13. Corre corazón Parte 2
POV Renesmee
Hubiera sido tan feliz sin saber la verdad, sin descubrir aquella maldita verdad. Victoria tenía razón. Una mentira, toda mi vida había sido una mentira. Todo estaba lleno de falso amor. Nadie me quería. Nunca debería haber venido a Inglaterra ¿Pero de quién era la culpa? Si a Bella no le hubieran interesado los negocios que se le ofrecían aquí y no le hubiera ido tan bien, yo pudiera seguir siendo aquella chica que siempre estaba encerrada en un internado pero que tenía amigas y que creía que afuera al menos había un par de personas que la querían. Ahora, ya no puedo regresar a Inglaterra y no tengo a nadie.
Lo primero que se me vino en mente fue huir, no hice más que coger una mochila y poner lo primero que encontraba. Entre esas cosas metí mi móvil, mis pastillas-Las cuales me tragué de golpe unas cuantas de las amarillas- y dinero.
Por el camino se me fueron cayendo cosas y sin darme cuenta regresé por la zona del crimen. Me tenía que alejar cuanto antes de aquellas tres personas.
-Santita, deberías de mirar lo que se te cae, no vaya a ser que alguien se tropiece. Ten, tu abanico.
Jacob apareció de la nada en el momento indicado. Si ellos intentaban buscarme nunca me encontrarían con él.
-Llévame contigo.
No entendí exactamente el porqué del quererme ir con él, pero algo me atrajo.
-¿Qué?
-Llévame a tu casa.
-Otra vez estás actuando extraño.
Me coloqué mi máscara y lo empujé hacia adelante para que continuara. Sin embargo, él condujo sin preguntar nada. Mi caminata hasta la puerta fue como la de un fantasma errante: pesada y lenta. No sabía realmente dónde ir ni que hacer.
Volví a llorar pero esta vez con lágrimas silenciosas, nada de sollozos o gritos. Mi visión no era distinta que la que había en casa; todo era lujo, victoria y honor. Seguía habiendo esa frivolidad, solo que en vez de cuadros que valían más que esta casa había trofeos los cuales habían pagado la casa.
Trofeos, malditos trofeos. Si no fuera por ellos yo podría estar de regreso a Inglaterra llorando en el regazo de mis amigas pero ahora me tengo que quedar aquí, en este horrible lugar, sin nadie. A no ser que…
-No te veo bien.
Cauteloso, desconfiado y oscuro. ¿Y de él dependía mi futuro?
-Jacob, por favor, rechaza el contrato que tengas con Bella.
-¿Qué?
-Rechaza el contrato, por favor-Añadí con aún más súplica que antes.
-¿Por qué debería hacerlo?
-Por qué… por qué-Busqué razones, había muchas y muy poderosas pero no se lo podía contar. Todo quedaba escondido y encerrado en aquella biblioteca.-Por favor, tú solo hazlo.
-Haber, me lo pensaré. No.
Aspiré una gran bocanada de aire.
-¿Por qué no?
-Por qué no me interesa rechazar el contrato.
A la vez que sentía una nueva lágrima caer en mi mejilla, sentí como mi corazón se congelaba y se rompía destrozando todo lo que se encontraba en el camino. Las piernas me fallaron y caí sobre la primera silla que me encontré. A parte, sentía como lo que yo creía que podía salvar de mi mundo se iba destruyendo
Me agarré el pecho y cogí mucho aire. Estuve inmóvil durante no sé cuánto tiempo y luego al fin pude ir sintiendo el efecto de las pastillas en mí.
-¿Estás mejor ahora?-Me ofreció un vaso de agua.
Parpadeé sin comprender como se las había arreglado para darse cuenta de mi estado. Durante todo el tiempo había sido como una muñeca con sentimientos pero silenciosa.
-Estoy mejor que antes, gracias.
Me senté en un gran butacón ocupando todo el espacio por mi vestido. Me bebí a sorbos el agua pero lo que quería era algo más fuerte.
-¿No tienes alguna clase de alcohol más fuerte que el agua?
-Todos los alcoholes suelen ser más fuertes que el agua.
-Un vaso de alcohol.
-Se sirve más bien en copas.
Sospechaba que Jacob sabía que no me encontraba muy bien y por más que él intentara hacer bromas yo no lograba sonreír.
-Pues sírveme una copa.
-No tienes más de veintiún años.
-¿Cómo es eso? Se puede conducir con dieciséis, votar con dieciocho ¿Pero beber solo con veintiún años? Se nota que es un país republicano, en los países democráticos parlamentarios no pasa eso.
-Menos mal que ya muestras un poco de tu habitual simpatía. Me estabas preocupando.
-Mi copa-Le recordé.
Esperé pacientemente hasta que llegó con un líquido en mano. Iba a olerlo pero eso sería ser precavida y por ser así es el motivo por el que me encontraba en esa situación. Me lo bebí de golpe.
-Tranquila, nadie te lo quitará de las manos.
Jacob aún tenía el contenedor del líquido en la mano. Me costó un poco levantarme pero se lo acabé quitando. Paseé por el salón mientras me lo bebía a morro.
-Eso es mala señal. ¿Qué acaso te has enterado que papa Noel no existe?
-Sí existe solo que está muerto porqué vivió hace ya muchos siglos y nosotros lo recordamos cada navidad pero olvidando que una vez aquel hombre que nos traía regalos existió. Coca-Cola ayudó lo suyo con el marketing, originalmente vestía de verde.
Jacob parecía sorprendido por mi diálogo tan poco razonable.
-¿Te busco otro cacharro de estos? Hoy te noto aburrido, sueles ser más divertido.
Sí, ya estaba comenzando a notar los efectos del alcohol en mi cuerpo pero sentía bien. Me sentía más ligera y desinhibida aunque era de esperar si hace no mucho había tomado las pastillas controladoras y ahora estaba tomando algo que descontrolaba.
¡Sí! ¡Vivan las mezclas!
Dicen que el alcohol es una bebida espirituosa del diablo ¿Pero por qué de él? El alcohol nos hace sentir lo que supuestamente debemos sentir al llegar al cielo. Gloria, alivio, victoria. Entonces es una bebida de Dios. Y no veo problema en ello. Me he pasado toda la vida siendo una niña buena para ganarme las alas ¿Y qué me he ganado en las últimas horas? Lágrimas, tristeza y dolor, veo justo que tenga el derecho a sentir un poco de cielo.
-Creo que es mejor que dejes esto y te duermas-Jacob me quitó mi botella de cristal, casi por la mitad.
¡No! Yo no quería dejar de beber. Hay personas que si beben mucho llegan al cielo aunque si han sido malos se van al infierno. Yo quería mi pasaje al cielo.
-No seas malo y devuélvemelo-Dije con voz infantil. Él me estaba quitando mi juguete-Por favooor-Batí mis pestañas- Porfa plis.
-¿Porfa plis?
-Sip.
-Estás borracha.
-Eso también. Si bebo más podré ver a San Pedro, le echaré una bronca monumental cuando llegue.
-Así que ya tienes por seguro tu ascensión al reino celestial.
-Bastante.
Me giré repentinamente notando como al mundo le costaba un poco hacerlo y cuando lo hacía se volvía un poco borroso.
-Primero será un camino extraño pero no oscuro-Dije relatando como si fuera una gran historia, comencé a hacer señas con mis manos- Me he ganado el cielo así que mi camino será perfecto, un prado lleno de flores silvestres-Abrí mis manos para indicar la magnitud del lugar- luego… cuando atraviese la luz sentiré un reconfortante calor y a continuación veré las grandes puertas doradas custodiadas por el tan injusto Santo San Pedro. ¿Tú dónde crees que irás?
-Yo no creo en eso, simplemente vivimos durante un tiempo y luego dejamos de existir sin dejar huella.
-Los Santos dejan huella.
-Sí y por ello después de morir aún deben de servir a la gente. Es mejor cuando has sido un infierno de persona, la gente te recuerda por las cosas que te hicieron ganar esa gran mala fama pero no te van rezando todo el día.
-Y así podríamos estar toda la noche ¿Por qué no seguimos bebiendo? Es más provechoso.
-Las resacas no son buenas y sé que si no controlas eso de beber son jodidas.
-Malas Jacob, malas. No sé qué empeño tienes por hablar siempre con insultos.
-¿Y lo dice la que está tomando bebidas ilegales cuando aún no tiene ni dieciocho años?
Me reí antes de seguir bebiendo. No debería tomarlo tan rápido pero no quería que las puertas doradas se cerraran.
-¡Vamos a tu sala de juegos!
Corrí hacia ella chocándome varias veces por el camino, acabé entrando en la sala riéndome.
-Empezaré por…¡Ahí!
Fui directa al simulador de carreras pero con mi vestido no cabía. Me dirigí al besómetro ya que no hacía falta que me sentara, solo tenía que mover mi mano y esperar.
-Vaya, casi llegas al máximo.
-No le creas-Me volví a concentrar en el joystick y pulsé firmemente. Luego… ¡Bam! De volvió a subir hasta casi el tope- Es una máquina mentirosa.
-¿No decías que contigo no había máquina que valiera?
-Sí porque no hay máquina que valga. Tengo mis dulces dieciséis y nunca he sido besada*. ¿Cómo va a llegar al máximo?
Eso pareció dejar muy sorprendido a Jacob.
-¿Nunca?
Volví a apretar el botón de la máquina.
-Nunca.
-Creí que en los internados de señoritas era donde mejor os la ingeniabais para cometer diabluras.
-Y nos las ingeniamos muy bien-Dije recordando a aquellas chicas mayores a las cuales les encantaba portarse mal- Solo que… yo en esos momentos, no quería caer en la tentación.
Miré traviesamente a Jacob, esperando a su nerviosismo. Mi yo borracha solo se alimentaba con ello.
-El sexo era algo de lo que sabían mucho.
En otras circunstancias me estuviera lavando la boca pero ahora solo estaba disfrutando. Lo único bueno de que se me rompiera el corazón es que se liberó aquello que había permanecido encerrado durante tanto tiempo.
-¿Sabes? Aceptaré tu oferta de irme a la cama, ¿Me llevas a la cama?
Sonreí victoriosamente cuando vi como apretó su mandíbula. Era tan fácil con él.
-Puedo dormir en tu cama o en la que prefieras, siempre que haya unas mantas de seda. Son tan suaves. Me encanta tocar todo aquello que es suave y aterciopelado.
Comencé a tocar su hombro bajando por su pecho. Había habido veces en las que me preguntaba porque a las chicas mayores les gustaba tanto el sexo opuesto si no eran más que una vorágine de pecados. Pero el pecado al igual que la moral es algo que te imponen o te imponen los que te rodean. Ahora mi ética, moral y sentido del pecado estaban muy averiados.
-¿Qué tela es?
-No lo sé, pero ahora tú irás a una cama que no es la mía y te dormirás de un tirón.
Me encogí de hombros indiferente y fui hacia arriba. Entré en la habitación contigua a la de Jacob.
-Y ahora duerme.
-Con este vestido no podré dormir. Me tienes que ayudar a quitármelo.
No me hizo falta girarme para darle la espalda ya que él ya estaba detrás de mí. Al ver que no hacía nada me giré un poco y lo alenté con la mirada.
Estaba volviendo loco a Jacob.
Él me lo quitó con extremada rapidez pero solo la parte del vestido. Aún quedaba el corsé. Salí de la estructura y le volví a pedir que me lo quitara.
-Tranquilo, tú solo desata un poco y luego ya me lo podré quitar yo.
Noté como Jacob exhaló profundamente. Cuando acabó le di las gracias pero no me acosté en la cama, solo deshice mi peinado.
-Mmm, hola-Dije llamando su atención. Él aún estaba por quitarse prendas al igual que yo, que ya me había quitado el pantalón de tela quedando solo en corsé y culotte.
Jacob por el reflejo del espejo me vio. Se quedó tan estupefacto que detuvo sus movimientos.
-¿Te lo has vuelto a atar?
-No pensarías que vendría sin corsé. Esto es la única prenda tipo interior que tengo. Bueno, solo he venido a por la manta de seda-Me adentré más en la habitación y me senté en la suave cama-¿O prefieres que compartamos cama?
Jacob se pasó la mano por el pelo.
-¿Qué pretendes? Te apareces en mi habitación, con ese conjunto tan sexy y ese pelo tan malditamente largo y salvaje pareciendo toda una divinidad sexual ¿Y me preguntas si quiero compartir cama? Lo peor es que no sabes ni lo que estás diciendo porque estás borracha.
No estaba tan borracha y sí sabía exactamente lo que estaba diciendo.
-Yo solo te he hablado Jacob, si te he dado a entender algo es porque tu mente es muy depravada ya que deseas algo. Dime Jacob, nunca has querido algo prohibido, algo fuera de tu alcance.
Me levanté de la cama y paseé en torno a él. Estaba cerca suyo, tanto que podía sentir su respiración.
-Creo que aún no es media noche ¿Por qué no me das tu regalo de cumpleaños?
-Creo recordar que tu regalo de cumpleaños está en tu casa.
-No me refiero a ese regalo. Un primer beso siempre es mejor regalo que todos. Las primeras veces de algo siempre son los mejores regalos.
-Es mejor que te vayas a dormir.
-Cuando me desates completamente el corsé-Me giré para que pudiera quitarme el corsé.
Jacob no hizo nada durante unos segundos pero sabía que su respiración se había acelerado.
-Me gusta tu pelo, no creí que lo tuvieras tan largo.
Quitarme aquella prenda no fue tan rápido como con el vestido. Jacob se tomaba su tiempo para cada lazo.
-Llevas esto muy ajustado, ahora veo la razón del porque la sangre no te llegaba al cerebro.
-Hay de eso por todas partes de mi cuerpo, estoy caliente por todas partes.
Justo cuando acabé de hablar, el acabó de desatarme el corsé, el cual, cayó al suelo.
-Gracias, es un placer que haya personas tan hospitalarias como tú.
Volví a dejar mi pelo caer, parte de él me lo puse delante para tapar mis pechos ahora desnudos.
El espejo no estaba muy lejos, sospeché que Jacob me había visto parcialmente desnuda durante al menos cinco segundos. Y no me podía importar lo más mínimo.
-¿Sabes Jacob? Tienes razón, el cielo y el infierno son términos que nosotros utilizamos para acabar justificando nuestros actos. ¿Pero realmente llegamos al cielo siendo totalmente puros? Yo creo que llegas al cielo siendo honesto contigo mismo. No creo que estando impuestos cosas como la Biblia, los diez mandamientos y los pecados capitales puedas ser totalmente puro. La tentación siempre es más grande.
Me giré para enfrontarlo a pesar que tenía sus ojos pegados a mí en el reflejo del espejo.
-¿Sabrías decirme el motivo de eso?
-Comienzas con un argumento filosófico y acabas con una invitación implícita. Antes has hablado del buen lenguaje y ahora…¿Sabes que tienes dieciséis recién cumplidos?
-¿Eso es un recordatorio para mí o para ti?
-Santita…
-No me llames así, por favor-Me separé violentamente de él-Hoy, no-Hice una seña cortante. Di vueltas expresivamente por la habitación, todo el momento dándole la espalda.
-Esta noche, dejemos de lado dioses, diosas, beatos, santos, santas… vírgenes-Se me fue imposible no sonreír con la última palabra. Fui avanzando tan ligeramente como pude- Todo y a todos.
Cuando llegué a él, envolví mis brazos alrededor de su cuello. Luego me incliné y le susurré al oído.
-Jacob, quiero mi regalo de cumpleaños.
Lo siguiente que oí fue un sonido extraño. El gruñido de Jacob sonó muy contenido e incluso parecía animal. Él colocó sus manos en mis hombros para enfocarse más en mí.
-Lo que tú realmente quieres es dormir, hoy has actuado muy extraña. Tú no puedes querer algo que estoy seguro que te habrán advertido que te alejes hasta la saciedad. Ni siquiera sabes decir algo sexual sin que te sonrojes.
Y Jacob tenía la razón, en parte, él se refería a la antigua Renesmee, ahora ya no me importaba decir o hacer nada.
-Sé lo que quiero y lo que quiero es sexo aquí y ahora.
Las personas al ver al hombre en la Luna por primera vez se sorprendieron. Jacob hizo más que eso.
-Joder, estás hablando enserio.
-Nunca he hablado tan enserio.
Él elevó mi barbilla.
-No te he dicho ni una frase de amor y se ve que tú eres de corazones y flores, es ilógico frente a la situación en la que estamos. Y esto es ilegal.
-Yo no te he pedido ningún romance ni nada bíblico.
Y ahí lo vi, todos los pensamientos que le rondaban por la cabeza se habían desvanecido. No pasaron ni dos segundos cuando él enrolló mis piernas a su cintura y me llevó a la cama. Salvaje y apresurado, se podría decir.
Él estaba sobre mí y yo bajo él. Quería mi beso. Jacob pareció leer mi mente pero no hizo lo que yo quería. Yo, frustrada por ello comencé a quitarle la ropa, o mejor dicho, arrancándosela. No iba botón por botón, fueron todos de golpe y desperdigándose a saber dónde.
-Impaciente, los labios se pueden utilizar para muchas cosas más.
Me volvió a acostar en la cama, esta vez mi pelo se había movido y mis pechos estaban totalmente al descubierto.
-Muchas cosas más.
El fuego en su mirada quemaba mi piel y me hacía sentir cosas contradictorias, por un lado me gustaba y por otro… también, estaba perdiendo el control de mi cuerpo y quería dejarlo bajo su control. Para colmar mi sensatez, hundió la nariz en mi cuello y eso hizo que me debilitara hasta tal punto que solté un pequeño gemido.
-Y solo ha sido con la nariz, no me imagino como gemirás cuando sea mi polla.
Tragué saliva antes de perder el contacto visual con él. Jacob se dispuso a besar el hueco de mi hombro para descender lentamente dejando rastros de fuego en mí. Mi respiración se aceleró cuando lo sentí llegar a mis pechos, no sabía lo que me haría pero estaba deseando que lo hiciera. Gemí al sentir su lengua alrededor de mi pezón erecto por su fricción.
¡Oh, sí! Quería eso.
Caliente, ardiente, aterciopelada, suave, húmeda… su lengua se sentía así alrededor de mi pezón. Jacob lamía con muchas ansias a la vez que masajeaba en pinza mi otro pezón. Me sentía como una máquina de gemidos y él era el interruptor que enviaba señales entre mis piernas.
-Vaya, vaya, eres muy sensible. Veamos hasta qué punto lo eres.
Sonrisa y mirada de depredador, justo antes de apartar su boca de mí con un sonoro pop. Sus manos apretaron mis pechos y descendieron hasta… ahí, sobre mi prenda interior.
-Bonito color-Paseó su mano sobre la tela- Queda perfecto con tu vestido y tus mejillas. Pero…-Los dedos índices y corazón de ambas manos agarraron en gancho el borde de mi interior y lo fueron bajando.
¿Respirar? ¿Yo? Estaba hiperventilando.
-Estás mejor desnuda.
Mis panties desaparecieron de mi cuerpo.
-Todo despejado por aquí.
Flexionó mis piernas, no me sentí incómoda por la visión que él podría ver, en ningún momento perdimos el contacto visual que era peor, de esa manera podía sentir como si se refundiera en mí. Jacob fue directo a acariciar el interior de mis muslos enviando de nuevo corriente a mi interior. Como una tormenta tropical.
Y sin más, sentí verdaderamente algo físico y real entre mis piernas. Moviéndose en un torbellino. Estrujé las sábanas entre mis manos. Era más placer de lo que había esperado.
-Jodidamente sensible, estás más que mojada.
¿Mojada? ¿Cómo que…?
-¡Ah!
Grité de la sorpresa y de la sensación que sentí al sentir su dedo dentro de mí. Me estremecí de pies a cabeza sintiendo como mis músculos se apretaban en torno a él.
-Estás muy apretada. Realmente eres mucho más Santita-virgen de lo que creí.
Jacob se encontraba en un estado demasiado normal comparado conmigo, yo parecía gelatina. Él comenzó a mover su dedo lentamente, una dolorosa y placentera fricción. Y mi cabeza no hacía nada más que dar vueltas. En un momento dado introdujo otro a la vez que seguía acariciando mi torrente de nervios. Mis gemidos anteriores parecían los de un gatito comparados con los de ahora.
-¿Te gusta?
Su tono ahora era más sombrío.
-Vaya, no me has respondido. No sé si debo para o continuar, tal vez si…
Sentí cómo mordió la punta de mi pezón. Me estaba derritiendo de pies a cabeza.
-Sí…¡Sí!
Quería sentir más, quería más. Su ritmo aumentó y yo estrujé más las sábanas. Mi cabeza miró al techo, de un momento a otro se habían formado pequeñas lucecitas, luego fueron aumentando de tamaño. Veía que latían como un corazón hasta que explotaron a la vez que sentí como mis paredes se comprimían.
-¡Ahhh!
Las estrellas del techo habían explotado y sobre mí caía el polvo de estas. Cerré los ojos para recibirlas. Cuando los abrí de nuevo la sonrisa depredadora estaba ahí.
-Tu aroma usual a vainilla se está combinando con el olor a sexo. Me gusta-Jacob inhaló fuertemente sobre mis pechos-Desde que te conocí quise saber cómo sabías y nada mejor que probarte después de hacerte correr con mis dedos.
-¿Pro…barme?-Pregunté aturdida y al borde del paro cardíaco. No entendía realmente sus palabras, aún había polvo de estrellas sobre mí y quedaban pequeñas lucecitas en el techo.
-Probarte.
Jacob dejó besos húmedos desde mi cuello hasta mi vientre. Se posicionó bien entre mis piernas y con sus manos las abrió más. Contacto visual perdido, había otra cosa que le había llamado la atención.
-Tienes un coño precioso, no sabes lo deseoso que estoy de probar tu delicioso capullo hinchado por el orgasmo que te acabo de dar.
Intenté cerrar las piernas pero él no me dejó.
-Santita, ¿No me digas que ahora te vas a poner vergonzosa? Es un poco tarde.
Jacob aspiró mi olor desde mi vientre hasta mi interior, ahí me dio tal barrido con su lengua que sentía que las estrellas se volvían a formar en el techo.
-Deliciosa.
Su lengua se sentía caliente, muy caliente y viva. Era como un órgano diferente con vida propia. Hacía círculos alrededor de mi clítoris y luego se introducía en mi vagina de manera muy salvaje y despiadada. Cada vez mis espasmos subían de nivel, más y más.
Sin saber cómo ni porqué alcé mis caderas y las moví para más contacto. Las sábanas no me bastaban, acabé con mis manos enredadas en su pelo, estirando. Su aliento, calor y humedad me hicieron volver a ver las estrellas que de nuevo cayeron sobre mí.
Me senté, buscando al responsable de la catástrofe que había en mí. Cuando volví a ver su rostro se estaba lamiendo los labios y llevaba una gran sonrisa triunfadora.
-Debo suponer que te ha gustado.
Me había más que gustado.
Jacob gateó hasta mí y acercó su rostro al mío hasta estar a poca distancia.
-Esta noche me has dado muchas sorpresas, Santita. Pero aún no te he dado tu regalo de cumpleaños.
¡Spash! Juntó sus labios con los míos. Fue una gran suavidad lo que sentí y luego me vino en mente la idea que me estaban dando mi primer beso. Luego, sentí como capturaba mi labio superior y lo estiraba o succionaba-Realmente no sabía cómo describirlo- Estuvo así varios segundos hasta que pude seguirle bien la corriente. Sentí muchas mariposas en mi estómago de la emoción
¡Estaba dando mi primer beso!
Sabía que no lo estaba haciendo del todo bien pero tampoco estaba siendo tan torpe como yo lo creí. Hice un hurra por mí cuando su lengua se introdujo en mi boca y-Creo yo- que lo hice bien. Y supongo que lo estaba haciendo bien porque Jacob no paraba.
Me gustaba ser besada, en lo que llevaba de horas no me había sentido ni bien ni querida por nadie. Pero ahora era el foco de deseo de alguien y eso me excitaba. Quería los pantalones de Peter Pan fuera. Aunque antes quería seguir con ese hechizante beso.
Rodeé mis brazos en su cuello y lo atraje más hacia a mí hasta que conseguí que de nuevo estuviera sobre mí. Era un beso tan intenso que necesité más oxígeno y me tuve que apartar de él.
-¿Te ha gustado tu regalo de cumpleaños?
-Ha sido salado.
Él río.
-Tu primer beso si yo era el encargado de cumplirlo no iba a ser un simple beso. Tenía que ser épico.
-Y lo ha sido.
Pero faltaba aquel último detalle que sin más se me fue cumplido. Estábamos en igualdad de condiciones.
Nunca en mi vida había visto un hombre desnudo, ni siquiera por accidente. Ahora viéndolo a él me alegraba de eso. Jacob dejaba en ridículo a cualquier hombre. Músculos por todas partes, piel idealmente morena, gran definición de cualquier parte de su cuerpo. Mi educación y enseñanza me decía que me tenía que tapar los ojos, el diablillo de mi hombro me decía que tenía que abrir las piernas. No hubo duda de a quién debería elegir.
-¿Nos podemos olvidar de todo y de todos ya?
-Me olvidé de eso en cuanto apareciste por la puerta casi desnuda. Pero aún puedes dar marcha atrás.
-¿Marcha atrás? Si es alguna postura sexual sí-Suspiré- Jacob, tú ya sabes lo que yo quiero ¿No es así? Hubiera vuelto hacia atrás hace mucho tiempo pero, te lo repito, yo no te pido ningún romance ni nada bíblico. Solo quiero calor, mucho calor. Sexo.
Me levanté de la cama y fui hacia él.
-¿O acaso te da miedo mi virginidad? No te estoy atando a nada ni quiero atarte a nada. Pero si quieres tú me puedes atar a la cama y hacer conmigo lo que tú quisieras.
¿Alguien me reconocía? Yo no. La vergüenza había desaparecido de mi vista siendo remplazada por un hombre al que apenas conocía desde hace unos meses.
Desvergonzada y descarada me había llamado Bella.
Desatada y desinhibida me llamo yo.
Estar frente a Jacob me daba una mejor visión de él y de ÉL. One eyed trouser snake. No se veía peligrosa como me advirtieron. Se veía tentativa y acariciable. Pero antes de poder realizar esa acción Jacob me acostó sorpresivamente en la cama.
Ahí fui hacia atrás esta chocar con las almohadas, ahora era como caperucita atrapada por la hambrienta mirada del lobo feroz.
-Lo siento, otro día podrás jugar con él. No me siento capaz estando tu desnuda de aguantar más. Prefiero que sea tu coño quien me exprima.
-Y yo quiero exprimir tu polla.
Había aprendido que las palabras sucias era lo que lo encendía y sacaban su lado salvaje.
Después de unos cuantos ruidos, lo sentí en mi entrada. No hubo ningún toc, toc, ni un ¿Puedo pasar? Fue directo y preciso. Sin perder el contacto visual. Era duro, largo y grueso. Esperé pacientemente al dolor pero solo hubo… algo extraño que no sabía como describirlo. Esta noche habían tantas cosas nuevas para mí que no sabía ni como describirlas.
- Jodidamente estrecha y caliente. Quiero sentir como estrujas mi polla.
Cada vez lo sentía más adentro, hasta el punto de sentir como mi virginidad se desprendía de mis manos. No, ella no se desprendía, yo la tiraba por un precipicio y me reía de ella.
¿Honor? ¿Pureza? Poco me importaba.
Quería enloquecer a Jacob, me gustaba el poder que tenía sobre él. Con curiosidad de saber lo que pasaba, elevé las caderas y con eso lo tuve completamente dentro de mí.
-Más lento Santita, eres una virgen muy apresurada.
Moví mis caderas provocándole. Jacob gruñó, él tenía control pero yo lo estaba derribando como el agua al azúcar.
Gruñó y volvió las caderas atrás luego lo volví a sentir más en mí.
-Santita, no hagas eso.
Pero no le hice caso y continué.
-¿Quieres ir rápido?-Me demandó él. Jacob apresuró más el ritmo pero a la vez lo realentizó. Salía lentamente pero entraba con fuerza. Sentía mis paredes estirarse y apretarse en torno a él para recibirlo. Había fuego en mi interior, un fuego al que Jacob echaba bosques enteros. Cada embestida era más salvaje y excitante que la anterior. - ¿Esto era lo que querías? ¿O lo quieres más profundo?
-¡Sí…!¡Si! ¡Si!
Envolvió mis piernas en su cintura y ¡oh…! Abrí los labios del abrumador placer Más profundo y más adentro. Más duro y más rudo. Estaba tan excitada que Jacob se deslizaba con suma facilidad en mí.
Las estrellas del techo se convirtieron en supernovas a punto de explotar. Eran tan luminosas y deslumbrantes que mis ojos no pudieron permanecer abiertos. Arañé la espalda de Jacob, mordí su hombro y gemí salvajemente cuando ya no pude más con el placer.
Las supernovas habían explotado y ahora habían creado agujeros negros que me absorbían hacia el vacío.
-Mierda. Santita, eres como un jodido puño.
Jacob respiraba muy entrecortadamente sobre mí. Una ligera capa de sudor invadía nuestros cuerpos exhaustos pero no saciados. Al menos ese era mi caso. Aunque ese problema ya lo resolvería después, quería meterme en aquellas suaves y delicadas sábanas de seda. Por suerte, Jacob ya se había apartado de mí.
Me envolví en la delicada tela negra y me acomodé en la cama. No había cama más cómoda que esa.
-¿Otra vez tapándote? Lo he visto todo de ti, no creo que haya algo que puedas tapar.
Me reí, estaba feliz y contenta.
-No puede ser eso posible.
-Tienes un lunar muy bien escondido entre los muslos. Apuesto que no lo sabías.
Me reí brevemente.
-No, no lo sabía.
Me acosté de lado para verlo mejor.
-Tienes una cama muy cómoda.
-Es una cama hecha a medida en suiza.
-He estado en suiza. Es demasiado perfecta, no me gusta pero estoy segura que esconde secretos.
-¿Cómo tú?
Fruncí el ceño.
-Yo no escondo secretos.
-Santita, estás suave por todas partes, eso se considera un secreto.
Suspiré muy notoriamente y estiré mis brazos. Moví mis muñecas en el aire e hice la acción de encoger los dedos, había aún agujeros negros que me mecían en una marea de sueño y placer.
-Esto no me lo habían pintado así. El suelo no se está abriendo para llevarme al infierno, no hay llamas del infierno rodeándome y no estoy siendo azotada con látigos de azufre. Esto es… quiero más, enséñame todo lo que sepas.
-¿Ese era tu concepto?
Jacob se veía muy sorprendido.
-Y has…¿Enserio eso era lo que tu creías que pasaría?-Asentí- Y aun así has continuado. Vaya, ¿Qué acaso querías ir al infierno por pecados carnales? O mejor aún ¿Por qué una Santita como tú quisiera ir al infierno?
Ignoré su comentario. Demasiadas preguntas a la que tenía dolorosas respuestas. En vez de volver a pensar en la fiesta me centré en aniquilar esos pensamientos, tal y como ellos habían hecho conmigo y sentarme sobre Jacob.
-Hagámoslo otra vez.
Rodeé su cuello.
-Uh, tú realmente quieres ser azotada por látigos de azufre.
Volví a ignorar sus bromas y besé su cuello, de vez en cuando lo mordisqueaba un poco tal y como él hizo con mis pechos.
-Puedes azotarme si quieres.
Arqueó una ceja a la vez que sonreía.
-Una tentativa oferta pero apenas acabo de introducirte al gran mundo del sexo.
Comencé a besarle de nuevo hasta que lo convencí pero él me apartó antes según para cambiar la seguridad. Pero ¿Qué seguridad?
-Móntame, quiero ver tus tetas en mi cara. Tienes un par realmente generosos y bonitos.
Sentí como lamía uno.
-¿Montarte? ¿Cómo es eso?
-Siéntate sobre mí.
-Ya estoy sentada sobre ti.
-No, no lo estás-Agarró mis caderas y las elevó hasta que lo sentí muy cerca de mí- Baja poco a poco.
Cuando lo introduje en mí no quise bajar poco a poco pero primero tenía que gatear, luego ya correría.
-Sigues húmeda y perfecta Santita. Ahora sube y luego baja-Primero él me ayudó con los movimientos que si no hubiera sido por él yo ya me hubiera derretido en la primera bajada.
Así que eso era montar.
Después dejó con yo siguiera con mi ritmo, pero yo frené.
-¿Por qué no me llamas por mi nombre?
-¿Ahora preguntas por eso?
Jacob tenía razón no era momento ello. Me iba a impulsa para levantarme pero en su lugar apreté mis paredes. Eso a Jacob pareció gustarle porqué echó la cabeza hacia atrás.
-Aprendes muy rápido-Dijo jadeando.
-Sí, lo hago.
-Ahora muévete.
-No, di mi nombre.
-No voy a…-Volví a apretarme- Joder, si continuas con eso explotaré ahora mismo.
-Mi nombre-Exigí con burla.
-Renesmee es un nombre muy extraño. Queda mejor Santita.
Me impulsé hacia delante comprimiéndolo.
-Voy a correrme ahora y tú quedarás insatisfecha. No te gustará.
Con una sonrisa burlesca continué con sus anteriores instrucciones. Me moví arriba y abajo, suave y lento, rápido y furioso hasta que cuando sentí que Jacob estaba por ver sus propias estrellas fui disminuyendo el ritmo.
Al él eso no le gustó. Llevó su mano entre mis piernas y masajeó ahí. Aunque no quisiera me moví, mucho y bastante, ya casi veía la luz cuando de repente Jacob paró.
-¿No te gusta verdad? Pues eso era lo que tú me hacías. Pero yo sí soy bueno, ahora di mi nombre.
Sonreí mientras lo seguía montando. A Jacob le gustaban demasiado los juegos. En lugar de decir su nombre lo besé y mi lengua no tardó en hacer acto de presencia.
Al final acabamos diciendo nuestros nombres a la vez. Si antes estaba en las estrellas ahora estaba en un lugar supraceleste.
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Abrí mis ojos sobresaltada. Había soñado con un lugar lleno de llamas pero no me quemaban si no más bien me hacía cosquillas. Aunque eso no quitaba que mi corazón fuera muy rápido. Al menos todo había sido un sueño y los sueños no se hacen realidad. Volví a cerrar los ojos para dormirme pero noté que me faltaba algo: mis calcetines. Levanté las sábanas para buscarlos pero me di cuenta de varias cosas pero cuatro muy importantes: no era mi cama, no era mi habitación, estaba desnuda y había un brazo sobre mi espalda.
Me giré lentamente.
Lo de ayer no había sido un sueño, yo me había ido a la cama con Jacob y no una sola vez si no varias. Y si eso era verdad… el resto también lo era. Me tenía que ir antes de que a Bella se le ocurriera llamar a Jacob para preguntarle por mí. Aunque él no se encontraba en situación tampoco quería verlo, solo quería volver a estar sola.
Pero mi actual problema era salir de la cama sin despertarlo. Probé deslizándome en la cama pero la respiración de Jacob aumentó sobre mi cuello. Me quedé tuve que quedar quieta. Al final funcionó quitándome de encima su mano solo que volví a intentar deslizarme pero lo único que logré fue caerme de la cama. Y por lo menos necesitaba una escalera para bajar de ahí. Aprovechando que estaba en el suelo busqué mis panties pero después de buscarlas durante al menos un minutos decidí que sería más rápido coger cosas de Jacob. Entre ellas una gran camisa blanca con un cinturón y calzoncillos. No tenía tiempo ni manera de ponerme mi vestido de ayer y la camisa blanca me quedaba como un vestido así que podría ir por la calle sin levantar sospecha.
Salí de puntillas de la habitación. Sentí un poco de miedo al ver las escaleras con la pared acristalada, por un momento creí que la tierra se abriría y me tragaría pero tal y como ayer, nada sucedió. Cuando llegué al salón cogí mi mochila y me fui.
Por primera vez desde hacía mucho tiempo, recé. Recé porque la puerta estuviera abierta y me pudiera marchar. No me arrepentía de nada de lo que había hecho en aquella casa pero sí sentía algo diferente en mí. Por suerte, la puerta principal estaba abierta y aunque no me pudiera escuchar la abrí y cerré con total delicadeza. Cuando estuve fuera suspiré y como un torbellino toda la noche anterior vino a mí.
El vestido, Alec, Victoria y Jacob.
Me pasé las manos por la cara para olvidarme de los recuerdos. Caminé hacia la izquierda, ahora solo tenía que caminar unos quince minutos para encontrar un lugar desde el que un taxi pudiera venir. Al menos si la tirantez de entre mis piernas me dejaba y no me caía con los extraños zapatos de época que llevaba.
Cuando llegué al lugar busqué mi móvil, había llamadas pérdidas pero eso no era lo que importaba. Mi dilema era ¿Dónde iría? Tenía mi llavero con multitud de llaves y ninguna me era útil, salvo…¿Aún podría entrar ahí? Llamé a un taxi y le di mi dirección, me iba a arriesgar e ir a ese lugar. Tampoco tenía nada que perder.
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* Dulces dieciséis y nunca he sido besada: es un juego de palabras en inglés, originalmente es swet sixteen and never been kissed.
*One eyed trouser snake: literalmente seria pantalón de serpiente de un solo ojo, figuradamente se refiere a su pene. No está traducido porque tiene más gracia en original.
¡Hello Bad People! Aquí la segunda parte de Corre Corazón y el último capitulo del día, esta vez han sido 22 páginas, espero que os hayan gustado.
Como os habreis fijado ha habido la introducción de personajes nuevos pero los más importantes son Victoria (Sí, es la misma lunática que perseguía a Bella en Twilight y New Moon) y Maria Delavie (Em, aquí he hecho algunos cambios respectos a la Maria original la novia de Jasper la cual era mexicana pero es la misma solo que... bueno ya lo vereis)
Aunque lo más importante es: la Santita ha dejado de ser tan Santita O_o ¿Alguna se lo esperaba?
