5. Impaciencia

POV JACOB

"Mantén la vista fija en la carretera, igual que al principio, ignórala. No pienses en esa tira del vestido que se le ha caído. Concéntrate solo en la carretera."

Pero se me hacía imposible hacer eso si mi copiloto no paraba de moverse. Primero estaba muy quieta con la cabeza sobre el cristal, en su momento me molestó esa actitud pero después la agradecí. Sin embargo, segundos después de ese pensamiento ella comenzó a mover su pie, eso ya me impacientó un poco. Luego, cuando ya había aislado ese ese sonido, se cruzó de piernas constantemente haciendo que devuelta se le volviera a subir el vestido.

Ella no estaba quieta.

Por un momento creí que, como en las otras ocasiones, pasaría a otra actividad, como jugar con algún mechón de pelo suelto ¿Pero qué suelto llevaría ella? Desde que la conozco solo lleva el pelo recogido, nunca suelto. Así que después de desechar esa idea pensé en que volvería a hacer ruido, no lo hizo. Simplemente estiró un poco el cinturón, se levantó un poco y se sentó sobre una pierna, a los pocos segundos ya estaba sobre sus dos piernas sentada. Y por suerte con su vestido tapándoselas.

Me tranquilicé cuando vi que se quedó así durante mucho tiempo. Pero como al parecer ella lee el pensamiento, volvió a colmar mi tranquilidad y cordura comenzándose a soplar el escote para después acabar subiendo y bajando su vestido a modo que le entrara aire.

Negué con la cabeza. Ya le estaba pillando el juego. Primero se hacía pasar por una inocente, ingenua y tímida chica que por cualquier acción se sonroja. Luego me provoca y me provoca de tal manera que desearía que su dedo-cuchara fuera mi polla.

Su cruz de santita relució con la luz, si supiera todo lo que se me pasa por la mente seguro que en vez de sonrojarse cuando me mira a los ojos o cuando digo algo que la incómoda, se sonrojaría con solo sentir mi presencia a cien metros a la redonda.

¡Oh, no! Esto ya es pasarse. Soporto que juegue con su dedo, soporto que me hable con esa voz susurrante tan provocativa, soporto que se cruce de piernas a lo Sharon Stone y que incluso me las muestre hasta casi ver sus arrancables bragas pero lo que no voy a soportar es que se agite la parte de arriba de su vestido mientras resopla y se abanica con una mano. Puedo ver perfectamente su sujetador blanco… un color muy puro que no le queda en estos precisos momentos.

¿Y cómo puedo saber esto si estoy conduciendo? Pues porque ella es muy ruidosa y porque está en mi campo de visión tentándome demasiado.

-¿Podrías bajar un poco la ventana? Tengo calor ¿Tú no tienes calor?

Para el momento que dijo eso, ya estaba con el vestido muy subido y agitándose mucho el vestido. Ni siquiera sabía porque no había parado el coche en cualquier parte para convertir esa "calor" en llamas.

Espera, sí lo sé. Bella Cullen, su muy escalofriante madre que esperaba a que le entregara el contrato firmado y que ni me lo había mirado.

Al menos eso me devolvió al planeta.

-Me estás impacientando mucho-Le contesté molesto.

-¿Qué?-Ella continuaba abanicándose y mirándome confundida- ¡Pero si no he hecho nada! Solo te he pedido que bajaras la ventana porque tengo calor.

-Claro, al igual que me pediste más en el campo de béisbol. Siempre calentándome.

¿Internado de señoritas? No. Ella ha estado en una academia intensiva de seducción masiva.

Cuando supe que acababa de salir de un prácticamente colegio de monjas- Porque internado de señoritas y eso son sinónimos-supe que había un porqué para su comportamiento tan tímido pero a medida que pasaba tiempo con ella me daba cuenta que precisamente eso de parecer tan inocente e ingenua era su táctica. Y extrañamente funcionaba.

-¿Calentarte?-Ella rio pero no le vi la gracia- Si te refieres a tu sala de recreativos no fue mi culpa que me enviaran un mensaje.

-¿Un men…?

Me quedé con las palabras en la boca cuando sacó un pequeño aparato y tecleó algo que lo hizo sonar como si fuera alguien tocando una puerta y llamando al timbre.

-¿Eso es un móvil?

Era un aparato en forma ovalada con doble pantalla pero ambas pequeñas. Era de esos con tapa que se abrían y cerraban y tenía teclas.

Ella volvió a tocar otros botones y esta vez sonó más fuerte.

-Seguro que tiene más sonido que tu móvil. Lo que yo pensaba que era la puerta resultó ser mi móvil que estaba en el salón. ¿Sabes? Hay avances tecnológicos que digamos de cierta manera han retrocedido por ejemplo los coches, que los de antes te duraban toda la vida e incluso se lo podías dar a tu nieto y seguía funcionando como el primer día. Otro ejemplo también serían los móviles, la batería de mi móvil dura semana y media en cambio los de ahora a penas día y medio. Es cierto que mi móvil no tiene todas esas aplicaciones pero me gusta así.

Era asombrosa su capacidad de estar hablando de sexo y luego de tecnología. Claramente era una de sus otras tácticas.

-Mejor deberías de dejar de gastar saliva innecesaria.

-Ugh, tenías que nombrar la saliva. Odio los fluidos corporales.

-No me sorprende con lo estirada que eres cualquier cosa que sea normal te desagrada.

-Hablar de fluidos corporales no es normal.

-Es muy normal solo que tú eres muy estirada.

Sus aires de inglesa con su naricilla siempre sobre el hombro de los demás es una de las razones por las que no me he abalanzado totalmente sobre ella. No me van las santurronas o estiradas.

A veces me pregunto porque paso tanto tiempo con ella.

-¡Yo no soy estirada!

-Lo eres. Siempre miras con ojo crítico a todo, siempre tienes esa mirada petulante, en vez de hablar como cualquier inglesa normal tienes un tono por encima.

-Oh, lo siento por hablar educación delante de un cromañón ¿Sabes qué es eso? Es el eslabón perdido de la especie humana, de los homo sapiens sapiens. Pero yo no creo que esté perdido, lo tengo justo al lado mío.

Bufé. Sí, definitivamente no sé porqué paso tanto tiempo a su lado.

Ella volvió a removerse en el asiento pero esta vez lo inclinó hacia atrás quedando casi acostada y puso las piernas sobre la guantera. Su intento de lo fuera no estaba funcionando a no ser que fuera esa manía suya de encoger su vestido.

Por suerte su gran palacio no estaba lejos de mi casa. Porque ese lugar no era una simple mansión. Hace años cuando lo vi por primera vez me pregunté qué personas podrían vivir en semejante lugar, según me contó mi inmobiliario pertenecía a la misma familia que la construyó desde hace siglos. Consta de un estilo mestizo-Barroco y rococó- pero la mayoría de las estancias que no son importantes son barrocas. Y por lo que vi la Santita duerme en una habitación rococó.

Me reí, por primera vez en toda mi vida no me interesaba la mujer en sí, si no su gran casa artística.

-¿En qué piensas?-Me preguntó ella cautelosa incluso denoté temor en su voz.

-En que veo tu casa a lo lejos y podré librarme por fin de ti.

Ella ignoró mi comentario y se recostó más en el asiento echado.

-Pero por lo que veo tú no te quieres alejar de mí.

Ella se quitó el cinturón y simuló aún más que estaba en una cama. Se dio la vuelta dándome su respingón trasero. Si ella creía que darme las espalda me molestaba se equivocaba. Si tan solo no fuera tan santurrona aprovecharía muy bien esa postura.

-Santita vuelve el reclinable asiento a su posición y ponte el cinturón. Oficialmente estamos en terreno Cullen.

Ella perezosamente comenzó a arreglar el asiento y luego se aseguró el cinturón de seguridad.

-No es terreno Cullen sino Swan. El terreno Cullen se encuentra en algún lugar del área Pacífica.

-No hace falta que me cuentes tu historia familiar. Es aburrida y monótona, seguro que con solo contarte un día de mi vida antes de convertirme en tu canguro ya resulta mucho más divertido.

Me reí de su expresión. Si tuviera rayos láser en los ojos seguro que ya estuviera hecho cenizas. Por suerte, ya estábamos parados en la entrada de su casa.

Ella salió del coche pegando un fuerte portazo. Miré la hora en mi Cartier, aún quedaba un buen rato para la cena. Me bajé del coche y entré, seguido por un muy pulcro mayordomo.

-Señor, ¿Le puedo ayudar en algo?

-No, gracias-Continué caminando pero sentía su paso apresurado detrás de mí-Te puedes retirar-Le dije.

"Bien, estoy en un palacio histórico sin nadie que me vigile. Me siento como aquella vez en séptimo cuando me escabullí del grupo de clase del museo para explorar por mi propia cuenta. Pero es que su visita era muy aburrida. La mía fue muy didáctica."

Restregué mis manos entre sí preparándome para mi exploración.

Sí, tengo mucha curiosidad por el palacio.

Emprendí mi viaje admirando cada cosa que me encontraba, todo eran telas finas, decoraciones de cerámica y coberturas de oro. Era un lugar brillante y ostentoso pero hace siglos seguramente lo sería más.

"Tiene que haber vivido aquí gente podrida de dinero"

Entrar a la estancia que estaba llena de cuadros me hizo acordar a cuando conocí a miss camiseta mojada. Fue una alegría haber conservado aquel snack premium de perros. Nunca pensé que aquel inquieto perro me traería una ama tan flamante y mojada.

Volví a la entrada y subí por las inmensas escaleras alfombradas. La segunda planta estaba llena de estatuas en miniatura y jarrones. Al final del pasillo me encontré con una puerta bordeada con flores y filos brillantes, solo con eso incitaba a pasar. Pero detrás de la puerta había una habitación un tanto conocida para mí ¿Desde cuando la habitación de la Santita tiene esa fachada? El marco de dentro también era muy parecido solo que quedaba minimizado con lo estrafalario de la habitación rococó.

Me iba a ir aprovechando que la Santita se estaba duchando, escuchaba el ruido del agua, pero no muy lejos de la entrada vi la libreta negra que ella guardaba con tanto recelo.

National Geographic h.s.s.g.m.

Los oscuros días en Northumberland se han acabado por este verano. Es cierto que ahí había también sol pero pocas veces al año. Esos días me ponía feliz porque el sol iluminaba todo el mar y el castillo, haciéndolo un lugar menos tenebroso. Los días ahí eran muy aburridos y monótonos, agradezco los domingos en que algunas iban a la Iglesia de algún pueblo y cuando llegaban nos contaban sus aventuras. Dichas aventuras las cuales yo me negaba a escuchar…

Bla, bla, bla. Ella escribía como si fuera una carta del siglo pasado. Iba a dejar mi lectura cuando vi algo que me llamó la atención.

El comportamiento de los hombres es muy extraño, son muy primitivos y carecen de modales. Un buen ejemplo es Jacob Black, el americano que acabo de conocer. Él habla de una manera bastante extraña y su manera de mirarme me hace dar ganas de esconderme.

¿Qué yo la miro extraño? Si es ella que con sus miraditas me dice de todo menos que no quiere una larga e intensa noche de sexo salvaje y desenfrenado.

-¿Qué haces aquí?

"Debo de haber estado muy entretenido para no darme cuenta que ya había acabado"

Iba a dejar la libreta pero por lo que vi contenía cosas que me detallaban.

-¿Que te has escondido?

Le estaba dando la espalda pero ella podía ver bien mis movimientos. No tenía porqué esconder la libreta, de cierta manera el material me pertenecía.

La Santita solo sacaba su cabeza fuera de la puerta, podía observar que llevaba una toalla envuelta a su pelo.

-Viendo mis cosas-Le mostré la libreta.

Ella miró aterrada lo que tenía en mano y luego salió corriendo hacia a mí. Intentó quitarme el material pero yo no la dejé. Si quería llevarme eso a casa y leérmelo con más tranquilidad, ya que estoy seguro que ha escrito mucho sobre mí, es mejor noquearla.

-¡Dámela! ¡Es mía!

-Contiene mi nombre, me pertenece.

-¡No!

-Dime, ¿Que has escrito sobre mí?

Por un momento bajó su escudo de histerismo y yo aproveché para arrinconarla en su cama de princesa-No tenía otro nombre, era inmensa, color salmón, con una cabecera casi hasta el techo y una tela muy fina y casi transparente plegada a los costados como una dio pasos atrás, hasta que se topó con el borde de la cama.

-No he escrito nada sobre ti.

Mentía, su infiel mirada me decía grandes cosas sobre lo que escribía sobre mí. Tal vez sus tácticas para volverme loco.

-He leído mi nombre.

Ella se subió sobre la cama en un rápido movimiento e intentó quitarme la libreta, lo único que consiguió fue estar sobre mi hombro.

-Esto no, por favor bájame-Ella tenía sus manos echadas hacia atrás intentando mantener su albornoz en su lugar.

"Joder, joder, joder. Jacob, no pienses en que debajo de ese trozo de tela está totalmente desnuda. No gires tu maldita cabeza para mirarle el culo. Como lo hagas, estarás perdido. Solo pensarás en como de fuerte puedes golpear el gran cabecero"

Pero la sola idea me hacía querer arrancarle el albornoz y con mi lengua degustar su cuerpo, cada rincón poco a poco. Follarla con la lengua hasta que no sepa ni hablar.

-¡Te diré lo que tengo escrito si me sueltas!-Añadió ella con desesperación.

No hacía falta que me rogara, me di la vuelta y la tiré con "delicadeza". Me había causado una erección pensar en ella desnuda. Sí, lo hacía a propósito.

-Lordo, sciocco, stronzo*

Ella protestaba por mi manera de dejarla en la cama, pero no era en inglés el idioma en el que hablaba. Lo identifiqué como italiano, sé distintos insultos en varios idiomas europeos. Lo aprendí de las ilusas mujeres que esperaban más de una noche conmigo.

Pero ella volvió a la carga y esta vez rodeó fuertemente mi cintura para alcanzar la libreta de mi mano alzada. Claramente ella quería jugar a dejemos-una-muy-dolorosa-erección-a-Jacob. Pero como yo bien sé, ella se asusta cuando intento pasar a alguna de las bases. Así que sujeté sus piernas y la acosté en la cama conmigo encima.

Ella aún no se percataba de la posición porque aún intentaba quitarme el objeto. Para que renunciara a ello la hice ver la posición en la que se encontraba. Inmediatamente se quedó quieta.

-Vamos, cuéntame de que va.

La Santilla cerró los ojos fuertemente y comenzó a decir algo pero hablaba muy flojo.

-No te oigo.

-Q-que n-no… no ent-tiendo el…-Cogió una bocanada de aire- comportamiento masculino. Sois unos seres muy sexuales que me desconcertáis. Vuestras ganas del segundo… me da mucha curiosidad.

-¿Qué es el segundo?

Ocultó su labio inferior con el superior. Sus mejillas se tiñeron de rojo.

-Eh… el segundo pecado capital. La lujuria.

-Abre los ojos.

Ella negó con la cabeza agitadamente.

-No estoy leyendo tu diario pero si no los abres sí lo haré.

Le costó abrirlos pero cuando los vi, me miraban de una manera muy tímida.

-No sentirías curiosidad si nunca lo hubieras visto. No eres tan santita como creí, entonces.

Era patético que se sintiera avergonzada porque no era lo suficiente santa cuando se encontraba abierta de piernas conmigo en el medio. Ya me iba a encargar yo que se sintiera aún más avergonzada.

Aproveché que tenía las piernas flexionadas para acariciarla, extendí mi mano por toda su suave piel. Era como la seda. Estaba tentado a hundir mi cara entre sus pechos que se encontraban casi cubiertos del todo. Y olía tan bien, a una dulce mezcla de vainilla y canela. Mi toque lejos de desagradarle le gustaba, se estremecía con él.

-¿Esto es de lo que sentías curiosidad?

Un cuerpo como el suyo estaba hecho para el pecado y dudaba mucho que bajo esa capa de inocencia no se escondiera una leona. Me preguntaba cuantos abrían podido disfrutar de su fiera interior.

Arrimé más mi erección en su centro, solo nos separaban dos capas de tela.

-¿Quieres tenerme dentro de ti? ¿Muy a dentro? ¿Quieres que te folle?

Su acelerada respiración me provocaba aún más pero ella no me decía que parase. Se la veía bastante dispuesta. Sin embargo, voy a dejarla a medias, como ella hace conmigo.

-Me tengo que ir Santita, me llevo conmigo tu diario-Mientras me levantaba, retiraba mis manos de su muslo ascendiendo hasta llegar a sus rodillas

Ella entre abrió sus labios.

Bienvenida al mundo de la racionalidad. Se sentó sobre la cama acomodándose la toalla del pelo, tenía varios mechones sueltos. Intentó recuperar la compostura, una ya perdida en cuanto se abalanzó sobre mí.

-Pero… pero sí te he dicho lo que contenía.

-Tiene muchas páginas y sé que hay mucho de hablar sobre mí.

Frunció el ceño muy enfadada, quería atacarme pero me empujó hacia la salida.

-No eres lo más importante de este mundo, Jacob.

Creí que no recuperaría su compostura pero estaba equivocado. Su acento inglés elegante volvía en acción. Claramente estaba en sus tácticas eso de hacerle la santita.

-Lo soy del tuyo.

-Yanqui arrogante

-Inglesa estirada-Dije devolviéndole la despedida.

Bien, ya acabé mi ronda como explorador ¿Ahora que me toca? Ah sí, cenar con la inglesa escalofriante, es decir, la reina madre y mi representante, mr. Móvil digo Cell. Ja, seguro que si mis amigos me escuchar se estuvieran riendo de mi chiste.

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.-.-.

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-Buenas noches señora Cullen. Cell

-Buenas noches señor Black ¿Ya ha firmado el contrato?

Definitivamente Bella Cullen era una mujer muy directa. Me acababa de sentar en el pijo restaurante donde nos encontrábamos y ya me estaba preguntando algo que no debería hacerlo hasta el postre.

Estaba sentado frente a ella y al lado de mi representante Frederic Cell, o como yo lo llamo, Fred. Veía muy justo inventarme una mentira.

-No lo he mirado, no me parecía correcto leerlo en la comodidad de mi casa e ir apuntando lo que no me gusta en un papel o en mi memoria.

Bella me miraba con ojos de halcón, percatándose de cada movimiento que hacía. Ella era una de esas mujeres perspicaces y que no se andan con rodeos. Y es escalofriante porque es de esas que te pueden estar sonriendo amablemente pero piensan en cómo te pueden destruir de mil formas distintas.

-Lo veo bien. ¿Empezamos?

Diez minutos después yo le estaba dando mis muchas quejas. Había demasiadas partes del contrato que no me gustaban.

-Jacob Black, ambos sabemos que tú no eres una buena compañía para mi hija. Sin embargo tenerte en un punto fijo sin hacer otra cosa evitará que tu expediente policial aumente. Estoy interesada en la inversión pero como verás no quiero estar relacionada con escándalos.

Pocas veces me había relacionado con mujeres más inteligentes que yo, con esa mirada tan fría y calculadora. Pero sobretodo fría ¿Qué clase de madre prácticamente vende a su hija? La inglesa escalofriante.

-Bella Cullen, no voy a cambiar mi vida solo por una inyección de dinero que no necesito. Y entre nosotros serías tú la que sale perdiendo ya que eres la interesada en expandir sus negocios empezando por el sector de entretenimiento, uno que aporta grandes ganancias.

Ella se irguió más en la silla, elevando más su barbilla. Me evaluó brevemente. Verdaderamente el contrato no me importaba, ella solo se convertía en una más de las accionista de la NFL* que por alguna razón se había interesado justo en mí. Bueno, no es de sorprenderse, estoy en el Top 10 de los mejores pagados.

-Disculpa a Jacob, no está acostumbrado a tratar con gente beneficiosa para él.

Fred estaba ansioso por cerrar el contrato ya que él recibiría una buena tajada como mi representante. Y que me comportara así alteraba sus nervios.

-No importa, es mi culpa-Lo tranquilizo ella- Sé que los americanos no estáis muy acostumbrados a nosotros, somos como otro mundo muy complejo y difícil de entender-Volvió a sonreírme ¿Alguien ha visto el gato loco de Alicia en el país de las maravillas? Pues esa era la sonrisa de ella. Escalofriante- Veo que no te graduaste en la universidad dos años antes por nada.

"Por lo visto la inglesa ha estado investigándome. Le tengo que interesar bastante. Debería haber pedido más."

-Bien, acepto tus exigencias, tú solo encárgate de no meterte en muchos líos.

-Estamos encantados con este acuerdo.

Fred fue inteligente, contestó antes de que yo dijera cualquier tontería. Que era lo que iba a hacer hasta que me interrumpió.

Y ahora, tengo un diario por leer.


*NFL: National football ligue (liga nacional de fútbol americano)

*Bruto, tonto e imbécil en italiano.

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Hola Bad people, siento haber estado tanto tiempo ausente. No me encontraba en estado anímico para escribir y ahora estoy enferma físicamente así que espero que mis delirios de enferma os gusten.

Decidí hacerlo POV Jacob para que pudierais ver lo salido que está ¬¬ jajaja. Es un hombre muy sexual.

Dedicado a:

Rose black20: sí, son estraños ese par. A mi tampoco me gustan mucho las novelas, se me vuelven muy melosas algunas.

Candy: lo siento por haber tardado tanto en actualizar, no me encontraba bien. Pero espero que este capitulo te guste, es POV Jacob.