Hola a todos.

Por primera vez se me fue el tiempo, estaba detallando el capítulo cuando me di cuenta que se había pasado el día.

Les debo la respuesta de los reviews pero todos los he leído y en verdad agradezco sus palabras.

La siguiente actualización tardará un poco más ya que el siguiente fin de semana me tomare un tiempo libre por las fiestas en mi país México, ya que son días que nos dan libres. Pero de igual manera, solamente subiré el capítulo de la otra actualización que ya tengo listo.

Un abrazo a todos y gracias por seguir esta historia!


Los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi y esta historia se sube sin fines de lucro.


9

Después de colgar el teléfono la determinación con la que dijo que esperaba a Tatewaki en Okinawa le dio la fortaleza mental para salir de su habitación y dirigirse al árbol de cerezos donde quería sacar todo lo que tenía dentro. No tenía dudas en su mente, estaba convencida que antes de que pudiera decidir que hacer cuando llegara su prometido debía de desbordar todo lo que estaba en su corazón ante lo que ella pensó era parte de lo más hermoso que había visto en ese viaje. Claro estaba que también la preciosa vista del océano al amanecer también era un lugar idóneo para hacerlo pero ya había caído la noche y hasta cierto punto le daba algo de temor salir sola, no se sentía con la confianza de llegar hasta ese sitio, al menos no hasta vaciar su corazón así que otro sitio que encantó a su vista era el gran árbol del patio de los Saotome.

Al llegar a él lo admiro de nuevo pero la gran diferencia es que ahora la oscuridad envolvía la copa del árbol haciendo imposible que el brillo y el esplendor del rosa colorido junto al verde pudieran demostrar la vida del cual el estaba vivo y aunque poco de su tonalidad se mostraba ante sus pupilas gracias a la luz artificial de la casa, no podía compararse a la luz del sol que lo iluminaba de tal manera que pareciera que era un gran árbol celestial. Estiró su mano y tocó el tibio tronco del árbol, lo acarició y comenzó a llorar más de lo que ella podía imaginarse.

-Se que estas vivo, se que puedes escucharme y aunque se que no vas a poder contestar nada de lo que te diga, solamente espero que te conviertas en un nuevo amigo para mi… -La joven se sentó a su lado abrazándose a sus piernas y hundiendo su rostro en ellas- Tengo otro amigo en casa, se llama Tortu-chan, no me siento en confianza como para darte un nombre pero te tengo la misma confianza que a Tortu-chan y como a él le digo mis más profundos secretos, a ti también te los diré… -Se secó las lágrimas y recargo su cabeza en el tronco, soltó un suspiro y miró al cielo, este estaba lleno de estrellas y aunque la luna también brillaba a través de las ramas del árbol, su luz no opacaba al tintineo de sus compañeras en el firmamento, sino todo lo contrario- Amo a Ranma pero voy a casarme con Tatewaki-.

Comenzó a hablar casi en un susurro y no se dio cuenta de que los huéspedes que había en la casa pasaban e iban de un lado a otro sin percatarse de su presencia, habló mucho con él árbol de cerezos, le dijo el porqué de su viaje a Okinawa, le contó sobre el odio que llegó a tenerle a su padre pero a la vez comprendió que el solo buscaba lo mejor para ella y que a veces ella cometía errores de los cuales le echaba culpa a otros. Sonreía y lloraba por lapsos, se sonrojada por otros y cuando hablaba de Ranma se aferraba a sus piernas pues el pantalón que llevaba era el del joven pues ya que no ha tomado una ducha no ha tenido la oportunidad de devolvérselos, le reveló a su nuevo amigo que el chico ojiazul la enamoró de la forma más tierna posible al cuidarla y respetarla cuando tuvo el inconveniente de su falda, mantuvo su pudor al cubrirse los ojos y no mirar más allá de lo que Akane permitía. Aceptó que le dolió saber que estaba comprometido con una chica más hermosa, con un mejor cuerpo al de ella y con el valor suficiente para abrazarlo y estar sobre de él, cosa que al parecer a Ranma le gustaba y al contarle todo eso al "Gran Cerezo", como lo llamó al final, su mirada se ensombreció y se sintió deprimida de nuevo. Al final y después de mucho tiempo de revelar sus secretos, dijo que se casaría con Kuno para poder detener ese amor por Ranma que muy a su pesar crecía con tal solo recordarlo y con el irracional e incondicional apoyo de la señora Saotome. Aunque no pudo negar que le hubiera gustado tenerla como suegra.

Cerró los ojos y comenzó a imaginar lo que ella deseaba, imaginó que el sol comenzaba a llenar de luz la habitación en la que estaba, las suaves sábanas de seda acariciaban sus hombros y sus brazos desnudos mientras los elevaba al cielo para estirarlos y darle la bienvenida a un nuevo día. Al incorporarse en la cama las sábanas cayeron a su regazo y sus pecho se mostraron al aire pero el pudor y la vergüenza no le afectaron ya que mientras tomaba la sábana y cubría su desnudez se sonreía y sonrojaba al recordar lo sucedido la noche anterior, se levantó por completo y abrió la ventana por donde entraba el sol de par en par y respiro ese suave aroma salino y el dulce sonido de las olas del mar mientras el agua choca contra el risco de la casa donde habita.

Es costoso mantener la casa, las paredes de madera requieren mantenimiento ya que la brisa salina del viento marino le afecta conforme pasa el tiempo, no obstante el dinero para que la casa se mantenga bella no es problema para ella. Su marido no estaba en casa, después de la vigorosa noche que pasaron juntos, él le anunció que tendría clases temprano en la sucursal del dijo Tendo que estaba en Okinawa. Poco después de la boda se abrió una sucursal en la Casa de Huéspedes Saotome, donde de Ranma daba clases y uno de sus amigos que es casi igual de bueno que el en las artes daba las clases en Nerima mientras que los planes de expansión a Yokohama estaban dando buenos frutos.

Después de tomar un ligero desayuno basado en leche con pan cubierto con crema de maní decidió tomar una ducha para después salir con dirección a la casa de sus suegros pues moría por darles una gran sorpresa. Iba en bicicleta, el aire jugaba con sus largos cabellos azules que llegaban por debajo de los hombros, su vestido blanco llegaba poco más abajo de las rodillas y en sus cabellos brillaba una bella diadema blanca también.

Al llegar a la casa de sus suegros se sorprendió al ver a sus hermanas ahí, ambas corrieron a abrazarla y ella las abrazó de misma manera, su sonrisa brillaba como nunca y sus ojos mostraban un resplandor que jamás había visto, Kasumi le indicó que la última vez que la había visto tan feliz era cuando de niña le fue regalado por parte de su fallecida madre una flor blanca que demostraba la pureza de su corazón. Nabiki por otra parte le dijo que su felicidad se denotaba por haberse casado con alguien que le daría la vida que tanto deseaba y aunque Akane sabía que su hermanas estaban felices, había momentos en que la extrañaban en casa.

Siguió avanzando por la casa de huéspedes y ella sentía que todo estaba hecho de luz, brillaba ante sus pupilas pero sin llegar a lastimarla, la luz era cálida para ella y se deslumbró un poco al llegar al patio y ver el esplendor del Árbol de Cerezos en medio del lugar. El viento de nuevo soplaba suave y hacía que los pequeños y grandes pétalos rosas volaran a su alrededor, se sintió volar a cada paso que daba mientras que la sonrisa en su rostro no desaparecía para nada pues no había motivo para dejar de sonreír, el sol iluminaba el árbol y el camino empedrado que ella por el cual ella estaba avanzando y aunque sendero era firme parecía que pisaba suaves esferas de algodón, no sentía dolor alguno en sus pies, no lo sentía tampoco en su mente y mucho menos en su corazón.

Pocos pasos antes de llegar al árbol parecía que ella tropezaba pero en lugar de caer ella se abrazaba fuertemente al tronco mientras que el árbol apoyado por el viento, movía sus ramas hasta envolverla en un cálido abrazo, el dulce aroma del cerezo inundaba los pulmones de Akane mientras comenzaba a llorar, la gran diferencia es que ahora las lágrimas no eran de dolor, sino de alegría y mientras el abrazo se hacía más profundo, ella comenzó a hablar.

-Gracias amigo mío, gracias Gran Cerezo por escucharme y cumplir mi deseo…

Se separó un poco del árbol, beso sus dedos y depositó el beso en el tronco del árbol, mismo que estaba sin moverse, estaba completamente estático, la joven sabía que había imaginado ese gran abrazo pero no le importaba pues ese abrazo siempre lo llevaría en el corazón.

-¿Akane?

La joven escucho la voz de su marido a sus espaldas y al voltear lo vio a lo lejos, ahora estaba en la playa donde lo conoció pero ella estaba cubierta con las sombras del Gran Cerezo, no comprendía como sucedió eso pero no le afectó en lo más mínimo. Agitó el brazo derecho fuertemente saludando a su esposo y este corrió hacia ella para abrazarla y levantarla por los aires, dieron un par de vueltas y al final cayeron sobre el césped que rodeaba al árbol. Akane tomó el rostro de su amado Ranma en sus manos y pudo vislumbrar por primera vez el dorado anillo que rodeaba su dedo, se sintió la mujer más feliz del mundo mientras se acercaba lentamente al rostro de su amado y se fundan en un suave beso, primero fue un delicado toque de labios pero pronto se convirtió en un cálido y apasionado beso donde sus lenguas se entrelazaban sin dejar mucho espacio para respirar, sin embargo ninguno de los dos los necesitaba pues todo lo que requerían para vivir se lo estaban dando mutuamente, un amor puro y sincero.

De pronto su amado desapareció de entre sus brazos y ella desesperadamente comenzó a buscarlo, la tarde estaba cayendo y el sol se había puesto en el horizonte, ella le gritaba a Ranma y aunque la desaparición ya había desaparecido no encontraba a su marido, aún así no se movía del sitio donde se encontraba el Gran Cerezo ya que ahí se sentía completamente en paz. Un suave susurro llegó a sus oídos y la voz se le hizo completamente conocida y aunque no podía entender lo que la voz decía, el palpitar de su corazón hizo que se dejara caer junto al árbol, se encontraba hinchada cuando todo a su alrededor se volvía poco a poco grisáceo y con neblina que ocultaba todo a su alrededor. Por primera vez desde que se caso tuvo miedo pero a la vez quería ver su esa voz era real.

Pronto frente a sus ojos se comenzó a vislumbrar una figura, no podía reconocerse pero conforme la extraña aparición se acercaba a ella pudo percatarse de que era una persona y más temprano que tarde se dio cuenta que la voz que reconoció venía de aquel ser que se acercaba poco a poco a ella, se levantó del suelo e intentó correr hacia la persona que seguía avanzando pero no podía moverse, el miedo comenzó a disiparse cuando pudo escuchar que esa voz le decía "Akane, mi linda y dulce Akane" y comenzó a llorar al darse cuenta de quien se trataba exactamente.

La mujer que la llamaba ya estaba frente a ella y pudo mirarla a los ojos, Akane la abrazo fuertemente sin decir palabra alguna, la dama la abrazó de igual manera y comenzó a acariciarle suavemente sus cabellos, la llenó de calor y de cariño, le beso su frente y le comenzó a cantar una suave canción que la hizo aferrarse más a ella mientras poco a poco ambas se dejaban caer ante el árbol. Ambas seguían aferradas una a la otra y así parecía que habían pasado muchas horas, hasta que la figura de la mujer estaba de nuevo de pie frente a Akane y aunque la joven solicitaba y pedía que no se fuera, la figura únicamente sonrió de manera cariñosa.

-Akane, se muy feliz…

La joven vio como la figura se iba de ahí mientras que se desvanecía, Akane gritaba pro la figura desapareció de sus ojos completamente y ante su desesperación se levantó abruptamente y al hacerlo chocó contra alguien conocido.

-¿Akane estás bien? Estabas durmiendo aquí en el frío-.

La joven se miró entre los brazos de Nodoka y comenzó a voltear a varios lados para confirmar el sitio donde estaba, la oscuridad dominaba todo el lugar, únicamente había una luz que sobresalía de la zona de la casa de huéspedes donde estaba la habitación de los dueños del lugar, volteó a sus espaldas y miró al Gran Cerezo y éste parecía que la estaba cuidando y comprendió que se había quedado dormida mientras revelaba todos sus sentimientos.

-Akane linda, ve a dormir. Ya es media noche-.

-S…si. Gracias-.

-¿Estás bien, hija?

-Si, es sólo que soñé a mi…

-No es necesario que me digas eso Akane. Estoy segura que lo que soñaste fue para tu bien y debes de comprender que por algo lo soñaste-.

-Muchas gracias señora Nodoka-.

Ambas se levantaron y se despidieron cortésmente, Nodoka sabía que Akane había decidido en que se iba a ir al amanecer así que estaba dudando entre decirle todo lo que se había suscitado en las últimas horas y entre su indecisión, la joven ya casi entraba a la casa donde estaba su habitación.

-¡Akane! -Gritó la señora Saotome mientras corría tras de la chica-.

-¿Qué sucede señora?

-Lo lamento hija, se que te vas mañana pero debo de decirte algo…

-Hablando de mañana… ¿Hay habitaciones disponibles? Al menos otras 3-.

-¿Eh? Si…creo que si, Akari me dijo que se liberaron 2 habitaciones hoy y había otras dos libres pero lo que tengo que decirte es que…-

-Dígame mañana. Y la pregunta fue porque mis hermanas y mi padre vienen en camino-.

-¿Qué…?

-Ah…y mi prometido también viene en camino. Así que me gustaría pedirle un favor-.

-¿Q…que favor?

-Que nos permita realizar la ceremonia de matrimonio aquí, bajo el Gran…perdón, bajo el Árbol de Cerezos del patio-.

-Akane…yo…

-Piénselo señora y si es por el dinero no se preocupe, mi prometido podrá solventar cualquier gasto-.

Akane se inclinó para agradecer la atención y se dirigió a su habitación dejando a la señora Nodoka totalmente confundida, no supo que hacer y lo único que hizo fue volver a su habitación también. La joven por su parte decidió tomar una ducha, fue algo larga ya que al salir del cuarto de baño miró el reloj y ya eran casi las 2 de la mañana. No sabía si sus familiares ya venían en camino por lo que decidió llamar a casa pero sólo escuchó timbrazos al otro lado de la línea sin tener alguna respuesta.

Colgó la bocina del teléfono ante la insatisfactoria respuesta, seguido dejó caer la toalla con la que estaba cubriendo su desnudez para parar una de sus prendas íntimas, comenzó a ponérsela. Tomó la parte superior y se la colocó de igual manera, se miró al espejo y no pudo evitar pensar en las palabras que Ranma le dijo cuando lo conoció; "Ammm, disculpe señorita, el color azul resalta con su piel y hace juego con sus cabellos, pero… no le recomiendo el azul pastel, le quedaría mejor un tono más claro o más oscuro, o tal vez, rosa claro…"

Sonrió, ya que el conjunto de ropa interior que acababa de ponerse es de color rosa claro, bastante coqueto.

-¿Le gustara? -Se preguntó mientras se iba a poner sus pijamas para después dormir un poco y se sacudió la cabeza para comenzar a olvidar a Ranma pues su prometido es Kuno y además de inmediato se puso totalmente colorada- ¡Pero que cosas estoy diciendo! ¡Obvio jamás dejaré que me vea en paños menores! ¡Solamente sería a mi marido!

Intentando olvidar esos pensamientos pecaminosos como ella les llamaba terminó de vestirse y comenzó a acomodar su ropa sucia cayendo sus pantaletas anteriores al suelo, las levanto y sin más las aguardo, vio el pantalón de Saotome y meditó en ir a dejárselos en ese momento, o bien, dárselos a la señora Nodoka al amanecer así no tendría que volver a verlo pues si lo hacía y aún con la fuerte determinación que ya tenía no iba a soportar las ganas de lanzarse a sus brazos. Abrazó la prenda a su pecho y de momento un aura rojiza la fue envolviendo, sus ojos llenos de furia, coraje y vergüenza se dirigieron a donde había colocado su ropa sucia y al revisarla confirmó sus sospechas; sus pantaletas era de color azul pastel.

-¡Ranma…!

Inicio Flashback

-Ammm, disculpe señorita, el color azul resalta con su piel y hace juego con sus cabellos, pero… no le recomiendo el azul pastel, le quedaría mejor un tono más claro o más oscuro, o tal vez, rosa claro…

-Gra…gracias por su observación…pero no, no llevo ropa color a…azul pastel. Disculpe, ¿qué tiene? Se puso pálido de momento…

-Eh…pues…este…Yo, cof, cof, bueno, es que de momento me sentí mareado. ¡Si! ¡Fue eso! Me sentí algo mareado por correr tanto…

-¿Está usted seguro? Tardó casi diez minutos en decirme que se sentía mareado ¿No será que tiene otra cosa y no me quiere decir?

-Pues…Usted no es de por aquí ¿Verdad?

Fin Flashback

-Me…me cambio la conversación… -Su aura era cada vez más inmensa- …para que yo… -Dijo mientras salía del cuarto de hotel con ambas prendas en la mano, tanto el pantalón de Sao como la pataleta azul- …no me diera cuenta… -Hubo suerte de que la situación se diera a mitad de la noche, así la gente no se daría que Akane estaba envuelta en una aura asesina aunque lo que ella no supo fue que a su paso varios inquilinos en otras habitaciones sintieron como si un ente maligno vagara por la casa- ¡…que eres un pervertido!

El gritó retumbo en todo el hotel despertando a todos en el acto, seguido se vio una estela de humo que dejaba Akane atrás de sí por la velocidad que había obtenido debido al sentimiento de venganza y vergüenza que sentía en su interior y la dirección en la que se dirigía era sin lugar a dudas aquel que en un momento considero su ideal ya que, sin dudar y a expensas de que sucediera un milagro, Ranma iba a ser un hombre muerto.

Continuará...


Siguente actualización: Capítulo 10. Lunes 20 Septiembre