"Las palabras entre comillas son pensamientos"
4. Tensiones
POV Renesmee
Definitivamente mi vocabulario había aumentado mucho. Por supuesto que tenía que hacerlo si tenía que pasar tiempo con Jacob y la mitad de las cosas que me decía no las entendía. Como cunnilingus, felación, 69-Debido a esta búsqueda descubrí que sexo oral no es llamar a alguien y simular hacer el sexo vía teléfono-y el candado entre otras. Me quedé totalmente asqueada cuando lo busqué. Me di cuenta que Bella, probablemente sin saberlo, había metido a un acosador sexual en casa.
Habrá personas que pensarán que me hago la tonta por no saber todas esas cosas referentes al sexo pero intentar pasar toda vuestra vida en un internado religioso que parece una cárcel de lujo donde solo hay mujeres y pocas veces se escucha lenguaje obsceno por temor a ser castigada con reglazos. Eso sí, sé insultos solo que por alguna razón se me olvidaron, será por falta de uso.
En fin, mi aprendizaje iba acelerando a un ritmo desorbitado con Jacob cerca de mí. En mi mente tengo por meta llegar al cielo y si para lograr mi objetivo tengo que pisar las puertas del pecado, lo haré. Vale está bien, no lo hago por motivos celestiales solo tengo curiosidad. Tengo que aprovechar ahora mientras las pastillas amarillas controla-todo no se manifiesten en mi mente y me hagan actuar de una manera tan santurrona. Creo que por ellas aguanté tanto tiempo en el internado aunque también es la causante de mis pesadillas.
Me he hecho una libreta como si fuera un manual de instrucciones. Era interesante, como si de un documental hecho por mí misma del comportamiento masculino se tratase. Pero tenía una gran duda. No entendía como había grandes cosas sobre el sexo con lo doloroso que es. En Richerston nos habían informado un poco sobre las relaciones sexuales y eso del himen… me dio escalofríos. Dolor, dolor y dolor. Las profesoras nos habían dicho que el pecado de la lujuria solo lo cometían las personas que les gustaba experimentar dolor. Pero siempre había unas pocas chicas mayores que nos decían que en sus escapadas para ir a "la Iglesia" la lujuria estaba muy bien vista y que el sexo era muy placentero. Nunca les creí ¿Cómo puede dar placer que introduzcan ese miembro masculino en… la vagina? Si cuando intenté ponerme un tampón me dolía, solo fue la punta y era el más pequeño.
Locas.
-¿Otra vez con esa libreta negra? Me pregunto si ahí escribirás tus diabluras.
Jacob estaba en la puerta, justo al lado mío. Cerré y escondí rápidamente mi libreta.
-Sí, seguro que sí.
No sabía si fiarme en que no lo leería así que me puse boca bajo a un lado de la cama y escondí la libreta debajo del somier.
-Bonito trasero.
Me giré para un lado para que no tuviera vista de nada pero al hacer eso perdí el equilibrio y me caí de la cama, menos mal que es medianamente baja.
-¡Auu!-Dije tirada en el suelo y sujetándome la cabeza.
-Ves, te hago perder la cabeza.
Jacob me levantó del suelo pero lo hizo tan rápido que volví a perder el equilibrio y casi me vuelvo a caer. Él me sujeto por la cintura. Lo que hizo que… emm… mis pechos se restregaran contra el suyo. Su sardónica sonrisa me ruborizó.
-Que rápido caes en mis brazos.
Le propiné un golpe en el pie y me fui de mi habitación.
Ya me estaba comenzando a hartar de ese juego suyo. Siempre me hacía lo mismo, y yo no sabía cómo lidiar con ello. Lo único bueno que obtenía era que con él sí podía salir de casa así que cada vez que lo veía me anclaba a él. Era penoso pero el arrogante y odioso Jacob Black era lo más parecido a un amigo que tenía.
"Tal vez sea mi culpa su comportamiento. Mmm… no, pensándolo bien yo no he hecho nada para motivarlo. Veamos, son las cinco ¡La hora del té! Me pregunto quién estará hoy en la cocina. ¿Celeste? ¿Abril? ¿Valery? No lo creo, ellas son las más jóvenes seguro que estarán las mayores."
Me aventuré por los oscuros pasillos, hoy no hacía un buen tiempo estaba lloviendo y el día estaba oscuro.
"Que melancólico, me hace acordar a las veces que jugaba bajo la lluvia con mis amigas"
-¿Ya estás volviendo a pensar en mí?
Rechiné los dientes tanto que temí estropearme la mandíbula. Apresuré mi paso a la cocina y, excepto por algunas sirvientas que siempre se encontraban limpiando la inmensidad de la casa, no había nadie en la cocina. Me las tendría que arreglar por mi sola. Abrí y cerré los cajones, parecerá increíble pero no sé dónde están las cosas en mi propia cocina. Ni siquiera sabía dónde estaba la nevera, a Bella le gustaba ese tipo de decoración oculta.
-Bueno, mientras tú buscas lo que sea que busques, yo voy a beber un vaso de agua.
Jacob abrió una zona y ¡Tarán! Era una nevera. Era alucinante que él conociera más mi casa que yo misma.
"Claro, pasa demasiado tiempo aquí".
Me deslicé rápidamente hasta llegar ahí. Me quedé observando la nevera, había de todo. Me sentía como una niña en la fábrica de chocolates de Charlie. Sí, lo he dicho bien, no es que hubiera pretendido decir Charlie y la fábrica de chocolates pretendía decir que me sentía igual que aquella vez que fui a la fábrica de chocolates del abuelo Charlie de niña. Él tiene un gran imperio en la industria de la alimentación y de los dulces, entre otras cosas. Que papá y Bella se casaran fue una gran ganancia para la familia Cullen-Swan. También lo fue la alianza Cullen-Platt y Swan-Dywer, todo fue un gran beneficio para ellos.
-¡Mini yogures de chocolate!-Dije emocionada. Eran idénticos a los que yo comía cuando era pequeña. De repente, me había vuelto la alegría al cuerpo. Incluso me sentía generosa- ¿Quieres uno?-Le pregunté al bebedor de agua.
-Estás generosa, menos mal que comienzas a relucir la hospitalidad inglesa ya me estaba asustando.
Lo fulminé con la mirada. Aunque era cierto que no había sido muy hospitalaria con él, solo cuando era necesario. Por el resto soy totalmente educada y hospitalaria. Abrí el yogur pero cuando me lo iba a comer vi que no tenía cuchara.
-Ya suponía yo que no sabías donde estaban las cosas en tu propia casa.
Jacob se giró y aproveché para meter un dedo en el yogur. Uy sí que problema, no sería ni la primera vez ni la última que me comía un yogur con el dedo. En Richerston, eso era como un rito cuando nos robábamos los yogures-Esa era una de las pocas diabluras que hacíamos- Hundí profundamente el dedo y rápidamente me lo metí en la boca. Lo chupé con ansias, estaba tan bueno. Era como volver a mi infancia.
-Ten una cu…cha-ra.
No pude evitar sonreír, por su expresión seguramente no se esperaba que me comiera el yogur con el dedo. Lamí con más ansias el contenido que iba poniendo.
-¿Estás seguro que no quieres? Están buenísimos.
Él estaba callado, como hipnotizado mirando mi boca o mi dedo ¿Qué pasa? ¿Tan raro se veía eso? Aceleré mi acción para terminar lo antes posible y evitar esa mirada por parte de Jacob. Pero me entristecía que se fuera acabado así que disfrutaba de cada lamida, el yogur me había llegado hasta los nudillos y un poco más arriba así que repasé de arriba abajo mi dedo con mi lengua. Acabé con un sonoro pop. Me gustaba hacer ese ruidito.
-¿Qué?-Murmuré- Ah, se me ha quedado en los labios.
Pasé mi lengua por mis labios. Y lo volví a mirar, no me quitaba los ojos de encima.
-Yo te dije que si querías y tú no respondiste.
Él parpadeó, volviendo de su trance. Se removía inquieto. Yo me fui a tirar el yogur a la basura pero en el transcurso vi algo curioso… entre sus piernas. ¡Por Dios! Si yo no había hecho nada. No había hecho nada para motivarlo.
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.-.-.
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-Prefiero jugar con pelotas pequeñas, así voy mejor. Como las del tenis de mesa.
-Eso me rompe el corazón, no jugamos en la misma liga entonces. Yo más bien juego con pelotas grandes, Santita.
Fruncí el ceño, asqueada. No debería de hablar nada que pareciera del tipo sexual. Al menos lo entendía no como antes que se metía conmigo y yo no sabía a lo que realmente se refería. Si hace dos semanas me hubiera dicho eso yo seguramente le hubiera seguido la conversación hasta que él acabara riéndose.
-Bien por ti, ¿Ahora me dejas jugar al béisbol?
Don pelotas me había traído a un campo de béisbol para que viera lo maravilloso que es el deporte nacional. Llevaba unas cuantas jugadas pero no le daba a ninguna, yo le echaba la culpa a la lluvia.
-Tampoco es tan difícil.
Jacob fue hacia el tirador de pelotas automático y le trasteó, después vino hacia mí y se colocó detrás mío para ayudarme a sujetar el bate.
-Agárralo bien y no lo sueltes. Flexiona un poco las rodillas e inclina un poco las caderas hacia atrás. Concéntrate en la pelota y tira.
Cuando la pelota vino hice lo que me dijo y logré darle. No fue muy lejos pero algo es algo.
-Bien ahora sin mí.
Pero sin la ayuda de él no le di. Fueron seis los tiros fallados. Jacob se volvió a poner detrás de mí ante mi falta de puntería y casualmente sí logré darle. Cuatro veces seguidas.
-Así que ese era el truco, estar detrás de ti ¿Por qué no lo admites ya y dices que te gusta tenerme cerca de ti?
Arqueé una ceja en dirección a la máquina tira pelotas. Me resignaba a girar la cabeza, lo tenía demasiado cerca.
-Bueno se te da bien enseñar y a mí aprender, solo es eso.
-Santita, tú no sabes cuánto de bien se me da enseñar. Pero este no es mi terreno favorito, no me gusta el béisbol.
Abrí la boca indignada.
-¿Entonces para que me traes aquí?
-Te dije que te enseñaría uno de los deportes nacionales no el que a mí me gusta.
-Eres idiota.
-Vaya, la Santita me ha insultado.
-No, lo que he hecho se llama indignación ante una respuesta absurda.
-¿Ah, sí? ¿Y esto que le llamas?-Mordió levemente el lóbulo de mi oreja. Una extraña sensación de calor me invadió, una muy placentera que me sacó un extraño sonido de mis labios. Era la primera vez que oía un ruido así, en la realidad porque en las películas he oído varios- ¿Respuesta sexual por ganas de más?
Giré un poco mi cabeza en su dirección.
"¿Más? ¿Yo quería más? La verdad se sentía muy bien y no he encontrado por ninguna parte que la oreja sea un órgano sexual, no se encuentra en las zonas íntimas. Así que… no sería pecado ¿No?"
Me giré completamente quedando muy cerca de él. Estaba nerviosa por lo que iba a decir, no sabía en si sería correcto.
-Tú… ¿Me darías más?
-¿Quieres más?-Una media sonrisa se dibujó en su rostro. Él trasladó sus labios cerca de mi oído- ¿Qué más es lo que quieres exactamente?
Cerré los ojos. Había algo en su voz… algo oscuro… atrayente… pasional… lujurioso. Su voz me seducía, su voz me llevaba a un abismo al que cada vez estaba más tentada a saltar. Quería seguir pero un sonido me trago a la realidad. Di un paso atrás cuando escuché su móvil sonar. No podía evitar dejar de mirar sus labios mientras hablaba, era como un baile hechizante. Seguí igual de encantada cuando nos subimos en su coche. Él conducía muy bien, nunca lo había visto tan directamente. Lo había visto de lejos o haciendo trastes con su coche, nunca me reconocía. Jacob no apretaba sus manos en el volante pero se veían sus venas. Su mandíbula estaba fuertemente apretada, estaba concentrado en la carretera y yo en él.
-Quédate aquí, no tardaré mucho.
Asentí obediente a su petición. Lo seguí con la mirada hasta que entró a una puerta.
Click
Sentí como si una chispa de mi interior se hubiera apagado, me sentía perdida. Parpadeé para salir de mi trance.
"¿Se puede saber que me ha pasado? Ese maldito Jacob Black, seguro que ha hecho algún pacto con el diablo para hechizarme con su voz susurrante. ¿Dónde estoy ahora? ¿Él me ha dicho que me quede en el coche? Pues eso será lo último que haré."
Salí y me dirigí hacia la puerta. Estábamos en su casa seguramente, he de reconocer que es bonita pero muy arquitectónica y moderna. La entrada consistía en un suelo de baldosas blancas y un gran banco de granito, a la izquierda había un camino de piedras negras en escalera que llegaba hasta el otro extremo de la gran casa. La fachada era muy transparente-Literalmente-. Era una gran pared de cristal que permitía ver el interior de la primera planta hasta el gran pilar recubierto de madera donde se ubicaba otra pared opaca para que no pudiera ver más, sobre esta había una cobertura de olmo. En el costado izquierdo de la pared acristalada había una pared de cemento blanco, sobre ella sobresalía una zona de la segunda planta con dos ventanas semi abiertas. En el lado derecho había otra pared acristalada desde dónde se veía las escaleras a la segunda planta y también había otro muro opaco, a su lado, volvía a ver otra pared de madera pero de un tono oscuro, no era roble sino más piel palo de india. Seguro que lo sería, era un lugar muy ostentoso.
"Una casa transparente pero a la vez encerrada"
Miré a mí alrededor pensando en que el motivo de la opacidad de las paredes interiores era que los vecinos no le vieran pero había unos grandes muros blancos que impedían la vista. Tal y como una fortaleza.
La puerta se encontraba abierta, solo le di un empujoncito. Me adentré cuidadosamente intentando hacer el menor ruido posible-Cosa imposible para mí ya que no poseo ese don, soy lo contrario de un gato ágil escapándose por las noches para irse al tejado y reunirse con la luna-. A los pocos pasos de haber avanzado me estampé con una pared pero no me caí. Seguí avanzando por la estancia hasta que di con el salón-Otro lugar muy arquitectónico y moderno- y vi sobre unas estanterías un par de premios. Logré visualizar un balón de rugby antes de que me sorprendieran.
-Te dije que esperaras en el coche.
-¿Y tu creías que me iba a quedar ahí?
-No creí nada-Me dijo con tono indiferente- Ahora yo voy a seguir buscando lo que venía a ver y tú intenta no destrozarme alguna pared, me sorprende que no te hayas roto algo con el ruido que insiste.
Fruncí los labios y balanceé mi cuerpo de delante atrás, estaba algo avergonzada porque me hubiera escuchado. Pero cuando vi la risa en su rostro me di cuenta que eso lo hacía a propósito.
"¿Qué no le destrozara ninguna pared, eh?"
Deseché ese pensamiento, tampoco sabría cómo hacerlo. Comencé a explorar la casa sin temor, en resumidas cuentas: muy grande, muy moderna, muy tecnológica, muy misteriosa y tenía una piscina en la zona trasera inferior-Al parecer la planta -1- que a su vez, escaleras abajo, tenía un gran jardín solo con césped. Era un rompecabezas hecho casa y sin mucho sentido ¿Por qué hacer que el coche suba hasta la entrada si hay más cerca un súper jardín de solo césped? El arquitecto se debió de haber inspirado mucho.
-Pero si también tienes una biblioteca, yo que creí que solo eras un playboy-Dije al entrar en la estancia en la que él estaba.
Jacob estaba sentada al lado de una gran mesa de madera muy oscura, con unas cuantas carpetas sobre la mesa. Me senté enfrente de él y comencé a hacerle ruiditos molestándole.
-¿Sabes qué es eso?
-¿El que?-Pregunté con duda, no había hablado desde hacía un minutos cuando comencé a hacer ruido.
-Playboy.
-Así que sí me escuchabas. Y no soy tonta para no saber ciertas cosas.
-Tu madre nos dijo que habías estado en un internado para señoritas.
"¿Les dijo? ¿Señoritas? Ahora les cuentas mi vida a todos y les mientes, a medias, estupendo Bella"
Tampoco yo quería que supiera mi maravilloso paseo por Richerston.
-Y por eso no tengo que saber ciertas cosas-Deduje yo, indignada y enfadada. Me levanté de golpe y puse mis manos sobre la mesa aguantándome sobre ellas- Jacob Black, que estuviera en un internado no significa que estuviera aislada del mundo exterior o que el mundo exterior no se filtrara por las grietas de los muros.
Volví a mi asiento e hice aún más ruido. A él eso lo impacientaba mucho.
-Estoy buscando algo y con tus ruidos no me dejas concentrarme. ¿Por qué no vas a cualquier otra habitación? Es más, te daré un paseo por aquí a ver cuál te gusta más.
Mis ganas de rebatirle se fueron cuando lo miré a los ojos, no se lo veía muy contento. Fui abriendo habitación por habitación hasta que llegué a la planta -1 y me encontré con una sala de juegos recreativos. Entré en la habitación y comencé a mirar cada aparato que tenía. Había un billar, un futbolín, unas cuantas de esas máquinas que se jugaba con los pulgares, unos expendedores de dulces, un mini bar, una de esas pequeñas pistas que te marcaba como tenías que bailar, unos juegos que no supe identificar pero que eran muy típico de las Vegas y otros no tanto, una zona de juegos como la Xbox, la Wii, la Play Station y simuladores. Todo lo que veía me gustaba.
-¿Puedo jugar?-Pregunté con ansias y entusiasmo.
-¿Enserio? No creí que te gustaran estas cosas-Dijo con un notorio tono molesto.
No le hice caso. Llevaba sin ver una sala así desde tiempos inmemorables.
-Me gusta todo lo que veo. Desde el jukebox hasta los accesorios de juegos virtuales. ¡Es un simulador real!-Fui corriendo hasta la máquina, era un simulador de carreras. Que irónico. Encendí el aparato y se comenzó a iluminar. Me dio la bienvenida como Jacob pero enseguida me puse en nuevo usuario. Pensaba batir su récord aunque no lo lograría ya que al ser primeriza tenía coches que corrían poco, no obstante logré marcar un buen tiempo- ¿Cómo que tienes todo esto aquí?
-Como muchos chavales de catorce años, fantaseaba con tener una sala así cuando tuviera el suficiente dinero y ahora me sobra. ¿Y a ti como es que te gustan estas cosas?
Se había apoyado contra la pared justo en mi campo de visión, lo que me hizo más fácil ver que ya no estaba molesto. Sino más bien curioso. Yo sonreí por mi partida, estaba a punto de lograr un coche de sexta y así poder ir subiendo poco a poco.
-Me gustan todos los juegos de consola y recreativos. Todo lo que está relacionado con una infancia normal me atrae.
Con mi pie izquierdo aceleré, no había gran complicación en el juego. Dos pedales, una aceleran y otro frenar; una palanca de cambios con diferentes marchas y un volante. Al lado mío tenía un asiento con exactamente lo mismo.
Pasa a la siguiente categoría.
Apuntó la pantalla. Hice un grito de victoria y continué con la partida.
-Entonces no tuviste una infancia normal.
-Tuve una infancia muy estresante hasta el punto que me acuerdo que es a partir de los… bueno no me acuerdo de ella solo que no me gustaba.
Me distraje por un momento del juego pero eso bastó para que me saliera de los límites y perdiera. No debería de indagar en mis recuerdos.
-Bueno, ya me cansé ¿Tu no estabas buscando algo en unas carpetas?
-Ya lo encontré pero dudo que en estos momentos podamos irnos, estoy seguro que no podría hacer nada en el mundo para moverte de aquí.
Una enorme sonrisa se dibujó en mi cara.
-Tienes toda la razón-Dije en un fingido tono altivo e interesado.
Pasé mi mirada por la habitación hasta encontrarme con una especie de lavadora con tabla de anuncios incorporada.
-¿Esto es una de esas cosas que soplando o tocando un botón te dice cuan borracho estás?
Debí de haber dicho un chiste porque comenzó a reírse de la nada.
-No, esto te dice en qué nivel del buen o mal besador estás.
Me quedé mirando la máquina durante dos segundos y reanudé mi marcha.
-¿No la vas a probar?
-No tengo la necesidad, seguramente tu harías trampas ya que es tu máquina. Aunque tampoco hay trampa posible que valga conmigo.
Jacob me miró curioso, yo me limité a sonreír brevemente pero no fue eso lo que me salió. Él me devolvió la sonrisa. Me hizo un gesto de espera recostándose sobre el artefacto y pulso un botón. Una luz recorrió la pantalla, desde frío ártico hasta caliente como el sol. Se paró en frío ártico.
-No hay trampa, es al azar- Jacob se enfrontó a mí y yo para evitar su cercanía me giré, dándole la espalda al besómetro pero me volvió a acorralar. Sus brazos se pusieron firmemente sobre la superficie de mis costados creando una perfecta un buen anzuelo en las fiestas para cuando quieres besar a una chica guapa.
-Pues en estos instantes te faltan muchos de los elementos nombrados-Rebatí mirándole lo más seria posible.
Busqué la manera de escabullirme pero a no ser que se apartara no tenía opción. Decidí sentarme sobre la máquina, Jacob reaccionó acercándose a mí y a su vez yo me incliné hacia atrás ganándome una risa divertida por su parte.
-Me envías unos mensajes tan confusos, a veces me dices una cosa y luego la contradices. Sino fuera porque eres tan…-Su mano acarició la piel desnuda que el vestido dejó libre. Mi vestido me tapaba hasta las rodillas pero ahora solo hasta menos de medio muslo-. Apetitosa.
Sus caricias se sentían maravillosas sobre mi piel. Era como si miles de plumas se deslizaran en mi piel siguiendo un camino recóndito y desconocido. Cerré los ojos para capturar mejor esas sensaciones. Me removí más cerca de él pidiendo en silencio que me diera más. No tardó en entender mi mensaje. Sus manos apretaron mi trasero para tenerme más firmemente contra él y sus labios se encontraban besando mi cuello. Nunca había sentido nada así. Yo era un barco a merced de las olas en el oscuro mar Jacob.
"La piel no es un órgano sexual. Si no es sexual no es un pecado. No estoy yendo al camino del infierno, solo estoy conociendo el peligro para prevenirme de él."
Pero yo no soy así, no me abro de esta manera
"Lo bueno se vuelve malo, lo malo se vuelve bueno"
Unas voces lejanas llegaban a mi mente, se me hacían extrañas pero no desconocidas. Hablaban en un tono sepulcral y susurrante. Las quería alejar, no quería que me molestaran. Pero ellas tenían razón.
-Jacob han llamado, la puerta ha sonado-Dije para distraerlo.
Me las arreglé muy bien para llegar al coche y sentarme, cogí el móvil para simular que estaba hablando con alguien. Jacob entró unos minutos después con el mismo semblante molesto de cuando llegamos.
¡Hola Bad people! Este ha sido un capitulo tranquilo dentro de lo que cabe. Lo hice expresamente para que vierais el lio mental que tiene Renesmee delante de emociones nuevas que cataloga dependiendo la situación como "pecaminosa o no pecaminosa". Tantos años en el internado hicieron mella en ella. Otro día hablaré más extendidamente sobre este lugar o tal vez lo haga poco a poco y finalmente en un capitulo ajunte la información y la diga… no sé, ya veré. ¡Espero que os haya gustado! :D
Pd: yo me lío mucho con esto de insertar imágenes así que al ver que había cosas que tenía que mostrar visualmente como la casa de Renesmee y de Jake, respectivamente, me he creado una página en Facebook. Se llama lady vani (separado) y en el perfil sale un dibujo animado rubio (Lizzie McGuire, también lo he puesto de mi perfil aquí) representando a mi imaginación jejeje. Si alguna le apetece ver como son las casas de Jake y Nessie ahí está la fachada.
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pages/Lady-vani/619645218133082?fref=ts
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En mi perfil también está la página
Capítulo dedicado a:
Fanfics RxJ: es el principio, la historia aun se centra en solo un punto. Después verás que Jacob no solo coquetea con Renesmee.
Lady Stew: Nessie tendrá que enfrontar muchas cosas jejeje, pobre.
Rose Black20: me he dado cuenta que te gustan las antagonistas y me gusta que te gusten jejeje
Sakura Michel: subiré todos los que pueda mientras mi imaginación duré y tengo una gran cinta en mi mente.
Besos, ladyvani (separado en face)
