Operación C0507-T1231
By Rossy Castaneda
Capítulo 2
—¿¡Queeee!? —gritó incrédulo Terry al escuchar las palabras de su esposa.
—Será solo un corto tiempo
—No irás —dijo él categóricamente
—Oh vamos Terry, ¿que puede pasarme en medio de tanta gente?, además no estaré sola, Annie y Patty me acompañaran.
—¡Puf! —bufó —peor aún
—¿A que te refieres? —inquirió la rubia mujer frunciendo el ceño. Desde que llegaron a aquel lugar, se sentía como un condenado a vida en presión.
—No voy a arriesgarme a que les suceda algo —respondió el castaño hombre adoptando la misma pose de ella.
—Basta Grantchester —Candy se cruzó de brazos —no olvides quien fui antes de llegar a este maldito lugar.
—No lo he olvidado —Respondió él arqueando una ceja —pero ahora eres mi esposa, la madre de mi hijo y la primera dama de los Estados Unidos, y es mi deber protegerte
—¡Por Dios del cielo Terry! —gritó Candy exasperada —No me trates como si yo fuera una damisela en peligro, porque te aseguro que no lo soy. Te recuerdo que salvé tu trasero —se giró furiosa para regresar al cuarto de baño.
—Candy —Terry la detuvo —amor, sé que eres capaz de cuidarte por ti misma —suavizó su voz —pero ¿como le hago para controlar esto que siento aquí? —tomó una de sus manos y la colocó a la altura de su corazón. —No quería decírtelo, pero... tengo dos días sintiendo una angustia aquí dentro. No me perdonaría que te pase algo, moriría de dolor. Nuestro hijo y tu son lo mas preciado que tengo y sin ustedes mi vida no tiene razón de ser. ¿Lo entiendes?.
Candy asintió.
—No voy a impedir que asistas, pero no lo harás sola con tus amigas, llamaré ahora mismo a la señorita Briand, le pediré... no —se corrigió —le ordenaré que regrese a su puesto ahora mismo —dijo sacando su celular. Marcó el número de Alexandra Briand y dejó el movil en modo de altavoz para que Candy oyese todo.
—Buenas tardes señor presidente —respondieron al otro lado del auricular
—Buenas tardes señorita Briand —respondió Terry a su saludo
—¿Sucede algo Señor?
—Sucederá si no se presenta ahora mismo a su posición.
—Señor, se me presento una emer...
—Sé perfectamente que tuvo que dejar su posición de trabajo por una emergencia familiar, pero lo que sea que le haya sucedido creo que ya tuvo el tiempo justo para resolverlo ¿no le parece? —dijo Terry interrumpiéndola.
—De hecho no, señor.
—Lamento escuchar que no lo ha resuelto aún, pero tiene exactamente una hora para regresar a su posición y en caso que no lo haga, le aconsejo que busque otro empleo.
—Pero... señor.
—Una hora señorita Briand, ni un minutos más —sentenció Terry ante la protesta que la guardaespaldas comenzaba. Colgó la llamada dejando claro que no estaba bromeando.
—¿Por que hiciste eso, no era mas fácil enviar a Jimmy con nosotras?
—No —respondió Terry —el trabajo de la señorita Briand es cuidar de ti a donde quiera que vayas. Si en una hora no se aparece por esa puerta, le pediré a Sandra que las acompañe y será ella quien se encargue de cuidar de ti hasta con su vida de ser necesario.
—Está bien señor Presidente, se hará como usted diga —dijo Candy sin salir de su asombro. Era la primera vez que escuchaba a su esposo hablándole de forma tan estricta a Alexandra Briand, por lo general, se pasaba alabando el desempeño de la joven guardaespaldas, y aquello le llenaba el buche de piedritas. Así que, escuchar la sentencia que le había puesto, le agradó en gran manera. Rogaba al cielo porque aquella mujer se le pinchara una llanta de su vehículo que le impidiera llegar en los siguientes sesenta minutos, los cuales serían los mas largos de toda su vida.
—Ha llegado —dijo Terry tras asomarse a la ventana luego de escuchar el motor de un auto.
Candy apretó los puños. En vano fueron todas las plegarias que elevó para que aquella mujer no llegase a tiempo.
—¿Sucede algo Candy?
—No —respondió fingiendo indiferencia o al menos eso pretendió, mientras removía la bata de baño que la cubría quedando únicamente con su ropa interior, provocando un brillo de deseo en los ojos azules que la observaban.
—Eres muy mala mintiendo —Terry le tomó el mentón.
—¿Por qué lo dices?
—Tus pecas te delatan —sonrió —se mueven de un lado a otro cuando estás enfadada.
—No estoy enfadada, es solo que esa mujer no me agrada —respondió Candy cruzándose de brazos.
—¿Y crees que no lo he notado? —se carcajeó —que hizo ahora a parte de estar detrás tuyo, para ganar tu antipatía.
—Mintió al decir que su salida era por una emergencia familiar.
—¿Mandaste a que la siguieran?
—Si.
—¿Descubriste algo?
—No tanto como hubiese querido —resopló —pero lo suficiente como para darme cuenta que no fue una emergencia familiar la que se le había presentado —frunció el ceño —Jimmy me dijo manejó hasta el canal Chesapeake, que hizo una llamada y tras finalizarla, sacó el chip, lo rompió al igual que lo hizo con el teléfono y luego lo lanzó al canal, ¿no te parece eso sospechoso?
—Quizás hablaba con un novio
—Y si fuera así, ¿por qué pedir permiso para hacer una llamada; por qué romper el celular y lanzarlo al canal?
—Tal vez porque quería privacidad —Terry se encogió de hombros —y en cuanto al celular, tal vez hizo lo hizo porque terminó su relación con el chico y no quería que la volviera a molestar, ve tu a saber —sacudió su mano derecha en el aire —para que estes mas tranquila, te prometo que esta será la última vez que estará cerca tuyo, pediré que asignen a Sandra como tu guardaespaldas personal a partir de mañana.
—Gracias por ser tan complaciente Terry —Candy besó sus labios.
—Si mi recompensa será una noche de pasión cada vez que lo haga, dime, ¿hay algo más que pueda hacer por ti? —preguntó pícaramente.
—Bueno, hay muchas cosas que puede usted hacer, señor presidente —Candy le guiñó un ojo traviesamente —pero me temo que tendrá que esperar hasta mi regreso —se apartó de él rápidamente al ver su mirada de Lobo Feroz al asecho de Caperucita Roja.
—¿Y si los que tienen que esperar son ellos? —Terry sonrió de medio lado al tiempo que impedía su huída —después de todo, soy el presidente y tu la primera dama —culminó alzándola en brazos, la tumbó en la cama y devoró sus labios.
Con total rapidez, Candy comenzó a desabrochar cada uno de los botones de su camisa mientras él removía el botón y la cremallera de su pantalón y se quitaba este.
Los dedos de Terry se deslizaron por el borde de su braga y de un solo tirón, rompió esta y lanzó por los aires e hizo lo mismo con el sostén.
Cuando finalmente ambos quedaron desnudos, Candy se subió ahorcajadas y comenzó a devorar los labios de su esposo.
Con una mano, Terry comenzó a acariciar sus senos y con la otra su redondo trasero, deleitándose en la maravillosa visión de ver su precioso rostro extasiado ante sus caricias.
En un rápido movimiento, Terry la hizo girar y ahora él se encontraba arriba de ella. Bajó su mano derecha a la parte íntima de ella. Sonrió de medio lado al sentir su humedad. Ella estaba más que preparada para recibirlo.
De manera suave y delicada, comenzó a ingresar en su interior. Un ronco gemido salió de su garganta al sentir la calidez del interior de ella dándole la bienvenida.
Comenzó a entrar y salir de ella, primero con movimientos lentos y acompasados. Aumentó la velocidad de sus envestidas al escuchar los gemidos de ella luego de alcanzar al climax. Tras de varias envestidas él la alcanzó y se unió a ella.
—Me temo que ya me retrasé mas de lo debido señor presidente —dijo Candy después de ponerse de pie y dirigirse al cuarto de baño para darse una ducha ligera y vestirse rápidamente.
—No vayas —dijo él alcanzándola —puedo hacer una llamada y disculparte.
—¡Ah, si!, y que les dirás —respondió Candy sonriendo mientras se duchaba —Lamento informarles que mi esposa no asistirá a la velada porque no estoy dispuesto a compartir con ustedes el poco tiempo libre que dispongo con ella.
—Podría ser —bromeó él ingresando a la ducha —pero no, basta con decir que no te has sentido bien últimamente.
—No podemos hacerle tal cosa a esos pobres niños —Candy salió de la ducha y tras secarse, caminó al closet, tomó el vestido que usaría esa noche y se lo colocó —sabes lo importante que es eso para mi.
—Lo sé —musitó él derrotado ayudándole a subir la cremallera del vestido, ya que cuando se trataba de una velada para recaudar fondos para ayudar a casas hogares de todo el País, no había poder humano que impidiera que ella asistiera —iré contigo —dijo mientras se dirigía al closet.
—¿No me me dijiste que tenías mucho trabajo pendiente?
—Lo tengo, pero eso puede esperar hasta mañana —removió la toalla que cubría su desnudez, tomó de entre los cajones un boxer, agarró luego uno de sus trajes y comenzó a vestirse —solo faltan mis zapatos y estaré listo para que partamos.
—Veo que lo has resuelto todo, pero olvidas un pequeño detalle —lo miró —en la velada de recaudación, seremos solo damas.
—Exacto —respondió él —lo más seguro que los caballeros estaran en otro sitio reservado de la mansión —sonrió —puedo aprovechar el tiempo para conversar con el secretario de estado.
—¿Como para qué?
—Mientras ustedes hacen lo suyo, yo voy a ultimar con él los detalles del cambio de guardaespaldas, para que se los transmita al Director de la Agencia Central de Inteligencia.
—Y por que no hablas directamente con él, total, es tu amigo ¿No?
—Lo es —respondió el castaño —pero en asuntos de estado, existe un protocolo a seguir.
—Tienes razón, lo había olvidado —Candy sonrió complacida.
En cuanto vieron llegar la limosina presidencial, decenas de periodistas invitados se aglomeraron, cada uno tenia un propósito en mente; captar una imagen exclusiva de la primera dama, la cual usarian como portada de los distintos medios de comunicación que representaban. Grande fue la sorpresa al ver descender al Presidente de los Estados Unidos seguido por su esposa, sus dos inseparables asistentes y un grupo de guardaespaldas que les impidieron a toda costa acercase mas de lo debido.
—¿Quien se cree esa odiosa frentona cara de tortilla mal hecha para sonreírte de manera tan descarada como si yo no estuviera presente ? —le preguntó la rubia pegándose mas a él en cuanto ingresaron al lugar de reunión forzando una sonrisa para las cámaras.
Terry aguantó las ganas de reír ante los comentarios de su esposa. Susana Marlowe fue una de sus tantas aventuras durante su rebelde juventud, y terminó con ella, cuando Candy apareció en escena.
Candy por su parte, fijó su mirada en aquella joven que no dejaba de sonreirle a Terry y pronto los recuerdos invadieron su mente.
—Mustia —susurró la rubia.
—Ignórala —musitó Terry emitiendo una risita entre dientes al ver que su rostro se habia tornado un poco rojo. —¡Aush! —se quejó ante el codazo que recibió —eso dolió
—Y dolerá más si sigues por ese camino —advirtió ella.
La sonrisa de Terry se esfumó de sus labios en cuanto un alto rubio se acercó a ellos.
—Hola Candice, o ¿debo llamarte Primera Dama como lo hacen los demás?
—Hola Tony, no digas tonterías, sabes perfectamente que puedes llamarme Candice o Candy como solías hacerlo antes —sonrió
—Gracias por la confianza —le devolvió la sonrisa —siempre es un placer verte
—Lo mismo digo, no creí verte aquí
—Pues ya ves —suspiró —Hola Terrence, me da gusto verte
Lástima que yo no pueda decir lo mismo —quiso responder el castaño pero se tragó sus palabras.
—Hola Anthony —respondió de manera seca.
—Es una pena vernos en estas condiciones, me habría encantado conversar un poco más contigo Candy.
Terry apretó los puños; siempre detestó la manera tan confiansuda en la que aquel oxigenado se dirigía a su esposa.
—Si nos disculpas tenemos que avanzar —Terry tomó a Candy del brazo y la hizo avanzar a su lado.
—¿Que diablos fue eso Granchester?
—Es lo mismo que yo preguntó, ¿quien diablos se cree ese oxigenado para hablarte con tanta libertad?
—¿Estas celoso? —ahora fue el momrnto de Candy de reir entre dientes.
—Claro que no —respondió él con la mandíbula apretada —pero siempre he odiado la confianza con la se dirige a ti.
—Te crecerá la nariz como a Pinocho —se burló Candy —Claro que lo estas. Pero para que estes mas tranquilo te diré que la relación que tuvimo Anthony y yo en el pasado fue cien por ciento profesional a diferencia de la tuya con esa frentona, que por cierto, podría necesitar una nueva dentadura si sigue sonriéndote de esa manera tan descarada.
—No te atreverías.
—Claro que no —dijo ella con fingida inocencia —Pero la pobre chica podría sufrir un lamentable accidente dentro del tocador de damas —colocó su dedo índice en la sien —déjame ver...en cuanto ella ingresa al tocador, resbala, golpea su enorme frente en el borde del lavabo y luego se estrella contra el piso provocando graves lesiones en su preciosa dentadura.
—¿Serías capaz?
—Tiéntame —Candy simuló una sonrisa ya que en ese momento el flash de una cámara los iluminó.
Tal y como Terry lo pronóstico, se había acondicionado un segundo espacio para que los caballeros disfrutan de juegos de mesas en tanto las damas hacían lo suyo en otro salón.
Una fuerte angustia fue apoderándose de él conforme los minutos pasaban.
En cuanto el sentimiento de angustia aumentó al punto que sintió que el aire le era insuficiente, se puso de pie para ir en busca de su esposa.
Mientras caminaba en dirección al salon donde se encontraban las damas, escuchó gritos. Corrió junto a su guardaespaldas personal hasta el lugar. Al llegar a la puerta, el miedo creciente y helador que aprisionó su corazón se convirtió en terror. El pánico paralizante invadió todo su cuerpo al escuchar disparos que iban y venían, y de pronto, todo se volvió un caos.
Continuará...
—Hola Australia... jejeje, te cuento son 14 capítulos y el epílogo, es decir 15 en total... y en cuanto al otro punto que mencionas, jejejeje mi cabeza es un nido de locas ideas, las cuales iré desarrollando poco a poco :)
—Hola mi bella Ari, te cuento que en Wattpad solo hay un capítulo adelantado. Me alegra en gran manera que la estes siguiendo aquí, ya que el traductor de la aplicacion te permite leerla en tu idioma :)
—Gracias por tu Apoyo mi bella Mia ;)
—Hola mi bella Karina. Antes que nada, agradezco tu apoyo :) ... Espero no defraudarte y que disfrutes cada capítulo ;)
Tus deseos son ordenes mi bella Lucita ;)
