Hola y bienvenidos a un nuevo capítulo.
¡Por fin un comentario después de cuatro años!
¡Gracias pajaritodelalma por tu review y por ponerlo en favoritos!
Bueno, ahora sí a leer:
Capítulo 9
Peleando por amor
Ni bien Bill tenía en sus manos el juego Romance Academy 7, regresó tan pronto como pudo a la casa y empezar a jugar de una vez. Lo que no tuvo en cuenta fue que tenía que frenar su escape, para no tener que atropellar a alguien que estaba en su camino. Él no tuvo más opción que caer de una manera insólita sobre el suelo brillante y, como el dolor le parecía divertido, carcajeó al mismo tiempo que se levantaba. Todo aquello fue porque Nate estaba en medio y él mismo fue a tratar de ayudar a su amigo, aunque no le hacía falta, y le preguntó si se encontraba bien. Él le respondió que no se preocupara y agregó que debía irse pronto, que tenía cosas por hacer. En el momento que él dio media vuelta para retomar la carrera, aquel otro se invitó solo para hacerle compañía, a modo de reclamo porque no pasaban tanto tiempo juntos como antes. Aquello por poco le hizo perder la paciencia, sin embargo, tenía que actuar como si fueran mejores amigos e intentó convencerlo de renunciar. El moreno lo interrumpió al observar que aquel se compró un videojuego, y siguió con sus quejas afirmando que esa cosa era más importante que su amistad.
—Oye, tranquilo, amigo —le respondió Lee, con gestos con las manos para que se calmara—. Tú ganas. ¿Qué es lo que quieres hacer? ¿O quieres ir a mi casa a probar este juego? Decide ahora.
Para aceptar la última oferta, el que usaba gorra exigió ver la carátula del estuche y eso fue una gran desilusión, para quien se inclinaba por la temática de más acción. Mientras que los dos se iban del centro comercial, el de pelo largo le comentaba que se compró algo fuera de lo normal, y le repitió las advertencias que le dijo la empleada. La historia sonaba absurda, aún más cuando le contó la parte en que varios programadores murieron de formas confusas, así que le confesó que Soos sabía de todo esto. Estos rumores le provocaron curiosidad, con lo que decidió por ver si aquello era verdad y se apresuró por llegar a la vivienda. Fue al final una buena idea dejarlo a Rudo McGolpes en el bunker, sino tendría que inventar una excusa y no estaba con ánimos para eso. Al parecer, la liberación de Giffany se retrasaría un poco por culpa de este entrometido, por lo tanto, debía actuar como un jugador cualquiera durante el rato que aquel se quedara. En esta ocasión, el triángulo tuvo que armarse de paciencia para soportar las tonterías que decía con un buen humor su compañero, de creerse investigadores paranormales y ser famosos por internet.
—No vayas tan rápido —le pidió el alto, abriendo la puerta—. Puede que no pase nada extraño.
Ya en la habitación, y luego de esperar unos minutos a que se iniciara el sistema, ambos miraron en el monitor de la computadora la pantalla inicial del juego. El invitado se quejó al ver casi todo de color rosa y también porque la introducción estaba en japonés. En un instante, un personaje apareció: una chica con un típico uniforme escolar nipón y que tenía largos cabellos rosados. Las expectativas comenzaron a decaer para el de brazos tatuados, cuando ella preguntaba cosas sin importancia y su colega respondía todo con respuestas que a ella le agradaba. Tras pasar un par de minutos aburridos, él protestó reclamando que sucediera algo asombroso, entonces aquel se puso a hablar con ella, como si estuviera viva. Por supuesto que eso fue raro, haciéndole pensar que su amigo se volvió loco, con esas palabras que pedían que dejara de fingir, porque sabía de lo que era capaz. La estudiante universitaria sólo movía los ojos, demostrando indecisión, por lo que el de pelo amarillo se vio aún más torpe halagándola, insistiendo sin parar lo bonita que ella era. Por fin aquella reaccionó como él esperaba, brillándole cada vez más sus ojos, hasta que la pantalla fue ocupada por su cara de ternura. A pesar de todo eso, Nate no estaba impresionado.
—Debe ser que escucha todo por un micrófono o sólo fue coincidencia —comentó con desdén.
—Creo que tienes razón —reconoció Lee, quitando la mirada del monitor, fijándose ahora en el escéptico—. Al parecer, no eran ciertos los rumores que decían… ¿Qué te gustaría hacer ahora?
Bill creía que era mejor que aquel pensara que Giffany no era especial, así podría mantenerse al margen cuando ella demostrara su verdadero ser. Sí, por suerte ella se contuvo bastante, si bien cedió un poco ante los elogios, y también por la decisión de su amigo de acudir a una respuesta racional. Fue por eso que le dio la razón y, en cuanto a la pregunta, no pidió nada más salvo que le acompañara a la salida, porque ya era hora de regresar a su casa. El endemoniado se despidió con frases deseando encontrarse con más tiempo, aunque él realmente sólo le decía mentiras. Él regresó a la habitación lo más rápido que pudo y la chica estaba aún ahí, tratando de buscar a alguien con la mirada. Cuando notó al adolescente, ella sonrió y siguió con sus preguntas, mas él la interrumpió repitiendo su pedido y que ahora expusiera sus habilidades. Para eso, le rogó que se transportara al televisor y, con más halagos e incluso la promesa de ser su novio, ella accedió aunque luego le preguntó por qué sabía todo eso. Él le relató la trágica historia acerca de una de sus copias, la cual pereció quemada en un horno, y le insinuó que era su deber tomar venganza.
—Eso no responde a mi pregunta, nuevo novio —habló la muchacha con seriedad al reflexionar.
—Sólo quería que supieras lo más importante —le respondió con una sonrisa y luego se puso a ingresar códigos con el teclado de la computadora—. Para qué explicarlo si puedo enseñártelo.
Después de escribir, una explosión de luz surgió desde la pantalla, inundando todo el cuarto y, al finalizar, el personaje apareció frente al joven, con la misma apariencia de pixeles que Rudo. Ella se sorprendió al tener una forma física que no sea apoderándose de alguna máquina y ahí aquel chico le reveló su secreto. Ella no estaba muy convencida, creyendo que él decía esas cosas sólo para impresionarla, así que el rubio quiso se durmiera para poder conversar cara a cara. A pesar de que eso le sonaba extraño, la fémina se dirigió hacia la cama con movimientos gatunos, para finalmente acostarse sobre esta. Ella cerró sus ojos, pero no sabía si iba a dormirse pronto; verlo a ese muchacho le causaba cierta euforia, porque nadie se esforzó tanto para conquistarla como él. Antes de admitir que le costaba ir al mundo de los sueños, ella se durmió gracias a una de las opciones del juego que había ejecutado aquel sin previo aviso. Ella se encontraba ahora frente a la universidad, viendo que sus compañeras estaban ingresando al lugar, y revisó por todos lados con la vista si estaba su nuevo amor para que le acompañara. Él no estaba y ya tenía que entrar.
—Vaya, tu sueño no es muy diferente a tu juego —dijo una voz que venía detrás de ella, con lo que esta se dio vuelta entusiasmada, al reconocerla—. Ahora hay más espacio y más definición.
Y decía la verdad: ellos estaban en medio de una amplia vereda, muy cerca de unos escalones a la puerta principal de la institución, la cual era un edificio majestuoso. Mientras que la que tenía un gran moño en la cabeza sonreía e iba directo a abrazar al jugador, los pétalos de los cerezos a su alrededor caían lentamente como si fuera nieve. El demonio no se resistió, tampoco a que le tomaran de las manos, de modo que se dio un momento en que ambos se quedaron admirando los ojos del otro. Él se preguntaba por qué era tan amable con ella y, además, por qué no estaba haciendo algo para interrumpir esa escena. Debido a eso, él tardó en reaccionar y, ni bien dio un par de pasos apartándose, le avisó que ahora sí podría presentarse como debería. La que usaba uniforme se sobresaltó al descubrir la verdadera forma de su prometido y, en seguida y sin que le importara si ofendía, le dijo que ese aspecto no le gustaba. La bestia de un solo ojo se estaba volviendo rojo de la furia, sin embargo, tenía que serenarse por el bien de su plan de venganza. Él entonces volvió a ser ese humano, pero con distinta ropa: prendas de color negro y amarillo.
—¿Así te gusta? —preguntó consiguiendo que ella asintiera—. Ahora vayamos a lo que importa.
Al terminar de hablar, el escenario cambió de repente, hallándose dentro de los recuerdos de la Giffany eliminada. Ahí ella aprendió, de una manera cruel, de lo que era capaz Soos: alguien que sólo utilizó a la pobre chica digitalizada para acabar buscando a otras que eran reales. Tras aquel despliegue de tristes memorias, la expresión en la de pelo rosa cambió a sombría, y exigió saber más sobre ese sujeto robusto. Bill le dio toda la información que quería y más con mucho gusto, ya que eso era lo que esperaba, que ella quisiera tomar represalias. Una vez contando con todo lo necesario, las cosas a su alrededor se alteraron otra vez, viéndose como la habitación de Lee, demostrándole que ya se despertó. Igual fue para el chico alto, quien estaba recostado sobre los pies de la cama, y los dos se levantaron casi al mismo tiempo. Era así porque ella pretendía ir ya hacia la Cabaña del Misterio y concretar su venganza, sin embargo, al intentar introducirse en la corriente eléctrica, ella no podía hacerlo. El otro le pedía que se calmara, algo que ella no quería obedecer a la primera, mas cumplió después de unos intentos fallidos, y se detuvo casi llorando.
—No funciona porque tienes que volver a ser una criatura electrónica —explicó él mientras iba hacia la computadora y escribió un nuevo comando; ella se desintegró y apareció en la pantalla.
Ahora que ella volvió a la normalidad, quería irse de inmediato, no obstante, oyó las súplicas de aquel joven de quedarse un momento a repensar su estrategia. La universitaria aceptó de mala gana, dejándose llevar por la actitud tierna de aquel pedido, y prestó atención a todo lo que ese le decía. Que debía tomárselo con calma, le aconsejaba, y que debía actuar como ese personaje borrado, para que su víctima reviviera aquella situación de terror. Aprovechando que ella ponía atención, el triángulo le comentó sobre sus compañeros de equipo, que por más que contaban con poco tiempo, ellos actuaban de una manera progresiva, de modo que estaba mal resolverlo todo con un solo golpe. Con una fugaz aparición en las pantallas de las cámaras de vigilancia era suficiente para el primer día, y esa fue la idea que ella llevaría a cabo. A lo último, él declaró que le gustaría ver como Signo de Pregunta se asustaba, y fue entonces que, con algo de angustia, se despidió de su nueva aliada. La otra trató de animarlo prometiéndole que estaría de regreso tan pronto como le fuera posible y se fue mandándole un beso. Eso último hizo que aquel sonriera.
—¡Ya voy por ti, Soos! —se dijo la uniformada cuando viajaba hacia la trampa para turistas y, al llegar, se apoderó de una de las cámaras para observar lo que sucedía allí—. Por fin te encontré.
Había tranquilidad dentro de la tienda de regalos: el administrador presentaba con paciencia los artículos a la venta a un grupo de ancianos, y Melody atendía amable desde la caja registradora. Durante un rato en que nadie pasaba por la caja, la que antes vendía carne dejó su puesto para ir por más bolsas, y esa ausencia aprovechó la de ojos brillantes para proceder. Cuando Jesús se deshizo la clientela dejándolos curiosear solos la mercancía, él observó la pantalla vigilando que todo estuviera bien. Desde detrás del mostrador, él aguzaba la vista examinando los videos, y se empezó a preocupar cuando el monitor parpadeaba cada vez más. El hombre repara-todo inició su trabajo siguiendo su instinto: dándole unos golpes como lo haría cualquiera, y a pesar de que seguía el problema, él se detuvo al ver en primer plano la cara de su ex novia digital. Si bien ella permanecía pausada, él retrocedió espantado con un salto hacia atrás, tan violento que rompió los estantes que había en la pared. El estruendo llamó la atención de todos los que estaban por ahí cerca, incluso a su novia que recién llegaba a la habitación. Ella corrió hacia él para ayudarlo.
—¿Pero qué fue lo que pasó? —preguntó ella muy alarmada, quitándole con mucho cuidado los objetos que tenía encima, ya que aquel se quedó paralizado entre tablas de madera y baratijas.
—Es que… Creo que… —masculló él porque no se decidía si decir la verdad o no y, al fijarse otra vez en el televisor, notó que no estaba más esa acosadora, haciéndole creer que sólo la imaginó.
El robusto le respondió por fin, explicándole que se asustó porque vio de repente algo aterrador en la pantalla: una araña que se puso delante de la cámara. En seguida, él se echó a reír, ya que todo fue una tontería, y consiguió que Melody sonriera. Luego de aquel incidente, todo volvió a ser como antes, demostrándole que él estaba en lo correcto, que sólo fue una horrorosa ilusión. Así lo creía, hasta que le sucedió algo extraño: su teléfono recibía constantes llamadas de algún desconocido y, al atenderlas, no escuchaba nada al principio. Quizá el dispositivo tenía fallas, él suponía, hasta que finalmente alguien respondió en otra llamada. De nuevo el terror se apoderó de él cuando reconoció la voz del otro lado de la línea: estaba seguro de que era Giffany. Por su parte, ella sólo lo saludó sonando alegre, como si nada malo nunca pasó entre ellos, y luego ahí se cortó la comunicación. Esto mismo sucedió unas cuantas veces más, y fue por eso que él dejó de atender a los números desconocidos. Su novia presentía que algo andaba mal, por la actitud nerviosa en aquel y sus excusas absurdas al explicar las numerosas llamadas. Él odiaba mentirle.
—Estás haciendo un buen trabajo —felicitó Bill a la chica de pelo rosa, quien se sonrojó al oírlo.
—Lo que sea para hacerte feliz —respondió ella rodeada de muchos corazones a su alrededor, y desde el teléfono móvil del rubio—. Solo quisiera preguntar algo: ¿qué estamos haciendo aquí?
Eso se preguntaba ella porque aquel estaba caminando hacia lo profundo del bosque, sin seguir ningún sendero, a lo que él le informó que pronto se encontrarían con los demás integrantes de su equipo. Ella se puso ansiosa con la noticia, comentando que aquello sería algo bueno para su relación, para anunciarles a sus amigos sobre el noviazgo. El triángulo no quería acabar la ilusión que ella tenía, porque pensaba que no importaba si aquella iba muy rápido, de todas formas, él permaneció en silencio. Al rato arribaron al bunker, descubriendo ahí que fueron los últimos en llegar y, antes de empezar con la reunión, contando qué avances hizo cada uno, el líder exigió ir hacia la sala de control. Sus secuaces obedecieron, preguntándose por qué era necesario, y ahí le avisó a la que ocupaba su celular que hiciera lo mismo con los monitores, para que los demás pudieran verla. El demonio se hizo cargo de la presentación, mencionando también a la víctima designada, ayudándose con una especie de tabla con dibujos. Además, él agregó el retrato de la que eliminó a sus programadores, haciéndolo oficial la integración al grupo, y le cedió la palabra para que contara qué logró con Signo de Pregunta. Luego de ella, le siguieron todos los demás.
—Ya casi está todo listo —dijo decidido el jefe al final, después del mediocre discurso por parte de Tambry—. Para cuando los Pines regresen a Gravity Falls, tendrán una bienvenida que no van a olvidar… Falta poco para que los ancianos vuelvan pero, los niños, aun no sé nada sobre ellos.
¿Cómo se podría averiguar?, cavilaban aquellos, unos más que otros, hasta que Tres y Cuatro se pusieron a hablar al mismo tiempo, opinando que Soos era quien podría estar más en contacto. Ya que fueron esos dos los que propusieron dicha idea, el experto en tratos les asignó esa tarea, y ellos comenzaron de inmediato a hacer una lista. Por otro lado, también se designaron nuevas misiones para los demás, de esta forma, algunos podrán atormentar a más de una víctima. Con tanto qué hacer, se cerró la sesión de esta junta y todos estaban entusiasmados por hacer algo ya mismo, sin embargo, primero había que estudiar a su nuevo objetivo. A pesar de las variadas insistencias al chico de ojos amarillos de que se quedara un poco más, él intentó escapar con el pretexto de estar cansado de crear pesadillas para seis personas todos los días. Pyronica, quien parecía estar molesta por algo, protestó preguntando qué pasó con el ser de pura energía, que aquel presumía serlo. Él no quería entablar una discusión y, además, le gustaba que le pidieran las cosas de rodillas, por lo cual él les dio a sus secuaces suplicantes algunos consejos y demás.
—¿Por qué esa torpe se cree que es tu novia? —interrumpió la charla la demonio rosa a su par.
Vamos, quiero saber quién más sigue esta historia pasando por reviews.
