ANGEL+DIABLO=MUJER
No necesariamente todos los ángeles tienen alas, aspecto angelical y son considerablemente buenos. Ni todos los diablos tienen un aspecto feroz y son malos. Los ángeles y diablos son los encargados de vigilar la tierra pero no suelen estar en harmonía. Por ello a veces llegan a un trato, una manera de vigilar los dos sin peleas, una manera que se camuflan sin ser advertidos como seres infernales o de los cielos, aunque según que punto de vista siguen siendo estos seres. Adoptan una forma más llamativa y peligrosa. Una manera muy temida, tienen distintos nombres en las lenguas madres: mulier, yimeca y ishah. Actualmente tienen otro nombre, el cual diré y espero no causar escalofríos porque estas criaturas han causado grandes catástrofes. Las mujeres.
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Él llevaba tiempo observando a la chica menearse encima de la tarima y restregando su cuerpo contra la barra, la poca iluminación del lugar no dejaba verle el perfecto cuerpo de la bailarina moviéndose de una manera tan sensual y provocativa que de solo verla inclinándose en la barra se la imaginaba poseyéndola des de detrás duro y sin contemplaciones, escuchando sus gritos de placer pidiéndole más, pero él no le daría el gusto de hacerla llegar rápido. No. Ni mucho menos, la torturaría por moverse de esa manera tan indecorosa e ilegal que solo él debería tener el privilegio de ver.
Jacob Black, el famoso quaterback de los Némesis de Maryland, estaba cansado de su rutina. Discotecas de última tendencia, pases VIP y mujeres espectacularmente guapas pero más usadas que un billete de un dólar. Él quiso cambiar su rutina y un día, atraído por la música y el gran cartel de neón…-A quien quería engañar, lo que le atrajo fue ver a una hermosa mujer rubia, tal vez pelirroja, entrar a ese lugar sola y sin compañía- Jacob no dudó en entrar, a pesar que el lugar no era como los que estaba acostumbrado. Xenon, se encontraba muy bien disimulada y escondida entre una de los poco iluminados barrios de New Hampshire, pero ese hecho no le quitaba clientela. Él entró para conocer a la hermosa mujer que dudaba que fuera diferente a las anteriores pero al menos no se veía tan usada, más bien se veía exclusiva como los billetes de quinientos y la American Express Black.
Jacob se levantó de su asiento y fue directo hacia la chica que se acaba de bajar de la tarima, sudorosa y eufórica. Se había perdido parte de su espectáculo por estar pendiente de sus pensamientos, igualmente ella lo volvería repetir la próxima noche, siempre lo hacía. Ella no trabajaba en ese lugar como bailarina, ya se había asegurado de ello. Simplemente iba a bailar y a disfrutar de la noche. Venia sola y se iba sola, pero esa noche él iba a cambiar eso.
-Aquí tienes tu bebida-Jacob le pasó un vaso de Godfather, una bebida que él consideraba demasiado fuerte para ella y cualquier mujer. No era por ser sexista pero incluso a él no le gustaba pero estaría encantado de degustarlo de sus labios y lengua-Y aquí tienes a tu acompañante. Jacob Black encantado de conocerte-Jacob le cogió la mano y besó su palma. Vio desconcierto en su mirada pero no uno del malo si no del bueno, ella no sabía quién era o al menos no lo había reconocido y eso hacía que le fascinara más.
Y así se quedaron unos segundos evaluándose mejor el uno al otro. No era la primera vez que ella lo veía pero sí era la primera vez que lo veía de tan cerca. Se quedó observándole de pies a cabeza: ropa informal pero adecuada para un lugar como ese, jeans y camiseta negra, la camiseta se le ajustaba perfectamente a sus magníficos músculos y su perfecto cuerpo moreno. Sí, tenía un muy buen cuerpo. Finalmente llegó a su rostro. Tenía unos irresistibles labios gruesos que la incitaban a besarlo y unos ojos que la miraban de una manera tan lasciva que debería estar prohibido.
-Encantada de conocerte Jacob Black-Dijo ella arrastrando las letras de su nombre sensualmente- soy Lilith.
Lilith, se repitió Jacob en la mente. Un nombre que incitaba al pecado tal como su cuerpo y su delicioso acento extranjero que no lograba identificar.
Ellos no se habían movido de la tarima, un lugar lo suficientemente iluminado para poderla ver mejor. Lilith tenía un cuerpo de infarto con unas piernas largas y kilométricas deseosas de tenerlas rodeando su cintura sin olvidarse de los tacones negros que envolvían sus pies. El ajustado vestido, negro al igual que sus tacones, acentuaba sus curvas sobre todo sus grandes pechos que parecía que en cualquier momento se fueran a desbordar del vestido, y él estaría encantado de llevársela a cualquier rincón del lugar y aprovecharse de ello, lamiendo, chupando y mordiendo sus pezones. Sus labios estaban pintados de un pasional rojo y cuando subió la mirada a sus ojos se sorprendió de ver que eran de un extraño azul, parecía color violeta como los ojos de la difunta Elisabeth Taylor, una mujer que en sus mejores tiempos seguramente habría llevado a muchos hombres al suicidio. Su pelo era de un tono naranja, no era pelirroja sin embargo tampoco era rubia. Una mezcla que la hacía lucir muy sexy, era la primera mujer a la que veía con ese color de cabello y parecía bastante natural.
-Lo siento Jacob Black, hoy tampoco puedo.
La mirada de desconcierto de él fue la perfecta ocasión para que Lilith cogiera el vaso y tomara un pequeño sorbo. Lamió sus labios al acabar y se despidió de él con una sonrisa. Pero Jacob no estaba dispuesto a dejarla ir así de fácil así que la siguió hasta la salida. Allí, la arrinconó contra una pared y la besó. Empezó de manera suave, ella se había sorprendido y tardó en reaccionar al beso pero en cuanto lo hizo, Jacob no dudó en volverlo salvaje. Apenas introdujo su lengua para saber lo que se perdía y lo que se estaba perdiendo por irse. Fue cierta su teoría de Godfather, estaba delicioso en sus labios con sabor a cerezas, lo más seguro por su pintalabios. Jacob la apretó más a él y ella a su vez enredó sus dedos en el cabello de él para luego bajar sus manos lentamente por su espalda y después apretar su duro trasero. A él eso le excitó mucho, tanto que la giró para que notara su excitación y besarle el cuello. Sus jadeos eran muy notorios en aquel solitario barrio. Pero el sonido de la sirena de una policía los espantó y se separaron abruptamente. Él, porque no necesitaba más arrestos policiales por escándalo público y ella por temor ser arrestada.
-Adiós Jacob Black-Se despidió ella.
-Adiós Lilith…-Jacob iba a preguntar por su apellido pero ella ya se había perdido en la oscuridad de la noche.
Jacob no había logrado su cometido completamente pero había logrado introducir el deseo y la lujuria en ella con aquel beso, estaba seguro.
Angel+diablo=mujer
Bueno aquí está el prólogo de mi nueva historia, espero que os guste. El resto serán POV.
Besos.
