Operación C0507-T1231

By Rossy Castaneda

Capítulo 13

El sonido del disparo proveniente de la parte interior de la casa, alertaron al equipo de rescate comandado por Anthony quien comenzó a dar instrucciones para que rodearan la casa.

—Señor presidente —se dirigió a él usando su grado de autoridad —no salga del auto por ningún motivo.

—Pero yo quiero

—Señor, ese es nuestro trabajo.

—Candy es mi esposa

—Maldita sea Terrence sé razonable —gritó Anthony ante su terquedad llamándole por su nombre de pila —¿no te das cuenta que al no estar entrenado para enfrentar este tipo de situación eres un blanco fácil? —cubrió su rostro con frustración —no sé por qué demonios Stair y Archie no te detuvieron.

—Señor el agente Brower tiene razón —intervino Jimmy al ver que Terry no estaba dispuesto a seguir las órdenes de Anthony —con todo respeto señor, usted prometió que seguiría las indicaciones que le dieran fueran cuales fueran —le recordó.

—Está bien, me quedaré aquí, pero si en diez minutos no sé nada sobre mi esposa, entraré a esa maldita casa.

Sin responder negativa ni positivamente, Anthony se giró y emprendió la marcha al interior del la casa mientras un grupo armado de hombre le cubría las espaldas.

La espera y el silencio en las inmediaciones de aquella propiedad, eran una tortura para Terry, tras revisar su reloj de mano y darse cuenta que apenas habían transcurrido tres minutos, golpeó este como si con aquel movimiento las manecillas del reloj se agilizarían, algo que no sucedió.

—Señor debemos aguardar aquí

—Jimmy, necesito respirar un poco de aire, me estoy asfixiando —aflojó el nudo de la corbata.

—Esta bien, vamos —bajó del auto y al hacerlo vio que algo se movía entre uno arbustos cerca de una laguna —no salga, pero dispare si necesita hacerlo —le entregó un arma y tras avisar lo que había visto y pedir refuerzos, corrió en aquella dirección.

Aunque no estaba entrenado para aquel tipo de situación, Terry sabía manejar un arma a la perfección; se puso alerta al escuchar ruidos acercándose. Lentamente le quitó el seguro y se preparó para disparar. Contuvo el aliento cuando la puerta trasera de la van en donde se encontraba comenzó a delirarse.

Jimmy detuvo su carrera, se giró y al darse cuenta que el sonido del disparo provenía de la van en donde se encontraba su jefe, corrió en aquella dirección maldiciendo el haberlo dejado solo cuando su responsabilidad era velar por su seguridad.

En el interior de la casa, Candy luchaba por permanecer consciente, como pudo sacó fuerzas de donde no las tenía se puso de pie, y se desplazó por un oscuro pasillo sujetándose de la pared. La sangre que vertía de su costado izquierdo era mucha y por mas que ejercía presión no lograba controlar el flujo de esta. Cuando sus manos comenzaron a tornarse frías y sus piernas carecieron de fuerza cayó al piso, pero aún así se arrastró sobre el suelo, la oscuridad comenzaba a rodearla, pero luchó contra ella porque sabía que en algún lugar de aquella maldita casa, un grupo de fuerzas especiales estaban buscándola, podía escucharlos, pero su débil condición no le permitía gritar para que dieran con ella.

Luchar por permanecer consciente y encontrar algo con que pudiera hacer ruido era lo único que le tocaba por hacer para reunirse con las dos personas a quien mas amaba en la vida y quienes aguardaban a que ella regresara a ellos con vida

—Resiste Candy, tu puedes —se animaba a si misma; una vez mas se puso de pie y se apoyó en la pared, caminó hasta llegar a unas escaleras y una vez mas iba en caída libre, pero unos brazos impidieron que cayera. Era Charlie, quien se negaba a creer lo que aquel grupo delictivo decía mientras huían del lugar como lo hacen las ratas de alcantarilla cuando ven el peligro.

—Señora, está con vida —la alzó en brazos.

—Grita pidiendo ayuda Charlie —Candy sentía que sus ojos se cerraban, pero luchaba con las pocas fuerzas que le quedan por mantenerlos abiertos.

—Ayuda, ayuda, la primera dama está muy mal herida —comenzó a gritar Charlie a todo pulmón mientras bajaba las escaleras.

—Pon a la primera dama en el suelo y levanta tus manos, ahora.

—Anthony no —dijo Candy en un hilo de voz —Charlie me ha ayudado todo este tiempo —tras decir estás últimas palabras, la oscuridad fue latente, Candy dejó de luchar y sus ojos comenzaron a cerrarse lentamente.

—¡Señor! —El ritmo cardíaco de Jimmy podía escucharse

—Estoy bien Jimmy —salió de la mini van y corrió en dirección a la casa al ver que Anthony salía con Candy en brazos. Sus ojos azules se abrieron al ver la ropa del agente tenida de sangre y su esposa inconsciente. El terror se apoderó de él. Aquello tenía que ser una maldita pesadilla. Candy, su Candy no podía estar muerta.

—Candy, Candy, mi amor, no me dejes, resiste, lucha —le decía mientras la tomaba en sus brazos.

—Hay que llevarla ahora mismo al hospital, ha perdido mucha sangre —le informó Anthony.

Con su esposa en brazos, Terry corrió seguido por su guardaespaldas personal e ingresaron a una de las mini vans maldiciendo el no haber incluido helicópteros al rescate, pero Stair aconsejó que el hacerlo alertaría a los secuestradores, y que además no serian necesarios porque la ubicación del lugar en donde tenían a Candy privada de su libertad, no estaba tan lejos de la Casa Blanca. Aquello fue como un balde de agua fría para él.

Después de una hora de larga espera, el médico que atendió a Candy finalmente salió.

—¿Como está mi esposa?

—Lo siento señor Presidente, hicimos todo cuanto pudimos... ella está...

—No —Terry cubrió sus oídos negándose a aceptar aquella noticia —Candy no puede estar... —Nooooooo —se dejó caer devastado en el frio suelo.

—Terry, Tranquilízate —Niel se acercó a él —tu esposa es fuerte, ya verás que luchará y cuando menos lo esperes despertará.

Archie no le quitaba la mirada de encima a Niel quien se había aparecido de la nada en el hospital.

—Tienes razón —limpió su rostro y se puso de pie —¿puedo verla? —se dirigió al galeno.

—Acompáñeme

En total silencio, Terry siguió al galeno por un largo pasillo. Cruzaron la dos puertas por donde solo personal autorizado cruzaba. Se detuvieron frente a la recepción de cuidados intensivos

—Judy, dele al presidente un traje especial para ingresar a cuidados intensivos, asegúrese que todo este en su lugar y acompáñelo a la habitación en donde se encuentra la primera dama.

Cinco minutos más tarde, Terry ingresaba a la habitación en donde yacía su esposa en estado de coma. Le fue imposible soportar aquella escena, gruesas lágrimas corrieron por sus mejillas.

—La Primera Dama es fuerte señor Presidente , estoy segura que va a recuperarse —lo animó la enfermera —Háblele, es probable que ella lo escuche señor.

En cuanto se quedó a solas con ella, Terry tomó una de las manos de Candy entre las suyas y depositó un beso en ella.

—Candy, mi amor, no puedes darte por vencida. Sabes que Willie y yo te necesitamos ¿verdad?, por favor Pecosa, abre tus hermosos ojos y mírame. Aquel era el ruego de joven presidente de los Estados Unidos cada vez que ingresaba a la habitación de su esposa.

Una semana había pasado desde que Terry hizo los arreglos necesarios para sacar a su esposa del hospital. Acondicionó una habitación dentro de la Casa Blanca para estar al pendiente de ella, dejando en segundo plano sus deberes y responsabilidades quedando Vicent Brown quien era el vicepresidente a cargo de todo en tanto él cuidaba de Candy

—Terry sé que no estás de humor, pero es necesario que retomes los compromisos agendados, no te puedes pasar todas las tardes en la habitación de tu esposa en espera a que reaccione.

—Por primera vez estoy de cuerdo con este bueno para nada —dijo Archie con desdén.

—No voy a permitir que vuelvas a insultarme.

—¿Insultarte? —Archie bufó —solo digo el adjetivo que te califica a la perfección. A ver dime; ¿en donde demonios estabas cuando montamos todo el operativo de rescate?

—Para que te enteres yo estaba siguiendo una pista y revisaba el perímetro cuando vi a mi amigo corriendo con su esposa en brazos.

—¡Aja!

—Archie, hermano —Stair lo sacó de la estancia.

—¿Que haces, por que me has sacado?

—Este no es el lugar ni el momento para enfrascarse en una discusión, piensa en lo agobiado que se encuentra Terry en estos momentos, por favor hermano.

—De acuerdo —Respondió el joven entre dientes —pero que te quede claro Stair, no confío ni un poco en ese idiota.

—Lo sé hermano, yo tampoco lo hago. Estuve haciendo algunas llamadas y ¿que crees?, todos a quienes les vendí los marcos para las placas, no tienen mas sus autos a excepción de Mark, Susana y Niel.

—¿Te das cuenta lo que eso significa?

—Si lo sé, pero eso no es todo.

—¿Hay mas?

—Luego que descubrí que alguien a quien le vendí el marco estaba involucrado en el secuestro de Candy, comencé a investigar —bajó la voz —ni el auto de Susana ni el del Niel tenían un solo rasguño.

—¿Y si solo prestaron el marco?

—Ambos lo tenían —tocó su barbilla —le llamé a Mark para hacerle unas preguntas sobre su auto y curiosamente se lo robaron esa misma noche.

—¡Eh!

—Como lo escuchas

—Hay que revisar cada una de las cámaras de los negocios de los alrededores, quizás con un poco de suerte podamos encontrar algo.

—Ya lo hice... y no encontré nada, absolutamente nada. Quien quiera que lo hizo, no está solo, obtuvo ayuda de un buen hacker o...

—Alguien en les dio acceso —completo el castaño de ojos avellana.

—Exacto. ¿Te das cuenta?, quedamos como al principio.

Mientras todos se encontraban enfrascados en sus deberes diarios, el milagro que todos esperaban ocurrió, Candy abrió los ojos al escuchar la voz y los sollozos de su hijo suplicándole que despertara.

—Mamá —el pequeño Willie la abrazó.

—¿Que me pasó, en donde estoy?

—Candy —Albert dejó salir unas lágrimas de alegría, sujetó una de su manos y comenzó a relatar todo lo que había sucedido —¿no lo recuerdas?

—No

—Fuiste muy valiente pequeña.

—Iré a avisarle a papá que mamá ha despertado —el pequeño Willie salió corriendo de la habitación.

Cinco minutos mas tarde, Terry ingresaba a la habitación.

—Candy, mi amor realmente has despertado.

—Terry —musitó ella mirándolo.

—Llamaré al doctor Marti para que la revise —Albert sacó el celular y comenzó a informarle al médico que se hermana había despertado pero que no recordaba nada de lo sucedido. Se tranquilizó al escuchar de los labios del galeno que era natural que eso estuviera sucediendo ya que era probable que su cerebro se negara a recordar lo vivido durante su cautiverio

Dos meses después...

—Sigo sin entender por que no le has dicho a Terry que has recordado todo con respecto a tu secuestro —Annie la miró a los ojos

—Si lo hago, comenzará a cuestionarme —Candy dejó escapar el aire —¿llamaste a tus amigos periodistas?

—Si

—Perfecto.

—Tengo miedo Candy —Annie tomó una de sus manos —¿y si las cosas no salen como las han planeado?, ¿y si vuelven a secuestrate?.

—Tranquilízate Annie no pasará nada —sonrió —está vez nosotros estaremos un pie delante; ellos no saben lo que les espera.

Aquella reunión era la primera que El Presidente y la Primera dama ofrecían después de todo lo sucedido, y como era de esperarse, todos estaban expectantes.

Las puertas del comedor se abrieron para dar la bienvenida a los convidados a la cena de acción de Gracia en honor a la recuperación de la Primera dama, tras finalizar la cena, todos pasaron al salon de baile en donde se llevaría a cabo una pequeña fiesta, ahi se entregarían medallas de reconocimiento a todos los miembros del equipo de rescate y a los tres civiles que arriesgaron sus vidas para salvaguardar la vida de la Primera Dama.

—Buenas noches lamento llegar tarde, Terrence muchacho, no sabes cuanto me alegra saber que rescataron a tu esposa sana y salva.

—Señor Leagan, cuanto tiempo sin verlo —estrechó la mano ofrecida.

—Niel me comentó que no recuerda nada de lo que pasó Candice —se dirigió a ella.

—Así es .

—Es mejor que así sea. ¿Que sentido tiene que recuerde el infierno que seguramente vivió? —aprovechando que uno de los meseros pasaba con una charola con copas de vino, tomó una —Por cierto, gracias por haberle dado la oportunidad a mi hija de trabajar como su guardaespaldas personal.

—¿A su hija? —Candy lo miró extrañada.

—Oh amor —intervino Terry —¿puedes creer que la señorita Braind es la hermana menor de Niel?

—¡Eh! —los ojos de Candy se abrieron como platos —Pero ¿como? , no entiendo nada. No recuerdo que Niel tuviera una hermana... bueno en realidad hay algunas otras cosas que no recuerdo —se obligó a decir mientras suspiraba.

Terry sonrió comprensivo, él tuvo la misma reacción cuando Jimmy le entregó un informe dos días después que le pidiera que siguiera a la susodicha. Lo escrito en aquel informe, le costó una reprimenda a su "mejor amigo" quien se excusó diciendo que aquella era la única manera que encontró para ayudar a su hermana a cumplir su sueño de trabajar para el servicio secreto de los Estados Unidos sin que lo acusaran de nepotismo, por emplearla cuando habían personas mas capacitadas que ella para ocupar el cargo de guardaespaldas personal de su esposa. Ese mismo día, Terry se tensó recordó las palabras de Archie. Si Niel le había ocultado algo como eso, ¿sería capaz de hacer otras cosas a sus espaldas?. No lo sabia a ciencia cierta, pero la verdad era que a partir de ese día su confianza por su "amigo" disminuyó.

—Su nombre completo es Elisa Alexandra Leagan Braind, estudio en el extranjero —respondió un orgulloso señor Leagan.

—Ya veo —musitó Candy. Se disculpó y se alejó un poco de ellos para recuperarse de lo que le acababan de revelar. —pobre hombre —musitó en cuanto llegó a un discreto rincón del salón al recordar que Terry le habían comentado que después de esa noche destituiría a Niel de su cargo por abuso de poder. En ese momento, ella no preguntó detalles al respecto puesto que no le importaban, ya que de cualquier modo, esa noche, ella misma se encargaría de desenmascarar a aquel desgraciado frente a todos los invitados.

—Buenas noches

Mentalmente, Terry hizo una mueca de desagrado al ver a los recién llegados. Le parecía extraño que su esposa los hubiera incluido en la lista de invitados cuando sabía de sobra que aquella jovencita no era santo de su devoción, se lo dejó muy claro la noche que la secues ... —aspiró profundamente para apartar aquel suceso de su cabeza.

"Es lo menos que puedo hacer para agradecer todo el apoyo que le brindaron a mi esposo mientras yo estuve en cautiverio." —le había respondido ella cuando le preguntó por que los invitaba.

—Anthony —lo llamó la rubia tras girarse.

—Dime Candy

—Los traidores están completos —dijo a través del micrófono que yacía oculto entre su ropa.

—¿Traidores?, creí que solo se trataba de uno.

—No, son cuatro —respondió la rubia mirando a su alrededor en busca de más —y estoy segura que hay mas entre el personal de banquetes —esbozó una sonrisa al recordar que le había pedido a uno de los traidores que se hiciera cargo de contratar al personal necesario para atender a los invitados.

—Dime quienes son para destrozarlos con mis propias manos —intervino Archie.

—No,

—¿Como que no?

—No me echaras a perder mi venganza... ¿Están todos en posición?

—Lo estamos.

—Jimmy, ¿hiciste lo que te pedí?

—Si primera Dama, Sandra y diez personas más están custodiando por dentro y por fuera la habitación de su hijo.

—Perfecto. En tus manos queda la seguridad de Terry.

—Todo está bajó control, tengo franco tiradores ubicados en zonas estratégicas listos para disparar a matar si es necesario.

— ¿Stair, colocaste los micrófonos y las cámaras en donde te indiqué?

—Si todo está listo.

—Annie, tu amigos ya llegaron.

—Si

—Muy bien, es hora de entrar en acción. —tras aspirar profundamente y contar mentalmente hasta diez, se dirigió hasta donde Terry conversaba con Raymond Leagan, Nicolas Marlowe y su odiosa hija a quien deseaba sacarle los ojos con sus propias manos.

Continuará...