Operación C0507-T1231

By Rossy Castaneda

Capítulo 1

Washington D. C

El tiempo avanzó tan aprisa que cuando se dio cuenta, ya había pasado un año desde que llegó a aquel lugar que juró, ni en un millón de años volvería por considerarlo una enorme jaula de oro, pero... como si se tratara de una cruel burla del destino, estaba ahí, años mas tarde, en la misma posición que en un tiempo ocupó su padre, el papel mas importante de su vida. Era, el legítimo Presidente de los Estados Unidos de America.

Cerró los ojos e hizo la cabeza hacía atrás dejando de lado la pila de archivos que tenía frente a él. Si alguien le hubiese pronosticado el futuro, lo habría tachado de demente, ya que no aspiraba a tanto y menos después de lo sucedido.

A pesar de su edad adulta, él era el típico rebelde que fue en sus años como estudiante de Ciencias Políticas, uno que se negaba a seguir las reglas; aquella actitud le resultó contraproducente y todo lo que había comenzado como un juego, con el tiempo se volvió en su contra y no le dio lugar de dar marcha atrás.

En comparación a otros candidatos de su partido, él era un joven inexperto, pero su intachable trabajo en el Senado como representante de New York y la impecable trayectoria de su padre le abrieron camino y en pocos meses tenía a los votantes de su lado.

Barrió con los votos para determinar quien representaría a su partido en las elecciones Presidenciales. Uno de los contrincantes de su partido era nada más y nada menos que Vicent Brown quien ahora era el Vice Presidente y además padre de un antiguo compañero de Universidad, con quien en el pasado tuvo algunas diferencias.

—¿Todo bien señor presidente?

Abrió los ojos y suspiró —por amor a Dios, deja de llamarme así —dijo negando con la cabeza al tiempo que rodaba los ojos.

—¿De que otra manera puedo dirigirme a usted, señor? —dijo el recién llegado en tono formal.

—De la misma manera como lo has hecho siempre, no veo razón de tanto formalismo.

—No puedo hacer tal cosa —replicó el recién llegado —además, esta es la manera correcta para dirigirme a usted, señor

—Mira, cállate, que todo esto es tu culpa —señaló el lugar —no sé en que demonios estaba pensando cuando acepté tu estúpida propuesta.

—Ni tan estúpida —negó con la cabeza —ganaste y ahora estás aquí —dijo sonriendo.

—Esclavizado en esta enorme jaula de oro cuando bien podría estar dando la vuelta alrededor del mundo junto a la dueña de mis suspiros y nuestro pequeño retoño. Por cierto ¿la has visto?

—¿Se refiere a la Primera Dama, señor?

—¡Demonios!, deja de llamarme así.

—Está bien, está bien —respondió el Director de la Agencia Central de Inteligencia alzando las manos —eres un aguafiestas —resopló —y respondiendo a tu pregunta, acabo de verla junto a su asistente.

—¿Iban solas? —preguntó Terry frunciendo el ceño

—Si —respondió el director tomando asiento.

—¿Y en donde demonios se metió su guardaespaldas? —preguntó el castaño poniéndose de pie.

—Oh vamos Terry, sabes mejor que nadie que cuando tu amada esposa quiere conversar a solas con su asistente, basta una mirada fulminante y la señorita Briand no tiene otra opción que cederle espacio.

—Tienes razón —Terry tomó su lugar una vez más —por cierto, siempre te estaré agradecido el que hayas intervenido, la verdad la señorita Briand a hecho un excelente trabajo hasta hoy.

—Es una pena que Candice no opine lo mismo.

—Es comprensible que Candy no se haga a la idea que alguien está detrás suyo todo el tiempo.

—Pero debe aceptarlo, ella ya no es más la guardaespaldas del hijo del presidente, ahora es la esposa del Presidente y madre del hijo presidencial —bromeó —y en su condición de Primera Dama de los Estados Unidos, está expuesta a muchos peligros, además, la señorita Briand es el tipo de persona que daría la vida por quien trabaja.

—Ya lo creo —respondió Terry tomando uno de los archivos.

—En vista que tienes demasiado trabajo pendiente, creo que es mejor que me marche, —se levantó—estaré en mi oficina por si me necesitas.

—Gracias, eres un gran amigo —dijo Terry antes que su amigo saliera de su oficina sin levantar el rostro siquiera.

En otra parte de la Casa Blanca, Candy llevaba casi arrastras a Annie.

—Si me has traído hasta aquí sin el chicle de tu guardaespaldas, significa que lo que vas a decirme es algo sumamente delicado ¿ o me equivoco?

—Tienes razón Annie —Candy se aseguró que aquella habitación estuviera completamente vacía.

—Y bien primera dama, ¿que le preocupa? —Annie tomó asiento.

—Annie, antes de ser mi asistente personal, tu y yo somos amigas, casi como hermanas y sé que puedo confiar en ti.

—¿Tienes problemas con Terry ? —preguntó la pelinegra.

—No, no se trata de eso es ... —Candy ladeó el rostro y entrecerró los ojos —la verdad no estoy cien por ciento segura pero...

—A ver a ver —Annie interrumpió su discurso —no me digas que el gusanillo de tu vieja profesión te ha inquietado. ¿Quién es tu blanco ahora?

—Se trata de Alexandra Briand —respondió Candy —algo en esa mujer no me agrada.

—¿Has visto una actitud sospechosa?, porque hasta donde recuerdo, su récord criminal y su historial de vida están limpios —Annie la miró —tu hermano la investigó y no encontró nada.

—Y eso es lo que me resulta sospechoso —Candy la miró —¿o esta chica es una en un millón o de plano es un extraterrestre?, por que ¿quién no hizo una travesura durante su adolescencia?, nosotras las hicimos.

—Pero no aparecen en nuestros historiales de vida —Annie sonrió —tu hermano se encargó de borrar todo eso.

—¡Exacto! —Candy ladeó el rostro en modo "te das cuenta" —¿y si alguien hizo lo mismo con ella?, no te parece raro que no tiene información personal, salvo la de su tío de edad avanzada —tocó su barbilla y achicó los ojos —hay algo en ella que no me da confianza.

—¿Has llamado a la Universidad que aparece en su historial académico?.

—George lo hizo un día antes de entrevistarla y sí, estudió allí, verificó también todo con respecto a su historial de vida y todo estaba en regla.

—¿Y entonces por que desconfías?

—Esta mañana pidió permiso para ausentarse.

—¿Y que tiene eso de participar?

—Dijo tener una emergencia familiar, y a pesar de no creerle, le cedí el permiso, pero, le pedía a Jimmy que la siguiera.

—¿Y me lo dices hasta ahora? —dijo Annie incrédula que le ocultara algo como aquello.

—No te enfades conmigo Annie, tu mejor que nadie sabes la cantidad de reuniones que he tenido que atender en lo que va del día —la miró —tu las agendaste, hasta mi pobre hijo ha salido perjudicado, lo he tenido abandonado últimamente.

—Bueno, no había manera de pasar de lejos, y te aseguro que tu pequeño retoño no te ha extrañado en lo absoluto, se la ha pasado jugando con el coatí que le regalé el día de su cumpleaños —Annie sonrió a manera de disculpa, la cual Candy correspondió al recordar a su pequeño hijo. —pero dime, que te ha dicho Jimmy.

—Jimmy me llamó hace unos minutos y me dijo que Alexandra se detuvo en el canal Chesapeake, dijo que se pasó un buen rato hablando por teléfono y que cuando terminó la llamada, le sacó el ship al teléfono, lo rompió, quebró luego el celular y lo lanzó al canal. ¿No te parece eso extraño?

—Tomando en cuenta que te dijera que se trataba de una emergencia familiar y que no se dirigió a casa de su tío, sino que manejó hasta el canal para hacer una llamada, pues si —respondió la pelinegra —¿y si se trata de algún novio? —dijo Annie luego de unos segundo. —Lo que sea de cada quien, la chica es bonita y muy bien preparada así que no sería extraño que se trate de eso.

—No lo creo —Candy se asomó a la ventana y removió la cortina —de ser así, no veo motivo de tanto misterio.

—Quizás prefiere mantener su vida privada en total secreto para que sus enemigos no sepan cual es su punto débil, tu mejor que nadie sabes que eso es lo que los agentes de servicio secreto suelen hacer, es probable que por eso no aparezca nada con relación a su vida privada.

—Es posible —Candy se alejó de la ventana —todo sería tan fácil si Albert hubiese aceptado ser parte del gabinete de Terry, pero con su regreso a los negocios familiares, tiene otras ocupaciones que lo mantienen alejado de mi.

—¿Y por qué no le preguntas directamente al Director de la Agencia Central de Inteligencia, total no se trata de un desconocido?

—La verdad me es difícil hacerle ciertas preguntas a él —Candy achicó los ojos —sé que te parecerá una total locura, pero, él tampoco me da confianza, y menos después de su intervención para que Alexandra Briand se quedara con la plaza para ser mi guardaespaldas personal.

—¿Y si lo hizo porque tienen un romance? —preguntó Annie entre risillas —eso podría explicar la razón de su intervención y quizás se esconden por el hecho de que no se pueden tener amoríos dentro del lugar de trabajo

—Archie y tu son pareja, Stair y Patty también, y todos lo saben.

—Es muy distinto Candy, Archie es Secretario de Estado, Stair es el Secretario del Tesoro, Patty y yo estamos en el departamento administrativo, Patty como asistente personal de Terry y yo contigo; ellos en cambio pertenecen al mismo departamento y si existiera una relación entre ambos, quedaría claro que el Director de la Agencia Central de Inteligencia actuó de manera inapropiada y ventajosa sobre los otros candidatos al puesto y si eso quedara al descubierto, los otros aspirantes podrían entablar una demanda Federal por desigualdad en la oportunidad de empleo, te lo digo en mi condición de abogada en leyes federales, además, el hombre es amigo de Terry desde que estaban en la Universidad, y es de cierta manera el causante que ustedes estén aquí. —Annie suspiró —Por cierto y desviando el tema, no olvides que hoy es la cena de recaudación de fondos para los niños huérfanos y es precisamente en su casa.

—Como voy a olvidarlo Annie, no pienso perderme ese evento, ayudar a los niños huérfanos es algo que me produce placer —sus ojos se entristecieron —sabes, de cierta manera me identifico con ellos, Albert y yo quedamos huérfanos y por el trabajo de mi hermano, yo me quedé bajo el cuidado y tutela de Tía Elroy.

—¿Sigues extrañándolos después de tanto tiempo? —Annie acarició el hombro de su amiga.

—¿Como puede un hijo no extrañar a sus padres? —Candy aspiró profundamente para contener las lágrimas que amenazaban en salir de sus ojos verdes.

Sus padres eran la razón por la cual ella había tomado ese camino. Tras su muerte en un accidente aéreo ocasionado por un grupo de terroristas, cuando ella tenía apenas 13 años edad y su hermano 24, se juró que haría todo cuanto estuviera en su mano para evitar que mas familias lloraran la muerte de un ser amado a causa de una acto terrorista.

Gracias a su coeficiente intelectual avanzado y su esfuerzo, se graduó con honores en la Universidad de Chicago un año antes, y con la recomendación de uno de sus maestros, consiguió su primer empleo como una agente encubierta en donde le tocaría ser la guardaespaldas del rebelde hijo del presidente de los Estados Unidos.

Al principio su hermano quien era el Secretario de Estado, se negó categóricamente a que aceptara aquel puesto, por lo complicado del papel que ella desempeñaría y por que sabía que ella haría lo que fuera por alcanzar su meta de llegar a ser parte del servicio secreto de los Estados Unidos y cumplir con su promesa de vengar la muerte de sus padres, la cual estuvo a punto de cumplir meses mas tarde, luego de una peligrosa operación de rescate en donde evitaron que un grupo Terrorista obtuviera las claves secretas para detonar misiles a diferetes puntos fuera de los Estados Unidos, provocando eso la furia del jefe de dicha red criminal quien juró vengarse de ella.

—Te quiero mucho Candy y haría lo que fuera por borrar de tu memoria los momentos mas dolorosos de tu vida —Annie la abrazó

—Gracias Annie —Candy correspondió a su abrazo —yo también te quiero mucho y te agradezco en el alma todos estos años de amistad, no tienes idea de lo mucho que lo valoro, Patty y tu son como las hermanas que no tuve —Se apartó un poco —Me acompañarán a la cena ¿verdad?

—Por supuesto —Annie sonrió —debemos darnos prisa para terminar los pendientes del día y prepararnos para el evento —dijo Annie mirando su reloj.

—Terry pegará el grito en el cielo cuando le diga que le concedí el día libre a la señorita Briand —Candy sonrió —pero siendo honesta, no me siento segura con ella detrás mío todo el tiempo, algunas veces desearía subirla a un avión y enviarla a la selva Africana, tal vez con suerte un león me hace el milagro.

—Eres mala —Annie comenzó a reír.

—Si estuvieras en mi lugar te aseguro que me concederías la razón.

—Dudo mucho que la sensación de sentir a esa mujer detrás tuyo sea similar a sentir un molesto grano en el trasero

Ambas comenzaron a reír al recordar la vez que Annie tuvo que lidiar con algo así, tras una picada de abeja que les impidió ir a la playa como lo habían planeado.

Si las carcajadas de Annie no hubiesen provocado que Candy bajara la guardia, seguramente se hubiese dado cuenta que la conversación que creyó era secreta, no lo fue tanto, y quizás hubiese podido detectar la sombra que se veía al otro lado de la puerta.

Continuará...

Hola mis bellas lectoras, bendecido día.

Esta es otra de las historias que presenté en la G. F 2021... Allá solo compartí 4 capítulo por el factor tiempo, sin embargo, la compartiré completa en este espacio y en Wattpad... ah! y para quienes deseen escucharla pueden hacerlo en el canal de Youtube A Buen Puerto de Letras, allá va adelantada ;)... Espero sea del agrado de todas.