15. Solitariamente sorprendida.
Escuché el sonido de las cortinas abrirse antes de que escuchar la voz de Bridget otra vez con su "señorita, despierte".
-Bridget, es Renesmee y por favor no vuelvas a decir esa frase. Me trae malos recuerdos.
Salí de entre las sábanas y bostecé. Estaba acostumbrada a despertarme a las 9 todos los días desde que estoy de vacaciones pero esta vez me he tenido que levantar a las seis para entrar a las ocho. Bella no quería que llegara tarde o algo por el estilo.
En mi anterior vida esto era distinto, Bella no estaba ahí para controlarme tan estrictamente simplemente me controlaba generalmente. Yo me levantaba a las siete de la mañana, me duchaba en ocho minutos, me sacaba el pelo en diez, me vestía y peinaba en siete, desayunaba en quince o veinte minutos y aún me sobraban otros quince o veinte minutos porque tenía las clases a solo un paso.
Y ahora todo había sido trastocado. Salvo mi peinado que lo mantenía siendo una trenza que cruzaba toda mi cabeza y que enganchaba con muchos clips. Al menos quería algo familiar en mí.
-Renesmee a desayunar.-Escuché como Bella decía desde la lejanía. Yo ya estaba lista solo me faltaba desayunar y caminar más rápido desde las escaleras pero como no quise acelerar el paso llegué después del cuarto "Renesmee a desayunar"-Al fin has llegado, bueno aquí está tu desayuno y tu horario escolar por si acaso lo habías perdido.
Bella se estaba acomodando sus accesorios y luego sujetó su maleta.
-Hoy empiezo a ocuparme de la empresa de tu abuelo. Él ya está mayor y enfermo para ocuparse de ella, esta fue una de las razones por las que nos mudamos.
-La abuela también es mayor-Dije refiriéndome al hecho de que la empresa de la abuela estaba en Inglaterra.
-Pero está llena de vida-Dijo con cierto humor ácido- Me voy, no llegues tarde a clases y, por favor compórtate, no quiero recibir quejas de tus profesores. No me esperes a la hora de cenar, no sé a qué hora llegaré.
Le hice un gesto con la mano como despedida.
Esto definitivamente era peor que el internado, ahí al menos compartía la hora del desayuno con mis amigas y otras chicas de mi edad. Ahora estaba sola en una mesa ideada para muchas personas. Miré el muy nacional desayuno que había sobre la mesa lo único que quería eran mis huevos benedict. Pero tanto ellos como el paisaje me hacían recordar que ya no estaba en Inglaterra y que después de desayunar en el gran salón no tendría las clases a un minuto sino que a veinte.
Había demasiado desayuno para una sola persona y sabía que papá no vendría.
Me levanté de la silla y dejé la servilleta sobre la mesa. Ya no tenía hambre.
Cogí mi mochila que estaba en el borde de las escaleras e intenté salir por la puerta principal pero una sirvienta me lo impidió, tenía órdenes estrictas de no salir hasta haber desayunado y hasta que fueran menos veinticinco. Pero acabé saliendo por una ventana y como tenía mucho tiempo hasta que empezaran las clases, podía ir perfectamente caminando hasta poder llamar a un taxi. Igualmente si llegaba tarde tampoco importaría mucho, llegaba al inicio de clases dos semanas después y a mitad de semana.
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Era totalmente como un títere. No sabía dónde estaba mi propio instituto y aunque lo viera no lo reconocería porque nunca lo he visto. Con lo cual, Bella volvía a tener las riendas de mi vida otra vez. No había ido lo suficientemente rápido para que el chofer, Clancy, llegara hasta mi posición.
-Señorita, hemos llegado.
Bajé con pesadez del asiento y abrí la puerta solo sacando un pie.
-¿Si le digo que no venga a recogerme lo hará?-Le pregunté, educadamente.
-Señorita, yo cumplo ordenes de su madre.
-Me lo imaginaba, bueno que tenga un buen día.
Salí totalmente del coche y recibí por primera vez a mi nuevo instituto. La visión era realmente impactante. No me había fijado antes mientras entrábamos pero era muy grande, como una catedral. Tenía una gran entrada y en frente de ella tenía una redonda de césped dónde se encontraban diversas banderas, entre ellas las de este país. La zona del parking era grande y llena de árboles. Un gran espacio verde.
Pero nada como mi estimado internado que una vez había odiado mucho aunque lo sigo odiando pero con amor.
Faltaban treinta minutos para la primera clase. Fui avanzando hacia el edificio de ladrillos rojos a juego con mi uniforme y busqué mi taquilla. La número 475 A. Busqué en mi mochila el mapa para saber dónde me tocaba la primera clase pero me di cuenta que… mi horario no estaba ahí y si no estaba ahí significaba que estaba en el coche. Volví a meter mis libros en la mochila para ir a secretaria, no fuera a ser que por algún contratiempo no pudiera volver a la taquilla.
La secretaría estaba justo al contrario de mi posición, en la torre central y tres pisos más abajo contando este. Ahí se fueron unos diez minutos por mi lentitud de intentar no perderme. Al fin y al cabo soy torpe por naturaleza. Se me fueron otros diez minutos más esperando a que la secretaria se desocupara.
-Dígame señorita, ¿Se le ofrece algo?
-Quisiera saber mi horario. Soy Renesmee Cullen, Junior-Dije designando aquel título que se habían inventado los estadounidense.
-¿Cullen?-A la secretaria se le dibujó una sonrisa en la cara- Eres la señorita Cullen, no deberías haber esperado. Simplemente tienes la entrada abierta al centro y a lo que quieras de aquí cuando quieras, tus padres son como los dueños y jefes de esto-Hizo un gran gesto con la mano- así que bueno no hace falta que esperes-Luego frunció el ceño- Y yo te he hecho esperar ¿Se lo podrías no decir a tu madre, linda?
¿Dueños y jefes? No me extrañaría para nada que hubieran comprado el colegio solo para meterme ahí.
-Claro, bueno, ¿Me podría dar mi horario por favor?
-Oh, qué bonito acento. Yo una vez fui a Inglaterra y me encantó, no es tan diferente a Estados Unidos después de todo. ¿Cómo llevas el cambio, linda?
Miré al reloj de la pared impaciente. Faltaban diez minutos y yo aún no tenía mi horario.
-Espléndido, este es un encantador país con bellísimas personas-Relucí una sonrisa amigable para no rugir por mi bendito horario.
-Eres muy simpática y adorable-Ella me sonrió- Que despiste el mío, ahora voy a por tu horario. Cullen, junior, bien lo tengo ahora te lo imprimo.
Tardó cinco minutos en dármelo por ni sé cuál avería y mi primera clase estaba en la punta de dónde venía.
Justo en ese instante sonó el timbre y una avalancha de personas de más o menos mi edad comenzaron a desplazarse por el lugar, lo extraño fue que también vi a chicos con mi mismo uniforme solo que en su versión. No era posible que me hubiera confundido de instituto porque me trajeron y mi nombre estaba en el sistema de datos.
-Perdone, ¿Este no era un centro solo de mujeres?
-Este es el primer año que admitimos hombres.
-Hombres.
Boqueé como un pez en busca de oxígeno. Había hombres en el instituto.
Hombres. En. El. Instituto.
De repente, el gran enfado que sentía con el mundo fue substituido por el gran temor que sentía hacia ellos. Sí era irónica la situación frente a la noche que había pasado el sábado pero él era solo uno, aquí apuesto que eran más de cien.
-¿Linda, te encuentras bien? ¿Quieres un vaso de agua?
Negué con la cabeza.
-Tengo que ir a clase-Dije consternada.
-Por supuesto, si no llegarás tarde, aunque ya estás llegando tarde… por mi culpa. Tampoco le digas esto a tu madre por favor. Ahora le enviaré un mensaje al busca de tu profesor y todo arreglado. Aunque será mejor que te acompañe.
La secretaria, muy preocupada por no perder su puesto de trabajo y de no volver a estropear nada con Bella me llevó hasta mi siguiente clase que a saber cuál era. El horario que me había dado eran siglas y números romanos, solo entendía el número de aula.
-Lo bueno es que llegaremos justas tampoco llegarás muy tarde.
Asentí sin dejar de mirar el suelo. Todas las personas que aún no habían entrado a sus clases nos estaban mirando. Lo peor fue cuando entré en mi clase, casi todas las sillas estaban ocupadas y había chicos ¡Chicos! Lo que significa que algún día tendría que hacer trabajos con ellos y yo no sé ni cómo hablarles.
-Señor Walter, lamento la irrupción en su clase pero aquí le traigo a su nueva alumna, Renesmee Cullen.
-Gracias Coraline.
Cuando se fue vi cómo me dejaba en esa clase, sola y con chicos.
-Y ahí se va nuestra estimada secretaria, Coraline, ella siempre habla mucho, seguro que es debido a ella su tardanza. Bueno, apenas acababa de llegar, coja asiento por favor.
Giré la cabeza, frente a mí había demasiados pupitres con demasiados chicos. Tragué saliva mientras buscaba el asiento más alejado posible del género masculino. Había chicas también pero eso no evitaba que me sintiera nerviosa. Todas las miradas estaban puestas en mí.
Acabé eligiendo un bonito lugar al final de todo aprovechando que el profesor se puso a escribir en la pizarra.
-¿Tan lejos?-Dijo el señor Walter cuando se volteó- No me gusta. Señor papelitos, estoy seguro que a usted no le importaría nada cambiarse de lugar, desde ahí no alborotaría tanto a mi clase-Esta vez se dirigía a un chico de primer fila que al parecer le había dado problemas.
-Claro, que no profe, siempre es un placer cambiarse por una bella dama.
Antes de escuchar más de lo que aquel chico decía cogí mis cosas y me trasladé, lo malo fue que él seguía en su sitio.
-Madame-El chico hizo un gesto con la mano cediéndome su lugar pero apenas se apartó.
No me gustaron ni las palabras ni la mirada del chico, es por eso que en general no me gusta estar cerca de ellos. Son criaturas extrañas y llenas de problemas. Por ejemplo, ahora solo por el cambio de sitio ya tenía a toda la clase murmurando.
-Señorita Cullen es un placer tenerla al fin aquí ¿Por qué no se presenta? Veo que a la clase le ha llamado la atención.
-Por supuesto.
Me levanté y enfrenté a toda aquella clase.
-Encantada de conocerlos, soy Renesmee Cullen y me acabo de trasladar de Inglaterra, antes estaba en Richerston, un instituto-Omití el hecho que era un internado- de Northumberland cerca de la frontera con escocia.
Y así pasé en las dos clases siguientes que tenía antes del patio. Me sentaba, intentaba esconderme, acababa presentándome, me hacían preguntas y luego cuando al fin podía sentarme escuchaba murmullos pero los dejaba pasar y escribía apuntes.
En la hora del patio, llegué a la cafetería diez minutos tarde porque la estaba buscando y no estaba a poco más que a unos dos minutos de mi última clase. ¿Y qué pasó nada más entrar? Todos los ahí presentes me miraron. Para salir lo más rápido posible de ahí compré una manzana y salí.
¿Pero qué era lo que pasaba conmigo? ¿Acaso llevo el pelo verde? ¿O he atentado contra su presidente? Esto en Richerston no me pasaba. En clase simplemente escribía mis apuntes, a veces me iba a mi mundo y a la hora del patio íbamos a nuestro gran y bonito salón o a los jardines no a un cubículo muy moderno con casi todo plateado. Pero ¿Y si todos me miraban por lo que me dijeron en Richerston sobre One eyed trouser snake? No, hubiera notado si tuviera alguna cruz a mis espaldas.
-Hola ¿Estás sola?
Una pequeña chica se apareció frente a mí, no es que fuera de primer curso sino que era bajita. Pelo negro y corto, piel blanca y unos bonitos ojos grises.
-Soy Alice Brandon del comité de Bienvenida y supongo que eres nueva porque no te había visto antes por aquí. Te vi en la cafetería, siento lo de ahí dentro pero no te preocupes, esas chicas solo son unas gatas en celo que temen que les quites su hombre aunque de momento no tienen ningún hombre pero ya han elegido pieza y temen que se los quites. Eres la novedad.
Habló tanto y tan rápido que me perdí en sus palabras, solo entendí lo último.
-¿La novedad?
-Bueno en realidad tanto los chicos como tú sois la novedad-Alice cómodamente y con extrema familiaridad envolvió su brazo al mío y me estiró para que caminara junto a ella- Este año es el primero desde hace unos veinte que admiten chicos. Las razones son desconocidas pero esto no es que se haya hecho de repente. Llevaban así desde hace años pero supongo que estaban esperando a que hubiera un numero equilibrado de chicos y chicas. En fin, nueva novedad, ¿De cual instituto eres?
-Sigo sin entender lo de nueva novedad.
-Pues… cuando una alumna viene a mitad de un semestre todos la miran a ella porque viene a mitad del segundo trimestre, algo lógico. Pero tú, has venido dos semanas después de que la testosterona llegara y que la progesterona se ponga en plan fiera.
-Aah, vale-Dije lentamente.
-¡Guay! ¿Dime te gusta más este instituto o el tuyo?-Ella saltó un rato a mi alrededor y luego caminó hacia atrás enfrente de mí- Y tienes que decir algo super mega épico ¿Sabes? Por qué educativamente no creo que muchos lo superen, es el mejor instituto de yo que sé cuantos kilómetros a la redonda. De aquí salen futuros senadores, congresistas, políticos, presidentes y empresarios, algún que otro médico y otros de ciencias pero lo más importante es que de aquí salen los dominadores de la nación.
"Una persona muy activa y orgullosa de su país. Americana tenía que ser."
-Lo siento por mi discurso pero también soy la presidenta del club de debate. Planeo ser senadora o algo relacionado con la casa Blanca, mi padre trabaja ahí.
-Bueno, entonces quizá en un futuro trabajemos juntas.
-¿Enserio? Sería genial verte en la casa Blanca.
Ella seguía caminando de espaldas y yo iba vigilando el camino, no fuera a ser que se callera y me acusaran de atentar contra la vida de una americana. La agarré por las manos antes de que se chocara con un chico que iba jugando con un frisbee.
-He sentido algo volar cerca de mi cabeza y apuesto que ha sido un frisbee. Voy a matar al propietario, voy a…
Alice se giró en busca de la desconocida persona pero fue girarse y quedarse muda.
-Lo siento Alice, no vi el camino que recorrería. Culpa mía.
-Eh…uh…no importa, tendría que haber mirado por dónde pasaba.
El chico era alto con el cabello color miel y ojos de un símil parecido al del pelo y se había quedado fijamente mirando a Alice, ambos se estaban mirando absortos. Hacían una bonita pareja.
-Me… tengo que ir.
-Y yo tengo que…con ella-Alice alargó su mano hasta atraerme hacia ella.
-Claro… bueno, adiós.
-Adiós.
En cuanto perdieron el contacto visual y el chico se fue Alice suspiró, me conocía bastante bien ese tipo de suspiros.
-¿Es tu novio?
-No-Soltó con un suspiro- Él es… Jasper Whitlock, senior y aspirante a altos cargos en la Casa Blanca. Si llego a Washington no me importaría ser su Mónica Lewinsky.
-¿Quien?
-¿No sabes quien es…? No importa. Uh, ¿En qué te gustaría trabajar específicamente? Así ya sabré si eres mi competencia o mi fiel y estupenda amiga ¡Para siempre!-Dijo ella muy animada. Su gran alegría me oprimía bastante.
-Pues no sé en qué rango queda lo mío. Los políticos siempre son nacionales del país y yo he nacido en Inglaterra, así que supongo que me graduaría en asuntos interiores o exteriores tal como mis padres.
-¿Eres inglesa? ¿Cómo te llamas?
-Renesmee Cullen.
-¿Renesmee Cullen? ¡Oh Dios mío! ¡Tú eres la inglesa duquesa estirada que viene de uno de los colegios más pijos y caros del mundo! Y yo aquí alardeando de los políticos. ¡Las mujeres más influyentes del planeta salen de ahí! Amo el feminismo y desde ahora te amo a ti y a tu internado-Alice después de ponerse muy activa me abrazó-Ups, lo siento. Es que cuando empezaron las clases se filtró esa información por aquí. ¡Eso es! Aparte de ser la nueva novedad eres como lo más. Llamarás la atención durante mucho tiempo. Eres como el año noventa y nueve en la Guerra de los Cien Años.
Fruncí el ceño, tenía que nombrar específicamente esa guerra. Justo la que perdimos contra los franceses.
-¿He dicho algo malo?-Ahora Alice había cambiado su tono anterior muy entusiasta por uno muy cauteloso y preocupado.
-No, no, solo es que la manzana… ha sido como tragar algo en mal estado.
-Ah, bueno era eso-Ella cogió la manzana de mi mano, la tiró en una basura y de su falda sacó una barrita de chocolate- Seré mala y te daré grasas saturadas. Ten, toda para ti-Alice abrió mi mano y la cerró cuando colocó la barrita ahí.
-Gracias.
-¿Tienes mucha hambre?
-Bueno, hoy no he desayunado. Me puse el despertador muy tarde.
El "despertador" me había hecho salir volando de casa, si en vez de ella hubiera estado papá habría venido muy bien comida.
-Tengo más grasas saturadas para darte, puedes coger todas las que quieras. Tengo muchas en mi taquilla y unas cuantas en mi falda, te dejo que te apropies de mis calorías de más.
Sonreí verdaderamente, Alice era una chica muy divertida y graciosa.
-Es muy amable por tu parte.
Le di las gracias una vez más antes de abrir la barrita y comérmela. No iba por la mitad cuando escuchamos un gran grito lejano que poco a poco se hizo más cercano. Yo me giré buscando el origen pero el grito se hizo físico y chocó contra mí derrumbándome en el suelo. Primero sentí la hierba a mi espalda, luego que me abrazaban y finalmente que me daban muchos besos por la cara.
-¡Renesmee te echaba mucho de menos!-Escuché que me decía cuando, en su abrazo, me oprimió más contra la hierba que por suerte había amortiguado mi golpe.
Pero esa voz se me hacía muy conocida. Solo me hizo falta girarme un poco para ver su melena de oro.
-¿Rosalie? ¡Rosalie!
La abracé tanto que me dio igual que pudiera romperle alguna costilla. Llevaba como un año sin verla.
-¿Pero que haces tú aquí? ¿No estabas en Inglaterra?
-Llevo aquí desde finales de agosto pero te quería dar una sorpresa el día de tu cumpleaños aunque ese día no pude ir, estuve todo el día vomitando. Por cierto ¡Feliz cumpleaños! ¿Te la pasaste bien?
Eso me lo pensé bastante.
-Estupendamente.
-Me alegro mucho por ti ¿Sabes qué? ¡Iremos a las mismas clases!
Rosalie se levantó espontáneamente de mí.
-Llevamos el mismo uniforme, tenemos las mismas clases y viviremos en la misma casa. Seré tu acosadora y no te podrás librar de mí.
Ella volvió a abrazarme. Y en mí, todas las palabras que había dicho comenzaron a echar raíces. Tía Rosalie se iba a quedar conmigo en Estados Unidos, no iba a estar sola, iba a tener alguien que me quería cerca y lo mejor, una persona que sí era sincera conmigo. Tía Rosalie estaba conmigo. Sí, sonaba un poco raro el termino tía con tener las mismas clases pero prácticamente teníamos la misma edad. Los abuelos Carlisle y Esme habían decidido que la fábrica de bebés aún no estaba cerrada. Ella cumplía los dieciocho en un mes y debería de estar en la universidad pero de pequeña se pasó dos años internada en un hospital por una grave enfermedad que gracias a Dios ya había superado.
En público le decía simplemente Rosalie.
-Te echaba mucho de menos sobrina. Alice ¿Por qué no me habías dicho que mi sobrina querida había llegado?
Alice estaba sonriendo, mirándonos y con las manos en el pecho. Tenía una expresión muy ensoñadora.
-Eh, ¿Qué? ¿Por qué no te había avisado? Pues yo… no le había preguntado… el nombre-Dijo ella lentamente y finalizando con una sonrisa nerviosa.
-¿Y tú eres del comité de bienvenida?
-He estado muy ocupada últimamente, mis compañeras no hacen nada porque están todo el día babeando por las nuevas incorporaciones.
-Ya claro, como si tú fueras diferente.
-Soy diferente a ellas si no ahora estuviera sentada en el césped hablando sobre los chicos y criticando a la duquesita.
Abrí los ojos sorprendida. ¿Me estaban criticando? Pero si ni siquiera me conocían ¿Qué les había hecho?
-Uy, acabo de descubrir otro motivo más del por qué no paraban de mirarte. Lo siento, no quise hacerte sentir mal.
Rosalie me abrazó por los hombros.
-Bueno, dejemos pasar eso y vayamos de camino a nuestra nueva clase compartida. Me toca MX11QU.
-¡A mí también me toca eso!-Gritó emocionada Alice.
-¿Y qué es eso? ¿Alguna especie de código secreto?
-No, es química solo que por alguna misteriosa razón en el horario escolar sale eso. Pero suena más divertido decirlo así.
Las siguientes horas me la pasé más tranquila a pesar que aún escuchara unos pocos murmullos.
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Ahora no me encontraba tan triste por encontrar una casa vacía llena de gente que solo me servía porque junto a mí tenía a una persona maravillosa.
Cuando entramos vi que por toda la entrada había muchas maletas y cajas y Bella no se veía contenta.
-¡Cuñada!-Rosalie corrió a abrazarla- Gracias por recibirme aquí, es un gran detalle por tu parte.
-Rosalie-Dijo Bella con un tono extraño, uno no identificado-No sabía que venías aquí, tus padres ni tus hermanos me habían informado de ello- Bella por primera vez parecía sorprendida.
-Y no solo viviré aquí, también estudiaré con Renesmee y estamos en absolutamente todas las clases juntas.
-Todas las clases- A pesar que Bella lo dijo con una sonrisa, no estaba muy contenta.
-Veo que han seguido mis instrucciones y lo han dejado todo aquí. Quería darte una sorpresa cuando llegaras de tu empresa.
-Me llevé una grata sorpresa cuando me llamaron por ello-Bella mantenía su sonrisa pero paseaba su mirada por las cosas con cierto hastío- Y por eso estoy aquí, para darte la bienvenida.
Bella no estaba hablando enserio.
-¿Y mi hermano?
-James está de viaje, trabajando.
La misma excusa que me había dado a mí.
-Bueno, yo voy subiendo mis cosas más importantes a mi habitación, contigua a la de Renesmee. Tranquila Bella, no interferiré en los estudios de mi sobrina, solo pasaremos mucho tiempo juntas y unidas compartiendo risas tal y como hace la familia.
A Rosalie no le caía muy bien Bella y viceversa. Siempre había sido así. Primero Rosalie le tiraba los juguetes, luego le estiraba del pelo o hacía caer tazas de té sobre ella, después cuando ya fue más mayor le gastaba bromas y lo último que sé es que se hablaban entre ellas con un tono muy contenido.
Antes que sucediera cualquier cosa decidí intervenir con mi pregunta del día.
-Bella mi instituto es mixto, me habías dicho que era femenino.
-¿Cómo? Pero si era de…-Bella se calló abruptamente y se llevó la mano a la frente. Era como que se hubiera dado cuenta del misterio de la vida pero luego sin más murmuró algo y se fue.
Ayudé a Rosalie con su maleta mientras el otro servicio hacía el resto. Se instaló en una habitación que estaba enfrente de mí pero luego fuimos a mi cama y nos acostamos ahí.
-Me alegra mucho que estés aquí conmigo. Pero… ¿Por qué has decidido venir?
-Bueno, para año nuevo me había propuesto dos cosas: librarme de las cosas inútiles y hacer un gran cambio en mi vida. Cuando me enteré hace unas semanas que te mudarías vi la ocasión perfecta y le pedí a papá y a mamá que me dejaran ir, ellos accedieron y lo arreglaron todo. También les pedí discreción con Bella, quería darle una sorpresa, ellos siguen sin creerme cuando les digo que tu madre me odia.
-Bella no te odia, solo que siente especial rencor por todo el género femenino-Dije dejando pasar de nuevo el hecho que otra persona sabía que me mudaría.
-Y le encanta todo el género masculino, eso lo sé. Me extraña que mi hermano no se haya divorciado de ella aún pero que se le va hacer James la adora con locura. Es su sol-Rodó sus ojos a la vez que hacía un gesto de asco.
-Bella siempre ha sido la adoración de todos los hombres que conozco-Coincidí con ella.
De repente Rosalie comenzó a reírse.
-¿Viste la cara que se le quedó a tu madre? Fue para tomarle una foto.
Yo también me reí, su expresión había sido graciosa.
-¿Qué tal han ido tus primeras horas sin mí? Yo en estos días te he echado más de menos y ha sido cansado responder a las personas que sí puede ser posible tener una sobrina dos años más pequeña que tú sin ser el producto de un segundo, tercer o incluso cuarto matrimonio con una mujer más joven.
-A mí me han preguntado muchas cosas, menos el origen de mi nombre.
-Los americanos nos consideran extraños así que lo verán como algo normal que una madre se haya puesto hasta arriba con la morfina a la hora de decirle el nombre del bebé a la doctora.
-Ellos tampoco es que sean muy normales.
-¿Y qué tal han sido tus vacaciones? Tres meses fuera del internado, te lo habrás pasado muy bien. ¿Has conocido a algún americano que te haga volar y ver las estrellas?
Pecaminosas escenas pasaron por mi mente de la noche de mi cumpleaños. Jacob sobre o bajo mí haciéndome ver las estrellas. Incluso creo que toda una galaxia. Por suerte había logrado evitarlo, casi no he pasado tiempo en casa con lo cual estoy a salvo de su escrutinio. No es que me arrepienta, incluso ayer cuando no pude dormir me lo replanteé varias veces y me intenté decir a mí misma que todo había sido un error y que me tenía que arrepentir porque si no el día del juicio final las puertas del infierno se me abrirían como las aguas a Moisés pero después de replantearme muchos hechos bíblicos me dejé de intentar convencer de que me arrepentía. Pero eso no significaba que quisiera verlo, mis nervios no están preparados para ver al hombre que hizo que éstos se pusieran al límite.
-No, ningún americano.
-Entonces ¿Alec, tu vecino italiano? Tu amor platónicamente eterno.
No podría haber acertado más.
-No, ningún chico en general.
Bad people! Vuelvo a estar, aquí esta vez con otro personaje más, Rosalie ¿No es adorable? jajaja en realidad me quedan otros personajes más, no es que vaya a poner a todo el set pero si quedan (pocos).
Fins una altra noies!
Rose black20: one oyed trouser snake, sip, y esa no será su única aparición jajaja. Mi año nuevo estuvo genial, pero me faltaron dos uvas porque me hicieron reir : ( (aquí se come uvas por lo de las campanadas)
Daluar: e aquí el siguiente, espero que lo disfrutes :D
Miangmi: por desgracia Jacob en este capítulo no ha hecho su aparición estelar, pero la Santita/Renesmee no podrá evitarlo forever. Así que sospechas lo que ha dicho Victoria… soy malvada pero la respuesta no será dada hasta un cap que he bautizado como una película.
