NA: Ahora si, un capitulo que disfrute tanto pero tanto escribir, se vienen mas como el estilo... Espero lo disfruten tanto como yo lo hice.
CAPITULO 3 :
Levi se alertó por las ultimas palabras del comandante. Asignar un nuevo líder de escuadrón era condenar a muerte a esos nuevos reclutas. Nadie era tan habilidoso como el. La vida de esos mocosos dependía en gran medida de su presencia y realmente deseaba que volvieran vivos.
-Tsk… Eres un maldito.- Se dignó a enfrentar al rubio, tomándolo por el cuello de la camisa en un arrebato de frustración. -Eso es suicida, no puedes desligarme a tu placer, maldito…. maldito seas.- Su rostro era parco y su voz se había tornado baja y amenazadora.- No dejare que tus malas decisiones decanten en la muerte de esos mocosos.- Afirmó enfurecido.
-Sabia que los tendrías en cuenta…- Tomó las muñecas del otro con firmeza, logrando que suelte el agarre- Ahora solo debes respetar que sigo estando al mando.- El movimiento que le siguió, fue un brusco cambio de posición, donde Levi quedó azotado contra la puerta de madera del establo, con su brazo izquierdo acorralado en su espalda mientras el mas alto ejercía presión indiscriminadamente.
Los limites se habían sobrepasado esa noche, la sangre de Levi hervía en cólera. Si ya tenia motivos para despreciar a Erwin, ahora lo condenaría a una pelea cuerpo a cuerpo que él creía que se debían desde sus inicios.
El capitán gruño imperceptiblemente, y con rapidez pisó el pie del hombre a sus espaldas. Este aflojo la apretada llave que hacia, mientras recibía un codazo en el centro de su estomago.
Erwin retrocedió y logró esquivar la bota del azabache, que se dirigió directamente a su cara, en una patada que no concordaba con su menuda estatura, pero que aun así estuvo a milímetros de noquearlo.
Ambos se mantuvieron entretenidos en un baile de peligrosos movimientos, Levi era rápido y sigiloso, mientras que Erwin leía cada movimiento y sin mucho esfuerzo se defendía habilidoso.
-Haces demasiados movimientos, aun no aprendes- Comentó el comandante con voz entrecortada mientras evitaba otra patada.-
Levi chasqueo la lengua y logró arremeter un puño en el costado desprotegido de Erwin.
Este soltó el aire y trastabilló levemente, chocando su espalda contra el establo.
Los cabellos presentes relincharon alertas al revuelo. Gracias al horario, todo el pelotón estaba disfrutando de su comida en los comedores comunitarios. Esta era la primera vez que los dos hombre se blandían a golpes de puño sobre el otro.
La bota del mas bajo se posicionó en el pecho agitado del mas alto. La mirada de Levi estaba prendida y amenazante. Su cabello negro despeinado cayendo sobre su frente, algunas gotas de sudor se escapaban desde su cuello.
Odiaba sudar, con todo su ser, lo detestaba.
Erwin trató de controlar su respiración aunque le era imposible, su costado dolía, y la dura bota apretaba su pecho, ensuciando su camisa y chaqueta.
Poco a poco se dejó caer hasta el piso, quedando sentado con sus rodillas flexionales, denotando que su cuerpo le pedía tregua y demostrándoselo al azabache.
El pie se mantuvo en su lugar, y Levi solo se dignó a bajar levemente su torso para encarar el rostro del mayor.
-En todo este tiempo, es la primera vez que te veo actuar bajo tus instintos Erwin, eres un niño mimado encerrado en el cuerpo de un hombre. - Escupió con repudio-
Erwin se desencajó aun más por el atrevimiento de sus palabras. no tardó en tomar el pie del menor y retorcerlo al punto de casi dislocarlo.
Levi largó un leve alarido. Eso había sido de lo mas doloroso que había sentido en su vida, y no pudo evitar caer con la rodilla que le quedaba libre. Erwin estiro la pierna en su mano, logrando de un simple movimiento posicionar al azabache encima de el.
Lo tomó de la nuca sintiendo el sudor frio empapar su palma. Y luego no supo qué más hacer… Grande fue la sorpresa de Levi al solo ser guiado a chocar su frente contra la del rubio. Ambos respirando agitadamente, el vapor que emanaban sus cuerpos en la noche fría era escandaloso. El sudor de ambos se mezclaba y sus cabellos enmarañados y sucios le daban escalofríos al azabache.
-Me haz ganado…- Aceptó el rubio a regañadientes, aunque una leve sonrisa se hacia paso en su boca.
-Callate…- Logro comunicar el otro mientras tragaba saliva con dificultad.
El cuerpo de Levi fue rindiéndose, acortando el espacio entre los dos.
Algo intimo, pasional y caliente ardía en el pecho de cada uno. Erwin quería seguir, estaba encendido pero derrotado. Por su parte Levi estaba conforme con la pelea.
El rubio apretó con su mano la nuca del azabache, subiendo el agarre hasta sus cabellos, tomando un puñado de pelo, logrando que la cabeza del capitán se dirija hacia el cielo estrellado, y dejando su cuello al descubierto.
El rubio no quiso evitar el instinto que le demandaba hundir su rostro en el cuello sudado y frio del menor, sus labios podían degustar la sal, quiso ir por mas, subiendo hasta detrás de su oreja, donde las finas hebras cargaban con mas de ese afrodisiaco.
Levi se mantuvo estático, enfocando las estrellas y las nubes grises que pintaban ese cielo pantanoso. Se dejó hacer en silencio, percibiendo los movimientos inquietantes y poco decorosos que le proporcionaba el comandante.
Su corazón se detuvo al percibir… -No, no creía posible eso…- Los labios y una cálida lengua atrapaban las gotas de sudor que se perdían bajo su camisa.
La tensión en su cuerpo fue inminente.- Oy! Que crees que haces?- Preguntó aturdido Levi, cuando el agarre en su nuca so tornó doloroso.
Quiso desarmar su posición, pero el rubio lo ancló con su brazo en su cintura.
Levi bajo la mirada, el rubio estaba absorto en su tarea, y un tirón en su bajo vientre le encendió sus instintos.
El capitan movió levemente su cadera para comprobar que lo que lo anclaba entre sus piernas era la erección de Erwin. Dejó escapar una fuerte bocanada de aire.
La intimidad de la fricción, las duras palabras escupidas al rostro del otro, la dominancia de su comandante y la necesidad implícita de pertenecerse el uno al otro, había sucumbido en esa frenético agarre.
Hace cuanto no sentían un cuerpo ajeno? todos perecen, nadie se mantiene vivo el suficiente tiempo como para poder regalar caricias atrevidas.
Levi logro esconder sus manos en la camisa desacomodada del comandante, palpando unos pectorales firmes y húmedos, el pecho subía y bajaba con profundidad. Se atrevió a bajar a sus abdominales aunque la posición no ayudaba a que sea una tarea fácil.
Erwin masculló algunas palabras inentendibles, por fin no tenia ningún discurso que formular. Solo se dejó llevar por la necesidad de aprovechar a Levi. Su plan de ceder el control un poco, se había ido por el desagüe. En este momento se encontraba desprotegido, vulnerable, aunque dispuesto a luchar por el control.
Levi sintió incomodidad por el acercamiento, pero esa misma incomodidad le llevaba a dejarse llevar, a sumergirse y ponerse a prueba. Cuanta incomodidad era posible soportar?
-No abandonaras mi lado…- Murmuró el rubio, apretando la quijada de Levi con su mano. Dirigiendo su rostro a la comisura de los labios ajenos. Depositando un roce en ellos, como si se tratara de un secreto.
-No te prometo nada… dejártelo fácil ya no es una opción.- Gruñó Levi. Buscando los labios ajenos aunque este se había separado para enfocar su mirada en la ajena.
Erwin lucia recompuesto y observaba sin titubear. El mas bajo se encontraba en problemas para retomar su respiración normal. Eso le molestó, por eso mismo, aun con la mirada clavada en la ajena, apretó el costado adolorido de Erwin, y luego con un suave y consistente movimiento, empujo su cuerpo contra el mas grande, sacando un ronco sonido de la garganta del comandante.
Eso había sido lascivo.
Levi acercó su rostro con una lentitud exasperante, y tomo el labio inferior de Smith entre los suyos. Solo fue una caricia leve, tan sigilosa como él.
Su mirada de hierro fundido mellaba en la mirada de hielo del mayor. Quería arrancárselo, pero iba a contenerse. No daría más de lo necesario en este juego peligroso.
Erwin entrecerró los ojos disfrutando el tacto prohibido. Sin perder detalle, rozó su nariz con la otra, y dio por concluida la sesión.
