16. Europa, dichosamente comunicada.

Mi móvil se cayó varias veces de mi mano antes de que lo cogiera. Tampoco tenía nada que temer, antes se rompería el suelo que mi móvil. En la pequeña pantalla exterior salía el número de Alice borrosamente, aún eran las cinco de la mañana.

-¿Sabes que me ha pasado? Estaba soñando que estaba rodeada de relojes y me he acordado que hoy entraba un alumno nuevo que habla una lengua que no sé pero no sé específicamente cual es y luego me acordé que en tu expediente salía que tú sabías hablar esa lengua. Sí una contradicción pero te acabarás acostumbrando a mis rarezas. En fin, te quería pedir si hoy podías llegar media hora antes al instituto para ayudarme. ¿Renesmee estás ahí? Lo siento acabo de mirar la hora, tu sigue durmiendo, ya te llamaré después.

Me tapé la boca al bostezar.

-Ya estoy despierta. ¿Puedes repetir lo que has dicho?

-Que si podrías venir hoy antes al instituto para que me ayudaras con un chico nuevo, soy la encargada del comité de bienvenida y las demás chicas que este año milagrosamente se han apuntado no hablan su idioma y como sé que solo estarán ahí babeando por otro chico nuevo pues prefiero que seas tú ya que sabes ese idioma.

-¿Un chico?

-Sí, ¿A que es sorprendente que lleguen aún? ¿Me podrás ayudar entonces?

Un chico, que no habla un idioma que no es el inglés ¿Y yo tenía que hacer de traductora? Lo más seguro es que se me olvidara el idioma. Pero tenía que enfrontarlos de una buena vez.

-¿Y dices que no hay nadie más que conozcas que sepa el idioma?

-Alguna persona habrá pero no me voy a poner a buscar en los expedientes y menos aún si no los conozco. Por qué…¿Te puedo considerar como una amiga verdad?

Amiga, me encantó ese nombre.

-Claro que sí, ¿Nos vemos a las siete y media entonces?

-¡Muchas gracias! Sí, a esa hora.

.

.-.-.

.

Dejé mi mochila en la taquilla y esperé a Alice en la entrada dentro del centro. Había llegado minutos antes para poder llegar puntual pero Alice aún no estaba ahí. Rosalie, que al parecer conocía bastante a Alice se fue a buscarla.

Pasados unos minutos me puse a mirar la vitrina de trofeos. Había de matemáticas, de ciencias, de deportes, de teatro… todos ocupaban un gran lugar junto con algunos retratos de las alumnas más sobresalientes. Eran las siete treinta y cinco cuando escuché una voz masculina a mis espaldas.

-¿Alice Brandon?

Me giré para comenzar mi función como traductora y disculparme por la tardanza de Alice.

-No, lo siento. Soy Renesmee Cullen, tú debes de ser Derek Kleinman.

Me di un golpe mental cuando me di cuenta que había hablado en inglés pero tampoco sabía que idioma hablaba él. Derek se había quedado absorto mirándome, supongo que intentando adivinar lo que había dicho.

"Si al menos Alice me hubiera informado mejor…"

Así que empecé diciendo todo el repertorio de idiomas que me sabía.

-Che paese sei? Ce que vous pays à partir? Kakaya strana vy? In welchem Land Sie aus? ¿De que país vienes?-Finalicé hablando en español.

Pero él nada, seguía mirándome sin hablar.

"Veamos Renesmee, no te pongas nerviosa. Alice dijo que tú sabías su idioma. Derek Kleinman suena un perfecto apellido… europeo porque si no habla inglés es de ahí."

Analicé su físico. Alto, rubio, piel blanca sin ningún tipo de bronceado, ojos de un azul cielo espectacular que parecían irreales, uniforme escocés como el mío… No encontraba aquel algo que me pudiera ayudar.

-Soy Derek Kleinman, encantado de conocerte.

Por un momento me olvidé que seguía mirándome muy absorto y me centré en el hecho que estaba hablando inglés.

Sonreí ante el hecho, al menos ahora ya no sería tan difícil el asunto. El me devolvió la sonrisa, una un tanto embobada, tal y como sus primeras palabras. Otro que le había llegado seguramente el rumor de la "duquesita".

-¿En qué idioma debería hablarte?-Preguntó con timidez con un perfecto inglés.

-Sería mejor en inglés, realmente no me han enviado bien la información y no sé de cual país eres exactamente, lo siento.

-Británica, tú eres británica. Eh… siento el retraso ya sé todo eso de la puntualidad que tenéis vosotros pero… mejor no me invento excusas-Se llevó la mano al pelo, despeinándoselo y además se había sonrojado.

No debería haberme gustado pero era gratificante cuando los papeles se invertían. Esta vez yo no era la sonrojada y nerviosa.

-Bueno, pues yo soy de Alemania y estoy encantado de conocerte Renesmee Cullen.

Derek hizo algo que me sorprendió, besó mi mano y dijo algo que realmente no entendí.

-Derek ¿Ya estás ligando con mi amiga?

Él rápidamente apartó mi mano.

-Yo no… es que es británica y no sé cómo saludar si…lo siento, no fue mi intención ofenderte.

-Bueno, en hablar así sí tienes razón. Ella es una duquesa británica así que yo de ti en vez de besarle la mano me hubiera arrodillado a sus pies. Era una broma, tonto.

-Oh, sí, ya, claro.

Rosalie al final no pudo acompañarnos porque se tuvo que quedar en una clase organizando algo de un club al que se había apuntado. De mientras Alice nos mostró a ambos el instituto. Tenía casi las mismas instalaciones que en Richerston solo que Saint Eleonor and Greenwich Academy había diferentes tipos de pistas deportivas. Tal y como me dijo Alice, esto de la incorporación de los chicos no era algo que se les hubiera ocurrido recientemente. También había un gimnasio interior y dos piscinas interiores.

Más que un instituto parecía una universidad por sus dimensiones.

Ya era casi el final del recorrido cuando Alice decidió dar sus explicaciones del porqué de la tardanza.

-Siento la tardanza pero estaba buscando tu horario, Derek y un mapa del colegio, el cual no estaba ni en la misma parte y he tenido que firmar para que me lo den, como si fuera a instalar una bomba, y he ido a buscar vuestros expedientes ¿Podéis creer que pueda manejar a mi antojo expedientes pero no mapas?-Ella abrió una de las carpetas que tenía en fin, Derek, nacido en Alemania, padre alemán, madre estadounidense, hablas cuatro idiomas: español, francés, inglés y por supuesto tú idioma nacional, alemán. Tú Renesmee, inglesa, padres ingleses, hablas vaya muchos, no sé cómo no te haces un lío, se nota del colegio donde vienes. En fin, ella habla alemán Derek, pocas chicas de aquí lo hablan ya que prefieren elegir tres idiomas para aprender de entre unos seis: francés, español, italiano, portugués, alemán e inglés, no sé porque este último quizá para subir la media y como verás la mayoría no elige cosas como el alemán y el portugués. ¿Por donde iba? Así, Derek si algún día sientes que te cansas de hablar tanto inglés con Renesmee te podrás comunicar en todo el alemán que quieras-Alice se paró de repente y suspiró con gran emoción- Bueno, esta es tu primera clase ¡Y anda la mía! Y la de Renesmee! Seremos grandes amigos. Ya casi es la hora, faltan diez minutos.

Me senté en primera fila, al lado de la ventana viendo como la bandera nacional ondeaba levemente. Hoy el día estaba nublado y me gustaba porque me hacía acordar a los días en Northumberland. Rosalie llegó minutos más tarde y se sentó detrás de Alice que estaba a mi lado. Entre Derek, Rosalie, Alice y yo formábamos un cuadrado. Derek atrás mío, Rosalie a su lado y Alice a mi lado. Aunque Rosalie se quejó con Alice por quitarle el sitio y quedaron que en la próxima clase y en las que quedaban nos sentaríamos en diferente orden, con ella a mi lado.

Esta vez sí compré algo más decente que una manzana en la cafetería. Cogí unas pastas con zumo de naranja y también galletas. Como hacía un buen día-Contrario a lo que pensaban Alice y Rosalie- fui al pie de un árbol a comer. Igualmente ellas me acompañaron.

-Yo no veo el bonito día por ninguna parte, está nublado.

-Pero no somos las únicas que están aquí afuera, hay bastantes personas.

-No es un bonito día pero yo te apoyo siempre que quieras.

No tardé mucho en comer mis pastas y galletas, el zumo lo reservé para el final.

-¿Quieres que te tire alguna cosa? Nosotras vamos a la cafetería a por… más comida-Dijo Alice apresurada- ¿Vamos Rosalie antes de que se haga tarde?

Ella asintió sonriendo.

Mientras ellas llegaban yo saqué un diminuto libro de no más de cinco centímetros y comencé a leerlo, la mayoría eran poemas, a la vez que tomaba mi zumo.

No tardó en llegar un frisbee por mi zona.

-Lo siento, ¿Te he molestado?

Tuve que levantar la cabeza para ver quien me había hablado, al parecer el propietario del frisbee esta vez era Derek quien se había integrado muy bien con los chicos de clase.

-¿Me puedo sentar?

Para el momento que lo preguntó ya estaba sentado.

-Lo siento por lo de esta mañana, yo no suelo ser torpe, más bien una de las cosas para animarme que me dije cuando me mudé de país era que suelo adaptarme bien y rápido. Lamento mi torpeza.

Esta vez fui yo la que se quedó mirándole a él absorta. Me imaginé que estaba en un bonito mar azul, como sus ojos, siendo mecida por las ligeras olas. Me concentré bastante en sus ojos porque me hacían acordar a Inglaterra, a mi lugar familiar, mi hogar y así facilitaba mi poca capacidad para hablar con chicos, relajándome. Luego cuando vi que ya había permanecido demasiado así me di cuenta que tenía que responderle.

-No importa, es agradable cuando no soy yo la que se pone nerviosa. Suelo ser siempre yo.

-Me alegra que te haya hecho sentir bien mi mal rato-Dijo sonriéndome- Entonces siempre que te quiera hacer sentir mejor me pondré en plan torpe, vale, apuntado en mi lista mental.

Sonreí más porque lograba entablar conversación con un chico que por lo que decía, a pesar que tenía su cierta gracia. Se veía que Derek era una persona que hacía amigos fácilmente.

-¿Y qué lees en ese libro para gigantes?

Vale, esta vez sí me reí por lo que dijo.

-Pues estoy leyendo un libro de poemas cortos mientras llegan mis amigas. Que…-Tanteé con mi mano la hierba buscando el zumo mientras miraba por la puerta de salida de la cafetería-Al parecer se han perdido.

-¿Lo puedo leer?

-Sí, está en español así que sí lo entenderás.

Jugué con la pajita de mi zumo observando atentamente la cafetería hasta que por fin las vi salir, ambas iban hablando muy tranquilas.

-He oído que tú y yo somos los últimos nuevos ¿Qué tal llevas el cambio de todo en general?

-Todo es diferente, pero días como hoy me hacen acordar a mi país, lo hecho mucho de menos.

-A mí me pasa lo mismo, pero lo bueno es que tengo tantas cosas que hacer que no tengo mucho tiempo para pensar en lo que dejé ahí.

-Y lo que te queda, ambos tenéis que elegir un club al que formar parte-Intervino Rosalie, que después de haberse recorrido todo el centro mil veces al fin había llegado-Hay el club de teatro, el de fotografía, el de arte, matemáticas, ciencias, deportes que se divide en sub categorías… bueno hay bastante variedad.

-Hola Rosalie, Alice-Les saludó Derek con mucha simpatía. De verdad tenía bastante facilidad para hacer amistades.

-Derek, ¿No me digas que ya formas parte de los chicos que nos intentan cortar la cabeza con los frisbees?

Alice ya estaba destruyendo el frisbee mentalmente.

-En realidad, fue un chico de último curso quien lo tiró, Jasper, él insistió en venir a buscarlo pero le debía una disculpa a Renesmee. Aunque ahora se lo ve entretenido.

A Alice se le habían iluminado los ojos cuando Derek habló de Jasper pero le cambiaron a unos totalmente furiosos cuando vio con quien se estaba entreteniendo Jasper. Era una chica rubia con una coleta alta pero no la veía bien porque nos daba la espalda.

-Derek, has sido muy amable de tu parte venir a coger el frisbee que Jasper ha tirado, pero no deberías hacer todo lo que alguien te diga solo porque sea un senior que al parecer ya es muy popular entre las chicas. Pero tranquilo, que yo se lo paso.

Alice con una expresión muy tenebrosa le quitó el frisbee de la mano a Derek, miró al objeto rojo con una sonrisa malévola y luego como toda una profesional. Se lo tiró a Jasper y a la chica. Le acabó dando en el brazo a ella.

Alice no corrió prisa en volver a clase, al parecer le daba absolutamente igual que aquella chica descubriera quien había tirado el frisbee. La chica no hacía más que mirar para los lados pero no se giró hasta el último momento.

Cuando la vi apreté tanto el zumo que acabó explotando en mi mano.

La vida no podía haberme reservado peor destino que encontrarme con Marie Delavie.

María Delavie estaba en mi instituto ¿Y Alec me veía como una pequeña bestia? ¡Ella también lo era!

María Delavie tenía mi edad ¿Y estaba con Alec? La vida era muy injusta.

María Delavie definitivamente no respetaba a Alec y era una fulana francesa.

-No os veo bien chicas ¿Quién era la persona a la que le has tirado el frisbee?

Rosalie estaba muy perdida y ajena a la situación pero tenía que controlarme, no iba a llamar la atención por esa fulana francesa pero sí necesitaba respuestas.

- María Delavie, medio francesa medio mexicana. Es una calienta asientos, debería de estar en la universidad. Desde que han empezado las clases hace dos semanas ella se salta varias clases y hay días que no viene, como ayer.

Alice habló con el mismo tono que nos dijo a Derek y a mí nuestra información en el expediente solo que de manera un tanto enfadadamente contenido.

-¿Y por eso estás celosa?

-Yo no estoy celosa, solo que por culpa de chicas con María nos clasifican luego a todas como fáciles, no merece la pena ni siquiera hablar de ella. Tanto es así que compadezco a su novio, Alec. Ella lo único que quiere es jugar a doble banda, con el exnovio que ella misma dejó y con su actual novio—Acabó murmurando Alice, a lo que yo coincidí con ella.

-¿Alec? ¿Por casualidad no será Alec Vulturi?

Evité rápidamente la mirada de Rosalie, no quería que viera el fuego en ella.

-¿Lo conoces? Vive por la zona de los palacios.

-Es mi nuevo vecino, vivimos cerca de él-Dijo con un tono especial de voz.

-Qué lástima por vosotras, tener que verle la cara a María todos los días tienen que ser un suplicio.

-Aún no la hemos visto.

-¿No? Antes de que se fuera prácticamente vivían juntos. Los padres de María le dejaban pasar mucho tiempo con Alec, incluso él venía a dejarla y a recogerla.

Apresuré el paso para no tener que seguir escuchando la maravillosa vida que llevaba María con Alec, solo esperaba que no me tocara en la misma clase. Pero hoy alguna fuerza superior y celestial estaba en mi contra, estuve escuchando la voz de María lo que quedaba de clases y sabía que ella lo hacía a propósito, me había visto pero yo la ignoré de sobremanera. Aunque otras cosas mías sufrieron daños colaterales como unos cuantos lápices que partí por la mitad y el dedo en el que quedó una astilla.

Salí del centro sin esperar a Rosalie, estaba ansiosa por perder de vista a María y entré al coche segundos antes que ella, los suficientes para partir por la mitad el último lápiz que me quedaba. Los cristales traseros estaban polarizados así que cuando escuché que tocaban la ventana supuse que era Rosalie y le abrí la puerta. Yo estaba en posición erguida, con la espalda curvada en el asiento y los pies doblados y mi cara resignada por la vida, miraba al techo.

-¿Mi sol estás bien?

Me acomodé inmediatamente cuando identifiqué a Alec.

-¿Alec? ¿Qué…?-Mi pregunta del porque estaba ahí sobraba, claramente había venido a ver a su novia, la fulana francesa ¿Por qué la vida tenía que ser tan injusta? Acabé suspirando internamente pero sin querer lo exterioricé- Hola Alec, es un placer verte.

-El día después de tu cumpleaños fui a tu casa, Bella me dijo que estabas enferma ¿Eso era cierto?

No quise responderle, solo mirando a sus maravillosos ojos ya me perdía en ellos pero tenía que encontrarme, en esos ojos se perdía otra que no era yo.

-Dolor de cabeza y molestias musculares, ahora estoy más recuperada.

-Me alegra saberlo-Sonrió y yo le sonreí, por mucho que quisiera eso nunca cambiaría en mí- Supongo que ahora estarás contenta de haber salido del internado.

En otras circunstancias le hubiera dicho lo que realmente pasaba por mi cabeza y luego me hubiera puesto a llorar en su hombro. Ahora no podía hacer eso porque no quería me viera aún más niña de lo que seguramente ya me ve.

-Bueno, estoy aquí. ¿Y tú? ¿Te quedarás aquí o volverás a Italia?-Le rogué al cielo que se tuviera que ir a Italia para al menos poder curar la parte de mi corazón que ocupaba Alec.

-Me quedaré, planeo seguir administrando los dominios Vulturi así que estaré durante bastante tiempo por aquí.

Por aquí… con María.

Salté del asiento para darle un fuerte y largo abrazo, de esos que seguramente ya no podría volver a darle. Cuando acogí con mis manos su cuerpo apoyé mi cabeza en su hombro a la vez que inhalaba su olor.

-Echo de menos el internado, todo fue de improvisto-Dije intentando justificar mi acción, aquello no quitaba que mi voz sonara melancólica.

-Supuse que no te lo tomarías todo a la ligera-Sentí como reforzaba su abrazo en mí- Pero yo estoy aquí contigo, siempre me tendrás disponible para planificar como quemar este manicomio convertido en catedral y reconvertido en instituto.

Alec intentó alegrarme, pero por mucho que dijera todo eso él ya no estaba conmigo. Cuando nos separamos levemente besó mi frente y sacó mis lágrimas, típico gesto fraternal.

-Alec Vulturi, sería un placer poder conocerte pero vamos con prisa.

Rosalie no tardó en echarlo y en meterme a mí en el coche.

No hablamos durante el trayecto a casa, me quedé con la cabeza en el cristal, de vez en cuando empañándola con mi aliento y dibujando puntos, no corazones.

Ya nada era igual.

-Quiero volver a hacer ballet-Dije repentinamente dentro del coche.

-¿Ballet? ¿Ya no te interesa el piano?

-Me gusta el ballet.

Cuando llegamos le informé a Bella de la noticia a través del teléfono. No le informé por gusto a que me siguiera controlando sino más bien para pedirle sus datos bancarios, ella me dijo que hoy no podía empezar porque esta tarde habría visita en casa pero la ignoré.

Por la tarde, después de que Rosalie también encontrara su algo que hacer para no quedarse sola con Bella, fui al centro a un gran salón que tenía reservado hasta que se acabara el año. Lo bueno era que se encontraba ubicado en un discreto pero cómodo lugar.

Fui en taxi así que tampoco habría nadie diciéndome que Bella lo había llamado porque en media hora debía estar en tal sitio.

Entré en el edificio, uno de ladrillo rojo parecido al del instituto y entré en el ascensor que me llevaba directa al ático. Ahí abrí la puerta con la llave que le había pedido previamente al propietario en el centro de cultura. El lugar era el idóneo para mí: un salón con parqué y espejos por toda la pared frontal. Solo me faltaba quitarme la chaqueta, ya llevaba la ropa previamente puesta antes a pesar que había un baño. Lo mejor era su grandeza, tanto así que había ventanas a cada extremo.

Empecé sacando el pequeño radiocasete de mi saco de ballet y lo conecté. Puse el primer CD de música clásica que me encontré, ahora solo calentaría.

Primero hice los típicos estiramientos con los cuádriceps, gemelos e isquiotibiales, luego los brazos y finalmente el tronco. Cuando ya sentí mi cuerpo más adaptado me senté en el suelo y abrí mis piernas hasta el máximo y luego estiré mis manos hasta alejarlas lo máximo de mí en el suelo. Aún conservaba una buena elasticidad. Después estando de pie, llevé mi pierna derecha e izquierda lo más alto que pude-Cada una en su respectivo tiempo- con la ayuda de mi mano. Y por sorpresa mía aún llegaba al máximo.

Y al fin, comencé a hacer las primera puntas junto a un barandal y luego los giros básicos de ballet. Me sentí contenta y realizada por poder hacer al fin algo que me gustaba, ya no se trataba de mi enfado con María sino el amor y la pasión que sentía hacia el ballet. Era como estar de nuevo en casa.

Di vueltas y vueltas, luego hice varias puntas estilizándolas con mis brazos, después caminé saltando y finalmente roté sobre mi misma a la vez que me desplazaba. Todo siempre acompañado por una composición de Mozart, Beethoven me lo reservaba para después. Todo iba a la perfección hasta que cuando escuché unos aplausos me asusté y tropecé.

-Creo que lo estabas haciendo bien ¿Por qué has parado?

Deseé esconderme pero al ver que no podía hacer eso me tapé los ojos. Que no me arrepintiera de pasar la noche más pecaminosa de mi vida no significaba que quisiera ver al causante de ello.

-Lo…lo estaba haciendo perfectamente bien. Ahora si me disculpas tengo que ir al baño a cambiarme.

Mi saco estaba al lado de la puerta del baño así que pude desaparecer con rapidez. Ahí dentro me reajusté mi moño, me mojé la cara con agua y volví a revisar mi ropa.

"¿Pero que hace él aquí?

-¿Santita? ¿Sigues ahí?

-¿Qué haces aquí?-Dije sin abrir la puerta.

-Al parecer has desobedecido órdenes de tu madre y entre una cosa y la otra estoy aquí para llevarte a tu linda casita.

Él lo hacía sonar como si en realidad fuera una linda casita.

-Bueno, pues te tendrás que ir tú solo.

-Sal y fírmame una nota conforme te has resistido venir conmigo.

-No quiero.

-¿Por qué no? ¿Acaso me tienes miedo? ¿No puedes estar de nuevo en una habitación conmigo a solas sin que me pongas las manos encima?

Volví a mojarme la cara con agua y de paso bebí un poco. Surgió en mí la posibilidad de abrir la puerta pero frené a mi mano a tiempo.

-Ves, te has quedado muda. Al contrario de la otra noche que no hacías más que gritar y gritar.

Me tapé los oídos pero Jacob continuó. Yo solo había venido al salón para relajarme ¿Y qué era lo que tenía? A mis pecados hechos físicos hablándome. Lo peor fue cuando sonó la canción de Para Elisa de Beethoven. Esa canción era lo único que me quedaba de mi pureza y… de Alec, no iba a permitir que en próximos recuerdos la canción fuera manchada por Jacob. Decidida salí del baño directa al radiocasete y paré la música.

-¿Eso es realmente de lo que quieres hablar después de tantos días?

Lo enfronté, de nuevo estábamos en desigualdad de condiciones. Yo con menos ropa que él y en un torbellino de pensamientos. Yo en mallas, camiseta básica de tirantes y sin zapatos Él con camiseta, chaqueta de cierre, pantalón tejano y zapatos. Al menos eran unos dos cientos gramos más de ropa.

-Bueno, te dejaste toda la ropa en mi casa y en realidad solo fueron cinco días.

No solo me había dejado la ropa sino mis ideales, mis principios y mi virginidad.

-Me pregunto cómo saliste fuera.

Su intensa mirada de nuevo estaba en mí y mis nervios estaban a flor de piel. Fui retrocediendo mientras balbuceaba alguna explicación pero toda aquella valentía que necesitaba se había quedado en la cama suiza. Sin querer, choqué contra el radiocasete y éste comenzó a sonar de nuevo. Lo intenté detener con el pie pero ni golpeándolo dejó de sonar. Para Elisa se hizo bastante presente en la gran sala.

-Jacob, por favor, vete.

-Creo yo que deberíamos hablar.

-No, tú deberías irte y yo debería continuar practicando.

Jacob se agachó hasta que su rostro estuvo al mismo nivel que el mío.

-Santita, no puedes seguir aquí. Una de las razones por las que estoy aquí es porque hoy tú muy agradable y simpática madre me ha invitado a cenar a tu dulce casita y entre otras cosas te tengo que llevar conmigo.

Palidecí ¿Y si Bella se ha dado cuenta con quien pasé la noche? No, eso es imposible será otra cosa más de sus negocios.

-Si me quieres llevar contigo para dividir la incomodidad en dos, no pienso ir.

-¿Incomodidad? ¿Por qué debería estar yo incómodo?

Su tono curioso me confundió bastante. Fruncí el ceño, él hace un momento…

-Antes quería hablar conmigo sobre… y ahora tú…

-¿Quién quiere hablar sobre el que ahora?

Me giré indignada, había caído en su juego.

-Y vuelves a evitar el tema.

Nervios es lo único que producía mi cuerpo, estaba enfrente al hombre que me había visto desnuda y al cual había visto desnudo. Al menos para mí no estaba evitando el tema sino otra cosa. Aparte de estar nerviosa, mi mente estaba gritando de nervios… en fin, todo era un círculo vicioso de nervios.

-No estoy evitando el tema, estoy muy tranquila y pacífica ¿No me ves?-Hice un gesto con la mano para que viera que estaba de lo más pacífica practicando ballet- Y tranquilo, si en realidad eres tú el que no puede dormir por las noches y estás intentando hacerme una especie de psicología inversa te informo que ya puedes dormir tranquilo por las noches. Ninguno de mis padres te retará en duelo al amanecer por haberte llevado mi honor.

Él se cruzó de brazos. Su mirada había adoptado una expresión inteligente, ya no me miraba a mí si no al lugar. Jacob comenzó a pasearse por el salón mirando el techo el suelo, los espejos y finalmente cerrando la gran cortina que antes me permitía ver el tránsito desde las alturas pero sin que nadie desde abajo me viera.

-Bueno, ya que estás tan relajada y tan positiva ¿Por qué no continuas haciendo lo que estabas haciendo?

-¿Te marcharás?-Pregunté con desconfianza, era demasiado fácil que por unas cuantas palabras mías hubiera decidido irse.

-Este es un lugar demasiado grande y vacío creo que eres la única que en estos momentos está en este edificio.

-Este es un edificio de prácticas, las personas suelen venir aquí a practicar antes de algún tipo de concierto o recital.

-¿A quién se lo ocurre hacer ballet sola sin ninguna barra ni profesores en un ático tan grande como una academia de ballet?

-Estamos en septiembre, a estas alturas no viene nadie a hacer nada de eso. Y ahora no necesito ninguna barra fija porque lo que quiero hacer no requiera de ella.

-Está bien, está bien. Bueno te ayudo con eso.

Jacob se quitó la chaqueta y los zapatos y los tiró a un lado.

-¿Qué estás haciendo?

-Estabas muy concentrada y parecía que lo hacía bien, ya que te he interrumpido te voy a ayudar para que lo hagas bien.

-Tú no sabes nada de ballet.

-Es pura coordinación, es fácil.

Otra vez, Jacob hablando de la coordinación. Él era un gran presumidor de ello.

-¿Empezamos?-Él se fue hacia el radiocasete y lo volvió a poner.

Cerré los ojos cuando escuché de nuevo Para Elisa. Algo me decía que iba a manchar todos los recuerdos que me quedaban de mi inocencia y todo por culpa de Jacob.

-¿O acaso no eres tan buena como dices ser?

Abrí los ojos justo cuando él se giró.

-Contigo no podría moverme bien, tú no sabes nada de esto.

Jacob se acercó con pasos decididos a mí.

-Pero puedo aprender-Él posicionó sus manos a los lados de mi cintura, inmediatamente bajé la mirada ahí- Si no me equivoco algún paso de las bailarinas era con las manos de la pareja en su cintura ¿No?

Asentí a lo que él me acercó más contra su cuerpo.

-Ves, aprendo rápido al igual que tú ciertas cosas-Su sonrisa de medio lado no hizo más que hacerme sentir más incómoda- Y bueno ¿Como que no estás en una academia?

-Me estoy preparando para entrar en una. Llevo mucho tiempo sin practicar ballet y quiero estar al mismo nivel que el resto.

-Así que ya le tienes echado el ojo a un lugar específico. Bien, muéstrame lo que tengo que hacer para ayudarte.

Me pensé bastante bien lo que le podría decir. Él sólo dificultaba mi trabajo pero si le decía algo fácil de hacer acabaría pensando que yo no sé ballet y no podía permitir que pensara eso.

-Primero que todo, en lo que tengo pensado tú no eres participe. Así que con que te mantengas en cualquier esquina ya haces bastante, si buscas alguna silla en el trastero de la planta baja hay.

-No me voy a arriesgar a que huyas de nuevo.

La segunda, aquella era la segunda vez en menos de dos minutos que volvía a aquel tema. Él no lo iba a olvidar tan fácilmente.

-A tu rincón.

Antes de comenzar cambié de canción a pesar de que no la fuera a utilizar, en mi mente ya estaba la canción que yo quería.

Cogí aire y me preparé para los próximos movimientos posicionándome frente al espejo. Comencé flexionando un pie en punta y dejando el otro plano con los brazos estirados y estilizados a continuación caminé a semi-puntas mientras giraba suavemente, al rotar elevaba una pierna sin olvidarme de tener los brazos formando un fino aro. Después caminé cautelosa y estiré mis manos en el aire pero cuando iba a hacer el siguiente movimiento me detuve.

-Volvías a ir bien y te has vuelto a parar, esta vez yo no he hecho nada. ¿Qué pasa ahora?

Me di por vencida y me quejé en voz alta.

-Ahora llegaba un movimiento en el que necesito a una persona porque tengo que inclinarme y hacer vueltas y…-Suspiré- otras cosas en las que tú serías totalmente torpe.

-Ves, me necesitas para llegar a tu cúspide.

Lo ignoré y le dije lo que tenía que hacer en los próximos minutos, se lo repetí varias veces para que le quedara claro y así evitar lo máximo posible las interrupciones. Jacob en todo lo que hacía era como un objeto inanimado así que no me daba problemas.

-Vaya, mantienes realmente el equilibrio muy bien, tienes toda esa elegancia del ballet pero…

Jacob se detuvo y me dejó paralizada en una misma postura.

-No te veo haciendo ballet ¿Practicas desde hace mucho?

Aproveché que él no me soltaba para hacer otro movimiento, uno elaborado para que viera que yo sí me veía haciendo ballet.

-Desde los cuatro años. Aprendí antes a hacer puntas que a saltar a la comba. He participado en muchos recitales, en la mayoría como principal.

-¿En la mayoría? ¿Qué pasó con el resto?

Pensando sin querer, recordé lo que no quería. En mis último años como bailarina, mi cuerpo cambió demasiado y en zonas que yo no quería. Mientras mis otras compañeras aún tenían cuerpo de niña, yo ya no. Todo en mi fue evolucionando demasiado rápido y poco a poco comencé a desencajar en el perfil de perfecta princesa. La pregunta en realidad sería ¿Por qué si ya no encajo continuo con esto? Porque es lo más cercano que conozco a algo familiar.

-Cambié, no servía de mucho apretarme o ponerme telas.

-No, lo que pasa es que no estás echa para esto tan suave, tu cuerpo no está hecho para lo frío.

Jacob relajó su atadura en mí, con un movimiento de brazos me hizo girar y luego enrollarme a él quedando con mi espalda hacia él y mi cara al espejo.

-Deberíamos hablar porque, tú Santita, después de haberte dado la mejor noche de toda tu vida te marchaste. Lo cual es lógico con las mujeres que suelo estar, yo no soy de los que dan arrumacos, pero esa noche no era lógica.

Con un rápido movimiento me giró para quedar frente a frente. Quise apartar la mirada pero no me podía permitir que me viera tan inmune, otra vez.

-Ni tú eres como el resto de las mujeres a las que estoy acostumbrado, ni sueles decir cosas tan irreales e impropias y sobretodo no me suelo ir a la cama con vírgenes.

Esta vez me cogió en brazos y nos hizo dar varias vueltas hasta que me mareé, luego ya estando aturdida me dejó en el suelo agachándose levemente y aprovechando esa situación recorrió con su mano mi pierna para luego envolverla en su cintura. Cuando con su otra mano tocó bajo mi espalda y salté él aprovechó para acabar de envolver mis piernas a su cintura.

-No sé cómo suelen actuar al día después y que tú te fueras sin dejar ninguna señal pues no me dice nada. Más bien no sé cómo tomármelo.

Finalizó dejándome sentada en la ventana, no supe en que momento nos desplazamos tanto pero no soltaba mis piernas de su alrededor. Miré el suelo viéndolo repentinamente muy lejos ¿Tenía que hacer siempre lo mismo? ¿Siempre se tenía que ir a lo difícil?

¡Arg! Si me mordía más el labio acabaría sangrando.

Mi corazón iba rápido, muy rápido, seguro que lo estaba escuchando. Estábamos demasiado juntos, por supuesto que lo podía escuchar, ni siquiera le hacía falta tener un súper sentido del oído.

-No fui ilógica y si quieres saber si me arrepiento de algo te digo que aunque debería. Hui porque me sentía perdida y desorientada, quizás para ti eso sea algo normal me refiero al…-Jacob me alentó a que continuara pero su mirada me ponía nerviosa-… acto en sí no a lo de sentirse perdida y desorientada. ¿Podrías dejar de mirarme tan intensamente? Eso me desconcentra bastante.

-Me gustan tus theobroma.

-Eso me lo dijiste una vez y sigo sin entender el significado.

-No tienes por qué saber el significado, tu cuerpo ya lo hace por ti.

Al fin soltó mis piernas y pude alejarme de él echa todo un manojo de nervios y zonas calientes por mi rostro. Fui hacia mi bolsa y me vestí rápidamente con el pantalón y sudadera que había traído ¿Qué Bella estaba en casa? Mi objetivo era enfurecerla para que me llevara de vuelta a mi internado.

Abrí la puerta y la mantuve así.

-¿No me tenías que llevar a mi dulce hogar?

.

.-.-.

.

-No sabía que Bella invitaba regularmente a sus socios. Jacob Black ¿Cómo va su carrera?

Me acabé de poner la trenza y me la tapé con un gorro, ya era de noche y estaba por irme a la cama cuando Rosalie vino a mi habitación y se puso toda curiosa.

-Tiene premios y una gran casa moderna y vacía típica de gente rica. Es como esta solo que en versión del siglo XXI.

-Ya ha empezado la pre-temporada de la Super Bowl ¿No debería llevar una dieta adecuada a lo que hace?

-Supongo que sí, aunque Bella me dijo que estaba de baja por una lesión.

-¿Una operación tal vez?

-No sé, cuando lo conocí estaba muy sano.

-¿Desde cuándo lo conoces?

-Desde que mis vacaciones empezaron.

-¿En ese entonces ya estaba entrenando?

Giré el asiento del tocador en dirección a Rosalie.

-¿A que vienen tantas preguntas sobre él?

Ella se encogió de hombros y luego se metió entre mis sábanas.

-Hoy dormiré contigo-Se acurrucó entre mis sábanas y me dio la espalda, luego se volvió a acomodar mirándome-¿Te interesa?

-¿Qué?

-He supuesto que habéis pasado bastante tiempo juntos y he preguntado y tú me has respondido con otra pregunta con lo cual prefiero pensar que lo has hecho porque no te puedes creer que esté preguntando algo tan absurdo.

Rosalie comenzó a hablar y hablar pero la acabé callando con un "solo es una simple asignación más que Bella me ha impuesto, buenas noches".

-Yo solo te decía, los hombres como Jacob porque es un hombre de veintitrés años ¿Lo sabías? Pues no es conveniente estar cerca de ellos. Buenas noches y que tengas dulces sueños.

Apagué la lamparita de mi lado y di vueltas a una nueva inquietud que tenía. Por ninguno de los motivos Rosalie se tenía que enterar que había pasado una noche con Jacob. No sabía si le gustaba o no pero en la cena ya había mostrado desagrado por compartirla con él aunque tal vez fuera por disgustar a Bella. Pero era mejor prevenir que curar.


Buen Lunes Bad People! E aquí un nuevo capítulo, como lo estaréis notando estoy actualizando una vez a la semana, es más fácil y conveniente hacerlo así por el tiempo que tengo.

El nombre del capítulo está puesto por una curiosidad: cuando en la punta de UK desde que se ve Francia se llena de niebla densa, los ingleses dicen "Europa se ha quedado incomunicada". En este caso, con lo de "Europa, dichosamente comunicada" se refiere al hecho de haber visto a María.

FamilyCullenBlack : thanks 3

Rose Black20: jajajaja, eso se verá cuando Renesmee comience con su estado bipolar, no estoy diciendo nada solo digo.

Daluar: Ohh! Quina il·lusió, crec que és la primera vegada que una noia m'escriu en català i que és de Catalunya. Ya quedaremos algún día y te contaré spoilers mientras tomamos un café jajajajajajaja. Mentira, no te ilusiones, yo no cuento spoilers (música misteriosa)

Miangmi: ¿M'ha agradat molt aquest capítol? ¿Eres otra Cata-Bad-people? Estupendo, más para mis paisanas-Bad-people : D. Jake tendrá una aparición más "estelar" la proxima vez.

Fins una altra, petons.