Respondiendo Reviews:
Marce. Romero. 752: Jeje, gracias, espero este segundo capitulo sea tambien de tu agrado.
Benani0125: Hola! Así es, una nuevas historia, aunque no se si esté al nivel de la anterior, pero espero que la disfruter al leer.
DULCECITO311: Algo así, es verdad que Akane ya no desea casarse, aunque en su momento era su sueño.
Arianne Luna: Hola, sip, aquí les dejo el capitulo 2
Guest: Espero no decepcionarte con este fic, gracias por leerlo.
M. R: Al contrario, gracias a ti por darte el tiempo de leerlo.
Guest: Muchas gracias por pedir el capítulo 2, espero que sea de tu agrado.
A todos los lectores silenciosos, les agradezco la oportunidad, y espero la historia siga siendo de su agrado.
Un abrazo a todos.
Los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi. La siguiente historia se sube con fines de entretenimiento y sin fines de lucro.
2
Hundió su cabeza en sus brazos y comenzó a sollozar un poco, un par de lágrimas se derramaron de sus ojos pero de inmediato las limpió, ya no derramaría lágrimas por nadie ni mucho menos por la situación que estaba viviendo. Ella solo quería buscar su felicidad y de ser necesario pelearía contra su padre para poder demostrarle que ella sola puede encargarse del Dojo o bien, la salida más drástica es salirse definitivamente de la casa.
-Nah…es inútil, papá jamás me dejaría salirme con la mía-.
Akane se sentía abrumada y ansiosa, trataba de encontrar la manera para poder escapar de ese compromiso pero bien sabía que al regresar a casa, aparte de una buena reprimenda de parte de su padre, la boda se efectuaría. Se abrazó aún más fuerte a sus piernas y trató de ignorar a su mente, no quería saber nada de nada y mucho menos deseaba pensar.
-Cof, cof…-
El suave sonido del agua del mar comenzó a relajar sus sentidos y su mente, comenzó de nuevo a sentir paz. La suavidad de la arena La podía sentir bajo la planta de sus pies y en la parte también en cierta zona que su prenda íntima no llegaba a cubrir. Y aunque tenía la certeza que la arena se le estaba metiendo hasta por debajo de las uñas no le importaba, con un buen chapuzón en el mar todos esos granos arenosos se separarían de su cuerpo, pero tenía miedo de meterse al agua ya que desde muy niña tuvo un incidente que le impidió aprender a nadar correctamente y al estar sola en ese paraje, no se iba a atrever tan fácilmente.
-Cof, cof…-
Al tener los ojos cerrados y estando concentrándose en ella misma ignoraba todo lo que pasaba a su alrededor, únicamente dejaba entrar en sus sentidos el aroma característico del aire del mar. Sintió que alguien tosía, lo escuchó dos veces pero en ambas veces no hizo nada pues sabía que estaba sola en aquel lugar. Pensó que al encontrarse en completa paz la mente nos puede jugar malas bromas, por eso ignoró aquellos sonidos que no pertenecía al paisaje natural que tenía frente a ella. Simplemente tal vez son recuerdos de la noche anterior, ya que mientras dormía en su trayecto una señora que estaba a su lado tosía por las bajas temperaturas que se sentían en su transporte.
-Ammm, disculpe señorita; el color azul contrasta de linda manera con el tono claro de su piel y hace juego con sus cabellos, pero…no le recomiendo el azul pastel. En lo personal le quedaría mejor un tono más claro o más oscuro, o tal vez, rosa claro…pero bueno, es una recomendación a mis gustos-.
Eso si es imposible de alucinar, ni el viento ni el oleaje pueden provocar que se escuche una voz masculina tan clara y mucho menos hablándole directamente. Poco a poco fue abriendo los ojos y cuando su mirada se acostumbro a la luz del sol que ya brillaba con más intensidad, pudo observar a un hombre joven que se veía más o menos de su misma edad y que estaba parado frente a ella. El estaba sonrojado con la cabeza elevada al cielo pero los ojos azules del joven jugaban entre mirarla a ella, al cielo y al mar. Akane no era tonta y sabía que aquel muchacho no quería dejar de mirarla pero se veía tan respetuoso tratando de ver hacia otros lados que no fuera hacia la joven, así que debido a esa situación Akane sonrió de una manera coqueta e inmediatamente viró su vista hacia el horizonte marino. Trató de analizar en qué momento llegó a ese sitio aquel enigmático joven y supuso que al estar tan metida en sus pensamientos no pudo darse cuenta el momento en que llegó a ella. Supuso que el joven había llegado corriendo o al menos trotando, volvió a mirarlo y notó que llevaba solamente un pantalón chino color negro, una camisa de tirantes blanca pegada al cuerpo mostrando su bien trabajado cuerpo y una trenza que amarraba su larga cabellera, se sonrojó al voltear su rostro y sin pensarlo dos veces volvió a mirar al océano pero en su mente no tuvo duda alguna, se le hizo un hombre guapo.
-Gra…gracias por su observación… -Dijo ella titubeante- Pero creo que se equivoca, no llevo ropa color a…azul pastel -En cierto punto tenía razón su falda blanca y su blusa rosa que llegaba hasta sus hombros no eran ni remotamente azules. Se preguntó el motivo del porqué había dicho eso de aquel color y volteó a mirar al joven para saciar esa duda que comenzó a rondar por su mente pero al ver el rostro de aquel joven pudo notar que tenía un muy notable color rojo en el rostro pero él al darse cuenta que ella lo miraba, ese tono rojizo cambió por un pálido que demostraba un inmenso terror en ese rostro casi perfecto como ella lo pensaba hasta ese momento- Disculpe, que tiene? Se puso pálido de momento…-
-Eh…pues…este… -El joven comenzó a dar pasos en reversa intentando colocarse al lado de la chica tratando a toda costa de evitar que ella se percatara de que el azul al que se refería era su ropa íntima que sin querer o queriendo tal vez había visto casi a lujo de detalle, ya que cuando tosió para hacer que abriera ella los ojos no lo consiguió y se colocó frente a ella, sin embargo ese nuevo paisaje para él había hecho que su lengua hablara más rápido que su cerebro y ahora estaba en un gran riesgo por su atrevimiento- Yo…cof, cof, bueno, es que de momento me sentí mareado. ¡Si! ¡Fue eso! Me sentí algo mareado por correr tanto… -Sonrió por su velocidad para responder y por su gran habilidad ya que estaba a un costado de ella, aunque no podía negar que había observado algo hermoso.
-¿Esta usted seguro? Tardó casi diez minutos en decirme que se sentía mareado ¿No será que tiene otra cosa y no me quiere decir? -Respondió Akane-.
-Pues…-Se rascaba la barbilla pensando en alguna buena excusa que evitara que le dijera que había visto cosas que no debería de haber visto sin su consentimiento. No obstante prefirió cambiar de tema y uso como pretexto el jamás haberla visto por esos lugares- Usted no es de por aquí ¿Verdad?
-No, yo soy de Nerima. Allá vivo solo que en estos momentos…digamos que estoy en unas muy merecidas vacaciones-.
-Vaya. Yo en mi niñez fui a Nerima con mis papás a visitar a un viejo amigo de mi padre. Hace años que no he vuelto pero la última vez que me que fui sentí que había mucha tranquilidad-.
-Ja -Contestó Akane algo sarcástica- Se nota que no estuviste mucho tiempo allá, créeme que ahí sí que es tierra de locos, bueno, al menos lo es hoy en día.
-Si algún día vuelvo a ir a ese lugar, comprobaré si de verdad es tierra de locos, aunque dudo mucho sea algo que pueda hacer de manera pronta-.
-Está bien señor…ummm ¿Cuál es su nombre?
-No me llames "señor" -Contestó frunciendo el ceño- Me llamo Ranma Saotome y tengo 21 años, así que por favor, deja de lado tanta formalidad conmigo -Finalizó dejándose caer sentado al lado de la joven-.
-Mucho gusto…Yo soy Akane Tendo y tengo 20 años -Dijo ella de manera coqueta-.
-Y…¿Viniste con tu familia?
-No, vine yo sola-.
-Oh, entiendo… -Dijo como él en un bufido-.
-¿Qué entiendes? - Ella se extrañó con ese comentario de Ranma-.
-No, no nada, sólo no me hagas caso…simplemente fue un comentario sin ningún tipo de sentido-.
-¡¿Cómo que no te haga caso?! -Se molestó Akane- ¡Por algo lo dijiste y si algo que no tolero es que no me digan las cosas directamente y no pienso permitir que un tipo cualquiera venga y me diga que sus expresiones no significan nada!
-Bu…bueno… -Ranma parpadeó de manera rápida y exagerada por la pequeña explosión de carácter de la menuda joven- Eso lo explica todo…no era lo que yo imaginaba-.
-¡¿Y que imaginabas?!
-Bueno, es obvio que no se te pueden ocultar las cosas tan fácil -Aunque si supieras que vi tu ropa interior seguro me matas con ese carácter de los mil diablos que te cargas -pensó- Solo me cruzó por la mente la idea de que habías venido a visitar a algún amigo o novio…o a alguna amiga…
-Por favor ¿Yo venir a ver a algún hombre? No me hagas reír, si es precisamente por eso que me salí de la casa aunque fuera unos días, para evitar casarme. Ah, y tampoco vine a ver a alguna amiga o familiar. Simplemente vine porque quise-.
-Creo que con lo que me dijiste de huir para no casarte es lógico que fue solamente para escapar de tu realidad aunque fuera solamente por un rato-.
-Así es. Ahora por ese motivo te agradecería que dejes de sacar conclusiones de mi. Te lo agradecería mucho. Me molesta me digan cosas que no son -Dijo Akane ya más tranquila-.
Ranma se le quedó mirando por unos segundos, en verdad la joven que se acababa de encontrar y que en su momento pensó que él mar la había arrojado a esa playa por donde corría diariamente era bastante interesante, su belleza no era común ya que no conocía a nadie con los cabellos negro-azulados y a pesar de la pequeña estatura y la complexión delgada que le pudo notar, se podía confirmar que no era una joven que se pudiera controlar de forma fácil por su extremo carácter que parecía explotar con un comentario, cosa que decidió probar e intentó provocarla.
-Entonces, puedo suponer que te comprometieron contra tu voluntad, ¿No?
-Co…¿Cómo lo sabes? -Preguntó Akane sorprendida-.
-¿Porqué otra cosa habrías de huir? Si fuera con tu consentimiento ya estarías preparándote para tu boda o ya estarías felizmente casada -Dijo Ranma mientras se recostaba en la arena colocando sus manos detrás de la nuca y a su lado la peli azul se sentaba de lado pero estaba vez cuidadosamente colocando su falda sobre sus rodillas y cubriéndose pudorosamente- Además eso de los casamientos obligados no trae jamás nada bueno, sólo son problemas para una de las dos partes que no se quiere casar.
-¿Tu quieres casarte?
Akane soltó de tajo su pregunta, la cual era inocente en todo tipo de contexto pero al hacerlo se acercó un poco más a Saotome e hizo que este se sonrojara; ella lo miró ponerse colorado pero no sabía porque hasta que cayó en cuenta que su pregunta había sido algo directa e íntima para que el joven pensara que ella tenía otras intensiones al querer saber esa información.
-Oye no… -Sobresaltada se levantó de su lugar y dio unos pasos hacia atrás con el rostro rojo igual que su acompañante- No pienses mal ni te hagas ideas locas…solo quería saber si estabas en las mismas condiciones que yo…en verdad es solo eso-.
-¿Condiciones? -Ranma se relajó y dejó el sonrojo de lado, mismo que fue provocado porque vio a la joven tan hermosa que no pudo evitar pensar que ella era la mujer más hermosa que había visto jamás pero a su vez notó el sonrojo de la joven. Él no pensó absolutamente nada, solamente recordó que hace años su padre le dijo que estaba comprometido con una chica cocinera de la zona donde vive, situación que a él no le parecía tan mala idea solo que no sentía más que un cariño de hermanos por ella. Pero al notar la exagerada reacción de Akane siguió con su idea de provocarla únicamente por diversión-.
-Si, como yo-.
-Pues si dices que si estoy igual de rojo que tú, puede ser que sí ya que aunque es aún bastante temprano, el sol ya está pegando bastante fuerte y hace que uno se acalore y tenga ganas de meterse al mar ¿No crees?
-¡No me refiero a eso idiota!
-¡¿A quien llamas idiota?! ¡Niña boba!
-¡¿Con que derecho me llamas "niña boba"?! No eres nadie para llamarme así! -Contestó la joven soltando una patada al rostro del chico quien solamente se inclinó hacia atrás para evitar el impacto-.
-Eres muy lenta para patear -Dijo Ranma al dar un salto hacia atrás y poniéndose en guardia-.
-¡Tu no eres absolutamente nadie para llamarme "lenta"! -Gritó Akane mientras soltaba patadas y golpes a diestra y siniestra pero ninguno de ellos daba en su objetivo, así mismo Ranma solo se dedicaba a esquivar sus golpes -Vaya, es muy bueno, debo de tener cuidado con él -Pensó- Bah, no pienso perder mi tiempo contigo, vine a relajarme y eso pienso hacer - Dijo algo indignada y dando media vuelta comenzó a andar alejándose de Ranma-.
-Oye, ¡Espera!
-¡¿Que quieres?! -Gritó molesta y dando la media vuelta para encararlo y demostrar que no le tenía miedo pero para su asombro Ranma ya no estaba ahí-.
-Sobre lo que preguntaste… -Ranma habló a sus espaldas dándole un susto de muerte- También estoy comprometido pero eso no me interesa en lo absol…
Las gaviotas que estaban a lo lejos volaron de momento ya que un estremecimiento de tierra las espanto, incluso los peces que nadaban cerca de la orilla de la playa y los pequeños cangrejos tuvieron un susto de muerte ya que en el sitio donde estaban los jóvenes se convirtió en el epicentro de un leve sismo de magnitud 3.5; Akane quien aún estaba temblando de miedo, miraba con molestia al joven quien mantenía la cabeza hundida en la arena debido a un golpe propinado por la joven con un mazo gigante que nunca había sacado y que ella ni siquiera sabía que tenía en su poder y que de un momento a otro le apareció en las manos.
-¡¿Se puede saber porque diablos me golpeaste?! -Esta vez Ranma era el ofendido al levantarse con un enorme chichón en la cabeza-.
-¡Porque me asustaste! ¡Idiota! -Se encaró Akane con él-.
-Bah -Ranma resopló- Lo lamento, no fue mi idea asustarte -Dijo mientras cerraba los ojos, cruzaba los brazos y se sentaba en pose de indio sobre la arena-.
Akane lo miró extrañada, no podía entender cómo es que era era posible que de un momento a otro estuvieran bien, poco después discutiendo y luego ella intentó golpearlo, después él fue de cierta manera fue atento al responder su pregunta pero ella por su manera de ser lo golpeó y en lugar de enfadarse más con ella, él le pidió perdón por asustar la y eso era algo nuevo para la joven ya que ella era siempre la que pedía disculpas en su casa ya que no sabía controlar su carácter. Se hincó junto a él y de la pequeña bolsa que llevaba consigo, sacó unas banditas y se las colocó a Ranma en la zona donde lo había golpeado causando que Ranma abriera los ojos y la observará detenidamente.
Pudo notar que su rostro estaba avergonzado y en sus ojos se asomaban pequeñas lágrimas que la joven intentaba de cualquier manera que no rodaran por sus mejillas. El joven Saotome sintió una punzada en el pecho pues jamás le ha gustado ver a una dama así de triste y comenzó a buscar en su atrofiado cerebro las palabras correctas para tratar de hacerla sentir mejor pero antes de hablar, ella se le adelantó.
-Perdón -Dijo ella mientras hundía sus manos y su falda entre sus piernas para después bajar la mirada que se encontraba algo cristalina-.
Ranma la miró tan dulce, tan tierna y tan indefensa. Si alguien le preguntara, él joven sin dudar diría que cuando la vio se le hizo una dama muy bonita pero ahora la veía hermosa; su cabello corto ondeaba con el viento que soplaba en esos momentos, el silencio rondaba a su alrededor y solamente era roto por el oleaje del mar. La miraba muy atentamente y se tatuó en la mente hasta el más ultimo rasgo del bello rostro de la joven Tendo, el mundo se detuvo y el se desconectó totalmente de su mente, su cuerpo comenzó a moverse sólo, se impulsó hacia ella y suavemente le colocó un tierno beso en la mejilla izquierda de Akane casi rozando la comisura de los labios. Tal vez su mente no se desconectó completamente pues la mirada de Saotome estaba dirigida hacia esos labios de color rosado, labios que se veían tan delicados y finos que provocaron muy en su interior enormes ganas de probarlos pero él no era ningún atrevido, al menos no a esa magnitud, por lo que optó por besar únicamente su mejilla.
Al separarse de la tersa piel de su acompañante, la cual joven volteó para verlo, ella estaba completamente sorprendida por la acción realizada por Ranma, él la miró a los ojos y pudo notar que ella tenía las pupilas dilatas y de manera automática su mano izquierda se posó sobre su mejilla donde él la acababa de besar, la sensación de los labios de él sobre su piel provocaron que el color rojo intenso se le subiera al rostro. Akane de verdad que pensó que él era un atrevido pero no supo ni cómo reaccionar, sentía su rostro caliente y quiso darle una bofetada por tal osadía pero no podía moverse, sentía que había hecho algo incorrecto, pensaba que estaba fallando a sus principios pero por primera vez en su vida sintió un toque de labios de manera tan sincera que el palpitar de su corazón estaba pidiendo más de esa suave, única e inigualable sensación de sentirse querida.
Continuará…
Siguiente actualización: Capitulo 3: Lunes 9 Agosto.
