18. Cambios retorcidos
POV Jacob
9.15. a.m.
¿Puntualidad inglesa? Sí, claro. Cuando Bella me informó de lo que tenía planeado, no me reí por puro milagro.
"Señor Black, he notado que mi hija no le tiene en especial aprecio y estoy segura que este tiempo que ha estado con usted ha sido por su complejo de claustrofobia. Ella es una niña muy tímida pero sé que puede llegar a ser muy distante e indiferente solo con la mirada. Como nos asentaremos aquí, lo más seguro es que vaya a Georgetown y el expediente académico es muy importante en América así que ya que usted estará ocupándose de las oficinas, he pensado que sería una idea espléndida que Renesmee empiece rellenando su expediente siendo su ayudante."
Por supuesto Bella Cullen no tenía el mismo concepto de su hija que yo.
Desordené de nuevo las piezas del cubo que tenía entre manos y de nuevo lo volví a armar. Era un gran entretenimiento, podía ordenarlo con los ojos cerrados una vez que veía su forma desordenada. Pero a las nueve de la mañana no iba a cerrar los ojos. Cuando completé el lado verde, lo comparé con el césped del campo de futbol. Me había puesto justo en el sillón giratorio que estaba enfrente del gran ventanal con vistas al campo para pensar en cuanto tardaría en volver a estar en las canchas.
-Buenos días Señor Black.
La Santita ya estaba aquí, dejé el cubo a un lado, ella sería mucho mejor entretenimiento.
-Llegas tarde-Le dije sin girarme-No llevas muy bien eso de la puntualidad inglesa.
-No soy totalmente inglesa, tengo un cuarto de americana. Y bien ¿Por dónde empiezo?
-Deberías haber venido ayer.
-Tengo vida personal.
Tenía que actuar más a lo profesional así que me levanté y la enfronté para comenzar a darle órdenes.
Ella estaba sentada sobre mi mesa, mirando distraída a un punto fijo de la puerta. No se había molestado en quitarse la chaqueta, aún llevaba puesta su gabardina castaña y su habitual muy-complicado-recogido.
Ella se sentó y comenzó a jugar con el pasa cartas de mi mesa.
-Bueno, ya que trabajaré aquí por tiempo indefinido quisiera saber cuánto tiempo usted estará suspendido. Si puedo saberlo.
Intentó sonar educada pero su tono sonó muy reacio. Bueno, ella siempre era así aunque con un poco de sarcasmo por ahí.
-No estoy suspendido, me estoy tomando un tiempo. Sigo yendo a los entrenamientos.
La Santita puso su brazo sobre la mesa y reposó su cabeza sobre él, sin dejar de mirarme ni un solo segundo. Como siempre una mirada que te leía hasta el alma, esa es una de las cualidad que tiene por ser Santita pienso yo.
-Sigue yendo a los entrenamientos para supervisar que todo se haga a su gusto, placer y antojo. Tranquilo, llegarán a la Super Bowl sin usted, creo que incluso con mejor puntuación.
-No creo que eso fuera posible.
-¿No? Señor Black, usted no es imprescindible. Estoy segura que sus compañeros se la podrán arreglar mejor ahora que ya no está entre las filas. No, si estoy segura. Eso de la suspensión solo habrá sido una trama ideada por sus compañeros para no tener que soportarlo durante una larga temporada.
La Santita dejó su parloteo, sin embargo estaba seguro que ella aun tendría mucho más tema que dar. Probablemente encontraría algún motivo o punto oculto y luego… en fin las inglesas saben como darle largas a cualquier cosa, de ahí la hora del té, no se puede estar como una hora hablando de un solo tema los siete días de la semana, si ves a las mismas personas todos los días y todo el día. No es posible.
-Pero tampoco hace falta complicar tanto la situación para encontrar una solución, tal vez usted no era eficaz en lo que hacía y le dieron la larga.
Mirada sabionda, creyéndolo saber todo.
"Veamos hasta cuanto sabes Santita".
-Como tú dices, no hace falta complicar tanto la situación. Basta con que le preguntes a tu… ¿Tía, prima? ¿Exactamente que es para ti Rosalie Cullen?
Frunció el ceño y se acomodó en el asiento. Todo acompañado con una mirada confusa. Bang, había dado en el clavo. Ella no sabía realmente la situación de su tía/prima.
-Es la hermana pequeña de… -Cerró los ojos y suspiró, los volvió a abrir pero esa mirada sabionda ya había sido más que aniquilada por la mirada dubitativa- Mi tía. ¿Qué es lo que…? ¿Cómo es que…? ¿Qué tiene que ver ella en todo esto?
-Tu simpática tía es la principal responsable que me encuentre aquí en vez de estar verdaderamente entrenando para la Super Bowl.
-Eso no puede ser posible, la acaba de conocer.
-Bueno se ve que no conoces muy bien a tu tía. Solo conoces el lado que ella te deja conocer.
-Claro que… ella sí…-Intentó justificar pero ni ella tenía las palabras.
-Exacto, no sabes realmente mucho de ella ¿Sabes dónde estuvo las vacaciones de primavera?
-¿De vacaciones?
Nada de nada.
-En Ibiza.
-¿Ibiza?
-Sí, y estaba mal acompañada.
-¿Qué quiere decir?
-Todas las respuestas las encontrarás en ella ya que todo lo que me enteré yo… bueno en resumidas cuentas me llegó todo en diferido. Al igual que su identidad, eso de falsificar datos lo lleváis muy bien en vuestra familia.
No me hizo falta esperar a que se creyera mis palabras. El mensaje ya le había llegado y había puesto la bandera de la veracidad en su cabeza. Solo me bastaba con mirarla y ver como su expresión pensativa se iba hasta el infinito.
-Jacob tenemos que hablar sobre diciembre.
Miré a Fred-Frederic Cell, mi agente- que acaba de entrar por la puerta. En buen momento entraba, con lo bien que me lo estaba pasando.
-Ahora est…
La Santita se levantó del asiento tan rápido como un rayo y con un golpe al cerrar la puerta tan fuerte como un huracán.
-Jacob, te he dicho demasiadas veces que no traigas a tus chicas. No se ve una buena imagen.
-Estimado Cell, ella es Santita Cullen-Dije, de cierta manera evitando el tema de "chica", no me gustaba mentir pero era otra cosa diferente esquivar la realidad.
-¿Santita Cullen? Así no era como…¿Ella era Renesmee Cullen?
-Exacto, si no me equivoco fuiste tú quien aceptaste el trato de Bella Cullen, y como no, soy yo quien carga con todo.
-Vengo a hablarte tu futuro en la Super Bowl.
-¿Qué quieres decir?-Dije haciéndome el desentendido- ¿Las minusvalías que me han impuesto y se han inventado para no dejarme jugar solo por un par de chismes de viejas?
-No son tan chismes de viejas cuando te arrestan, te envían a la cárcel y te abren expedientes policiales.
Y esto es lo que le hubiera podido explicar a la Santita si Fred no nos hubiera interrumpido. Le hubiera podido contar como de estar en una fiesta jugando al body-shot pasé a estar entre rejas y todo por culpa de Rosalie Cullen y sus polifacéticas caras. Ella sabía disfrazarse muy bien.
-Los chismes de viejas tienden a cuantificarse.
Mirada asesina. Era la segunda vez en menos de media ahora que alguien intentaba matarme psíquicamente.
-A la Sala de juntas, ahora. Tenemos una reunión.
-¿Y no puede ser aquí?
-El dueño del campo de futbol no va a venir aquí expresamente por ti.
.-.-.
¿Cuánto tiempo llevaría en el mismo asiento sin casi moverme? ¿Una década? ¿Un siglo? ¿Un milenio? No lo sabía, lo único seguro era que había visto a las agujas tocar el número doce al menos doscientas mil veces.
-…Si no querías estar bajo la lupa tendrías que haber medido tus actos. Todo esto no te afecta a ti sino también a tu equipo y a mí. ¿Qué acaso no entiendes las pérdidas que pueden suponer tus locuras?
Escuchar tanto tiempo al Viejo Quil era cansino, sino fuera porque era el dueño del campo cinco segundos después de haber empezado con su discurso ya me hubiera ido. Seguramente se estaría quedando con la boca seca, pero él con tal de fastidiarme un poco le daba igual. Claro pero luego también se tendría que abastecer de una gran cantidad de agua, como un camello.
Mm… creo que de posesión de drogas también fui acusado. Otro motivo por el cual quise que alguien le diera con la pelota en la cabeza a Rosalie mientras hacían pases.
-La prensa, las noticias, las personas y los policías tienden a exagerar-Les informé para que tuvieran un poco en cuenta mi opinión pero como siempre, nunca les valía.
Y a continuación, como yo bien sabía, venía el "momento mecánico". Me explico, cuando hago algo que a ellos no les gusta tienden a coordinarse en estado anímico, tipo de "todos contra Jacob". Primero son sus miradas cruzadas, luego ese gruñido unisónico, después la reacción muy enfadada de uno acompañada de un golpe en la primera superficie dura que encuentren y finalmente uno se pone a bramar como un perro mientras el otro se cruza de brazos y le da la razón al otro.
Pasaron solo dos segundos después de mi pequeño comentario para que toda la acción se llevara a cabo.
-¡¿Exagerar?!-El Viejo Quil golpeó la mesa con el puño cerrado- ¡Yo sí que te voy a exagerar a ti! ¡Que seas mayor de edad no significa que no te pueda castigar como es debido!
No me sorprendió su reacción, esto pasaba desde tiempos inmemoriales. El Viejo Quil aparte de ser el propietario del campo era mi padrino, él y mi abuelo eran grandes amigos, y Fred era amigo del "Innombrable". Ambos fueron constantes en mi vida desde siempre, de cierta manera suplieron la ausencia del "Innombrable".
-Ya… ¿Pero que daño me podrías hacer ahora? Digo, ya no me puedes sentar sobre tu regazo y dejarme el culo rojo y tampoco puedes hacerme hacer actividades físicas con agujetas y resaca, y tampoco puedes…
-Niño, no vayas de sabiondo.
Actualmente ya no me podían hacer nada. No estaba suspendido en la Super Bowl pero no se me permitía asistir a los entrenamientos con lo cual, si no entrenaba correctamente sería un estorbo para mi equipo cosa que haría tonto el hecho de querer jugar. Y como el Viejo Quil estaba seguro que yo no le haría esa faena a mi equipo, dejó que jugara sin entrenar.
Lo que él no sabe es que entreno clandestinamente.
-Egoísta, eso es lo que te podemos hacer.
Mis ojos estaban prácticamente fuera de su cuenca para cuando estaba mirando a Fred. ¿Cómo podría saber él de su existencia? Mi Egoísta estaba perfectamente escondido en mi Bat-cueva.
-¡¿Un Egoísta?! ¡¿Cómo has conseguido un Egoísta?!
-Gané una mega apuesta-Me limité a decir. Todo se quedaba entre el propietario de la marca de Lamborghini y yo. Estando en Italia lo conocí y después de muchas carreras, apuestas y darle en su orgullo, conseguí mi propio Egoísta, teóricamente el "único" coche de ese tipo en el mundo.
-Ahora todo me encaja-Dijo Viejo Quil, conteniendo su tono- Has estado de viaje por Europa, en Italia. ¿Por qué no se lo impediste?-Le reclamó a Fred.
-Me enteré hace poco del Egoísta.
-No es de eso de lo que estoy hablando. Jacob, ha visto a su padre.
Me deshinché como un globo. Estos dos tenían temas que sacarme por doquier. Si no eran "las supuestas cosas que había hecho" eran la cosas relacionadas con el "innombrable", y no, no es el malo de Harry Potter aunque saqué de ahí la idea, sino el cabronamente ausente de mi padre.
-Vale, aquí termina la conversación. Yo tengo trabajo que hacer y supongo que vosotros también.
Hoy la especialidad de la casa eran los saludos cordiales. Pisé fuerte de camino a mi despacho, abrí la puerta incluso más fuerte pero me paré de golpe después de mi tercera zancada.
¿Qué coño había pasado con mi despacho? Decorados naranjas, rosas y lilas, muñecos de peluche, adornos sin clasificación, cuadros de paisajes nublados y vegetación y una mesa al otro extremo de la ventana con todo un equipo de oficina sobre esta.
Inmediatamente comencé a pasear por mi despacho para intentar pensar que todo era producto de mi imaginación. No era así. Había demasiados objetos que podía tocar y que no se volatilizaban como yo creí que haría. La nueva mesa con artilugios de oficina tenía una decoración muy retro y retorcida, no en el sentido de diabólica sino que era de colores rosa y castaño claro y con decorados excesivos, en su pared tenía como una explosión de collage floral antiguo y algo marchito. No podía ser otra cosa que Rococó. Continué avanzando, mi mesa había sido profanada con "nuevo" material. Había plumas, un tintel y algo así como papiro. Aparte de eso había dos jodidos peluches de conejos, uno con traje y reloj y otro con un traje de corazones. Y mi reloj había sido reemplazado por uno de estilo antiguo, de esos con números romanos y decoración excesiva.
Por lo visto había salido del "País de las preguntas" para entrar al "País de las Maravillas".
-Señor Black, ha llegado.
Cuando escuché la voz tan simpática y alegre de la Santita inmediatamente lo identifiqué como burla. Me giré para que me explicara como diablos había hecho toda esa catástrofe en el poco tiempo que me había ido ¿Pero cuál fue mi sorpresa? Ella también había padecido cambios, no en el sentido de sufrir si no en otro sentido.
Llevaba el pelo semi recogido pero con un peinado muy al estilo de los 70' al igual que su ropa; una camiseta castaña de manga larga con bordados en la zona del pecho, una mini falda crema justo por debajo de éste con diminutas bolitas que llegaba hasta medio muslo acabando en campana, medias hasta por encima de las rodillas y unos zapatos con motivos animales con mínimo unos quince centímetros de tacón ancho.
Y la verdad, estaba impresionado. Se veía mayor pero a la vez jovial, quizá por la sonrisa de su rostro y además… lucía realmente sexy con todo ese conjunto ¿Lo habría llevado antes por debajo de la gabardina?
Joder, ni en los tres meses que llevaba conociéndola nunca la había visto así. Excepto la noche de su cumpleaños.
Inocencia y sensualidad era algo que emanaba en ese entonces y en estos instantes. Y mierda, lo peor aún, me la quería follar justo ahora.
-Le he traído café de cuatro tipos, no sabía cuál le gustaría-Me volvió a sonreír y luego caminó directa a mi redecorada mesa dejando el pack de cuatro encima.
En ningún momento le quité la mirada de encima, ella lo notó.
-Oh, sí, disculpe la decoración. Hoy me he tomado la libertad de llamar a los nuevos compañeros de Bella de los socios NFL para informarles de la situación y de los cambios que tenía en mente. Ellos lo aceptaron-Concluyó con una sonrisa muy sincera pero después frunció levemente el ceño- Espero que no le importe.
Otra vez me la quedé mirando ¿Qué le había pasado? ¿Acaso era bipolar? Primero me habla con sarcasmo y ahora con múltiples sonrisas sinceras e incluso pedía mi opinión.
Claro, la había abducido los alienígenas.
-¿Por dónde empiezo?
Y me preguntaba amablemente las cosas. Esto me estaba dando escalofríos. Si así era como se comportaba en su internado me pregunto cómo no se volvió loca y tuvo algún ataque psicótico. Tal vez ahora lo esté teniendo y guarde un cuchillo por algún lugar.
-Fue tu madre la que tuvo esta idea, y como ella, tú y yo bien sabemos tú no estás capacitada para estos cargos así que sería como la ayudante de mi secretaria.
-Señor Black, eso ya lo sabía. Todos teméis de la catástrofe que pueda ocasionar, tengo en esta libreta escrito todo lo que tengo que hacer durante una semana, el orden no es importante porque esto no se espera hasta dentro de un mes así que…¿Alguna preferencia?
Sus profundos ojos me miraron con curiosidad y expectación, no tenía esa mirada de siempre, inquisitiva. Era como si algo hubiera cambiado.
-Afuera.
Cuando se dio la vuelta creí que se iría pero en su lugar dio un par de pasos, giró y se sentó en la silla de la nueva mesa.
-Sabe, hoy me he despertado a las seis de la mañana y he hecho diversas llamadas. He contactado con sus superiores y cómo piensan que Bella y yo tenemos una estrecha y fuerte relación no se han atrevido a negarme nada por temor a lo que ella pudiera hacer y como Bella piensa que siento un odio profundo por usted, la he acabado convenciendo de ciertas cosas. Así que…¿Afuera? ¿Y perderme las fantásticas vistas?-Se inclinó sobre la mesa, reposando sus pechos ahí a la vez que apoyaba el brazo - Prefiero quedarme aquí. Ya está todo organizado-Otra sonrisa.
Su actitud me hizo mirarla de otra manera, me hacía acordar a esas películas dónde el mayor atractivo eran las femme fatale. Solo que había fallado en su estilo, demasiado inocente. Acabaré teniendo dolor de cabeza por su bipolaridad.
Sin esperar más, sacó su portátil de su bolso y un minuto después comenzó a teclear. Tecleaba y tecleaba sin dejar de mirar la pantalla. A veces se detenía, inclinaba la cabeza, movía los labios-Se los mordía también- y luego reanudaba su acción. Otras veces fruncía el ceño, se la veía enfadada, exhalaba y suspiraba, miraba a la pantalla con odio y se volvía a morder el labio.
Sabía toda esa información porque la estaba observando bastante aunque ella no lo notaba, llevaba mucho tiempo concentrada en lo suyo. Vale, reconozco que eso era una buena demostración de decirme que estaba medianamente cualificada para hacer lo que mi secretaria le había encargado.
Después cuando la vi de lo más concentrada pero sin tener el ceño fruncido, decidí que era hora que yo hiciera algo con mis cosas. Mis aburridas cosas.
Hace algunos años estaría muy entusiasmado por encontrarme en este lugar de importancia con solo veintitrés años pero ahora… sin comentarios. De pequeño quería ser como Fred- Antes lo llamaba tío Fred- o como mis abuelos-Llamaba abuelo al Viejo Quil- ellos siempre se encontraban vestidos de traje o en el caso de Fred con la habitual ropa de los Némesis-Él es un antiguo jugador-. El Innombrable formaba parte de ese mundo pero nunca llegó a formar parte del equipo por una lesión que tuvo aunque sí que formó parte de los despachos. Como consecuencia quiso que yo sí lograra ser parte de los Némesis y bueno… a los catorce años ya tenía un nivel universitario en futbol, a los quince idolatraba la velocidad de los coches y a los dieciséis acababa yéndome calentito a la cama con alguna preciosa chica. Aunque todo eso fue por no sé que cosas de teorías matemáticas, premios y algo de niño superdotado. Pero como eso no era lo realmente importante, después de toda una historia de golpes, gritos y abandonos el Innombrable consiguió su jodido objetivo.
Él ganó, yo gané. Él consiguió que fuera un Némesis, yo conseguí otra forma de deshago que hacía que tuviera todos mis hobbies en uno y además que, a pesar de todo, me hacía sentir a gusto.
.-.-.
-¿Has visto a mi secretaria?
Después de estar sentado sin hacer nada y pensando en mí increíble y épica vida quise saber lo que tenía que hacer pero no vi a mi secretaria. Sí, era ella quien me controlaba puesto que esto era como un castigo, mi despacho era mi propia aula de detención, y no había otra manera más patética y humillante de castigarme a parte del fútbol.
-Está de vacaciones durante una semana y media. Órdenes de sus superiores.
No apartó ni un segundo la mirada del ordenador.
-Ella tenía unos papeles importantes-Dije para no tener que decir que ella era como mi profesora de párvulos teniendo que ir detrás de mí.
-¿Papeles?-La Santita paró de escribir, estaba pensando- ¡Los papeles!-Rápidamente comenzó a buscar en su zona Rococó pero luego se levantó y vino hasta mi mesa. Abrió unos cuantos cajones hasta que sacó un sobre-Lo siento, se lo tendría que haber dado antes, no me había dado cuenta del tiempo. Ella me dejó una nota pero…Espero que no le haya supuesto un problema, señor Black.
Me quedé sujetando en el aire el sobre, ella volvía a hacerlo. Amabilidad, modales sin sarcasmos y un toque de nerviosismo y vergüenza ¿Me había ido a otro universo?
-No…todo controlado-Ella pareció aliviada y de nuevo sonrió.
-De acuerdo, ¿Desea alguna cosa más?
En el momento que dijo "desea" juro que fue como si ondulara su lengua y dijera: "poséame" acompañado de un "señor Black". Ni yo sabía lo que me pasaba ni lo que le pasaba a ella. Lo que sí sé es que le dije no mientras asentía con la cabeza. Otra cosa más confusa para ella y para mí.
-Puedes volver con lo tuyo.
Mis asuntos no eran más que gráficos, así que me concentré en ello. 12 filas, 20 columnas, números, espacios, símbolos, cálculos y gráficos. Eso era el resumen muy resumido, en realidad era más complejo. Pero tampoco lo era tanto, no sabía porque me había distraído y equivocado en la misma zona de la gráfica más de cinco veces. Mi teoría absoluta era que a la Santita, por habérsele caído café encima se había quitado el jersey y se había dejado una camiseta de tirantes y por mucho que lo ocultara se le veía un generoso escote en cada acción que hacía. Como cuando buscaba por los cajones, en su cartera, a los lados y finalmente en su ordenador. Pero cuando se volvió a quedar quieta sí que me llamó la atención, por cierto ruido lúdico.
-¿Qué estás haciendo?
Ella boqueó como un pez.
-Certificando cuentas.
-Bien, ya que es un ordenador portátil, ¿Podrías enseñarme como vas?
Se acomodó en el asiento, intentando disimular que había tecleado. Por un momento casi lo consigue pero tengo una muy buena vista.
-¿Estás jugando al come cocos?
-No.
-Sí, lo estás haciendo. Claro, por eso se te veía tan concentrada.
Cuando no me miró directamente a los ojos supe que había dado en el clavo. No es que me mirara por temor o vergüenza-Esta vez no al menos- Si no por otro asunto que le rondaba la mente y estoy seguro que no era nada relacionado con algo de la NFL.
-Claro y eso tú lo sabes porque te has pasado todo el tiempo mirándome en plan acosador.
Enserio, esto mareaba. Ya volvía con su humor habitual y a tutearme ¿Pero por cuanto duraría?
-¿En plan acosador? ¿De dónde has sacado eso?
-De…¿Qué más te da? Eres un acosador, me sigues incluso en clases ¿Por qué eres mi profesor?
-¿Por qué soy tu profesor? La pregunta es, ¿Cómo has podido cambiar tan rápido todo esto?
Me miró hostilmente antes de cerrar su ordenador.
-Mientras tú estabas en tu reunión hackeé la puerta de dónde estabas y la programé hasta que no se abriera en mínimo cuarenta y cinco minutos, el resto fue rápido.
Por todos los jodidos aliens, ¿A qué clase de ser extraño y sexy había metido en mi despacho? Claro, eso explicaba el porqué venía tan tranquilamente, ella tenía sus cuarenta y cinco minutos asegurados.
-¿Hackeaste la puerta? ¿Cómo pudiste hacerlo si es de madera?
-Era una broma.
A pesar de lo que decía, seguía sin creérmelo mucho. Ya había hackeado mi casa, podía hacer el resto.
-¿Has hecho lo que tenías que hacer al menos?
-Sé perfectamente lo que tenía que hacer y ya está todo hecho lo de aquí hasta dentro de… equis tiempo. Tienes a un buen equipo trabajando contigo, tu secretaria ya hizo la transcripción de los documentos uno al tres. Para ser exactos los hizo ayer. Cómo tú dices, nadie se fía de mí y creen que tengo un gran poder destructivo. Así que por mucho que hiciera lo mío no contaría y ella presentaría lo suyo.
Finalmente sacó unos documentos, los cuales puso sobre mi mesa, y su móvil, que lo comenzó a teclear.
-Pero por mucho que tengas un buen equipo, sigues sin tener buena seguridad. Vuestro cortafuegos no es seguro, yo os recomendaría utilizar alguno británico.
Leí los papeles sobre la mesa. Eran demasiado bien hechos y elaborados.
-¿Algún día dejarás la mala costumbre de hackear cuentas?
-Cuando todo se pueda ver en un perfecto plano horizontal-Me respondió pero esta vez con una leve risilla.
La Santita se sentó en mi mesa, no se sentó muy lejos de mí, podía oler su perfume. Una deliciosa combinación de lo que sea y lo que fuera.
Al estar sentada se le había subido la falda y al tener las manos juntas, sujetando el móvil se le veían más abultados los pechos.
Bien, debía reconocer varias cosas. Primero, definitivamente era bipolar. Segundo, tenía una risa… de campanilla, no se me ocurría otra palabra. Tercero, tenía unas piernas infinitamente sexys, y yo las había besado y tenido sobre mis hombros. Cuarto, era una Santita que se veía muy inocente pero que estaba muy buena. Y quinto, estaba perdido.
-¿Que miras tanto?
-Santita, estás sentada a menos de un metro de mí, con la falda muy subida y tus tetas prácticamente en mi cara ¿Qué crees que estoy mirando?
-¿La pantalla de tu ordenador? Se ve que estás haciendo cosas interesantes.
Al inclinarse de lado, vi aún más la piel de sus pechos. Joder, tenía que hacer algo para que parase.
-Tienes total libertad de irte.
Ella suspiró mirando al techo y luego me dirigió una mirada significativa.
-Vaya entonces sí que soy peligrosa.
-Yo no te he dicho eso.
-No lo decía por ti-Entrecerró los ojos y me miró indignada- ¿Lo estabas pensando? Eso es fantástico, es como que fascinante. Siempre hablando y hablando pero nunca parándose a ver lo que realmente es. Y como no, siempre en desigualdad de condiciones.
Y ahora me volvía a mirar de una manera tan insignificante como si fuera un bicho al que pudiera aplastar ¿Pero qué hago yo aquí sentado? En otras ocasiones les enseñaba la puerta de salida con toda la amabilidad del mundo pero ahora no podía hacer eso por la razón que la Santita era una Cullen y por lo tanto intocable.
Bueno, no tan intocable. Pensándolo bien, hace no mucho pensaba en lo bien que me lo podría pasar con ella aquí. Y según la experiencia, mis juegos son una buena técnica tanto para excitarla-Aunque ella no lo admita- y hacerla huir.
-Te vuelves a contradecir y actúas muy diferente. Que si eres una persona modélica, que si pides mi opinión, que si eres una persona dócil y obediente, que si…
-¿Dócil y obediente? Esos no parecen adjetivos humanos, más bien animales.
-Bueno, tú eres salvaje como un animal. Y sabes a lo que me refiero.
Ella abría y cerraba su móvil para ver como se iluminaba la pantalla exterior, luego miró la hora desde el reloj Rococó. Aproveché su distracción para mover mi asiento hasta estar enfrente de ella.
-Y bueno, porque según tú eres peligrosa.
Primero me miró sorprendida y luego con interés.
-¿Aún sigues pensando en eso? Pensé que ya se te habría ido de la mente.
-Es bastante difícil que algo se me olvide.
La Santita suspiró ruidosamente echando su cabeza hacia atrás. Enserio, si me hacía acordar constantemente la noche en la que me derritió hasta el cerebro acabaría tirando todas las cosas del escritorio, poniéndola de espaldas y follándola sin piedad por atrás.
-Pero te falta aprender a atarte bien la corbata.
Y sin saber el motivo comenzó a acariciar mi pecho. Segundos después me di cuenta que sus caricias iban dirigidas a mi corbata, eso no quitaba que rozara constantemente la piel de mi cuello. Bueno, tengo paciencia pero no tanta.
-¿Y tú me vas a enseñar?
-Sí, me encantaría hacerte la corb…No. No quiero.
Fue gracioso su cambio de humor. Había tardado exactamente cinco segundos en captar la frase.
-¿No? ¿Por qué no quieres? Y yo que creí que eras una alumna muy participativa. Has cambiado Santita, me has decepcionado.
Empecé acariciando su tobillo, subiendo por los decorados de su media hasta su muslo. Ella, por el momento, no me detenía, al contrario, incluso suspiró cerrando los ojos.
-Soy peligrosa, estoy vetada en mi internado. No sé que ha hecho Bella pero no puedo volver a lo único que alguna vez pude pensar como hogar. Y ni siquiera me dejan contactar con mis amigas, las malditas profesoras me dicen que ya no pertenezco a ahí. En Richerston me enseñaron tantas cosas… y no me refiero a la enseñanza. Beth y Ruby, ellas fueron las dos personas más crueles y didácticas que jamás pude conocer. ¡Ese maldito internado! Me dijeron que no me acercara nunca a los hombres, que eran crueles, que nunca me comportara como una descarada, que no dejara que One eyed trouser snake se acercara a mí. ¿Pero sabes qué? Desobedeciendo las normas es como mejor me sentí.
Cuando abrió los ojos, me estaba sonriendo.
-Quiero atar bien tu corbata.
Sin aviso previo, me agarró por la corbata y me empujó hacia ella. Desató mi corbata y la tiró por cualquier parte.
-Creo que la corbata tiene que estar alrededor de mi cuello, no en el suelo.
-Bueno, pues nos quedamos sin corbata-Dijo arrastrando las palabras- pero hay otra cosa que puede estar alrededor de tu cuello: mis brazos-Al enredar sus brazos en mi cuello me apretó contra ella, restregando sus tetas en mí-. Tu regalo de cumpleaños me gustó pero realmente no lo llevamos mucho en práctica.
-Hubo varias cosas en práctica en tu cumpleaños.
-Jacob-Susurró en mi oído, casi en un gemido-Bésame-Mordió el lóbulo de mi oreja.
Eso me bastó para situarme entre sus piernas, agarrarla por los muslos y sellar sus labios con los míos. Ahí hubo la tercera sorpresa del día, sus labios sabían a café irlandés. Con mi lengua me abrí paso en su boca e imité lo que dentro de no mucho haría con mi polla entre sus piernas, todavía no era hora que le folle la boca.
Alcohol y café. En su lengua abundaba más el sabor a alcohol pero había una fantástica mezcla de sabores que me hacían volver loco, era excitante cuando la Santita se pasaba de sus límites.
Desplacé mis manos por toda su silueta, apretando su trasero y masajeando sus tetas. Pero esas gemelas se merecían algo más que la atención de mis manos, lamí toda su piel hasta llegar a su escote, aspiré su olor y succioné. Esta vez sí le pensaba dejar marca, una que al menos le durara un par de días para que no le fuera tan fácil olvidarse de mí.
-Santita…sé que esto te gusta más de lo que expresas. Noto tu pulso muy rápido y tu corazón bombea con más fuerza, justo aquí-Besé la zona donde se encontraba su corazón-si en vez de irte despavorida, te hubieras quedado, tu mañana habría sido muy diferente. Dime, ¿Qué tal te fue caminar?
-C-camin..aah!
Su falta de cordura me hizo reír.
-Sí, lo que suponía-Besé por última vez la bonita marca rosada que le había dejado en el pecho. Ascendí haciendo un collar de rojeces en su cuello, se irían en menos de una hora-Si te hubieras quedado hubiera hecho que en vez de querer asesinarme con la pelota de fútbol, me hubieras secuestrado en la caseta y me hubieras hecho cosas indecentes. Tú a mí-Finalicé besando la piel del inicio de su oreja, eso la hizo reír.
-Nunca... me desnudaría en un lugar tan peligroso.
Salí del escondite que era su cuello y la enfronté.
-He dicho que tú me utilizarías a mí, no necesariamente tendrías que estar desnuda-Jugué con mis dedos en su liguero, sí llevaba liguero, sencillamente excitante. Apreté más sus piernas en mi cintura y me incliné más sobre la mesa, sería una buena posición para lo que tenía pensado. En cuanto la tuve completamente abierta de piernas, rozando su centro contra mí, comencé a moverme. Mi movimientos dieron sus frutos poco tiempo después cuando era ella la que se movía con frenesí - Sexo seco. Tú frotarías tu dulce coño contra mí, repetidas veces hasta que te vinieras. Sin necesidad de estar desnuda, como ahora… debería sentirme mal porque me estás volviendo a utilizar.
Mis palabras se quedaban en el aire con cada gemido que surgía de sus labios. ¿Y lo que me transmitió su lengua cuando la volví a besar? Llamas. Ella no solo quería un polvo seco.
-Jacob, soy Fred ¿Puedo pasar?
Mierda. Esperaba que la puerta de madera tuviera algún sistema de cierre telepático o al menos el seguro puesto.
-Espera un momento y te abro.
Me separé inmediatamente de la Santita, sin dejar de mirar a la puerta. Lo que no tenía previsto era la muy sonora bofetada.
-¿Pero porqué lo has hecho?-Dije con mi mano en mi ardiente mejilla.
La Santita no me respondió, solo se puso su jersey y la gabardina y abrió la puerta.
-Buenos días Señor Cell, es un gusto volver a verlo. Si me disculpa me tengo que ir.
Hace un momento esa gimiendo y ahora actuaba con los más finos modales. ¿Qué diablos había pasado?
A lo que Fred entró yo me senté para ocultar mi dolorosa erección.
-Que simpática y educada es. Si tan solo tú a su edad hubieras sido así…
Gruñí, centrándome de nuevo en mi jodida pantalla.
-¿Qué tienes en la cara?
-Nada.
-Es la marca de una mano.
Joder no, iba a pasar de un momento caliente a un momento de gritos.
-Que has hecho.
-Nada.
-¿Nada? Bien-Fred se quedó observando la nueva decoración- Es interesante este nuevo cambio- Fue hasta la zona Rococó y cogió esa silla para dejarla enfrente de mi mesa- Bien, hablemos.
-Fred, estoy trabajando.
-Sí, esa es la cuestión-El tono de su sarcasmo no se veía nada bueno- Jacob, Isabella Cullen es una mujer muy inteligente y poderosa. Ya no forma parte de la política británica pero aun así sigue siendo poderosa. Imagínate lo que te haría si descubre que estás flirteando con su única y estimada hija, sería una gran catástrofe para ti y para mí porque lo más seguro es que pensaría que yo te estoy encubriendo.
-¿Y si es ella la que flirtea conmigo?
-Claro que sí Jacob. Renesmee Cullen, una chica muy tímida, inocente, que va todos los domingos a la Iglesia, que canta en el coro, que toda su vida se ha pasado rodeada de mujeres y que dudo que tenga experiencia alguna y que apenas soporta estar mucho tiempo contigo, te flirtea. Claro, por supuesto.
-Las apariencias engañan.
-Mantén tus pantalones subidos y la lengua en tu boca, Renesmee Cullen no es como el resto. Estoy seguro que si te pasaras de la raya Isabella Cullen no se quedaría tranquila con solo sacarte definitivamente del campo.
Ignoré bastante a Fred esperando a que se fuera pero estaba ahí sentado como una garrapata.
-Fred, ¿No tienes trabajo?
-¿En estos momentos? En realidad venía a hablar de niño a hombre sobre cierto padre.
-No te voy a escuchar.
-No lo hagas, yo hablaré y tú te mantendrás ahí como cuando eras niño.
Teclear y teclear, esa era la única fantástica y maravillosa cosa que hacía.
-¿Por qué no me habías dicho que Billy estaba en Italia? Te llamé varias veces después de aquellas vacaciones que tuviste.
Mis relajantes vacaciones en Europa habían sido truncadas en Ibiza, lo bueno era que ya tenía mi Egoísta y eso no me lo podían quitar.
-Sé que esto de Billy debe de ser difícil para ti y que…
Dejé de escuchar a Fred. Hace unos momentos disfrutaba de estar a punto de llegar al Home Run por segunda vez y ahora estaba aquí, sentado viendo que la Santita no se ha llevado su portátil ni su móvil.
Se había dejado toda su tecnología aquí.
.-.-.
Por segunda vez, las pistas del autódromo volvían a estar ocupadas. Y como no, volvía a ser Nicolaus el ocupante. Las dos veces que había ido, las dos veces Nicolaus ocupándolas. No es que me molestara a pesar que yo pagara una cantidad exagerada por el buffet de coches pero era tedioso querer drenar energías y no poder hacerlo. Todo esto no hubiera pasado si la Santita no me hubiera dejado tan caliente. Debería estar prohibido. Primero parece una inocente chica que rehúsa verme según ella por sus "principios" y luego me deja manosearla y meterle la lengua hasta la garganta para luego darme una bofetada de esas que te dejan la cara roja ¡Cuando fue ella la que me incitó y me dio vía libre! ¿Y quién es el afectado? Mi cerebro por falta de sangre. Y luego después Fred con sus charlas inútilmente largas.
-Ray ¿Cuánto maldito tiempo lleva ahí?
-Acaba de empezar.
Conociendo a Nicolaus se pasaría la eternidad entera corriendo y siendo jodidamente egoísta de no dejarme correr a mí porque no le gusta compartir pista a no ser que se sea una competición. Vale, en eso le doy un septuagésimo de razón ¿Pero precisamente tiene que ser hoy? Joder que no, yo iba a correr.
-Ray, diles a los preparadores que alisten mi coche.
-Jacob, está Nicolaus y ya sabes que…
-Yo pago lo mío, que él se joda.
Cuando bajé abajo no pude evitar reír, me sentía como un niño haciendo una travesura de esas que luego te llevan al castigo de estar un mes arreglando tu habitación pero que merecen la pena. Me importaba una mierda lo que Nicolaus me dijera luego, si el sexo hoy no iba a ser mi vía de escape lo sería la velocidad.
-¿Ya está todo listo?
-Sí, pero Jacob la pista ya…
-Nicolaus no está muy lejos ¿Cuánto creéis que tarde en darse cuenta que no está solo?
No esperé a que me respondieran, solo me subí al coche y arranqué motores. Fueron treinta los segundos que Nicolaus tardó en darse cuenta, no porque yo fuera lento-Que iba al máximo- sino porque él estaba muy distraído o concentrado según se mire. Yo hice tranquilamente tres circuitos y cuando ya me vi con menos tensión paré al lado de Nicolaus.
-¿Qué tal amigo?
-Estabas ocupando mi pista.
Saqué el brazo y palmeé el capó.
-Yo creo que no.
-En vez de estar en un pista que no es tuya ocupando las cosas de los demás, mejor vete a tu campo con los tuyos.
Nicolaus continuó hablando pero en francés y para mi sorpresa como que su voz se había masculinizado, sonaba más ronca incluso. Tal vez fuera el enfado. Pero tal y como él estaba de humor yo no estaba como para soportar a europeos.
-¿Quién te ha hecho dueño del lugar?
-¿Quién te lo ha hecho a ti?
Él se cruzó de brazos y se encogió de hombros.
-Total, yo sé lo que me pertenece. Te doy total libertad.
Definitivamente los europeos eran muy raros. Pero ese tipo de humor no es el humor de enfado normal, es uno del tipo que yo me conozco. Precisamente por frustración sexual el porqué del que estaba ahí. Sí, ese era un buen motivo, un perfecto y exacto motivo. Solo me hacía falta ver su nueva barba-Más bien pelusilla- para comprobarlo. Se quería ver mayor para alguna chica.
"Venga Jacob, se amable y dile algo. Pero sin reírte"
-Te has dejado crecer barba, te queda bien, se te ve más hombre y menos niño-barra-gato-calvo.
Bueno, alguno de mis chistes tenía que colar por medio.
-Déjalo Jacob, pensándolo bien, cuanto más tiempo pases aquí mejor para mí. Por mi pasa todo el día aquí.
-Tengo vida laboral y personal.
-Lo sé, precisamente por eso.
La sonrisa de lado que hizo fue muy escalofriante, me dio la impresión que me quería decir algo o que ocultaba algo. Y como ya había tenido un medio día de locos arranqué el coche y me permití drenar más adrenalina aunque con ello surgieron cosas como liberación, velocidad y la Santita.
Cada vez tenía más señuelos para atraerla a mi casa y ahí atraparla definitivamente. No sé cómo se las ingeniaba para hacerme olvidar que quería hablar con ella sobre ella. Definitivamente no era un despreocupado y desconcienciado, ella era virgen y yo me llevé eso. Seguramente pensaría dárselo a su marido puesto que se ve bastante como aquellas chicas que quieren llegar virgen al matrimonio. No es que me arrepienta, aunque suene como un egoísta, pero me alegro de haber sido el primero. Son pensamientos muy cursis pero tengo justificación: con ella fue totalmente diferente a lo que estoy acostumbrado. La Santita no era un simple: Fóllame Jacob, estoy caliente. Ella era totalmente un mundo nuevo lleno de rubor en las mejillas, risitas por tocar sus puntos débiles y sonidos sexuales maravillosos. Sí, sonidos sexuales maravillosos, ella no contenía sus gritos o expresiones, era libre. Muchas mujeres se considerarían liberales por todo eso del tema sexual pero después en la cama, su expresión y actitud no dicen lo mismo. Ellas no lo perciben pero se contienen. No es que la Santita sea una gritona-Cosa que me puso bastante- solo que ella sí que sabía cómo liberarse. Y eso es algo que no me pienso perder. Por supuesto que no quiero una relación, demasiado compromiso y peligrosidad pero sí la quiero a ella.
Desnuda, en mi cama y siendo todo lo libre que ella quiera ser.
Hola Bad People! I'm here again. Siento la tardanza pero las musas de la inspiración se fueron y cuando regresaron los aliens me abducieron y al fin hace poco me liberé de ellos… jajaja. No estoy loca. Pero en fin han sido una 23 páginas, eso es como la mitad de Llámame bombón (no estoy patrocinando nada)
Espero que os haya gustado y si cierta persona masculina llega hasta aquí… felicidades ¿Así que te ha gustado al final la historia?
Dedicado a:
Miangmi (Por cierto, de donde sacaste el nombre? es original)
Nessie (Y esto es lo que ha pasado, cosas Rococós)
Renesmee Cullen (Jaja, no puede haber un nombre más original y perverso que Renesmee)
Familycullenblack (tu comentario ha sido tan alucinante que incluso se salió de los límites de fanfiction)
Girl Black 20 (new incorporation! so fantastic!)
Pd: Hay Jacob, que haremos contigo?
