Capítulo 22. El teatro ¿Es o no es?

-Las rosas son azules, el cielo es rojo y mi alma no existe.

Rosalie me miró por enésima vez con cara de pocos amigos. Mi breve relato poético personalizado no le había gustado.

-Así nunca podrás ser Julieta-Me reprochó Rosalie. Agitó el papel de la audición y golpeó con su dedo índice los párrafos llenos de letras de la página.

Había decidido presentarme a la obra de Romeo y Julieta del instituto, se suponía que tenía que practicar para presentarme como Julieta, el papel protagónico y estrella pero no sentía que estuviera hecha para el papel. ¿Una adolescente de 14-16 años cuyos padres no consentían su amorío con el heredero de la familia enemiga? Eso no podía sonar más irreal. Nunca en la vida eso podría pasar, era demasiado falso para querer yo interpretar un papel como ese. Yo, Renesmee Carlie Cullen Swan, cuyos existentes padres amaban con todo su corazón y apoyaban a cualquier hombre que ella quisiera como futuro marido. Ironía.

Exacto, ese papel fue medio hecho para mí. Amor trágico por todas partes. Solo me faltaría tener un amor correspondido.

Suspiré audiblemente.

Ese papel no era para mí.

-¿Si no quieres poner énfasis ni empeño en ser la próxima Julieta… Por qué me estás haciendo perder mi preciado tiempo?- Rosalie podía parece antipática y enfadada pero en realidad estaba encantada en poder pasar tiempo conmigo. Desde que se había mudado con nosotras no nos habíamos visto mucho a pesar de estar a una habitación de mí. No le preguntaba que asuntos se traía al igual que ella tampoco había preguntado más por la susodicha presencia de Jacob Black.

-Por qué mi pasión es irritarte y agobiarte- Le lancé una gran sonrisa y ella me tiró una almohada.

-Por supuesto que sí- Dijo con mucha afirmación. Su forma de arrastrar las palabras no me inspiró confianza- Ser la protagonista de esta obra no es como si supusiera no volver a más clases de educación física y no ver a Jacob Black, invitado de honor de los aperitivos de Bella-Juntó las yemas de sus dedos cerca de su pecho, ¡agitando su cabeza con fingido desconocimiento- Oh! ¡Espera! Pero si siendo la protagonista no tendrías que asistir a más clases-Su tono de fingida sorpresa cada vez me gustaba menos, con lo bien que habíamos estado sin tener que hablar de esa persona.

-Yo le tengo mucho amor al arte-Añadí con entusiasmo- expresarme con mi cuerpo.

Comencé a ondear mis brazos en el aire mientras me desplazaba por mi habitación. Moví mis brazos como si fuera un ave a punto de desplegar mi vuelo.

-Sí, parece que Jacob Black también tiene interés hacia esa expresión por tu cuerpo-Rosalie se cruzó de brazos y se sentó en mi cama. Soltó un bufido de asco-Dime que entre ese chico mayor y tú no ha pasado nada. Por favor, dímelo-No entendía su tono se súplica solo sabía que no podía decirle la verdad.

Observé su expresión facial, se la denotaba muy preocupada, estaba mirándome con mucho anhelo por una verdad. Una verdad verdadera. La última vez parecía haber quedado satisfecha con mi anterior "verdad".

-Rosalie, no sé porque no se te quita de la cabeza eso-Me encogí de hombros.

Me había apuntado a las clases de teatro para mantenerme alejada de Jacob Black, me costaba soportarlo, su presencia me molestaba, era un ser irritante y con falta de modales y educación. ¿Qué clase de persona aborda a otra persona como él lo hizo en su oficina conmigo? Igual era porque llevaba toda mi vida acostumbrada a los buenos modales de la gente de Northumberland. Incluso los hermanos de las otras alumnas tenían unos modales espectaculares, tanto que me hacían pensar que yo actuaba como una grosera a pesar de tener diplomas por mis buenos modales, actitud y cortesía. Jacob Black era un ser con quien no quieres compartir espacio, un un ser con quien no quieres compartir… Bueno sí, intentaba evitarlo. Quería, evitarlo. Necesitaba evitarlo. Siendo Julieta no tendría que asistir a más clases suyas. Ya tenía suficiente con tener que aguantarlo en un trabajo que no quería.

-Aun así no me has respondido- Se cruzó de brazos, me miró con una mirada suplicante que me hizo sentir realmente mal- Si ha pasado algo… te apoyo en su denuncia por muy bien que la hayas pasado. Tienes 16 y el 23, le podemos hundir, me resultaría muy placentero hundir a una persona como esa-Sus ojos se llenaron de un inmenso entusiasmo- Podríamos… ¡Podríamos hacer tantas cosas! Chantaje, extorsión, convertir su vida en un sinvivir- Sus expresiones iban cambiando según hablaba, parecía divertida, incluso aplaudía de la emoción. Yo no podía estar más descolocada, solo podía mirarla con desconocimiento.

-¿Qué es lo que te ocurre con Jacob, Rosalie?-Tuve cierto temor al preguntarle eso.

De nuevo su expresión volvió a cambiar, esta vez se mantuvo seria.

-Solo te ofrezco sugerencias si ha pasado algo… ya que no me las quieres contar- Se cruzó de brazos- Has sido tan bien educada como para liderar una nación, sabes todo lo que te puedes encontrar. No creo que sea lo que sea que haya pasado con ese haya sido fuera de lo que tú quisieras.

Rosalie se acercó progresivamente a mí, con mucho amor y cariño. Me abrazó de una manera que llevaba tiempo sin percebir.

-Renesmee, te quiero como si fuéramos familia

Fruncí el ceño y me reí.

-Somos familia

-A veces me haces sentir un poco desplazada, como si no fuera verdad. Como si fuera Bella y me tuviera que ocultar cosas.

Su tono de voz simplemente me dejó hundida, ella era lo que más cerca tenia de mi corazón y hacia quien me podía sincerar más. Papá no estaba, papá no estaba aquí, Alec nunca me vería como algo más que su vecina, Alec estaba con otra persona que sí podía tener toda la libertad que yo no tenía… Y yo estaba sola, a la deriva del único ser que me hacía sentir algo. Jacob Black. Maldito yankie arrogante.

-¡Rosalie!- Instantáneamente las lágrimas se deslizaron por mis mejillas, la abracé de la cintura fuertemente para notar que estaba ahí con alguien y no llorando sola- Alec no me quiere, Alec nunca será para mí. Él era mi fuente de alegría y esperanzas, había esperado años para crecer, pero nunca me verá como a alguien junto a quien estar. Con él iba a ser feliz en Italia, con él mi salud mejoraría.

- ¿Tu salud?

Aclaré mi mente durante unos segundos y suspiré. No debería haber dicho lo último. La medicación que ocasionalmente me daba Bella era un obsequio de Northumberland.

-Mi salud … mental. Me han sacado de mi hogar y ahora tengo que acostumbrarme a un lugar en el que no quiero estar. Y en donde nadie me quiere- Me reí- Literalmente han tenido que traerte para convencerme de estar aquí, alguien de confort.

Mi estimada tía hizo pucheros

-Pero yo te súper adoro y estoy aquí para que seas Julieta. ¿Pero por qué quieres ser Julieta?

Me separé de ella para sentarme en mi cama. Ser Julieta era una de las formas de enfrontarme a la realidad de la posibilidad de quedarme en este maldito país y de hacer enfadar a Bella. En esta obra tendría que pasar mucho tiempo protagonizando con un chico, probablemente con un beso. Que fuera fingido o no fingido no era importante porque de todas maneras a ella no le gustaría. Y con solo pasarse los siguientes meses intentando saber si realmente besaría a un chico en público, me encantaba pensar en lo obsceno que sería para ella. Quizá le saldría alguna arrugar en su perfecta y delicada cara pincelada por los ángeles.

-Puntos para la universidad yanqui-Le dije encogiéndome de hombros

-¿Y no piensas que puedes estudiar en el viejo continente? Simplemente con tu centro en Northumberland ya tienes carta abierta a cualquier lugar sin actividades extras- Rosalie frunció el ceño pensando en lo que había dicho- Pero ya no estás ahí. Para una vez que el elitismo servía para algo. Ese centro realmente era el elitismo del elitismo, me sorprende que no seas como una Tudor.

La miré con cara de pocos amigos cuando se rió, ni que hubiera contado el mejor de los chistes del mundo. Los Tudor fueron una gran familia inglesa noble y arrogante de hace siglos, hace realmente varios siglos, el último siglo en gobernar fue en el siglo XVI y mi familia tiene el título desde el siglo XVIII. En dos cientos años pasaron muchas cosas, los monarcas apenas gobernaban unas pocas décadas, hubo muchos monarcas, muchas revoluciones, muchos conflictos…Y aun así prácticamente todo el tiempo de esos siglos gobernaron mayormente descendientes de los Tudor o de los Estuardo. Aunque en los últimos siglos cambiaran a nombres como Hannover o Windsor, la actual monarquía son descendientes de esas grandes familias nobles.

Por lo tanto, yo tengo ese vínculo ínfimo con los Tudor y con todos esos apellidos nobles históricos.

Y todo por obra de Amanda, aquella niña que levantó pasiones, rumores e intrigas en el palacio hace dos siglos.

-Las personas de ese centro somos muy simpáticas y agradables, con buenos modales, respeto y…

-Grandes vínculos globales, grandes herencias, grandes proyectos y grandes cabronas- Rosalie enarcó una ceja e hizo un pequeño baile con los hombros.

No lo decía como un adjetivo negativo sino como un adjetivo de empoderamiento. A ella como muchas personas le encantaba mi antiguo centro. Quienes conocían de este lugar les maravillaba como educaban a las futuras mujeres del mundo. En realidad, ese era el gran atractivo del centro: exclusividad, educación y poder. Desde dentro no veíamos todo lo que veían desde fuera porque progresivamente fuimos creciendo con ello, a alturas de hoy a 2 años de mi supuesta finalización me considero como otra persona más. Sin ninguna habilidad especial. Pero lo que sí es un misterio es el momento de después, de alguna forma en un corto periodo de tiempo post Northumberland, las mujeres de aquí salen de su crisálida y su nombre se convierte en "el nombre". Mis amigas y yo siempre estábamos fascinadas por eso. Puede ser que a mi simplemente no me pase, no acabé mi formación ahí.

Pero una pequeña parte de mí quería seguir formando parte de eso. Quería hacer algo más que no únicamente Julieta. Al igual que mi lejana abuela Amanda, no quería conformarme con ser la novedad, sin dejar huella. Quería ser ese algo. Y sabía lo que tenía que hacer.

La realeza con aires nuevos eran lo que había hecho continuar durante siglos el linaje. Era lo destacado.

-Voy ser Grace Kelly

.-.-.-.

-¡Es una idea tan fantástica, novedosa, innovadora! ¡ME ENCANTA!- Alice agitó mis papeles en el aire, muy emocionada.

Estábamos en el salón del té, ya que se me había ocurrido por inspiración real, me había parecido una buena idea hacerlo ahí. El salón, como la mayoría de decoración de este lugar, era de estilo barroco. En sus esquinas tenía arcos bañados de oro inglés y columnas de mármol noble, las texturas se combinaban de tal forma que parecía líquido con una pequeña capa de glaseado, listo para ser comido. Los colores le daban a la estancia un color cálido durante todo el día, un color miel que recordaba a la antigua vida de comer dulces y reírse del más simple aleteo de mariposa.

Nos encontrábamos las tres sentadas alrededor de la bonita y delicada mesa rococó, cada una con bonitas tazas de té barrocas. Eran cosas que tenían que estar así, a Amanda le gustaba hacer ese tipo de bromas históricas entre amistades, burlarse de modas.

Había pasado un día desde que había obtenido mi gran idea, en tan solo 6h tuve toda la inspiración hecha y redactada. Había decidido hacer un paseo "real" por todo el instituto en piano, tocando y cantando la canción de Grace Kelly. Llevaría el piano en una especie de carroza, esta carroza sería sencilla: una tabla robusta pero elegante con ruedas, el piano ya era suficiente atractivo. No tendría problemas con el centro para hacer esa propuesta como extraescolar, porque es decir… Bella había prácticamente comprado a ese centro y sé que puedo convencer fácilmente al profesorado como una forma de actuación y música.

Me vestiría de algún estilo a lo rock and roll y… lo grabaría todo. Quizá para el periódico de la ciudad, quizá para alguna red social.

-¿Entonces ya no serás Julieta?-Me preguntó con mucha curiosidad Alice

Negué con la cabeza

-Pfff, tenía un plan magnifico-Dijo con cansancio- Tengo unas cuantas influencias en el centro, iba a ver unas 15 audiciones de chicas hasta que fuera tu turno, luego me iba a ir un buen rato por alguna emergencia, escucharía 5 audiciones más y finalmente te elegiría a ti. Así no se podría decir que está amañado- Rosalie y yo la miramos con incredulidad, no entendíamos porque iba a hacer eso- Vosotras no sabéis lo desastroso que será la obra, no creo que se concentren teniendo a Derek como protagonista. Es decir, es un querubín- Lo último lo dijo como un argumento aún más justificativo, como si lo estuviera resaltando aún más y con cierta exasperación.

-De él habíamos estado hablando Renesmee y yo- Rosalie me sonrió de lado- Pienso que debemos quedar algún día las cuatro, como gesto de bienvenida a este país.

La miré sin entender. En ningún momento habíamos hablado de él, ni de incluirlo en nada. Me parecía un chico simpático, pero no había pensado relacionarme con él, con él ni con ningún chico. Ya había tenido suficiente con Alec.

-Así que… Derek… Aceptará, pero no sé si sobramos Rosalie. Es evidente que a ese chico le gusta Renesmee.

Dejé mi taza del té a medio camino, inclinando mi cabeza sin dar crédito a lo que escuchaba.

-Yo no le gusto a Derek-Solté con mucho desagrado y me tomé de golpe mi taza de té a grandes sorbos. No me parecía alguien repulsivo pero no quería estar involucrada en cosas de Rosalie, de Alice ni mucho menos cosas adolescentes. Ya intuía a que venía toda esa conversación.

-Pobre jovencito, menuda gran decepción le espera. No me gustaría a mí recibir ese tono.

Y al escuchar esa voz me atraganté con el té.

Alec.

Mi precioso hombre italiano inalcanzable.

Seguía tosiendo mientras se acercaba hacia mí con un pañuelo de seda en mano.

-¿Estás bien mi sol?

Me tapé con el pañuelo a la vez que asentía con la cabeza.

Alec me sonrió y el mundo se detuvo.

-Pues lamento lo de ese jovencito, ser rechazado de esa forma de la mismísima Renesmee Cullen. No quisiera estar en su lugar.

Escuché el carraspeo de Rosalie de fondo.

-No me interesan los chicos actualmente-Me limité a decir

-Vas a dejar un gran pelotón de hombres caídos. ¿Qué ha pasado? Ninguno ha sido digno de tu favor-Añadió de forma jocosa.

Hasta ese momento no había caído en la forma tan novelesca que me estaba hablando.

-¿Mi favor?

Alec cogió la silla que se encontraba apartada de la mesa y se ubicó junto a mí.

-Oh, claro, de que otra manera podría hablarle a su merced, la futura duquesa Renesmee Carlie Cullen en su especial salón de té con su especial vajilla.

Le tiré un terrón de azúcar y sorprendentemente lo cogió con la boca. Bueno, más bien se lo tragó.

-Así que ahora solo podré recibir migajas de usted, gran decepción milady. Terrones de azúcar, que será lo próximo: ¿Qué coman pasteles?

Todo su encanto novelesco se le había ido en un segundo.

¡¿Cómo podía decirme eso?! ¡¿De una francesa ilustrada*?!

Al parecer él lo notó porque su expresión cambió a una de desconcierto. Como estaba junto a mí, me abrazó de lado.

-Renesmee, cuéntame, ¿Qué está pasando por esa cabecita tuya?-Su tono volvía a ser el mismo de siempre, un tono agradable y cariñoso. Nada de novelismo.

Suspiré y me relajé. Incliné mi cabeza en su hombro mirando por primera vez en los últimos minutos a Alice y Rosalie. Alice se encontraba sorprendida, parecía incluso un poco nerviosa, Rosalie estaba con una sonrisa falsa. Seguía sin gustarle Alec.

-Pues realmente nada, estaba planificando con ellas mi extraescolar.

También Alec en ese momento pareció notar la presencia de mis otras acompañantes del té. Estábamos muy acostumbrados a que cuando estamos juntos solemos estar solos, sin presencia de más personas.

-Oh, sí. Lamento la interrupción- Primero se dirigió a Rosalie, a ella ya la conocía-. Soy Alec Vulturi, vecino de Renesmee- Esta vez se dirigió a Alice- creo que nos hemos visto.

Alice boqueó un poco antes de hablar, parpadeó un par de veces.

-Italiano, magnifico- Dijo con voz de fascinación- Me habrás visto con Renesmee en clase- Añadió rápidamente para seguir con la conversación- ¿Desde cuándo sois vecinos?- Cruzó las manos por encima de la mesa

-Desde siempre creo- Se puso pensativo- La casa familiar ha sido de la familia desde hace un siglo aproximadamente y esta… pues fue la que dio origen al resto de casas de la zona. Yo conocí a esta pequeña niña -Me apretó más contra él- Cuando ella tenía uno años. Yo venía aquí después del internado en Italia. Nos acompaña en el sentimiento la vida de internados.

Alec rió y me desordenó el pelo. Lo miré con mucha extrañez, no entendía la actitud de hoy. Se estaba comportando de una forma que me causaba mucho desconocimiento.

-¿Y Marie, como está?- Preguntó con fingido entusiasmo Rosalie

Alice miró sorprendida a Rosalie y luego rápidamente dirigió su mirada a Alec, con muchas ansias de respuesta. Como si estuviera viendo un partido de tenis.

-Ella …

-¿Cómo la conociste?-Se apresuró a preguntar Alice

Alec hizo un gesto de sorpresa por la agilidad verbal de Alice.

-Nuestras familias se conocían y un día en una fiesta nos conocimos.

Alice hizo una gran bocanada de sorpresa.

-Oh dios mío, aún hacen matrimonios concertados. Eso explicaría muchas cosas.

A pesar de que la conversación se estaba volviendo incómoda, Alec mantenía su compostura.

-No, ella… bueno solo puedo decir que es medio mexicana, tenía mucha vida social y yo simplemente me enamoré de toda su parte latina-Un gran tono jovial salió de él. Nunca en mi vida le había sentido así de ensoñador- La quiero en todas sus facetas, pero después de tantas normas y códigos con los que crecí, ella fue aquello que no podía sacarme de la cabeza.

Sus palabras de amor y nueva actitud fueron como un jarrón de agua congelada. Congelada porque sentí el bloque de hielo caer sobre mí y hacerme daño. Seguí con mi cabeza en su hombro, pero esta vez apreté mi brazo sobre el suyo, patético.

-Mirad, sois jóvenes, pero nunca dejéis escapar a ese alguien especial. Yo soy mucho mayor que Marie, me esforcé mucho para tener el permiso de su madre y de su padre. Iba a visitarla a su casa en compañía del personal de servicio, teníamos citas con su madre de carabina, no podía salir con ella a cenar porque si no la hora de vuelta eran horas iracundas según su madre y sobre todo cada vez que quería verla previamente tenía que contactar con su madre. Explicarle cada detalle. Varias veces le llevé mariachis- Añadió Alec riéndose.

-¿A Marie?- Preguntó Rosalie

-A su madre- Dijo con cierta voz avergonzado- Así estuve unos seis meses hasta demostrar que tenía buenas intenciones. Han cambiado mucho las cosas, actualmente prácticamente vive conmigo.

Nunca había escuchado la historia de cómo se conocieron, tampoco quería saberla. Pero hasta ahora no había pensado en que Alec se tuvo que esforzar para conseguir algo. Parecía alguien que todo se le hacía fácil.

-Entonces… ¿Os casareis cuando ella acabe el instituto como la típica pareja de instituto cliché?

Suficiente, no quería saber más cosas sobre planes anteriores o futuros. Me separé bruscamente de Alec, me puse de pie y recliné mis manos en la mesa.

-Alice, basta- La corté- Alec, nos hemos reunido para hablar de mi extraescolar, no quiero hacer de Julieta y se me ha ocurrido tocar el piano y cantar a la vez que me paseo por todo el instituto.

En vez de decirlo en un tono calmado me salió como una queja. Decidí retroceder un poco con mi tono de voz.

-Es decir- Pasé mi pelo por detrás de la oreja- es una buena manera de hacer créditos.

Alec apoyó su brazo en el respaldo de la silla, evaluando mi mirada. Me quedé paralizada sin saber cómo reaccionar.

-Entonces me marcharé, lamento la interrupción.

-¿Habías venido únicamente a ofrecer una conversación caricaturesca?- Rosalie estaba con los brazos cruzados, su expresión era de impaciencia y su voz denotaba cierta acidez.

Alec se levantó de la silla, su semblante era tranquilo y amable, pero intuía que quería huir.

-En realidad… venía a invitarla a cenar-Sonrió con amabilidad- Pero más tarde, solo que al final se ha cancelado la reunión virtual con mis padres. Así que decidí venir antes. Si me disculpáis, me retiro-Inclinó la cabeza hacia Rosalie y Alice.

Y se marchó con paso firme y elegante, de la misma forma que vino, desapareciendo hacia la nada.

Hice una mueca en su dirección. Él era todo aquello por lo cual una doncella de la corte hubiera dado su honra y tirado su apellido a la basura.

El silencio se rompió por el gran suspiro exhalado por Alice

-Le quiero, me casaba. Eres tan afortunada Renesmee- Suspiró hacia mí- Él te quiere, realmente te quiere. Su mirada, su trato hacia ti, el ambiente que desprendéis. Es como sentirte atrapada hacia una atmosfera de amor puro. Ha estado un segundo aquí y yo ya siento que quisiera a un chico que desprendiera todo eso. Y es mejor que eso, ya es un hombre, no tienes que pasar por toda esa época tonta universitaria. Él ya está listo para todo, como si mañana le dices que se fugue contigo y os caséis en una bonita viña italiana. Y estoy segura de que él tiene una viña, un viñedo, la bodega y su propia colección de vinos.

Se tapó los labios con los dedos e hizo un gesto dramático

-Pero Alec… Alec se condenó a sí mismo a un matrimonio cuando fue demasiado lejos con aquel amor. Que podría haber sido pasional pero no espiritual. Nunca pensó que el verdadero y bonito amor estaría ahí contigo, con aquella niña noble. Oh-Se puso la mano en el pecho con un gesto aún más dramático- Y claro, la distinción de clases, él tenía que luchar contra la desventaja de no ser un noble y batallar con los pretendientes invisibles que tu madre te prepara.

Entrecerré mis ojos hacia a ella. Su cabeza no podía estar desvariando más.

-Pues claro que me quiere, me conoce desde pequeña. Mis primeros recuerdos son con él. Me ha dicho cuanto me quiere miles de veces, capturó mi amor hacia la arquitectura en un collar.

-Espera… ¿No será aquel collar de la antigua casa Mochiner que era un tributo a la religión católica? - Hizo una gran bocanada de aire, emocionada y exaltada- ¡Y tú aceptaste ese tributo pagano! Aceptaste un regalo extrareligioso del amor prohibido que se encuentra a un paso de tu ventana.

-¿Cómo sabes de ese regalo?-Le pregunté con gran extrañez

-Alec Vulturi es un hombre raro. Prácticamente está comprometido con otra chica pero actúa contigo de esa forma que no me acaba de encajar, ya te lo he dicho. Alice en un par de minutos se ha dado cuenta de eso.

-Vosotras no habéis crecido con nuestra interacción. Siempre hemos sentido ese cariño y devoción del uno hacia el otro. Desde fuera puede parecer como lo describes Rosalie, pero en realidad no es como pensáis. Habéis estado conmigo cuando hablaba de esa forma tan ensoñadora de Marie.

-Esa chica es una afortunada. He de reconocer que tiene muy buenos gustos con los chicos. Es una lástima que ahora haya ido a por tu hombre Renesmee- Apoyó su mano sobre la mía.

Puse la mirada en blanco

-No es mi hombre, no tengo hombre.

¡Fin del capítulo!

He tardado demasiados años en actualizar esto. He estado años sin inspiración, estancada, sin saber que escribir, disgustándome lo que escribía… Finalmente he vuelto con la noticia que la otra pg (potterfics) había cerrado.

La cantidad de fieles seguidoras que he perdido, porque todas y cada una de vosotras, hacíais que me animara mucho a escribir. A dedicar horas y horas a este hobbie. Actualmente mi propósito es finalizar esta historia. Solo había comenzado. No creo que ninguna persona que comenzó conmigo siga aquí, pero tengo muchas ganas de desarrollar esta historia.

¡Así que bienvienidas!

*Ilustrada francesa: hacía referencia a la monarquia il·lustrada del siglo XVIII, en vez de decir monarquia il·lustrada, se centro en el discurso del hecho de ser francesa. Bajo la línia de Renesmee. Hay veces que pienso que mis pensamientos son muy rebuscados