"Las palabras entre comillas son pensamientos"
9. Para Elisa…Para Teresa
POV RENESMEE
Estaba absolutamente sola en casa-Salvo por las sirvientas, como siempre-era la gloria y a la vez triste. Por una parte no vería a papá durante unos días porque se encontraba en la embajada británica pero luego podía tenerlo para mí solita, sin Bella de por medio, durante más tiempo.
Pero estar sola también conlleva estar aburrida, tan aburrida que no haces más que estar acostada en tu cama acariciando el lomo de tu perro mientras miras al techo. Como yo. Pero incluso Floffy encontró algo que hacer y se marchó, en ese momento vi que era hora de hacer algo así que salí de la cama sin molestarme de buscar mis pantuflas blancas y yendo en calcetines. Caminé por los pasillos pensando en mí antepasada, la mujer a la que le debo que ahora me encuentre viviendo en un palacio, Amanda.
"Ella a pesar de haber tenido obstáculos para ser feliz, lo consiguió, ella a pesar de llevarse diecisiete años con el hombre que amaba tuvo su felices para siempre. Esa fue otra de las razones por las que acepté venir, pensé que quizá de esa forma se me contagiaría un poco el aire de amor y por fin vería a Alec. Y lo vi, solo que él a mí…"
Acaricié el barandal abrillantado de oro de las escaleras y bajé lentamente. Cuando llegué al final me paré y miré hacia la puerta principal sin saber qué hacer. Apoyé un brazo y luego intercambié de peso entre una pierna y la otra.
Y sucedió el milagro, alguien llamó a la puerta.
Fui sin prisa y abrí la puerta con vaguedad, no fue de la misma manera la siguiente acción que hice.
Antes de decir "Alec" yo ya estaba colgando abrazada a su cuello.
-Eso significa que estás contenta de verme.
Me separé unos centímetros de él para que viera mi sonrisa de "estoy más que contenta por verte" y luego le besé la mejilla.
-Paseaba por aquí para invitarte esta noche a…-Y se quedó en silencio.
-¿A qué Alec?-Dije soltándome cuando estuvo varios segundos sin hablar. Él comenzó a hacerse el distraído-¡Dímelo! No me dejes con las dudas.
Alec me hizo una inclinación y luego me entregó un trozo de papel rectangular pequeño.
-Para la pequeña…-Lo miré entrecerrando los ojos- Renesmee-Rectificó él.
Descodifiqué visualmente lo que ponía en el papel, estaba escrito en alemán pero eso no era lo que me sorprendió sino lo que ponía.
-¡Beethoven!
-Un artista muy reconocido alemán se presentará en el teatro para tocar los mayores éxitos de Beethoven y como sé que a ti te gusta mucho…
-¡Sí, Sí! Me encanta.
Aplaudí emocionada y lo hice pasar.
-También me he preguntado si habías estrechado tu relación con él.
Alec se refería a Beethoven, era cierto que encantaba pero… había cosas que…
-Sí, somos buenos amigos.
-Estupendo, ¿Dónde hay un piano aquí?
Había cuatro pianos, uno en la biblioteca pero lo llevé a una de las muchas salas. Alec se sentó en el banco del piano y lo palmeó para que me sentara junto a él.
-Toca.
Sabía a cuál se refería pero igualmente pregunté.
-Ya sabes cuál.
Comencé tocando de la nota más aguda a la más grave y luego viceversa, después toqué unas cuantas al azar y luego solo las teclas negras. Fui interrumpida por Alec, que quería que comenzara.
Me inicié con Mi bemol y ese ya empezaba acompañado inmediatamente. Después de repetir la secuencia Mi, Re, Mi, Si, Re, Do bemol por cuarta vez después de las notas altas, paré. Sostuve la corchea de La durante más tiempo del necesario convirtiéndola en una mega redonda. Aparté mis manos del teclado acariciando la superficie plana del piano.
-Y… listo-Reposé mis manos sobre mi regazo pero Alec me las volvió a colocar sobre las teclas.
-Aun no has acabado, te has quedado por menos de la mitad.
-Mmm… no-Le refuté.
-Mmm… sí.
-No.
-Sí.
-No, yo he tocado la versión caja musical.
-¿Y esto es…?
-Un piano.
-Ahí tienes la respuesta.
-No he tocado desde los diez años-Dije en voz baja.
-¿Desde los diez años? ¿Y aún te acuerdas?
Me sentí orgullosa de su tono impresionado.
-Sí, la partitura se me hace fácil de leer pero mis dedos no son tan ágiles.
Alec hizo un sonido de equivocación y comenzó a tocar el piano. Sus dedos se movían ágiles y elegantes, no como los míos que seguro que se veían lentos y sin gracia. En la segunda estrofa, antes de que él pusiera sus dedos, yo me uní. Alec y yo siempre nos habíamos compenetrado muy bien con esta pieza musical, a mí nunca se me dio bien tocarla toda junta y sola porque mis dedos nunca llegaban a ser tan rápidos pero con la ayuda de Alec sí. Yo me ocupaba del lado izquierdo y él el derecho.
-Uno llega hasta donde uno mismo se lo permita y sé que tú puedes llegar a tocar esta pieza sin mi ayuda.
Alec me animaba a que tocara en solitario, yo no quería porque seguro que me equivocaría mucho después de llegar a la mitad de la pieza pero si él me lo pedía… yo cumpliría todos sus deseos. Si niñas de cinco años podían hacerlo, yo también.
No fue hasta después de la última secuencia hasta la que yo solía tocar sola: Mi, Re, Mi, Si, Re, Do bemol que cerré los ojos. Tecleé el puente, las notas saltarinas como lo llamaba yo y de nuevo las seis notas que caracterizaban la bagatela*, continué con las notas familiares. Hasta que llegó el momento de las notas graves, el crescendo. Con ello, llegaron los caballos salvajes corriendo por las verdes praderas de un día gris, luego las personas corriendo intentando refugiarse de una fuerte tormenta y finalmente los niños alegres saltando en los charcos que había dejado la lluvia. Todo eso se esfumó cuando volví con las notas principales donde los relojes hacían girar sus ajugas a una velocidad vertiginosa y variaban entre el color gris y el sepia.
Y así… acabé.
No abrí los ojos hasta que me sentí de nuevo en New Hampshire y no en las notas relacionadas con alguna cosa, cada vez que tocaba la canción hacía que me trasportara a un extraño mundo.
-Für Elise-Dije al abrir los ojos.
-Te ha salido perfecto.
Me derrumbé en su hombro cansada por mi actividad cerebral.
-Fue mi primera vez y me ha dejado agotada-Me tapé los ojos y me los rasqué. Me acababa de acordar por qué no tocaba esa pieza, por mi agotamiento mental.
-¿Cama?-Me preguntó.
-Urgentemente-En vez de levantarme me quedé con la cabeza apoyada en su hombro, con los ojos cerrados.
-Veo que no hará falta que te cuente un cuento.
Abrí los ojos arqueando las cejas.
-¿Me ibas a contar un cuento?
La idea era infantil, pero solo con pensar en tenerlo a mi lado acostado me hacía sonreír.
-Sí, porque no. Te encantan mis cuentos.
Se le formó un hoyuelo al sonreír al que mi dedo índice rodeó y acarició.
-¿Alguno en especial?
-Haz un cuento con la melodía de piano.
-¿Beethoven?
Elevé mi cabeza para mirarlo, él estaba sentado en la cama así que yo estaba acostada abrazando su abdomen.
-Sí. Für Elise. Todo empezó un día, cuando una niña subió a su desván buscando… buscando algún juguete nuevo. Abrió cajas y cajas hasta que encontró unas bailarinas de juguete que bailaban en compás con sus parejas si hacia rodar un mecanismo que tenían en su espalda.
Me quedé callada esperando que continuara explicando él el cuento.
-No veo a una niña en un cuento con esta melodía, es algo violenta y trágica.
-Pues que el cuento sea violento y trágico. Haz que se rompa una pierna.
-Sádica.
Me reí. Si él pensaba que romperse una pierna era sádico no me imaginaba que sería para él que un niño de doce años convirtiera a su maestro ya muerto en un muñeco para intentar revivirlo a base de disección pero manteniendo su corazón latiendo. Aquel libro era bonito, solo que algunas subhistorias que iban apareciendo no lo eran.
Cuando Alec comenzó a relatar las primeras palabras yo ya me estaba quedando dormida.
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-Ojalá hubiera vivido en la época de los grandes y hubiera podido escuchar alguna composición en vivo y en directo de Beethoven-Le comenté a Alec. Ya se estaba acercando el final y yo no quería que acabara.
-¿Quieres una composición real?
-Por supuesto ¿Y quién no?
Noté como Alec se levantaba de su butaca y se posicionaba detrás de mí. Nos encontrábamos en un palco privado así que no había problema.
-Cierra los ojos-Dijo en un susurro cerca de mi oreja- Y relájate.
Pero lo que hice fue estremecerme. Tener a Alec tan cerca… que con solo girarme un poco podía rozar sus labios…
-¿Escuchas la música?
"Te escucho a ti, mi amor"
-Sí.
-¿Sientes como si solo fuera dirigida hacia a ti? ¿Cómo si fuera escrita solo para ti?
"Siento tus palabras dirigidas hacia mí. Que solo eres para mí."
-Sí… sí.
Sentí las manos de Alec rozando las mías.
-¿Sientes como si pudieras tocar la música?
"Siento como mi anhelo por tocarte sin impedimentos crece."
-Sí… lo siento todo. Multiplicado… cuantificado…
Cuando la música acabó y las luces se encendieron yo le pedía en silencio a Alec que me siguiera hablando en susurros a mi oído.
-A que lo has notado mejor con los ojos cerrados y susurrándote. Aprendí que cuando dejamos de ver algo nuestros otros sentidos se ponen en alerta multiplicándose. Y si te susurraba, tu oído pondría más atención.
"Oh Alec, yo no quiero sentidos multiplicados. Yo quiero nuestros sentidos fusionados"
-Sí, fue una experiencia extraordinaria-Dije con ensoñación.
Fuimos a cenar y llegué a casa alrededor de las once, Alec me dejó en la puerta después de que no me quisiera despegar de él al darme cuenta que Bella estaba en casa, lo que significaba bronca por llegar tarde y haber estado con un hombre sin consultarle.
-La gran bestia se comerá a la pequeña bestia si me obligas a entrar.
-Vives ahí-Dijo riéndose.
-No es gracioso, no sobreviviré de hoy.
Alec abrió la puerta con mis llaves, entrando él primero y arrastrándome a mí segunda. Bella estaba en la entrada sentada en un diván con su Tablet. Se apresuró en venir hacia nosotros en cuanto entramos.
-Buenas noches señora Cullen.
-Al fin regresas, me tenías preocupada-Habló Bella como si realmente fuera una madre preocupada, incluso me abrazó- ¿Por qué no me avisaste que saldrías?
-No te vi…hoy.
-Podrías haberme enviado un mensaje. Estos jóvenes de hoy en día, dais infartos cada dos por tres. Imagínate lo que se me vino en mente cuando no vi señales tuyas.
"Que estaba cometiendo pecados muy pecaminosos, que le estaba rezando a un dios ateo, que estaba jurando lealtad al diablo o que estaba haciendo cosas indecentes y que me llevarían directa al infierno"
-Seguro que la pasaste muy mal.
-¿Y dónde habéis estado?-Preguntó con interés y simpatía, cosa realmente mala porque cuanto "mejor persona es" peor son las cosas. Solo que no sé por qué finge si Alec ya sabe cómo es ella conmigo y ella ya sabe que Alec sabe cómo es, tal vez sea por costumbre.
-Fuimos a una recomposición de Beethoven y luego fuimos a cenar, a Renesmee le gusta mucho, sabe identificar cualquier tipo de nota que se le presente.
-Gracias por llevarla, es tan detallista por tu parte. Siempre es una gran experiencia para mi niña aprender más allá de estos muros-Bella me miró con… amor y otra vez sonriendo-Es tarde, debes de irte a dormir ya.
Lo que realmente quería decir era que me iba a dar la bronca en mi habitación o incluso por el pasillo.
-Ha sido un placer pasar otro día contigo mi sol. No dejes que la bestia te opaque-Me susurró al oído cuando se inclinó para darme un besos de despedida.
-Adiós Alec.
Lo acompañé hasta la puerta y cuando estuvimos solas, temí girarme. Al notar que pasados lo segundo Bella no me decía nada fui subiendo las escaleras. Continué yendo temerosa a mi habitación y temblaba mientras me ponía le pijama. Me relajé cuando pasados los minutos no escuchaba actividad.
Fui hacia mi tocadiscos-Sí, no mi móvil, un reproductor MP3 o una radio. En el tocadiscos se escucha mejor lo que yo quiero- y busqué en la estantería uno de esos grandes CD's negros y brillantes. Mozart era un muy buen compositor y pianista, también era mi favorito, él tenía piezas llenas de vida al contrario de Beethoven, que yo mayormente lo conocía por sus idealistas y algo tenebrosas canciones. Sin embargo, este se había ganado un extraño e irrompible lugar en mí.
-¿Puedo entrar?-La voz de Bella se escuchaba por un poco por debajo de la pieza.
"Se dice que los malos espíritus no te pueden hacer daño si tú no les dejas pasar. No la dejes pasar"
-Adelante.
Ella abrió la puerta con lentitud, observé que en su mano llevaba un vaso de agua y la otra estaba cerrada.
-Beethoven, creí que acababas de ir a una recomposición de él. ¿O acaso te escapaste con Alec para tener… un momento a solas con él?
Su tono bromista y amable escondía muchas cosas.
-Espero no haberte despertado, te he venido a traer tus pastillas. Seguro que te habías olvidado de ellas.
-Ya me las tomé.
Solo con su tono dulce de voz ya se me había cerrado la garganta. Bella no tardó en sentarse en la cama y a comenzar a acariciarme el pelo.
-No me has contado como te fue.
-Divertido.
-Sí, seguro que sí.
Se formuló un silencio en el que yo no quería que nadie hablase.
-Alec es muy amable pero no deja de ser un hombre.
Ella comenzó a trenzarme un trozo de cabello.
-Y tú una mujercita a la que le encantan las atenciones masculinas. Renesmee, no debes de ser así de descarada. Has sido criada en uno de los colegios más importantes del continente y aun así te comportas como una mujerzuela y libertina-Quise acurrucarme y protegerme de sus palabras pero Bella no me dejaba. Ella apretó más el trenzado para hacerme saber que no me iba a escapar de ella- Algún día me gustaría saber que te hizo ser así, desde pequeña eras muy hiperactiva. Deberías mirarte a un espejo y ver todos tus defectos, tienes tantos que no sé ni qué hacer con ellos. Tu actitud, tu carácter, tu poca fuerza de espíritu, tu alma tan poco religiosa… si sigues así, Alec no te verá como una mujer con la que se casa sino con las que se va a la cama. Conociéndote seguro que tú ya le has hecho decantar por la segunda opción.
La aparté rápidamente de mí haciéndome a un lado. Ella se levantó mirándome con disgusto.
-Está bien, solo toma tus pastillas y sé buena. Y no llores, tus lágrimas solo son producto de tus vergüenzas. Buenas noches mi vida.
Bella por fin se fue, dejándome absorta mirando el vaso de agua y acompañada con la ahora muy grave pieza.
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-Buenos días Speedy, ya es hora que te levantes.
Escuché la voz de papá y le respondí con un quejido de sueño.
-En realidad, la hora de que te levantes pasó hace tres horas y media.
Para mí, esas horas de sueño era como si no hubieran pasado, como si en vez de haber sumado horas a mi sueño se la hubieran quitado.
-Vamos, sal de la cama. Un radiante día de verano te espera.
Bostecé muy alto.
-Eso es mentira, me acabas de informar que el día acaba de avanzar tres horas y media, cosa que dice que no me ha esperado. La vida continua mientras duermo y quiero seguir durmiendo.
-Alec te está esperando abajo.
Inmediatamente salté de la cama.
-¿Alec está aquí?
-No, pero de alguna manera te tenía que sacar de la cama.
"Papá, me has hecho ilusionar para nada. Ahora mi día solo irá de mal en peor porque no le veré."
-Tu madre me ha contado que ayer saliste con Alec. ¿Te divertiste?
Papá sí estaba preguntando verdaderamente mi estado, no que hubiera llegado tardo con un hombre sino si me la había pasado bien.
-Sí, bastante. Cuando salimos del teatro fuimos a un restaurante que más que comer hablamos sobre nuestra composición favorita.
Entré al baño y me lavé los dientes y la cara. Acabar durmiendo con Beethoven de fondo, hacía que me despertara muy pesada. Bajé a tomarme un vaso de zumo no tan fresco y lleno de vitaminas como hace tres horas y media acompañado por un trozo de bizcocho.
-¿No vienes con nosotros?
-¿Qué?-Salí de mi estado de absorte- ¿Dónde?
-¿Tu madre no te lo ha dicho? ¿Ayer no hablaste con ella?
-Papá, Bella y yo nunca hablamos. Lo que pasa entre nosotras es que ella habla y yo asiento cabizbaja, punto.
-Vaya mujer-Suspiró- Bella ¿No le has dicho a Speedy que hoy saldríamos?
Bella al cabo de pocos segundos apareció. Cruzó el arco de la puerta con una sonrisa culpable y luego cuando llegó a nosotros besó a papá. Rápidamente giré la cabeza hacia otra parte.
-Es que como a ella le marea los barcos… No pensé que querría venir.
-Quisiera saber donde supuestamente íbamos, por favor.
Bella agarró el brazo de papa e inclinó su cabeza en su hombro.
-Vamos a dar un paseo en el puerto de Baltimore-Respondió Bella.
-¿En el puerto o por el puerto?-Pregunté.
-Un paseo en el puerto con nuestro yate-Puntualizó ella- No creo que quieras venir, te marearás.
Me mareo en los barcos, yates, motos acuáticas… todo tipo de transporte que se eleve sobre la superficie del agua. Y además de eso, se me cierra la garganta impidiéndome la comida pero no la salida de vómitos.
-¿Quién tuvo la idea?
-Tu madre, pero ella no había contado con que tú quisieras venir, piensa que acabarás todo el día en la cama del yate.
"Así que has organizado algo expresamente para que yo no vaya con vosotros. Bella, eres un acapara padres"
-Bueno, me puedo tomar una pastilla para el mareo.
-¿No decías que te sabía a vómito la pastilla? ¿Que si no funcionaba sería como devolver equis veces más la pastilla?
Sabía las intenciones de Bella, pero no la iba a dejar ganar.
-Bueno, por pasar un día con mis padres todo sacrificio es poco-Les sonreí a ambos pero sobre todo a ella.
"James no es solo tuyo Bella"
La miré por última vez antes de subir a mi habitación a por las vomitivas pastillas.
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-¿Te encuentras bien, cielo? Te noto pálida.
Me acabé de beber el tercer vaso de agua casi consecutivo.
-Eh…
Sentía como mi corazón latía, iba tan rápido que estaba seguramente que papá podía ver su movimiento. Nos habíamos subido en el yate y solo llevábamos diez minutos y yo ya estaba aterrada.
-Sí, solo estoy…pensando.
Papá acarició mi mejilla y me sonrió compasivamente. Se sentó a mi lado e hizo que me apoyara en él.
-Mi hermoso ángel, no intentes pensar en el movimiento que nos hace el agua. Piensa que estás en tierra firme y a salvo.
-¡¿Nos hundiremos?!
-No, no. Me has malinterpretado. Lo que quiero decir es que te relajes. ¿Podrías hacerlo?
Asentí e intenté hacer lo que me dijo.
-James, no lo intentes. No servirá de nada. Ella siempre se mareará y acabará arruinando un precioso día de verano.
-Bella-Le reprendió papá.
-¿Qué? Solo digo la verdad. ¿Ves porque era mejor venir solo tú y yo?
-Bella.
-Aunque realmente tú querías venir a visitar el tan famoso museo nacional. Deberíamos haber dejado a Renesmee con Edward así podríamos haber ido tú y yo solos-Dijo ella con una ironía que no entendí.
-No pienso dejar a mi hija con él, es una mala influencia.
-Bueno, pues hubieras ido tú solo al museo y yo me hubiera quedado con Edward y Renesmee, claramente.
-Sí, y también, claramente, hubieras estado con la mujer de turno de Edward. No sé a ti pero a mí me resulta desagradable que mi hija tenga que presenciar esa conducta.
No entendía que se trataba la situación pero al parecer se estaba desarrollando una discusión. De repente, ya tenía algo en lo que centrarme. Era como ver un eclipse solar, algo insólito.
-Espléndido, ya tengo una excusa para hablar con él. Edward, no muestres conductas indecentes delante de mi hija, le diré. Ya tengo algo que hacer, que te diviertas con tu hija-Acabó ella con desdén y cogiendo su móvil.
Lo último me sentó mal pero papá me animó a que me comiera algo.
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*Bagatela: es una composición musical ágil y corta, sin mayores pretensiones, originaria del movimiento romántico. Su forma suele ser A - B - A, con coda final, y normalmente se interpreta con el piano.
Hola Bad People! Tiempo sin escribiros. Jeje, seguro que queréis saber la opinión de Jacob y yo aun dejandos con la duda. Soy todo un ángel O:D
Si alguna quiere escuchar la canción que tocó Renesmee aquí esta, una en versión piano eléctrico y otro piano normal. Se llama Para Elisa de Beethoven. (De ahí el título del capítulo)
watch?v=ihCu_BccnOk (Piano eléctrico)
watch?v=Xrkq-yBVcQQ (Piano)
Rose Black: Jacob está sexy de todas las maneras jejejeje
Caroline: Bueno... ¿He hecho que ames más a Alec o que lo odies?
Miangmi: Llegó al capitulo! Espero que te haya gustado. Publicaré otro de aquí un par de minutos.
GRACIAS POR COMENTAR!
