Respondiendo Reviews:

tony kvar: Siii al fin salió el prometido de Akane. Me da gusto que te agrade la historia.

Alexandraaa417: Jajajaja, debo ser honesto, la situacion con Nabiki y Kasumi se me ocurrio de ultimo momento y fue totalmente improvisado antes de subir la actualización y de verdad creo que fue buena desición. En cuando a lo de Akane, muchos estariamos agradecidos jajaja.

Benani0125: Jajajaja, simon, la agradable Nabiki siempre sale con buenas ideas. Tal vez Ranma tenga mejores vistas en el futuro jajaja.

Niomei: Jajajaja, nuestra buiena Nabiki se adapta a lo que tiene a la mano.

Ferchis-chan:Si te gustan los momentos de Ranma y Akane, creo que este capitulo será uno de tus favoritos jeje.

julietasarard: Dudo que haya alguien que no haga lo mismo que Nabiki por dinero jajajaja

Arianne Luna: Claro que si. Hoy con el cap 5.

A todos muchas gracias por leer y un fuerte abrazo!

A todos los lectores silenciosos, les agradezco la oportunidad, y espero la historia siga siendo de su agrado.

Un abrazo a todos.


Los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi. La siguiente historia se sube con fines de entretenimiento y sin fines de lucro.


5

La casa estaba hecha de madera casi en su totalidad a excepción de las columnas y el techo que estaban hechas con concreto, al ingresar al hogar de Saotome, Akane pudo notar de primera vista que solamente había dos puertas; la primera era la que se encontraba en la entrada principal y la segunda era la del sanitario que se encontraba a un costado de un pasillo que conducía a la parte del fondo de la casa; en las ventanas no tenía cristales, únicamente persianas que se encontraban enrolladas y así la luz del sol iluminaba prácticamente cada rincón de la casa. No había prácticamente nada de muebles; una pequeña alacena metálica, un par de sillas y una mesa en lo que parecía ser el comedor pero nada más, las paredes estaban vacías, no había cuadros fotográficos, no había arreglos y tampoco había alguna estufa donde calentar la comida. La joven se sorprendió al ver la manera en la que vivía Ranma, ella no podría vivir de tal manera y por más que intentaba no analizar ni observar nada más allá de lo que se podía mirar al momento de ingresar a la casa, su curiosidad la llevó a investigar más del sitio.

Comenzó a recorrer con más audacia la casa ya que de momento se encontró en el pasillo que llevaba a dos habitaciones y que al ingresar al domicilio se imaginó que existieran y que en alguna de ellas dormiría Ranma, pero lo que no pensó es que estaría invadiendo la privacidad del chico; no obstante al percatarse de su forma de vida no pudo simplemente quedarse con las dudas que embargaban su mente "¿Cómo puede vivir así?" "¿En dónde duerme?" "¿Qué come?" "¿No tiene familiares?" "¿Esta huyendo de la justicia?" "¿Estoy en peligro?" "¿Será una asesino serial?"

Ante sus propios cuestionamientos, Akane siguió avanzando por ese pasillo que a cada paso se le estaba haciendo cada vez más largo e interminable, sus manos comenzaron a temblar con el miedo de que alguna de sus últimas preguntas tuvieran respuestas afirmativas y tanto el sudor como el terror hicieron su aparición. En ese momento comenzó a arrepentirse de haber aceptado la invitación a comer, tal vez era la forma en la que el Ranma "asesino" atrapaba a sus víctimas, parecer encantador, sincero, honesto, algo burlón pero atento al mismo tiempo y carismático; no había nadie que pudiera resistirse a esos encantos que mostraba el joven Saotome.

¡Y ahora su nueva víctima era ella!

Detuvo su andar y deseó salir corriendo, desgraciadamente para la joven Tendo su captor estaba a sus espaldas quien seguramente estaba preparando el hacha con la cual le cortaría la cabeza de un tajo y los cuchillos con los cuales le sacaría las entrañas para después reírse a carcajadas ante su inerte, frio y ensangrentado cuerpo; la otra opción era correr hacia enfrente pero no sabía ni tenía certeza que en alguna de las habitaciones pudiera encontrar alguna herramienta para defenderse, o bien, que hubiera alguna rendija por la cual pudiera escapar; en su mente solo había desesperación y angustia. Ahora por fin comprendía aquel dicho tan famoso, "La curiosidad mató al gato". Ahora el gato era ella y su curiosidad iba a provocar su muerte. Ya no podía moverse debido al terror que sentía y el temblor se su cuerpo la incapacitaba para poder concentrarse y pensar que hacer para librarse de ese desdichado destino, pero el suave toque de una mano en su hombro la hizo salir de sus intentos de relajación.

-¿Akane?

-¡KYAAAA!

La joven Tendo por fin sintió que se liberaba de las cadenas que le impedían moverse y pudo salir disparada hacia una de las habitaciones donde buscaba encontrar algo que le ayudase a defenderse pero para su muy mala fortuna al ingresar a la que se encontraba a su mano derecha únicamente un espacio totalmente vacío, era evidente para ella que su "asesino" no utilizaba esa casa para dormir, solamente para hacer sus fechorías y sin dar oportunidad a que su captor llegara por detrás de ella, corrió lo más que pudo a la habitación de enfrente donde se encontró de bruces con la el piso de madera, sintió dolor en su tobillo izquierdo después de caer y comprendió que Ranma ya tenía lista una trampa en dado caso que ella quisiera escapar, comenzó a llorar, maldijo su destino y recordó a su padre, a sus hermanas y lo que más le dolía, no tener a Tortu-chan a su lado para que pudiera cuidarla.

Ranma por su parte no pudo moverse después de que le hablo ya que el grito que la joven soltó de la nada fue demasiado estruendoso y agradeció que no hubiera ningún vecino en varios kilómetros a la redonda porque de no haber sido así, en verdad tendría problemas pues encontrarse solo en una casa semivacía en medio de la nada con una mujer que acaba de dar un gran grito de terror no era para nada un buen escenario. Al reaccionar después del alarido de la joven Tendo, Ranma solo pudo ver como entró al cuarto que tiene vacío para después mirarla salir disparada a la otra habitación de escuchó un golpe seco e intuyó que Akane se había caído por lo que corrió para poder auxiliarla pero al entrar se encontró con la chica tirada en el suelo con un gesto de dolor y angustia en el rostro mientras las lágrimas corrían por las mejillas de la peli azul.

-Akane…

-¡Por favor! -Comenzó a gritar desesperada- ¡A mi hazme lo que quieras pero por favor no me tortures!

-¿Q…qué? -Ranma la miró descolocado ante tal suplica sin sentido de la chica- Akane, de que estas…-

-¡Mamá! ¡Papá! ¡Tortu-chan!

-¿Eh?

Akane sollozaba mientras seguía tirada en piso, tenía los ojos cerrados y esperaba su destino final, esperaba que su captor comenzara con sus innombrables fechorías, se preparó mentalmente para que no sintiera tanto dolor; no obstante lo único que comenzó a escuchar era una risa levemente ahogada, mismas que poco a poco se fue convirtiendo en una enorme carcajada: Con los ojos llenos de lágrimas buscó a Ranma y lo miró recargado en el umbral de la puerta de la habitación donde se encontraba tirada y lo vio riéndose mientras se tomaba la cara y echaba la cabeza hacia atrás. Akane sintió que el joven se burlaba de su agonía y que era más sádico de lo que esperaba. Su amabilidad fue totalmente fingida y eso le estaba doliendo en el alma pues sentía que había encontrado a un muy bien amigo.

-Eres malvado… -Dijo entre sollozos-.

-No, jaja, no lo soy -Contestó Ranma mientras se secaba las lágrimas que se le provocaron por tanta risa y mientras trataba de relajarse por el mismo motivo- En realidad, tu eres la rara aquí-.

-¿Disculpa? ¿Rara yo? Tú eres el malvado sádico y asesino que me tiene cautiva para burlarte de mi dolor.

-Jajajaja, detente ahí Akane. No sé qué es lo que pasa por esa torpe cabecita tuya pero en verdad hay algo que quiero preguntarte.

-¿Qué quieres?

-Quiero que me digas -Ranma se acercó a ella y colocándose en cuclillas frente a su rostro y de forma totalmente serio la miró a los ojos por lo que Akane se sintió asediada, intimidada y nerviosa- ¿Quién es Tortu-chan?-

Akane se puso colorada y de momento olvidó el miedo que sentía ante el "amenazante "Saotome; nadie, absolutamente nadie sabía de la existencia de Tortu-chan hasta ese momento. Lo había ganado en una rifa cerca del distrito comercial gracias a un sorteo por compras del día de San Valentín hace ya 5 años cuando aún estaba en el instituto. Esa tarde había comprado chocolates para sus amigas, sus hermanas, su padre y para su prometido y por cada uno le dieron boletos para participar por un viaje todo pagado a Hawái para dos personas; pensó que si ganaba el premio mayor, se lo daría de regalo a su hermana Kasumi para que se fuera de vacaciones con cierto doctor que se volvía loco cuando la miraba; pero en vez de eso únicamente gano un peluche de felpa con forma de Tortuga. Al sentirlo demasiado infantil lo quiso regalar, no obstante no sabía a quién obsequiarlo y lo mantuvo unas semanas con ella hasta que una vez que vio a su prometido coqueteando con una chica de cabellos rojos y le dolió tanto que lo único que hizo al llegar a su habitación fue abrazarse a su peluche y no soltarlo. Desde ese momento, Tortu-chan fue en secreto su paño de lágrimas, su consejero, su confidente y su mejor amigo.

-No…no te interesa-.

-Claro que me interesa, por algo lo nombraste. Será que… ¿Tan infantil eres como para tener animales de felpa en tu habitación? Jajajaja-.

-¡Idiota!

La joven se enfadó tanto gracias a ese comentario de Ranma que lo golpeo tan fuerte que lo hizo volar fuera de la habitación cayendo el pelinegro en el pasillo cual bulto de patatas y en ese momento la chica recordó que ella tenía entrenamiento en Artes Marciales, cosa que había olvidado por completo gracias al terror de ser asesinada.

Pero ahora no había manera de que su captor fuera a hacerle algo, al menos ella se iba a defender hasta donde pudiera , no se la iba a dejar tan facial, desgraciadamente al levantarse del piso donde aún se encontraba no pudo mantener el equilibrio pues también había olvidado el tropezón que tuvo al querer huir. Sostenida del marco de la puerta viró su cabeza hacia la habitación y vio parte una par de mancuernas tiradas que fueron las que provocaron su accidente; intentó dar un paso con la pierna izquierda pero el dolor fue tan agudo que casi vuelve a caer. Apretó los ojos por el dolor y se lamentó por su mala suerte cuando de pronto sintió como un par de manos revisaban la gravedad de su lesión.

-Tienes un leve esguince en tu tobillo. Debo de vendar y poner un poco de crema para aliviar el dolor.

La menor de las Tendo vio como Ranma entraba a la habitación y sacó de una maleta algo desgastada un frasco con crema y una venda para después proceder a aplicarle el medicamento sobre su piel. Sintió frio pero a la vez calidez en las manos y los movimientos del chico y comenzó a pensar que lo estaba juzgando mal al ver como vivía, sin embargo aún se mantenía con la intriga del porque estaba en un lugar con tan pocas cosas.

-Ranma, yo…

-Lo lamento -Interrumpió el joven-.

-¿Eh? ¿De qué hablas?

El joven Saotome no respondió de inmediato, siguió concentrado en aplicarle la crema para el dolor en el tobillo de Akane, sentía su piel suave y tersa en cada movimiento que hacía con los dedos; por un momento pensó que se traba del medicamento que le estaba aplicando pero recordó la sensación de su misma piel al aplicarse el mismo ese tratamiento, era áspera y algo rasposa; muy diferente a la piel de la chica.

-Por las mancuernillas -Finalmente contestó para desviarse su mente de la placentera sensación que tenía en sus manos mientras comenzaba a colocar el vendaje en el pie de Akane- La verdad no esperé que salieras corriendo de la nada y tropezaras. Me asustaste cuando te vi totalmente pérdida en tus pensamientos, te hablé y simplemente huiste-.

-Bueno es que yo…-Akane se debatía mentalmente si decirle o no lo que estaba pensando de él, si era verdad corria el riesgo de que se abalanzara contra ella para cometer sus fechorías; pero de estar incorrecta, tal vez Ranma podría molestarse y no volvería a hablar con él- Por favor no te enojes, pensé que eras un asesino y que yo era tu siguiente víctima-.

-¡¿Q…qué?!

Ranma la miro sorprendido cuando termino de aplicar su vendaje y en sus ojos se mostraba incrédulo y algo molesto, situación que dolió en el pecho de Akane; esos ojos tan azules y profundos la miraban con cierta sensación de decepción y a ella eso la estaba lastimando y no podía entender porque.

-Lo siento…pensé eso por tu forma de vivir. No tienes prácticamente nada de mueves, tu casa está muy alejada del poblado y eres tan encantador y simpático que cualquiera podría caer a tus pies que confiarían en ti ciegamente y mi padre me dijo que las personas así siempre guarda un secreto muy perturbador.

-¿En verdad eso piensas de mí?

-Yo no…

-No puedes negarlo Akane. Tu misma lo acabas de decir, te parezco sospechoso.

-Ranma, yo no…no sé qué decir…-Akane quería llorar, quería gritar pero también estaba tratando desesperadamente de encontrar las palabras precisas para evitar que el joven ojiazul se enoje más con ella-.

-Tranquila. Yo te entiendo -Dijo Ranma poniéndose de pie y ofreciendo su mano su mano a la joven para ayudarla a levantarse a lo que ella accedió con vergüenza y aún con un poco de temor- Es cierto que es muy sospechosa la manera en la que vivo, pero eso es porque tengo apenas una semana viviendo aquí-.

-¡¿Qué?! ¡¿En serio?!

-Sí. Esta casa pertenecía a mis padres pero me la obsequiaron hace poco más de un mes como regalo de cumpleaños. Llegue hace unos días para adecuarla y después podré mandar a que me traigan todas mis cosas. No soy una mala persona, seré algo burlón pero si tengo que darte algo de razón en tus palabras; soy muy encantador y simpático.

Akane se sonrojo de tal manera que parecía que toda su sangre se le había ido al rostro, estaba apoyada en Ranma para poder caminar mejor pero al sentir tanta vergüenza solo atinó a empujarlo y camino directamente al comedor. Aunque sentía aún un leve dolor en el tobillo, este ya no era tan agudo como antes, se sintió aliviada tanto física como mentalmente al saber que aquel chico no era mala persona y se juró seriamente que ya no le haría caso a tantos programas televisivos de misterio.

Al llegar al comedor se sentó en una de las sillas y pudo ver el azul del cielo a través de la ventana, el aire se colaba por ella y sintió un fresco ambiente en ese hogar, le gustó tanto que deseo en algún momento tener una vivienda tan cerca de la playa pero con mejores comodidades a las que su anfitrión le ofrecía en esos momentos. Sonrió para sí misma y por fin, desde que entró a la casa de Saotome comenzó a relajarse.

Ranma de la habitación sacó una pequeña parrilla eléctrica con la cual comenzó a preparar unos tallarines y en el mismo tiempo pidió de nuevo una disculpa a la joven, ya que no había tenido tiempo para comprar alguna otra cosa pues ese día debía de comprar víveres, cosa que a ella no le importó y únicamente le sonrió de una forma tan dulce que el chico se descolocó y perdió noción de lo que estaba haciendo. Poco a poco fue reaccionando y terminó de preparar los alimentos para que ambos de inmediato comenzaran a degustarlos ya que ninguno de los dos tenía algo de comida en sus cuerpos.

Ambos estaban en silencio ya que después de lo sucedido con el malentendido de Akane ninguno sabía cómo romper el hielo, o más bien, se sentían nerviosos pues la verdad no es que no quisieran charlar, simplemente no sabían de qué tema sería prudente hablar y eso les complicaba muchas cosas. Hubo un momento en que Ranma iba a decir algo pero de inmediato volvía a sus tallarines, Akane lo podía notar pero estaba esperando a que el fuera quien expresara lo que piensa pero su desesperación fue tanta que decidió que si no era ella, se podrían pasar el resto del día solamente así sin decir nada

-Entonces, ¿Vas a vivir aquí tu solo?

-¿Eh? Ah, sí, ese es el plan. Bueno, al menos por ahora-.

-¿Por ahora?

-Así es. Nunca se sabe que pueda pasar después ¿No crees?

-Pues si -A Akane no le gustó mucho su sentir, tal vez Ranma pensaba en un futuro tener una familia y vivir ahí con su esposa e hijos- Calma Akane -Pensó- Tu también podrás tener una casa así en el mar y estarás con tu familia, no sientas envidia ¡Dile otra cosa! ¡Cambia el tema!-Pero en verdad debe de ser muy hermoso vivir solo, así nadie te manda ni te ordena que hacer ni cómo vivir-.

-¿Tanto rencor le tienes a tu padre? -Ranma se dio cuenta de que a ella no le gustaba estar comprometida-.

-No es rencor, solo que no me deja vivir mi vida. Desde que tengo memoria he tratado de complacerlo en todos sus caprichos ya decir verdad no me molestaba porque me gusta ver a mi padre feliz pero eso de comprometerme sin mi consentimiento es tan…uyyy, no tengo como describirlo ¡Es frustrante!

-¿Y cómo es tu prometido?

-Pues…tiene tu edad. Se llama Tatewaki Kuno y es…muy ególatra.

-Entonces el tipo se siente el sueño de todas jaja. Que idiota. -A Akane solo le escurrió una enorme gota de sudor en la sien pues al parecer, su acompañante no se había dado cuenta que es bastante similar a Kuno, con la enorme diferencia de que Ranma le parecía ser más atento con ella- ¿Y de verdad no consideraste jamás casarte con él?

-Pues mi nov…ummmm, Kuno es lindo y a veces es atento y aunque lo intenté no pude enamorarme de él, es guapo y todo pero no es para mí.

-Pero lo llamas "novio" -Contestó Ranma mientras jugaba con los tallarines que tenía en su plato- Eso quiere decir que tiene posibilidades.

Akane no quería que esa palabra surgiera pues, no le gustaba dar muchas explicaciones y menos a desconocidos pero se sintió tan bien al lado del joven de trenza que sentía que estaba hablando con un amigo de toda la vida, gracias a eso la confianza que comenzó atenerle después del malentendido la hizo decirle lo que estaba pensando.

-Pues… -Soltó un suspiro- Hubo un tiempo en el que si lo consideré mi novio, por eso a veces suelo llamarlo así. Más que nada es por costumbre y no por otra cosa. Pero según él y mi padre, debo de casarme para que el Dojo…-

-¡¿Tienes un Dojo?! -Interrumpió Ranma sorprendido-.

-Sí, es exactamente por ese detalle debo de casarme, ya que mi prometido es un experto en peleas de kempo y yo soy heredera del Arte Marcial Libre estilo Tendo. Gracias a esos detalles todo esto de mi matrimonio arreglado debe de ser concretado-.

-Vaya…al menos tienes suerte… -Contestó con un bufido-.

-¿A qué te refieres con eso?

-A mí me comprometió mi padre por un puesto de comida…

-¡¿Qué?!-Dijo Akane sorprendida tanto por la noticia del compromiso de Ranma como por el motivo del mismo- ¡¿También estas comprometido?!

-Sí, es como lo oye. Hace años mi papá y yo fuimos por todo Japón y China a entrenar pues soy también heredero del Arte Marcial Libre estilo Saotome pero como no teníamos dinero para comer lo único que se le ocurrió al viejo fue comprometerme me comprometió por un par de platos de tallarines y unos okonomiyakis y lo peor de todo eso es que yo no sabía de dicho compromiso hasta que llegó mi cumpleaños ya que mi segundo regalo fue el anuncio de la boda entre mi mejor amiga y yo. Eso fue lo que más me hizo enojar ya que con ella realizamos varios viajes de varios viajes de entrenamiento y mi astuto viejo nunca menciono nada hasta ese momento que te dije. Les dije a todos que solo la quería como amiga, como hermana y la verdad ese sentimiento no va a cambiar nunca.

-Vaya… ¿Y ella siente lo mismo que tú?

-Honestamente… no lo sé-.

No sé qué pasa por la cabeza de nuestros padres. Aunque si te soy honesta pensaba que mi caso era el único-.

-Pues ahora lo sabes, no eres la única comprometida a la fuerza. Te lo iba a decir en la playa cuando me preguntaste pero mejor decidí hacerte rabiar. Sabía que en algún momento te lo iba a decir-.

-Ja. Gracioso. Pero ¿Sabes? Yo no me oponía estar comprometida pero…si pudiera elegir, definitivamente sería a alguien que sepa pelear muy bien y de ser posible que sea heredero de una escuela de combate, también debe de gustarme obviamente pero eso no es posible ya que mi adorado padre no lo ve como una buena decisión para mí-.

-Pues la única escuela de combate que conozco es la mía…

Con ese comentario, ambos se sonrojaron y la tensión que se sentía era palpable en el ambiente, sin querer habían dicho que estarían mejor y totalmente de acuerdo si los dos hubieron sido comprometidos con ellos mismos pues parecían tan afines y tan diferentes a la vez como si se trataran de dos piezas de rompecabezas destinados a unirse para siempre.

-Ehhh… ¡Voy al tocador!

Akane como pudo se movió de su asiento y con el aun leve dolor que sentía fue caminando al sanitario donde se encerró y por fin pudo mirarse a un espejo, se encontraba totalmente roja por los comentarios que ambos habían hecho.

-¡¿Qué diablos te pasa Akane?! -Se reprendió a ella misma- ¡Estas comprometida y le estas coqueteando a un extraño que también está comprometido!

Acto seguido se lavó la cara con agua fría y deseaba que el rojo del rostro de Ranma también haya desaparecido pues gracias eso huyó al tocador y cuando se disponía a salir escuchó un grito de emoción afuera que gritaba el nombre del joven.

Con los ojos totalmente abierto y una fuerte punzada en su pecho fue testigo de la escena que jamás se imaginó ver; la persona que había llegado a la casa de Ranma era una hermosa joven de piel tersa y clara, con el cabello castaño largo hasta por debajo de la cadera, vestía un traje azul de cocinera con unas mayas negras y una enorme pala de cocina a sus espaldas, eso sin mencionar el enorme moño blanco que adornaba su cabeza. En verdad, era una belleza de pies a cabeza. La recién llegada estaba colgada del cuello de Ranma y su voluptuoso cuerpo estaba demasiado cerca al del joven.

-Al fin te encontré Ranma, ¿Por qué te escondes así de mí?

-¡U…Ukyô!

Continuará…


Próxima actualización: Capítulo 6: Martes 24 Agosto.


Proxima actualización "Repertorio" - Fuera de Control - Viernes 3 Septiembre