Respondiendo Reviews:
Benani0125: Jajaja, si, Ranma nos salio mirón esta vez, pero también un poco más valiente en sus deseos.
Ferchis-chan: Gracias por tus buenos deseos, en verdad que quise cambiar un poco, casi nada la personalidad de Ranma para hacer cosas que nunca hemos visto que hiciera con Akane jeje.
Edgar Orjuela: Hola, que gusto que te agrade esta pequeña historia, con respecto al prometido de Akane, pronto hará su aparición.
Arianne Luna: Claro,no voy a abandonar la historia.
Guest: Hola, te entiendo, a veces tambien me es dificil esperar a que llegue la fecha , más sabiendo que el siguiente capitulo esta casi listo jeje.
Guest: Hola, que bueno qye te encanto su primer encuentro, espero la historia siga siendo de tu agrado.
tony kvar: Jajajaja si, siento que fue bastante obvio, pero no quise complicarme demasiado en este relato.
A todos los lectores silenciosos, les agradezco la oportunidad, y espero la historia siga siendo de su agrado.
Un abrazo a todos.
Los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi. La siguiente historia se sube con fines de entretenimiento y sin fines de lucro.
3
Miedo, angustia, emoción, dulzura, vergüenza, ansiedad y muchas ganas tanto de llorar como de gritar; Akane tenía un revoltijo de emociones y sentimientos y su cuerpo no supo cuál sería la mejor manera de reaccionar ante tal ¿Atrevimiento? No, atrevimiento no, más bien ante tal valor de su acompañante pues jamás se imaginó que el apuesto joven que tenía frente a ella pudiera besar con tal ternura y suavidad su mejilla. Sentía el calor en el rostro y de inmediato se cubrió nariz y boca para tratar de regular su respiración, se podía notar el movimiento de su pecho al inhalar y exhalar aire, los nervios le estaban jugando mal y la sudoración en su frente no se hizo esperar.
Cualquier persona que la viera sin saber el porqué de su sonrojo seguramente pensaría que es a causa del calor del sol, afortunadamente para ella, los únicos testigos eran el mismo sol que los llenaba con su luz, las olas del mar que se estaba llevando lejos de ella sus preocupaciones y la arena que en esos momentos sostenía su temblor y sus sensaciones infinitas. Estaban hincados frente a frente mientras que el nivel del agua ya comenzaban a mojar tanto la falda de ella y el pantalón de él pero ninguno de los dos emitía sonido alguno, ella bajó su mirada y sintió ganas de llorar pero apretó su garganta y tragó en seco aquel enorme cúmulo de sentimientos y sin sabores que Ranma le provocó con una sola expresión y con la poca sensatez que yacía en su mente trató de colocar en orden sus ideas para poder romper con ese silencio que comenzaba a tornarse incómodo.
-Po…porque… ¿Por qué hiciste eso? No…no debis…
-¿Tanto te molestó? -Interrumpió el joven Saotome-.
-No es eso pero…
-Te entiendo. Ni tu prometido ha sido tan romántico contigo que mis labios son los primeros fuera de tu familia que han tocado tu piel-.
Akane se quedó con la boca abierta. ¿Tan evidente es que no ha tenido poco o nada de cariño de parte de su futuro esposo? Tontamente pensó ella misma la respuesta a esa absurda pregunta, es más que obvio que si pues de no ser así, seguramente ya estaría felizmente casada y este encuentro fortuito con tan peculiar joven no se estaría llevando a cabo. Se sintió tan estúpida por ser tan fácil de leer, tanto que su coraje la hizo levantarse de su sitio pero antes que siquiera hiciera algo Ranma hizo lo propio para quedar de pie frente a ella y de su bolsillo sacó un prendedor pequeño para el cabello con forma de flor; era una rosa de color rojo intenso y aunque era de plástico parecía que se tratase de una flor natural por la belleza que se le podía notar, la joven Tendo la miró y antes de que pudiera decir alguna palabra, él prendedor yacía colocado entre sus sedosos cabellos azules.
-Por favor, acéptalo como una disculpa por asustarse. En verdad no fue mi intención hacerlo-.
La hermosa flor contrastaba con el color del cabello de Akane y Ranma al notarlo se sonrió orgulloso. El joven Saotome recordó que hace poco más de una semana al ir la poblado más cercano a donde se encuentra su domicilio, vio dicho prendedor en una tienda de suvenires y con un impulso que ni él pudo comprender en ese momento, simplemente lo compró sin saber por qué. Después de comprarlo lo colocó en el bolsillo de su pantalón y se olvidó de él hasta ese momento en que lo recordó e imagino que tal ves su subconsciente lo había obligado a comprarlo para ese momento exacto. Él no se consideraba impulsivo pero al reaccionar sobre sus acciones desde la compra del prendedor, el beso en la mejilla de la joven y el regalo tan inesperado que le hizo a Akane, provocaron el él un sonrojo que no era nada fácil de ocultar.
La joven Tendo por su parte, abrió totalmente los ojos y aún se mantenía la boca totalmente abierta; estaba sorprendida ya ni su novio había hecho algo tan tierno por ella, ni un beso en la mejilla le ha dado y mucho menos le ha dado un regalo tan hermoso. No lo soportó más y se soltó a llorar abrazándose fuertemente al pecho de Ranma, su corazón estaba tan adolorido y volvió a lamentar su triste destino pues no quería estar atada a un hombre que no la hacía sentir ni querida ni especial y que con tan solo dos cosas pequeñas, un extraño la había hecho sentir la mujer más afortunada de la tierra. El joven Saotome por su parte, de momento se asustó por el llanto de su acompañante e intentó serenarse para no hacer alguna estupidez, lo único que pensó que sería lo correcto que era solo abrazarla y quedarse callado para no hacerla sentir peor.
-Perdóname por ponerme así -Dijo Akane entre sollozos- Me siento avergonzada contigo por ponerme a llorar de la nada-.
-No…no te preocupes por eso… -Contestó Saotome algo nervioso pues la joven aún se mantenía con la cabeza hundida en el pecho de el- No…no tengo…na…nada…por perdonar…
-Gracias…
La voz de Akane estaba bastante apagada, tanto que Ranma por poco y no escucha ese agradecimiento tan efímero. La joven al poco tiempo se separó de él pero no se atrevía a darle la cara por el estallido de sentimientos que la hizo llorar así. De nuevo un silencio incómodo se estaba forjando entre los dos pero el estómago de Ranma les recordó a ambos que ninguno de ellos había tomado su desayuno, ella lo miró al escuchar los sonidos provenientes del joven y soltó una carcajada tan fuerte que de momento hizo molestar un poco al joven ojiazul pero tal enojo pasó en un abrir y cerrar de ojos al ver que la chica ya estaba dejando atrás el mal momento que la hizo llorar.
-Cof… ¿Quieres comer algo? Yo invito -Preguntó Ranma a lo que ella solo asintió sonriente-.
/
En Nerima la situación estaba más que complicada, la desaparición repentina de Akane aún tenía a Soun Tendo tan mal que cayó enfermo en cama y sin comer bocado. Deliraba y gritaba que un monstruo había llegado la noche anterior y se había robado a su pequeña sin dejar rastro alguno sobre su paradero. Ya había dado parte a las autoridades para que iniciarán una búsqueda inmediata en todo el distrito y en los colindantes a su localidad.
Pero así como fue levantada la denuncia por parte de él, la tierna Kasumi tenía hablar con las mismas autoridades para desmentir la información que su padre había entregado y pidiendo perdón por la conmoción que se estaba generando. Avergonzada tuvo que pedir disculpas a varias personas que veían con risa las acciones que el patriarca Tendo tomaba mientras dirigía la búsqueda de Akane sin lograr fruto alguno. Nabiki por su parte, se mantenía despreocupada ante la situación úes lo único que ella quería era que su hermanita se estuviera divirtiendo y que no se preocupara por nada.
La preocupación que inundaba el pecho de Kasumi era la del prometido de Akane, de todas las personas que pudieran buscarla, él, sin duda, es el más apto pues hasta donde ella sabe nadie lo puede engañar, eso la mayor de las Tendo lo sabía perfectamente debido a que pocos días después del anuncio del compromiso, él se acercó a ella para confirmar que la pequeña Akane no deseaba casarse para que luego de unos meses, de nuevo él le dijera que el pensamiento de Akane con respecto al matrimonio había cambiado, ya deseaba desposarse con él. Kasumi únicamente le sonreía y le decía que tal vez tenía razón pero la mayor sorpresa de todas se la llevó hace pocos días puesto que de nuevo, él le dijo que ella no deseaba casarse de nuevo, la diferencia es que las veces anteriores lo decía de manera abierta, no obstante esta última solo lo sabía ella y su padre. Le era increíble que él supiera de esa situación sin que la misma Akane demostrara algo así, sino todo lo contrario. La peli azul se mostraba feliz y contenta cuando salía a la calle, cuando iba a alguna cita, se mostraba hasta cierto punto complaciente cuando su prometido le llamaba por teléfono para cancelar alguna cita de negocios por motivos equis pero en soledad se le notaba decaída, cabizbaja y triste.
Desde que Akane anunció que se iba de viaje, la mayor de las Tendo lo pensó durante muchas horas, quería que su hermana fuera libre aunque sea durante ese pequeño instante en el que escapó de su realidad y de todo corazón quería ayudarla que lo pudiese lograr; la situación con su padre estaba más que controlada pues aunque por más locuras que hiciera, ella misma se las podía arreglar para apagar las llamas del peligro, pero con su futuro hermano en ley, esas llamaradas se podían convertir en un enorme incendio. Buscó en su mente la mejor manera de evitar que este la llegara a buscar pero también ella sabía que no sería capaz de mentirle de manera continua, en algún momento se quebraría y defraudaría a su hermanita. Así que decidió pedir apoyo a la única persona que es capaz de engañar y mentir aunque en el acto tal vez le iba a costar muchísimo dinero, pero esperaba que el amor fraternal fuera más valioso que todo el dinero del mundo.
Toc, toc.
- Nabiki -Habló Kasumi afuera de la habitación de su hermana- ¿Puedo hablar contigo un segundo?
-Sí, adelante hermana-.
-Necesito pedirte un favor. -Dijo de manera seria mientras se sentaba al borde de la cama de su hermana, Nabiki por su parte, seguía leyendo una revista de bandas musicales- Es de suma importancia-.
-Ajam, sí. ¿De qué se trata? Vaya, habrá un concierto en Yokohama, debo de obtener dinero para ir, no me lo debo de perder.
-Es por el bien de Akane, hay que cuidarla para que pueda ser feliz en el futuro.
-Akane, sería feliz si no se preocupara tanto por las cosas -Contestó totalmente despreocupada- ¡Mira! ¡Esta chamarra esta preciosa!
-¡Nabiki, por favor! ¡Presta atención! –Levantó la voz Kasumi mientras le arrebataba de las manos aquella revista en la cual estaba distraída-.
-Kasumi…está bien, dime, ¿Qué favor quieres?
Nabiki estaba un poco sorprendida pues su hermana mayor no era de las personas que perdía la compostura de fácil manera, por lo que comprendió que de verdad era algo muy importante para ella y no se trataría de cualquier cosa. Las tres hermanas Tendo tenían personalidades completamente diferentes, mientras que Akane era bastante temperamental y Nabiki era más despreocupada sobre las cosas, Kasumi era tierna y amorosa; pero lo que algo las caracterizaba de manera general, es que se apoyaban una a la otra cuando de algo importante se trataba.
-Necesito que el prometido de Akane no sepa nada de su viaje; y si por casualidad ya lo sabe, debes persuadirlo para que no la vaya a buscar o la busque exactamente donde no está nuestra hermanita-.
-¿Es en serio Kasumi? ¿No crees que estas exagerando? -Dijo Nabiki mientras se acercaba a su guardarropa para ver que usaría en el concierto del cual se enteró hace escasos segundos- Si Akane no está, tal vez él se rinda de casarse con ella y nuestra hermana podría ser libre al fin. Sabes bien que no quiere casarse-.
-Eso no creo que suceda. Desde que él vio a Akane pude notar que de verdad la ama-.
-Jajajaja, eres algo ingenua hermana-.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Si de verdad Akane fuera amada por é, ya debería haber recibido su primer beso ¿No?
Nabiki seguía despreocupada buscando en el fondo de su guardarropa sacando prenda tras prenda pero al no recibir respuesta de parte de Kasumi dejo de hacer esa labor para sentarse a su lado, su hermana mayor estaba preocupada por la felicidad de Akane y aunque ella sentía que no había problema alguno se puso más serio sobre ese tema. Se acercó a Kasumi y se sentó a su lado para después tomarla de las manos y soltar un suspiro profundo.
-De acuerdo Kasumi. Yo me encargo de engañarlo, pero con la condición de que no vas a cuestionar mis métodos. ¿Aceptas?
-Está bien Nabiki, solo no te vayas a pasar de lista tanto –Contestó la mayor de las hermanas un poco más tranquila al sentir el apoyo de la mediana de las Tendo- Lo dejo en tus manos. Hoy va a venir a buscar a Akane-.
-¿Sabías que él iba a venir hoy? -Pregunto Nabiki mientras Kasumi solo asentía con la cabeza- Ahora entiendo tu desesperación. Creo que esto te va a costar pues es con demasiada premura.
-¿Cuánto quieres? -La decepción se instaló en el pecho de Kasumi pues aunque sabía que su hermana era ambiciosa, no espero que de verdad le cobrar algo por apoyar a Akane-.
-No es "cuanto" sino "que"-.
-Ya dilo Nabiki. ¿Qué quieres?
-Lo que quiero… -La mediana de las Tendo sonrió con malicia- Es que te desvivas por mi cuando también busque mi felicidad-.
Kasumi derramó un par de lágrimas y corrió a abrazar a su hermana, le dolía el pecho pero ahora era por pensar tan mal de ella, internamente le pidió perdón y después de darle un beso en la mejilla le dijo que sería capaz de dar todo lo que tiene por ver llenas de felicidad tanto a ella como a Akane. Pero el bello momento fue interrumpido por una voz masculina en la entrada de la casa.
-¡Akane! ¡Tú hombre ha llegado a visitarte!
Las hermanas Tendo rompieron su abrazo y Kasumi sintió un frio congelante en su espina cuando la mirada de Nabiki se llenó de una determinación y agresividad como jamás antes la había visto.
-Que comience el show.
/
Caminaron un rato por la orilla del mar mientras que el viento de momento jugaba con la falda de Akane amenazando en levantarla por completo pero ella lo impedía al colocar sus manos sobre de ella pues no quería regalar una impresión de descarada a su acompañante; Ranma por su parte en ciertos momentos dejaba que Akane se adelantara un par de pasos de él para poder mirarla y cada vez que lo hacía agradecía a todos los dioses que existieron, que existen y que pudieran existir por la hermosa vista que tenía frente a si, se deleitaba al mirar esas hermosas piernas y el cautivador meneo de caderas de la joven que iba a comer con él. La miraba como quien podía observar a la más bella flor del mundo pero que si la tocaba había riesgo de que se marchitara; no había morbo en la mirada de Saotome, pero si un deseo ferviente de poder ser el único que pudiera admirar a tan escultural mujer. Pero para evitar la incomodidad de la chica esos instantes de hermoso paisaje duraban segundos pues volvía a colocarse a su lado en el caminar.
El calor era abrumador por lo que Ranma se había despojado de su camiseta y por ende tenía el torso totalmente desnudo, Akane intentaba no mirarlo y se convencía que la arena tenía que ser más interesante para que sus ojos no la traicionaran. Sería una completa mentira si no había visto hombres con el torso desnudo pero era la primera vez que alguien así caminaba a su lado y con una gran forma física, se notaban los abdominales bien trabajados de Saotome y una firmeza en la espalda y los brazos que cualquier chica se sentiría afortunada de caminar junto a él. Pero la joven Tendo estaba comprometida y no debía permitirse comerse con los ojos a otro hombre que no fuera su prometido; desgraciadamente la tentación de mirarlo la vencía y de reojo lo admiraba, se mordía los labios para pensar en otra cosa que no fuera su acompañante, sus músculos y su tierno beso pero ella bien sabía que era totalmente inútil, estaba totalmente embelesada por el chico de ojos azules.
-Mira, ahí vivo…
Ranma rompió el silencio y señalo una pequeña cabaña a lo lejos sobre un risco mismo que no estaba muy alto,, calculando parecían ser solamente unos 25 metros sobre el nivel del mar. La casa tenía un sendero por el cual se podía llegar sin problema alguno, desgraciadamente ese camino se encontraba exactamente por arriba de aquel risco, no había forma de llegar de manera directa a la casa desde la playa, la única manera era escalando aquel risco con piedras salientes por sus bordes, así que Saotome se inclinó y le ofreció su espalda a Akane.
-¿Qué haces? -Preguntó confundida-.
-No sé tú pero yo me estoy muriendo de hambre y llegaremos más rápido si escalamos en lugar de dar la vuelta. Así que sube, así te llevaré hasta arriba-.
-¡¿Estás loco?! -Se indignó la joven- No pienso subir a tu espalda, apenas y te conozco. Debería estar demente para subirme a la espalda de un completo desconocido, además pensé que iríamos a comer a otro sitio más concurrido-.
-Si lo pensé, pero no me gusta comer fuera, además te dije que yo invitaba la comida pero no tengo tanto dinero así que opté por mi casa. Date prisa y sube a mi espalda. -Volvió a presionarla pero ahora con un tono más mandón-.
-¡No subiré a tu espalda!
-Como quieras entonces. Pero es la única manera para poder llegar más rápido; debemos escalar el risco. -Dijo Ranma mientras se ponía de pie y comenzaba a escalar por esas piedras escarpadas que le ayudaban bastante pero prácticamente no le era imposible subir de gran manera gracias a la habilidad felina que desde niño había desarrollado, así que en unos pocos segundos ya estaba en la cima del risco junto a la cabaña- ¡¿Y bien?! ¡¿Piensas subir o no?! -Le gritó a la joven peli azul desde arriba-.
-¡Ya voy! Pero que idiota ¿Cómo se atreve a gritarme de nuevo?
Akane contestó desde abajo mientras se preparaba para comenzar su ascenso por ese risco y de nuevo gracias a lo escarpado del terreno se le estaba haciendo muy fácil, desgraciadamente no contempló una cosa; su falda, la cual en un intento de avanzar de manera más rápida, esta se había desgarrado de manera muy notoria a la altura del muslo por el filo de una de las rocas. Se quejó por su mala suerte pero eso no le impidió seguir subiendo. El viento soplaba algo fuerte y ella daba gracias de que no hubiera nadie en la parte de abajo sobre la playa ya que de ser así tendrían una vista panorámica de su intimidad; no obstante el viento soplo aún más fuerte y le hizo una jugarreta que no se esperó.
En esos momentos unos trozos de tela que ya eran despojos de color blanco que segundos antes eran su falda, volaban con el viento hacía un destino desconocido, mientras que ella con el rostro totalmente rojo y con la parte posterior de su cuerpo totalmente expuesta, se debatía entre si seguía subiendo o si bajaba para huir de ese sitio y no aparecer jamás en ese desdichado lugar.
Continuará…
Próxima actualización: Capítulo 4: Viernes 13 de Agosto (Viernes de mala suerte)
