Capítulo V
"Secretos"
·٠•● Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ ●•٠·˙˜"*°•.En capítulos anteriores·٠•● Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ ●•٠·˙˜"*°•
Un extraño sueño atormenta a nuestra princesa. Rei tiene un mal presagio. ¿Puede ocurrir un nuevo despertar de Sailor Saturn? Tal como en las visiones, una extraña luz dorada surge de la Torre Tokio, ¿acaso son nuevos enemigos?
Mientras el clima se vuelve extraño, las Sailor comienzan a sospechar de esas tres extrañas niñas que parecen tener poderes mágicos. Más aun cuando una extraña criatura aparece en la ciudad y ellas logran derrotarla usando unas reliquias samurais obtenidas en una tienda de antigüedades.
En el extraño encuentro, Hikaru, Umi y Fuu descubren que sus compañeras de clase son guerreras. ¿Son ellas las protectoras de la Tierra?
Haruka y Michiru temen que la profecía de la que saben hace tiempo este por cumplirse.
Mokona ha abandonado Céfiro. Tras varios días desaparecida hace su aparición en la Tierra frente a un misterioso hombre que parece conocer todos sus secretos. ¿Quién es él? ¿Qué relación tiene con aquella vieja profecía?
Veamos si este capítulo despeja alguna de nuestras preguntas... o nos deja más interrogantes. ¡Espero que lo disfruten!
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Caminó por los pasillos de la escuela, sin prestar atención a la mirada de los demás. Seguía siendo muy popular entre los de su clase, incluso, para muchos, inalcanzable. La mayoría de sus compañeras querían ser como ella, los chicos la querían como novia. Pero ella no se cansaba de rechazar cada oferta, cada pedido. Despertaba envidia en muchas, algunas hasta llegaban a odiarla. Pero ella estaba más allá de todo y de todos. Hacía tiempo que había dejado de darle importancia al qué dirán. Era mediodía, fue hasta el aula donde ella cursaba. Imaginaba que estaría allá. Se paró en la puerta del salón, ante la mirada sorprendida de los pocos compañeros que habían decidido tomar el almuerzo allí. Recorrió el aula con la mirada. Ella estaba sentada en el último lugar, junto a la ventana.
Observaba la lluvia caer, sin siquiera prestar la más mínima atención a lo que acontecía a su alrededor. Ella se acercó y puso una lata fría en su frente, eso la hizo sobresaltarse. La observó con sorpresa. Los demás alumnos en el aula se sorprendieron de que la rica heredera, acaso la más adinerada, incluso en ese colegio, se acercara a una becada. Ella se sentó en la silla de enfrente, mientras apoyaba la lata y una lonchera en la mesa.
-Me imagino que no es fácil ser una guerrera y, a la vez, llevar una vida normal. - Ami se sonrojó.
-Bueno... yo...- tartamudeó. Pensó en una buena respuesta para hacerse la desentendida, pero nada se le ocurrió. Estaba claro que ella sabía de su doble identidad, pero no podía admitírselo de ninguna manera. Umi sonrió.
- Esta bien, sé lo difícil que es tener que guardar un secreto tan grande...- Ami se sorprendió al ver la tristeza en su mirada. ¿Se refería a ella misma, acaso? ¿Qué gran secreto guardaba? Umi sonrió, nuevamente, pero sus ojos seguían reflejando esa profunda tristeza. - Traje algo para ti. - continuó, mientras abrió la lonchera. Adentro había una porción de torta.
- ¿Para mí?
-Tómalo como una devolución de gentilezas, por las galletas que me convidaste el otro día. - Ami tomó el tenedor que estaba adentro de la lonchera y probó un pedazo.
-Esta delicioso... ¿lo has hecho tú? - Umi sonrió
-Me alegra que te guste... Desperté temprano esta mañana y ya no pude dormir... Preparar cosas dulces hace que me olvide de mis problemas.
- ¿Estas bien? - ante la pregunta de Ami, los ojos de Umi se llenaron de lágrimas.
-Prefiero no hablar de eso ahora...
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ஐ..•.¸¸•´¯`•.¸¸.
Recorría el patio de la escuela, esquivando charcos de agua. Observó el cielo, los nubarrones se estaban disipando. El día escolar había terminado, al menos para ella. Sus amigas hacían actividades extracurriculares después de clases. Mamoru, a esas horas estaba en la facultad. Y no tenía deseos de volver a casa temprano. Caminó sin rumbo, pensando, llevaba su portafolios adelante, tomado con sus dos manos. Sin darse cuenta, llegó al patio de deportes. Allí la pudo ver, parada junto a las gradas. La joven de cabellos color fuego observaba la práctica del club de arquería. Lucía algo triste. Ella tenía un aspecto tan dulce. Le costaba pensar que pudiera representar un peligro. Se acercó a ella. Hikaru sintió su presencia y volteó a verla.
-Usagi...- Usagi sonrió tiernamente. - ¿Estas bien? - preguntó al recordar la dura batalla que había librado hacía un par de días. Pero no se atrevió a mencionar nada de lo acontecido. Usagi observó la práctica. La joven de cabellos rubios estaba preparada para lanzar. Su postura era perfecta, con una mano sostenía el arco, con la otra, la flecha. Se detuvo unos segundos en la posición, como concentrándose en el blanco. Luego disparó. Justo en el centro. Su entrenador la aplaudió.
- ¡Ella es increíble! - dijo Usagi, con emoción. ¿Increíble? Increíble era ella. Había luchado hasta agotar sus fuerzas, había estado al borde de ser derrotada, se le notaba que no había dormido bien, pero, aun así, su energía y alegría deslumbraban. Aunque no la conocía, estaba segura de que ella hubiera podido ganar la prueba de la corona de Céfiro y convertirse en el pilar. Hikaru rio.
-Yo creo que hay cosas aún más increíbles. Como una adolescente que lucha por proteger a este mundo. - Usagi abrió los ojos. El viento frío que había dejado la tormenta movió sus largos cabellos. Un incómodo silencio se produjo entre ellas, sus miradas se entrecruzaron fríamente.
- ¿Quién eres? - preguntó Usagi, tal como lo había hecho aquella noche. - ¿Quiénes son ustedes? - Hikaru sonrió, mientras el viento movía sus cabellos suavemente.
-No te preocupes, tu secreto está a salvo, jamás diremos nada. - Usagi abrió los ojos, con sorpresa.
-Ustedes… nos salvaron… ¿Cómo pudieron acabar con ese monstruo?
-Bueno… sólo digamos que no es la primera vez que vemos uno. - el viento volvió a soplar con mayor intensidad. Usagi observó a la joven de cabellos color fuego. Ella era muy hermosa y fuerte, una poderosa energía la rodeaba, ¿acaso también era una Sailor? Quizás la guardiana de algún otro planeta del universo, como las Star Light. Pero, si así era, ¿Por qué no se transformaba, o usaba su magia?
Hikaru volvió a ver a su amiga. La práctica apenas comenzaba y la arquería era demasiado aburrida para ella, demasiado tranquila y pacífica, era meditación y concentración, pensar en el blanco, apuntarle. Sin dudas, no era la suyo.
-Ya me voy… o moriré de aburrimiento si sigo presenciando la práctica de Fuu. ¡Nos vemos luego, Usagi! – dijo, volteando.
-Espera. - la detuvo. - Si no tienes nada importante que hacer, ¿te gustaría venir conmigo? ¡Te llevaré a mí tienda de videojuegos favorita! - Hikaru volvió a voltear para verla. Le sorprendía que la esté invitando, aún después de su extraño encuentro de días atrás, aún a pesar de sus sospechas sobre su identidad. Ella era, sin dudas, una persona muy especial. Usagi sonrió, parecía sincera. Ella parecía tener un corazón puro, y una fuerza envidiable.
- ¿Me estás invitando a…?
-Mis amigas y mi novio están ocupados… no me agrada estar sola…- sonrió con dulzura, aunque sus ojos expresaban cierta tristeza. Sus ojos le recordaron a los tristes ojos de la princesa Esmeralda. - Pero, si no quieres….
-De acuerdo… ¡vamos!
Desde la arena de entrenamiento, mientras esperaba su turno para lanzar, Fuu observó como su amiga se iba junto a esa niña. ¿Qué era lo que estaba haciendo? ¿Desde cuándo tanta confianza con ella?
ஐ.
Llegaron al lugar en algunos minutos, el centro de videojuegos quedaba muy cerca del colegio, así que fueron hasta allí caminando.
Hikaru observó el lugar al entrar, era realmente enorme y estaba lleno de gente. Había pasado miles de veces por la entrada, pero jamás había ingresado, ni siquiera con ellas. Los videojuegos o la televisión no eran cosas de su agrado, prefería disfrutar del aire libre, o practicar Kendo.
- ¿Como estás, Usagi? – un joven de cabellos rubios se acercó a ella y la saludo amistosamente. Él tenía la apariencia de ser algo mayor, llevaba un delantal, lo que le hizo suponer que trabajaba allí. - ¿Es tu amiga? - preguntó al verla a ella.
- ¡Hola Motoki! Si, ella es mi amiga, Hikaru.- el joven sonrió amistosamente.- Hikaru, mi amigo Motoki es el dueño de la tienda.
-Hola, Hikaru, es un gusto.
-El gusto es mío. ¿En serio esto es tuyo? - preguntó Hikaru, sorprendida porque un joven de tan corta edad, ¿acaso 20 o 22 años?, Fuera dueño de un negocio tan grande.
-Si, bueno, en realidad el negocio es de mis padres, pero hace un tiempo que han dejado a mí a cargo de todo...- el joven sonrió. - Mira, Usagi, se acaba de desocupar el juego de Sailor V, últimamente es el más elegido, ¿quieres apurarte antes de que alguien más lo ocupe? Tiene nuevas pantallas. - dijo, guiñándole un ojo, suponiendo que era allí adónde Usagi quería llevar a jugar a su nueva amiga. Después de todo, cada vez que Usagi traía una amiga a su negocio, terminaban jugando en ese lugar.
- ¡Si, gracias! ¡Ya quiero probar los nuevos desafíos! Ven, Hikaru.- Hikaru siguió a la joven hasta el fondo de la tienda. Usagi se paró frente al único videojuego desocupado. En la pantalla se podía ver la imagen caricaturesca de una Sailor. ¿Sailor V? Se preguntó Hikaru. Si la observaba con un poco de imaginación, esa caricatura se parecía un poco a su compañera Minako, ¿Sailor V? ¿V de Venus? - Te gustaría probar a ti primero.
-No lo sé… Nunca he jugado videojuegos…
- ¿En serio? ¿Ninguno?
-Es que… la verdad no me llevo muy bien con la tecnología. - dijo rascando su cabeza. - Usagi río.
-Siempre hay una primera vez ¿no es así? - Hikaru observó el juego en automático. Una guerrera luchando contra monstruos y fantasmas a lo largo de diferentes escenarios. En cierta forma, le recordó un poco a la aventura que había vivido hacia un par de años. Quizás debería probar suerte con ese videojuego.
Se sentó en él. Usagi le indico para que servía cada palanca. Así arrancó a jugar.
ஐ...
Minako salía del vestuario, después de su clase de voley. En el patio del colegio, se encontró con Makoto, quien salía de sus clases de cocina. Caminaron juntas hasta la salida del colegio. En la puerta de entrada, Artemis esperaba a su dueña. Irían al centro de control, a reunirse con las demás para seguir investigando acerca de los hechos recientes.
-El clima ha estado muy extraño. - dijo Makoto, mirando el cielo, una vez afuera de la escuela. Los nubarrones habían vuelto y amenazaban con una nueva tormenta.
-Este clima no es algo normal, algo muy extraño está ocurriendo. - dijo, de repente, Artemis.
- ¿Tú crees que este clima sea ocasionado por magia? - pregunto Minako, preocupada.
-Es muy probable. - Las jóvenes se quedaron en silencio. Les preocupaba lo que estaba pasando, lo que pudiera llegar a pasar. - De repente, la pluma de Minako comenzó a brillar y a emitir un sonido que la joven rápidamente reconoció. La saco del bolsillo de su camisa para observarla. - ¡Minako! - se apresuró a decir Artemis.
- Alguien está pasando todos los niveles del juego a una velocidad increíble…
-A lo mejor es Usagi…- se apresuró a decir Makoto, tratando de llevar un poco de calma.
-¡Vayamos a ver!
ஐ...
La gente se había acumulado a su alrededor, observando como la joven de cabellos de fuego imponía un nuevo récord en el juego. Motoki observaba asombrado, ni siquiera la misma Usagi había logrado tal récord, esa chica era especial.
Minako y Makoto ingresaron al lugar, seguidas por el gato blanco. Rápidamente notaron la muchedumbre el final del salón y supieron que allí estaba quien rompía récord en el juego. Se hicieron paso entre la gente para llegar hasta ella. Grande fue su sorpresa al ver a la pelirroja junto a su amiga.
-¡Usagi! – gritó Minako. Usagi y Hikaru voltearon a ver a las recién llegadas. La distracción provocó que Hikaru pierda el juego, aunque, por los puntos conseguidos, consiguió el primer lugar en la tabla de posiciones.
Hikaru se puso de pie. Podía sentir la molestia de Minako para con su amiga, ¿acaso porque estaba con ella?
- Chicas… - Usagi se acercó a sus amigas, mientras Hikaru observaba sin moverse de donde estaba. La gente que se había agolpado a su alrededor, rápidamente comenzó a volver a sus asuntos. Volvió a mirar el juego. Había algo extraño en él.
Un escalofrío atravesó su cuerpo. Ellas también lo sintieron, Mikano, Makoto y Usagi salieron a la vereda para ver que estaba ocurriendo. Hikaru salió tras ellas. En la calle, la gente corría asustada. Huían de algo. Algo que estaba más al centro, quizás cerca de la Torre Tokio.
Hikaru observó horrorizada como la criatura aparecía entre los altos edificios de la metrópoli. Era una bestia gigante que caminaba sobre dos patas, tenía una cola larga que se asemejaba a la de un dragón, tres grandes ojos amarillos, sobre los cuales salían tres afilados cuernos y dos enormes garras.
-¡Motoki! – gritó Makoto. Hacia un tiempo que estaban saliendo. Que él haya sabido siempre sobre su doble identidad y se haya encargado de proteger su base secreta, había hecho las cosas mucho más sencillas. Se conocían a la perfección. Con sólo una mirada de la guardiana de Júpiter, Motoki ya entendía lo que ella quería decir.
El joven se encargó de alejar a las personas que estaban por el lugar. Los hizo entrar a su tienda para resguardarse y bajo las persianas para asegurarse que no pudieran ver lo que aconteciera en la calle.
Pero aún estaba Hikaru. Minako la observó, ella no parecía tener intenciones de querer ocultarse. Observaba, como hipnotizada, a la criatura que se acercaba a paso lento, provocando destrozos en los edificios cercanos con su larga cola. ¿Qué hacer? Cierto era que, lo más probable, era que ella ya supiera sobre su identidad secreta, pero no podían darle el gusto de transformarse frente a ella.
Minako observó como Usagi daba unos pasos al frente, quedando sobre la calzada, mientras ponía su mano sobre su medallón. Se apresuro a tomarla del brazo, intentando detenerla.
-¡Espera, Usagi!
-No podemos quedarnos de brazos cruzados, Mina.
Hikaru observó cómo la criatura, que ya estaba a escasos metros de ellas, abría la boca, como tomando aliento.
-¡No puede ser!- pensó en voz alta, imaginando que estaba por hacer. Rápidamente, y ante la mirada incrédula de Makoto, se abalanzó sobre Usagi y Minako empujándolas al suelo. Las tres cayeron sobre la áspera vereda justo a tiempo para evitar la bocanada de fuego que la criatura había vomitado contra ellas. Hikaru se puso de pie rápidamente. Las demás la observaron asombradas. Sus reflejos eran increíbles, así como su capacidad de recuperación. Minako y Usagi aún no habían podido ponerse de pie después del golpe.
- ¿Y ahora qué hago? - pensó Hikaru.- No tengo la espada.
- ¡Por el poder del prisma lunar! - Hikaru volteó, sorprendida, al oír la voz de Usagi. Una poderosa luz plateada emanó de aquella joya que ella siempre llevaba en el moño de su uniforme. Entonces fue testigo de la transformación de Usagi en Sailor Moon. Esa joya, era la fuente de su poder, como sus guantes.
- ¡Demonios! - dijo Minako, al ver que Usagi se había dejado llevar por sus instintos y había revelado su más grande secreto frente a aquella extraña.
- ¡Minako! ¡Ya olvídalo! - gritó Makoto, desde la puerta de entrada a la sala de videojuegos, al mismo tiempo que levantaba en alto su pluma. - ¡Por el poder de Júpiter! - Minako suspiró. Ya estaban entregadas. Se puso de pie levantando su pluma.
- ¡Por el poder de Venus! - Las jóvenes comenzaron a atacar al dragón con sus poderes, pero estos sólo lograban aturdirlo.
De un coletazo golpeó a Sailor Júpiter y Sailor Venus, quienes dieron de lleno contra el pavimento y quedaron inconscientes. Seguidamente vomitó una nueva bocanada de fuego que llegó a incendiar algunos autos estacionados por el lugar.
- ¡Mina! ¡Makoto! - gritó Usagi, al borde del llanto.
- ¡No lo hagas! Debes ser fuerte, no debes llorar.
-Hikaru.
-Tu miedo solo lo hace más fuerte.
- ¿Que?
- ¡Cuidado! - gritó Hikaru, para advertirle que la criatura se acercaba. Usagi dio un salto hacia atrás y logró esquivar el manotazo de la criatura. Pero aún no estaba fuera de peligro. Ella era el nuevo blanco de la criatura. Usagi corrió intentando huir de la bestia, pero terminó tropezando. La criatura se acercó a ella, dispuesta a lanzar su llamarada de fuego. Hikaru corrió hacia ella, quería salvarla, aunque aún no sabía que podía hacer sin una espada. ¿Acaso sus poderes funcionarían allí? En ese momento, un lujoso auto azul clavo los frenos frente a la criatura, mientras tocaba la bocina una y otra vez.
- ¡No puede ser! - Hikaru observó que el sonido de la bocina lo asustaba o, quizás, lo aturdía. - ¿Umi?
Umi bajo rápidamente del auto. Hikaru se sorprendió que, del lado del acompañante, bajaba la guardiana de Mercurio. Ella corrió hacia donde estaba su amiga.
-Usagi, ¿estás bien? - dijo, mientras la ayudaba a levantarse.
- ¡Oye tú! ¡Aquí estoy! ¡Y no te tengo miedo! - gritó Umi, desde al lado del auto.
-Umi, no creo que sea una buena idea. - Umi corrió llevándose a la criatura con ella, ante la mirada sorprendida de Usagi y Ami. Ella era realmente muy valiente.
Hikaru corrió tras ella. Umi realmente no tenía ningún plan, sólo estaba improvisando. Era de esperarse. Lo único que estaba tratando de hacer era alejar a esa criatura de las Sailor. Después de todo, tal vez no era mala idea. El temor que ellas sentían a la hora de luchar no hacía más que incrementar el poder de aquel monstruo.
Umi se detuvo, ir más allá significaba poner en peligro a más gente. La criatura dio un coletazo, intentando golpearla, ella logró esquivar el ataque, pero, al retroceder, tropezó con la banquina y cayó de espaldas. Entonces el monstruo aprovecho a hinchar su pecho, dispuesto a lanzar una bocanada de fuego contra ella. Pero, antes de que pudiera hacerlo, una flecha impactó sobre uno de sus ojos. El monstruo gritó de dolor.
Hikaru se detuvo, al reconocer la autora de aquel ataque. A unos cuantos metros de allí, Fuu se preparaba para lanzar otra flecha contra la criatura.
-Te tardaste…- dijo Umi, a la recién llegada, poniéndose de pie. - ¡Eras la única que tenía un arma a mano, pudo haberme matado! - el monstruo lanzó un extraño alarido y se dispuso a atacar de nuevo.
Usagi y Ami se acercaron al lugar y fueron testigos de cómo el fuego lanzado por el monstruo hacia arder los árboles más cercanos.
-¡Hikaru!- gritó Usagi. La joven pelirroja volteó a verla. Su voz atrajo al dragón, quien cambió su blanco hacia la misma Usagi.
Fuu se apresuró a lanzar otra flecha, pero esta rebotó contra la dura piel de la criatura. Eso no lo detuvo. Furiosa, hinchó su pecho y lanzó una nueva llamarada contra Sailor Moon y Sailor Mercuri.
- ¡Fuego de Marte! - el fuego sagrado de Marte chocó contra el fuego de aquel monstruo y, ambos se extinguieron en un instante.
- ¡Mars!
- ¿Te encuentras bien, Sailor Moon? - preguntó Rei, mientras corría hacia la joven de cabellos dorados.
El monstruo estaba fuera de control. Con su cola empezó a golpear todo lo que hallaba a su paso. Si seguía así, acabaría reduciendo la ciudad a escombros. Hikaru estaba segura que sus poderes estaban ahí. Podía sentirlos dentro de su corazón. Después de todo, ella era la reencarnación de Rayearth, en este mundo o en el mágico mundo de Céfiro. Levantó su mano, apuntando hacia el cielo, esperando que su mashin la acompañe como lo hacía siempre.
-¡Tornado rojo! - gritó y el tornado rodeó a la criatura. Con su mano aun apuntando al cielo, concentró sus fuerzas en un sólo pensamiento, su espada. Y allí apareció, tal como lo hacía en sus tiempos de Guerrera Mágica.
-No puede ser. - dijo Fuu, al observar a su amiga atacar a aquel monstruo. - Su espada… sus poderes…
-Oye, Fuu… Si ella puede, nosotras también. - Umi levantó su mano. - ¡Vamos! ¡Espada! - La espada de Umi apareció en su mano, tal como lo había hecho la de Hikaru.
Fuu la imitó y, al igual que ella, logró convocar a su espada.
Ambas se miraron y entendieron perfectamente lo que la otra quería decir. Corrieron hacia la criatura y lo atacaron con sus espadas.
Usagi, Ami y Reí observaron como aquellas misteriosas niñas atacaban con ese monstruo en cuestión de segundos.
Desde la cornisa de un edificio cercano, una esponjosa criatura con orejas de conejo, observaba la batalla. Ellas lo habían hecho una vez más. Sin embargo, las guardianas del planeta Tierra eran débiles, mucho más de lo que había imaginado. Ni siquiera tenían idea de cómo luchar. Observó a la joven de cabellos dorados sin dudas era ella, la princesa de la Luna. Estaba segura de que ella aún no había demostrado todo su poder, ella estaba como dormida, después de todo, ella sería la clave del nuevo resurgir de la Tierra.
Sabía lo importante que ella era, las sailor gardians eran capaces de cualquier cosa para protegerla. Si ella estaba en peligro, las guardianas de los talismanes aparecerían, y el despertar de Sailor Saturn sería un hecho. La Tierra tendría una nueva oportunidad, de la mano de una raza mucho menos destructiva que el ser humano.
Hikaru observó a su alrededor, las llamas consumían los árboles y hasta los autos estacionados en la zona, las fachadas de los edificios de la cuadra estaban destruidas. Sin dudas, ese incidente no pasaría desapercibido.
-Umi...- susurró al oído de su amiga. Umi levantó su mano, apuntando hacia el cielo.
-Tornado azul. - el tornado de agua ascendió hacia los cielos y cayó en forma de agua, extinguiendo así los pequeños incendios que la criatura había provocado en la ciudad.
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·٠•● Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ ●•٠·˙˜"*°•. NOTAS DE LA AUTORA ·٠•● Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ ●•٠·˙˜"*°•
Bueno, después de todo creo que este capítulo no develó mucho... nuestras preguntan siguen allí, ¿no es así? No me gusta el relleno, pero a veces es necesario, aunque creo que he tratado de evitarlo bastante bien. Ahora nuestras guerreras mágicas saben de donde proviene la magia de las poderosas sailors, ¿creen que podrán hacerse amigas y luchar juntas?
En los próximos capítulos:
A nuestras guerreras les preocupa que esas extrañas criaturas hayan atravesado el portal junto con ellas.
Ascot y Ferio desean ir a la Tierra porque están preocupadas por las guerreras
Descubriremos quien es la dueña de aquella voz que pide por los talismanes.
¡El próximo capítulo me pondré un poco más romántica! ¡No se lo pierdan!
Gracias por sus reviews y favoritos!
·٠•● Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ ●•٠·˙˜"*°•
