-Maldita sea, llevo media hora esperando, ¿qué le pasa, se le amarraron las patas a la cobija?- Me pregunto esperando mi transporte matutino para ir al infierno que el mundo llama escuela.

Me volteo hacia el otro lado de la calle mientras sostengo mi mochila con un brazo y el otro lo agito levemente para que el auto que se acerca me note. Cuando llego me inclino y con toda la fuerza interior que tengo me dispuse a decir:

-Ah, hola Erwin.-

-Buenos días, Levi- me saluda casualmente.

Erwin estaba en frente de mi con su auto, le había pedido que me viniera a buscar para llevarme a la preparatoria como siempre, solo que hoy se miraba más... ¿alegre? ¿Contento? No lo sé, había algo distinto en él, pero no sabia como describirlo.

Bueno, Erwin siempre se ve encantador con esa sonrisa que se trae, pero es que se miraba más feliz; incluso su aura estaba más resplandeciente que nunca.

-¡Enanito! ¿No me vas a saludar a mi también?- "Me lleva el diablo", pensé

-De hecho, prefiero no hacerlo- dije sin voltearla a ver.

Hasta ahora, he tratado de ignorar la presencia de la cuatro ojos desde que subí al carro y la miré en los asientos de atrás haciendo quién sabe qué clase de movimiento con sus manos.

-Oye Erwin, nunca me dijiste que ibas a traer a una loca contigo- volteó a mirarme todavía con su sonrisa espléndida, y joder, tan solo con eso pude sentir mi cara ardiendo, Hanji lo noto y para evitar una muerte segura de mi parte, se tapó la boca rápidamente tratando de no reírse.

Obviamente ella sabía que la mataría si se llegará a reír o al menos mirarme con una sonrisa burlona. Porque sí, Hanji es consciente de que estoy enamorado de Erwin, no es que le haya dicho, pero según ella yo era muy malo disimulandolo, por lo que ahora intento ser más cuidadoso con respecto a mis acciones con Erwin.

-Yo le ofrecí llevarla ya que estaba en la mitad de la calle, y me contó que fue porque se le había pinchado una llanta de su bicicleta- dijo antes de tomar el volante he ir hacia la preparatoria.

Mientras el conducía, me volteé rápidamente -¡¿Y se puede saber porque carajos estabas a mitad de la calle?! ¡¿Que no hay banquetas?!- le pregunto.

Solo se puso a reír como la típica loca que es -no sé- contestó.

-¿Qué? ¡¿Como que no sabes?!- le regalé bastante enojado.

-Pues no sé, se me hizo buena idea, creo.- Me respondió como si nada.

-¡¿Como que se te hizo buena idea andar caminando a mitad de la calle con las posibilidades de que te atropelle un loco como tú?!- exclamo mientras intento mantener la calma, porque con Hanji la calma no es una opción.

-Pues las posibilidades no fueron muy altas ya que todavía sigo viva- dijo riéndose mientras me veía.

-Las posibilidades no importan si es sobre tu vida, cuatro ojos- le dije seriamente.

-Pero si tú lo mencionaste primero...- dios mío.

-Mejor me callo, es imposible hablar contigo- Me acomodé en mi asiento y procedí a ponerme los audífonos y mirar la ventana hasta llegar a la institución.

Erwin solo se puso a reír de la pelea innecesaria que acababa de ocasionar, y la verdad es que ya no me importaba ni un poco. Ya había pasado demasiadas vergüenzas junto a Hanji, especialmente cuando está Erwin. Creo que me quiere ver sufrir, por lo que yo solo me quede en silencio mientras escuchaba una de las canciones de Arctic Monkeys, no le iba a dar el gusto de ver mi cara como ella queria.

Cuando al fin llegamos solo me despedí de Erwin y me fuí a paso acelerado antes de que Hanji me siguiera. Cosa que creo que estaba logrando ya la escuchaba gritando mi nombre y que la esperara o algo, pero eso para su desgracia no pasará.


-Olvídate de Erwin.-

Escuché después de un largo silencio, estábamos sentados en las bancas del almuerzo. Hanji no hablaba, lo cual me parecía muy extraño viniendo de ella, por un momento creí que estaba ignorandome por razones que ni yo sabía o podía ser que estaba en su fase de concentración, cuando entra en esa fase ni Moblit la puede sacar de su cabeza.

-¿Qué? ¿De qué hablas?- le pregunté haciéndome el desentendido.

-Sabes perfectamente de que estoy hablando Levi, debes olvidarte de Erwin- repitió -Sé que no tienes intención de confesarte y aunque lo hagas no creo que te beneficie en nada. Además té está afectando, no creas que no te he visto cada vez que Erwin anda en una nueva relación y sobretodo en la que esta actualmente.- dice con un semblante entre preocupado y dolido. Detesto cuando tiene razón.

No tenía intenciones de confesarme a Erwin, ni siquiera podía mirarlo a los ojos cuando hablábamos, me daban nervios y las mariposas con las cuales estaba más que familiarizado se hacían presentes. Era una horrible sensación, porque sabía que solo Erwin era capaz de hacerme sentir así, y era una clara señal de que todavía tenía esperanzas para estar con él.

-Sabes tanto como yo que Erwin es una gran persona, estoy segura que entendería si le dijeras lo que sientes enano, no creo que querría hacerte incómodo, mucho menos lastimarte.- Me dice intentando algo que nunca logrará que haga, confesarme.

No me gusta a donde va todo esto, sé que Hanji tiene buenas intenciones, pero no es como si no lo hubiera pensado estos últimos 10 años. Claro que había pensado en confesarme, pero lo que me asustaba eran las consecuencias o lo que le pasaría a nuestra relación después de eso, tenía muchas inseguridades respecto a todo esto y simplemente no estaba listo.

-No lo digas como si fuera lo más fácil del mundo, una cosa es decirlo aquí y otra es ir y decírselo de frente- Exclamé.

-Lo sé, solo te digo para que no te quejes que nunca te dije- Me dice sonriendo.

-Si, si como digas- contesté rodando los ojos -Se va a terminar la hora del almuerzo, así que me voy antes de que sigas jodiéndome la vida- Me levanto de la silla haciendo un chirrido poco silenció y me voy caminando hacia la puerta principal.


-Oye, levántate ya.-

Eran alrededor de las 5 de la mañana cuando el moreno se había despertado junto a la rubia. Ropa en el suelo, condones usados, olor a sexo. Era un desastre.

Era obvio lo que había sucedido en esa habitación ya que el moreno tenía dobles intenciones cuando invitó a la rubia. Aunque ella ya sabía lo que vendría.

-Vaya, ¿ni siquiera unos buenos días?- dijo la rubia ya despierta sentándose en la cama.

Sabía que seria ignorada, pero decidió decírselo de todos modos, aunque hablar con Eren sobre algo que no fuera sexo era como hablar con una pared. Sabía que la respuesta del moreno sería la misma. No era la primera vez que pasaba y ya estaba acostumbrada a ser echada del departamento cada vez que terminaban de tener sexo.

Y sí, Historia Reiss, la capitana del equipo de porristas y Eren Jaeger el típico fuck boy de la escuela estaban en una relación. Era muy cliché el tema pero los que atendían la escuela, y especialmente los más cercanos a ellos sabían que solo era una relación de beneficios. Eso se debía de cuando empezaron los rumores de que ella y Eren eran vistos juntos se dijo que estaban saliendo. Algo por lo que Historia quería terminar.

-Ya no quiero seguir con esta relación, Eren- dijo mientras se ponía la camiseta que estaba en el suelo. Esperó una respuesta, pero solo fue respondida por el silencio. -Hablo en serio, ya no quiero tener relaciones sexuales contigo.- De repente escuchó una risa un poco burlona.

-Qué buena broma, ¿por qué querrías eso?- preguntó sin quitar su media sonrisa aún no volteando a verla.

Esa era la pregunta que había esperado, y es que Historia estaba enamorada; muy enamorada y quería arriesgarse solo para estar con esa persona que la hacía sentir tan especial y única. Por lo cuál, quería terminar toda relación con Eren.

Se quedó unos segundos en silencio pensando si en verdad le podría decir.

-Tal vez... por amor- Dijo con voz baja esperando con suerte ser escuchada. Una risa mucho más escandalosa invadio el cuarto.

-¿Sabes lo patética que te escuchas? Nunca pensé que alguien como tú pensaría en esas estupideces- Dijo el moreno burlón.

¿Alguien como yo?, ¿A qué se refería? Así que alguien como ella no merecía tener lo que quería, ¿Alguien como ella tendría que vivir como los demás quieren? La verdad es que se sintió humillada de alguna manera y quién no se sentiría así, él le había hecho sentir que si ella hacía algo que no era lo que los demás querían, ya era patético en sí mismo, solo por hacer algo que ella quería o por querer estar con alguien que la haga feliz.

No se dejaría humillar por alguien que ni siquiera pudiera sentir amor y Eren Jaeger era el último de quien quería escuchar eso, ya que casi todos los días traía a diferentes personas diciéndoles cosas sobre cómo ellos eran los primeros en visitar su departamento solo para hacerlos caer en sus encantos tan falsos y poder tener lo que quiere. De paso casi siempre eran personas que todavía no sabía sobre la reputación del castaño, o personas que estaban al tanto de ella pensaron que el cambiaría. Algo demasiado cliché y que al final no se cumplió porque los únicos que salieron lastimados fueron ellos.

Rápidamente se cambió, tomó su bolso y se dirigió hacia la puerta principal. Con eso se fue para no volver nunca a ese lugar donde solo quedaba un castaño, aún riendo como si hubiera encontrado la cosa más divertida del mundo.


Nota:

Bueno aquí está la introducción de nuestros personajes principales o de cómo irá la historia, espero que haya sido de su agrado y les escribimos después. (눈‸눈)