote hablar detrás de la puerta querida, y apresura el paso que tu lentitud me irrita—expreso con cierto tono de fastidio Maya tras ser irrumpida en su descanso.
—Con su permiso Maya-sama—la sirvienta de turno entro sin prestar mucha atención al estado de su señora, entraba con una charola de plata fina que con una tapadera ovalada del mismo material encima—Traje su té y algunos postres como le gustan—comento cuanto se dirigía al escritorio. Al dejar el recipiente, lo abre delicadamente, para después servir a los ojos de Maya que al oler el refrescante aroma dulce y delicado le dedico una mirada que indicaba que su pequeño error podía darse por olvidado.
—Gracias Kaede, puedes retirarte—despide Maya a lo que la joven asiente en una corta reverencia—Y querida—pronuncio antes de que se marchara
—¿Si Maya-sama?
—Si ves a Tatsuya-kun, dile de mi parte que ni se le ocurra la remota idea de saltarse la cena, hoy comeremos en la mesa principal por lo que debe arreglarse para la ocasión. Si se niega, recuérdale cuales son las consecuencias por desobedecer.
—Como usted ordene, maya-sama—asiente Kaede
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Tatsuya reconocía que la vida nunca correspondería gratamente a los mayores deseos del ser humano, o al menos esa era su forma de interpretarlo tras bambalinas, donde aún sino lo decía sentía que no pertenecía. Años, décadas, siglos o eternidades, imaginaba que serían insuficientes en el estado actual en el que se encontraba; de algún modo extraño sentía que el presente le era infiel con el pasado, y el futuro todavía más, sin embargo, en un tono alarmante no se culpaba por la deplorable condición en la que lo han dejado, si su subconsciente planeaba hacer que se olvide de ellos como mejor solía hacerlo cuando estos buscaban sorpresivamente atraparlo.
Con el día aun en su centro más iluminado, la tercera clase estaba por concluir y pronto daría paso al horario de descanso, era predecible que lo estudiantes no estarían del todo atentos a la lectura ya que una parte de ellos se encontraba con un pie apuntando a la cafetería u otras actividades que estaban ansiosos por realizar. A quien le toco dirigir la lectura no le importo si se regresaba algo vacilante a corregir las pequeñas equivocaciones que había tenido a lo largo de esta debido a los nervios que lo consumían, lo cual lo volvía un poco más extenso los párrafos de lo que ya eran.
Tatsuya decidió no prestarle la debida atención desde el comienzo. La lectura la estuvo terminando a su manera antes de sumergirse en sus propias cavilaciones.
Miyuki no podía menos estar en una situación similar, en cuanto Mayumi ella no podía más que sentir compasión por quien leía por lo que estaba en la espera de sustituirlo para devolverle la calma perdida a su desfavorecido ser.
—Nanami-san puedes parar, que continúe la lectura Shiba-san la siguiente parte.
—Ha-Hai—se escuchó por parte de Nanami quien finalmente recibió varias miradas entre esas una fugaz y desinteresada de la Ichihara que sin esfuerzo se percató del sobresalto de Miyuki que dio un comienzo torpe y a su vez de la sonrisa contenida de Watanabe.
Y así paso el resto del tiempo hasta que el sonido del timbre anuncio que era momento de salir anunciando que el día siguiente realizarían algunos ejercicios de práctica. El ruido de ese modo se hizo otra vez presente con sonidos extras de asientos moviéndose y otros objetos en particular, entre esas Mayumi se hallaba a un lado de Tatsuya que sin reparo le da un pequeño piquete en la mejilla. Tatsuya por su parte salió de su trance cuanto sintió esa invasión a su privacidad.
—¿Saegusa-san? —pregunto, mas esta pregunta iba más dirigida a si necesitaba algo de él o si venía a pedir el libro que le presto minutos atrás.
—Puedes conservarlo, tengo uno extra por si ocurre situaciones como esta—Mayumi pareció comprender mas no se apartaría por el momento, el seria su objeto de distracción por razones que todavía ni ella misma tenía muy claras—"Y es M-a-y-u-m-i para ti"—deletreo en un susurro lo suficientemente oíble para ambos con un toque de falsa seriedad, sin apartar el dedo de aquella mejilla.
—Si insistes—Tatsuya acepto a la primera guardando el libro en el maletín, inmune las intenciones de la Saegusa o las miradas que se enfocaron en ellos como si se tratara de una especie de espectáculo—"Pero a cambio te invitaré algo de la cafetería"—murmuro fijando sus Zafiros en los rubí de ella.
Mayumi se encogió un poco en su lugar, con un ligero rubor asomándose sobre sus mejillas.
—"¿Acaso estas flirteando conmigo Yotsuba-kun?" —se atrevió a cuestionar en un acto sincero de valentía adornada en una escurridiza sonrisa pese a que su corazón no corría con la misma suerte.
—"Eso depende de cómo lo veas" —Tatsuya le sonríe de vuelta, mas esta era ligeramente más pequeña al sentir como sutilmente comenzaba a descender la temperatura, desconocía quien era él o la causante, pero eso no evito que instintivamente buscara comprobar que su flujo de magia no tuviera alguna deficiencia de la que no fuera consciente—Nada fuera de lo usual—suspiro internamente, sin embargo se vio obligado a incorporarse del asiento como si indicara el fin de la conversación con la Saegusa, aunque en realidad su intención era encontrar lo más pronto posible aquella fuente errónea que aparentemente era similar a la suya. En eso una mano femenina lo toco sujetándose a su muñeca. Iba a hablar, sus labios se habían abierto, más alguien se le ocurrió arrebatarle el puesto.
—Mayumi—la voz de Mary era clara e inconfundible, pero llena de extrañeza, asombro y otra emoción más que consiguió que la culpable de esas emociones se sonrojara hasta las orejas e incluso casi saliera humo de su cabeza al darse cuenta que lo había hecho delante de todo el salón.
Mayumi se giró a verla y Tatsuya cancelo su reconocimiento al sentirse objeto de miradas poco deseadas pese a que Mayumi era el elenco principal.
—¿Sucede algo de lo que no esté informada?
—No sé a qué te refieres—Mayumi se hizo la desentendida aun sin soltar a su acompañante.
—¿Segura? —Mari alzo una ceja cruzándose de brazos—Porque no sueltas a Yotsuba-san—entonces una sonrisa muy problemática para Tatsuya emergió cuanto hizo por ver a quien hizo uso del apellido de Maya sobre su persona.
Al sentir que fue liberado, volvió a Mayumi y ella le regreso una mirada culposa con sutiles lagrimas contenidas.
—Saegusa-san solo se preocupó de que me fuera repentinamente—defendió Tatsuya y no supo si era a causa de aquellos ojos o por sacarse lo más rápido posible de la situación. No se entendía, y tampoco es que fuera bueno relacionándose con personas de su edad—No veo porque hacérselo notar delante de todos.
—Buen punto—Mari concedió, el Juumonji ahogo una risa colocándose detrás de la chica para apoyar una mano sobre hombro.
—Se volverá más innecesario si se aplaza, así que Yotsuba-san puedes continuar con lo que estabas.
—Desde el momento en que Watanabe-san se inmiscuyo sucedió—Suzune comento sosteniendo una página en el aire del libro que cargaba en ese entonces, siendo de su desconcierto el ambiente extraño que se desenvolvía, y pronto de desagrado al oírse el irritante sonido de un asiento deslizándose en un desesperado y provocativo llamado grito de atención.
—No creo que sea solo eso, ¿no es así Mayumi-san? —entro en la conversación una voz masculina con dotes de malicia. Su apariencia era algo desalineada, cabello negro que cubría de la vista del resto unos ojos del mismo color más estos parecían no tener ningún encanto hacia la vida, mas era conocido por ser el informante y fotógrafo ayudante del Itsuwa—Hubo algo mas interesante, que tal vez nos quieras contar.
—Kurai Toopu—Mayumi pronuncia el nombre por dentro, maldiciendo que de todo lo que pudiera pasarle justo ahora, el se apareciera y tratara de insinuar lo que había estado guardando de Mari, Suzune, incluso de Juumonji. Su relación falsa con el Yotsuba iba a ser expuesta y aun no estaba preparada para lanzarla—Kurai, sea lo que sea que tengas planeado detente—ordenó
—¡Oh! —Musito Kurai en tono burlesco—¿No será que le teme a la verdad Mayumi-san?, si a Itsuwa-dono se lo hicieron saber así de repente—saco unas fotos de su bolsillo exponiéndolas al aire—¿No lo parece eso injusto? —en un parpadeo le tenían sujeto de la mano, mientras el otro brazo era retorcido detrás de su espalda evitando que sus intenciones de lanzarla quedaran frustradas, pero eso no evito que sonriera de lado a lado al alzar la mirada y presenciar como las fotografías fueron tomadas por alguien más antes de que Tatsuya siquiera pensara en arrebatárselas, ¿y quién más había sido?, sino que Juumonji Katsuto quien tomo ventaja de que la situación —Esto también va dirigido a usted Yotsuba-san, lamentable, muy lamentable. Mas lamentable por que le ganaron el premio gordo que sostenía.
—Onii-sama…—Miyuki observo preocupada desde su lugar.
—¿Qué te hace pensar que estoy preocupado por lo que diga alguien como tú? —Tatsuya reforzo su agarre.
—¿Cómo que no estas preocupado?, tu vida escolar podría acabar antes de siquiera empezar.
—Da igual si "acaba", pero no porque tu lo digas, no es como si en primer lugar me enfocara a caerle bien a las personas. Lo que quiero es que dejes de tapar la otra evidencia que tienes de todo el alumnado de esta institución—expuso Tatsuya dominante, clavando los helados mares azules en él.
—¿Cómo se enteró de "esa evidencia" ?, mi plan era utilizarla para mi conveniencia—gruñe Kurai luchando con todas sus fuerzas en el tonto intento de liberarse del agarre del que Tatsuya no cedía ni un milímetro—¡Yotsuba hijo de perra!, ¡ya suéltame!
—Impresionante—sonríe por debajo el Juumonji, pasando las fotos a la Watanabe que de igual manera cayo contagiada por el camino que tomaban las imágenes donde la amada presidenta y el extranjero se besaban y apaleaban al Itsuwa—Nuestra encantadora presidenta supero sus límites, y de qué modo.
—¡Mátenme ahora! —chillo por dentro Mayumi conteniéndose para no perder el control de sus emociones y colaborar con su conveniente "pareja" ideal no tan ideal, intentando por hacerse de las fotos sin demasiado éxito, en eso no vio que Kurai estaba preparando un dardo en su dirección que emergía estratégicamente del tacón de uno de sus zapatos el cual reaccionaba por una serie de movimientos casi imperceptibles de los dedos gordos de los pies.
—Esa no es… ¡Mayumi retrocede! —a Tatsuya no le paso desapercibido, sin embargo, su reacción había sido más rápida pero no más inteligente que la de su propia voz al hacerla a un lado, recibiendo en su lugar el dardo en la espalda, con una dosis de alucinógeno de 100 miligramos, siendo lo suficiente para Kurai de escapar ante la conmoción ocasionada.
—Mary-chan, Miyuki-chan, Katsuto-san, cubran el parámetro, eviten que Kurai escape—ordeno la Saegusa, anticipando donde el Yotsuba trataría de ir para detener al Kurai en su estado, siendo la primera en salir del estupor—Suzune-chan, ayúdame a llevar a Yotsuba-san a la enfermería. Es lo mínimo que podemos hacer por él
—Entendido— asintieron los mencionados, aunque Miyuki es quien le da a Tatsuya un rápido vistazo, notando como este se sacaba el dardo y comenzaba a respirar entrecortado.
—El resto de ustedes permanezcan aquí, si llaman la atención alteraran a toda la escuela—finaliza Mayumi acercándose al castaño, ahuecando su rostro mientras Suzune lo sujetaba ya que por instantes parecía perder el equilibrio, no percatándose de la mirada dilatada y desenfocada mas si de los murmullos.
—Mayumi-san, él…Yotsuba-san esta—
—Suéltenme… ¡suéltenme ahora! —exigió Tatsuya, moviéndose bruscamente, buscando huir de algo que ellas no comprendían, pero dentro de la mente de Tatsuya voces del pasado se asomaban y reproducían en las paredes de su cabeza—¡Cállense de una maldita vez!... silencio, ¡SILENCIO!
— ¿Yotsuba-san me escucha?, ellos no pueden hacerte nada, solo son producto de su mente—intento persuadir Suzune en lo que junto a Mayumi hacían todo lo posible por llevarlo a la enfermería—Enfóquese en Mayumi-san o en mí, no en ellos.
—¡Tatsuya-kun!, por favor resista—suplica Mayumi
— ¡Ustedes no lo entienden!, ¡No lo entienden!, ¡a ellos no les importa!, quieren atraparme, lo sé, ellos quieren destrozarme—Tatsuya no hizo caso, en todo caso se descontrolaba más, empleando el doble de fuerza en sus movimientos sin coordinación, pero aun así lo suficientemente efectivos como para desorientarlas y huir con torpeza de ellas, ni la magia de ambas fue lo suficiente para detenerlo, menos seguirle el ritmo, la velocidad con la que las "desafío" estaba fuera de sus límites.
Ambas chicas estaban sorprendidas que aun en su estado fuera capaz de neutralizarlas.
—No podemos dejarlo solo, no sabemos lo que puede ocurrirle en su estado—jadeo Mayumi, tratando de recuperar el aliento y un tanto adolorida en la zona donde Tatsuya golpeo—…Busquemos por separado, resultara mas efectivo encontrarlo de ese modo.
—¡Pero! —
—Por favor Suzune-chan, su vida corre en riesgo, si es muy necesario lo pondremos a dormir.
—…Entendido
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En otra parte, pese a sus limitantes Tatsuya deambulo por los baños, ocultándose en el primero que hallo, no importaba el símbolo, o si repercutiría en su historial académico, lo único que quería era paz y silencio. Desesperado corre directamente al fregadero que esta cerca de la pared, abre la llave y lava meticuloso las manos, a pesar de que no existía rastro de sangre o suciedad en estas, repasando entre los espacios, frente, atrás, daba igual mientras estuvieran limpias, libre de impurezas. Gastaba el jabón líquido del dispensador que estaba sujeto a la pared no en una, sino en varias lavadas.
Una vez removiendo lo invisible, centra su egocéntrica mirada en el espejo, concentrándose en la imagen reflejada dentro del espejo en busca de algún desperfecto.
Que absurdo para alguien que no estaba cuerdo.
—No tienes a donde huir—hablo la persona tras el espejo proyectando superioridad en sus palabras.
— ¿Por qué necesitaría huir? —cuestiona el castaño al inanimado objeto
—Piénsalo bien, desde siempre nos hemos tenido el uno al otro—contesto el otro imitador proyectándose en el segundo espejo de al lado.
—Mientes—aseguro esta vez Tatsuya a la segunda imagen, siendo que no comprendía los inicios de la alucinación que tenía conectada a una realidad distorsionada, una percepción fallida del entorno.
— ¿Por qué habría la necesidad de mentirte? —respondieron las dos siluetas a la vez.
—No eres nada sin nosotros
—No, no es así, ustedes no son quien para decidirlo—niega Tatsuya, pero no parecieron hacerle caso.
— ¿A quién engañas con esa falsa bondad? —asevero el primero
—Nunca recordaras de donde provienes—se burló el segundo meneando la mano restándole relevancia que lo estuvieran sacando de quicio.
—Tu inseguridad solo es la llave para Maya, si la matas, no habría necesidad de resistir lo que has soportado hasta ahora—hablaron los dos a la vez, Tatsuya hiperventilo no soportando el razonamiento ilógico que las imágenes intentaban expresar, inevitablemente bajo las dosis del alucinógeno, la ira lo carcomió, así como la cordura le abandono a medida que las voces de las siluetas en el espejo se elevaban de manera descomunal ya que no paraban de repetirlo.
De haber sido reales le hubiesen roto los tímpanos.
— ¡GUARDEN SILENCIO DE UNA MALDITA VEZ! —grito en un punto en que no temía que las cuerdas vocales fallaran. Al final, rompió los espejos en un arrebato, uno por uno a puño limpio, las heridas que contrajo las ignora sumido en su objetivo de destrozarlas al igual que el hecho que entre sus arrebates de ira congelara cada rincón de los baños—P-Por favor—pronuncio en un hilo de voz, cerrando los ojos, pegando la frente en la orilla del lavabo pintando con algunas gotas desiguales de sangre.
Cerca de los salones de los alumnos denominados como los de "reserva", Miyuki capturo al Kurai Toopu, entregándolo a Juumonji que se hizo cargo del resto del caso junto a la Watanabe que la felicito por su buen trabajo. El trabajo no había sido tan sencillo como espero, Kurai aun tenia trucos bajo la manga, pero nada que pudiese atravesar.
Sin embargo, Miyuki luego de asentir vagamente e irse, despidiéndose así misma del encuentro, siente que algo no cuadraba, la opresión en su pecho le indicaba un raro y mal presentimiento. Conforme avanzaba por los corredores esa sensación se incrementaba, y las memorias de su agobiante pasado se hacían más frecuentes como si la conectaran con la causa de tal agobio.
—Ojou-sama, no tema, yo la protegeré
—"No puedo dejar que esa persona me siga protegiendo, quiero demostrarle que yo también soy capaz de defenderme"—se decía internamente en su contada e inocente edad infantil abrazando su CAD, queriendo conciliar una valentía similar al que el niño que la protegía tenía. Aun así, cada que podía se limpiaba el rostro cualquier rastro de lágrimas no quería parecer más débil de lo que ya era—E-Espera, quiero ayudarte, si me dejas, ¡yo prometo serte de utilidad!
—Lo lamento, pero esta no será la ocasión, no se preocupe por un sirviente de baja categoría como yo—el castaño la devuelve a su escondite—Me tengo que ir, ellos están cerca, seré una distracción para que usted pueda escapar devuelta a la cabaña, me volveré hacia usted cuando me sea posible.
—P-Pero…—
—Confié en mí, es lo único que le pediré—el niño le sonríe, aunque no distanciaban mucho de edad, la madurez que tenía y como previa por ella antes que él mismo, volvía a derretir el joven corazón de Miyuki y hacerla elevar un suspiro desde lo mas profundo de su ser—Se lo suplico—acaricio tus cabellos con ternura
Al dar vuelta en la siguiente esquina, se encontró con las escaleras, y los recuerdos se balancean entre en la desesperación por encontrarlo, y la sensación de culpa que casi le cortaba el aliento.
—"Onii-sama…permíteme esta vez ser la que te ayude" —implora Miyuki a tiempo de que se desliza por la barra de seguridad en un equilibrio excepcional, estando por acabar la guía de metal salto, siguiendo corriendo en un solo sentido, no habiendo obstáculo que la detuviera, ni a la mismísima Saegusa que fue arrastrada a su entorno y prefirió correr a su lado.
—Lo hare si prometes que regresaras
—Es una promesa—Tatsuya se incorporó de su lugar, reforzando el escondite bajo el hueco de un gran árbol con arbustos, haciéndolo ver natural—Hasta luego—se despidió, presintiendo que no regresaría de su próxima batalla, sin embargo, prefirió ocultarte la verdad y seguir adelante en su posición de guardián.
—Falta poco—le dice Miyuki a la Saegusa—Lo siento aquí—apunta a su pecho
—Eso espero, no sé cuánto tiempo le tomara a Suzune conseguir el antídoto—le responde la morena—El antídoto es que lo calmara, pero me preocupa que para ese entonces su poder sea inestable, la señal era tenue, algo desestabiliza el sistema de rastre—
—¡Cuidado! —Miyuki repele la de agujas heladas que atentaba contra la vida de ambas quebrándolas con otras de un calibre superior, aunque eso no evito que se hiciera de un escudo de hielo a modo de esfera y pegara a Mayumi a ella.
—Suerte—susurró creyendo que alcanzaría a escuchar su delicada y fina vocecilla. Pasaron cuatro horas y sin novedad de él, sin duda alguna se demoró más de lo que Miyuki pensaba por lo que decide actuar comenzando por salir de su escondite.
Durante todo el camino de regreso a la cabaña no pedio la oportunidad de buscarlo, manteniendo la guardia en alto por algún inconveniente, mas conforme mas avanzaba no hallo ni un solo rastro de "esa" persona. De algún modo, cuando contacto con sus familiares, consiguió que corrieran en su ayuda, en ese punto todo parecía ir según lo planeado, la alegría que la recorrió fue tan placentera que procedió a pedir que lo buscaran ahora a él. No obstante, cuanto la petición llego a sus oídos todo rastro de felicidad se esfumo. El alma se le partió, y sus ilusiones menguaron en el instante en que no se molestaron en encontrarlo, por lo menos por parte de los mayores a quien se suponía que debía tenerles respeto y cierto sentimiento de agrado.
Quienes no tenían gran poder eran sus primos que a diferencia de sus padres la apoyaron con lo que estaba en su alcanza, dando sus mejores esfuerzos en ello. Tardaron semanas en la búsqueda, meses, tras cumplir el año de su desaparición, al ver eso, los adultos finalmente decidieron "actuar" partiendo a la ciudad con el pretexto de que mandarían a alguien especializado, lo cual fue una mentira cruelmente creada para mantenerla tranquila por algún tiempo. Bien sabía que no debía creer en ellos, pero Miyuki por primera vez quiso intentarlo, su corazón no se había endurecido lo suficiente para denegarse, y la inocencia todavía estaba papable, no sabia que aquel error seria el mas grave de todos de los que pudo haber cometido en su corta vida hasta después.
—Por poco no la libramos—dramatizó Mayumi—Pero gracias a Miyuki-chan lo superamos
—Esto pudo habernos costado caro—se recrimino Miyuki molesta consigo misma
—No tienes por qué ser tan dura contigo, esto pudo haberle pasado a cualquiera
—No a mí, ¡no por ahora que estoy por ayudarlo!, ¡finalmente podré pagarle parte de mis estupideces a Onii-sama! —sincero Miyuki, decidida a cumplir con su objetivo inicial
—Te comprendo, yo también estoy en deuda con él…espera, ¿dijiste "Onii-sama"?
—No—Miyuki se hizo la desentendida al ver que no había ni como retroceder del error que acaba de cometer—Mayumi-san seguramente oyó de más.
—Se perfectamente lo que oí Miyuki-chan—Mayumi sonríe encantadora pero sus ojos no—Ahora…—la sujeta de los hombros—Soy todo oídos, sino te molesta me gustaría saber mas a detalle cuanto Tatsuya-kun se encuentre con bien.
—Claro—Miyuki la imito, el pasillo se enfría todavía más si era posible—Si Mayumi-san me podría contar lo referente a las fotos, con "gusto" le contare. Sino es mucha molestia que se lo pida.
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¿Crisis nerviosa?, ¿problemas de identidad?, ya nada de esto tenía sentido para él, porque él no tenía ninguno de estos síntomas con las que con anterioridad parte de su retirada cordura corrompida le sometió como medio de tranquilidad temporal. Pero…y si esta era una impostora de la verdadera, en ese caso ¿Por qué debería de seguirle escuchando?, su periodo de lucidez clausuro indefinidamente su acceso, al igual que la hora de pensar y ser consciente de lo que ocurriría para sí mismo, se apagaban como pequeñas esferas de luz siendo consumidas entre tanta oscuridad.
Estaba completamente solo, a la merced de un bajo instinto de supervivencia—que raramente—acaparaba un acto de presencia digno entre los iluminados sentidos racionales del ser humano.
— ¿Acaso esto se tratará de un castigo merecido? ...menuda idea la mía…—una pequeña y explosiva risa se asoma temporalmente en los labios helados de Tatsuya que hizo nada para retenerla, en todo caso, retrocede unos pasos hasta tocar con su espalda y cabeza aquella pared helada, resbalándose por esta de modo que pudiera descansar lo que restaba de él en el suelo, ocultando la mayor parte de su rostro entre sus refinados cabellos castaños, viendo lejano el desastre hizo por el efecto del alucinógeno.
O quizás…
¿Ya se trataba de una interacción reprimida con el otro lado de la moneda?, ¿Qué exactamente lo describiría de otra manera?
—Basura—masculla, desentendiendo a la propia y escasa lucidez que fue la última en abandonarlo, el hacer o no hacer nada al respecto, ya no dependía más de él, sino del frio ambiente natural donde se encontraba—Reverenda Basura de mierda….
A medida que avanzaba el tiempo, la escarcha predominaba en su cuerpo, su respiración se atenuaba y los parpados le pesaban, tal como su temperatura corporal se veía afectada. Parecía imposible, pero gracias a esa ensoñación repentina, pequeños fragmentos del pasado iban y venían a él. Toco uno de ellos con la yema de sus dedos lastimados y lo atrajo a su nivel, en este, una tierna sonrisa femenina e infantil creció conforme se acercaba a su objetivo, sus cabellos largos negros y lacios brillaban bajo los rayos del sol en un ondeante y constante movimiento, no hablemos de su destacable vestido blanco.
—Tierna—pensó, al querer ver mas allá, al intentar agrandar un poco más ese pacifico recuerdo de la infancia, quebró al igual que un delicado material cristalino. El impacto lo orillo a rogar que se quedara un poco más, sonando paranoico, siendo todavía mas al tratar de detenerlo adentrándolos a su boca como migajas de pan, lastimándose sin querer.
Pero sus esfuerzos tras intentos fallidos le encogieron el corazón. Tras unos minutos en silencio y al borde del llanto apareció otra la cual no espero para verla minuciosamente, sino que al temer que desapareciera lo hizo pasar por su garganta, deshaciéndose en partículas de Psions diminutas. Al no conseguir nada de esta, esta vez fue mas paciente, aunque vacilante ya que se debatía entre no verlo y verlo. Apenas llego el tercero tembló, sin embargo, lo dejo reproducirse, viendo a través de esta a Maya que lo arrullaba entre sus brazos, sus edades variaban en gran cantidad, pero aquello paso de percibido temporalmente.
Inconscientemente sonríe, el recuerdo se le hacia cálido, no obstante, esa no era la verdad, y muy en el fondo lo sentía de ese modo, no obstante, antes de que aquel sentimiento sustituyera aquella sonrisa, cuando estuvo por tornarse turbio, desaparece sin dejar rastro, mucho antes de que pudiera reaccionar y capturarlo.
Lastima, seria mas veloz en la que sigue, se motivaba.
Al pasar al cuarto y ultimo que su cuerpo pudo soportar, encontró destrucción y tormento.
— ¿Es…lo que soy? ...no, no puede…NO PUEDE…no puede…no…no…
— ¡Onii-sama! —la voz de Miyuki retumbaba a la distancia, el suelo helado vibraba tenue por las pisadas generadas
—No…es….
—¡Onii-sama!...
—¡Tatsuya-kun! —Mayumi se une, y antes de que pudiera si quiera mirar quienes le hablaban, la oscuridad predomina en Tatsuya, la inconsciencia resulto la fortaleza que lo desvaneció en un sueño de incierto despertar.
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El despertar resulto sorpresivo, incluso para alguien como Tatsuya, la cabeza le daba vueltas, lo ultimo que recordaba en el momento fue la sensación de haber recuperado insignificantes fragmentos de su pasado, uno que antes no estaba tan a la vista, y que aun si fueron escasos o mas bien casi nulos, lucho por almacenarlos.
Fuera de eso, por muy vago que pareciera, la idea mas clara que tenia era la de volver a descansar, así que volvió a cerrar los ojos y hundirse en el sueño.
No le reprocharían si lo hiciera, ¿verdad?
Al cabo de unas horas que parecieron eternas, los rayos del sol interrumpieron el sueño de Tatsuya quien aparentemente durmió mas de lo acostumbrado ya que incluso no se preocupaba en que lugar estaba. Perezoso, lleva como única función semiconsciente, los ojos hacia el techo, al mismo tiempo que acomodaba mejor la almohada y luego como no queriendo la cosa, gira el cuerpo a una favorable posición sintiéndose agotado, demasiado para su agrado, lo que poco a poco sus pensamientos se pusieron en función cuestionando el porque dormir no le había regresado las energías.
De repente, sin que sus sentidos le advirtieran, quizás porque se había relajado, tuvo un escalofrío al sentir el aliento de alguien más sobre su cuello. Era obvio que su privacidad había sido violada, pero ¿por quién?, de investigar o seguir en esa posición, raramente, escogió la segunda sabiendo que muy posiblemente se arrepentiría mas tarde de su descuidada elección.
—No vayas…—una voz femenina adormilada le acaricio el oído, como si presintiera que en un parpadeo abandonaría la cama. Reconocerla no le costo en lo absoluto a Tatsuya, mas le dio la oportunidad de que continuara, permaneciendo en cambio él en silencio—Duerme…un poco más, un día que faltes—bosteza—No hará la diferencia del resto a los que asistas cariño—le rodea con brazos y piernas rehusándose a que siquiera intentara huir, aun cuando ni por la mente le había pasado.
Segundos, puede que minutos, pero fueron suficientes, al menos así lo percibió Tatsuya para que en definitiva pusiera sus ideas en orden y la apartara de encima, aunque esta refunfuñe e insiste en hacer de las suyas de nuevo siendo esquivada por segunda ocasión en lo que él se incorpora en la esquina de la cama.
—¿A que esta jugando ahora Maya? —pensó Tatsuya agotado explorándose por mero reflejo y observando su alrededor—Uniforme, cuarto…tks… ¿Qué demonios ha pasado? —lanza un oportuno reclamo al aire haciendo por enfriar sus sentidos sin notar lo predecible a los ojos de una divertida Maya que no pierde la oportunidad de atraparlo por detrás volviéndolo al centro de la cama de manera que queda arriba en un practico movimiento ventajoso que lo hace abrir desmesuradamente los ojos, más allá de lo común, ya que entre todas las cosas que pudieron haberle pasado, esa mujer tenia que interponerse en su camino—Maya—gruñe
—Ya te había dicho que no asistirás a la preparatoria, mi "niño" —menospreciando lo amenazante que Tatsuya se mostraba, Maya le susurra cerca del rostro reluciendo su baby doll del mismo tono que su cabello al darse la ocasión en actitud descarada, risueña y elegante a su vez—Permite que hoy tu prometida cuide de ti, ¿de acuerdo? — agrego, enmudeciendo futuras replicas en un atrevido beso refinado.
Tatsuya lo rechaza e instintivamente no le permite que continúe, sin embargo, no previo que un nuevo chantaje que no diferencio con un reproche cotidiano de una enamorada, inyectara cierta culpa en él.
—Hace tiempo que no estamos juntos, ¿no estas siendo injusta conmigo?, trato de darte lo mejor de mí, entregarte cada parte de mi ser, ¿es que acaso me odias? —lagrimeo Maya.
—No, no es eso—responde Tatsuya conteniendo el impulso de titubear— es solo que…—ni alcanza a terminar por otro ataque de lujuria de los labios de Maya que le decía que se ahorrara las excusas y que si sus sentimientos por ella eran genuinos le correspondería—Solo por esta vez, si somos prometidos…—asiente comprometido al beso—No esta mal dejarse llevar solo por hoy…
Solo por hoy sucumbiría al pecado.
Solo por hoy, derramaría ingenuidad que Maya recogería y ataría mas a su lado.
Solo por hoy…
Uno tras otro, los besos se intensificaron y su respiración se entremezclo uniéndose en uno solo convencidos y cegados por la lujuria, el pecado que transpiró por encima de sus pieles. El despojo de prendas fue inevitable, el que cayeran en la alfombra, lo fue aún más.
¿Ira más allá con ella sujetándola de la mano por la ambición de reconstruir esas abundantes y desconocidas sensaciones de placer?
Todo indicaba que sí. Sus hormonas estaban jugando en su contra siguiendo el juego de la mujer que ocupaba su campo de visión, eran ellos, solo ellos dos en una aventura sin control en una sola habitación que dada las circunstancias estaban compartiendo.
Los pensamientos coherentes y llenos de alarmas se iban apagando en cadena y no hacía por rehabilitarlos.
—Te falta demasiado por aprender…. —Maya pasa su lengua por el contorno del pecho desnudo del joven hasta llegar a su hombro donde impregno pequeñas marcas de pertenencia que subieron por el cuello hasta el lóbulo de la oreja derecha, en lo que sus manos revolvieron lentamente tus ya desordenados cabellos castaños provocando que gimiera débilmente.
—Estas…jugando sucio Maya—murmura apenas Tatsuya maldiciendo internamente lo bien que conocía los primeros puntos mas vulnerables de su cuerpo—Pero…no te creas única—desata por mero capricho el listón del unía las partes de la prenda que cubría los bien formados pechos maduros de Maya quien sonríe picara por tal iniciativa.
—¡Oh cariño! —musita Maya fingiendo asombro y algo de indignación por que indirecta o directamente le declaraban la guerra, aunque al ser mas astuta en lo que son las relaciones interpersonales, intuía que había otro contexto mas en aquellas palabras—¿No eres tu quien esta siendo sucio ahora?, te aconsejaría que no seas precipitado, no nos iremos de aquí hasta ambos estemos satisfechos—sentencia y aconseja por igual, retomando los besos, involucrando un revolucionario contraataque de lenguas y el hecho de haberse acomodado sobre las piernas como bono extra gimiendo ella esta vez con el frote de ambas intimidades cubiertas por una limitada tela delgada de ropa.
Su gemido, encendió un predecible sonrojo en las mejillas de Tatsuya las cuales incrementaron al sentir un entrometido humedecimiento entre sus piernas, siendo el peor descubrimiento de su vida que empeoro al notar que Maya lo estimulaba cada desatendía sus labios lo que lo orillo a expulsar un gemido involuntario por lo extraño que le resultaba esa parte del encuentro que con anterioridad no había si quiera llegado a experimentar de tal modo que despertó lo que yacía dormido a su punto exacto y demandante de atención.
—Es tan puro que casi me da lástima—piensa Maya entre gemidos mal retenidos—sino se sintiera tan bien atraparlo, lo abandonaría en ese estado. Hace lo que digo como un perro después de haber sido domesticado. —lo invita a sentarse, cosa que es obedecida sin quejas—¿Te gusta? —dio por terminado el beso, relamiéndose el hilo de saliva que desprendieron por la separación y el estímulo queriendo torturarlo, lo que tuvo el efecto deseado al mirar como el rostro masculino, aunque asintió le preguntaba ¿Por qué no continuaba? —No te escucho. ¿Te lo estas pasando bien?
—…Si—la respuesta de Tatsuya fue inmediata y cargada de un placer en especifico y un calor emanando proveniente de la excitación en que ahora el la busco necesitado teniéndola abajo, mas Maya no se lo dejo fácil, ahueco el rostro entre sus delicadas manos impidiendo que la poseyera desconcertándolo.
—Mi pobre niño, ¿quieres mas de Maya?, puedo observar que si—suspira Maya atrayente—Bien te dije que no te precipitaras, pero no me hiciste caso—le reclamo
Tatsuya entendía el porque del reclamo mas lo que sale de él era el nombre de su prometida por la tensión por la que estaba lidiando ahí abajo y que Maya cambiara de posición estando por segunda ocasión encima lo volvía loco. No conocía su historia, menos que experimentaron con su persona a los escasos doce años, que perdiera el control de ese modo si recordara su vida anterior, se asquearía de él mismo.
—¿Te parece si te castigo? —pregunta Maya retorica haciendo uso de su magia al atarlo con cadenas especiales a la cama—¿Te gustaría mi amor? —acorto la distancia entre ambos.
—No me llames mi amor es repulsivo, te odio como tienes idea—aunque fue por fracción de segundos la cordura y la llama del odio del Tatsuya de doce años apareció.
—Lo se querido, lo sé. Y aun así permaneces a mi lado—Maya le deposita un beso en la frente durmiendo ese flujo irregular, recuperando el control—Confía en mí, no seré dura —le sonríe maliciosa, aunque el odio del castaño se esfumo y el sonrojo repobló aquellas mejillas en la expresión extrañada de Tatsuya que detecto su escaso desvanecimiento.
