8. Hacker
Mi momento con Alec estaba en pause durante unos días, él no se encontraba disponible, lo que me dio tiempo a pensar en cada parte de su hermosa anatomía. La poca que había visto. Pero era tan feliz con ello. Mi felicidad se vio invadida cuando continuaba viendo a Jacob en casa, él nunca me vio porque yo siempre me mantenía en mi habitación maquinando mi esplendido plan. Y hoy vi la ocasión perfecta de intervenir e ir a buscar mi libreta negra.
Primeramente cogí un taxi hasta la casa de Jacob, me costó un poco encontrar la dirección y el lugar. Aquella vez que estuve ahí no me fijé que aparte de estar amurallado también estaba aislado. No del tipo aislado recóndito en los bosques pero sí del tipo aislado fortaleza de la bestia, con árboles rodeándolo pero justo a unos dos cientos metros los árboles detenían su proceso dejando un gran espacio para la propiedad. Era un buen momento para entrar ya que la ausencia de algún coche dentro delataba la inmensa soledad que invadía la casa, casa grande, casa inmensa…mansión. Supe ese dato al subirme a un árbol. Ahora ya me encontraba segura en el suelo junto a la puerta y entrando en su sistema de datos para abrirla a través de mi ordenador portátil.
Miré a los pájaros pasar mientras entraba en el sistema, no me gustaba esperar pero a los pocos segundos un leve pitido me avisó que la acción ya estaba completada.
"Y yo que creí que sería más difícil. Él dijo que es un quarterback y creo yo que los americanos adoran a sus bufones. Entonces ¿Por qué tiene tan poca seguridad?"
Un cuadrado negro con letras verdes digitales me informó que ya podía pasar con seguridad.
Estiré la puerta y se abrió fácilmente. Ahora me tocaba ir hacia la lejana puerta de su casa. Era como entrar en la mansión del señor Burns, el malvado billonario de los Simpson, tal vez Bella sea su familiar.
En vez de entrar por la puerta principal entré por una de las puertas acristaladas del gran jardín que se encontraba abierta. Quizá sea malo que me cuele en la casa de alguien por una absurda ley llamada allanamiento a la morada pero no cuenta como pecado y con eso ya me va bien. Subí a la planta 0 y esta vez sí me detuve a ver los premios de la estantería. Solo me paré a ver los que se encontraban más destacados, como iluminados.
NFL MVP*
Super Bowl MVP*
Jugador ofensivo del año NFL
Seguramente su ego subiría viendo sus juguetitos todos los días. Subí a la siguiente planta entendiendo el porqué de la pared de cristal. Podías verlo todo pero desde la seguridad de un suelo.
Fui abriendo la puerta hasta que di con la indicada. Me deslumbró la gran cama que… bueno era incitante a acostarte y dormir plácidamente. Su pequeño cabecero de madera muy oscura, y una cama tan grande que parecía un estadio. Tenía muchas almohadas que parecían suaves al tacto y eran de un intenso color rojo, uno muy pasión. El edredón era tan negro que hacía que los reflejos de luz se quedaran atascada en ella, también parecía hecho de la misma tela de las almohadas.
Hice una mueca hacia un lado mientras paseaba rodeando la cama y observándola. Me saqué el bolso donde había guardado mi portátil y lo dejé sobre una pequeña mesa negra de noche junto a la cama. Miré a mí alrededor como si alguien me fuera a decir algo y poco a poco me fui sentando en la cama. Pero así no se podía apreciar bien así que me acosté. Suspiré y me estiré totalmente en la cama al sentir la comodidad del colchón y la suavidad del edredón.
Era seda, estaba segura.
Di vueltas en la cama y me gustó aún más. No era como esas en las que te cuesta un poco encontrar la postura perfecta para dormir a pesar que la cama sea muy cara como la mía sino del tipo en la que te acostabas y te quedabas dormida como la bella durmiente. Era la cama de las camas, la emperatriz.
Y eso fue lo que hice, hasta que me desperté sobresaltada al escuchar un ruido abajo o mejor dicho, en las escaleras. Debajo de la cama no me podía esconder, era un canapé. Después dejé de intentar pensar en lugares para quedarme sentada en la cama mirando hacia la puerta. No tenía porqué asustarme, había venido a por mí libreta y lo iba a hacer de forma pacífica. Primero hablar y después, si lo requería, ya haría otra cosa.
La puerta se abrió al máximo al igual que mi mandíbula. Jacob acababa de cruzar la puerta con una pequeña toalla secándose el pelo pero sin nada más, su cuerpo desnudo y mojado iba con total libertad. Juro que no vi nada todo el tiempo lo miré a la cara pero incluso así sentí una extraña sensación en el cuerpo.
Por suerte, Jacob estaba tan distraído que ni me vio. Yo me tapé los ojos y me aclaré la garganta para que me notara.
-¡JODER! ¿Qué haces tú aquí?
Oí ruidos de puertas de armarios abrirse y cerrarse y luego de telas. Esperé a que dejara de oírlas para destaparme los ojos.
-¿Cómo has entrado aquí?
Esa fue mi señal para iluminar mi vista.
-Buenas… noches-Dije sorprendida al ver mi hora del reloj, había dormido bastante- He venido a recuperar mi libreta.
-¿Y cómo has entrado?-Me preguntó cruzándose de brazos.
-Por la puerta.
-Está cerrado con contraseña digital del sistema ¿Cómo has podido saber la contraseña si solo se abre con un aparato que solo tengo yo? Dudo que hayas hecho una copia, es imposible.
-No he utilizado ingeniería social-Me quejé yo.
-¿El qué?
-No importa. Más bien no sabía que método utilizar si Sniffeo, fuerza bruta, negación del servicio o ingeniería inversa. Al final lo hice con fuerza bruta.
-¿Has roto la puerta?-Dijo con los ojos muy abiertos.
-Nooo-Dije alargando la vocal- La fuerza bruta es el sistema en el que pruebas todas las combinaciones posibles en forma sistemática y secuencial. Me aparecieron un montón de números en la pantalla pero fue muy fácil, en pocos segundos abrí la puerta. Y de eso que utilicé mi ordenador, no es que haya utilizado algo muy potente, enorme y de millones de libras.
-Fue programado con el mejor sistema de seguridad del país-Dijo ahora alucinando- Me has hackeado la seguridad.
Sonreí abiertamente. Se me daba muy bien la informática. Tampoco era la primera vez que hacía algo parecido, la abuela René fue una gran profesora en ese ámbito. Mi bisabuelo, el padre de la abuela René tenía un gran imperio en las tecnologías y estaba asociado con el servicio secreto británico por ello la abuela se incorporó ahí durante años.
-Vosotros tendréis la CIA y habréis fundado antes el servicio secreto americano pero los británicos llevábamos desde tiempos inmemoriales en el espionaje y seguridad mientras que américa apenas tiene unos centenares de historia. Os superamos en todo, tanto que una chica de quince años ha logrado traspasar sin problemas el cortafuegos del… "mejor sistema de seguridad del país"-Dije haciendo comillas en el aire.
Jacob me miraba con las cejas elevadas.
-Eres una hacker muy buena y tienes quince años pero estás atrapada en el cuerpo de estrella porno ¿Algún secreto más? ¿Acaso alguna operación de aumento?
Me levanté indignada de la cama.
-¡Retira lo que has dicho!
Me desafió con la mirada.
-¿Acaso miento?
Me incliné hacia atrás para coger almohadas y tirárselas. Había tantas que tenía para un buen rato hasta que me resbalé por la extra suavidad de la seda contra la suela de mis zapatos.
-Soy natural no como las mujeres con las que seguramente te rodeas.
-No, yo creo que eres bastante falsa. De lo contrario me hubieras dicho tu edad desde hace tiempo y no hubieras jugado tanto a tu jueguito.
-Yo no jugaba a nada, solo intentaba pasar el mayor tiempo posible fuera de mi encierro. Como ya sabrás he estado en un internado y no me gusta estar encerrada.
-Sí, del que te graduaste-Dijo con cierto desagrado.
-De secundaria, aún me queda bachillerato que lo haré ahí también cuando regrese.
-Que interesante tu estadía en el colegio de monjas.
-No es un colegio de monjas. Es una academia-internado regido bajo una estricta pauta educativa victoriana.
Vi una sonrisa en su rostro que no acordaba con el contexto de la conversación.
-Entonces ahí te habrán enseñado muy bien a ser una señorita decente y los temas como el sexo serán un tabú por ahí. Pero yo creo que no es muy decente por parte de una señorita inglesa tan remilgada como tú estar en la cama de un hombre.
Jacob extrañamente tenía razón. No era muy digno estar en la cama de un hombre y estar con ese hombre sola en la habitación a no ser que fuera tu marido o Alec.
-Sí, lo siento.
Me levanté de la cama despidiéndome en silencio de ella.
-Buena chica, ahora ya puedes llamar a un taxi e irte a tu palacio.
-Encantada estaría de irme pero tienes mi libreta.
-Aun no te devolveré tu diario.
Pataleé exasperada.
-No es un diario. Yo no tengo diario físico, mi diario se encuentra en la mente de otras personas.
-¿Eres un alíen?
Bufé. No valía la pena contarte a Jacob el significado de mis palabras.
-Si te refieres a que soy un ser superior a ti, sí lo soy, tanto intelectualmente como socialmente.
Jacob me miró con una pizca de interés en sus ojos y luego de diversión.
-Dentro de poco se iniciará algo aquí y estás cordialmente invitada. Te invito a mi fiesta.
-Porque-Solté con brusquedad
-Eres tentativa, eres como la vegetariana a la que quiero hacer probar la carne- Retrocedí un paso-Tss, tranquila, no te voy hacer nada. Y no ese tipo de carne, tienes una mente muy sucia Santita. Pero sin embargo eres corta de lengua… o larga. En tu diario a pesar de ser algo escrito dabas muchos rodeos para decir o intentar expresar cosas como el sexo.
-Yo… yo no daba rodeos.
-Demuéstrame que no eres una monja entonces. Di sexo.
Sabía que estaba jugando conmigo, para intentar ridiculizarme y que me fuera de ahí sin mi libreta.
-Sexo
-Ahora clítoris.
Apreté los labios antes de hablar.
-Clítoris.
-Lengua.
Fruncí el ceño pero lo dije con soltura.
-Lengua
-Dedos.
-Dedos.
-Bien, vamos bien. Ahora avanzamos un poco. Te daré a elegir entre dos palabras y tú tendrás que elegir. Empecemos. Testículos o huevos.
-¿Huevos?
-Lo dices o lo preguntas.
-¿Lo digo?
-¿Lo dices?
-Lo digo. Huevos.
-Pene o polla.
No, mi libreta no valia tanto como para ir al infierno por decir palabras sucias, vulgares y asquerosas. Pero mi vena del desafío estaba activada.
Cogí aire, mucho aire tanto que estaba segura que le había quitado el aire a la habitación.
-Polla.
-Muy bien, no creí que lo lograrías. Espera, todavía no he acabado.
-¿No?-Pregunté en un quejido.
-No. Embestidas o balanceo.
-Embestidas.
-Gemidos o gritar.
-Gemidos-Dije porque no vi el concorde de gritar.
-Venirse o correrse.
-Eh…-Miré hacia el techo y luego de vuelta a él- ¿Estamos hablando de deporte?
Jacob rio a carcajadas.
-No santita. No hablo de deportes.
Fruncí los labios pensando una respuesta.
-Correrse.
-¿Por qué?
-Venirse suena como caminar, ir suave y contiene letras delicadas como la uve, la i y la e. Correrse se ve como algo duro y en el que haces un gran esfuerzo, además la ce actuando como si fuera una ka y la doble erre le dan potencia.
Él volvió a reírse.
-Por supuesto que haces un gran esfuerzo. Solo tú podrías poner la ortografía y gramática en algo como esto-Jacob sonreía de lado pero yo no entendía porque se reía del deporte si él lo practicaba- Bien, bien, no es divertido si solo uno lo entiende. Ya estamos en la recta final. Orgasmo o clímax.
Me lo pensé, en los libros que he leído varían las dos palabras. Una es más larga que otra pero la corta contiene equis, algo que le da agresividad. Sin embargo la larga también tiene potencia.
Sin querer se me salió una palabra pero Jacob la dio por válida.
-Sexo o follar.
Ya veía mi lugar en el infierno antes de pronunciar nada.
-Fo…-Dejé la "o" en el aire y luego me callé durante unos segundos-…llar-Mis mejillas estaban muy encendidas.
-Así que eso sí entiendes. Ahora piensa en todo el vocabulario aprendido y di que es lo que estaba describiendo utilizando palabras anteriores.
Me lo pensé un rato teniendo en cuenta que luego tendría que lavar mis recuerdos y mi lengua con lejía. Cuando recopilé la información, solté la palabra con asco. Jacob parecía un niño pequeño intentando que los adultos dijeran palabrotas pero lo estaba consiguiendo.
-Y dilo bien, antes lo alargaste y lo acortaste demasiado a la vez.
Pasé la mano por mi cara.
-Conseguirás que vaya al infierno.
-Algún día me pedirás que te lleve ahí-Una sonrisa arrogante se cruzó por su cara-No me gustan las niñas, estás a salvo-Agregó con burla cuando vio mi expresión.
No soporté más su pose arrogante y me fui, no sin antes coger mi ordenador. Bajé las escaleras rápidamente y me fui por la misma puerta por la que vine. Escuchar un electrónico sonido fue lo que me llamó la atención. Había un DJ en la tarima del césped, era impresionante la manera en la que movía tan rápidamente las manos y dedos combinando sonidos. Cuando él se fue a por unas bebidas yo aproveché para toquetear un poco el disco. No se escuchaba ni un cuarto de bien de como se le escuchaba al DJ.
-No controlas los mandos.
Me aparté rápidamente del disco y me quedé quieta en mi lugar avergonzada.
-¿Quieres que te enseñe?
Solté mi labio inferior de entre mis dientes sonriendo.
-¿Enserio?
-Sí, porqué no. Será una buena ocasión para hacer una prueba de sonido. Bueno, otras. Tampoco hay gente ahora.
DJ Cero-Me dijo que así lo llamara- me enseñó lo básico pero supe manejar muy bien eso porque se parecía a uno de los juegos de los recreativos. Cuando vi que se aproximaba gente vi que era hora de irme. No muy lejos de mí se aproximaban unas personas, reconocí a Emmet.
-¿Santita?
-Renesmee por favor, y lo siento voy con prisa-Me ajusté el bolso y lo agarré mejor.
-¿No te vas a quedar? Habrá música, alcohol y…
Un ruido agudo sonó. Busqué el origen y vi que en el césped había luces de colores que iluminaban la noche a parte del DJ. Emmet me seguía hablando pero yo no pude dejar de mirar la preparación de la fiesta, nunca había estado en ninguna de este tipo. Una gran curiosidad afloró en mi cuando me percaté que se parecía mucho a las fiestas que veía en las películas americanas. Debo de admitir que saben hacer series y películas muy buenas.
-No conozco a nadie-Dije con el ceño fruncido y mirando al suelo pero luego levanté la cabeza- Pero me puedo quedar-Sonreí.
-Te presentaré.
Emmet me presentó a los que se encontraban ahí, en menos de veinte minutos ya había mucha gente y no podía escuchar ni mis pensamientos. Realmente no estaba participando en la fiesta porque no sabía cómo hacerlo, solo me quedé observando desde un lugar un poco a lo alto.
Estaba tan deslumbrada con los focos, la música y las personas.
-Hola bombón quieres una bebida.
Sonreí, no por aceptar la invitación del chico desconocido sino por acordarme de una escena de una película.
-Aquí estabas, te estaba buscando.
Emmet me cogió de la mano y me llevó fuera del alcance del desconocido.
-No te tendrías que haber separado de mí, en estas fiestas a veces pasan cosas extrañas y siendo tú el boleto de Jacob no creo que él sería muy piadoso conmigo si se entera que yo tuve alguna relación con ello.
-¿Qué?
-No importa vamos.
Estuve con Emmet durante un tiempo hasta que lo perdí de vista y en mis manos comenzaron a rodar numerosos vasos de plásticos. Ingerí alcohol en grandes cantidades y me gustó, tenía un efecto parecido a las pastillas amarillas solo que no me daba sueño y me hacía sentir más libre.
No sabía cómo se bailaba el tipo de canción que retumbaba, yo solo estaba acostumbrada a los bailes de salón. Intenté seguir el ritmo a las personas pero no me salía, llevaban diferentes bailes.
Llegó el momento que me dio igual seguir el ritmo e hice cualquier cosa, no sabía si estaba sola o acompañada porque se me hacía borroso ver a las demás personas. Me acabé alejando de la zona de baile empujada por las luces hasta que me topé con personas rodeando una mesa. No supe como pero segundos después me encontraba sin camiseta y siendo rociada con alcohol en el ombligo, sal en la barriga y con un trozo de limón entre mis pechos, creo que eso tenía que estar más arriba pero no podía dejar de reírme.
Y después, no sé en qué momento, ya estaba siendo tirada del brazo por Jacob.
-¡Suéltame! Me estaba divirtiendo-Dije en vano porque la música no dejaría que se escuchase.
Jacob acabó subiéndome sobre su hombro hasta alejarme de la fiesta a la que él mismo me había invitado para subirme en su coche.
-Me estaba divirtiendo.
-¿Que hacías ahí?
-Tú me invitaste-Dije señalando lo obvio.
-Pero porque creí que no te adaptarías ya que no es un ambiente pijo como al que estás acostumbrada y te irías. Eres menor, me puedes meter en líos gordos y no quiero más líos.
-No veo como si tú estabas muy entretenido-Me crucé de brazos.
Había observado que alrededor de Jacob siempre había mujeres, rubias, morenas, altas, bajas, muy lanzadas, muy desvergonzadas, con casi nada de ropa…
-Dices que yo te mentí con la edad pero otras también te engañaron. La rubia con el pelo corto y ligera de todo se llama Cloe, tiene dieciséis años y sabe como usar muy bien el relleno. Cuando Bella me dejaba salir de casa para ir con ella a sus reuniones siempre había alguna hija adolescente por ahí con modales intachables, con ropa hasta el cuello y con cara de niña buena. Vi muchas de ese tipo en tu fiesta.
-Invéntate lo que quieras.
-La otra rubia de pelo muy rizado se llama Carol, diecisiete, sus padres estaban haciendo unos tratos marinos con la embajada inglesa para algo de sus barcos. Me la presentaron en navidades. Luego la morena baja, se llama Denia, dieciséis, por las mañanas es la perfecta hija que adora a sus padres. Con los cuales papá tiene una reunión pasado mañana así que volveré a comer sola.
Me quedé calla y giré la cabeza para mirarlo. Se había creído mi mentira.
-Eres fácil de engañar-Puntualicé.
Me senté calmada y complacida con mi trabajo.
-No es mi culpa que entren menores, no es que tenga un radar, pero tengo que prevenir eso no quiero otra vez el mismo tema.
Lo entendí a medias, no se veía una persona que siguiera mucho las normas.
-Abre la guantera y saca el aparato de arriba. Cuando lo encuentres sóplalo.
Me quedé mirándolo.
-Hazlo-Me ordenó.
Lo saqué.
-¿Para qué es?
-Quiero salvar mi pellejo así que tú solo sopla.
No lo hice, yo quería respuestas. El bufó muy exasperado.
-Es para saber tu nivel, no creo que no hayas bebido pero ahora no se te ve con ese éxtasis característico del alcohol.
Soplé tanto como pude y cuando acabé dije el número en voz alta.
-¿Enserio?-Me miró impresionado- Pues no se te ve feliz, deberías de estar durmiéndote o haciendo tonterías. Cuantos dedos tengo.
Tuve que entrecerrar los ojos y concentrarme para que se dejaran de mover sus dedos.
-Tres.
-Bueno, al menos tu visión no está bien. ¿Habías bebido antes?
Fruncí los labios. Todas las respuestas se encontraban en las pastillas amarillas. Ellas eran las causantes de que aguantara tanto.
-Está bien-Dijo las palabras con cierto canturreo y luego con burla- Así que… cara de inocencia no significa falta de experiencia.
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*Premio al jugador más valioso de la NFL
*Premio al jugador más valioso de la Super Bowl
Hey Bad People! :D siento haber tardado tanto pero con esto de "Adiós vacaciones" a penas tengo tiempo, con lo que me gusta a mí. Espero que os haya gustado y os informo que esto no es verdaderamente la opinión de Jacob sobre la edad de Renesmee, eso lo veréis en los próximos capítulos, los cuales están perfectamente hechos en mi mente. Si tan solo pudiera pasar lo de mi mente a mi ordenador… incluso ya tengo el final, el cual se me ocurrió muchísimo antes de saber en qué historia podría encajarla.
Por cierto! Si alguna ha confundido al padre de Renesmee con Carlisle os aclaro que desde el primer capítulo lo nombré y era James. Y no puedo decir más jejeje.
Besos, y espero que hasta pronto (Si el tiempo me lo permite)
IKISSYOU: Bueno en este capítulo verdaderamente no he dicho gran cosa sobre la opinión de Jacob, eso ya se verá en breve.
Daluar: jajaja, todos acabaríamos locas
Rose Black20: Alec es un cielo, ahora no lo odiarias. No, su nombre es James. Lo nombré en el primer y tercer capitulo. Por su descripción física es muy normal que te hayas confundido pero el padre de Renesmee es James no Carlisle, él es su abuelo.
Gracias por vuestros comentarios :D
Pd: ¿Os he dejado con la incertidumbre del futuro pervertido Jake x Nessie? Jejeje, espero que sí.
