Capítulo 24. Grace Kelly
Lo había fastidiado completamente todo.
Tenía que olvidar a Alec.
Alec Vulturi, el hombre de mis sueños. Pero como en cada sueño, te despiertas y te das cuenta de la realidad.
Una oscura realidad.
Alice tenía razón en cuanto a su compromiso, no era descabellado pensar que la familia de Marie haya organizado un compromiso en breves. Aunque si fuera por enlaces financieros, mi enlace con Alec sería más provechoso. Idea descartada.
Habían pasado casi tres meses desde ese momento. No me arrepentía de mis actos porque era algo que iba a explotarme. Actué como mejor podía, con mi mejor mayor intención hacia mí.
Alec no había contactado conmigo, ni yo con él. No sabía si eso era la señal de final de la amistad. Pero si eso no lo era ¿Qué más podía ser?
Mi tiempo se mantuvo ocupado con las clases y la preparación del vídeo. No me resultó difícil pensar en quien me acompañaría en piano, Derek. Lo cual me hacía una mala persona, porque invitar a Derek me aseguraba una gran cantidad de candidatas a estar en mi elaboración. Tenía que presentar documentación seria del proyecto, sin embargo, no me importaba. Suponía que estas chicas no querrían involucrarse realmente en el proyecto, sino que querrían estar cerca de Derek. No comprendía por qué las chicas tenían ese comportamiento inverosímil, pero ahora me era útil.
Además, pondría al equipo de la abuela Reneé a trabajar para mí. Mi idea genial era que ellos arreglaran todos los documentos serios e importantes y que mis participantes hicieran de mensajeras. Es cierto que esos personajes se esforzaron, pero quería conseguir mi meta de esta forma, moviendo los peones en la tabla de ajedrez. La preproducción ocupó 6 semanas, los ensayos duraron 4 semanas. Eran solo 3.16 minutos de vídeo, pero el desfile por el centro se hacía cuando había la menor cantidad de extraescolares realizándose.
¿Y la producción? Estaba a punto de iniciarse.
Yo llevaba un estilo parecido a Cyndi Lauper: vestilo rosa largo y grande con tul, cadenas, collares, pulseras, botas y el pelo… Llevarlo recogido era mi estilo cómodo, pero no quería hacer un gran disparate en él, así que me puse una peluca cardada parecida a mi color de pelo.
-Renesmee, ha llegado tu momento
Me di un último vistazo al espejo antes de seguir a Rosalie a través del pasillo.
Fui dando pasos firmes, sin temor y sin nervios. No sabía cuánta gente vendría, era entrada libre, sin ningún tipo de control. Como si fuera algo espontáneo. Sin embargo, habíamos dado la máxima difusión posible, se habían repartido volantes, se había hecho publicidad de los ensayos, se había hecho todo un conjunto de tareas para asegurar esa seriedad buscada por el centro.
Durante mi paseo no encontré a ningún estudiante, lo cual era normal ya que se trataba del viernes por la tarde, no había motivo para estar ahí.
-¿Lista?- Me preguntó Rosalie delante de una de las puertas principales. Ella iba vestida como una de las compañeras de Cyndi Lauper, formaba parte de mi equipo del carruaje.
La miré con cierto temor en los ojos. Ella se encargaba de presentarme, ella saldría primero por la puerta y luego sonaría la música. Yo saldría después y las cámaras estarían ahí grabando ¿Había mencionado que había llamado a la prensa local?
-Hemos estado semanas organizando esto-Dije encogiéndome de hombros.
-Alec ha venido.
Me sorprendí y alegré, por unos segundos quise cruzar la puerta para correr hacia él y abrazarlo, pero me detuve al instante. Detrás de esa puerta no estaba él, sino en algún lugar ilocalizable. No pasaría como las otras veces que al cruzar el marco de mi puerta él estaría ahí, esperándome con su gran sonrisa.
Durante las últimas semanas había estado en un trance, ella conocía el motivo y estaba enfada con Alec, a pesar de que la culpa era mía.
Rosalie abrió la puerta y eso descubrió algo totalmente confuso para mí, sonidos y gritos de fondo que fueron de nuevo enmascarados al cerrarse la puerta automáticamente.
¿Qué había sido eso?
Esperé los minutos pautados mientras Rosalie y el resto del equipo hacían la introducción. Y finalmente abrí las puertas con ambas manos.
-¡Quiero hablar contigo*!-Empecé dirigiéndome a Derek sin mirar a ningún punto más, él no iba con ningún vestido* pero sí con un vestuario acorde a nosotras.
-La última que hablamos, me redujiste a lágrimas- Me siguió él con cierto tono reprochador.
-Te prometo que eso no volverá a pasar.
Me giré unos instantes para dirigirme a la carroza y fue increíble lo que vi. Una gran multitud a nuestro alrededor de alumnas y alumnos, con mecheros, algunas chicas disfrazadas como nosotras, otras chicas con carteles y una gran multitud vitoreando. La población masculina estaba ahí con lo que parecían bebidas alcohólicas, no sé si sabían que el profesorado también estaría ahí.
Hice unos cuantos pequeños saltos hasta ubicarme en la carroza. La acústica había sido alargada unos segundos para poder sentarme bien a tocar el piano. Inevitablemente en esos segundos mientras me ubicaba en el carro busqué a Alec entre la multitud.
En esos momentos yo tenía que tocar y cantar a la vez que exageraba mis expresiones faciales. Y lo único que tenía en mente era a Alec. Derek, hacía la parte teatral los primeros segundos. Había quedado espectacular, parecía toda una pieza de coleccionista con los detalles de música comercial y decorados rococó. Últimamente tenía muy presente en mi a Amanda. El resto del equipo se encontraba haciendo su coreografía a nuestro alrededor.
El pensamiento de que Alec me estuviera viendo, pero yo no poder verlo a él me inundó y dejé que todo eso se transmitiera en la canción.
-¿Te atraigo?-Empecé elevando mis cejas y mis hombros como forma de interrogatorio- ¿Te creo repulsión con mi sonrisa de lado? ¿Soy demasiado sucia? -Hice un gesto de extrañeza- ¿Demasiado coqueta? ¿Me gusta lo que a ti te gusta? ¿Me gusta lo que a ti te gusta? Podría ser saludable, podría ser repugnante, supongo que soy un poco tímida.
Derek hizo un gesto de rendición, durante los anteriores momentos había actuado como si no quisiera escucharme. Situación familiar. Hasta que se sentó conmigo en el piano, tocando junto a mí.
-¿Por qué no te gusto? ¿Por qué no te gusto sin dejarme intentarlo?
Me levanté dramáticamente del sillón y me volví a dirigir hacia él.
-He intentado ser como Grace Kelly
Di un pequeño salto para sentarme en el piano con las piernas cruzadas.
-Pero su mirada era demasiado triste. Así que intenté ser un poco como Freddie ¡Me he vuelto loca de identidad!- Me estiré en el piano con pequeñas patadas mientras repetía lo loca que estaba.
Giré sobre mí misma hasta saltar fuera del piano, redirigiéndome a Derek sin mayor demora.
Se aproximaban partes de la canción demasiado reales para mí, transmití en las letras todo aquello que había expresado a Alec.
-Podría ser castaño, podría ser azul, podría ser violeta cielo, podría ser dañina, podría ser lila, podría ser cualquier cosa que te gustara-Moví los brazos en diferentes direcciones, expresando toda lo posibilidad de lo que representaba mi ser- Tengo que ser verde, tengo que ser mala, tengo que ser incluso más de lo que soy. ¿Por qué no te gusto? ¿Por qué no sales de la habitación?
Finalmente señalé a un punto indistinto del lugar e hice un guiño a la multitud sacando la lengua. Y en ese momento le vi. Vi a mi chico italiano.
-Enfadarte no soluciona nada
Los siguientes segundos mi única función era hacer rabietas y saltos en el escenario mientras mis compañeras alrededor hacían una coreografía a nuestro alrededor.
Entonces modifiqué eso. Me quedé de brazos cruzados, picando con mi pie en el suelo, con la mirada desafiante hacia Alec. Hace unos instantes quería abalanzarme hacia él, en ese momento solo quería desafiarlo, hacerle sentir mi presencia.
Noté como entreabría los labios como si quisiera decirme algo, luego frunció el ceño y simplemente se giró. No tardé en perderle la pista.
Cuando la siguiente parte de la canción llegó, me uní a bailar con Derek los breves veinte segundos que quedaban hasta que tuviera que volver a cantar y a tocar el piano.
La canción la seguimos tal como habíamos ensayado.
Al público pareció encantarle, pero yo no podía para de pensar en esa mirada. Sin embargo, iba a ser sensata y no iba a buscarle.
El desfile terminó cerca de la pista de atletismo. Pensé que ahí realmente habría acabado nuestra actividad, pero una gran oleada de público vino hacia nosotras. Mi reacción solo se pudo resumir en estupefacción cuando varios grupos de chicas querían tomarse fotos con Derek. Algo que nunca entendería de las chicas.
No fue la única sorpresa, alrededor de nosotras se comenzó a crear un conjunto de flashes, preguntas cortas y altas y varias cámaras. Yo solo recordaba haber llamado a un periódico local. Estaba siendo invadida a preguntas, nunca me había pasado eso, en mi tierra ese tipo de prensa no se acercaba a mí ni mucho menos me abordaban de esa forma.
Ya no estaba en Northumberland, pero, sin embargo, ahora podía ser tan especial como aquellos días soleados. Gran disgusto para Bella.
-Tras años de internado y al estar en una nación nueva, he decidido dejar ser a mi imaginación al más estilo yankie. No todos los días tengo la oportunidad de estar en un centro de este calibre y mucho menos tener profesorado tan destacado como Jacob Black.
Más y más flashes, más aceleración de las vociferantes voces de las periodistas.
-Se rumorea que Jacob Black permanecerá retirado y que se unirá a los despachos como una vez lo hizo su padre.
Vaya, nueva información desconocida para mí. Esperé unos pocos segundos antes de responder. No sabía cuanta influencia podría tener, pero fuera lo que fuera a decir, seguramente le traería dolores de cabeza a Bella.
-Yo solo puedo decir que es un gran profesor y que estamos contando los días para volver a verle en las pistas.
Más bullicio y más ansiedad en el ambiente. Me encantaba.
Logré desaparecer entre la multitud mientras era seguida por las cámaras, no estaba acostumbrada a eso. No era del tipo de adolescente que quisiera salir en Page Six así que ese conjunto de periodismo a mi alrededor era algo nuevo.
A medida que nos acercábamos al instituto íbamos perdiendo a componentes, se quedaban hablando con otras personas o se iban a celebrar el gran triunfo, como si hubiéramos jugado un gran partido.
Para cuando llegué cerca de los vestidores del gimnasio, ya estaba sola. Había dejado en mi taquilla todo para volver a mi estilo normal antes de llegar a casa de Amanda con un atentado contra su moda noble. No tenía nada en contra de esta moda, pero me parecía demasiado estadounidense para entrar a ese lugar.
-¡Ha sido increíble Renesmee!
Me quedé con la peluca a medio quitar, estaba entrando al vestuario y Derek se encontraba a la entrada. Me la recoloqué de cierta forma, no tenía ningún espejo delante.
-Oh, sí lo siento, te vi a lo lejos y supuse que estarías aquí- Se removió el pelo nervioso- Espero que no te resulte incómodo. Solo… te vi y quería agradecértelo.
Fruncí los labios extrañada, no sabía que responderle.
-Hemos sido un equipo-Dije dubitativa- No hay nada que agradecer.
-Ya, pero… ¿Te has dado cuenta de toda la repercusión que ha tenido? Sabía que habría prensa local, pero todo eso… increíble. No ha sido de una forma adolescente, sino como un movimiento. Creo que eso será un gran título que poner para la universidad. Aún no lo tengo decidido, yo no quería ir a ninguna de la Ivy League pero son tan impresionantes. Buscaba al azar universidades especializadas en tecnologías, pero se me hizo inevitable buscar según su arquitectura y estética.
Me crucé de brazos y me apoyé en la pared. Derek era un chico intrigante, a veces podía hablar incluso tanto como Alice, pero de una forma muy entusiasmada, no controladora. Otras veces era callado y tímido.
Ahora estaba con su versión extrovertida.
-… ¿Tú te quedarás a estudiar en este país no?
Lo miré apretando los labios.
-Georgetown, ya tengo mi habitación individual con vistas a Potomac y al puente Scott- Dije rodando los ojos haciendo referencia a la residencia.
-Esa también es casi considerada de la Ivy League, pero es católica. Pensaba que tú eras protestante.
Titubeé con la respuesta pero tampoco había una gran explicación.
-Mi padre estudió ahí, no quería una Ivy League pero sí una destacada. Mi madre estaba enamorada y le siguió, por consiguiente … yo al vivir aquí pues me toca Georgetown ya que lo pagan ellos. Yo prefería ir a…
-¿Oxford, Cambridge?-Me interrumpió Derek entre risas.
Volví a fruncir los labios. No volvería a Inglaterra hasta que me hubiera graduado, actualmente no disponía de esos privilegios que al cumplir la mayoría de edad tuviera acceso a mi dote, ya no estaba en la época de Amanda.
-Más bien quería alguna más discreta, haga lo que haga después tendré que salir por el mundo así que… realmente no le había dado muchas vueltas. Voy a… - Me señalé para decirle que me iba a cambiar.
Hizo un gesto de asentimiento, removiéndose un poco incómodo.
-Mmm… sí… esto… Aquel chico ha preguntado por ti.
Incliné mi cabeza, desconcertada.
-¿Qué chico?
-Yo
Giré mi cabeza ligeramente enfocando hacia el fondo. Alec se acercaba a nosotros con su impecable presencia. Miré a Derek y luego a Alec, volví a mirar a Derek sin saber que hacer o decir. Le eché un vistazo rápido a nuestro entorno.
Nos encontrábamos en un centro educativo de secundaria, yo vestida como una adolescente junto con un chico adolescente que no podía encontrarse más raro. Raro en el sentido adolescente, Alice le había dicho que tenía que adelantarse en pedirme una cita ya que Alec no se encontraba en escena. Derek durante las últimas semanas había hecho el intento de estar a solas conmigo, yo había procurado que eso no ocurriera o desviar la conversación. Es decir, ahí todos sabíamos lo que ocurría, pero guardábamos un silencio a voces.
-Nos vemos Renesmee
Los pasos de Derek retumbaron por el pasillo vacío. No sabía si quería que se quedara o se marchara.
-Me ha gustado tu actuación, ha sido muy explosiva.
Me crucé de brazos esperando unas palabras más acertadas.
-Es algo que no puedo evitar-Me encogí de hombros sonriendo con satisfacción.
Alec me miró de cierta forma exasperante, como si ya se hubiera cansado de nuestra extensa conversación. Me dolió su actitud, nunca había estado así conmigo, nunca había estado incómodo conmigo, nunca había sido tensa nuestra mutua presencia.
-Quería hablar contigo de una forma seria, pero parece que estás adolescente.
Me indigné muy enormemente, para mí eso había resultado como una ofensa.
-No estoy adolescente-Dije conteniendo mi tono.
-No te veo igual ni te noto igual, soy una persona adulta y quería hablar con la persona correcta que pensaba que eras.
Silencio, silencio y silencio.
-No recuerdo cuanto tiempo llevamos sin vernos estando en el mismo país-Me giré y abrí la puerta del vestuario, indicándole que pasara. No estaba bien que habláramos en medio del pasillo, el eco y posibles extraños podrían vernos.
Avancé hacia el primer asiento y me senté esperando a que entrara, cabía la posibilidad que no quisiera estar tan a solas y en lugar tan solitario. Segundos más tarde entró y se hizo espacio hacia mí.
-No podía seguir más con esto, estaba encerrada en mis sentimientos, frustrada. Ver como una persona como Marie con una gran persona como tú, eres tan ideal que ese contraste lo rompe todo y no en un buen sentido.
Otra sorpresa, confesarle que su novia no era de mi agrado, pero en ese punto Alec no le dio la más mínima importancia.
-¿El beso era necesario? Te sigo queriendo y por eso deseo lo mejor para ti: una buena cita, un buen chico, un primer beso de ensueño… todo eso para ti.
Mantuve la compostura, tras años de separación Alec sabía perfectamente cuando mentía o cuando ocultaba algo. No había pensado que Alec creería que había sido mi primer beso.
Se reacomodó en su asiento y me miró con extrañeza.
-No he sido tu primer beso-Afirmó.
Amanda, reza por mí. No me encontraba preparada para eso.
-Derek ha conseguido lo que lleva meses intentando.
Le miré sin poder creerme lo que estaba diciendo.
-¿Entonces quien…?-Alec entendió por mi expresión facial que estaba lejos de acertar- ¿En qué momento con el gran escrutinio que tiene Isabella Cullen hacia ti has podido iniciar un romance?
-No hay ningún romance, además, ¿Como sabes que no has sido mi primer beso?
-Te conozco, al menos quería suponer que había algo bueno.
-¿Cómo que algo bueno?
-No sé Renesmee, ya no sé hacia donde encaminar esto ni que decir respecto a todo. Me besas, no nos hablamos, actúas de esta forma misteriosa… ¿Qué puedo hacer?
Le cogí de la mano y la acerqué a mi corazón.
-Quererme. Sé que soy muy joven, pero voy a crecer y mis deseos hacia ti en algún punto pueden ser realidad. No lo veo como una espera, lo veo como un crecimiento. Ahora no soy la persona que tú quieres, pero estamos en constante evolución. Sé que no tienes sentimientos amorosos hacia mí, pero el momento llegará. No estoy a la espera de algo, solo estoy diciendo que tú vivirás tu vida, yo viviré mi vida y en algún punto esas intersecciones se cruzarán.
Él alejó su mano de mi corazón e hizo un cambio de su mano por la mía.
-Eso es esperar algo. No me vas a perder, voy a hacer como si esa acción no hubiera pasado. No olvidaré tus sentimientos porque están ahí, pero mi sol, no inicias algo de la manera que yo lo hice con Marie como algo no duradero. Llevamos dos años juntos, para otras parejas eso sería como un tiempo relativamente corto y para no plantear cosas muy serias a futuro. No es mi caso. Yo siempre quise actuar de buena forma con ella, demostrarle mi respeto, demostrarle mi seriedad. Tengo veinticinco años y mi novia dieciocho, salta a la vista. Mis proposiciones hacia ella son serias, es una locura la evidencia de edad que hay en este tramo, si ella hubiera sido más mayor o yo más joven las cosas serían distintas, pero no fueron así. Fui señalado por toda nuestra supuesta sociedad por eso, de estar jugando con ella, de obscenidades, reuniones con mi familia diciéndome que era una tontería lo que estaba haciendo, que estaba desprestigiándonos o que incluso esas cosas se hacían en privado.
Cerró los ojos y suspiró.
-Me costó mucho convencerles de que estaba enamorado, que en mi mente no había diferencia de edad. Por eso me dediqué a mostrarla al mundo junto a mí.
-Yo nunca supe nada de ella-Le reproché
-Sí, ese fue mi error, quería contártelo en persona y luego simplemente el tiempo pasó.
Me levanté, no veía que quedara mucha más conversación.
-Nuestros caminos se cruzarán, eso es lo bueno de la juventud.
Dio un pequeño salto para levantarse, muy decisivo hacia mí.
-Si te empeñas en cosas que no pueden ser tendremos que cortar nuestra amistad. Voy a actuar como la persona adulta que soy y poner barreras sino me dejas de otra.
Le miré firmemente, tal y como lo hice en el baile. Alec Vulturi, un chico realmente encantador, con todo un carisma embelesador, con una simpatía inigualable estaba delante de una adolescente disfrazada que parecía que se estuviera atravesando una etapa de rebeldía. No me gustaba hacia donde estaba yendo con sus palabras, pero tampoco quería que pensara que era una adolescente común.
-No hará falta, ya te he dicho que no espero nada. Comprendo las diferencias de edades que hay en tu vida, comprendo el punto en el cual te encuentras, comprendo que no me quieres en una forma romántica y comprendo todas las acciones que tomarías. No quiero crear ningún conflicto en ti ni hacia tu entorno.
Alec me miró de otra forma, más convencido y alegre. No dudaba que había creído en mis palabras.
-Me alegra muchísimo escuchar eso Renesmee.
Le abracé de una forma aparentemente sincera.
Aparentemente porque sabía que nos volveríamos a cruzar y cuando eso pasara Marie ni nadie serían un obstáculo.
