Capítulo X
Mokona
٠•● Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ ●•٠·˙˜"*°•. En capítulos anteriores ·٠•● Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ ●•٠·˙˜"*°•
*°• El fin del mundo se acerca. A través de sus sueños, una mujer pide a las Guerreras Mágicas que encuentren los tres talismanes para despertar a Sailor Saturn. Curiosamente ese sueño tiene relación con una antigüa profecía, de la que Haruka y Michiru están al tanto.
*°• Mokona ha abandonado Céfiro para instalarse en la Tierra, siguiendo de cerca a las Guerreras Mágicas.
*°• Hikaru, Umi y Fuu conocen las verdaderas identidades de las Sailor. Pero las Sailor desonfian de ellas.
*°• Gurú Clef le cuenta a Umi que existe una conexión muy profunda entre la Tierra yCéfiro. También le revela que sus poderes existen independientemente del mundo en el que se encuentren.
*°• Rei presencia la apertura del portal en la Torre Tokio, justo en el momento en que Hikaru, Umi y Fuu regresan a Tokio.
*°• Usagi es atacada por la misteriosa mujer de sus sueños.
*°• Ferio y Ascot se encuentran en la Tierra, tratando de pasar desapercibidos
*°• Gurú Clef le cuenta a Latis quien es Mokona en realidad, así como sus sospechas de que algo planea en la Tierra.
*°• La tensión entre las guardianas de Céfiro y de la Tierra sigue en aumento.
*°• Mokona hace su aparición frente a las Guerreras Mágicas, haciendo que Hikaru provoqué un desastre con sus poderes.
¿Qué estará tramando Mokona? ¿Quién es ella en realidad? ¡En este capítulo lo sabremos!
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Las cristalinas aguas del mar caribeño golpeaban las blancas arenas, el sol brillaba con intensidad, haciendo que el calor sea aún más intenso. El mar estaba inquieto, podía sentirlo. Quizás era el preludio de lo que se avecinaba. Observaba en silencio, desde el balcón de su apartamento frente al mar, mientras sostenía su espejo contra su pecho.
Ella se acercó, la observó apoyada en el umbral de la puerta que daba al balcón. Ella era tan hermosa, tan perfecta. La amaba como el primer día. Eso nunca iba a cambiar.
-¿Qué sientes?- le preguntó con dulzura.
-He vuelto a soñar...- contestó, cerrando los ojos, como intentando traer a su mente el recuerdo detallado de su sueño.
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Amanecía. Caminaban por la playa, tomadas de la mano. El agua del mar acariciaba sus tobillos, mientras que la brisa de mar hacía mecer sus cabellos. De repente, una sensación extraña la invadió. La luz del día se convirtió en oscuridad, todo se volvió negro. Un fuerte viento las rodeó. Al completar un círculo alrededor de ellas, se detuvo enfrente y se materializó en la figura de una mujer. Una mujer de tez blanca, casi traslúcida y largos cabellos ondulados, negros como la noche.
-Las encontré...- dijo, con una sonrisa macabra dibujada en su rostro.
ஐ..
-Nos estamos enfrentando a algo con un poder inigualable, un poder capaz de crear vida, así como también de destruirla... No se trata de un nuevo enemigo... Haruka... Está aquí, puedo sentirlo...
Haruka abrió los ojos con sorpresa, un escalofrío recorrió su cuerpo. Las visiones de su compañera jamás fallaban. La observó unos instantes, en silencio, sus cabellos verdes danzaban con la brisa del mar, su fino rostro era iluminado por los rayos del sol matutino. Sonrió. Estaba lista para lo que sea, la palabra miedo no existía en su vocabulario. Si habían de morir, sería luchando, luchando hasta el final.
ஐ..•.¸¸•´¯`•.¸¸.
Flotaba en el aire, observándolas. Sus largos cabellos ondulados danzaban con el viento. Ya no tenía razones para esperar, no había tiempo que perder. Sonrió. Le había costado demasiado encontrarlas. Eran muy fuertes y habilidosas, sin dudas, habían usado su propia magia para ocultar su esencia de guerreras. Probablemente, la dueña del tercer talismán había hecho algo similar, por eso aún no había podido dar con ella. Tal vez le llevaría más tiempo, ella era muy astuta, una digna descendiente de Chronos. Pero la encontraría. Y, mientras tanto, podía encargarse de Urano y Neptuno.
La gema dorada que llevaba en su frente comenzó a brillar intermitentemente, cambiando de dorado a rojo. Una luz dorada envolvió el cuerpo de la mujer, así comenzó a cambiar de forma y de tamaño, haciéndose cada vez más pequeña, adquiriendo una forma redondeada y peluda. El brillo cesó cuando tomó la forma de una suave bola de pelos blanca, con patas largas y orejas de conejo.
-Puruuu puruuu.- gritó, en ese peculiar idioma. Dio un brinco y bajó hasta el piso en el que se encontraba el departamento de las jóvenes. Ingresó por la ventana de la habitación de ambas, entre las cortinas de seda blanca que flameaban al compás del viento caribeño, rebotó en el suave somier de dos plazas y brincó directo a la puerta de la habitación. Un par de brincos más y llegó a la sala. Aterrizó entre los sofás de pana roja, a espaldas de la guardiana cuyo planeta protector era Urano.
Haruka volteó alarmada, al sentir la poderosa energía tras ella. Dio unos pasos para quedar dentro del departamento y tomó la pluma que llevaba en el bolsillo de sus pantalones.
-¡Por el poder de Urano!- gritó con la pluma en alto. Y el viento protector de su planeta guardián la rodeó hasta convertirla en aquella poderosa guerrera.
Michiru se alejó del balcón y se acercó al ventanal que daba paso a la sala. Su corazón se estremeció al ver a aquella curiosa criatura. Tenía un aspecto extraño, incluso adorable, parecía un suave animalito de peluche. Pero, muchas veces, las apariencias engañan. Ella sabía muy bien que aquella apariencia tierna e inocente no era más que una pantalla. ¿Quién podía dudar de tan adorable criatura? Aprisionó su espejo contra su pecho, con fuerza.
-¿Quién eres tú?- preguntó Urano. La gema roja en la frente de la pequeña criatura comenzó a brillar, yendo del rojo al dorado y viceversa. Una luz dorada salió de ella y dibujó la silueta de una mujer a sus espaldas. A Michiru se le estremeció la piel. Parecía la silueta de la mujer que había visto en sus sueños.
-Mi nombre es Thia… creadora de vida y de muerte. Es un gusto verlas, mis queridas guardianas de los talismanes. Urano abrió los ojos con sorpresa. ¿Una diosa? No. La diosa. La primera y más poderosa, la que, junto con Crono, dio origen a todo.
-¡Jamás dejaremos que te los lleves!- gritó Michiru apretando con fuerza su espejo. Ambas sabían de la profecía. Sabían que el fin de los tiempos estaba próximo. Pero jamás hubiera imaginado que la que tenía preparado tan cruel destino para la humanidad fuera precisamente su creadora. - ¡Por el poder de Neptuno! - gritó levantando su pluma en alto. Y una oleada de agua cristalina la envolvió hasta convertirla en la guerrera Neptuno.
Thia río. Sabía que no sería fácil obtener los talismanes. No en vano ella eras sus guardianas. Ella misma les había otorgado esa misión. Pero para ella no había nada imposible. Si ni siquiera se había dejado doblegar por su hermano, el poderoso Crono, cuando había querido robarle parte de su creación. ¿Acaso iban a detenerla dos jovencitas? Claro que no, por más poderosas que fueran, por más que descendieron de los mismos dioses a los que su hermano les había dado vida.
Haruka levantó su mano el alto, haciendo aparecer su espada. La tomó con sus manos y se abalanzó sobre ella, intentando penetrar la silueta de la mujer con ella. Cómo si eso fuera posible. Thía río. La espada la atravesó como si no estuviera allí. Una luz dorada salió de la gema de Mokona e impactó directo en su abdomen. Haruka salió despedida por el ventanal, su espalda impactó de lleno contra la baranda del balcón y cayó inconsciente al suelo.
-¡Haruka!- gritó Michiru, corriendo a su lado para intentar ayudarla. Se agachó a su lado y acarició su rostro. Luego volvió a mirar a su oponente. La silueta de la mujer había desaparecido, pero la extraña criatura con orejas de conejo seguía allí, flotando en el aire y envuelta en esa poderosa luz dorada. Se puso de pie y dio unos pasos al frente. No iba a permitir que los talismanes vuelvan a juntarse, no iba a permitir que Sailor Saturn vuelva a despertar.
-¡Maremoto de Neptumo!- gritó, y una marea de agua color verde avanzó hacia Mokona, quien permaneció inmóvil. La luz dorada que la rodeaba se hizo más intensa, deteniendo así el poder el mar de Neptuno. Cual espejo, la poderosa energía rebotó en aquel escudo dorado y volvió contra ella. Michiru sintió la poderosa energía de su magia en carne propia. Gritó de dolor al sentir al mar de Poseidón desgarrar su cuerpo. Cuando la energía se extinguió, cayó de rodillas exhausta.
La luz que rodeaba a Mokona se extinguió, sus pies tocaron el suelo. Dio unos pasos hacia el frente, lista para terminar con esa batalla y, de una vez por todas, arrebatarles los talismanes. Se acercó a ella, aún estaba consciente, pero apenas si podía moverse. Estaba por darle el golpe de gracia, cuando...
-¡Tierra tiembla!- la poderosa energía de Urano la tomó por sorpresa. Apenas atinó a dar un salto para ponerse a salvo. Haruka había recobrado el sentido y había logrado atacarla. No está muerto quien pelea.
Mokona dio un nuevo salto hacia atrás y se dispuso a atacar. La batalla se estaba tornando demasiado larga, más de lo que había imaginado. Su gema comenzó a brillar, pasando del color rojo que siempre llevaba, al dorado. Un poderoso rayo de luz de ese color salió de la gema y atravesó a Haruka. La luz dorada invadió el departamento, destruyendo todo a su paso. Los cuerpos de Haruka y Michiru cayeron inertes al suelo, entonces, la luz se apagó. Mokona observó a las jóvenes. Los talismanes comenzaron a brillar, flotando se alejaron de las manos de sus dueñas, hasta quedar encima de sus cabezas. Sonrió. La gema de su frente volvió a brillar con más intensidad y los talismanes brillaron en concordancia. Luego flotaron hasta quedar delante de ella. La gema de su frente cambio al color dorado, de nuevo, absorbiendo los talismanes en su interior. La gema volvió a su color rojo. Miró a su alrededor. El departamento estaba totalmente destruido. Frente a ella, yacían los cuerpos sin vida de Urano y Neptuno. Vaya que habían dado batalla. Sonrió complacida. Dos de los tres talismanes estaban bajo su poder. Ahora solo tenía que encontrar a la descendiente de Chronos. Lo siguiente sería sencillo, en cuanto los tres talismanes estén juntos, podrían convocar a Sailor Saturn en donde sea que esté.
Dio un par de saltos y salió del departamento. Flotó sobre el cristalino mar caribeño. Las nubes comenzaron a agolparse a una velocidad increíble, tapando el sol que había iluminado aquella paradisíaca playa durante todo el día.
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El apacible mar caribeño se embravece a merced de los vientos que atraen destrucción. Un huracán se aproxima. Poseidón está molesto. Molesto con los humanos por lo que le han hecho a su territorio. Durante miles de años, él hizo un gran trabajo custodiando las aguas de este viejo planeta. Pero desde que dejo su cuerpo terrenal para instalarse definitivamente en el olimpo como un alma en pena, el mar perdió poder y quedó a merced de los caprichos del ser humano. La contaminación ha acabado con aquel templo sagrado para sus habitantes. Aún en un lugar tan de ensueño como este, pueden verse los rastros de una civilización que destruye todo a su paso. Poseidón no es más que un espectro y, aunque su alma es eterna, el estado en el que se encuentra ahora se asemeja demasiado a la muerte. ¿Qué tanto daño han hecho los humanos, que hasta los dioses han abandonado este mundo? Ni siquiera aquella guerrera que lleva su sangre sagrada ha hecho nada para evitar el deterioro de los mares. Es que los humanos han olvidado a sus dioses. Peor aún, el ser humano ha llegado a creer que es el dios, capaz de decidir sobre el destino de la tierra y sus criaturas. Tal vez fue un error dejar que Zeus y sus hermanos gobiernen mi creación. Mis hijos más pequeños han gobernado Céfiro por años, y jamás pasó nada similar. Claro que cometí muchos errores, pero ellas lograron la perfección de un mundo en el que la maldad no existe, en el que los humanos conviven armoniosamente con las criaturas del bosque y hasta con los monstruos. El momento de la profecía está cerca... Ellas lograron cambiar el destino de Céfiro, sólo falta que hagan lo mismo con este mundo. Entonces, Céfiro y la Tierra volverán a tener esa conexión que supieron tener, volverán a ser el punto de unión entre ambos universos, la Tierra será un planeta próspero y perfecto, sin pecados, sin maldad, como Céfiro.
Aún recuerdo el día que me traicionó, lo recuerdo como si hubiera sido ayer. Sin él no hubiera podido crear todo esto, por esa razón dejé que se hiciera cargo del Sistema Solar. Pero el poder lo había corrompido y había querido más. Su traición me dolió en el alma. Crono era dueño del planeta Tierra y su sistema planetario, así como yo gobernaba Céfiro y a sus planetas vecinos. Y había llevado la destrucción a mí más grande creación, el planeta que era como mí niño mimado. Ya no había vida allí, nada, ni siquiera plantas o insectos. ¿Qué razones podía tener que semejante destrucción? Estoy segura de que fueron sus celos, celos de mí creación.
Crono pasó todos esos años devorando a cada uno de sus hijos, por temor a que alguno de ellos quisiera encabezar una rebelión para quitarle su trono, así como él había encabezado la revuelta contra nuestros padres, el día que él tomó el trono de los cielos y creo el tiempo y el espacio.
Aproveché que Rea vino en busca de mí ayuda, para proteger a su hijo en mí propio beneficio. Ayudarla a parir a Zeus a sus espaldas y mantenerlo escondido fue sencillo. Lo que siguió después también. Le entregué a Zeus esa poción que hizo que Crono vomitara a sus hermanos, a cambio de que Zeus me devolviera a mí amado Céfiro y su sistema planetario. ¿Habrá sido un error entregarle la Tierra a Zeus y sus hermanos? Siempre tuve miedo que ellos me traicionaran como lo hizo su padre, por esa razón, cree la Luna y se la entregué a mí hija Selene, junto con la misión de proteger a ese mundo. Pero ni siquiera sus descendientes han podido evitar que este mundo sea corrompido. La princesa también ha fallado en su misión de proteger a este mundo. Ya no hay más que hacer. Ellas deben intervenir, tal como intervinieron en Céfiro.
Hay que despertar a Sailor Saturn antes de que sea demasiado tarde, antes de que los humanos acaben destruyendo toda mi amada creación. Este mundo solo tendrá una nueva oportunidad cuando la raza humana se extinga y tenga un nuevo comienzo. Solo entonces, la Tierra podrá ser tan prospera y perfecta como Céfiro.
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Caminó hasta el bar en el que había acordado encontrarse con ellos. Era tarde. Jamás se había atrasado de ese modo. Mientras se dirigía hacia allá, iba observando el paisaje, por si acaso la veía por algún lado, por si sentía su presencia. Ingresó al lugar y los buscó con la mirada. Allí estaban, sentados en una mesa junto a la ventana. Se acercó y se sentó junto a Umi y Ascot. Enfrente de ellos, Fuu y Ferio compartían una malteada. Se los veía tan bien juntos.
-Llegas tarde. - reprochó Umi. Ella era experta en llegadas tardías, pero se molestaba cuando alguien se demoraba más que ella.
-He estado buscando a Mokona por todos lados. Ella… simplemente ha desaparecido de la misma forma misteriosa en que apareció.
-Todo es demasiado extraño… primero esos monstruos… ahora Mokona…
-Los tres talismanes…- dijo Hikaru, de repente. A Umi se le estremeció la piel. No estaba segura de hablarles de la historia de Sailor Saturn.- Tenemos que buscarlos… tenemos que saber de qué se trata. Estoy segura de haber visto a Mokona, ese día, antes de su aparición en el zoológico… Estoy segura de que ella me dijo que busque los tres talismanes… era una voz extraña, como la de mis sueños… Creo que Mokona quiere decirnos algo… quizás tenga que ver con lo que está pasando. Debemos encontrar esos talismanes.
-¡Claro que no!- gritó Umi, poniéndose de pie de repente. La demás gente que se encontraba almorzando en el lugar, volteó a ver a la enérgica joven. Las mejillas de Umi se tiñeron de carmesí. Volvió a sentarse, avergonzada.
-¿Qué ocurre Umi?
-Mokona no puede querer eso… no puede querer que reunamos esos talismanes… ¡esos talismanes no deben juntarse… nunca!
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Los canales de noticias no hablaban de otra cosa desde la tarde anterior. Aún se desconocían las causas del misterioso incendio que, por suerte, no había ocasionado más que unas cuantas pérdidas materiales. Aunque algunos animales habían tenido que ser atendidos por lo veterinarios por problemas respiratorios. La policía investigaba si se había tratado de un atentado. Mientras tanto, los medios transmitían imágenes de grupos defensores de los animales que protestaban en las puertas del lugar, para pedir su cierre inmediato y la reubicación de los animales en refugios especiales.
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-¿Qué fue lo que hiciste?- pregunto Umi, al borde de un ataque de nervios. La pelirroja guardaba silencio, abrazada a esa extraña criatura. Su mirada estaba pérdida, parecía que aún estaba en shock. Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos.
-Es que no es justo… ¿Por qué los tienen encerrados? ¿por qué tienen que vivir tras las rejas y soportar el maltrato de la gente? - dijo la pelirroja, sin levantar su vista del suelo.
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Jamás en su vida se había detenido a pensar en lo que sufrían los animales encerrados en un zoológico. Eran alejados de su hábitat y explotados para diversión de los humanos. Hikaru tenía razón. De repente comenzó a comprender a esos activistas que protestaban a la entrada del zoológico.
Rei se apresuró a apagar la televisión.
-Ya no quiero seguir viendo esto. - comentó. Últimamente, los noticieros la deprimían. Tantas noticias tristes, tantas tragedias. Muertes, asesinatos, desastres naturales. Tal parecía que en el mundo nunca pasaba nada bueno. Volvió a sentarse en la mesa, junto a Ami.
-Ese incendio... fue muy extraño...- comentó Makoto, desde su lugar en la cocina, detrás del desayunador. Preparaba el almuerzo para ella y sus amigas- Estoy segura de haber visto un rayo a esas horas... pero no había nubes...-
Las demás guardaron silencio. Ami guardó silencio. Después de presenciar lo acontecido el día anterior. Esa chica, Hikaru, era dueña de un inmenso poder, un poder mayor que el de su amiga Umi. Sintió algo de temor. Temió lo que pudiera llegar a pasar, temió cometer un error al confiar en ella. ¿Y si sus poderes realmente estaban fuera de control? ¿Y si ellas, realmente, lograban despertar a Sailor Saturn? ¿Y si esta vez ni siquiera Sailor Moon podría impedir que la destrucción ocurra? Observó a su alrededor. El departamento de Makoto era pequeño pero acogedor, tenía una mesa rectangular, junto a un ventanal que daba al parque que se encontraba junto al edificio. A escasos metros de la mesa había un desayunador y, detrás de él, la cocina en la que Makoto preparaba el almuerzo. Minako estaba a su lado. Ella era un desastre en la cocina, pero ponía muy buena voluntad para ayudarla en todo lo que necesite. A su lado, Rei daba vuelta, una a una, sus cartas del Tarot. Buscaba respuestas en ellas, la veía muy concentrada. Frente a ella, Usagi estaba sentada en la mesa, observando por la ventana, en silencio.
-¿En qué piensas, Usagi?- preguntó Makoto, desviando su mirada de la olla en la que preparaba el ramen. La verdad era que Makoto era la que siempre estaba atenta a las actitudes y sentimientos de sus amigas, era la primera en notar cuando alguna estaba triste o había tenido un mal día. - ¿Acaso tienes problemas amorosos? - bromeó, sabiendo que no había manera de que Usagi sufriera por amor, Mamoru y ella simplemente estaban hechos el uno para el otro. Usagi se sonrojó.
-Bueno... yo...- titubeó, no sabiendo si ser sincera con lo que pasaba por su mente en ese momento. - Pensaba... en esas chicas... en ir a buscarlas, hablar con ellas...
-¡Claro que no, Usagi!- gritó Minako, molesta, mientras golpeaba el desayunador con las palmas de sus manos. - No debes confiar en ellas...
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Después de almorzar, Usagi se excusó con sus amigas diciendo que vería a Mamoru. Ami hizo algo parecido, alegando que tenía un examen muy importante la próxima semana y necesitaba estudiar. La realidad era que necesitaba ir tras ella. Salieron juntas del departamento de Makoto y llamaron el ascensor. Usagi estaba inusualmente callada. Cuando el ascensor abrió sus puertas, ambas subieron. Ami marcó planta baja y el ascensor cerró sus puertas, entonces se sintió a salvo para hablar, sin el riesgo de que nadie más la escuche.
-Sé lo que sientes... Usagi...- dijo, Usagi volteó a verla, ella mantenía su mirada en el suelo. - Yo tampoco creo que ellas sean el enemigo... Tú tienes razón, deberíamos hablar con ellas…
·٠•● Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ ●•٠·˙˜"*°•. N/A ·٠•● Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ ●•٠·˙˜"*°•
Bueno, sí, he caído en algo bastante chiclé ¿no? Dioses del Olimpo, seguro que nadie ha escrito sobre eso antes, pero bueno, si hasta Sailor Moon se basa en ellos... Espero no me acusen de plagio XD. Aunque desvíe un poco la historia real de los dioses del Olimpo para mi historia. La realidad que el creador del tiempo y del mundo fue el titán Crono, hermano de Thia. A Thía sólo se le reconoce ser la madre de Selene, Helios y Eos. Pero, así como en el manga de Guerreras Mágicas, quería que Mokona sea la creadora de todo, no hubiera quedado muy bien si ella era en realidad Crono, aunque, bueno... tampoco sería imposible. Y claro, tampoco es cierto que Crono haya querido robarle la creación a Thia, aunque si era bastante malvado, hasta el punto de devorarse a sus propios hijos por miedo a que le robaran el trono, (después de todo, él lo hizo con sus padres, Urano y Gea). Esa parte de la historia es cierta, así como que Rea, la mujer de Crono, decide esconder a su último hijo, Zeus, para evitar que su padre lo devore. Al crecer, Zeus da una poción a su padre para que vomite a sus hermanos devorados y, juntos, logran derrotarlo, quedándose con el Olimpo.
Por cierto, quizás hayan notado que en este capítulo escribí Crono y Chronos, y no, no fue un error de tipeo, fue intencional. Por ahí leí que Crono y Chronos eran dos dioses diferentes, que comúnmente se asocian a uno mismo. Crono sería el titán creador del mundo, padre de Zeus, mientras que Chronos es el dios del tiempo, en este caso, el dios protector de Sailor Plut. Por eso la diferencia en este texto, aunque en ningún momento he mencionado que eran dos dioses diferentes, y tampoco estoy segura de que lo haré más adelante (creo que primero prefiero averiguar más), pero dejo esto planteado por aquí por si acaso más adelante quiero hacer esa distinción.
Bien, hasta aquí la clase de historia antigua 😂, espero no haberlos aburrido.
Espero hayan disfrutado este capítulo, aunque nuestras protagonistas aparecieron poco, necesitaba ahondar en los detalles de la historia y está fue la mejor manera que en encontré. A decir verdad, tenía un capítulo 10 completamente diferente, pero no me convenció en lo absoluto, por eso lo eliminé y comencé de cero, ¡y quedó así! Espero no haberlos confundido. Aquí comencé a contarles un poco de la trama original de este fic, la historia de Mokona y como ella quiere acabar con el mundo fue lo primero que se me ocurrió cuando pensé en la idea de cruzar estos dos animés, así que este capítulo es uno de los más importantes, espero lo hayan disfrutado. Aún queda un capítulo clave, la segunda idea que se me ocurrió en una de mis ataques de inspiración. No ocurren seguido, hay que aprovechar.
Pues, aquí sí que creo que se responden varias preguntas, pero aún quedan interrogantes que iremos develando muy pronto.
¡En el próximo capítulo se desatará la verdadera catástrofe! ¡No se lo pierdan!
