17. Ángulos imposibles.

Odiaba hacer deporte a la intemperie en Richerston a pesar de todas aquellas clases de idiomas, modales… también teníamos clases normales como historia, matemáticas, ciencias…gimnasia. Odiaba gimnasia, Northumberland no era el mejor clima para hacer nada. Si no llovía, había mucho viento, si no el frío y si no las tentaciones de lanzarnos desde el acantilado para salir de internado. Mantener la imagen de niñas perfectas no se tenía en cuenta cuando hacíamos cosas como baloncesto, fútbol… lo bueno era que se me daba muy bien el fútbol ya era bueno con cualquier tipo de tiro pero ahora a más de cinco mil quilómetros de Richerston sin saber exactamente qué programa teníamos pues no sabía cómo me iría. Al menos hoy hacía sol y el clima era templado.

Salí del coche tapándome los ojos, justo un rayo de sol incidía en dirección a mí, como iluminándome y me daba en los ojos. Realmente no entendía cómo podía ser eso, eran las ocho de la mañana en Washington las nubes grises aun debería opacar el cielo al despertar. Me quedé mirando una nube y luego otra hasta que fui girándome sin darme cuenta hasta toparme con una nube en forma de… nube, básicamente.

-¿Te prometió alguna cosa?

Me giré de nuevo, Rosalie me miraba con preocupación.

-Verás yo sé que esto es difícil, créeme que he pasado por ello pero si te hizo alguno promesa y luego ahora se presenta con la sorpresa debes dejarlo ir, llórale tres días y al cuarto vas al gimnasio, te pones estupenda, te compras ropa nueva y luego lo machacas sin piedad cuando te vea y se dé cuenta de lo que perdió.

-¿Qué?-Fruncí el ceño, no sabía absolutamente nada de lo que Rosalie hablaba. Era como si me estuviera dando alguna charla de consolación pero ¿Por qué?

-¿No estabas mirando…? Nada-Su rostro pasó de la confusión a la más grande sonrisa en un microsegundo, fue tan rápido que incluso me asustó.

Sin preguntarle nada más seguí con mi paso hasta que mis auriculares se enredaron a mis pies y cayeron. Cuando me agaché a recogerlos y luego me volví a levantar supe porque Rosalie me había dicho aquellas palabras. No muy lejos estaba el coche de Alec y dentro de él María riéndose y repartiéndole diversos besos por la cara, aunque la mayoría apuntaba a sus labios.

-Renesmee, vamos. No es bueno que veas eso.

Rosalie se puso detrás de mí, me tapó las orejas y me llevó adentro.

-Te habría tapado los ojos pero me hubiera costado bastante con nuestras mochilas pero también ha servido como táctica distractora-Rosalie colocó sus manos en mis hombros y se fue alternando de hablarme a los lados, como el ángel y el demonios-Ahora empecemos nuestro hermoso día de clases y olvídate del italiano, es mayor para ti por mucho que eso sea irresistible. Olvídate de todas las estrellas que te haya prometido.

Me paré en medio del pasillo, eso era una mala idea porque constantemente había avalancha de alumnos dirigiéndose a sus clases, sobre todo a primera hora, pero tampoco era tan mala. Rosalie poseía el bastón de moisés para abrir las aguas, con su simple presencia ya hacía que todos le abrieran espacio.

-Él no me prometió nada, yo solo era para él como una hermana pequeña. Nunca fui ni seré nada más que eso.

A pesar que había hablado con un deje de voz, agradecía que mi auto recordatorio no me hundiera más en la miseria. Ya le había aclarado todo a Rosalie con respecto a Alec pero ella aún sentía un deje de dudas, no confiaba en lo que ella clasificaba como "hombres".

-Es lo mejor.

Casi tres horas después no podía parar de pensar en Richerston y en la señorita Marisse. Nos encontrábamos en clase de filosofía, casi terminando, pero se había reservado todo lo peor para el final.

-Las personas son animales que se hacen preguntas. No hay gran diferencia entre nosotros y los animales salvo que ellos tienen una actitud muy práctica mientras que nosotros vemos en el mundo un lugar lleno de misterios. De aquí a que las personas seamos como somos y hagamos lo que hagamos, está en nosotros.

En un universo mítico, los cambios se deben a una voluntad externa a la naturaleza, los dioses, movidos por sus caprichos. El logos o explicación racional comienza cuando la idea de arbitrariedad es sustituida por la idea de que las cosas suceden cuando y como han de suceder. En un universo racional, hay un orden interno a la propia naturaleza que se puede conocer y prever.

Es cierto que la filosofía no sirve para nada, si se evaporiza nada en el mundo cambiaría. Pero es en ella dónde encontramos respuestas de cómo somos verdaderamente, aunque nos encontremos en un universo racional, nosotros mismos somos nuestros propios universos míticos siendo los dioses caprichosos de él.

Los humanos no somos perfectos pero filosóficamente no cometemos errores, las cosas que hacemos ya están programadas en nuestra historia no escrita. Las cosas suceden porque suceden.

Tragué saliva cuando la profesora dejó de hablar. Ella me estaba atormentando mucho y estaba destrozando con creces el concepto de los divertidos españoles que tenía. La última vez que fui a España todos eran simpáticos y encantadores pero la señorita Casablanca, era la excepción. Piel muy blanca, pelo castaño casi negro con unas cuantas tonalidades más oscuras y corto, rasgos y gestos infantiles. Quien la viera pensaría que es una dulce chica infantil atrapada en el cuerpo de un adulto pero no lo es. A pesar que tenga casi el mismo aspecto de Amelie- La protagonista de la película con el mismo nombre, la cual es francesa así que no pienso volver a repetir el nombre-Detrás de cada sonrisa y de cada diálogo se esconde una adulta hablando constantemente en tono infantil, al modo de "mira lo que tengo". Y ella se regodea de ello. En serio, es como si me estuviera diciendo: eres una pecadora, sé lo que hiciste la noche del 10 de septiembre y con quien estuviste. Eres el mal intento de una diosa caprichosa y lujuriosa que solo se dejó llevar por su instinto más bajo. ¡Pecadora! ¡Pecadora!

¡PECADORA!

-Renesmee, la calculadora ¿Te pasa algo? Te he visto muy perdida.

Volví de mi limbo tormentoso y curvé los labios, no una sonrisa, solo un movimiento de labios, en dirección a Rosalie.

-Las clases de la señorita Casablanca son muy… reveladoras.

-Ahí tienes la razón del porqué sigue siendo señorita.

Mientras Rosalie dejaba sus libros en la taquilla, yo me fui a comer al pie del árbol que había hecho ya mi lugar. Podría haber ido con Rosalie pero tenía un delicioso y aún caliente pastel de carne esperándome.

Los chicos freebes, incluyendo al muy sociable Derek, no estaban cerca así que estaba fuera de peligro y con Rosalie y Alice en la cafetería esperando a que llegara su turno tenía mi ocasión perfecta para relajarme comiendo mi pastel de carne.

-Renesmee Cullen, un placer verte por mis dominios.

Aquella voz se notaba muy alegre pero era totalmente falsa y no se podía tratar de otra persona que no fuera María Delavie, alias fulana francesa.

-Te he visto en varias clases, en realidad compartimos bastantes, pero a mí no me gusta compartir-Su voz sonaba en alerta pero siempre terminaba con una sonrisa falsa-También, aparte de verte en clases te he visto en la salida. Con mi novio.

La rapidez de expresiones en su rostro haría que probablemente en un futuro fuera la mejor amiga del bottox. Era impresionante esa capacidad. Si al menos hubiera una operación para cambiarle ese acento francés.

-Niñita, Alec es mío, es mi novio. Como vuelva a verte tan cerca de él que no sepa dónde empiezas tú y dónde acaba Alec, te las verás conmigo y bastante.

Me quedé observando a la fulana, se veía enfadada pero yo tranquilamente me metía un trozo más de pastel de carne en la boca, saboreándolo.

-Desearás volver a Inglaterra y poner verjas por todo el territorio para que yo no entre porque como te atrevas a tocar a mi novio, eres chica desaparecida.

Intenté ignorarla pero hablaba con tanto poderío que quise gritarle ¿Cómo se atrevía ella a hablarme así cuando estaba coqueteando con otros que no eran su novio? Rabia e ira era lo que sentía. Me levanté con elegancia y sin dejar llevarme por los estribos.

-Pues me verás muy cerca de él entonces, lo conozco desde siempre y porque tú me lo digas no me voy a alejar de Alec. Y no podrás hacer nada para remediarlo.

Sus ojos color miel se ensombrecieron y estoy segura que si tuviera colmillos los hubiera sacado.

-Escúchame bien niña tarada, Alec es mío, mi hombre. Yo soy la que está en su pensamiento constantemente, la que alegra sus días tristes, la luz en su oscuridad, su dona angelicatta, la que duerme en sus brazos. Yo soy la que recibe sus besos, sus abrazos, sus caricias, su ternura y su pasión. Sobre todo eso. Yo soy la que duerme en su cama, es a mí a quien le hace el amor. A mí es a quién dice te quiero… te amo. ¿Y tú? ¿Qué tienes de él? ¿Un simple apodo? Mi Sol, que tontería, tú eres su nada. ¿Lo entendiste? ¡Nada!

María se acercó tanto a mí invadiendo mi espacio personal que por ir retrocediendo choqué contra el árbol de mis espaldas. Para cuando terminó de lanzar su veneno sobre mí, yo ya me encontraba arrinconada contra el árbol, con mi corazón estrujado y cortado por una sucia y vil guillotina. Sabía que Alec no sería mío pero tampoco que fuera tan de ella.

¿Por qué ella tenía que ser su dona angelicatta, su Beatrice, su amor renacentista, su amor cortés?

-Espero que todo te haya quedado claro. Ahora si me disculpas, voy a mi taquilla a por los libros de las clase que espero que no compartamos, al igual que Alec.

Sonrió instantáneamente y luego giró, acompañada por el movimiento de su coleta.

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No había estado atenta a ninguna de mis clases, había estado todo mirando al vacío. Ni siquiera sabía en qué clase estaba. Si no fuera por Rosalie no sabría ni en qué dirección moverme. Lo único que supe fue que a última hora me tocaba gimnasia ya que tuve que cambiarme de ropa.

-Que favorecedor es el uniforme de gimnasia, no me siento como una gaita andante.

Rosalie se estaba debatiendo entre ponerse la chaqueta o no, no es que fuera roja sino negra pero el pantalón sí lo era. Esta era la primera vez que hacía gimnasia desde que había llegado, las otras veces se había inventado excusas.

-Al menos como nos moveremos me podré quitar esta chaqueta, lo peor es que toca afuera, en aquel inhóspito y frío lugar llamado campo. He oído que haríamos futbol.

-Vamos nuevas incorporaciones, el gran futbol nos espera.

Alice nos estaba animando para que nos moviéramos más pero no tenía ánimos. Ella acabó cogiéndonos a las dos y arrastrándonos fuera del vestuario hacia el campo.

-Este trimestre haremos fútbol, el fin es participar en uno de estos campeonatos futboleros a finales de diciembre más o menos. Llevamos varios días repasando los pases y esas cosas, la verdad es que somos bastante buenos. Lo malo es que las chicas se distraen demasiado con los chicos cuando los ven jugar. Aunque lo peor es cuando babean por el profesor, quien es demasiado joven y se quedará todo este trimestre, y además futbolista profesional, exactamente no sé qué lugar ocupa pero por mucho que sea profesional y todo ese rollo de las cámaras no os sintáis presionadas.

Cuando llegamos al campo no hice más que mirar el césped pintado con algunas rayas blancas.

-Hoy continuaremos con la rutina de prácticas pero el próximo martes ya empezaremos con los que en verdad divierte. Bueno continuemos y…¡Arriba Némesis!

Parpadeé un poco para volver en mí, no era un momento idóneo para deprimirse y caer en la miseria. La visión de lo que supuse que era la profesora, me era dificultada por las cabezas pero tampoco me importó mucho. Aunque me sobresalté cuando escuché un grito de júbilo y un silbato.

-Se llama Lizzie, es animadora del equipo y está aquí como ayudante o algo así-Me cuchicheó Alice.

Lizzie comenzó a hablar sobre algo de equipos, divisiones y tiempos pero yo no entendía nada.

-…¿Y las señoritas Cullen? Tengo entendido que hoy al fin nos honrarían con su presencia.

Mis muy simpáticos compañeros se abrieron paso para permitirle a la profesora estar en su campo de visión. Una mujer que no parecía mayor de 22 años y que me hacía acordar mucho a Mérida, la princesa Disney de la película Brave.

-¿Estás ya recuperada de tu lesión Señorita Rosalie? Y Bueno Señorita…Renesmee viendo y conociendo su historial anterior espero que disfrute del futbol americano, puede tener cierto parecido con el soccer.

Lizzie cogió aire a la vez que oprimió la libreta que tenía en sus manos en su pecho. Frunció levemente el ceño y se puso a mirarnos.

-Bueno llevamos ya unas dos semanas practicando y creo que ya es hora de entrar en la segunda fase, a ti señorita Rosalie, ya he visto sus pases y no va mal pero….

Lizzie miró su libreta y apuntó algo ahí.

-Bien, necesito a alguien ¿Algún voluntario o voluntaria que quiera ayudar a Renesmee?

Varia manos masculinas fueron levantadas.

-Todas a la vez no, por favor-Dijo ella refiriéndose a la nula presencia de manos femeninas. Mientras, continuó fijándose en las muchas manos masculinas-Ya me estoy arrepintiendo de esto pero en fin…-Movió su dedo en el aire-Señor Kleinman, ha sido gratamente elegido. Cojan pelotas y hagan pases. Lo mismo el resto pero en movimiento y en parejas.

Hasta ese momento no me había fijado que Derek estaba en mi misma clase. Aunque él estaba al principio de la fila y yo al final así que era razonable que no lo hubiera visto. Las personas según los ángulos se ven o no, pero lo que no era razonable era la otra persona que también había sido tapada y camuflada por las personas. Aunque a diferencia de Derek, no encontraba ningún cálculo físico-matemático, ningún seno, coseno, tangente, cotangente… ninguna razón trigonométrica que me dieran como resultado como diantres había llegado aquel individuo a tres metros de distancia de mí. Creo que mi anterior clase fue matemáticas.

Todos estábamos en aglomeración con lo cual solo veía a Lizzie debido al metro de "pasillo" creado por ellos, pero cuando ella dijo lo de las pelotas todos mis compañeros se abrieron totalmente paso para organizarse en parejas. Ahí fue cuando algo el mecanismo de los recuerdos vino a mi mente-No ninguna fórmula matemática- y comencé a relacionar una palabra que acababa de escuchar hace unos minutos con la que escuché hace más de un mes.

Némesis.

Jacob Black me dijo que era del equipo de los Némesis.

Lizzie acababa de decir Némesis.

Y Jacob Black era mi nuevo profesor de gimnasia.

-¿Ese no es el invitado de Bella? Perfecto, ya se está asegurando un espía en clases. Adoro a esa mujer.

Mi mirada rápidamente pasó a Rosalie. Claro que no había fórmula matemática para calcular el resultado de las relaciones sociales de Bella.

-En fin, te dejo con Derek, seguro que te la pasas mucho mejor que yo, que estaré rodeada por gatas en celo.

Por suerte Derek estaba en el lado contrario de Jacob, con el que no volví a hacer ningún contacto visual. Y como siempre, el muy sociable Derek se encontraba en una muy amena conversación que interrumpí solo con mi presencia. El chico se despidió de él dándole palmadas en los hombros.

-Hola-Me dijo él muy alegre-¿Comenzamos?-Añadió con una sonrisa-¿Pasa algo?

Ni siquiera al preguntarme eso se le borró la cara de felicidad, usualmente ese tipo de preguntas va asociado con preocupación.

-Se te ve muy… alegre.

-El deporte se práctica mejor con alegría, así contrarresto.

-¿Cómo?

-Bueno, te he notado muy ausente en estas últimas horas. Compartimos algunas clases.

-¿Me estabas observando?

Derek repentinamente comenzó a jugar con el balón de sus manos, lo movió tanto que si fuera humano seguro que acabaría vomitando como yo en los barcos.

-No, bueno, no bien-bien, tampoco en plan acosador-Razonó él, sonando nervioso tal y como hace unos días cuando lo conocí- Solo que me siento detrás de ti y cuando miro a la pizarra tú estás en mi campo de visión. Mi retina te capta, te nota e involuntariamente te reflejas en mi vista, con lo cual te conviertes en la chica de mis ojos-Acabó explicando con demasiadas gesticulaciones- No, eso no es lo que quise decir. No es que…

Le hice un gesto para que dejara de hablar, si continuaba así al final acabaría contándome el porqué de la reflexión visual mediante las conexiones de las neuronas. Pero continuaba siendo adorable su nerviosismo solo por el simple hecho que no era yo la que se encontraba en esa situación.

-Vale, lo he entendido. ¿Continuamos?-Sugerí con simpatía.

Al cabo de un rato me di cuenta que Lizzie había hecho una muy buena elección. Derek era realmente con los pases y yo… mejor no comento.

-¿Y… ya has decidido en qué ocuparás tus tardes?

Retuve el balón entre mis manos pensando en qué responderle a Derek.

-Ballet.

Le pasé la pelota en parábola.

-¿Que tan familiarizada estás con el futbol americano?

Otra vez me quedé callada buscando una respuesta pero acabé deduciendo que era una pregunta curiosa.

-Hoy es la primera vez que lo práctico.

-Vale, entonces intenta no utilizar los tiros parabólicos, hay más posibilidad de que el contrincante lo coja en el aire. Tu siempre inténtalo recto, como una bala.

Derek vino hacia mí y colocó la pelota en mi mano.

-Ahora concéntrate-Me puse más erecta y me fijé en un punto- relájate, atrae la pelota hacia ti-Flexioné mi brazo-Ahora estira el brazo, ténsalo un poco y haz como si fueras Spider-man con la telaraña.

Hice lo que me dijo, mi tiro apenas salió recto.

-Vamos Cullen, los he visto con más gracia.

Jacob vociferó en voz alta mientras yo miraba a la pelota con rencor, imaginando que esa era su cabeza y explotaba.

El siguiente pase que hice se me dio mejor pero no calculé bien las distancias y le acabé dando en la espalda a María, otra fórmula matemática que no vi y con la que al parecer compartía clases.

Enserio, me encontraba totalmente rodeada. Por un lado María y por el otro Jacob, al menos con él podía evitarlo ya que constantemente le daba la espalda pero con María no, justamente se tuvo que colocar cerca de mi zona y solo para reírse de mis pases. Así que no me sentí nada culpable al darle.

-Ataque, agresión, falta ¡Lo que sea! ¡Me ha dado!

Ella no tardó en averiguar quién le había dado.

-Cullen, menos agresividad.

Cuando acabó la clase, yo con toda la amabilidad del mundo le di la pelota a Jacob. Fue impresionante la rapidez con la que lo recibió y solo con una mano.

-Menos instinto asesino.

Resoplé por septuagésima vez y me marché hacia el vestuario.

-Cullen, aún no he dicho que te vayas.

Apreté bien los dientes y con la mandíbula aún tensa me volví a Jacob. Tuve que apartarme cuando vi que la pelota venía hacia mí y no sabía cómo cogerla.

-Ahora devuélveme el pase.

Le devolví el pase pero en dirección a su cara, sin importarme que Lizzie estuviera a su lado, quería quitarle su muy burlesca mirada.

-¿Que he dicho del instinto asesino?

-Oh, me encanta esta chica, tiene energía.

Lizzie a pesar de que ahora estaba mirando hacia su libreta tenía una ceja arqueada y su sentido del oído muy centrado en nosotros.

"Renesmee, no te delates, sé una buena y amable persona"

-Lo siento, no quería darle en la cabeza-Agaché la cabeza en un intento de parecer avergonzada.

-Que tierna, adorablemente tierna-Lizzie abrazó su libreta y me sonrió- Encantada de conocerte, espero no parecerte pesada pero en una clase llena de adolescentes hormonales es mejor hacerse la dura. En realidad soy una dulce personita cargada de amor y risas.

-Claro que sí, eso es lo que ella piensa. Encantado de verte en mis clases, de nuevo, y yo a diferencia de Lizzie sí te diré la verdad. Cullen, seré una persona muy imparcial y dura, me tendrás todo el día sobre ti. No te olvides que tengo contacto directo con tu madre y tengo el visto bueno para todo.

Fruncí el ceño, ambos sabíamos que no se estaba refiriendo a futbol y que solo añadió lo de Bella para complementar.

-No le hagas caso a este gruñón, si no ya sabes que le puedes decir a tu madre y será castigado. Me encantaría verte más castigado de lo que estás-Le dijo a Jacob con una sonora carcajada antes de irse.

La observé irse, miré a Jacob y antes de seguir el camino de Lizzie le entrecerré los ojos pero fui detenida.

-Aún no he dicho que te puedas ir.

Me crucé de brazos y esperé. Por más que mi cabeza le daba vueltas a la situación no podía averiguar cómo había llegado al punto de verlo en mis clases. Físicamente estaba absorta, mentalmente estaba montando un escándalo y reclamando a Jacob su risita al pronunciar mí apellido. Pero sobretodo reclamándole que hacía ahí, atosigándole a preguntas e interrogándole con una lámpara en plena oscuridad.

-Ahora sí te puedes ir.

Pisé firme antes de irme por fin, odiaba que Jacob fuera tan amigo del juego. Ni siquiera sabía que pretendía haciéndome esperar un poco más.

Las duchas ni las toqué. Ya había visto previamente el humor de María, no me imaginaba que me podría hacer en un lugar tan resbaladizo como la ducha y con pocas personas de testigos. Ella lo podría hacer como un "accidente" aunque igualmente tenía que pasar por esa zona ya que había dejado en el vestuario mi mochila.

No se me pasaron para nada desapercibidos el silencio que se causó cuando entré, menos aún si antes de entrar todas estaban riendo. Y realmente no entendía porque, no les había dicho nada y apenas les había hablado porque siempre me miraban con esa mirada que he calificado como "american cliché". Alice era la única que no me miraba de esa manera, se encontraba secándose el pelo furiosamente mientras discutía con otra chica. Y por Rosalie… supuse que se había duchado lo más rápido posible y se había ido a una reunión que tenía después de clase.

Yo tampoco me entretuve mucho, guardé mi chaqueta en la mochila y me la puse en la espalda. En la salida volvía a estar Alec esperando a María pero esta vez intenté pasar lo más desapercibida posible, sin embargo me vio y se acercó a mí justo a pocos metros de un coche en el cual quería esconderme.

-Creo que te estás confundiendo de coche.

Me giré haciendo morros.

-Era un atajo. María no tardará mucho en salir, será mejor que vayas a por ella.

-Tardará, siempre lo hace. Lo que me extraña es que tú no tardes.

-No han sido unas clases muy agradables.

-¿Es por María?

Iba a preguntarle que le había dicho de mi pero preferí callarme. Maldita fulana francesa.

-¿María? Ella es encantadora y muy amable, era la única que no deseaba que el recorrido de la pelota de futbol no coincidiera con mi cabeza. En realidad agradezco su amabilidad, sin querer le di con una pelota y no me dijo nada. María es una muy buena chica, no sé por qué la tenías escondida.

La sorpresa de Alec me bastó para saber lo bien que le había hablado de mí María.

Renesmee 1, María 0.

-¿Enserio? Creí que por lo de tu cumpleaños…-Alec se quedó a medias esperando que yo dijera más pero lo único que hice fue inclinar la cabeza a un lado y hacerme la confundida.

-Ese día solo estaba cansada y atosigada.

Me lo quedé mirando con una sonrisa, esperando a que mi "amor" hacia María le hiciera efecto.

-¡Alec!-María le saltó a la espalda y enrolló sus piernas a él, al igual que un parásito usurpador de vidas-¿He interrumpido algo? Se os veía entretenidos.

-No-Negué con una sonrisa-Solo le estaba contando la última clase de hoy.

Ella por un momento se vio asustada porque en todo lo que había hecho ella salía perjudicada.

-Le estaba contando que eres la única que es amable conmigo. Ves te dije que me creería, no sé porque Alec tenía una idea equivocada.

Algo estaba surgiendo en la cabeza de Alec porque no paraba de pensar en algo, tenía el ceño fruncido con esa señal. Seguramente lo que yo le contaba no encajaba con lo que María le habría contado.

Renesmee 2, María 0.

-Algún día de estos podríamos hacer algo los tres juntos y me contáis como os conocisteis. Me encantan las historias, sobretodo las de amor-Mi entusiasmo quedó perfecto pero mis palabras eran vomitivas, las odiaba- Pero mejor me lo cuentas tu María, Alec no sabe explicar muy bien, la última vez de lo bien que lo contó nos quedamos los dos dormidos en mi cama y no creo que en un mes haya mejorado su facultad oratoria.

La cara de María era todo un poema. ¡Toma esa dona angelicatta! Mi puntuador ya estaba por las nubes.

Me despedí de ellos y fui hacia el coche. Tiré mi mochila dentro y saqué mis auriculares, en la tercera canción ya me extrañó bastante que no estuviéramos en marcha pero en la cuarta nos movilizamos. El trayecto hasta mi dulce hogar era tranquilo y sin giros bruscos así que me quité el cinturón y me medio acosté en los asientos traseros.

-Así que así es como te sientas en los coches cuando no estoy yo.

Nuevamente, por cuarta vez en el día en menos de dos horas, la física-matemática me volvía a fallar y volvía a estar sin respuesta para la incógnita del porque Bella se encontraba en la puerta del coche. Como supuse que entraría me fui a mi rincón y me senté sobre mis pies mirando a la ventana.

-Renesmee, a veces me replanteo si la educación llegó bien a ti. Hoy vine a hablar con el señor Black para que me informara como había ido la clase pero no me gustó lo que vi. Te enseñé a ser educada ¿Y qué es lo que me encuentro? Tú muy mal comportamiento con el señor Black. Las pelotas van a las manos no a la cara. Así que he decidido que como tienes las tardes tan desocupadas…

-Tengo las tardes ocupadas con ballet.

-No me interrumpas. El ballet no cuenta como algo importante, eso es algo de niñas y tú ya no lo eres. Tú te has encargado bastante de demostrarme eso. Y bien, como al parecer te pasarás la vida desobedeciéndome y por suerte tuya aún puedo decidir en tu vida te informo que en breve comenzarás de administrativa, serás la ayudante del señor Black.

No había entendido bien sus palabras pero según el contexto, ya no habría más clases de ballet y era algo relacionado con Jacob.

-¿Qué? ¡No! ¿Por qué estás tan empeñada en quitarme todo lo que me gusta y a acércame a todo lo que odio?

-Así estrechas lazos con él, no se ve una buena imagen que la hija de la nueva accionista de la NFL lleve esos tratos tan pocos modélicos con uno de los jugadores.

-Precisamente eso ¡Es un jugador! ¡¿Cómo voy a ser su ayudante?! ¡No soy un entrenador!

-Renesmee, por millonésima vez, no me grites, soy tu madre. Trabajarás para el señor Black, él se encuentra durante un tiempo en receso y debido a su expediente académico puede acceder al cargo en el que ahora se encuentra. Realmente su preparación fue para trabajar en las oficinas de la NFL pero mira, al igual que tu trabajarás como administrativa para tener un mejor expediente para entrar en la universidad, él acabó siendo un jugador.

-El expediente laboral y estudiantil, a parte del promedio, es en las universidades americanas, yo iré a Oxford o a Cambridge-Le respondí enfadada.

-No si soy yo quien paga tus estudios superiores.

-He participado en varias obras importantes, perfectamente puedo pedir una beca con ballet-Contraataqué.

-Claro que sí y al final acabarás pagando todo con tu cuerpo.

Dejé mis pies en el suelo y me giré un poco para mirar por la ventana, dando el efecto que me daba igual lo que dijera cuando en realidad sus palabras eran como balas.

-Este asunto está zanjado, mañana por la mañana comienzas tu trabajo. Mañana a las nueve ves a las oficinas del estadio de fútbol.

Cuando llegamos al palacio la primera idea que me vino fue papá, él seguramente le hubiera dicho algo a Bella o al menos me hubiera abrazado cuando llegara pero seguía sin comunicarse, al menos conmigo.

Tampoco dentro del palacio había nada de él, ni siquiera algún cuadro, absolutamente nada.

Cuando me duché comencé a sentir frío, el ambiente que me envolvía era muy frío y pétreo y si lo intentaba personalizar haciéndolo mío lo convertiría en un lugar muy recargado a lo rococó, con lo cual sería otra pieza más del puzle que es este palacio híbrido y se alejaría a un más del posesivo mío. ¿Pero cómo y dónde me podría sentir protegida y en mi hogar si en el lugar dónde vivo no lo siento ni mío?

Cerré el grifo antes de que el frío que me consumía me hiciera dar pulmonía.

Mientras me vestía veía el jardín, lento, verde y aburrido. Me quedé frente la ventana observándolo hasta que un "click" en mi mente surgió algo. Aquello hizo que buscara los zapatos, mi chaqueta y efectivo y saliera corriendo.

Hoy le haría una pequeña visita a Cole.

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Una vez hecho lo hecho me sentí mejor, por una vez en tan poco tiempo volví a tener el control de algo al menos durante una hora. Comí con Cole, Francia no era tan mal país después de todo y llevaba mucho tiempo sin hacerle una visita aunque me costaba. Después de las desagradables francesas que conocí sentía cierto rencor a acercarme a él pero me sentí feliz y no me arrepentí. Por suerte Jacob no se encontraba en esa zona y no pudo impedirme estar con total tranquilidad, no como las otras veces que tuve que ser precavida. Sin embargo, volver a estar cerca de él se me hacía un poco raro ya que en este encuentro estaba más lejos de la chica que se reflejaba siempre en los ojos de Cole, cosa que era nuestro secreto.

Mi alegría no se vio abrumada ni siquiera por el hecho de que Bella me dijo que fuera a las oficinas para así mañana ir directo a trabajar y no perder tiempo con las instrucciones. Antes de ir a ese lugar fui de vuelta al palacio, no sabía dónde quedaba así que mejor que cogiera más dinero.

Realmente tenía que estar muy feliz y fantasiosa porque cuando regresé al palacio, el coche de papá estaba en la puerta.

Sin perder más tiempo entré.

No era una visión, papá estaba ahí, saliendo del pasillo de la biblioteca con una caja abierta. Estaba igual que en mis recuerdos, al menos de los recuerdos felices.

-¿Papá?

Papá se detuvo y nos quedamos mirando, yo esperaba que me dijera algo, que me diera alguna explicación de su ausencia pero solo hubo silencio. Noté como suspiró pero nada más, el continuó con su paso.

-Papá-Demandé para que me dijera cualquier cosa.

-Te extrañaré Speedy.

"¿Cómo que me extrañará?"

Relacioné la caja de sus manos con su ida ¿Se estaba yendo?

-Papá, por favor quédate.

-Speedy…

Lo vi en su mirada, él no quería irse, sin embargo lo estaba haciendo. Y no iba a permitirlo. Tiré la caja que tenía en sus manos y lo abracé con fuerza, deseando y rogándole que no se fuera.

-Papá, te lo suplico, no te vayas-Pegué mi cara más a su camisa, estaba dejando mis lágrimas ahí- No te vayas, no te vayas, no te vayas.

Papá me dio un beso en la frente. Levanté la cabeza para volver a suplicarle que no se fuera.

-Llévame contigo-Le dije sollozando.

-Me tengo que ir…será mejor así.

Negué efusivamente con la cabeza negándome a aparte de él.

-Yo te quiero mucho, infinitamente ¿Es por lo de la biblioteca? No me importa, nada ha cambiado.

Papá volvió a reusar mis palabras y se dio la vuelta, apartándome de él. Cada vez estaba más cerca de cruzar la puerta, sin importarle lo que yo dijera, sin importarle yo. Y me enfadé, me enfadé porque se estaba yendo sin más, sin importarle mis sentimientos, dejándome como si fuera uno de los adornos del palacio.

-¿Te quieres ir? ¡Pues vete! ¡Vete! ¡No te quiero volver a ver más! ¡Nunca jamás! ¿Me oíste? ¡Te exijo que te vayas! Te…te…

Las palabras me fallaron cuando vi a papá entrar en el coche. Definitivamente me estaba abandonando.

Corrí hasta llegar a su puerta y volví a rogarle que no se fuera pero puso el motor en marcha y se fue.

Volví adentro para comprobar si realmente se había ido. Cuando abrí su armario, no había ropa suya. Me quedé observando rincón por rincón esperando a encontrarme algo suyo. Acabé yendo de nuevo a la planta baja al escuchar una voz masculina pero cuando llegué era lo que menos esperaba y lo que me dio respuesta al porqué de la ida de papá.

-¿Qué haces tú aquí?-Le exigí a Edward.

-Renesmee, tenemos que hablar-Me dijo Bella.

-¿Hablar? ¿Yo? ¿Con vosotros? Mi padre se acaba de ir, por culpa de tus malditos errores Bella, estoy pagando por algo de lo que yo no tengo la culpa ¿Y te presentas aquí con… él porque quieres hablar? Sois asquerosos.

-Renesmee, lamentamos que…

-¡Cállate!-Le grité a Edward- Tú aquí no pintas nada, esto es algo familiar, por lo que a mí respecta tú eres la persona que ha destrozado lo poco que tenía de amor familiar, el amante de Bella.

Subí a mi habitación y me encerré allí. Por suerte Rosalie aún no había aparecido y tampoco sabía cuándo lo haría.

Necesitaba descansar, vi las pastillas amarillas como solución. Me tomé bastantes sin importarme que luego amanecería como si me hubiera pasado un camión encima por las pesadillas musicales que seguro que tendría. Lo importante era que podría dormir toda la noche sin despertarme ni una vez.

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Adelanto…

Por segunda vez, las pistas del autódromo volvían a estar ocupadas. Y como no, volvía a ser Nicolaus el ocupante. Las dos veces que había ido, las dos veces Nicolaus ocupándolas. No es que me molestara a pesar que yo pagara una cantidad exagerada por el buffet de coches pero era tedioso querer drenar energías y no poder hacerlo. Todo esto no hubiera pasado si la Santita no me hubiera dejado tan caliente. Debería estar prohibido. Primero parece una inocente chica que rehúsa verme según ella por sus "principios" y luego me deja manosearla y meterle la lengua hasta la garganta para luego darme una bofetada de esas que te dejan la cara roja ¡Cuando fue ella la que me incitó y me dio vía libre! ¿Y quién es el afectado? Mi cerebro por falta de sangre.

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Hello Bad People! Today I have presented the new chapter

( No sé si estará bien escrito, he usado solo mis conocimientos de inglés)

Until the next week

(otra vez sin usar traductor)

Por cierto, Cole se pronuncia sin "e", es decir, Col. (Yes, como la hortaliz jajaja)