Nota de autora: ¡Hola! Después de unos cuantos años de inactividad en , regreso estrenándome en un fandom que en mí, se ha visto reforzado gracias al estreno "reciente" de la nueva serie Sakura Card Captor: Clear Card Hen. Me encantaba la serie de los cazadores de cartas cuando era una adolescente y daba mis primeros pasitos por Internet, así que, la continuación del manga y el anime estando ya en mis 26 añazos, ha provocado en mí un montón de sentimientos y nostalgia que me han, casi casi, obligado, a escribir algo. Me encuentro en un momento un poco "extraño" en lo personal y profesional, así que, siento que escribir fanfiction me ayuda a practicar la fluidez de palabras y contribuye a expresarme de forma escrita mucho más fácil y ágil. Digamos que veo esto como una especie de "entrenamiento".

¿Qué decir del fanfic? Pues que, después de ver y volver a ver la serie para "refrescar" antes de zambullirme en la continuación (bueno. Y de releerme el manga un poco por encima), sentía que, se nos da un montón de información de la historia desde el punto de vista de Sakura. Incluso, desde el punto de vista de su hermano Touya, o Tomoyo. Sin embargo, Syaoran es un personaje que, aunque rivaliza en complejidad con los demás (quien crea que los personajes de CLAMP son "simples dibujos animados para niños", no sabe de lo que habla, ya os lo digo yo), es su forma de irrumpir en la historia y cómo su comportamiento y su forma de ver las cosas va cambiando durante el transcurso de ésta lo que, me inspiraba a completar un punto de vista que creo que nunca hemos tenido. Todas y todos sabemos cómo empieza y se desarrolla la historia de los protagonistas de Sakura Card Captor, pero, siento que nos faltaba esa "versión Syaoran" de todo este lío.

Por otro lado, me planteaba en un principio recoger TODOS los momentos vividos por Sakura y Syaoran, pero, al hacer la cuenta de la cantidad ingente de capítulos de la serie (para esta historia, me basaré en el anime, y todos fingiremos que en el capítulo 69 la confesión de Syaoran no existe y pasa a ser la de la nueva OVA, que es la versión del manga) sabía que no iba a ser muy realista, por lo que, voy a trabajar principalmente en algunos de los momentos que a mí me parecen más significativos en el desarrollo de la relación de estos dos manojos de nervios constantemente sonrojados, y un poco atontados, también hay que decir.

Espero que os divirtáis mucho con esta versión de los hechos. ¡Espero que nos leamos pronto en el siguiente capítulo!


Capítulo 1

Había estado preparándose toda su vida para esa misión, aunque aparentemente, nadie sabía de forma exacta si, en algún momento, las Cartas de Clow volverían a reactivarse. Ni cuándo. Allá donde fuera que estuvieran guardadas. Podrían haber pasado generaciones. Esta misión podría habérsele otorgado a sus padres, de haber sucedido antes. Pero, quizá por cosa del destino, o la casualidad, era él quien pondría en práctica todos los conocimientos y habilidades aprehendidas en la familia Li con el único propósito de recuperar las cartas mágicas recientemente huidas.

Desde ese suceso, las cosas en la mansión Li, en Hong Kong se habían alterado de forma particular. Los preparativos comenzaron desde el momento en que la matriarca de la familia sintió el tirón mágico provocado por la liberación de las cartas. Syaoran Li también lo sintió, aunque de forma más leve. Localizar el paradero de la presencia mágica fue complicado. Y decidir si, enviar al joven heredero de la familia Li en una cruzada con desenlace desconocido valía la pena, lo fue aún más. Para Syaoran, recuperar las Cartas de Clow, la herencia mágica por derecho de su familia, aunque eso supusiese mudarse a un país desconocido, vivir solo y enfrentarse a retos desconocidos, era, simplemente, para lo que había nacido. Estaba destinado a ello.

Para cuando llegó a la ciudad de Tomoeda el mes de julio, Syaoran Li ya había tenido un par de visiones en sueños de ella. Nada demasiado concreto. Aunque había entrenado duro durante toda su vida, Syaoran no tenía la capacidad de tener sueños premonitorios. No obstante, tenía una intuición muy desarrollada y el suficiente poder mágico para formar imágenes en su mente. Temía llegar demasiado tarde y es que, si la hechicera que debía buscar en Tomoeda tenía la suficiente fuerza mágica como para retener las cartas en su poder, estaba seguro de que, dos meses después de la liberación de éstas, probablemente, ya hubieran sido reunidas de nuevo y entonces, ya no habría nada que él pudiera hacer. Tan sólo había vislumbrado en sus sueños algunos rasgos de su oponente en la carrera por las Cartas de Clow, pero sabía que era joven. Quizá, tanto como él. El pelo corto. Los ojos brillantes, de un color que no lograba distinguir demasiado bien en sus visiones. Necesitaba medirse con ella, y demostrar, de una vez por todas, que tantos años de entrenamiento, tantos años de estudio, y no sólo el hecho de pertenecer a la familia Li, le hacían merecedor del control de esas cartas.

Wei, el mayordomo de la familia que lo acompañaría hasta Japón, había colaborado en la matrícula y trámites necesarios del joven Li en la Escuela Primaria de Tomoeda unos días previos a su incorporación a clases, y donde, según las investigaciones de su madre y algunos allegados, estudiaba la joven candidata a reunir de nuevo las Cartas Clow. No habían dejado nada al azar, todo con tal de que Syaoran fuera capaz de realizar la labor que le había sido encomendada de la forma más rápida y efectiva posible. Si las cartas aún no habían sido reunidas. Para el joven, llevar a cabo esta tarea no planteaba demasiada complicación: Tomoeda era un lugar anodino, pequeño comparado con el burbujeo constante de la gran urbe que es Hong Kong. No sería difícil compaginar sus estudios con la búsqueda de las cartas. Dudaba tener distracciones en esa pequeña ciudad con casitas de color pastel cerca del centro, y un colegio del que no esperaba demasiado salvo mejorar sus nociones de japonés.


No era demasiado fuerte, ni demasiado llamativa, pero, su presencia mágica la delató. Ni si quiera había entrado al aula, y ya sabía que ella estaba ahí. ¿Lo retaría a un duelo mágico por las cartas? ¿Sabría quién era él, y lo que venía a buscar? Syaoran sabía que, fuera lo que fuera lo que tuviese que pasar, él lo haría con la convicción y la dignidad que lo caracterizaban.

Por eso, cuando Syaoran acudió a la llamada del profesor y mientras éste escribía su nombre en la pizarra, localizar a la joven candidata y su rival directa en el aula, mientras le clavaba la mirada, le pareció una declaración de intenciones totalmente adecuada. ¿Esa chiquilla había conseguido reunir las cartas en dos meses? ¿Escondía tanto poder mágico tras esa apariencia de niña asustada y gritona que se escondía tras el pupitre, y cuchicheaba cosas con su compañera, o era sólo una fachada? Kinomoto, se llama. El profesor le indica que su sitio es el que está libre detrás del de ella.

- Tu asiento es ese. Adelante -le dice de forma afable la chica de pelo largo y ojos violeta, a quien él devuelve una mirada altiva y cara de pocos amigos, antes de tomar su sitio detrás de la muchacha de pelo corto y ojos verdes de sus visiones en sueños. Ojos verdes a los que previamente, ha sostenido la mirada, desafiante. El resto de la clase transcurre sin sobresaltos. Por un momento, le parece que la aspirante a cazadora de cartas tiembla delante suyo, y se remueve en su asiento hasta la hora del recreo.

Aún no está muy seguro de cómo lo consigue, pero, después de interceptarla en las escaleras, logra llevarla hasta un rincón despejado del patio. Una vez allí, solos, se enfrenta a ella. Su brújula mágica desvela rápidamente la presencia de las cartas Clow.

- ¡Dámelas!

- ¿C-cómo? -dice ella, que parece no entender nada. ¿De verdad, esta niña es la nueva elegida por el guardián Kerberos para custodiar unos objetos mágicos tan poderosos como las cartas?

- Las Cartas de Clow- aclara él. No está furioso, pero está alterado. Syaoran Li ha empleado toda su vida, toda su energía y empeño en aprender magia, en prepararse para el momento en que quizá, si los astros se alineaban, recuperaría las cartas que nunca debieron dejar la custodia de su familia. Todo para que llegue una niña llorona que no tiene el conocimiento ni la capacidad de lidiar con esta situación. Por eso, está en su deber el hacerse cargo él.

Continúan discutiendo un rato acerca de la responsabilidad del guardián Kerberos, y, ¿de verdad lleva desde abril tras las cartas y aún no ha sido capaz de reunirlas todas? Definitivamente, Syaoran Li debe hacerse cargo de la situación si quiere evitar un desastre de proporciones desconocidas en caso de que las cartas sigan campando a sus anchas.

- Recuperaré el resto. ¡Dámelas! -espeta él, empujándola contra la verja del colegio.

- ¡No puedo! ¡No puedo! ¡Se lo prometí a Kero!

Sabe que va a tener que hacerlo por las malas. Forcejea con Kinomoto, hasta que escucha un "¡Sakura!" de fondo, y una figura cercana se abalanza con gran agilidad cerca de ellos. Syaoran se aparta y se coloca en guardia ante el muchacho corpulento que acaba de aterrizar entre él y la frágil aspirante a cazadora de cartas. Juraría haberla escuchado gritar "hermano" cuando lo ha visto. De un momento para otro, la situación se ha tensado de tal manera que, no es consciente de que una tercera figura se acerca a la valla entre el instituto y el colegio Tomoeda corriendo.

- ¡Tenían nikuman! Toma -le dice el recién llegado al chico de pelo castaño frente a él, rompiendo absolutamente el ambiente de crispación y enfrentamiento, mientras le tiende una bolsa de papel. – Les quedaban algunos en la cafetería. Tenían también pan de pizza, y pan de curry… - continúa el chico de gafas, ante el desconcierto de Syaoran, que sigue en posición de guardia, aunque ya más relajado. La chica de pelo largo y ojos violeta a juego, aparecida también desde la nada Dios sabe en qué momento, rodea a su amiga de forma protectora, aunque con la misma cara de no entender nada que todos los allí presentes. Excepto el chico de gafas, que se ha puesto a contabilizarlos a todos mientras los señala con el dedo, y ahora se acerca a él con expresión afable y una sonrisa en su cara. – Toma. Un nikuman.

Y entonces, pasa algo para lo que ni sus años de estudio ni entrenamiento le han preparado. Syaoran está nervioso. Muy nervioso, ante la presencia de este desconocido con gafas y pelo plateado. De repente, siente cómo le empieza a fallar la respiración, cómo empieza a sonrojarse sin ningún motivo aparente, y cómo empieza a latirle rápido, demasiado rápido el corazón. Así que, lo único que puede hacer, es correr. Syaoran Li no sabe cómo enfrentarse a esa situación, y dónde encajar todo esto con el hecho de que ha estado a punto de conseguir las Cartas Clow de manos de una niña que ha necesitado la ayuda de su hermano para zafarse de él. Se siente ridículo, avergonzado. Y más aún cuando, ante la mirada de todos los presentes, tropieza con una piedra y cae de bruces contra el huerto escolar, llenándose de barro.


Esa tarde, al regresar a casa, Syaoran decidió hacer balance de todo lo sucedido ese primer día en la Escuela Primaria de Tomoeda. Si bien la aspirante a cazadora de cartas no le preocupaba en demasía por su inexperiencia e ingenuidad, le preocupaban otras cosas. Como que las cartas llevaban campando a sus anchas por la ciudad durante más de dos meses. O el hermano de Kinomoto y su actitud desafiante. O… La presencia del chico de gafas y mirada amable, y por qué había desatado en él tal sentimiento de desasosiego y nerviosismo incontrolable esa mañana. En definitiva, sabía que Kinomoto no sería rival para él, pero le preocupaban otras cosas.

Y entonces, mientras se encontraba sumido en sus pensamientos, sucedió. Una presencia mágica, y un destello por la ventana de su habitación. Una Carta Clow, dirigiéndose hacia el centro de la ciudad. Syaoran decide ir a buscar su traje ceremonial y espada, aún sin desembalar en las cajas y maletas que pueblan su apartamento, y que están allí donde dirige su mirada a pesar de que Wei lleva en Tomoeda desde hace casi un mes y ha dedicado muchas tardes a dejar lista la casa Li en Japón.


¿Por qué Kinomoto va vestida con un traje rosa, cascabel y orejas de gato? Y lo más importante, ¿por qué utiliza la carta "Salto" para huir de "Trueno", en vez de enfrentarse a ella? En realidad, Syaoran no tiene demasiado tiempo para ponerse a pensar en por qué su rival hace lo que hace. En el breve lapso de tiempo en que la alcanza arriba de una torre donde ella se encuentra encaramada, ya ha trazado un plan genial para confundir a la carta y poder capturarla. Si, esta vez, a diferencia de esta mañana, no hay contratiempos.

- ¿Ni si quiera sabes eso? -le dice él desde abajo, asombrado ante el desconocimiento de Kinomoto acerca de la forma verdadera de esta Carta Clow. – Dios del Trueno, acude a mi llamada! -se ve interrumpido por tener que entrar en acción ante un giro inesperado de la carta, que viene hacia ellos dispuesta a atacar. Syaoran Li no entiende cómo esta chiquilla lleva dos meses detrás de las cartas, y cómo ha obtenido el beneplácito del guardián Kerberos. Mientras ella continúa impasible en la torre, él ha saltado al tejado del nivel inferior, donde se encuentra Trueno, ahora sí, en su forma original.

- ¡Da miedo! – dice ella, apareciendo de pronto a su lado junto a un animalito volador que parece acompañarla.

Se captura a Trueno una vez la has transformado en su forma original. ¿Ni siquiera sabes eso? -dice él, mientras ella lo mira con cara de no entender nada. Mientras, Trueno continúa retorciéndose ante su ataque, aunque, ambos saben que no durará demasiado y que pronto alguno va a tener que moverse para devolver la carta a su forma original. Kinomoto saca entonces una carta mientras se aparta.

- ¡Boba! ¡No puedes enfrentarte a Trueno con Viento!

- Pero… He capturado algunas cartas reteniéndolas con Viento… -dice ella, mirando insegura la carta en su mano, mientras su compañero alado murmulla cosas que él no llega a escuchar.

Librada de sus ataduras eléctricas, Trueno comienza a acercarse a ellos. Syaoran sabe que no les queda demasiado tiempo, y que alguien tiene que hacer algo. Kinomoto parece asustada e indecisa, colocándose detrás de él sobre el tejado. ¿O es él quién se pone delante de ella, protegiéndolos a ambos con su espada?

- ¿Tienes la carta "Sombra"? -le pregunta él.

- Sí.

Y entonces, él invoca un viento que desplaza a Trueno y la hace caer hasta la planta baja.- ¡Ahora! -indica Syaoran.

- ¡Sombra!

Syaoran sabe que ha sido una buena idea cuando ve a Sombra abalanzarse sobre la carta Trueno, y crear una prisión oscura para ésta última, inmovilizándola. -¡Retorna a tu forma original, Carta de Clow! -escucha a la muchacha, que se le ha adelantado con su báculo rosa y su vestido a juego en su misión de sellar la carta. Tenía que haber sido más rápido, pero sabe que tendrá más oportunidades próximamente.

- Así que… Ese es el báculo que sella las cartas… -le dice él, aproximándose a la chica, que mira atónita las dos cartas que acaba de recoger del suelo una vez las ha sellado con su bastón mágico. – Realmente, no tienes ni idea, ¿verdad? -le dice, indignado, ante la certeza de que la chica Kinomoto va a ser un estorbo a la hora de cumplir su misión, y no sin cierto recelo de que haya sido ella, y no él, quien haya sellado a Trueno.

- ¡Eh! No le exijas lo imposible -dice la figura alada con forma de león, que aparece de pronto detrás de la muchacha. – No hace tanto tiempo que Sakura empezó a recuperar las cartas -dice el pequeño ser, poniéndose delante de ella, como enfrentándose a él.

- Pero, ¿qué…?

- Este es Kero -dice ella.

- ¿Qué? -Syaoran está atónito. ¿Kero? ¿No ha escuchado ya ese diminutivo esta mañana, mientras los dos forcejeaban por las cartas?- Entonces, ¿este es Kerberos, el Guardián del Sello? El guardián más fuerte con los ojos dorados... ¿Es este peluche? -dice, incrédulo. La pequeña bestia se ha colocado, mientras tanto, frente a Syaoran, al que coge por sorpresa para darle un mordisco en el dedo. Syaoran intenta zafarse de él, mientras la aspirante a cazadora de cartas observa la escena a un par de metros, como mucho, mientras ruega a su guardián que deje de molestar al muchacho.

Una vez Kerberos ha soltado su mano, y le ha dirigido una mirada desafiante y muy enfadada, Syaoran decide que ya es hora de irse a casa, y que mañana será otro día.

De todas formas, recolectar las Cartas de Clow con tus ínfimos poderes, va a ser imposible. -le dice él, sin ni siquiera mirarla, mientras se marcha. En su camino, se encuentra a la amiga de pelo largo y ojos violeta (¿Daidouji, se llamaba?), a la que no saluda y dirige una mirada cansada mientras ésta se dirige, cámara de vídeo en mano, hacia Kinomoto.

De todas las cosas que Syaoran Li imaginaba las semanas previas a su llegada a Tomoeda, ninguna está sucediendo tal y como él las había previsto. La cazadora de cartas no es ninguna poderosa hechicera, si no una aspirante a animadora escolar que no tiene ni idea de a qué está jugando. Las cartas no están causando tantos estragos como él imaginaba, y Tomoeda, es, desde luego, un lugar mucho más peculiar de lo que esperaba. Y luego está el muchacho de pelo gris y gafas…